Hello, hello, baby, you called, I can't hear a thin... I have got no service in the club you see, see~ *aparece cantando y moviendo la melena* ¡Hola preciosuras! ¿Me han echado de menos? *guiño guiño* Estas últimas semanas han sido más que movidas, así que me disculpo por no actualizar *facepalm* En fin. Me comprometeré a publicar avances y avisos de actualizaciones en mi Facebook, Grecia Riddle, así que si queréis buscarme, hacedlo! Acepto a cualquiera *besosbesosbesos* Comparto cosas gays, Yuri On Ice, Larry, algunas cuantas frases de libros; en fin. ¡Así que ahora responderé vuestros hermosos y sensuales reviús, y veremos qué tal con el nuevo cap! (Que debo admitir, una de las razones por las que no actualizaba era porque no tenía tiempo de responder a los reviews, y es algo que me siento en prácticamente deber de hacer. Vosotros os tomáis el tiempo de leerme y dejarme sus bonitas palabras, lo menos que debo hacer es responderos igual! x3 Os amooo~

fuyita: LO SÉ :0 Ha sido intenso para mi escribirlo. Actualmente, con este fic, no voy muy avanzada, tengo un margen de cuatro capítulos por delante... :( así que sigo con la presión de Tom-Tommy en ese estado de negación xDD Pero sshhh, a nadie, eh? xD ¡Gracias por comentar, y disculpa por la demora! *kisses*

Pitufina27: Holi :'D Gracias ( u v u ) Lo sé, luego publiqué un aviso... xD

Selene1488: GRACIAS OwO

GalaxyInfinity: ¿De veras? Ay, juro que voy a llorar :'D omg aslñdksalñd Gracias uwu

DannyMile17: ¿Siiiiii? Omg no me cansaré nunca de agradeceros que seais tan maravillosos y buenos conmigo. Os amo *corazón gay*

Hyperion R: ALV askldjask JAJAJA xD Yo recuerdo haber visto en Twitter a un muchacho que decía todo el tiempo "ALV" y no recuerdo por qué publicó: "¿Qué? ¿Acaso ALV no significa A Lo Voldemort?" me descojone xDDDDDD

Christine C: ME ALEEEEGROOOOO sldjaskl La relación avanzará... lento. Pero, os gustará x3

Frida12346: HOLA BELLEZA. ¿ADIVINA QUIÉN TIENE EL DISCO EN SUS MANOS, Y QUIÉN TIENE ENTRADAS VIP PARA EL CONCIERTO QUE HARÁ EN LA CAPITAL? PUES YOOOOOOOOOOOO. Permiso necesito un rcp. o un acdc. o un asereje. AY MATADDMEEEE.

Frida12346: SÍ OTRA VEZ YO OTRA VEZ TÚ. ¿Por qué hago qué? OH SÍ ESO C': Tranqui beieza, veremos qué tal por aquí. AQUÍ HAY UN CAPÍTULO NUEVO. CELEBREMOS QUE HARRY TIENE SU HERMOSO ALBUM, TIENE SUS CONCIERTOS EN EL TOUR MUNDIAL, Y TENGO ENTRAAAAAAADAAAAAAS. *crying* asñldksa bai xoxo

Vane Brac: HOLA SAKDLJASKLD ¿AMAS MI FIC? OMG ME ALEGRO sjdaksl AY AY AY no de veras cuando me dicen cosas así estoy que muero. Es una alegría enorme y maravillosa, llegar de esta forma a las personas, maravillarme con esta belleza de comentarios... lñaskjda. Gracias gracias gracias gracias gracias GRACIAS uwu PD: OOOOOOH A ESO TE REFERÍAS. SÍ, amo esas escenas, aunque no abuso mucho de ellas. Pero habrán más hermosos momentos así *guiño guiño* Y he estado pensando hacer algunos extras para cuando acabe el fic... Sí, aún no lo acabo y ya pienso en los extras de lemon e.e *emoji de whatsapp de la muchacha encogiéndose de hombros*

Diana Pantoja: LO LAMENTO :( La tensión no es buena. Pero supongo que gracias (?). Oh, esto es una actualización (? Ah ajajajjaja xD

Lucy Dei: Lo sé, lo sé :( Aún así es bonito *corashoncito*

MustafaStefanie: ¿Te asustaste? D: I'm sorry. Pues ahora sí me he pasado un tiempo sin publicar... y lo siento :( Aunque este capítulo es corto... y también lo siento :') lasdjsak godbai.

Ishiro Shizuka: TuT~

PaddyAndKyuubi: askdjas Lo sé x'D Estaba bromeando. Lo sé, esos días fanfiction no funcionó del todo bien :( Me alegro que te hayan emocionado ambos capítulos! OwO sañldkas Tommy... ay, Tommy *broke jart* ¿Sabes? Sirius no iba a aparecer x'D Pero dije "Bueno, ya que" xDDD aslñkdsa Aquí está el capítulo. Gracias por el review y disculpa la demora T-T~

Woo-JiHo: OMG IBAS POR EL CAPÍTULO CUATRO! Bueno, no tengo idea si ya has llegado al capítulo actual, pero te responderé igual :D Pues... tu teoría era buena, hay que decirlo xD asdaskljd Me alegro que te haya gustado *corazón gaish* lkjsdkljas besosbais.

patrigt410: ñlasdkjsaljdas GRACIAS BESOS BAIS SLKDJSAKLDJSA *lanza confeti*

Muy bien. Acabe de responder reviews. ¡No ha sido tan difícil! *sigue llorando y retorciéndose(?)* Bueno, debo decir otra vez: MUCHAS GRACIAS A TODOS POR LEER, POR DEJAR REVIEW, POR EL FANTÁSTICO APOYO QUE ME DAN, POR SUS HERMOSOS COMENTARIOS *3* Así que si queréis comunicaros conmigo en Facebook, sois libres.

PD: He publicado un nuevo fic (?). Es de comedia y demás. Es Tomarry, también x'D en el que Tom quiere conquistar el mundo mágico, y Harry canta en YouTube. Si queréis leedlo, por favor, dejad vuestras hilarantes opiniones ( u v u ) Besos, abrazos, chocolate para todos ñlasdkas uwu~

AHORA SÍ, lo que todos habéis esperado durante semanas :'v el capítulo! *u*~


10

… en las horas muertas y los susurros

—Muy bien —Harry Potter, de quince años y próximo a cumplir dieciséis, se cruzó de brazos sobre el pecho. Tenía los desordenados cabellos más desordenados que nunca y ropajes muggles le iban ajustados a su piel—, ahora, dime, ¿está muy enfadado conmigo?

Marshall se apretó el puente de la nariz.

—Harry, él te ha escrito todo el año y tú no has respondido ni una de sus cartas. ¿Siquiera consideraste que podrías liberar a la bestia?

Harry bostezó.

—¿Y qué iba a hacer? ¿Intentar matarme? Ya sabemos que fracasará, sin duda alguna.

—¡Maldición, Potter! —Marshall dio un puñetazo contra un escritorio. Harry retrocedió. Su tío parecía tener problemas para controlar su temperamento, pero era la primera vez que le veía violento… si se descontaba cuando le quitó sangre a la fuerza para hacer el ritual que trajo a la vida a Voldemort—. El jodido Señor Oscuro se ha fijado en ti y ha tomado unos valiosos minutos de su tiempo para escribirte. Y tú has devuelto todas las cartas sin responder.

—¿Y qué querías que hiciera? —Harry alzó los brazos—. No sabía qué demonios decirle.

—¡Le hubieras contado cosas del colegio!

—¿Te imaginas a Lord Voldemort interesado en las vulgares charlas de Quidditch y el desastre que hice esa clase en pociones?

Marshall arrugó los labios. Con esa expresión de desagrado, se parecía demasiado a tía Petunia.

—Podrías haberle escrito…

—¿Qué? —Harry tenía las manos en jarra—. No soy exactamente la persona más sociable del planeta.

—Sin embargo, el Señor Oscuro parecía muy gustoso de pasar el tiempo contigo.

Harry sonrió.

—Ah, eso es porque le caliento.

Si Marshall hubiera estado bebiendo algo, lo hubiera escupido. Sus ojos casi salieron de sus órbitas y su rostro palideció.

—¿Le atraes… sexualmente… a Lord Voldemort?

—Me besó —Harry se encogió de hombros— y me hizo una mordida en el cuello que demoró sus buenos días en irse. Ron creía que había pillado una novia en casa de mi tío. Le tuve que decir que en realidad fue culpa de Voldemort, en una de sus tácticas para matarme.

—No se lo dijiste de verdad —boqueó Marshall. Harry puso los ojos en blanco.

—Naturalmente que no —se recargó contra el escritorio, bastante cerca de su tío, demostrándole que no tenía ningún temor a sus reacciones—, aunque si le hubiera dicho, tampoco me hubiera creído.

Marshall soltó un "mmph" y suspiró. Harry jugueteó con sus dedos, esperando algún tipo de regañina de su tío, cuando éste le tocó el hombro. Harry apenas si se tensó.

—No está enfadado —dijo, en voz baja—. Simplemente intrigado. Nadie se ha resistido a él. Y el hecho que tú lo hagas, de pronto, le resulta algo curioso.

—¿Qué, te has convertido en un especie de confidente de Voldemort? —preguntó Harry, mirando a los ojos verdes de su tío—. Porque me molestaría mucho que si llegásemos a follar o algo así fuera corriendo a decírtelo.

—No me he convertido en su confidente, palabras textuales —Marshall chasqueó la lengua—, y aún tiene muchos recelos conmigo, siendo hijo de muggles. Pero hemos estado trabajando en un proyecto que podría poner de cabeza al mundo mágico.

—¿Puedo saber? —Harry batió las pestañas. Marshall soltó una de sus escasas y estruendosas risotadas.

—Claro que no. Lo que harás ahora será ir, asearte, elegir un conjunto bonito y prepararte para la cena. Tendremos visitas.

—No me imagino quién —Harry puso los ojos en blanco y se soltó del agarre de su tío, recogiendo ropas –las mejores ropas que se le ocurrieron para la ocasión– de su baúl (y con cuidado de que su tío no viera qué ropas estaba cogiendo) para marchar al baño.

Luego de una larga ducha usando los jabones perfumados de Voldemort –sólo para hacerle rabiar, porque realmente los odiaba- se vistió con unos andrajosos pantalones muggles que estaban desgastados y una camiseta negra con un Mickey Mouse sacando el dedo corazón. Sobre aquella ropa se calzó una túnica negra que le pertenecía a su tío y que casualmente estaba en el armario de su habitación al adentrarse en ella.

Alimentó a Hedwig y cuando creyó que se había hecho muy tarde para la cena, se presentó.

Harry bajó las escaleras de dos en dos, haciendo mucho ruido con sus pisadas, a pesar de que no llevaba zapatos. Le gustaba la sensación del alfombrado bajo sus pies. Sin tocar, abrió la puerta del comedor, llevándose una sorpresa.

Su tío no estaba.

Voldemort estrechaba la mirada, rodeado de velas flotantes semi consumidas, con los platos sin servir. Una extraña sonrisa curvó los labios del mago oscuro, cuando sin decir nada agitó su varita y dos platos fueron llenados con una sopa espesa de vegetales. Harry comenzó a comer, sin decir absolutamente nada.

El siguiente plato fue un puré de patatas con carne ternera rostizada. Comieron en aquel silencio que poco a poco pasó de volverse incómodo a volverse espeso. Harry sabía que debía decir algo, pero no tenía idea de qué. ¿Disculparse, tal vez? Pero no, las palabras no surgían de sus labios, y la comida seguía apareciendo.

Un pastel con crema de limón después, los platos desaparecieron, dejando la mesa impoluta y vacía. Harry, que tenía una servilleta entre las manos, la estrujó con nerviosismo.

Los ojos rubíes de Voldemort se fijaron en sus dedos, primero, en su boca, después. Y abrió los labios para hablar.

—Siento no haber respondido tus cartas —dijo Harry con rapidez—, no sabía qué decir, además Hermione sospecharía, y preguntaría, y Ron estaba fastidiándome por la jodida mordida que me hiciste, y todos mis compañeros de pronto comenzaron a creer que tenía un idilio con una bruja mitad veela que estudiaba en Beauxbatons varios años mayor que yo, ¡y las aves con las que enviabas las cartas no eran precisamente discretas! Y Dumbledore podría sospechar, y no quería tenerle tras tu cabeza ahora que la has recuperado, no es que diga que antes no tengas cabeza, es que ahora estás más o menos coherente, es decir más o menos cuerdo, y no digo que antes estuvieras loco aunque sí, puede que lo piense y…

Voldemort le interrumpió en estruendosas carcajadas. Harry quedó congelado en su sitio, simplemente oyéndole reír. No era una risa fría y cruel. Era una risa inundada en calidez, en confianza. Voldemort reía con toda su cara y todo su cuerpo, sacudiéndose, y Harry dejó una risita nerviosa filtrarse por entre sus dientes.

—Además —Harry susurró, enrojeciendo ligeramente— el contenido de tus cartas no era exactamente algo que me gustaba leer en medio del desayuno, con todos mis compañeros rodeándome.

Voldemort detuvo sus risas. Apoyó ambos codos en la mesa, recargando su rostro en las manos, y comenzó a recitar.

Y tu boca me desea tanto como tu cuerpo, y tus dientes se detienen solo frente mi aliento. Mi cuerpo te desea hasta el punto de estallar, y que estas palabras no se pierdan en el intenso mar. Más que nada recorran poco a poco tu piel; se enreden en tus piernas donde me quiero perder.

Harry chasqueó la lengua.

—No sé de qué libros has sacado esas poesías, pero…

—¿No te han gustado? —Voldemort fingió decepción—. Están hechas de mi puño y letra.

Harry descubrió que su rostro podría ponerse de varios tonos de rojo.

—Además de mago oscuro, ¿eres poeta?

—Soy una caja de sorpresas.

—Y muy modesto, además.

Voldemort rió. Se levantó, caminó hacia Harry y le tendió su mano.

—Baila conmigo.

Harry puso los ojos en blanco.

—No sé bailar, y no hay música.

Voldemort chasqueó los dedos, y una melodía suave y cálida inundó el ambiente. Harry suspiró y cogió la mano del Señor Oscuro, aceptando moverse torpemente entre los rincones del espaciado comedor. El alfombrado era suave bajo sus pies descalzos, y se arrepentía de haberse puesto aquellas ropas "en rebeldía". Voldemort le miraba y reía. No podía tomárselo en serio.

—Entonces, dime, Potter —Voldemort le hizo girar entre sus brazos—, ¿qué tal te ha ido este año?

—¿En serio quieres saber cómo me fue en la escuela? —preguntó Harry, incrédulo.

Voldemort arrugó los labios.

—No —tenía una expresión altanera—. Pero quiero entablar una conversación contigo que no tenga que ver con insultos. Y hablando de ello, hemos roto un record. Hemos estado en la misma habitación más de cuarenta minutos sin insultarnos mutuamente.

—Será porque nos hemos echado mucho de menos —Harry suspiró, sonriendo ligeramente burlón—. Y claro, pues. Cómo echaba de menos tus maldiciones a mis espaldas, o tus comentarios hirientes…

—O cómo echaba de menos que me llamaras Voldy frente a los Mortífagos, poniéndome en ridículo y consiguiendo quedar tú también en ridículo cuando te nalguee frente a ellos…

Harry se estremeció.

—Hermosos recuerdos.

La canción se detuvo. Harry dejó de bailar. Voldemort se inclinó sobre él.

—¿Acaso hueles a jazmines?

—¿No es tu jabón preferido? —Harry batió las pestañas, sonriendo burlón.

—Lo aborrezco.

Harry soltó una carcajada.

—¿Dónde está tío Marshall?

—Le he enviado por unos recados —Voldemort sonrió ligeramente—. A mi parecer, es hora de que nos conozcamos mejor.

—¿"Conozcamos mejor"? —Harry avanzó un paso, encontrándose pecho a pecho con Voldemort—. ¿A qué te refieres?

—¿A qué crees que me refiero, mocoso?

—Cuarenta y ocho minutos, y contando.

Voldemort alzó una ceja.

—¿Qué?

—El tiempo sin insultos.

Voldemort rió suavemente.

—Pues… —Harry se lo meditó— yo creo que quieres, por fin luego de nueve meses de tenerme lejos, sacar toda la frustración y tensión sexual que has acumulado con ese beso a medias antes de irme.

Voldemort le sujetó de la mandíbula, guiándole el rostro.

—Podría tener a cualquiera —siseó—. Podría seducir al miembro más alto del Ministerio y obligarle a entregarme todos sus cargos. Podría seducir a la mujer más adinerada del mundo mágico y ella me lo entregaría todo. Podría tener a cualquiera.

—Pero me quieres a mí —Harry esbozó una ligera sonrisa, sin intenciones detrás de ella. Voldemort pareció ligeramente sorprendido con aquella sinceridad. Agachó su cabeza, sus narices rozándose, sus respiraciones uniéndose.

—Pero te quiero a ti —corroboró, antes de besarlo.

No habían sido románticos. El romanticismo era para idiotas que se dejan llevar de más por sus sentimientos. Harry había tenido mucha sensiblería barata en su vida, había llorado mucho por padres que lo amaron, y había amado con locura a sus amigos, pero ahora todo dejaba de tener sentido. Había sido despreocupado, duro, ni siquiera en una cama, ni siquiera en un sofá. La espalda de Harry dio contra la mesa, los dedos de Voldemort exploraron su piel, haciéndose notar en sus costillas demasiado marcadas o en la curva de sus caderas cuando se deshizo de su pantalón. Humedeció sus labios antes de tomar el premio que se erguía entre las piernas de Harry, y Harry retorció el cuello, gozando por los placeres escasos que le daba la vida.

Voldemort fue considerado en su brutalidad. Le cubrió el cuerpo de marcas y no se desnudó, simplemente bajándose la cremallera del pantalón. Harry envolvió sus piernas en torno a sus caderas cuando se unieron, luego de una preparación que al muchacho le había arrancado varias lágrimas. Pero todo dolor obtenía su placer. Con cada embestida que movía la mesa, arrastrando las patas por el alfombrado, Harry gemía en voz alta y Voldemort gruñía, enterrando sus dientes en su cuello, en sus hombros, en sus clavículas. La ropa se había desgarrado bajo sus manos. Mickey Mouse estaba deforme contemplando aquel acto carnal, cargado de necesidad, cargado de frustración. Voldemort le apretó contra su cuerpo, subiendo y bajando las manos contra su piel, Harry gimió y se dejó llevar. Voldemort no demoró en seguirle.

—Marshall… respecto a la mesa… —Harry acababa de salir de la ducha, y llevaba puesto el pijama. Su tío estaba sentado a los pies de su cama leyendo un libro.

—Ya la he incinerado —farfulló su tío—. Me pagarás otra. De roble. Y llegáis a mancillar esta segunda mesa, y os juro que me importará tres cojones quiénes sois, si el Señor Oscuro o El-Niño-Que-Vivió. Os mato con mis propias manos.

Harry balbuceó una disculpa antes de meterse entre las sábanas. Su tío apagó las velas que iluminaban la habitación antes de irse.

—No creo que sea sano.

Voldemort se volteó. Tenía los brazos de la medida justa para abrazarlo contra su pecho, y el pecho con el ancho justo para que pudiera apoyar su cabeza y oír los latidos consistentes y espesos de su corazón.

—¿Qué no crees que sea sano?

—Esto.

—Explícate.

—Follamos como conejos.

Voldemort soltó una carcajada.

—¿Y cuál es el problema? ¿Sientes dolor?

—No —Harry arrugó los labios—. No hemos salido de la habitación en cinco días.

—Hemos ido a usar el baño, y almorzar, y a cenar.

—Brevemente. Pero, quiero decir, ¿no tienes reuniones con Mortífagos que yo pueda arruinar? ¿No tienes una vida fuera de las paredes de esta casa?

Voldemort chasqueó la lengua.

—La vida puede esperar mientras estoy a tu lado.

Harry soltó un silbido.

—¿Debería asumir eso como algún tipo de confesión?

—No sé a qué te refieres, niñato.

Harry sabía que Voldemort sabía a lo que se refería. Pero no quería asumirlo.

—Mi vida también puede esperar mientras estoy contigo —dijo, en respuesta. Voldemort no dijo nada. Simplemente le estrechó más entre sus brazos.

—¡Esto es EL PUTO COLMO!

Harry estaba lamiendo una paleta de cereza. Sus labios y su lengua estaban rojos. Llevaba una túnica abierta sobre pantalones viejos y estaba descalzo, como de costumbre. Marshall, frente a él, intentando leer un viejo fajo de pergaminos escrito en runas antiguas, palideció.

—Harry —farfulló— ¿qué has hecho ahora?

—¿Por qué debe ser mi culpa?

Voldemort apareció por la puerta. Llevaba una bata verde esmeralda, el rostro al rojo vivo, y los cabellos blancos. Bueno, técnicamente no eran blancos, sino de un rubio muy claro, un rubio platinado.

Marshall boqueó y ocultó su rostro detrás de los pergaminos para ocultar una sonrisa.

—¡HARRY POTTER!

—¡LORD VOLDEMORT! —Harry llevó la paleta a un lado de su boca, hinchando su mejilla—. ¿No decías que te gustaba mucho el cabello de Malfoy? Ese color tan puro, impoluto… pues ahí tienes. Disfruta tu propio cabello-Malfoy… ¡en tu cabeza! ¡Así no debes andar mirando a otros!

Harry también había enrojecido. Voldemort tomó aire cierta cantidad de veces, tanto que parecía estar a punto de hiperventilarse. Luego se dirigió hacia Marshall.

—Controla a tu sobrino —siseó, con la voz amenazante—. Y ayúdame a deshacerme de este… este… esta abominación.

—Mi Señor, ¿por qué no le pide ayuda a Harry para que se deshaga del tinte?

—Porque tengo todo mi oro en Gringotts en que el muy bastardo no ha usado un tinte normal. Ha usado alguna pócima extraña, y sé que no revertirá los efectos.

—A menos que… —Harry compuso una expresión pensativa. Voldemort le fulminó con los ojos rubíes—. A menos que acepte que mi cabello es mejor que el de Malfoy. Que el de cualquiera de los Malfoy.

Voldemort esbozó una sonrisa mordaz.

—Mocoso, no puedo decir una mentira tan grande como ella.

Harry alzó la barbilla.

—Bien. A la próxima, será rojo.

Se sacó la paleta de la boca y le dio una lamida, seguida de una succión. Voldemort debió abandonar la sala y regresar a la ducha, esta vez de agua fría.

—¡Eres un mocoso incapaz de…!

—¡CRUCIO!

Bellatrix se retorció en el suelo. Su salvaje cabello enmarañado se enredaba con sus vestiduras negras, haciéndola un manojo de telas y cabellos, y gritos, y miserables súplicas.

Harry detuvo la maldición luego de largos minutos. Bellatrix jadeó, en busca de aire, el dolor corroyendo sus huesos cuando en realidad sólo había estado en su mente.

—Muy bien —Voldemort avanzó, sus cabellos nuevamente oscuros, inclusive las líneas blancas naturales que le habían dado un aire de "experimentado"—, Potter, ¿has acabado de torturar a mis mortífagos?

Harry le lanzó una mirada que podría intimidar al mismísimo Dumbledore.

—Te torturaría a ti si sólo supiera que mis amigos vuelven a estar en peligro.

Voldemort alzó la barbilla, imponiéndose.

Harry se marchó sin mirar atrás.

La Madriguera había sido atacada. Nadie había resultado herido. Pero, supuestamente, en aquel lugar debía haberse estado quedando Harry Potter, según los reportes de la Orden del Fénix, lo cual era una pantomima para no revelar el verdadero paradero de Harry. El muchacho tenía la vaga idea de que Dumbledore estaba un poco como una cabra.

Marshall le esperaba fuera de la Sala de Reuniones, listo para apareceros a ambos en la vieja casa de los Evans. Sin embargo, os apareció a ambos en unos terrenos fértiles. Harry reconoció el lugar, y corrió con rapidez hasta la casa. Habían hecho grandes progresos en la restauración del edificio inclinado e inestable, y ya casi ni parecía haber sido atacado e incendiado.

Ron estaba hablando con Hermione, ambos con expresiones serias hasta que percibieron a Harry corriendo hacia ellos. Sus amigos completaron el camino y le abrazaron.

A lo lejos, Marshall le contempló, sonriendo. Regresaría a buscarle por la noche. Harry necesitaba a sus amigos.

Pig ululó con suavidad, con una carta entre las patas. Harry la abrió y encontró varias notas de Ron y Hermione, que habían compartido el pergamino para felicitarle por su cumpleaños. Entonces, apareció otra lechuza, trayendo un paquete. Más lechuzas fueron llegando, de parte de Sirius y Remus. Harry garabateó respuestas en diferentes pergaminos con diferentes grados de emoción por los obsequios antes de salir, en bata y descalzo, por la casa Evans rumbo al comedor.

Un desayuno fastuoso después, Harry estaba dispuesto a terminar los deberes de verano cuando la chimenea se iluminó en verde y una figura apareció. Voldemort llevaba túnicas casuales y el cabello ligeramente desordenado, como si no quisiera presentarse con la elegancia digna que le correspondía.

Harry esquivó sus ojos. Voldemort le lanzó una mirada a Marshall, que abandonó la habitación bajo excusas sin sentido. Voldemort buscó entre sus túnicas y extrajo un pequeño paquete envuelto en papel madera. Harry alzó una ceja.

—Estaba esperando que… aceptaras esto.

Harry alzó también la otra ceja, acercándose hacia Voldemort y cogiendo el pequeño paquete. Rompió el papel y abrió la caja, encontrándose con un colgante. Era un simple cordón negro, pero lo importante era la piedra que colgaba. Era de color jade, ovalada y con un agujero en el medio. El cordón negro pasaba por el centro de la piedra para sujetarla. Talladas con extrema delicadeza en el borde de la piedra, una serie de runas parecían pronosticar buenas cosas.

—Las runas… —Voldemort alzó entre sus dedos la pequeña piedra, enseñándole— significan cosas distantes por separado, pero en unión son un conjunto de fortuna, provecho y seguridad. Protege tu cuerpo, pero en especial, tu mente. Mientras la uses, simulará un escudo mental bastante poderoso… impedirá las interrupciones bruscas a tu mente, además de las sutiles…

Harry sintió ligera calidez en su pecho. Dejó que Voldemort colgara aquel collar en su cuello, y pronto sintió una extraña calidez rodeando su cabeza, como si se fusionara con sus pensamientos. Las manos de Voldemort se detuvieron en sus mejillas, y sus ojos rubíes le miraron con fijeza.

Harry sabía que Voldemort jamás se disculparía, por lo que aquello parecía ser lo más cercano a una disculpa que podría obtener. Se paró de puntillas para unir sus labios suavemente.

—Gracias.

Voldemort sonrió.

—¡POR EL AMOR DE MERLÍN, MOCOSO DEL DEMONIO, VUELVE AQUÍ!

Harry echó a correr con el diario entre sus manos. Estaba descalzo, como ya era costumbre, lo que le dificultaba un poco echar una carrera por toda la casa. La casa no era muy grande, y no había muchos lugares para esconderse, pero cuando Harry llegó a su habitación y cerró la puerta, supo que ni Voldemort podría derribarla. Marshall tenía muchas medidas de asegurar su privacidad.

Harry se dejó caer contra la puerta y abrió el diario. Entre prosas, una serie de maravillosos dibujos se revelaban. Extraños diseños de calaveras –una bastante tétrica y hermosa, con una rosa brotando de un ojo– y otras de serpientes que, mágicamente, recorrían las páginas en la que estaban dibujadas. Una serie de poemas que le llegaban al alma le hicieron sonreír, todo aquello mientras Voldemort aporreaba la puerta, con insultos, maldiciones, y demás cosas.

Cuando Harry acabó de leer aquel diario y abrió la puerta, Voldemort tenía los brazos cruzados sobre el pecho. Su mirada lucía cansada. Sus labios en un rictus enfadado. Harry sonrió.

—Eres todo un artista, Voldemort.

Voldemort le sujetó de los cabellos, apresando su cuerpo contra la pared. Harry boqueó.

—¡Lo digo en serio! —boqueó— si yo quisiera dibujar algo así, no podría… y mucho menos escribir cosas como estas. Son… maravillosas… y… por favor no me mates…

La expresión en el rostro de Voldemort fue cambiando. Finalmente suspiró y le soltó. Harry le devolvió el diario. Voldemort le robó un beso antes de huir.

Marshall, que justo aparecía por el pasillo, acabó suspirando sonoramente.

—Vosotros dos me mataréis un día de estos —dijo el brujo, mientras pasaba junto a Harry y le fulminaba con la mirada.

—Voy a echarte de menos.

Voldemort alzó una ceja.

—¿Sentimental, Potter?

Harry alzó la mirada. Tenía los ojos ligeramente perdidos, con la cabeza en el regazo de Voldemort y todo el cuerpo en el largo del sofá. Mientras Voldemort leía un libro en runas con una mano, con la otra le acariciaba los cabellos.

Y luego le decía "sentimental" a él.

—No es eso —Harry se encogió de hombros—. Es que he pasado muchos días contigo y me he acostumbrado a ti.

—Con lo difícil que es eso —Voldemort puso los ojos en blanco—. Mira, simplemente puedes responder mis cartas este año.

—Podría —Harry jugueteó con sus dedos—, y también podríamos vernos en Hogsmeade.

—Claro —Voldemort suspiró—. Ahora, déjame leer.

Harry guardó silencio unos segundos.

—¿Me echarás de menos cuando no esté?

Voldemort soltó un suspiro sonoro.

—Puede ser.

Harry sonrió y cerró los ojos. Eventualmente, se quedó dormido. Las caricias en su cabello no se detuvieron.


Creo que este es uno de mis capítulos favoritos. Bueno, en realidad la mayoría de los capítulos que abarcan el pasado de Harry y Voldemort son mis favoritos. Son fáciles de escribir, y me encanta, AMO, su relación, su química, sus provocaciones. La verdad me encanta escribirlos, y si pudiera extenderme más con ellos, lo haría. Pero debo admitir que son solo pequeños capítulos para demostrar cómo surgió su relación, y lo que realmente ocurrió... ( u w u ) Aún así, ¡amo profundamente escribirlos! *corazón gay*

Muy bien, ¿qué más debía decir? ... AH, ¡SÍ!

Estoy haciendo de beta-reader. Mi ortografía y gramática no son perfectas, pero creo que siempre se puede mejorar. Por lo mismo, estoy beteando los hermosos fics de LexSnape (actualmente del fandom de Tanaka-kun is Always Listless), y próximamente habrá un HERMOSO TOMARRY QUE ESTOY AMANDO CON LOCURA. Aunque aún no he corregido del todo x'D Pero os digo: ella escribe precioso, y aunque no conozcáis el fandom, tiene otras historias sobre Harry Potter, Inuyasha, Naruto... *lanza confeti* Si os pasáis y le dejáis un review me haríais muy, muy, MUY FELIZ! *o*

Entre otras cosas, os haré una recomendación. Como algunos sabréis, pertenezco al fandom de Yuri On Ice :D y hay un fic que he amado con locura, y me ha vuelto loca, y debéis leerlo. Se llama "Prague Cake" y tenemos a un Viktor como Sugar Daddy. Mi pobre corazón ha estallado al leerlo. Ya está terminado, y hace unos días han subido un extra con un lemon/smut demasiado delicioso. Es de la maravillosa Senpay aquí en Fanfiction. ¡Así que nada más que decir, nos leemos!

PD: ¿He dicho que pueden contactarme en facebook? x'DD Grecia Riddle, besos, abrazos, ¡hasta la próxima! uwu