¡Hola otra vez! ¿qué tal las vacaciones? Cortas ¿verdad? En fin… qué le vamos a hacer… pronto llegarán más : - ). Aquí traigo un nuevo capítulo… espero que os guste y os divierta aunque sea un poco…

Todos los personajes utilizados son propiedad de JK Rowling, La Warner y de cualquiera que haya pagado los derechos.

Aquí os lo dejo ¿vale? ¡Gracias por leerme y seguir apoyándome!

Aio!

Bien, en resumidas cuentas leí un hechizo y me he convertido en una chica – resumido, claro, conciso… sin entrar en detalles.

Ah… fíjate tú… - Ron quería enterarse de cualquier detalle, por pequeño que fuese - ¿y qué libro es ese? ¿Las mil y una formas de convertirse en chica? ¿O todo lo que siempre quiso saber a cerca del mundo femenino y nunca se atrevió a preguntarlo?

¿Te estás burlando de mí?

Es que me has dado una explicación que…

Vale – cruzó los brazos enfadado – Exactamente qué es lo que quieres saber.

Lo primero es el título del libro y en qué sección está, no vaya a ser que me confunda y acabe siendo una linda pelirroja – rió.

Creo que está en la sección prohibida no estoy seguro y… – frunció el ceño pensando – y el título es el "Libro de los Deseos" – una vez finalizada la explicación se oyó una pequeña risa.

¿"El libro de los deseos dices"?

¿Cómo me tengo que tomar eso?

¿Qué cómo te lo tienes que tomar? - ¿a qué se refería?

Bueno, tú eres una chica después de leer el dichoso libro de los deseos… más o menos lo que yo entiendo es que querías ser una chica, lo que me lleva a la siguiente pregunta ¿por qué? ¿por algún chico?

¡Ya te he dicho que no! – gritó totalmente enfadado - ¡es por una chica!

¿Te gusta una chica lesbiana? – preguntó extrañado.

¡No! La explicación es un poco… rara

Intenta explicármelo. Soy todo oídos.

Vale, yo quería pasar más tiempo con ella y el libro pensó que estaría bien que me convirtiese en chica.

¿Y eso? Que ganas de fastidiar tienen los libros del colegio ¿no?

Es que… pensé que… - comenzaba a ponerse rojo – pensé que estaría bien poder estar con ella en la habitación de las chicas…

¡Harry! Nunca pensé que serías así – rió - ¿eso es lo que tanta vergüenza te daba decirme? No seas tonto… en realidad no conozco a ningún chico que no haya querido subir a la habitación de las chicas – miró hacia arriba con el ceño fruncido – excepto John Trewling pero… bueno, es que es un caso a parte…

Eh… vale. Pues eso es todo. Leí el libro, hice el hechizo y ahora soy una chica.

Así de simple ¿no?

Exacto

¡Vaya! La magia cada vez es más rara… ¿y quién es esa chica? ¿La conozco? – le guiñó un ojo.

No que va… - miró a cualquier lado que no fuese al frente.

¿Seguro que no la conozco?

Claro que no…

Venga Harry… que soy tu mejor amigo… a mi puedes decírmelo…

Ya te he dicho que no la conoces ¿vale?

Si tú lo dices… - se encogió de hombros – pensé que Hermione también era mi mejor amiga y que la conocía… aunque sea sólo un poco… - hizo un puchero con los labios – tal vez me equivoqué…

¿Hermione? – movió casi imperceptiblemente las manos nervioso - ¿pero sabes lo que estás diciendo? Es como… como mi hermana – intentó reír pero lo único que le salió fue una especie de gruñido mezclado con un suspiro… algo muy difícil de explicar.

Harry dormimos juntos…

¿Hermione y tú? – se levantó de repente.

¿Qué? – imitó a su amigo - ¿De qué narices estás hablando? Me refiero a ti y a mí… vamos, que estamos en la misma habitación…

Ah… era eso…

¿Cuándo has cogido la snitch te has golpeado la cabeza? – sonrió.

Qué gracia… bueno, a que viene eso de que dormimos juntos… ¿qué tiene que ver para que digas que la chica que me gusta es Hermione?

Intuición masculina… y que hablas en sueños claro…

¿Qué hablo en sueños? – de repente se puso pálido - ¿siempre?

Casi todas las noches que yo recuerde… es que bueno, a veces, me quedo totalmente dormido y no sé si hablas ¿por qué? Te puedo decir que lo que he oído no es tan malo… Excepto, quizás, un día en el que… creo que te emocionaste un poquito… pero tranquilo, ya lo he superado – rió.

Hablo en sueños…

Ya te he dicho que sí, pero no es un crimen.

Imagínate por un momento que he hablado en sueños mientras estaba en la habitación de las chicas y he dicho algo como que soy Harry o que quiero a Hermione y ella está despierta… ¿tú qué crees que puede pasar eh?

¿Estás enamorado de Hermione? – preguntó asombrado.

¡Eso ahora no importa Ron!

¿Y qué tiene de malo que ella lo sepa?

¿Qué soy una chica por ejemplo? – se señaló - ¿tú que crees que puede imaginarse ella eh? Imagina que Seamus dice que le gustas en sueños… ¿qué haces?

No me vuelvo a acercar a él en mi vida – concluyó – Puede que haya noches en las que no sueñes… o que Hermione se quede dormida como un tronco ¿no?

Puede ser… - parecía aliviado pero en el fondo sabía que no podía ser tan fácil.

Oye… una pregunta que me ronda por la cabeza…

Dime

¿Cómo vas a volver a ser Harry eh? ¿El hechizo tiene un tiempo determinado o hay que hacer algo?

Exactamente hay que hacer algo – miró al suelo avergonzado.

¿Y qué es? ¿Puedo ayudarte en algo?

No lo creo… es más, todo depende de Hermione…

¿De Hermione?

Sí, tiene que hacer lo que más deseo en el mundo – si en ese mismo momento se abría la tierra y se lo tragaba no le iba a importar en lo más mínimo.

¿Y qué es eso? – este hombre nunca se da cuenta cuando mete la pata más de la cuenta.

Pues… es que…

¿Qué es?

Me tiene que decir una cosa…

¿Quieres dejar de decir medias frases por favor? A este paso vas a hacer que se me salga el corazón por la boca…

Me tiene que decir que me quiere y me tiene que besar – lo dijo tan rápido y tan bajo que ninguna persona hubiese podido oír nada a parte de un balbuceo inconsistente claro.

… - Ron meneó la cabeza y se acercó a él frunciendo el ceño - ¿Qué es lo que has dicho?

Que me tiene que decir que me quiere y besarme – volvió a susurrar.

¿En serio? Bueno, igual es un poco difícil ¿no?

¿Tú crees? – preguntó con ironía - ¿Por qué será…?

Eres una chica

Me había dado cuenta gracias.

Tal vez si vuelves a ser un chico…

¿y cómo puedo hacer eso?

¿Tienes algún pelo tuyo de cuando eras chico?

¿Qué?

Te he preguntado si tienes algún pelo de cuando eras chico – repitió como si fuese la pregunta más normal del mundo – Me refiero en algún peine o algo…

No tengo ni idea…

Tal vez haya alguno en el desagüe de la ducha… - pensativo comenzó a dar una vuelta – normalmente no los limpias pero, claro… como los demás tampoco al final puedes quedar siendo un engendro y a Hermione no creo que le gustes…

¿Me quieres decir qué demonios estás pensando?

Te lo resumiré – le guiñó un ojo – pelo tuyo en una poción multijugos.

¿Y?

¿Cómo que y? Pensé que tanto tiempo con Hermione haría que fueses más inteligente…

Ronald…

Está bien, está bien… mira, ayer le pedí a Fred que me ayudase a gastarle una broma a Dean… ya sabes… está insoportable diciendo que Parvati esto Parvati lo otro… así que Seamus y yo decidimos gastarle una broma. Uno de nosotros se convertía en ella y le mandaba al cuerno – comenzó a desternillarse – si lo llego a saber te digo que desees convertirte en ella y nos ahorramos el dineral que le hemos tenido que pagar…

Ron… - se debatía entre tirarle al lago con el calamar gigante o darle un beso por la idea que se le había ocurrido - ¿en serio tienes poción multijugos?

Claro, por eso te preguntaba si tenías un poco de pelo… - ladeó una sonrisa – a no ser que quieras seguir siendo una chica y acabar apellidándote Malfoy… imagínate la fortuna que poseerías… - estiró los brazos – serías una de las chicas más ricas del mundo mágico…

Qué gracia… - apretó las mandíbulas mientras pensaba que al pobre calamar le vendría bien un poco de compañía… siempre tan solito no podía ser feliz - ¿me vas a ayudar?

Por supuesto compañero ¿cuándo te he fallado eh? – le dio un codazo en las costillas.

Gracias… ahora mismo voy a ver si todavía tengo algún pelo de cuando era un chico – sonrió y comenzó a caminar – nos vemos en la sala común dentro de diez minutos ¿Vale? – y sin esperar respuesta echó a correr. Tenía un plan. ¡Tenía un plan que seguramente acabaría con su condición femenina! Casi sin pensarlo iba dando saltitos por todo el colegio y sus compañeros le miraban como si estuviese loca… pero no le importaba ¡por fin podría decirle a Hermione todo lo que sentía! – un momento – Merlín… no había pensado en eso… ¿y si ella le decía que sólo le quería como amigo? ¿y si ella está enamorada de otro? Eso sí que no podría soportarlo… Se quedó parada delante de la puerta de la entrada a la Sala Común. Este no era el momento de derrumbarse… debía ser fuerte y pensar en cómo iba a declararse; eso era lo primero. Después… después pues… pasará lo que tenga que pasar. Suspiró, dijo la contraseña y subió como un cohete las escaleras – Mi cepillo – dijo en voz alta nada más entrar - ¿Dónde puede estar? – comenzó a revolver todos los cajones.

¿Qué buscas? – del susto casi se sube al techo.

¿Hermione?

Sí – salió completamente del baño mientras la miraba extrañada. Estaba en cuclillas delante de su mesilla y con un montón de cosas esparcidas por el suelo - ¿estás buscando algo? – se acercó a ella con curiosidad.

¿Eh? Sí bueno… - llevaba una camiseta de tirantes y un pantaloncito corto… ¡Merlín! ¿Desde cuando tenía esas curvas? – Eh… - ¿qué le había preguntado? ¡Venga! Deja de poner esa cara de estúpido… ¡Ah sí! Que si estoy buscando algo… tal vez ella pueda ayudar – Mi cepillo. Buscaba mi cepillo – sonrió.

Espera que te ayudo – se agachó y comenzó a rebuscar entre todo lo que Harry había esparcido por el suelo - ¿Este? – le acercó un peine – Espera… es un peine no un cepillo…

¡No! – gritó sobresaltándola - ¡Es ese!

¡Vaya! Le tienes mucho cariño ¿no? – sonrió con ternura.

¿Qué? – la verdad es que las reacciones de esa chica le estaban volviendo loco… ¿por qué le estaba sonriendo con ternura?

Digo que le tienes mucho cariño al peine… casi me tiras del grito que me has pegado cuando lo he encontrado…

Sí – respondió con vergüenza – gracias por ayudarme a encontrarlo.

No importa, puedes pedirme ayuda cuando quieras… ya sabes… para lo que sea ¿vale?

Gracias… - tuvo que reprimir el impulso de contarle todo ahí mismo. Sabía que iba a ser un poco raro que creyese toda la historia, así que lo que hizo fue coger el peine y sonreírle agradecida.

¿Necesitas algo más?

No… por ahora no…

Bueno, pues me voy a cambiar para la cena

Vale – sin saber muy bien por qué se sentó en el suelo y se dedicó a contemplar cómo sacaba uno de sus uniformes limpios. Lo desdoblaba con cuidado y se disponía a sacarse la camiseta cuando se dio cuenta de lo que estaba haciendo - ¡Espera! – se levantó de un salto haciendo que Hermione le mirase totalmente asustada – Tal vez… tal vez quieras un poco de intimidad ¿no? – preguntó totalmente nervioso.

No me importa que estés…

¿Qué? ¿Acaso no sabes lo que estás diciendo? ¿Qué va a pensar la gente? – decir que estaba rojo era un eufemismo…

¿Qué es lo que va a pensar? – le miró extrañada - ¿qué somos compañeras de habitación? – inclinó ligeramente la cabeza.

¡Eso! – se rió nerviosamente – Yo… quería gastarte una broma… ¿es buena verdad? – ella le seguía mirando con el ceño fruncido – Esto… tengo que irme… Ron me está esperando abajo – se metió el peine en el bolsillo y casi estaba en la puerta cuando se dio la vuelta – ¡hasta luego! – la abrió y salió.

Hasta luego – sonrió y siguió cambiándose tranquilamente.

¿Qué es lo que he estado a punto de hacer? – se preguntaba mientras bajaba por las escaleras – Casi la veo… casi la veo…

¿De qué estás hablando? – hoy era el día de los sustos. No es que Harry saltase no… ahora dio un grito que hizo que media sala común la mirase – Perdona… no quería asustarte – sonrió intentando no reírse.

Ja – miró a todos los demás estudiantes y con un solo gesto consiguió que todos desviasen la atención - ¿lo tienes? - susurró

¿Lo tienes tú? – preguntó en el mismo tono.

Por supuesto – le enseñó un poco el peine mientras ambos se escondían en una de las esquinas. Cualquiera que pasase por ahí pensaría que estaban haciendo algo malo.

Será mejor que busquemos un sitio más íntimo para esto ¿no crees?

Uy… veo que mi hermanito ha encontrado novia – a este paso le iba a dar un ataque al corazón. Instintivamente Harry se llevó la mano derecha a su brazo izquierdo; en uno de los pocos documentales que pudo ver se cuando se te agarrotaba es que comenzaba el ataque…

No es nada de eso Ginny – respondió Harry casi sin aliento.

¿Ah no? – levantó una ceja con picardía – entonces… ¿para qué quieres un lugar más íntimo?

Para nada que te importe – le cortó su hermano. Sabía que si seguía con el interrogatorio nunca llegarían a realizar la poción – ahora si nos disculpas tenemos que irnos. ¡Luego nos vemos! – no le dio tiempo a pestañear y ambos estaban fuera de su campo visual - ¿Dónde vamos?

¿Al baño de Myrtle? Como la otra vez… - ya tenían comprobado que los únicos que iban a esos baños eran ellos dos así que… ¿qué mejor sitio?

¡Hecho! – justo dobló una esquina y se encontraron frente a la puerta – entremos – dijo después de mirar a ambos lados del pasillo – Bueno, aquí estamos.

Tú eres el amigo de Harry ¿Verdad? – preguntó una voz de niña bastante conocida.

Hola Myrtle – respondió amablemente Ron.

¿Y bien? ¿dónde está?

¿Dónde está quién?

¿Quién va a ser? ¡Harry! – empezaba a impacientarse - ¿no ha venido a visitarme?

¿Por qué tendría que hacerlo? – preguntó curioso Ron.

Pues porque… porque quiere verme claro – sonrió Myrtle.

Ah… entonces no – dijo como quien no quiere la cosa. Se sentó y tiró de la manga a Harry para que hiciese lo mismo. El pobre se había quedado helado después de la contestación de su amigo pelirrojo; Hermione estaba en lo cierto cuando dijo que tenía la misma variedad de emociones que una cucharilla de té.

¡Insensible! – gritó Myrtle y despareció por un retrete.

Tenemos el camino libre…

Has sido un poco bruto ¿no crees Ron?

¿Y qué querías que hiciese? ¿Decirle que eras tú y que se nos quede pegada el resto de la mañana? – Hombre… tenía lógica pero aún así… seguía pensando que había sido bastante rudo – Dame los pelos – extendió el brazo y Harry los depositó con cuidado sobre su palma – Ahora los añado a la solución que me ha dado Fred y después te lo tomarás ¿Vale? – Harry asintió con el corazón en un puño – Aquí tienes, bébetelo todo ¿eh? – le dijo con guasa.

Está bien Molly – cogió el vaso y se bebió el contenido de un trago. Aún recordaba el sabor tan peculiar que tenía esa poción pero eso no hizo que no le entrasen ganas de vomitar. Aguantándolas como pudo se acercó al espejo para ver el cambio radical. Espero y espero… ¿la otra vez no tardó tanto no? – No funciona…

Tienes razón… ¿seguro que son pelos de cuando eras chico?

Claro, este peine no lo he utilizado mientras he sido chica ¿Por qué no funciona? – preguntó desesperado.

Tal vez porque sigues siendo tú; no te puedes volver a transformar en ti mismo… sigues siendo Harry – le explicó la voz serena de Dumbledore.

¡Profesor! Con todo el debido respeto… ¿qué hace aquí? – preguntó Harry

Os vi merodeando por aquí y quise saber qué es lo que estabais tramando – sonrió – Veo que has decidido contárselo al señor Weasly.

Sí… necesitaba un amigo que me apoyase… Entonces ¿no sirve de nada la poción?

Lo siento Harry pero así es… tendrás que esperar que la señorita Granger se de cuenta de que eres tú – intentó animarle con una palmadita en la espalda – No te preocupes… ella es inteligente se dará cuenta.

Está bien – se resignó – por cierto – paró a su director antes de que saliese por la puerta – gracias por el uniforme de Quidditch.

¿Qué uniforme? – le preguntó con expresión curiosa.

El de esta mañana. El que pertenece a una escuela francesa femenina… me llegó vía lechuza.

Yo no te he mandado nada Harry – abrió la puerta – no deberían estar aquí los dos… bueno, por lo menos no usted señor Weasly.

¿No ha sido Dumbledore? Entonces… ¿quién habrá sido?