RAZONES INCORRECTAS
CAPITULO 11
- ¿Cómo vas con tu libro?
- Bien…
- Me alegra… ¿sabes? He estado pensando que tal vez, si quieres puedo arreglar una de las habitaciones vacías para que la utilices como estudio.
- ¿Por qué el ofrecimiento?
- Pensé que te ayudaría tener tu propio espacio para trabajar.
- Pues…está bien, gracias.
- Perfecto, me encargaré de eso ahora que tengo estos días de descanso forzado por lo que me paso.
En la oficina decidieron darle un par de días para que terminara de reponerse, después de todo lo quieren trabajando al 100%, eso fue lo que le dijeron cuando él insistió en volver, pero él cree que se debe más al hecho de que no luce nada bien y eso impactaría mucho a los clientes, aunque su maltrecho aspecto no mejorará mucho en dos días.
- Pero estos días son para que descanses.
- Estoy bien, además me duele más cuando estoy sin hacer nada, creo que en esos momentos me concentro más en el dolor.
- Bien, como quieras pero…pensé que te molestaban los cambios en tu casa- comenta extrañada por el cambio en la actitud de él.
- Es nuestras casa y no me molesta…me arrepiento de haberme comportado como lo hice y espero que me perdones por eso pero…esta casa se había convertido en una especie de santuario de recuerdos, que utilizaba para auto atormentarme por decisión propia y cambiar eso es muy difícil pero ustedes están logrando que sea posible.
Es extraño, cuando ella llegó allí este tipo de comunicación y sinceridad era lo que esperaba conseguir de él y ahora que está pasando se siente…no sabe cómo se siente pero de lo que sí está segura es que no se siente como imaginó que se sentiría.
- ¿Y…que te parece?
Arnold ha terminado de arreglar el estudio, para el que eligió una de las habitaciones de la planta baja y esta mostrándoles a Helga y a Rick el resultado de su trabajo.
- Bien- contesta Helga, mientras observa y recorre todo.
- A mí me gusta- dice Rick- mi favorito es el sillón, allí puedo sentarme a hacer la tarea mientras mamá escribe- después de decir esto se deja caer en el sillón y al hacerlo sale un montón de polvo, provocando que todos tosan y estornude, incluyendo Botitas que sacude la cabeza con disgusto.
- Lo siento- se disculpa Arnold al dejar de toser- los muebles han estado guardados por mucho tiempo y supongo que se han llenado de polvo.
- ¿Supones?- pregunta Helga con ironía y mirándolo molesta.
- Yo te ayudo a limpiar pero no te enojes con papá.
- No estoy enojada…en serio.
- Bien- dice Rick ya más tranquilo-.
- Siento lo de los muebles, la verdad son un poco viejos pero podemos ir reemplazándolos poco a poco.
- No es necesario, además combinan con mi computadora, es modelo antiguo, gracias- le sonríe a Arnold y él se le queda mirando fijamente, con una mirada intensa que incomoda a Helga, no porque la vea de una forma desagradable, al contrario-.
- Cuéntame cómo era mamá- pide Rick, haciendo que Arnold centre su atención en él y deje de ver a Helga-. Ella me cuenta muchas cosas pero quiero saber tu versión.
- Ok, pero mejor no nos sentamos allí- señala el sillón- vamos a la sala- comienzan a caminar- ¿Y por qué quieres saber mi versión?
- Pues…mamá me cuenta cosas que me cuesta creer.
- ¡Oye!- reclama ella.
- Es la verdad mamá ¿Cómo quieres que crea cuando me dices que te persiguieron por ser extraterrestre?
- Es verdad…- dice Helga con un gesto de indignación.
Rick la mira incrédulo y niega con la cabeza, Arnold ríe divertido ante esto.
- Sí, es verdad, hubo nave extraterrestre y todo eso, fue cuando…
- ¿Cómo te fue hoy?- pregunta Helga a Arnold durante la cena, hoy se cumple justo una semana de que regresó al trabajo.
- Bien, sólo que esta semana ha sido muy pesada y tengo mucho trabajo atrasado, de hecho tuve que traer el trabajo a la casa- dice con resignación.
- Mamá puede ayudarte, ¿cierto?
- Bueno yo…
- No comprometas a tu mamá, Rick.
- No, está bien yo puedo ayudarte, no sé nada de leyes pero seguro puedo ayudarte en algo, si tú quieres…
- Sí, gracias. Acepto tu ayuda.
- Entonces, si quieres podemos trabajar en el estudio.
- ¡Yo también quiero ayudar!- dice Rick y Botitas ladra- y Botitas también quiere ayudar- agrega Rick.
- Bueno con tanta ayuda acabaré pronto- dice Arnold divertido.
Trabajan muy animadamente. Helga es de mucha ayuda, con tantos documentos que transcribir y llenar él solo no terminaría jamás, y además la compañía con la que cuenta es muy amena, bueno parte de sus acompañantes se rinden pronto y se quedan dormidos, así que Arnold lleva a Rick y a Botitas a su habitación. Después regresa para continuar con el trabajo y de repente se encuentran hablando con Helga de las aventuras de la infancia y las ocurrencias de Rick, entre otras cosas. Hasta que el sueño vence a Helga también, poco después él termina el trabajo.
Ya es de madrugada; se acerca a ella y la mira detenidamente, le acaricia la mejilla, tal como lo hizo ella días antes, su piel es tan suave y se pregunta si sus labios serán igual y si pensarlo más se inclina y la besa con suavidad, para no despertarla, al separarse la vuelve a mirar.
- ¡Dios! ¿Qué ocurre conmigo?- susurra y niega con la cabeza, y mejor lleva a Helga a la habitación, la toma en brazos.
Cuando llega a la habitación de ella y la pone en la cama, Helga sonríe en sueños.
- Mantecado- murmura.
Vaya, ella está soñando con postres, bueno…mejor eso a que este soñando con el padre de Rick, piensa él, últimamente le molesta demasiado la idea de que ella piense en ese sujeto. Antes de salir del cuarto la mira por última vez y sonríe al verla dormir tan plácidamente, su sueño debe ser bueno, tal vez ahora este soñando con pastelillos o chocolates.
Un par de horas más tarde Helga despierta en su habitación pero si mal no recuerda se quedó dormida en el estudio, ¿habrá vuelto a su sonambulismo?, no, eso no es posible no ha comido chicharrones, además tiene la extraña sensación de que algo ocurrió, algo bueno pero no podría decir que, suspira y se levanta para cambiarse y dormir más cómoda, tal vez solo pueda dormir un par de horas mas pero mejor hacerlo a gusto, y así una vez que esta lista vuelve a la cama y no tarda en volver a quedarse dormida.
Su sueño fue tan placentero que se quedó dormida, ahora deberá apurarse si quiere terminar el desayuno antes de que Arnold se marche al trabajo.
- Buenos días.
- Buenos días Arnold- contesta Helga sin voltear a mirarlo, pues está bastante ocupada, sin embargo puede sentir la mirada de Arnold sobre ella y eso la incómoda, tanto que termina por quemarse- ¡Auch!- grita y sin querer tira el sartén al piso.
- ¿Qué pasó?- pregunta él acercándose a ella y haciendo que se gire hacia él.
- Me quemé pero no es nada.
Él le toma la mano lastimada para revisarla pero repentinamente deja de prestar atención a la quemadura y comienza a acariciar su mano mientras la mira intensamente, Helga supone que esa es la manera en la que la miraba hace unos instantes, cuando ella le estaba dando la espalda, nunca antes la había mirado así y es incomodo pero a la vez le hace sentir algo cálido en su interior.
- Y-yo…- Helga no sabe qué decir, su cerebro ha dejado de trabajar.
- ¿Mamá, que pasó?- Rick hace su aparición en la cocina, interrumpiendo el momento y haciendo que ella se aleje de Arnold bruscamente.
- No pasó nada cariño.
- Tu mamá se quemó- responde Arnold un tanto apenado-.
- Pero no es nada, ya estoy bien, en serio, no te preocupes- espera estar sonando convincente porque la verdad está muy nerviosa- ¡El desayuno!- dice dándose cuenta que el sartén y el panqueque terminaron en el suelo; y que Botitas ya se aprovecho de la situación y él ya esta desayunando- Lo bueno es que apenas había comenzado- dice con resignación y aun sonrojada por lo que acaba de pasar con Arnold; y él no puede evitar pensar en lo linda que se ve-.
- Déjalo así ¿Qué les parece si salimos a desayunar fuera?
- ¡Sí, yo si quiero!
- ¿Pero y tu trabajo? Vas a llegar tarde Arnold.
- Por unos minutos de retraso no pasa nada y además conozco un buen lugar.
Helga mira divertida el bullicioso movimiento que hay a su alrededor, a pesar de ser tan tempano y del que su hijo, quien juega con otros niños, forma parte; Arnold la observa sonreír, le gusta verla contenta.
- ¿Qué te parece el lugar Helga?
- Es agradable, no estaba antes, ¿cierto?
- No, es nuevo, tiene relativamente poco que abrió.
Arnold la mira sentada frente a él y de pronto se le ocurre que sería buena idea llevarla a cenar a un lugar como el CHEZ PARIS.
- Hola Helga- saluda un hombre al llegar a la mesa de ellos-. Hola Arnold.
Helga mira al extraño, siente que lo conoce pero no sabe quién es.
- Hola- Arnold responde al saludo- ¿Qué tal Brainy?
- ¿Brainy? No lo puedo creer- se pone de pie y lo abraza.
Verlo es una sorpresa muy agradable, pues él está muy relacionado con los recuerdos de su infancia.
- Si…bueno- dice apenado-...yo…escuche que estabas aquí pero no sabía si era cierto o era otro rumor.
- Pues es cierto, regresó para casarse conmigo- interrumpe Arnold realmente irritado al ver a Helga tan feliz por reencontrarse con su antiguo compañero de escuela, que él supiera nunca fueron amigos cercanos ¿entonces por qué esta tan contenta de verlo y además lo abraza?
- Eso también lo había escuchado, felicidades y también escuche lo que te paso Arnold, me alegra saber que estas bien.
- Gracias… ¿y…que haces aquí? ¿Viniste con tu familia?- pregunta secamente Arnold.
La actitud de Arnold desconcierta bastante a Helga.
- Pues…si y no- contesta Brainy.
- ¿Cómo?- pregunta Helga.
- Soy el propietario de este lugar.
De haber sabido eso y que ella se pondría tan contenta de verlo no los hubiera llevado allí.
- ¿En serio?, así que ahora eres todo un empresario- dice ella-.
- Sí, bueno…la verdad solo soy un principiante, la verdadera estrella del negocio es mi esposa, me gustaría que la conocieran pero tuvo que salir de la ciudad y estará fuera algunos días.
Bueno al menos ya está casado, piensa Arnold pero... ¿Qué pensará Helga sobre el estado civil de Brainy? Arnold espera su reacción, quiere saber si la noticia de que Brainy está casado le afecta, pero no puede saberlo porque Rick aparece en escena.
- Buenos días.
- Buenos días, ¿tú eres…?- pregunta Brainy con curiosidad.
- Es Erick…mi hijo- dice Helga-.
Brainy mira alternamente a madre e hijo, cosa que incomoda a Helga pero lo que más la perturba es el modo en que su amigo la mira al terminar su análisis.
- Rick, el es Brainy- logra decir ella.
- ¿Es el mismo Brainy del que me hablaste, mamá?
- Si, así es…es uno de los amigos de los que te conté y ahora también es el dueño de este lugar.
- ¡Wow, súper!- dice emocionado- Este lugar es muy divertido.
- Bueno- responde Brainy, consciente de la mirada fulminante de Arnold- me alegra que te guste... ¡Ah, miren! Aquí viene su desayuno y como me alegra mucho verlos, todo va por cortesía de la casa, y no acepto un no por respuesta- agrega anticipándose a la intención de Helga.
- Está bien…gracias- dice ella.
- No hay de que…ahora si me disculpan tengo que seguir trabajando…me alegro mucho volverlos a ver…hasta luego- dice y se marcha rápidamente porque verdaderamente la mirada de Arnold lo incomoda-.
- Fue un gesto muy amable ¿No es así Arnold?- dice sentándose al lado de su hijo y enfrente de su esposo-.
- Sí, claro- responde irónicamente, era un tono de voz que ella llevaba mucho tiempo sin escuchar y se pregunta que le estará pasando-.
FIN CAPITULO 11
