-Mi señora, ya han llegado: el flamante rey de Jotunheim y su Ministro de Guerra.

-Hazlos pasar, y que nadie nos moleste. Ésta es una reunión de suma importancia.

-Por supuesto, mi señora.

El secretario se retira, dejando sola a la reina Frigga a la espera de sus invitados, que no se hacen rogar.

-¿Cómo puede ser que una madre deba mandar una invitación por escrito para poder ver a sus hijos?

Loki deshace el hechizo que los cubría a él y a su hermano, develando sus verdaderas formas.

-Hola, madre. -dicen casi al unísono.

-Vengan aquí y denme un fuerte abrazo. Oh, no es justo que deba tener a mis dos bebés tan lejos. Dejen que los mire bien… - Frigga toma el sonriente rostro de Thor entre sus manos. -Thor, tienes una luz especial en tus ojos… Tú también, Loki. No saben lo feliz que me hace verlos así.

-¿Dónde está Pa- - Odin?- pregunta Loki, buscando alrededor con la mirada, incapaz de esconder su nerviosismo.

-No te preocupes, hijo, él sigue durmiendo. Parece no querer despertar.

-¿Quieres decir que no han hablado aún de… de lo que él vio? ¿De Loki y… yo? - pregunta Thor, sentándose casualmente en el trono de su padre, al lado del de Frigga.

-… Oh, de eso. - Frigga sonríe con embarazo. –Heimdal me ha contado algo. La verdad, me tiene sin cuidado lo que su padre piense de esta nueva... relación entre ustedes. A mí me alegra verlos felices. No creí que tuvieran el coraje de reconocer estos… sentimientos que tienen el uno por el otro. Me alegra haber estado equivocada.

-¿Q-quieres decir que no estás en contra? -Loki busca sentarse instintivamente en el trono de Odin, y al notar a su hermano ocupando ese lugar lo fulmina con la mirada, antes de sentarse sobre el brazo del trono de su madre.

-¿En contra? ¿Cómo podría estarlo? Además, tuve tiempo de acostumbrarme a la idea. Me di cuenta de estos sentimientos que tienen el uno por el otro hace ya bastante. Antes que ustedes, me atrevería a decir. Una madre siempre sabe, Loki. Y supongo que un padre también, aunque éste no quisiera verlo.

Tras un corto silencio, Loki mira a su madre a los ojos, y habla:

-Madre, ya sabes que le declaré la guerra a Asgard.

-Si, lo sé.

-Y… ¿qué hará Asgard al respecto? -pregunta Thor, sus manos tensas sobre los brazos del trono.

-Oficialmente Asgard no se tomará en serio la provocación de Jotunheim, ni a este nuevo reinado. Eso, hasta que tu padre se despierte. Después, ya te podrás imaginar que hará tu padre con Jotunheim… y con ustedes dos.

-Sabemos cómo cuidarnos. -dice Thor, un tanto ofendido.

-No. Nadie sabe cómo cuidarse de la ira de tu padre. -Frigga se estremece por un instante. Luego les sonríe. -En qué aprieto se han metido, bebés míos.

-Era inevitable. -dice Loki, besando la mano de su madre.

-Si… probablemente tengas razón.

….

Los tres guerreros y Lady Sif intentan desesperadamente convencer a la reina de que dé la orden al ejército de atacar a las tropas de Jotunheim, mientras éstas van llegando a Asgard.

Ya todos sospechan que Loki está detrás de todo, y que es el nuevo rey jotun disfrazado.

Frigga espera a último momento para dar la orden. Lo hace cuando siente la presencia de su marido, despertando.

…..

Cuando la batalla comienza, Thor ve con horror que su ejército no se comporta precisamente como él lo había entrenado. Los gigantes matan por la espalda, destruyen edificios, prenden fuego comercios, con sus comerciantes dentro. Cortan cabezas de guerreros y civiles asgardianos por igual, y beben la sangre que chorrea de ellas. Loki le apoya una mano en el hombro y le susurra.

-No puedes pretender que olviden en unos meses el odio y la sed de venganza que acumularon durante años.

Thor se gira a mirarlo. -Tú sabías que mis esfuerzos serían en vano.

Loki le dedica una sonrisa de simpatía, y comienza a cruzar el campo de batalla, sin preocuparse del peligro.

-¡Hermano! ¡¿A dónde piensas que vas?! ¡¿Abandonarás la batalla?!

Loki lo mira por sobre su hombro con tristeza. -Tengo mi propia batalla esperándome. Y no me gusta llegar tarde.

Thor frunce el ceño, lleno de rabia y confusión. Ya no puede seguir dirigiendo este ejército. Con mucho esfuerzo y una gran concentración, logra retirar el hechizo que esconde su verdadera identidad, revelándose ante anonadados gigantes y asgardianos por igual.

Los gigantes se le echan encima, pero se los sacude con facilidad, llamando a su fiel martillo para que se sume a la pelea.

Con Thor de su parte, rápidamente la balanza se inclina a favor de Asgard, y el ejército asgardiano repele a los gigantes de la ciudad. Pero poco le importa todo esto a Loki, quien se va acercando al palacio, su antiguo hogar, para una reunión familiar muy especial.