Disclaimer: Inuyasha no es mío, los personajes utilizados en toda la historia no son de mi propiedad sino de Rumiko Takahashi, creadora de la serie, estos son solo utilizados sin ánimos de lucro, solo diversión. Aunque la historia es mía.

Advertencia: AU Y Ooc un poco de ambos, la verdad.

Blue Dragon

Capitulo 10: Reencuentros

Mao sintió el cuerpo caérsele como un muñeco vacío. Kagome lo miraba fríamente desde donde estaba, Inuyasha a su lado gruñía enojado y frustrado, estaba en mismas condiciones. Pasarían algunos minutos antes de que pudieran moverse.

—¿Son tontos, acaso?—se arrodillo ella, amenazante. Froto la mano cansada en su rostro—Me ocasionaste un peor problema, Mao.

—¿Qué demonios? Ese imbécil te provocara peores problemas—gruño.

Kagome lo miro con una ceja encarnada.

—¿Acaso sabes que pasa?—le dio un golpe en su frente—No.

Inuyasha gruño enojado, al verse ignorado.

—¿Qué demonios me hiciste?

—¿Has visto "Kung Fu Panda"

—Si

—Eso hice. Lo de la Mantis.

El ojidorado volvió a gruñir enojado, en medio de la pelea y sin saberlo, Kagome se había movido silenciosamente, y cuando se vio, tenia un golpe en la nuca y había caído sin fuerza y sin poder moverse. El cuerpo le dolía horrores.

Kagome frunció el ceño, mirando a Sinclair que la miraba aun enojado, pero mas tranquilo.

—Me escucharas, Mao.

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Kikyou entro rápidamente, con Naraku siguiéndole la espalda. A penas este se había enterado de las amenazas de Kagome Higurashi, había ido hablar con ella. Sin creerle de a mucho acordó la cita con alguien que la ayudaría a deshacerse de Kagome, y claro, a vengarse.

El sucio almaceno lia a orines y a químicos viciados. Hombre de lado a lado la miraban con lascivia y lujuria pero no se movían.

—Oh, vaya que tenemos aquí—la voz ronca de un hombre la hizo estremecerse.

Observo defensivamente, el hombre de traje a unos extremos, su cabello castaño le cia por el rostro duro y joven. Sus ojos cafes la miraban con diversión.

—Así que eres Kikyou—hablo el, divertido—Me dijiste que necesitabas ayuda mía, con Kagome.

Asintió sin decir una palabra.

El hombre sonrió.

—Me caes del cielo—murmuro—Un placer. Mi nombre es Onigumo.

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Inuyasha observo el rostro medianamente inflamado de Mao, juraba que ahora el estaba así. Los golpes antes de la intervención de Kagome habían sido duros y contundentes. Con dolor, trago lentamente el café que bebía.

—Es para que tu tío…—Mao negó—El día que Jinenji te dio la idea…podría haber sido yo.

Inuyasha retuvo el gruñido que pugno por salir de su garganta. No, no habría podido ser el. Kagome era una mujer jodida de cabeza, solo el habría podido hacer ese trabajo sin preocuparse por los sentimientos.

Solo el.

—No, Tío ya sabría que seria idiota de mi parte tenerte a ti de novio—dijo ella.

—Pero…¿El?

Inuyasha lo miro fulminante, entrecerrando los ojos.

—¿Qué quieres decir?

Mao lo ignoro.

—Es mujeriego, es peor que yo. No podías escoger alguien mejor…

—No, el es un mentiroso de profesión—suspirando, Kagome se levanto de la mesa, ignorando las miradas de soslayo de los demás comensales—Mejor iré a echarme agua a la cara.

Inuyasha la observo irse con un el ceño fruncido, no quería quedarse solo con Sinclair, habría una alta probabilidad que ambos no quedaran bien. Ahora entendía cuando decía que Mao tenia un genio del demonio. Le había golpeado con tanta furia y ahora estaba demasiado serio.

—No te creas tan importante, Taisho. Para Kagome no eres nada.

Inuyasha frunció el ceño, viéndose sacado de sus pensamientos. Lo miro, los ojos negros de Mao estaban serios y oscuros.

—¿Qué demonios te pasa?

Mao de encogió de hombros.

—Te estoy advirtiendo. Ella solo te utiliza, como tu la utilizas—el gruño—Pero si se algo en este mundo es que ella es alguien asombroso, para alguien que el mundo le ha dado la espalda mas de una vez. Así que no te hagas ilusiones, Kagome odia las relaciones, odia los hombres como tu…te enamoraras de ella, duro.

—¿Qué te pasa, Mao?

—Ella te necesita, por eso no hare nada para joder su "relación"—golpe con fuerza la mesa, clavándole sus ojos negros—Pero no permitiré que ella caiga en tu juego, no permitiré que la beses y la toques. No eres nadie, nadie. No aguantarías nada, niño bonito.

Inuyasha gruño enojado, pero automáticamente abrió los ojos al ver una Kagome demasiado enojada encontrándose con ambos.

—Ni se les ocurra—mascullo entre dientes.

Mao suavizo su mirada al verla, sorprendiendo a Inuyasha. Hace unos segundos le había maldecido con fuerza y ahora parecía derretido por ella. Asqueado, desvió la mirada hacia el rostro de Kagome.

Ella lo miraba con adoración. Con cariño.

Dejo de lado el café, ignorando el malestar que le producía verlos juntos.

—Hey, ¿Para donde vas?

El la miro, inexpresivo.

—Tengo que ir al apartamento, quede con encontrarme con alguien.

—¿Seguro que estas bien?

Asintió y partió lo mas rápido.

Toda la tarde la paso en el apartamento, sin quitarse la imagen de Mao y Kagome observándose con cariño. Acaso habían sido pareja….¿Ella le había terminado? ¿O el?

Mao sentía cariño por ella, eso fue la primera impresión que le había dado. Parecía unos muy buenos amigos, pero después de las palabras con pasión que Sinclair le había dicho, dudaba de su buena amistad.

Lo que no entendía es porque le producía un profundo malestar el pensar en ambos juntos, era la pareja perfecta, la pareja de oro.

No es tu novia falsa, se recordó.

Sin embargo apretó sus puños con fuerza. Era su novia falsa, su novia al fin al cabo.

Ahora se sentía posesivo.

El celular timbro y lo contesto sin mirarlo, perdiéndose en el blanco de su techo.

—¿Si?

—¿Realmente tienes una novia?—la voz ronca del hombre al otro lado de la línea lo despertó. Apretó los dientes con furia, tratando de controlarse.

—¿Qué quieres?—mascullo.

—Quiero que vengas a visitarme, Inuyasha…por favor.

Frunció el ceño, mirando la ventana. El cielo estaba gris y prontamente llovería.

—¿Para que?

—Quiero conocer a tu novia. Inuyasha…por favor.

El tono doloroso del viejo le hizo doler el cuerpo. Sabia que su padre estaba viejo, y enfermo. Nada ayudaría, nada lo salvaría. Nada.

El odiaba a su padre.

Pero no soportaría saber que por su culpa otra vida se perdería por culpa de un algo o alguien.

—Bien. La llevare este fin de semana.

Y colgó, porque no había nada que decir.

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Kagome llego a su apartamento, llamo a Souta y le pregunto como estaba, hace un mes estaba en esos campamentos de kendo que tanto le encantaba. Pronto llegaría. Se acerco a la ventana y observo el clima, había llegado invierno.

Inuyasha no le había hablado por dos días, ni siquiera había ido a la Universidad.

Se sentó y observo su computadora. No tenia nada que hacer.

El celular vibro.

—¿Si?

—Necesito un favor tuyo—el tono ronco de la voz de Inuyasha la hizo sonreír y enarcar la ceja, a la vez.

—Me llamas después de desaparecer dos días, para pedirme un favor. Dios, eres un extraño ser, Taisho—el gruño a través de la línea.

Otra sonrisa estallo en su rostro.

—Si, si. Soy extraño y muy hermoso. Eso lo se. Lo del favor, enserio, lo necesito.

—¿Qué es?

El silencio incomodo se instalo un momento en la línea, hasta que escucho el gruñido de Inuyasha.

—Mi padre se entero de mi novia, y ahora, quiere conocer a la afortunada de atraparme.

Kagome enarco la ceja interesada, ella era curiosa por naturaleza. Se había dado cuenta de la reticencia de hablar de algo personal de Inuyasha.

—¿Cuándo?

—El fin de semana.

—Lo hare.

Cuando el fin de semana esperado por ella llego, no pudo evitar sentirse emocionada. Había averiguado por la Universidad y nadie conocía la casa y los padres de Inuyasha, al único que no le había preguntado era a Miroku, porque era seguro de que el sabia mas que los demás, pero obviamente le avisaría al ojidorado de que ella habría preguntado por el.

Cuando salió del apartamento, Inuyasha la esperaba con su Audi, el porte arrogante y la sonrisa traviesa la hizo sonreír a su vez. No podía negar que lo había extrañado, se había encariñado con el, además de que ambos parecían un partido de Tennis de insultos.

Que vigorizante.

—¿Cómo estas querida novia?

—Curiosa, Taisho.

El rolo los ojos fastidiado.

—Detesto esto, pero el viejo quería.

Ella enarco la ceja al oír el profundo desagrado al nombrar a su padre, pero no dijo nada. Ella entendía que a veces era mejor tener secretos. Se subió al carro y salieron a toda velocidad.

En medio de bromas y miradas arrogantes y lascivas de Inuyasha, al ver la falda que llevaba, llegaron. Una gran mansión de piedra caliza y acabados europeos la hizo suspirar.

Era hermosa.

La puerta se abrió dejando ver un hombre en traje, pequeño y regordete.

—¡Amo Inuyasha!—exclamo sorprendido y emocionado.

Inuyasha frunció el ceño, al otro lado de la puerta del auto.

—Calmate, Myoga.

Lentamente y siguiendo a Inuyasha entro a la gran mansión, olía a polvo y a especias, concentradamente. Levemente vio los retratos de varias personas, pero rápidamente se regaño por ser tan imprudente.

De la habitación contigua que parecía la sala, salió un hombre extremadamente igual a Inuyasha, de no ser por el cabello cano y totalmente largo. Ambos tenían los ojos dorados y esa postura que decía "no te metas conmigo". La arrogancia innata con la que caminaba la hizo sonreír.

—Vaya, que hermosa eres—exclamo sonriente—Me sorprende como es que estas con mi hijo.

Sonriendo ignoro la mala cara de Inuyasha.

—Con paciencia, señor Taisho.

Sonriendo el enarco la ceja, otro gesto tan característico de su hijo.

—Me pareces conocida.

—Soy hija de David Higurashi.

El hombre levanto ambas cejas con sorpresa, Kagome sonrió, era obvio que había escuchado sobre ella, sobre todo cuando era ella la que llevaba la cabeza de los negocios de su padre con tutela de su tío. Su padre había sido un gran aliado de Taisho y sus empresas, en el nivel tecnológico, claro que su memoria fallaba un poco.

Pero estaba seguro que el no olvidaba a su padre.

—Lamento lo de tus padres.

Negó rápidamente, mirando a las paredes para cortar el tema.

Inuyasha rápidamente se metió a la conversación.

—Huele bien—comento, poniendo su mano en la espalda de su "novia"

Inu no Taisho lo miro con una ceja enarcada y sonrió.

—Totosai debe estar preparando las papas al horno—le dio el la mano con una sonrisa a todas luces "seductora"—Creo que quiero conocerte mas, querida. ¿Me sigues?

Kagome sonrió, encantada. Se adelanto y como el brazo del patriarca y el la dirigió hacia la sala, Inuyasha entrecerró los ojos, enojado. Su padre parecía un adolescente.

Cuando los perdió de vista no pudo evitar mirar el ambiente, olía a viejo…

Hacia mucho que no estaba ahí. Con nostalgia recorrió el retrato que faltaba.

Odiaba esa casa.

Cuando entro en el comedor se sorprendió al ver a su padre mirando a Kagome sorprendido.

Eso pasaba pocas, muy pocas veces.

—¿Realmente se puede hacer?

—Bueno, la producción se puede mejorar, y los costos. La verdad papa tiene contactos que nos ayudan con la producción de materiales metalúrgicos reciclados. Tenemos una planta propia…

Inuyasha enarco la ceja, sorprendido.

—Vaya—exclamo su padre frunciendo el ceño—Realmente hablare con los de administración.

Kagome sonrió, asintiendo. Justo en ese momento llegaron los platos a manos de Totosai, el pequeño viejo a penas lo vio enarco las cejas sorprendido y sonriendo dejo los platos.

—Niño, que sorpresa—exclamo.

—Callate, Totosai, termina de servir y vete—gruño fastidiado.

Kagome rolo los ojos.

—Perdónelo, señor. El pequeño hombrecito hoy se levanto de mal genio. Aunque la pregunta seria: ¿Cuándo será el día en que no se levante de mal genio?

Inuyasha frunció el ceño, fulminándola.

Ella solo sonrió con todos los dientes, siendo observada por el padre de su novio. Estaba sorprendido, y era de esperarse, Inuyasha era el ser mas mujeriego que había conocido, tener una novia no estaba en sus planes.

Cuando terminaron de cenar, Inuyasha suspiro lleno y susurro un "ya vengo", saliendo rápidamente. Se volvió al padre de este con una sonrisa que utilizaba para sus negocios.

—Creo que quiere preguntarme algo.

Inu no Taisho le sonrió. Se había dado cuenta con rapidez.

—Si, la verdad. Para nadie es un secreto que Inuyasha se considera un jugador, un muy buen jugador. Me preguntaba como es que de repente tiene una novia.

Ella dejo el cubierto encima de la mesa, mirando el plato detenidamente.

—Bueno, es verdad. Inuyasha le encanta los retos, así que piense que yo soy el reto que nunca lograra alcanzar y por el cual se esta jugando el todo. El es un ganador, perder no esta en su sangre.

El padre de Inuyasha frunció el ceño, mirándola.

—Es cierto—asintió, mirándola—Pero eso no es una buena razón para que el tenga una relación. El odia la intimidad.

Ella sonrió.

—Hay una primera vez para todo, señor Taisho.

El asintió, de repente poniendo el rostro triste y decaído.

—¿Lo ama?

Ella enarco las cejas sorprendida.

—No le mentiré. No lo amo, no aun. Pero…su hijo es un ser extraordinario y el día en que ame va a ser para siempre—ella suspiro, mirando otra vez el plato—Si algún día me enamorara duro, de ese amor que entrega hasta su esencia, seria de una persona como el.

El asintió.

—Me agrada tu honestidad.

Inuyasha entro en la habitación con una cara de furia. Al parecer había visto algo desagradable.

—¿Por qué no dijiste que el estúpido ese estaba aquí?

Kagome observo a Inu no Taisho bajar la mirada triste y decaído, sin mas, miro a Inuyasha que estaba que reventaba por la furia.

—No puedo negarle la entrada a mi hijo, Inuyasha.

—¿Cómo demonios…?

En ese momento Inuyasha tenso todo su cuerpo, como un animal acorralado dispuesta a atacar. Detrás de el, una figura se acerco, lentamente.

Ella lo conocía.

Demasiado bien.

—¡¿Seshomaru?!—el tono sorpresivo hizo que el ojidorado se volteara como una tormenta, calvándole la mirada dorada.

Pero ella no pudo dejar de ver al hombre detrás de su "novio".


Amaterasu97