¡¡¡Muy buenas a todos!!! Aquí dejo otro capítulo, ojala os este gustado. Muchos besos!!
CAPÍTULO 11
-¡¡De eso nada, Potter!!- El grito escandalizado de Draco debía haberse oído hasta en la desierta sala común de Slytherin.
-¿Vuelvo a ser Potter?-Preguntó Harry sin enfadarse por la reacción del rubio. -Que poco te ha durado la novedad.
Draco se había levantado de la cama de un salto después de oír la propuesta de Harry y el moreno estaba disfrutando de lo lindo viendo el bonito cuerpo desnudo del rubio en todo su esplendor.
-Draco…- Dijo con toda la tranquilidad que pudo.-Acabo de salir de tu culo. ¿Después de algo así, como puede preocuparte lo que te he sugerido? Es muy parecido si lo piensas bien.
-¿Parecido?- La mirada de horrorizada incredulidad que le estaba dedicando el rubio no tenía precio.- ¿Cómo va a ser parecido? Estás hablando de meterte en mi cabeza como si fuera lo mismo que echar un polvo. Guardo muchas cosas ahí dentro, ¿sabes? Cosas que no me apetece que veas, ni tú ni nadie. Además, no quiero que descoloques nada allí.
Harry rió con ganas ante el comentario de Draco, que a su vez frunció el ceño por la risa del moreno.
-No te burles. Lo que estás sugiriendo es muy peligroso. Pueden salir muchísimas cosas mal y yo sería el principal perjudicado. ¡Ni siquiera estás seguro de cómo hacerlo, maldita sea!
-Escucha, Draco, sé que es complicado, pero si estás tan seguro de que tu hermano te persigue, es la única solución que veo.- Argumentó Harry.- Se ha hecho antes y ha salido bien.
-Pero lo han hecho magos experimentados, ¿verdad?- Se quejó Draco.- Magos especialistas en oclumancia, algo que según tú mismo me has dicho, nunca has llegado a dominar.
-Por eso mismo necesitamos un libro en concreto de la biblioteca. Hermione dice que en él hay un hechizo muy sencillo que ocupa el lugar de la oclumancia. Luego sólo depende de la fortaleza del mago que entra en la mente del otro, y si yo he soportado como Voldemort invadía mi mente, creo que no tendré problemas contigo.- Determinó Harry, muy seguro de sí mismo.- Tú no tendrás que hacer nada, estarás profundamente dormido, y cuando despiertes todo habrá acabado.
-Entonces, si no he entendido mal, pretendes robar un libro de la biblioteca, que contiene un hechizo con el que te colaras en mi mente después de dormirme, corretearas por allí para comprobar si está o no está en ella el fantasma de…Jason. -De nuevo el rubio titubeó en el momento de decir el nombre de su hermano.- Y si él está allí, ¿qué harás?
-Bueno…digamos que la primera visita será de comprobación. Si realmente Jason se mantiene unido a ti de alguna manera…pues…- A Harry aún no le había quedado muy claro que hacer en ese caso, pero no iba a demostrarlo.- Eso ya lo veremos después. Supongo que encontraremos la forma de convencerlo para que siga su camino.- Aunque el moreno no sabía cómo.- Verás, lo importante es qué, según Hermione, los fantasmas que se quedan unidos a personas aún tienen la oportunidad de seguir adelante. No es que hayan decidido quedarse en este mundo por miedo a lo que pudiera haber más allá, se han mantenido aquí por el amor que les unía a otro ser humano, así que pueden retomar el camino.
-Pero él quiere volverme loco… Me odia.
-No, esa es sólo la impresión que tú tienes. Probablemente porque te sientes culpable por lo que ocurrió.- Harry tomó la mano del rubio y tiró de él para que se sentara a su lado ya que estaba algo más calmado.- Tu hermano te debía querer muchísimo, eras todo su mundo, por eso él sólo quiere quedarse a tu lado. No debe saber que hacer sin ti.
-¿Y cómo es que la sangre… mmm… Granger, te ha dicho todo eso?- Preguntó Draco con desconfianza.-¿Le has contado algo de esto?
-No ha hecho falta.- Contestó Harry sonriendo con cariño al pensar en su amiga.- Cuando cambió la sala de los menesteres fui a hablar con ella, para preguntarle que sabía de los fantasmas. Al parecer conseguí picarle la curiosidad, Hermione tiene un hambre insaciable de conocimientos, y siguió investigando por su cuenta nada más que por el placer de saber más. Así que esta mañana pensaba preguntarle algunos detalles, pero antes de que tuviera la oportunidad, ella misma ha venido a buscarme completamente emocionada por el asunto y ha empezado a contarme, sin darse cuenta, todo lo que necesitaba saber.
-Pues bien por Granger entonces.- Harry le miró impresionado por lo que había dicho, pero Draco no pareció darse cuenta.- ¿Qué ha hecho que me creas? Antes decías que eran sólo imaginaciones mías.
-No sé… en el fondo no es más que un presentimiento.- Dijo Harry mirándole a los ojos y sin saber bien cómo explicarse.- No he podido dormir últimamente, siempre sueño con la habitación de tu hermano, y me siento raro allí… como si no estuviera solo. Bueno, el caso es que creo que deberíamos comprobarlo antes de hacer conjeturas y, si realmente tienes razón, pues arreglarlo.
-¿Y qué ganaras tú con todo esto? No entiendo por qué vas a correr tantos riesgos sólo para ayudarme.
-¿No me dices siempre que tengo complejo de héroe?
Ya era bien entrada la noche cuando se atrevieron a entrar a hurtadillas en la sección prohibida de la biblioteca. Ambos iban tapados con la capa de invisibilidad de Harry, por lo que tenían que caminar ligeramente encorvados para que no se les vieran los pies. Era la primera vez que Draco se ponía una capa de invisibilidad, y miraba la tela con ojos como platos. Harry suponía que estaba deseando cruzarse con Filch sólo para comprobar que realmente no podría verle. Aún así, consiguieron llegar sin problemas, y una vez llegaron a la sección que Harry buscaba apartó la capa de ambos, sintiendo un golpe de aire fresco en la cara.
-Bien, ahora a buscar el libro. Recuerda, se llama "Los secretos de la mente" de Adolf Mohindad. No toques ningún otro libro, solamente mira las solapas. En esta sección hay libros de los más agresivos.
-¿No están ordenados?- Preguntó Draco.
-No de una forma que nosotros podamos reconocer, aunque supongo que para la bibliotecaria tendrá algún sentido.- Lo cierto es que Harry lo dudaba- Pongámonos a ello, no sabemos cuánto tiempo vamos a tardar en encontrarlo.
Después de más de una hora, Draco comenzaba a desesperarse, no había sido bendecido con el don de la paciencia y el polvo de los libros hacía que le picara la nariz. Estaba concentrado en intentar leer, con ayuda de la débil iluminación de su varita, el borroso título de uno de los tomos que tenía delante, cuando notó un suave toque en su cadera. Al girarse se encontró con Harry a apenas unos centímetros de sus labios y con una mirada que no dejaba lugar a dudas sobre sus intenciones.
-No creo que este sea el momento ni el lugar…Potter.- Su voz fue tan sólo un susurro.
-¿Tú crees?- Respondió Harry, también susurrando, mientras se acercaba peligrosamente haciendo que sus cuerpos se pegaran el uno al otro.- He pensado que nos merecemos un pequeño descanso…
Draco no necesito nada más para convencerse, y antes de que Harry pudiera añadir algo, ya estaba devorando sus labios. Fue un beso lleno de deseo y de otro sentimiento, que el rubio ni siquiera se detuvo a analizar, que provocaba un agradable calor en su pecho. En apenas unos segundos, su lengua peleaba contra la de Harry por el control del beso, hasta que el moreno se separó lo suficiente para mirarle a los ojos mientras luchaba por abrir los pantalones de ambos.
Las varitas habían caído al suelo, y desde allí lanzaban un resplandor mortecino, que le daba a la escena una apariencia irreal. Los ojos verdes de Harry parecían aún más brillantes gracias a esa luz, o tal vez fuera por la pasión del momento, pero Draco era incapaz de apartar su mirada de ellos. Cuando por fin el moreno consiguió desabrochar los dos pantalones cogió con fuerza a Draco por la cintura y bruscamente se frotó contra él, arrancándole un gemido desde lo más profundo de la garganta. Draco notaba perfectamente la erección del moreno contra la suya propia, poniéndole tan caliente que lo único que deseaba era rozarse contra ella hasta deshacerse y formar un charco en el polvoriento suelo de la biblioteca.
Sin poder resistir más, Draco cogió con una mano la polla de Harry haciendo que esté soltara un jadeo cuando apretó, no con demasiada delicadeza, la suave cabeza enrojecida y comenzó a subir y bajar su mano por el tronco, notando cada una de sus prominentes venas en el proceso. Harry se inclinó hacía su cuello, mordiéndolo tan fuerte que dejó la marca de cada uno de sus dientes, mandando oleadas de placer por todo el cuerpo del rubio, que lo único que conseguía hacer era gemir sin parar mientras masajeaba aquel pedazo de carne caliente y palpitante que tenía entre los dedos y que le estaba dejando una mancha húmeda en la camisa. Harry introdujo una mano entre ambos cuerpos y también comenzó a pajearle, sin dejar por ello de morder su cuello, hasta que Draco se apartó bruscamente para buscar sus labios y retomar el beso que habían dejado abandonado.
No tardaron mucho, se corrieron casi a la vez, cada uno acallando los gemidos en la boca del otro, y manchándose con caliente leche las ropas y las manos. Durante unos minutos se mantuvieron abrazados, jadeando, hasta que Harry se apartó lo suficiente para besarle la frente con ternura.
-Maldito Slytherin pervertido.- Dijo Harry riendo y señalando sus ropas.- Mira lo que has hecho.
-Yo no he sido el que ha empezado, has sido tú el pervertidor.- Draco, aunque todavía con la respiración acelerada, también sonreía.
-Que sepas que eres tú el que me lleva al lado oscuro.- Contestó el moreno divertido mientras limpiaba las ropas y terminaba de abrocharse.- Yo no soy gay.
-Ya…seguro, ni yo. – El rubio le sacó la lengua y se volvió a girar hacía la estantería con la luz de la varita en alto.- Eh… ¿Harry?
-¿Sí?- Preguntó el moreno, aún apoyado en el trozo de pared que les había sostenido mientras se masturbaban.
Por toda respuesta, Draco se dio la vuelta, mostrando entre sus manos el libro que estaba a punto de mirar antes de que se le acercara Harry. En la desgastada y sucia cubierta podía leerse, no sin cierta dificultad, "Los secretos de la mente" Adolf Mohindad.
Notas; ¿Comentarios? Porfa… me alegran el día!!! Besos a todos, hasta la próxima!!!
