Yu-Gi-Oh! No me pertenece, es propiedad de Kazuki Takahashi.
Blue-Eyes-White-Girl:
Konichiwa lectores/ras. Aquí otro capítulo más. Gracias de antemano por leer. Este capítulo tiene ciertas cositas diferentes… tal vez noten la diferencia…
Capítulo 11: Amor Familiar a Flor de Piel.
Tras no poder llevar a cabo su siesta, Mayura se preparó para regresar a trabajar.
En el establecimiento, las horas pasaban, con ello los clientes, quienes entraban y salían a menudo. Todo parecía usual y habitual hasta que llegaron ciertos clientes…
-Buenas tardes.- saludó animado Jounouchi.
Mayura, reconociendo la voz, volteó su rostro, percatándose de la presencia de Yugi y sus amigos. Los saludó a todos con una sonrisa al tiempo que se dirigía a atenderlos.
-Hola chicos, que gusto verlos de nuevo.- saludó.
-Si, a nosotros también.- comentó Yugi. Él le dedicó una mirada llena de esperanza y ella por igual, pero nadie más se percató de ello.
-¿Qué mesa van a escoger, chicos?- preguntó Mayura.
-Pues... Aquella de allá.- decidió Jounouchi.
Todos asintieron y se dirigieron a la mesa antes señalada. Mayura los acompañó para tomar sus pedidos.
-Mayura, hoy no vamos a ordenar nada, sólo vinimos a invitarte a una Tarde de Juegos que habrá en mi casa.- expresó Yugi.
-¿Tarde de Juegos?- preguntó la nombrada.
-Sí, el Duelo de Monstruos sin duda es el mejor y más jugado, pero también existen otros juegos que bien valen la pena jugar. La casa de Yugi es el lugar perfecto para jugarlos, puesto que su abuelo tiene una tienda de los mismos. Estoy segura de que nos divertiremos mucho, así que por favor ven con nosotros.- respondió Anzu con un rostro suplicante.
Yugi y el resto se habían reunido en su casa antes de ir a la cafetería como habían acordado antes. Allí, Yugi les comentó sus sospechas acerca de Mayura y sobre su plan para confirmarlas. Todos se sorprendieron ante la posibilidad, en especial Jounouchi, quien halló respuesta al poco parecido que vio en Mayura y su familia cuando los conoció.
Mayura recordó la plática con su Madre esa mañana.
-Me parece excelente chicos y de verdad me gustaría ir. Pero como es una Tarde de Juegos supongo que será en la tarde y, como ustedes saben, yo trabajo en las tardes también.- respondió.
Los chicos no se desanimaron, tenían todo planeado y dentro de sus planes habían previsto aquello.
-Lo sabemos, pero también sabemos que, según las leyes de nuestro país, todos los trabajadores tienen derecho a un día libre, esta cafetería no hace la excepción, de lo contrario estaría cerrada. Por eso vinimos aquí, queremos saber cuándo es tu día libre, para que ese día sea el que organicemos la Tarde de Juegos en mi casa.- se expresó Yugi. Los demás esperaban expectantes la respuesta de ella.
Mayura se conmovió al ver la estima que le tenían a pesar de haberse conocido hace poco. El gesto la motivó a hacer lo posible para que sus recuerdos regresaran y así comprobar si ella y Yugi tenían un parentesco.
-Chicos, en verdad les agradezco el aprecio y la estima que me tienen a pesar de que nos conocimos hace poco. Por eso es imposible que rechace su invitación. Mi día libre es mañana.- respondió conmovida. Todos los demás respondieron con un animado y alto ''Sí'' como grito de victoria.
-Bien, entonces mañana en la tarde nos veremos en casa de Yugi. No vayas a faltar y no tienes nada que agradecernos, los amigos para nosotros son como nuestra familia.- comentó Jounouchi. Todos los demás asintieron aceptando sus palabras.
-Muchas gracias de todas formas.- les respondió Mayura con una sonrisa
-Bien. Entonces ya está acordado, mañana a partir de las 2:00 pm la tarde será una Tarde de Diversión.- comentó animado Honda.
-Sí, allá nos veremos sin falta.- comentó Mayura confirmando nueva vez su asistencia.
Ya todo aquello comentado y decidido, Yugi y los demás salieron de allí esperanzados y expectantes a la llegada del día siguiente. Mientras que Mayura se sentía ansiosa y temerosa de lo que pudiera ocurrir.
Las horas restantes para cerrar el establecimiento en donde Mayura trabajaba llegaron. Por tal razón sus puertas fueron cerradas y ella tomó el rumbo a su hogar.
…
En su casa, al llegar, le comentó a su familia todo lo ocurrido aquella tarde.
Ellos se entristecieron, la idea de que la familia de Mayura apareciera significaría que ella debía marcharse de su lado, pero aunque esto les causaba ese sentimiento, le apoyaron y le expresaron que sin importar lo que sucediese ella seguiría siendo parte de esa familia. Mayura les hizo saber que sus sentimientos eran compartidos y correspondidos. Cerraron la escena con un cálido abrazo familiar. Más tarde, la noche hizo su aparición y con ello la llegada de Morfeo a aquel hogar.
…
La Tarde de Juegos había llegado, por ello, poco antes de la hora de su inicio, Yugi, sus amigos y su familia se hallaban dando los toques finales a la organización de la casa para los juegos. Una vez esos finalizados sólo faltaba la llegada de la visita.
Yugi había comentado sobre Mayura a su Madre y Abuelo, estos al escuchar las descripciones de Yugi y los demás, estaban ansiosos de su llegada para conocerla. Yugi y el resto también lo estaban pero no por las mismas razones de Ashita y Sugoroku, sino para comprobar las sospechas que tenían dentro de sí.
La hora 0 llegó, alguien tocó la puerta del hogar de la familia Mutou. Yugi se tensó y se dirigió a abrir la puerta. Cuando rodó la perilla para ver a la persona que estaba detrás de la puerta, descubrió que era ella, Mayura. Ambos se saludaron con tensión oculta. Yugi le invitó a pasar y ella accedió. Al entrar allí, saludó a Jounouchi, Anzu y Honda que estaban en el lugar.
Yugi vociferó a su Madre y Abuelo que la visita había llegado, sus pasos se escucharon bajar. Lo que paso a continuación fue imborrable para Yugi y su familia…
Cuando la Madre de Yugi y Sugoroku vieron a Mayura, su corazón les dio un vuelco, sus ojos se abrieron externadamente, sus cuerpos empezaron a temblar y por sus mejillas rodaban abundantes lágrimas. Ninguno de los presentes preguntó qué ocurría, sólo observaban la escena sin abrir la boca, expectantes a lo que podría ocurrir.
Mayura, al tal reacción, comenzó a sentir un agudo dolor en el pecho, por ello poso su mano sobre el, ese dolor provocó que sus lágrimas salieran a flote y que su mente comenzara a presentarle imágenes fugaces y borrosas.
Ashita intentó articular palabra en medio de la sorpresa y la conmoción. Era evidente, tenía en frente a su hija después de 14 años de desaparición. Estaba segura, era ella.
-Hi…ja… Yu… ra… hi… ja.- intentaba decir pero sus hipidos se lo dificultaban.
Yugi al escuchar salir esas palabras de la boca de su Madre, empezó a derramar lágrimas. Yura era el nombre de su hermana, su Madre la había reconocido.
Mayura, habiendo escuchando el nombre, empezó a sentir un agudo dolor de cabeza y a ver más imágenes fugaces. Colocó sus manos con brusquedad sobre su cabeza, sentía que iba a estallar, el dolor era insoportable. Los demás al notar esa acción salieron de su conmoción y se acercaron para ayudarle.
-¿Mayura que tienes? ¿Qué pasa?- intentó saber Jounouchi.
-Mayura...- expresó con preocupación Anzu.
-¿Qué tienes?- le gritó Honda.
Yugi y su familia aún no salían de la conmoción, sólo observaban estáticos. Hasta que por todo el hogar se escucharon tres gritos…
-¡Kyaaaaaa!- Mayura se desmayó en brazos de Jounouchi.
-¡HERMANA!- gritó Yugi al verla desplomarse.
-¡HIJA!- gritó Ashita al verla caer.
-Hay que llevarla a un hospital, ¡RÁPIDO! ¡LLAMEN A UNA AMBULANCIA!- gritó exasperado Jounouchi, con los nervios a flor de piel por tener a Mayura inconsciente en sus brazos.
Anzu, lo más rápido que pudo buscó el teléfono y lo halló en la sala, posteriormente comenzó a marcar el número del hospital más cercano.
Ashita, Sugoroku y Yugi se hallaban cerca del cuerpo inconsciente de Mayura sostenido por los brazos de Jounouchi.
-Hija, no sabes cuánto te he extrañado, cuanto he sufrido por tu ausencia. Nunca dejé pensar en ti ni un solo día de mi vida. Que alegría, que felicidad.- expresaba Ashita entre lágrimas e hipidos.
-Hermana,-hipa- no sabes todo lo que tengo que contarte.- decía Yugi.
-Mi… nieta, mi adorada nieta, mi enanita está de vuelta.- se unía Sugoroku en lágrimas.
Honda, Jounouchi y Anzu no pudieron más que unirse al llanto al presenciar la escena. Pero la voz de la ambulancia los despertó de la conmoción. Los paramédicos interceptaron a Mayura en la camilla con la ayuda de Jounouchi y luego de ello la montaron en el automóvil médico seguidos de Ashita, Sugoroku, Honda, Jounouchi, Anzu y Yugi.
…
En el Hospital, la familia Mutou y los demás se hallaban en la sala de espera. Todos se habían calmado ya.
-Vaya, quien iba a pensar que Mayura es la hermana mayor de Yugi.- comentó Jounouchi.
-Sí, es increíble.- se sumó Honda.
-Gracias Yugi, Jounouchi, Honda y Anzu, gracias a su esperanza mi hija pudo aparecer después de tantos años, en verdad no saben lo infinitamente agradecida que estoy con ustedes.- expresó Ashita y Sugoroku asintió.
-Gracias una vez más amigos, ustedes fueron quienes me animaron para no perder la esperanza, no sé qué sería de mi si no hubiesen existido, no saben cuánto les amo.- expresó con lágrimas Yugi.
Los chicos no sabían que decir ante tan hermosas palabras, no obstante tímidamente dijo uno de ellos:
-No tienes nada que agradecer, ustedes para nosotros son como nuestra familia.- añadió Jounouchi. Honda y Anzu asistieron con lágrimas en los ojos.
La hermosa escena familiar fue interrumpida por el doctor.
-¿Familiares de la jovencita de cabello blanco y largo?- anunció.
Todos se aproximaron a él con sobresalto.
-¿Doctor cómo está mi hermana?- preguntó Yugi.
-¿Se recuperará verdad?- cuestionó Ashita.
-¿Qué es lo que tiene?- se sumó Jounouchi.
El doctor no sabía cuál de todas las preguntas responder primero.
-La señorita se encuentra estable, por ello es posible que despierte dentro de unos minutos como máximo horas. Parece ser que sufrió una alteración neuronal que le provocó la inconsciencia pero estará bien. Por el momento, lo mejor es que seamos pacientes y esperemos a que despierte.- informó el doctor respondiendo todas las interrogantes en una sola respuesta.
Los interesados comprendieron la situación, se aliviaron al saber que no tenía nada grave. Agradecieron al doctor y le pidieron que cualquier anomalía les fuese informada, el doctor accedió a la petición y luego se marchó. Ellos sin más que hacer, se dedicaron a esperar que Mayura despertase.
…
Estaba inconsciente en el cuarto de hospital. En su inconsciencia recordó absolutamente todo sobre ella:
Recordó su infancia, el nacimiento de Yugi. Recordó que la tarde en que desapareció había ido a jugar a casa de su amiga adinerada y que al salir de allí fue confundida con ella por unos delincuentes, quienes la secuestraron para obtener dinero a cambio de su rescate. Esos delincuentes la amordazaron y llevaban en un auto hacia un rumbo desconocido, iban tomando, por ello el vehículo se estampó contra un poste. Por fortuna, ella salió ilesa pero por desgracia sus verdugos también. Corrió lo más lejos que sus piernas le permitieron y fue desde allí que comenzó su otra historia, pues a raíz de aquello había sufrido aquel accidente que le había causado la perdida de la memoria.
También recordó el suceso más reciente: el reencuentro con su familia. El sentimiento y la conmoción nuevamente se hicieron presentes aun en la inconsciencia, despertando como consecuencia de ello.
-Humm. ¿Dónde estoy?, oh de seguro en un Hospital.- pensó para sí en voz alta.
El doctor en ese mismo instante entró al cuarto.
-¿Qué bueno que despiertas jovencita, como te sientes?- indagó.
-Algo anonada pero bien.- ella respondió.
-Es normal debido a la alteración neuronal que sufriste.- comentó el doctor.
-Sí, supongo.- se limitó a decir.
-Iré avisarle a tus parientes que ya despertaste.- informó el doctor.
Ella al escuchar la palabras ''parientes'' se sintió tan feliz que respondió con una gran sonrisa.
-Sí, no se tarde por favor.-.
El doctor al notar su cambio de ánimo, asintió con una sonrisa y se dispuso a cumplir con su palabra.
Pocos minutos después entró con todo el grupo, la familia se reunió de nuevo.
-Yura… hija.- le dijo Ashita sin poder contener las lágrimas que salían por sus ojos.
-Mamá, abuelo, Yugi.- respondió ella con la misma actitud que su madre.
Entonces los nombrados comenzaron a llorar y se abalanzaron sobre ella fundiéndose en un grande, cálido y amoroso abrazo familiar. Los demás, incluyendo al doctor, no pudieron contener las lágrimas al ser espectadores de tan conmovedor reencuentro. El amor familiar estaba a flor de piel en ese cuarto de hospital.
Minutos después se separaron y comenzaron a platicar sobre todo lo ocurrido en los 14 años de la desaparición de Mayura, cuyo nombre real era Yura.
Dentro de la plática, surgió la inquietud de por qué Yura no reconoció a Yugi al verlo por primera vez y sobre todo como había ido a parar con una nueva familia. Yura, para borrar sus inquietudes, les relató todo lo ocurrido desde su desaparición aquella tarde hasta ese día. Omitiendo la adopción de Seichiro Kaiba.
Después de que todo hubo quedado aclarado, Yura pidió que se le llamara a su otra Madre para informarle lo ocurrido, todos estuvieron de acuerdo y accedieron a la petición.
Minutos después su otra Madre, Shogo y Hiro llegaron al hospital preocupados, pero al conocer el estado de Yura se tranquilizaron.
Jounouchi y Hiro se saludaron con mucho cariño, puesto que mientras Jounouchi vivía en Tokio y visitaba a Yura, estos dos se habían hecho muy buenos amigos.
Mara comprendió la situación de Mayura, ahora Yura, y trató de que Shogo- quien se hallaba muy triste por el hecho de Yura ya no estuviese con ellos- hiciera lo mismo. Al principio fue difícil hacer que comprendiera pero las palabras de Yura y los demás le hicieron entrar en razón, ya que estas daban crédito de que a pesar de todo Mara, Hiro, Kotaro y él seguirían siendo su Madre, primo y hermanos.
Después de haber aclarado todo aquello, la Tarde de Juegos se convirtió en una Tarde Familiar, donde hubo risas, anécdotas, sonrisas y sentimientos encontrados. Para Yura las cosas no podían ser mejor, jamás había sido tan feliz.
En el ocaso, el doctor decidió dar de alta a Yura bajo el argumento de que su desmayo se debió al impacto del retorno de sus recuerdos y que todo lo demás en ella estaba perfecto. Una vez dada de alta Yura, y sus ahora dos familias, se dirigieron a la casa de su otra Madre Mara, para recoger las pertenencias de Yura y transferirlas a casa de Yugi.
La despedida fue muy dolorosa, especialmente de parte de Shogo, pero al final las lágrimas derramadas se convirtieron en sonrisas puesto que comprendían que todo lo que estaba sucediendo era por el bien y la felicidad de Yura, con eso les bastaba.
En el retorno a su ahora nuevo hogar, Yura meditaba sobre el rumbo que tomaría su vida a partir de allí, un rumbo del cual esperaba mucha felicidad al lado de su familia, amigos… y tal vez…
Él
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