"¿Qué tal?" Dijo Mohinder sin apartar la mirada de Daniel. El profesor sonrió al ver la concentración en el rostro de su compañero. Sus ojos azules puestos en su propia mano y el ceño fruncido para no perder detalle.

"Todavía me duele, pero Janet tiene razón, creo que unos días tendré el brazo como nuevo." Se quejó al hacer el siguiente movimiento, pero no dijo nada. "Gracias por todo." Daniel levantó los ojos hacia Mohinder, aunque su mirada parecía tímida distinta a la Daniel siempre mostraba, llena de seguridad en si mismo y en lo que pensaba.

"¿Por qué? Tu eres el que ha estado en rehabilitación yo sólo te he esperado a la salida." Daniel lo miró de arriba abajo, sorprendido por las palabras del profesor. "¿Qué es lo que he dicho?"

"No puedes estar hablando en serio. Me conoces desde hace dos semanas y nada más encontrarme me llevaste a tu casa, era un desconocido; en realidad lo sigo siendo y tu simplemente cuidaste de mi, cuidas de mi todos los días y yo no he hecho nada por ti. ¿Eres de verdad o simplemente una figura que ha creado mi dolorida mente?"

Daniel sonrió al ver a Mohinder abrir los ojos de par en par. El profesor no se podía creer lo que estaba escuchando. Sonaba tan bonito, sonaba tan romántinco. Nunca le había dicho algo así, nadie se había declarado de esa forma tan sincera, sin titubear, mirándole a los ojos y no marchándose luego avergonzado.

Entonces, Daniel tiró de su cinturón para tenerlo más cerca. "Vamos dime que eres de verdad y ya de paso dime si quieres vivir conmigo en la base." Mohinder comenzó a balbucear cosas sin sentido, ni siquiera estaba diciendo palabras, tan sólo emitía pequeños sonidos mientras miraba a Daniel, creyendo que aquella mañana no se había despertado. "Vale, creo que no ha sido la mejor forma de decirlo. No digo que quiera formar un compromiso contigo."

"¿Ah no?" Los ojos oscuros de Mohinder se volvieron tristes en un segundo y por mucho que intentó que no se le notara no lo consiguió.

"No, bueno no como si fuera para toda la vida. Apenas nos conocemos pero creo que siento algo por ti; no estoy seguro todavía si puedo decir lo que es, pero me gustaría tenerte cerca para descubrirlo."

"¿Quieres que viva contigo aquí en la base? ¿Por qué? Quiero decir ¿Qué voy a hacer yo aquí contigo? No soy un científico como los que te rodean, no soy como Sam Carter, y no soy militar. Además estoy cien por cien seguro que el coronel O'Neill me mataría, ya tiene bastante con Peter y Claire como para aguantarme a mi."

Daniel sentado en la camilla, rodeó la cintura de Mohinder con su brazo sano y volvió a arrastrarlo hacia él, sujetándolo finalmente con las piernas para que no pudiera escapar.

"En primer lugar, no es O'Neill el que tiene aguantar a nadie, tu eres cosa mía y no se porque, pero creo que si se lo digo yo no pondrá ninguna pega, bueno, no creo que ponga demasiadas."

Definitivamente no estaba seguro, pero Daniel sentía que Jack confiaba plenamente en él. Se odiaba por no recordar todas las veces en las que Jack había terminado por aceptar sus consejos o las veces en las que le había pedido perdón por no hacerlo.

Se sentía raro por saber que todo eso estaba en su cabeza pero no lo encontraba, como si de la búsqueda de un tesoro perdido se tratara, todo estaba allí, sus recuerdos, su vida, sus amigos, todo… ahora tan sólo quedaba dar con ello, de alguna forma.

"En segundo lugar, Sylar sigue ahí fuera." A Mohinder le cambió la expresión al escuchar ese nombre. ¿Por qué tenía que perseguirle siempre? ¿Por qué cada día tenía que recordar que estaba obsesionado con él? "Eh tranquilo." Daniel le acarició el rostro, el profesor estaba tensó y ya no le estaba mirando. "¿Quieres dejar de pensar que fue culpa tuya lo que me paso? Seguro que si le preguntó al coronel, me dirá que algún horrible alienígena ha intentado torturarme. ¿Sabes cuantas veces me dijo el coronel que me han matado?"

Mohinder se echó a reír, Daniel siempre conseguía hacerle sentir bien, aunque en esa ocasión se dio cuenta que no se trataba de una broma. "¿Has estado muerto?"

"Seguro Jack si, creo que me dijo que unas dos o tres veces, tal vez alguna más. Así que olvídate de lo que ocurrió, haz como yo y borra ese recuerdo de tu mente." Llevado por el primer impulso que recorrió su cuerpo, Mohinder cogió el rostro de Daniel entre sus manos y le besó con fuerza.

Jamás olvidaría lo que le había ocurrido a su amante, jamás dejaría de pensar que podía haberlo evitado si Daniel no se hubiera encontrado con él en un primer momento. Pero tampoco dejaría de pensar que aquel joven y tremendamente atractivo arqueólogo le volvía loco cada vez que sus ojos azules se encontraban con los suyos.

Todo a Daniel de la mano y juntos salieron de la enfermería, algunas personas todavía les miraban, pero a ellos les daba igual, ni siquiera les prestaban atención. Estaban demasiado concentrados en el contacto la piel del otro en las miradas huidizas que no se atrevían a encontrarse y en que uno de los dos dijera algo.

"No hagas bromas con eso, porque en cuanto Peter y Claire regresen de su misión, tu recuperas tus recuerdos y todo volverá a la normalidad." Mohinder se quedó callado. Todavía no había pensado en ello, peo ahora que lo había dicho se dio cuenta.

Daniel volvería a la normalidad, recuperaría sus recuerdos y ¿Por qué no? Tal vez recordaría a la mujer de la que estaba enamorado o al hombre en el que no dejaba de pensar. A lo mejor si recuperaba su vida, se daba cuenta que no le gustaba tener como amante a un genetista con excesivo sentimiento de culpa.

Entraron en la habitación de Daniel y Mohinder se sentó en la cama, respiró con fuerza y enterró el rostro entre las manos. Ya no solo era cosa de los sentimientos de Daniel, ¿Qué pasaba si a Mohinder no le gustaba el verdadero Daniel Jackson? ¿Y si era alguien muy distinto al que le había enamorado en aquellas dos semanas?

Por último estaban las misiones. Daniel era lo más parecido a un superhéroe que conocía Mohinder, por lo que el coronel O'Neill le había ido contando, habían salvado al mundo y a la galaxia varias veces, más de las que Jack podía llegar a recordar de una vez. ¿Cómo podía alguien que tenía esa visión del universo seguir una relación con alguien como Mohinder Suresh, que tan sólo le había estado cuidando durante unos días?"

"¿Qué pasa? vamos dime algo, estás empezando a asustarme." Mohinder le escuchó de repente, aunque por lo nervioso del todo de voz de Daniel, había estado preguntando eso varias veces. Lo miró, arrodillado frente a él, esperando su respuesta, sonriente, como siempre, aunque con una enorme preocupación en lo más profundo de su mirada azul.

"Creo que no te había dicho todavía que tengo propensión a agobiarme con facilidad. De repente me he dado cuenta que somos demasiado distintos, que tu verdadero yo es un héroe de las estrellas y yo tan sólo un científico que no ha conseguido nada importante en su vida."

"¿Y crees que por eso me vas a gustar menos?" Hasta ese momento Mohinder no se había dado cuenta, pero entonces lo notó. Daniel le estaba tocando la mejilla, pero lo estaba haciendo con la mano lesionada. Había cierto dolor en su rostro, pero lo estaba haciendo. "¿Crees que me habría recuperado tan rápido si no fuera porque tu has estado a mi lado? Me da igual viajar por el espacio y salvar la tierra, si resulta que al volver aquí no tengo a nadie con quien poder compartirlo o con quien pasar las noches frías del invierno."

"¿Podría ser ese yo?" Daniel sonrió al ver la timidez con la que el profesor decía eso. tan atrevido a la hora de ayudarle y salvarle de alguien como Sylar y tan cortado a la hora de hablar de sus propios sentimientos.

Una luz se encendió en ese momento en su interior, de alguna forma eso le decía algo, tal vez él fuera así, tal vez arriesgar su vida por todo el mundo era la parte fácil pero abrir su corazón ante la persona a la que quería era su gran obstáculo. No lo sabía, pero estaba seguro que estando cerca de Mohinder, lograría averiguar más cosas de si mismo.

No quería perderlo, no quería dejar de tener a Mohinder cerca, de notar que tenía un apoyo cuando perdiera el equilibrio de saber que podía contar con alguien a su lado, alguien que le apoyara cuando se despertara por las noches, con alguna pesadilla sobre recuerdos pasados que llegaran a su mente.

"Mi oferta sigue en pie y si te sientes mejor, también podrían venir Matt y Molly, así estarían más seguros de posibles ataques." Mohinder agradeció enormemente que no dijera el nombre de ese agresor.

"Esto va a ser un poco raro para todos."

Daniel se incorporó, mientras Mohinder se dejaba caer sobre la cama. el doctor Jackson se sentó sobre sus piernas y se apoderó de sus labios. "Jack dice que conocemos marcianitos grises y que otros extraterrestres son serpientes que se apoderan de nuestro cuerpo. ¿Te he contado lo de los insectos gigantes? Creo que esto no tiene por que ser mucho más raro." Volvió a besarle, mientras el profesor le iba quitando la camiseta. "¿Sabes que?"

Mohinder comenzó a besarle el pecho, sin dejar un solo centímetro por el que no pasaran sus labios o se deslizara su lengua. Daniel suspiró y tuvo que concentrarse para seguir hablando.

"Llevamos dos semanas juntos y todavía no nos hemos acostado." Mohinder asintió, se tumbó en la cama y esperó a que Daniel le siguiera. Rodeó su cuello con ambas manos y lo miró a los ojos.

"No sabía si estabas preparado después de todo lo que ha pasado. Además pensé que si habías olvidado todo, también habrías olvidado esto."

"En realidad si, no se con cuanta gente me he acostado en mi vida, no se lo que me gusta hacer en la cama o lo que se me da mejor." Daniel fue desabrochando los botones de la camisa de Mohinder e introdujo sus manos debajo para tocar su piel morena. "Así que había pensado que sería un buen momento para tomar unas cuantas clases prácticas, tenemos tiempo hasta que los demás vuelvan de la misión, mucho tiempo." Le susurró al oído mientras le mordisqueaba la oreja.

"¿Con que mucho tiempo? Entonces será que vayamos despacio y empecemos por el principio."

- o -

"Muy bien, mañana a primera hora saldremos para el planeta. ¿Cómo lleváis lo de las armas?" Dijo Jack, que parecía haber aceptado de mejores formas que Claire y Peter formaran parte de su equipo.

"No necesito armas coronel." Dijo Peter con una pequeña sonrisa. Obviamente todavía le quedaba mucho por aprender a Jack sobre sus poderes y lo que era capaz de hacer con todos los que había ido adquiriendo.

"¿Y como pretendes defenderte del ataque de los Jaffas? Porque no creo que sea una buena idea dejar te que vayan matando cada dos por tres."

"Coronel." Peter llamó la atención de Jack, abrió la mano y una pequeña luz apareció en su interior, poco a poco creció hasta convertirse en una bola de energía y cuando supo que era lo bastante grande la lanzó contra uno de los muñecos de entrenamiento, que quedó completamente chamuscado. "Tengo mis propias armas y estoy más cómodo con ellas."

"¿Y tu, también tienes algún truco escondido o vas a sorprenderles con una coreografía de animadora?" Carter hizo un ruido con la garganta y cuando Jack se dio la vuelta leyó la desaprobación en su mirada. "Vale lo siento, demasiado rudo. Pero no me acostumbro a pensar en la animadora irrompible."

"Podría dejar de llamarme animadora, hace años que dejé de serlo y ahora soy simplemente Claire si no le importa." A pesar de ser menuda, Claire sabía como hacerse imponer y no necesitaba a nadie que la defendiera para dejar las cosas claras. "Así que déme un arma, en eso le dejaré elegir y enséñeme a disparar porque casi no nos queda tiempo hasta la misión de mañana."

"Bueno coronel, entonces nos vemos mañana a primera hora." Dijo Sam con una enorme sonrisa en los labios mientras dejaba la sala de breafing. Le gustaba esa chica, eso no lo iba a negar.

"Buena suerte coronel." Se despidió también Teal'c.

"¿Dónde vais?" Pero su equipo ya se había marchado y lo habían dejado solo con su nueva alumna y su novio.

"Creo que me quedaré un poco, esto va a ser divertido." Dijo finalmente Peter, mientras abrazaba cariñosamente a Claire.