Sentía que lo movían mientras decían su nombre, era la voz de alguien que conocía y que hace catorce ya casi quince años no escuchaba.
-Remus- escucho de nuevo su nombre pero no quería abrir los ojos, quizás Greyback ya lo había asesinado y de pronto todas las imágenes se le vinieron a la mente, el niño destrozado, Ann destrozada, luego la voz, las imágenes mientras viajaba, su llegada a Hogwarts y por último la sonrisa de sus amigos al verlo llegar.
-Pelirroja- ahora escuchaba la voz de Sirius- así no se levanta a un merodeador, ¡Aguamenti!- escucho y en el acto un chorro de agua le dio justo en el rostro.
Remus Lupin abrió los ojos en seguida y se puso de pie de golpe; y volvió a quedarse helado, frente a él estaban James, Lily y Sirius, mirándolo con una sonrisa aunque la de Sirius era una burlona.
-Al fin despertaste Lunático- le decía James- creímos que tu corazón no había resistido- dijo el joven de dieciocho años- teniendo en cuenta tu edad- finalizo burlón.
-¡James!- grito Lily dándole un golpe en la cabeza a su novio y Remus sonrió, extrañaba esas discusiones.
-Yo también te he extrañado James- dijo Remus mientras se acercaba y abrazaba a su amigo.
-Yo no puedo decir lo mismo- dijo James aun abrazando a Remus- te veo todos los días- dijo señalando al joven Lupin quien veía toda la escena con una extraña expresión y Remus sonrió y dejo de abrazar al joven cazador
-Lily- se acercó a la pelirroja y también la abrazo dándole una vuelta en el aire- te he extrañado tanto- dijo el hombre mientras la pelirroja le devolvía el abrazo.
-¿Y yo que?- pregunto Sirius mirando que Remus seguía abrazando a Lily- ¿Acaso a mí no me has extrañado Lunático?- se cruzó de brazos como niño pequeño.
-En realidad, no pulgoso- dijo el hombre y rió ante la cara de ofendido que puso su amigo, soltando a Lily se acercó a Sirius y le dio un gran abrazo que Sirius correspondió como James.
Los demás veían la escena y creían que no era conveniente interrumpir, ese momento era únicamente de los viajeros con el recién llegado.
Remus dejo a de abrazar a Sirius y se acercó a su yo joven quien lo veía raro.
-¿Qué fue lo que nos pasó?- dijo el joven Lupin mirando a su versión adulta.
-Nos faltaron ellos- dijo señalando a Lily y James- y últimamente habíamos perdido a ese- señalo a Sirius.
-Pero... Pero- dijo su joven versión.
-No tenía a mis amigos y cada día era difícil seguir adelante, primero perdimos la sonrisa siempre amable de Lily y al arrogante de James - Oye se escuchó del joven cazador- y por último perdimos a quien siempre nos contagiaba la alegría, es difícil superar todo eso y mas aun cuando los pierdes de un día para otro- finalizo el hombre y el joven asintió.
-Pero no te preocupes Lunático mayor- dijo James- estamos aquí para cambiar todo esto.
-Si querido Lunático- dijo ahora Sirius- cambiaremos todo lo malo y así tu no envejecerás tanto- sonrió burlón.
-SIRIUS- dijo Lily mientras ella y el joven Lupin le daban un zape en la cabeza- me dejaran sin cerebro de tanto golpe- se quejó el animago.
-¿Alguna vez tuviste cerebro?- preguntaron los dos Remus causando la risa de la mayoría en el Gran Comedor.
Luego Remus se acordó de donde venía y lo que había visto, en seguida su rostro se volvió serio mirando al director.
-Dumbledore- dijo mirando al director quien al ver la seriedad del hombre levanto la mano.
-Ahora no Remus- dijo con su voz calmada el anciano - este momento es de alegría, las noticias tristes vienen después- Remus asintió y vio que sus amigos lo miraban curioso y él solo negó.
Los cuatro viajeros con el recién llegado se dirigieron a la mesa de los leones.
-Harry- dijo el hombre mirando al hijo de sus amigos- ¿Cómo te encuentras?
-Mejor que nunca Remus- dijo el joven abrazando a su ex profesor.
-Remus- dijo una joven pelirroja acercándose a abrazar al su ex profesor- ¿Te encuentras bien?, estas algo pálido.
-Hola mini-pelirroja- la abrazo con cariño el hombre- si me encuentro bien, es solo la impresión de verlos a ellos- dijo con una sonrisa sincera que tranquilizo a Ginny.
Todos los Weasley, Hermione, Neville, las Greengrass y los demás miembros de la casa Gryffindor saludaron a su ex profesor. Cuando los saludos terminaron y después que su otro yo le explicara el motivo del porque estaban ahí, Dumbledore los hizo callar.
-Tenemos que seguir con la lectura- hablo el anciano- ¿Quién desea leer?- volvió a preguntar y Ginny levanto la mano y el director sonrió. -Perfecto señorita Weasley- el director hizo levitar el libro hasta Ginny y esta lo cogió y lo abrió buscando la página en que se habían quedado.
-El capítulo se llama- la pelirroja no evito sonreír-"El viaje desde el andén nueve y tres cuartos"- después de que la pelirroja leyera el título los Weasley y Harry sonrieron recordando ese día.
El último mes de Harry con los Dursley no fue divertido.
-Pero ¿Por qué?- pregunto Sirius interrumpiendo como siempre- deberías estar feliz, vas a ir a Hogwarts.
-Sirius- le dijo Ginny- recién voy una línea y ¿Tú ya estas interrumpiendo?- miro molesta al pelinegro que se encogió en su asiento y miro con temor a Ginny quien sonrió con autosuficiencia
Es cierto que Dudley le tenía miedo y no se quedaba con él en la misma habitación, y que tía Petunia y tío Vernon no lo encerraban en la alacena ni lo obligaban a hacer nada ni le gritaban. En realidad, ni siquiera le dirigían la palabra. Mitad aterrorizados, mitad furiosos, se comportaban como si la silla que Harry ocupaba estuviera vacía. Aunque aquello significaba una mejora en muchos aspectos, después de un tiempo resultaba un poco deprimente.
-Debe de haber sido realmente un fastidio- interrumpió James- que te traten como si no existieras siendo que igual te ven.
-Era fastidioso y deprimente, pero era mejor que escuchar lo comentarios desagradables de tío Vernon- dijo Harry.
-No quiero que le vuelvas a decir tío- le dijo James- no merece que lo llames así- y antes que Harry responda Sirius intervino.
-Claro al suegro y al novio no les dice nada, pero cuando yo hablo me mira como si quisiera golpearme- bufo enojado.
-Ya pulgoso no seas infantil- le dijo Remus- y dejemos que Ginny continúe, dale pecosita, continúa– dijo el hombre con cariño a la pelirroja, Remus le había tomado mucho cariño a la menor de los Weasley porque le hacía acordar mucho a Lily en su manera de ser comprensiva y siempre darle ánimos en momentos que lo necesitaba.
Harry se quedaba en su habitación, con su nueva lechuza por compañía.
Decidió llamarla Hedwig, un nombre que encontró en Una Historia de la Magia.
Los libros del colegio eran muy interesantes. Por la noche leía en la cama hasta tarde mientras Hedwig entraba y salía a su antojo por la ventana abierta.
-¿Qué tú, leíste que?- preguntaron Ron, James, Sirius con cara de horror y Hermione y Lily con una sonrisa.
-Harry, que decepción compañero- Ron le palmeo la espalda y negaba con la cabeza.
-Y esa fue la primera y la última vez que abrí ese libro- respondió el muchacho divertido mirando a su padre, padrino y amigo.
-Ya me habías asustado hijo- dijo James.
-¿Qué tanto reclamas?- le dijo Lunático a su amigo- si tú lo leíste solo para que Lily pensara que te importaba la clase- y James tuvo la decencia de sonrojarse mientras Lily veía con ternura a su novio- y ahora Ginny continua que no quiero dejar en ridículo a mi amigo.
-Tu mini yo es cruel Lunático mayor- le dijo James a Remus- me acaba de romper el corazón- el cazador se llevó las manos al corazón y Remus rió ante la ocurrencia de su amigo.
Era una suerte que tía Petunia ya no entrara en la habitación, porque Hedwig llevaba ratones muertos. Cada noche, antes de dormir, Harry marcaba otro día en la hoja de papel que tenía en la pared, hasta el uno de septiembre.
-Mamá- dijo Charlie- te acuerdas que Ginny hacia lo mismo- y su madre asintió - .
-¿Y eso que tiene?- pregunto Hermione- creo que todos lo hemos hecho.
-Lo que pase querida Hermione- le dijo Charlie- es que Ginny lo hacía desde que tenía nueve años- finalizo con una sonrisa.
-¡Charlie!- dijo la pelirroja sonrojará.
-¡Ginny!- la imitó su hermano con una sonrisa haciendo que su hermana sonriera aun sonrojada y que los demás miraran a los hermanos con una sonrisa.
El último día de agosto pensó que era mejor hablar con sus tíos para poder ir a la estación de King Cross, al día siguiente. Así que bajó al salón, donde estaban viendo la televisión. Se aclaró la garganta, para que supieran que estaba allí, y Dudley gritó y salió corriendo.
Todos comenzaron a reír por lo cobarde que podía llegar a ser el primo de Harry.
-¡Hagrid!- dijo de pronto Lily y todos dejaron de reír- ¡No le dijiste donde quedaba el andén!- y James miro a su novia y luego al semi-gigante- ¡Ahora no sabrá como pasar!
-Mamá- la llamo Harry- tranquila, te aseguro que encontré la forma de pasar a la plataforma- sonrió y su madre se relajó- ahora dejemos que Ginny continúe- Lily asintió y la pelirroja menor siguió leyendo.
—Hum... ¿Tío Vernon?
Tío Vernon gruñó, para demostrar que lo escuchaba.
—Hum... necesito estar mañana en King Cross para... para ir a Hogwarts.
Tío Vernon gruñó otra vez.
— ¿Podría ser que me lleves hasta allí?
Otro gruñido. Harry interpretó que quería decir sí.
—Muchas gracias.
-Maldita morsa- dijo Remus- ni siquiera puede contestar con un simple si- el hombre se estaba molestando, Harry no hablaba mucho de sus tíos y Remus nunca pensó que lo trataran tan mal.
-Descuida Remus, eso ya paso-se encogió de hombros el azabache.
James por su parte pensaba que ahora si le podría preguntar a Remus porque en esos seis capítulos él no había aparecido.
Estaba a punto de volver a subir la escalera, cuando tío Vernon finalmente habló.
—Qué forma curiosa de ir a una escuela de magos, en tren. ¿Las alfombras mágicas estarán todas pinchadas?
-Pero no lo puedo creer- dijo George-
-En serio ese fue un gran chiste- lo siguió Fred.
-Tu tío tiene tanta gracia...- volvió a hablar George y
-De un- dijo Fred pensando- hermano no encuentro la palabra adecuada- dijo mirando a su gemelo.
-De una babosa- contesto Astoria por Fred, y los gemelos miraron a la joven Greengrass- su tío tiene tanta gracia como una babosa-
-Eso es pequeña Greengrass, dame cinco- dijo George levantando su mano mientras Astoria chocaba los cinco.
-Bueno ahora si mis hermanos dejan de comportarse como unos tontos, me gustaría seguir leyendo- dijo Ginny divertida.
-Claro furia Weasley- respondieron los gemelos y la pelirroja solo negó.
Harry no contestó nada.
— ¿Y dónde queda ese colegio, de todos modos?
—No lo sé —dijo Harry; dándose cuenta de eso por primera vez. Sacó del bolsillo el billete que Hagrid le había dado—. Tengo que coger el tren que sale del andén nueve y tres cuartos, a las once de la mañana —leyó.
Sus tíos lo miraron asombrados.
—¿Andén qué?
—Nueve y tres cuartos.
—No digas estupideces —dijo tío Vernon—. No hay ningún andén nueve y tres cuartos.
—Eso dice mi billete.
—Equivocados —dijo tío Vernon—. Totalmente locos, todos ellos. Ya lo verás.
-Y Petunia no dijo nada, ella sabe que ese anden si existe- decía Lily- ella me acompaño todos los años junto con mis padres
-Amor, esto ya paso y está claro que alguien ayudo a nuestro hijo- trato de calmarla James- ahora dejemos que Ginny continúe, para descubrir con quienes o con quien tenemos que estar eternamente agradecidos- Lily se relajó y se apoyó en el hombro de su novio.
Tú espera. Muy bien, te llevaremos a King Cross. De todos modos, tenemos que ir a Londres mañana. Si no, no me molestaría.
— ¿Por qué vais a Londres? —preguntó Harry tratando de mantener el tono amistoso.
—Llevamos a Dudley al hospital —gruñó tío Vernon—. Para que le quiten esa maldita cola antes de que vaya a Smeltings.
-¡Lo tuvieron casi un mes con esa cola!- se sorprendió Neville.
-Harry tus tíos sí que son...-dijo Seamus si saber cómo continuar la frase- no tengo palabras.
-Quizás un nargle entro por tu oído- dijo una voz soñadora mirando al león- ellos siempre aturden el cerebro y es por eso que las personas se quedan sin que decir.
-Lunática y sus delirios- se escuchó que decía una chica con rasgos orientales en la mesa de Ravenclaw- Luna en estos momento no estamos para tu locura así que cállate - le dijo a la rubia y esta aunque no lo demostraba se sintió mal.
-Puedes callarte Chang- dijo Ginny molesta, quien conocía perfectamente a su amiga como para darse cuenta que eso la había lastimado-
-Tú no eres nadie para callarme Weasley- dijo Cho mirando a Ginny con una sonrisita- yo solo le dije la verdad.
-Tú y tu verdad se pueden ir a la mier...-Ginny vio la mirada de su madre- pueden irse al demonio- cambio la palabra rápidamente - si vuelves a decirle algo ofensivo a Luna, se me olvidará que soy bruja y te enseñaré a tratar a las personas al estilo muggle ¿Me entendiste?- Chang solo miro a la chica con molestia más no dijo nada, ya se las cobraría más adelante se dijo a sí misma la asiática.
-Ginny no tenías que...- iba a decir Luna pero la pelirroja la corto.
-Eres mi amiga Lu- le sonrió- y como dijo Nev, yo te defenderé- Luna le devolvió la sonrisa a Ginny- y ahora- se dirigió a todos en el gran comedor- si me vuelven a interrumpir, sabrán porque los gemelos me dicen furia Weasley.
-Es todo una Gryffindor- le susurro James a Lily.
-Defender así a una amiga- sonrió con dulzura Lily- me hace acordar a ti, cuando defendiste a Ann de esos Slytherin.
-La dulce Ann- dijo James- siempre estuvo enamorada de Lunático, pero él solo la veía como una amiga- suspiro el azabache- ¿Qué será de ella?
-Le podemos preguntar a Remus de este tiempo por ella, quizás aún mantengan comunicación- sonrió su novia y los dos volvieron a escuchar a la pelirroja menor leer.
A la mañana siguiente, Harry se despertó a las cinco, tan emocionado e ilusionado que no pudo volver a dormir. Se levantó y se puso los tejanos: no quería andar por la estación con su túnica de mago, ya se cambiaría en el tren.
Miró otra vez su lista de Hogwarts para estar seguro de que tenía todo lo necesario, se ocupó de meter a Hedwig en su jaula y luego se paseó por la habitación, esperando que los Dursley se levantaran. Dos horas más tarde, el pesado baúl de Harry estaba cargado en el coche de los Dursley y tía Petunia había hecho que Dudley se sentara con Harry, para poder marcharse.
- Fue un buen viaje hasta la estación- dijo Harry interrumpiendo a Ginny y ganándose una mirada de en serio de sus dos mejores amigos- Dudley no se movía porque me tenía miedo, la música de la radio era realmente buena y tío Vernon no hablo durante todo el camino.
Esto último hizo reír a sus mejores amigos contagiando al resto también.
-Lo siento Ginn- dijo el azabache después de ver como la pelirroja lo miraba- solo que era un recuerdo.
-No te preocupes Harry- le dijo Ginny que estaba a su costado con una sonrisa que hizo sonreír de nuevo al azabache- pero si vuelves a interrumpir ...- dejo la frase incompleta haciendo que el azabache borre su sonrisa y mirará asustado a la pelirroja y esta aun con la sonrisa continuo leyendo.
Llegaron a King Cross a las diez y media. Tío Vernon cargó el baúl de Harry en un carrito y lo llevó por la estación. Harry pensó que era una rara amabilidad, hasta que tío Vernon se detuvo, mirando los andenes con una sonrisa perversa.
—Bueno, aquí estás, muchacho. Andén nueve, andén diez... Tú andén debería estar en el medio, pero parece que aún no lo han construido, ¿no?
Tenía razón, por supuesto. Había un gran número nueve, de plástico, sobre un andén, un número diez sobre el otro y, en el medio, nada.
—Que tengas un buen curso —dijo tío Vernon con una sonrisa aún más torva. Se marchó sin decir una palabra más. Harry se volvió y vio que los Dursley se alejaban. Los tres se reían.
-Malditos- dijo James- mil veces malditos.
-Y Petunia lo sabía y aun así no te ayudo- dijo Lily decepcionada- nunca pensé odiar tanto a mi hermana.
-Y encima lo dejan solito- dijo James- ¿Dónde se supone que están ustedes?- dijo mirando a sus amigos ya que esa pregunta la tenía desde que comenzaron a leer.
-No lo sé Cornamente- dijo Sirius- es lo mismo que quiero saber, ¿Por qué no estamos con él o porque yo no lo estoy cuidando?
-Bueno James, tú sabes de mi problema- contesto el joven Lupin pero James no lo dejo continuar.
-Me importa un cuerno tu problema lunático- dijo mirando a su amigo- eres como su tío y hasta ahorita no escucho tu nombre- miro ahora al Remus mayor- Lunático mayor, a ellos no puedo seguir diciéndoles algo ya que tienen mi edad y Harry aun no nace; pero tú ¿Por qué no estás ahí? ¿Por qué lo dejaste solito?, y explícame ¿Dónde diablos esta su padrino en ese tiempo?- el azabache ya se estaba molestando-
Remus miraba a su joven amigo quien lo miraba molesto pero con curiosidad al igual que Sirius y su joven versión. ¿Cómo explicarle lo de la traición de Peter? ¿Cómo explicarle por qué no se acercó a Harry?, o ¿Cómo decirle que Sirius paso doce años en Azkaban por algo que nunca hizo?
-Y bien Remus, me vas a decir algo- volvió a hablar el cazador.
-Señor Potter- hablo el director y James supo que se refería a él- creo que esas respuestas serán contestadas conforme avance la lectura- pero James lo interrumpió.
-Usted no entiende, es MI HIJO el que está solo, es a él a quien los Dursley maltratan- James respiraba agitadamente- me importa un comino la lectura, solo quiero que alguien me responda ¿Dónde diablos estaban mis mejores amigos?- miro a sus amigos con un dejo de dolor en sus ojos.
-Profesor, creo que James merece saber la verdad antes que se lee- hablo Remus.
-Está bien Remus, puedes contarles pero solo lo importante- acepto el director- pero no ahora, lo harás después- el hombre asintió-
-Después tendremos una charla merodeadora- dijo James más calmado- Ginny continua- pidió el joven cazador.
Harry sintió la boca seca. ¿Qué haría?
Estaba llamando la atención, a causa de Hedwig. Tendría que preguntarle a alguien.
Detuvo a un guarda que pasaba, pero no se atrevió a mencionar el andén nueve y tres cuartos. El guarda nunca había oído hablar de Hogwarts, y cuando Harry no pudo decirle en qué parte del país quedaba, comenzó a molestarse, como si pensara que Harry se hacía el tonto a propósito.
-Antes que alguien diga algo- hablo Harry- tenía once y recién sabia del mundo mágico, era normal que no supiera que ese anden existiera- termino antes de que alguien dijera algo- y ahora Ginny continua.
- Las palabras mágicas- le dijo la pelirroja.
-Por favor Ginny ¿puedes continuar?- le dijo el azabache.
-Muy bien Potter- dijo la pelirroja y continuo leyendo
Sin saber qué hacer, Harry le preguntó por el tren que salía a las once, pero el guarda le dijo que no había ninguno. Al final, el guarda se alejó, murmurando algo sobre la gente que hacía perder el tiempo. Según el gran reloj que había sobre la tabla de horarios de llegada, tenía diez minutos para coger el tren a Hogwarts y no tenía idea de qué podía hacer.
-¿Entonces, cómo lo lograste?- le pregunto Dean a Harry- estabas a diez minutos que el tren te dejará
-Solo diré que algunas veces tengo suerte- Harry miro a los Weasley disimuladamente.
Dean miro a Seamus y se encogió de hombros.
-¿Por qué Harry le responde?- dijo pregunto en un susurro Sirius a James.
-¿Y por qué no le respondería?- pregunto ahora Remus.
-Veras Lunático mayor, el chico ese le pidió a Ginny que sea su novia- le dijo Sirius.
-Pero eso es perfecto al fin Ginny está superando a Harry aunque yo creía que estaba con un Ravenclaw- respondió Remus.
-Remus tiene razón - intervino Lily y James la miro- ella me agrada y me gustaría que estuviera con Harry, pero si ella eligió a Dean ninguno de ustedes va intervenir ¿Me escucharon?-
-Si amor/pelirroja- respondieron Sirius y James.
El joven Lupin quería intervenir pero le había prometido a Harry no decirle a nadie, aunque quizás si hablará con él mismo no se consideraría traición o ¿Si?, dejo sus pensamientos y siguió escuchando la lectura
Estaba en medio de la estación con un baúl que casi no podía transportar, un bolsillo lleno de monedas de mago y una jaula con una lechuza.
Hagrid debió de olvidar decirle algo que tenía que hacer, como dar un golpe al tercer ladrillo de la izquierda para entrar en el callejón Diagon.
-Lo siento Harry- dijo apenado el semi-gigante- tenía que habértelo dicho.
-No te disculpes por eso Hagrid, aunque no lo creas no fue del todo un día malo- sonrió el joven buscador mirando al guardabosques que solo asintió aunque aún se sentía culpable.
Se preguntó si debería sacar su varita y comenzar a golpear la taquilla, entre los andenes nueve y diez.
En aquel momento, un grupo de gente pasó por su lado y captó unas pocas palabras.
—... lleno de muggles, por supuesto...
Ginny sonrió, ella se acordaba de ese día y cuando levanto la vista del libro vio que sus hermanos y su madre sonreían, luego miro a Harry y vio que este también tenía una sonrisa en el rostro, así que volvió su vista al libro.
La única que se había dado cuenta de esta reacción fue Lily quien sonrió creyendo saber que una familia de pelirrojos habían ayudado a su hijo.
Harry se volvió para verlos. La que hablaba era una mujer regordeta, que se dirigía a cuatro muchachos, todos con pelo de llameante color rojo. Cada uno empujaba un baúl, como Harry, y llevaban una lechuza.
-Lo siento señora Weasley- dijo Harry apenado.
-No hay problema querido- le dijo Molly con una sonrisa amable en su rostro- eran tus pensamientos nadie te va a culpar por eso.
Los padres de Harry se miraron con una sonrisa, por lo visto estaban en deuda con cada uno de los Weasley.
Con el corazón palpitante, Harry empujó el carrito detrás de ellos. Se detuvieron y los imitó, parándose lo bastante cerca para escuchar lo que decían.
-Nuestro querido Harry nos salió cotilla- dijeron los dos gemelos- muy mal joven Potter.
-Gemelos- dijo Daphne mirándolos- yo que ustedes ya no digo nada.
-¿Por qué?- dijeron los dos a la vez.
-Porque su hermana los está mirando y su mirada no les pronostica nada bueno- los dos vieron a su hermana y tragaron en seco, ya que Daphne tenía razón.
—Y ahora, ¿cuál es el número del andén? —dijo la madre.
-Molly- dijo Sirius mirando a la matriarca de los Weasley- ¿Cómo se te pudo olvidar el número del andén?
-No se me olvido Sirius, lo que pasa es que lo pregunte por Ginny- respondió la señora Weasley- ella estaba tan ansiosa por entrar que todo el camino venia repitiendo el número del andén.
-¡Mamá!- se quejó Ginny poniéndose roja y haciendo suspirar a dos chicos, uno que estaba a su costado y a otro que esta frente de ella a dos sitios de su derecha.
-Lo siento cariño- le respondió su madre continua.
Remus se había dado cuenta del suspiro de Harry cuando volteo a ver a la pelirroja que se había sonrojado ¿Acaso era posible?; y en eso vio que su joven versión le asentía. Tendré que estar más atento se dijo a sí mismo.
— ¡Nueve y tres cuartos! —dijo la voz aguda de una niña, también pelirroja, que iba de la mano de la madre—. Mamá, ¿no puedo ir...?
—No tienes edad suficiente, Ginny
Ginny maldijo por lo bajo, justo ella tenía que leer ese capítulo.
-Es curioso que Harry el primer nombre que escuchara de alguien de su edad sea el de Ginny- dijo Hermione.
-¿Y eso qué tiene?- pregunto Ron.
-Es que hay una leyenda o más bien un mito, pero no creo que sea cierto.
-¿Te refieres al mito del nombre del primer amor?- le pregunto Luna a Hermione y esta asintió - ese mito es cierto, hay miles de personas que lo confirman.
-Y si hay miles de personas que lo confirman, ¿Por qué sigue siendo un mito?- pregunto ahora la castaña.
-Porque nadie cree que sea cierto y los del Ministerio creen que solo los locos creen en ese mito- dijo la Ravenclaw- pero yo creo que si es cierto y no estoy loca.
-Ahora entiendo porque el ministerio dice que solo los locos creen en eso- susurro Hermione.
-A mí me gustaría escuchar ese mito- dijeron a la vez James y Lily.
-Oh señores Potter, si desean yo se los puedo contar después- dijo con su voz soñadora.
-Gracias- respondieron los dos a la vez.
Ahora estate quieta. Muy bien, Percy, tú primero.
El que parecía el mayor de los chicos se dirigió hacia los andenes nueve y diez. Harry observaba, procurando no parpadear para no perderse nada. Pero justo cuando el muchacho llegó a la división de los dos andenes, una larga caravana de turistas pasó frente a él y, cuando se alejaron, el muchacho había desaparecido.
-Si claro Harry, a veces tiene mucha suerte- le dijo sarcásticamente Hermione.
-Pues nos conoció- dijo Fred
-¿Y eso que tiene que ver?- le pregunto Astoria.
-Pues conocernos fue la mejor suerte que ha tenido- respondió con una sonrisa el pelirrojo a la menor de las Greengrass
Astoria evitó la mirada ya que no sabía por qué Fred la ponía algo nerviosa, a ella le gustaba Draco pero tampoco iba a negar que Fred fuera muy guapo. Deja de pensar en eso se dijo a sí misma y continuo escuchando a su amiga leer.
—Fred, eres el siguiente —dijo la mujer regordeta.
—No soy Fred, soy George —dijo el muchacho—. ¿De veras, mujer, puedes llamarte nuestra madre? ¿No te das cuenta de que yo soy George?
—Lo siento, George, cariño.
—Estaba bromeando, soy Fred —dijo el muchacho, y se alejó.
Algunos sonrieron divertidos ante la ocurrencia de los gemelos, lo más cercano a ellos negaban divertidos mientras que los merodeadores se reían a carcajada abierta.
-Simplemente ustedes son geniales- les decía James entre risa.
-Pero no tanto como nosotros- dijo deforma arrogante Sirius.
-Eso dúdalo Sirius- dijo Ron- ni a ustedes se les pudo ocurrir lo que ellos hicieron este año- el pelirrojo sonrió con orgullo hacia sus hermanos.
-¿Y qué pudieron hacer para que sigas eso?- pregunto lunático mientras su versión adulta solo reía recordando lo que los gemelos le contaron a él y a Sirius.
Debió pasar, porque un segundo más tarde ya no estaba. Pero ¿cómo lo había hecho? Su hermano gemelo fue tras él: el tercer hermano iba rápidamente hacia la taquilla (estaba casi allí) y luego, súbitamente, no estaba en ninguna parte.
No había nadie más.
—Discúlpeme —dijo Harry a la mujer regordeta.
-No podías evitar leer lo último-le susurro Harry a la pelirroja.
-Lo siento Harry, pero tengo que leer todo lo que dice aquí- dijo Ginny y Harry bufo.
-Señora Weas...- el azabache ya se iba a disculpar.
-Ya te dije que no tienes que disculparte querido- dijo la señora Weasley- eso ya paso y es lo que pensabas.
-¿Solo eso mamá?- pregunto Ginny mirando a su madre y Harry la miro- aunque sea un grito o quítale la tarta pero...- la pelirroja no encontraba que decir.
-No voy a castigarlo por sus pensamientos hija, además Harry ya se disculpó- la señora Weasley volvió a sonreírle al azabache.
-Gracias- dijo Harry con su mejor sonrisa- tu madre jamás me castigaría Ginevra- le susurro a la pelirroja y esta sintió un escalofrío cuando el azabache dijo su nombre-
Ginny miro lo miro y vio que en sus ojos había un brillo diferente y la respuesta que le iba a dar quedo en su garganta.
-Siempre supe que te dejaba sin palabras- esta vez Harry sonrió como lo hacía James cuando alardeaba o cuando le sonreía a Lily.
-No abuses de tu suerte Potter- le contesto la cazadora y continúo con la lectura.
Remus se había dado cuenta de la sonrisa de Harry, era la misma de James y entonces miro a su mini yo y este asintió ante lo que pensaba.
—Hola, querido —dijo—. Primer año en Hogwarts, ¿no? Ron también es nuevo.
Señaló al último y menor de sus hijos varones. Era alto, flacucho y pecoso, con manos y pies grandes y una larga nariz.
Ginny termino riéndose ante la descripción de su hermano -Que bien lo describiste Harry.
-Cállate enana- dijo Ron rojo hasta las orejas.
-Pero si te describió tal cual eras, Ron- dijo Hermione- aunque le faltó decir lo de tus hermosos ojos color del mar más profun...- y la castaña se sonrojo al darse cuenta que estaba diciendo en voz alta lo que pensaba.
-¿Que decías castaña?- pregunto Canuto con su típico acento burlón y Hermione no quiso mirarlo porque sabía que el padrino de su mejor amigo se burlaría.
-Sigamos con la lectura- dijo apenada Hermione- Ginny -pidió a su amiga pero al ver la sonrisa de esta supo que no comenzaría con la lectura.
- Pero que era lo que decías sobre los ojos de Ron- le dijo la pelirroja mirando a la castaña- creo que Ron no te escucho - Hermione se sonrojo más y miro a su amiga como si quisiera asesinarla.
- Decía lo mismo que tú dices sobre los ojos de Ha... Aush- dijo la castaña ya que sintió un suave pisotón.
-Es momento de seguir con la lectura- dijo entonces la pelirroja que antes que Hermione dijera el nombre de Harry le había dado un pisotón.
Ron por su parte estaba rojo pero ya no era de la descripción que le había dado su amigo, sino era por haber escuchado a su amiga decir que sus ojos eran hermosos ¿Acaso esa era una señal de que Harry no mentía y que a Hermione le gustaba él? Pero como eso era posible si él solamente era Ron Weasley, con ese pensamiento siguió escuchando a su hermana leer.
Harry quería saber que nombre iba a decir Hermione, una parte de él quería que sus ojos fueran los destinarios de los halagos de la pelirroja, ¿Potter te está gustando Ginny?, la voz en su cabeza parecía sorprendida, No me está gustando, solo es curiosidad se respondió el mismo, sí y Cho no deja de mirarte le volvió a decir la voz en su cabeza con sarcasmo y Harry volteo y efectivamente su voz tenía razón, Chang lo miraba y cuando él la miro le sonrió radiante, él confundido prefirió seguir escuchando a la pelirroja menor de los Weasley.
—Sí —dijo Harry—. Lo que pasa es que... es que no sé cómo...
— ¿Cómo entrar en el andén? —preguntó bondadosamente, y Harry asintió con la cabeza.
—No te preocupes —dijo—. Lo único que tienes que hacer es andar recto hacia la barrera que está entre los dos andenes. No te detengas y no tengas miedo de chocar, eso es muy importante. Lo mejor es ir deprisa, si estás nervioso. Ve ahora, ve antes que Ron.
-Gracias señora Weasley- agradecieron los dos padres.
-No tienen que...- iba diciendo Molly.
-Claro que tenemos- dijo un James que por primera vez se veía maduro- ayudó a Harry, le explico cómo tenía que hacerlo y eso que recién lo conocía.
-Cualquiera lo hubiera hecho- dijo Molly.
-No cualquiera señora Weasley- fue el turno de Lily- mi hermana lo dejo a su suerte, sin importarle que le pudiera pasar algo a mi hijo- dijo- y usted lo ayudo sin esperar nada a cambio solo lo ayudo porque su corazón es bueno- finalizo con una sonrisa.
-Lo hago con mucho cariño- dijo Molly y les sonrió a los jóvenes futuros padres- y díganme Molly.
-Está bien Molly- le devolvió la sonrisa Lily.
-Perfecto Molly y así nos vamos acostumbrando a ser familia, ya que Ginny será una futura Potter- dijo con arrogancia James
-¡James Potter! Deja de decir esas cosas...- le dijo su novia
-Señor Potter- dijo Ginny mirando a James e interrumpiendo a Lily- entre Harry y yo no va a pasar nada por tres simples razones.
- Y esas razones ¿Cuáles serían pelirroja?- pregunto el cazador.
- La primera, Harry está enamorado de Cho- dijo y Harry la miro con una mueca y a Cho se le iluminaron los ojos- la segunda a mí me gusta Dean- lo dijo con duda pero se ganó una sonrisa del moreno, aunque nadie se dio cuenta que Harry había apretado los puños- y la tercera razón y es la más importante, es que Harry y yo nos vemos como hermanos- James puso cara de horror- él me ve como una hermana menor- lo último lo dijo con un toque de tristeza- y así nos llevamos bien.
James solo sonreía más ante lo dicho por la pelirroja menor, eso solo demostraba que esos dos terminarían juntos.
A Harry no le había gustado nada de lo que dijo Ginny, ¿Cómo era eso que a ella le gustaba Dean?, si ayer le había dicho que no era su novia, entonces las alarmas se prendieron en la cabeza de Harry, eso quería decir que Ginny si lo iba a aceptar, ella no podía hacer eso, ella le pertenecía a él se dijo a sí mismo
Harry, Harry... El azabache escuchaba que decían su nombre pero él seguía en sus pensamientos.
-Harry, Hey Potter- decía Hermione mientras movía una mano delante del azabache- ¿Estás aquí?
-Yo... Si, si- dijo Harry apartando la mano de su amiga- continuemos con la lectura- pidió mientras sus padres lo veían raro y Remus se dio cuenta de una cosa, que Harry ponía la misma cara de James cuando algo lo atormentaba.
—Hum... De acuerdo —dijo Harry.
Empujó su carrito y se dirigió hacia la barrera. Parecía muy sólida.
Comenzó a andar. La gente que andaba a su alrededor iba al andén nueve o al diez. Fue más rápido. Iba a chocar contra la taquilla y tendría problemas.
Se inclinó sobre el carrito y comenzó a correr (la barrera se acercaba cada vez más). Ya no podía detenerse (el carrito estaba fuera de control), ya estaba allí... Cerró los ojos, preparado para el choque...
-Jamás chocarás contra esa pared- dijo James con una sonrisa.
-Yo que usted lo dudo señor Potter- dijo Ron.
-¿A qué te refieres?- pregunto el cazador.
-Estamos hablando de su hijo- respondió como si nada.
-Y tú estuviste esa vez y fue tu idea- rebatió el azabache- así que silencio por que cuando tu madre se entere los dos estaremos castigados- termino en un susurro y el pelirrojo se puso pálido.
Pero no llegó. Siguió rodando. Abrió los ojos.
Una locomotora de vapor, de color escarlata, esperaba en el andén lleno de gente. Un rótulo decía: «Expreso de Hogwarts, 11 h».
-Bravo, bravo- se pusieron a decir los gemelos y Sirius- el pequeño cervatillo encontró el Expreso- volvieron a aplaudir los tres mientras los demás reían.
-Sirius, ya basta- dijo Lily- cállate y deja que Ginny continúe leyendo.
-Claro solo callen al sexy- dijo Sirius volviendo a sentarse.
-En realidad hice callar al feo- dijo Lily con burla- ya que los sexys son los gemelos- finalizó y dejo a Sirius sin palabras mientras los demás reían y los pelirrojos se sonrojaron un poco ante el halago de la mamá de Harry.
-Solo tú podrías dejar callado al pulgoso- le dijo Remus y Sirius miro molesto a su amigo mayor.
-Es un talento natural Remus- dijo con superioridad la pelirroja- ahora que Ginny continúe- miro ahora a Ginny con una sonrisa.
Harry miró hacia atrás y vio una arcada de hierro donde debía estar la taquilla, con las palabras
«Andén Nueve y Tres Cuartos».
Lo había logrado.
El humo de la locomotora se elevaba sobre las cabezas de la ruidosa multitud, mientras que gatos de todos los colores iban y venían entre las piernas de la gente. Las lechuzas se llamaban unas a otras, con un malhumorado ulular, por encima del ruido de las charlas y el movimiento de los pesados baúles.
Los primeros vagones ya estaban repletos de estudiantes, algunos asomados por las ventanillas para hablar con sus familiares, otros discutiendo sobre los asientos que iban a ocupar.
-Los mejores asientos son los últimos- dijo Lunático.
-Muy cierto Lunático- dijo Sirius mirando al joven Lupin- sobre todo porque ahí nos conocimos- señalo a James y luego a él.
-Solo porque conocí a mis mejores amigos no lo niego y además entraste con James- dijo Lunático.
-Pero si solo entrabas tú al compartimiento- dijo Remus- yo me hubiera ido antes que abrieras la boca- finalizo el hombre.
-Te has vuelto cruel Lunático- dijo Sirius a los dos Remus- y yo que te quiero como mi hermano- lloro en el hombro de James mientras este solo le palmeaba la espalda.
-Ya basta niños- dijo Molly y los cuatros chicos se quedaron en silencio.
Harry empujó su carrito por el andén, buscando un asiento vacío. Pasó al lado de un chico de cara redonda que decía:
—Abuelita, he vuelto a perder mi sapo.
—Oh, Neville —oyó que suspiraba la anciana.
-Apareciste- dijo Ginny con cariño mirando a su amigo- incluso antes que Hermione.
-Eso no me lo esperaba- dijo Neville con una sonrisa- aparecí incluso antes que su mejor amiga- y la castaña le sonrió al joven.
-¿Por qué te lleva tu abuelita?- pregunto James- ¿Dónde está Frank?, está claro que eres su hijo y tu madre si no me equivoco es ¿Alice?- miro al chico de cara de redonda.
Neville no sabía que contestar, él pensaba que los señores Potter no conocían a sus padres, pero era incomodo contestar mientras todos estaban mirándolo.
-Papá, creo que no es momento de preguntas- le dijo Harry a su padre.
-¿Por qué?- dijo James- acaso ellos también están...- y se quedó callado dándose cuenta que fue un imprudente.
-No señor Potter- dijo Neville- ellos no están muertos, pero no quiero hablar de eso- dijo apenado el joven.
-Lo siento Neville- dijo James apenado y ganándose un golpe de Lily.
-Eso te pasa por imprudente- lo reto su novia- discúlpalo, parar mucho con Sirius lo hace hablar y luego pensar- esto hizo que Neville sonríe y siga escuchando a Ginny quien comenzó a leer.
Un muchacho de pelos tiesos estaba rodeado por un grupo.
—Déjanos mirar, Lee, vamos.
El muchacho levantó la tapa de la caja que llevaba en los brazos, y los que lo rodeaban gritaron cuando del interior salió una larga cola peluda.
-Señor Lee- dijo severa la profesora McGonagall.
-Era un regalo para Hagrid- dijo inmediatamente el joven de rastas y la profesora miro al guardabosque
-Por la seguridad del colegio espero que no lo hayas conservado Hagrid- le dijo claramente la profesora al semi-gigante, quien evito la mirada- Esto le costará cinco puntos menos señor Lee- finalizo y nadie se atrevió a decir nada.
Harry se abrió paso hasta que encontró un compartimiento vacío, cerca del final del tren. Primero puso a Hedwig y luego comenzó a empujar el baúl hacia la puerta del vagón. Trató de subirlo por los escalones, pero sólo lo pudo levantar un poco antes de que se cayera golpeándole un pie.
James bufo mientras sus amigos se reían.
-No fue gracioso- volvió a bufar el azabache.
-Si lo fue- dijo Sirius- aunque tú te pusiste a gritar groserías- se volvió a reír Sirius- y tu madre te dio un golpe en la boca por malcriado.
- ¿Euphemia te golpeo en la boca?- pregunto Lily aguantando la risa.
-Es que a mi madre no le gusta que hable groserías- respondió James- y esa vez fue culpa de Sirius yo le escuche esa palabra a él - lo culpo el azabache a su mejor amigo.
-Pobre mi novio- dijo Lily mientras le revolvía el cabello- todo es culpa de Sirius- y le dio un beso en los labios haciendo que James sonriera y mirara burlón a Sirius.
— ¿Quieres que te eche una mano? —Era uno de los gemelos pelirrojos, a los que había seguido a través de la barrera de los andenes.
-Ese debió haber sido George- dijo Charlie y Fred lo miro ofendido- Vamos hermano, tú te hubieras acercado, te hubieras burlado, te hubieras seguido burlando y al último hubieras llamado a George para que te sigas burlando- finalizó el cazador de dragones.
-Eso no es cierto- se cruzó de brazos Fred.
- Sabes que si Fred- le dijo una morena sentada a un extremo de ellos- tú te hubieras burlado de Harry- finalizo con una sonrisa.
-Está bien- se rindió el pelirrojo- yo si me hubiera burlado, ¿Felices?- miro a su hermano mayor y ex novia y estos dos sonrieron satisfechos.
—Sí, por favor —jadeó Harry.
— ¡Eh, Fred! ¡Ven a ayudar!
-Decías Fred- le pregunto Charlie burlón.
-Ya les di la razón- dijo Fred levantando las manos- que más quieres de mi hombre- finalizo dramáticamente mientras sus hermanos se reían.
Con la ayuda de los gemelos, el baúl de Harry finalmente quedó en un rincón del compartimiento.
-Gracias chicos- dijo Lily mientras se ponía de pie y le daba un beso en la mejilla a cada gemelo- muchas gracias- los dos gemelos se sonrojaron y miraron a James quienes les sonreía ampliamente.
-Cornamenta ellos también quieren un beso tuyo- dijo Canuto viendo a su amigo que borro la sonrisa y que los gemelos miraran con horror al animago- Lunático mayor a partir de ahora él que me golpeara será lunático menor- se sobó la cabeza- tus golpes duelen.
-Te lo mereces por arruinar el momento- dijo Remus- y también por interrumpir la lectura.
-Pero yo...- decía Sirius.
-Ya cállate pulgoso- le dijo esta vez lunático y la lectura continuo.
—Gracias —dijo Harry, quitándose de los ojos el pelo húmedo.
— ¿Qué es eso? —dijo de pronto uno de losgemelos, señalando la brillante cicatriz de Harry
-Harry lamento si te incomodaron- dijo la señora Weasley interrumpiendo a su hija- estos niños a veces no saben guardar silencio.
-No se lamente señora Weasley, en realidad ese fue la primera vez que no sentí incomodidad- le respondió Harry y Molly lo miro confundida- Ginny continua para que tu madre entienda.
—Vaya—dijo el otro gemelo—. ¿Eres tú...?
—Es él —dijo el primero—. Eres tú, ¿no? —se dirigió a Harry.
— ¿Quién? —preguntó Harry.
—Harry Potter —respondieron a coro.
—Oh, él —dijo Harry—. Quiero decir, sí, soy yo.
Ginny termino de leer ocultando la risa mientras veía que los gemelos chocaban las cinco con Harry.
-En realidad se portaron bien- dijo su madre sorprendida
-Madre- dijeron los dos gemelos- nosotros siempre nos portamos bien- terminaron con una sonrisa inocente que nadie creyó.
-Fue un momento muy bonito- dijo Lily mirando a su hijo y este asintió.
Los dos muchachos lo miraron boquiabiertos y Harry sintió que se ruborizaba.
-Dejaste a los gemelos sin habla- dijo Ginny mirando sorprendida a Harry- eso es casi imposible, te besaría- Harry sonrió ante lo dicho por la pelirroja- pero eres como mi hermano y a tu novia le molestaría- y con eso la sonrisa del azabache se esfumo por completo y miro a la pelirroja frunciendo el ceño, ¿Novia?, pero él no tenía novia, además ella misma lo dijo ayer "cuando estuviste con Cho", Harry no entendía a la pelirroja y no te olvides que te ve como su hermano, le dijo la voz dentro de su cabeza en son de burla Gracias, no tenías que recordarme eso también, el azabache bufo y se ganó una mirada de Hermione.
-¿Qué pasa Harry?- le pregunto.
-Nada- dijo molesto- Weasley continua leyendo- en realidad el azabache estaba molesto y Ginny lo miro pero él evito su mirada mirando un punto en la pared.
La pelirroja no entendía porque el azabache estaba molesto, miro a Hermione y Ron y estos se encogieron de hombros y la pelirroja los imitó antes de seguir leyendo.
Entonces, para su alivio, una voz llegó a través de la puerta abierta del compartimiento.
— ¿Fred? ¿George? ¿Estáis ahí?
—Ya vamos, mamá.
Con una última mirada a Harry, los gemelos saltaron del vagón.
Harry se sentó al lado de la ventanilla. Desde allí, medio oculto, podía observar a la familia de pelirrojos en el andén y oír lo que decían.
-Encima cotilla- dijo Charlie negando- muy mal Potter- señalo al joven y este se asustó un poco por la mirada que le dio Charlie.
-Y-y-yo n-no qu-q-quise- tartamudeo el azabache para gracia del pelirrojo quien se comenzó a reír.
-No importa Harry, solo bromeaba- se encogió de hombros el cazador de dragones- a mamá no creo que le importara que escucharas- miro a su madre y esta asintió.
-No le hagas caso a Charlie- le susurro Ginny- él es bromista, no tanto como los gemelos pero lo es- sonrió y Harry estuvo por sonreír pero se acordó que estaba molesto por lo que dijo que era como su hermano.
-Continua con la lectura Weasley- dijo frío- sino nunca terminaremos este libro.
Ginny y respiro profundo para no decir nada y mandarlo al demonio.
La madre acababa de sacar un pañuelo.
—Ron, tienes algo en la nariz.
El menor de los varones trató de esquivarla, pero la madre lo sujetó y comenzó a frotarle la punta de la nariz.
-Mi mamá hace lo mismo- dijo con una sonrisa James
-Pensé que lo odiabas- le dijo su novia.
-No lo odio, pero como buen hijo tengo que fingir que no me gusta- dijo solemne el azabache y su novia puso los ojos en blanco.
-Eso se lo contaré a tu madre cariño- le dijo Lily y James sonrió asintiendo.
-Y también dile que a Sirius le gusta que también lo limpie- dijo James.
-¡Cornamenta!- dijo el animago mirando a su amigo- eso era un secreto merodeador
-Lo siento Canuto, pero yo no tengo secretos con mi bella novia- dijo James dándole un beso a Lily en la mejilla.
-Traidor- dijo Sirius.
-Que tanto te quejas can, si tú le contaste a Mary que eres un animago- le dijo Remus- y ella no era tu novia- y Sirius se puso rojo mientras todos reían.
—Mamá, déjame —exclamó apartándose.
— ¿Ah, el pequeñito Ronnie tiene algo en su naricita? —dijo uno de los gemelos.
—Cállate —dijo Ron.
-Muy mal en hablarnos así, pequeño Ronnie- dijo George.
-Sí, Ronnie, tú deber es respetarnos como hermanos mayores- lo siguió Fred.
- Ya cállense- les dijo su hermano- y no me digan Ronnie- farfullo el menor de los hombres Weasley.
-Como digas - dijeron los dos gemelos- Ronnie- finalizaron.
-George, Fred dejen en paz a su hermano- los regaño Molly- y no quiero escuchar ni una palabra más de ustedes hasta el almuerzo, ¿Quedó claro?
-Si mamá - dijeron los dos como si fueran unos niños.
— ¿Dónde está Percy? —preguntó la madre.
—Ahí viene.
Los señores Weasley se miraron, hace unas semanas su hijo se había enterado que El Innombrable había regresado, pero ni aun así él se había disculpado. Arthur abrazo a su esposa cuando vio que a esta los ojos se le llenaban de lágrimas.
-Él regresara querida- le susurro a su esposa- y nosotros lo recibiremos con los brazos abiertos- y Molly sonto un sollozó que acallo rápidamente.
En la mesa Gryffindor los viajeros miraban a los señores Weasley con duda, ¿Por qué Molly se había puesto así? ¿Por qué el resto de la familia había borrado su sonrisa? Acaso el tal Percy estaba muer... No quisieron completar la frase y creyeron conveniente no preguntar qué había pasado.
El mayor de los muchachos se acercaba a ellos. Ya se había puesto la ondulante túnica negra de Hogwarts, y Harry notó que tenía una insignia plateada en el pecho, con la letra P
—No me puedo quedar mucho, mamá —dijo—. Estoy delante, los prefectos tenemos dos compartimientos...
-Es algo pomposo- susurro James a Lily.
-James no digas nada- le susurro Lily- mira el rostro que han puesto ante la mención del chico- y James miro a los Weasley y vio que seguían sin sonreír y Arthur seguía susurrándole a Molly.
-Lo siento- dijo el azabache y Lily le cogió la mano y así siguieron escuchando la lectura.
—Oh, ¿tú eres un prefecto, Percy? —dijo uno de los gemelos, con aire de gran sorpresa—. Tendrías que habérnoslo dicho, no teníamos idea.
—Espera, creo que recuerdo que nos dijo algo —dijo el otro gemelo—. Una vez...
—O dos...
—Un minuto...
—Todo el verano...
Todos comenzaron a reír ante la ocurrencia de los gemelos pero se detuvieron al ver el rostro de ellos y vieron que apenas mostraban una sonrisa forzada.
-¿Por qué están tan serios?- le pregunto Daphne a su hermana.
-Es que su hermano se peleó con su familia por creer en lo que decía el ministerio- le conto Tori- eso fue lo que me conto Ginny.
-Es raro verlos serios- dijo Daphne mirando a los pelirrojos.
-Me gustan más cuando están alegres- le contesto su hermana.
-Sobre todo te gusta Fred- dijo con una sonrisa burlona Daphne y vio cómo su hermana se sonrojaba.
-Daphne- susurro- a mí no...
-Yo sé muy bien que te gusta el idiota de Malfoy- le dijo su hermana- y respeto tus gustos, pero hubiera preferido que te enamoraras de uno de los gemelos- se quejó su hermana y esta solo negó ante lo que decía su hermana.
—Oh, callaos —dijo Percy, el prefecto.
—Y de todos modos, ¿por qué Percy tiene túnica nueva? —dijo uno de los gemelos.
—Porque él es un prefecto—dijo afectuosamente la madre—.
Narcissa soltó una risa que nadie salvo su hijo noto, es que los Weasley no tenían ni para comprarle ropa a sus hijos, que vergüenza sentía ella al estar emparentados con esa familia. Y aun no entendía porque estaba ella ahí sí solo hablaban de los traidores y del chico Potter.
Muy bien, cariño, que tengas un buen año. Envíame una lechuza cuando llegues allá.
Besó a Percy en la mejilla y el muchacho se fue. Luego se volvió hacia los gemelos.
—Ahora, vosotros dos... Este año os tenéis que portar bien.
-Molly creo que pedir que se porten bien, es como pedir que Sirius deje de meterse con cualquier cosa que se mueve y use falda- dijo Lily mirando a la matriarca de los Weasley quien suspiro resignada.
-Pelirroja yo no me llevo así contigo- dijo el pelinegro- además tú sabes que yo...
-Y eso jamás te ha impedido meterte con cualquiera- le respondió devuelta la pelirroja- aun no te perdono lo último que le hiciste- miro mal al animago.
Si recibo una lechuza más diciéndome que habéis hecho... estallar un inodoro o...
— ¿Hacer estallar un inodoro? Nosotros nunca hemos hecho nada de eso.
—Pero es una gran idea, mamá. Gracias.
-Díganme que lo hicieron- casi rogo James mirando a los gemelos quienes habían recuperado su sonrisa habitual.
-Tendrá que esperar a que la lectura diga si lo hicimos o no señor Potter- dijo Fred mientras el azabache hacía una mueca de frustración.
-Eso no es justo- se quejó y luego miro a Remus- Lunático mayor por tu cara, tú debes saber si lo hicieron o no
-Tendrás que esperar a la lectura James- le dijo Remus y James volvió a bufar.
—No tiene gracia. Y cuidad de Ron.
—No te preocupes, el pequeño Ronnie estará seguro con nosotros.
-Si claro, cinco años y he estado muy seguro con ustedes- dijo sarcásticamente el pelirrojo mirando a sus hermanos gemelos y ganándose una mirada curiosa de sus padres y hermano mayor.
-¿A qué se refiere Ron, niños?- Arthur miro a sus hijos.
-Ya lo descubrirás papá- respondió Ron mirando a su padre- solo dale tiempo a la lectura.
—Cállate —dijo otra vez Ron. Era casi tan alto como los gemelos y su nariz todavía estaba rosada, en donde su madre la había frotado.
—Eh, mamá, ¿adivinas a quién acabamos de ver en el tren?
Harry se agachó rápidamente para que no lo descubrieran.
-Ahora si le interesa que no lo vean- se rió Charlie y Harry se sonrojo levemente- tranquilo Harry, ya mamá dijo que no le molesto que los escucharás.
-Pero igual me sien...- comenzó el azabache
-Ginn, sigue leyendo- pidió el pelirrojo evitando que Harry se disculpara otra vez.
— ¿Os acordáis de ese muchacho de pelo negro que estaba cerca de nosotros, en la estación? ¿Sabéis quién es?
— ¿Quién?
— ¡Harry Potter!
Harry oyó la voz de la niña.
-Por Merlín- dijo Ginny sonrojándose- me niego a seguir leyendo- cerro el libro y Hermione lo cogió y luego sonrió al encontrar la página.
-Vamos Ginny, no es tan malo- dijo la castaña y le entrego el libro pero ella no lo recibió y fue Ron quien lo cogió y comenzó a reírse.
-Ginny tienes que terminar de leer el capítulo- le dijo su hermano de forma burlona.
-Pero es que no puedo leer eso- dijo Ginny sonrojándose- es vergonzoso.
-Tú dijiste que no podías omitir nada Weasley- dijo Harry sin mirar a Ginny- así que termina de leer el capítulo- pidió Harry y todos se sorprendieron del tono frio que uso para hablarle a Ginny pero no dijeron nada.
-Si Weasley, lee de una vez lo que sigue- dijo Cho desde la mesa de Ravenclaw y sonrió más cuando Harry volteo a verla y le sonrió.
Ginny estaba confundida y sintió ganas de asesinar al azabache y a la oriental pero decidió ignorarlos y volvió a coger el libro -Ayúdame Merlín- pidió antes de continuar.
—Mamá, ¿puedo subir al tren para verlo? ¡Oh, mamá, por favor...!
La pelirroja se sonrojo y se tapo la cara con el libro mientras escuchaba la risa de Sirius en todo el gran comedor.
-¡Sirius!- le dijo Remus- silencio- pero el animago seguía riendo.
-Cállate- esta vez la voz de Lily se escuchó.
-Es que pelirroja desde los diez, la mini pelirroja ya estaba suspirando por el cervatillo- explico Sirius.
-Lo ves Lily, Ginny si está enamorada de nuestro hijo- sonrió James.
-Ya basta papá- hablo Harry- ella no está enamorada de mí, quedo claro cuando dijo que me veía como un hermano- lo último lo dijo tan frio que la sonrisa de su padre se borró- además ella tiene novio y yo tengo novia, así que ya basta con eso.
-Pero, pero, pero Harry...- comenzó su padre.
-James basta por favor- le dijo su novia y el azabache ya no dijo más.
Así que Harry seguía con Cho pensó la pelirroja y tú creyendo que te miraba diferente, es momento que lo superes Weasley, él jamás se va a fijar en ti y es por eso que te está tratando indiferente, le dijo su razón. Ese pensamiento le dolió a la pelirroja y también le molesto, así que siguió leyendo pero todos se dieron cuenta que el tono de su voz había cambiado.
En la mesa Ravenclaw a Cho le brillaban los ojos ya que Harry había dicho que tenía novia y estaba claro que se refería a ella y sonrió con satisfacción cuando aclaro que entre él y Weasley jamás pasaría algo. Más contenta que antes volvió a escuchar a Ginny leer.
—Ya lo has visto, Ginny y,además, el pobre chico no es algo para que lo mires como en el zoológico.
-Descuida mini- pelirroja que muy pronto cuando se casen lo veras en tu ca...- iba diciendo Sirius.
-Mocomurciélago- dijo la pelirroja con varita en mano directo al padrino de Harry que en el acto le comenzó a salir una especie de mucosidad de la nariz- ya estoy cansada de sus comentarios señor Black y señor Potter- se molestó la pelirroja y James trago en seco pensando que también lo iba a hechizar- Harry- señalo al azabache- ya dejo en claro que ninguno de los dos está enamorado del otro y que él tiene novia- eso lo dijo presionando fuertemente la varita- y si vuelven a decir algo ese hechizo señor Potter, parecerá una muestra de cariño ¿Entendieron?- dijo mientras guardaba su varita y los dos asentían.
-Ginny- dijo Lily mirando a la pelirroja con una sonrisa y esta la miro- ¿me enseñarías ese hechizo?- le pregunto y Ginny asintió sonriéndole a Lily- Perfecto- Lily choco las cinco con Ginny.
-Sabes James- su novio la miro asustado y viendo que aun a Sirius le salían abundantes mocos y la ayuda de los gemelos solo empeoraba- ahora más que nunca quiero a Ginny como nuera, callar así a Sirius nadie lo había conseguido-
-Yo lo estoy dudando- dijo el azabache y Lily lo golpeo- está bien no lo dudo, pero ya me está asustando- dijo- aunque admito que se acaba de ganar mi respeto con lo que le hizo a Canuto- sonrió viendo como Sirius batallaba por librarse del hechizo.
-Señorita Weasley- dijo la profesora McGonagall- finalice el hechizo inmediatamente- hablo tajante y la pelirroja si refutarle nada hizo un movimiento de varita y Sirius quedo libre. El animago se sentó más cerca de Remus asustado de la pelirroja.
¿Es él realmente, Fred? ¿Cómo lo sabes?
—Se lo pregunté. Vi su cicatriz. Está realmente allí... como iluminada.
—Pobrecillo... No es raro que esté solo. Fue tan amable cuando me preguntó cómo llegar al andén...
—Eso no importa. ¿Crees que él recuerda cómo era Quien-tú-sabes?
La madre, súbitamente, se puso muy seria.
—Te prohíbo que le preguntes, Fred. No, no te atrevas. Como si necesitara que le recuerden algo así en su primer día de colegio.
-Molly nosotros- comenzó James.
-James- hablo el señor Weasley- lo que hacemos por Harry lo hacemos con cariño y porque sabemos que es difícil para un adolecente no tener quien lo ayude, no tienen que agradecer los actos que Molly o mis hijos hacen.
-Pero es que no hay muchas personas como ustedes en este mundo- dijo el azabache algo deprimido- y no me voy a cansar de agradecer todo lo que hicieron, hacen y harán por él. Si hubiera una forma de agradecerles- finalizo el azabache.
-Pues cambien todo cuando regresen- le sonrió Arthur a James- y no duden en buscarnos en su tiempo, que nosotros siempre estaremos dispuestos ayudar- el patriarca de los Weasley lo último lo dijo con decisión.
-Gracias Arthur- dijo James y Lily a su costado asintió.
-Ahora cariño continúa con la lectura- le dijo a su hija y esta miro a su padre con una sonrisa.
—Está bien, quédate tranquila.
Se oyó un silbido.
—Daos prisa —dijo la madre, y los tres chicos subieron al tren. Se asomaron por la ventanilla para que los besara y la hermanita menor comenzó a llorar.
Ginny cerró el libro
-¿Qué pasa Ginn?- pregunto Hermione.
-Es que ya no puedo seguir leyendo, es vergonzoso leer como me comportaba a los diez años- dijo avergonzada y Hermione le sonrió.
-Para todos es vergonzoso pero todo valdrá la pena al final- le sonrió su amiga
-Está bien Hermione- se resignó la pelirroja- seguiré leyendo.
—No llores, Ginny, vamos a enviarte muchas lechuzas.
—Y un inodoro de Hogwarts.
— ¡George!
—Era una broma, mamá.
-Nunca me llego nada- se encogió de hombros la pelirroja- lo estuve esperando todo el año- acuso a los gemelos.
-Lo sentimos hermanita- dijeron los dos a la vez- pero no pudimos mandártelo, porque no lo hicimos- dijo George ahora.
-Nosotros siempre obedecemos a nuestra madre- dijo Fred mirando a su mamá de reojo y ella solo les frunció el ceño no creyéndoles nada.
-No sé porque no les creo- dijo Ginny con una sonrisita y continuo leyendo.
El tren comenzó a moverse. Harry vio a la madre de los muchachos agitando la mano y a la hermanita, mitad llorando, mitad riendo, corriendo para seguir al tren, hasta que éste comenzó a acelerar y entonces se quedó saludando.
-Debes de haberte visto muy tierna- dijo Dean mirando a la pelirroja con una sonrisa.
-Oh Dean- dijo la pelirroja- eso no era cierto debo haber visto ridícula.
-No creo que en ningún momento te hayas visto ridícula Ginn- volvió a decir el moreno- tu eres linda en todo momento.
La pelirroja se sonrojo por el halago del moreno y le sonrió radiante.
A los hermanos de la pelirroja no les gustó nada esa interacción y fruncieron el ceño.
Harry por otro lado esa interacción le molesto más de lo que esperaba y no sabía si era porque la pelirroja ya no se sonrojaba cuando él le hablaba o por el simple hecho de darse cuenta que la pelirroja estaba enamorada de Dean. Quiso arruinarles el momento pero una mirada de Hermione se lo impidió.
-No digas esas cosas Dean- dijo la pelirroja y el azabache volvió a prestar atención.
-Solo digo la verdad sobre la chica más linda que he conocido- el moreno no se iba a dar por vencido con la pelirroja, él la quería de verdad e iba a seguir hasta que ella le dijera sí.
Ginny sabía que Dean era un buen chico y que la quería, pero ella no lo veía de la forma en que él lo hacía, admitía que el chico era muy simpático y guapo pero su corazón siempre le iba a pertenecer al idiota que estaba a su costado.
-Bueno si los enamorados terminaron de cursilerías- dijo Harry sin poder aguantarse y Hermione se golpeó la frente con la mesa- me gustaría seguir escuchando la Weasley- miro con intensidad a la pelirroja.
Ginny solo ignoró al azabache y siguió con la lectura.
-Esta celoso- dijo Remus a Sirius y a su mini él- y pone la misma cara de James cuando veía a Lily con Severus- y su amigo y mini él tuvieron que darle la razón.
Harry observó a la madre y la hija hasta que desaparecieron, cuando el tren giró. Las casas pasaban a toda velocidad por la ventanilla. Harry sintió una ola de excitación.
-Al fin dejas por completo el mundo muggles- le dijo su padre y su hijo solo le mostró una sonrisa y volvió a estar serio.
-¿Qué le pasa a Potter?- Daphne le susurro a su hermana.
-No tengo idea Daph, desde hace rato esta así de serio y le ha sonreído a Chang- respondió Tori en un susurro.
-De eso si me di cuenta y desde entonces Ginny está apagada- dijo la Slytherin.
-Ojala Potter no se arrepienta de la forma en que se está comportando- finalizo Astoria mirando a su amiga y al elegido que estaban al frente de ellas.
No sabía lo que iba a pasar... pero sería mejor que lo que dejaba atrás.
La puerta del compartimiento se abrió y entró el menor de los pelirrojos.
— ¿Hay alguien sentado ahí? —preguntó, señalando el asiento opuesto a Harry—. Todos los demás vagones están llenos.
-Si claro Ron, todos los compartimientos estaban llenos- dijo Fred con sarcasmo mirando a su hermano.
- Era cierto, todos estaban ocupados con tres o cuatro personas- le respondió su hermano menor- el compartimiento de Harry era el único que solo tenía a una persona.
-Está bien Ronnie- dijo George- ninguno te está acusando de que querías conocer a Harry Potter- y las orejas de su hermano se pusieron rojas.
-Fred y George dejen de interrumpir a su hermana- hablo Hermione cansada de la burla de los dos gemelos hacía su hermano- desde hace una hora seguimos en el mismo capítulo- los gemelos se miraron con una sonrisa y dejaron de hablar y se pusieron a susurrar.
-20 galeones que ellos dos acaban juntos- dijo George.
-Trato- le dio la mano Fred cerrando la apuesta.
Harry negó con la cabeza y el muchacho se sentó. Lanzó una mirada a Harry y luego desvió la vista rápidamente hacia la ventanilla, como si no lo hubiera estado observando. Harry notó que todavía tenía una mancha negra en la nariz.
-Gracias por avisarme hermano- le dijo Ron sarcásticamente a Harry y este sonrió.
-Lo siento, pero aun no te conocía- dijo Harry riendo y Ron se le unió.
-Harry/Ron- dijeron Lily y Molly a sus respectivos hijos y estos dejaron de reír.
-Lo siento mamá- dijeron los dos a la vez apenados y ambas madres se sonrieron.
—Eh, Ron.
Los gemelos habían vuelto.
—Mira, nosotros nos vamos a la mitad del tren, porque Lee Jordan tiene una tarántula gigante y vamos a verla.
-Señor Lee, serán cinco puntos menos más- y Lee solo se ocultó en su asiento sin replicar- y a partir de ahora si hay algo que han hecho y no fue castigado a su tiempo será castigado ahora- hablo la profesora con severidad mirando a todos los alumnos quienes asintieron asustados.
-Esa mujer da mucho miedo- dijo Sirius- ahora entiendo porque es soltera- pero para su mala suerte la profesora lo escucho.
-Y a usted joven Black lo espera un buen castigo en su tiempo- y Sirius temió por su vida mientras sus amigos evitaban reírse.
—De acuerdo —murmuró Ron.
—Harry —dijo el otro gemelo—, ¿te hemos dicho quiénes somos? Fred y George Weasley.Y él es Ron, nuestro hermano. Nos veremos después, entonces.
-Somos los más sensuales de la familia- dijeron los gemelos- los únicos e irrepetibles gemelos Weasley.
-Vaya su ego va en aumento con los años- les dijo su hermana y los gemelos inflaron el pecho de orgullo- no fue un cumplido- les dijo la pelirroja.
-Lo sabemos hermanita- dijo George.
-Pero así nos amas- le guiño un ojos Fred y Ginny solo pudo negar divertida ante la actitud de sus dos hermanos.
—Hasta luego —dijeron Harry y Ron. Los gemelos salieron y cerraron la puerta.
— ¿Eres realmente Harry Potter? —dejó escapar Ron.
Harry asintió.
-Es increíble que no nos creas Ron- dijeron los gemelos serios mirando a su hermano- en realidad tu desconfianza nos lástima.
-Cállense copias- dijo Charlie dándole un golpe a cada uno de sus hermanos- no tienen cara para preguntar si Ron confía en ustedes ¿o se los recuerdo?- Charlie miro molesto a los gemelos y estos se avergonzaron sabiendo que Charlie tenía razón.
—Oh... bien, pensé que podía ser una de las bromas de Fred y George —dijo Ron—. ¿Y realmente te hiciste eso... ya sabes...?
Señaló la frente de Harry.
Harry se levantó el flequillo para enseñarle la luminosa cicatriz. Ron la miró con atención.
-Fue la primera vez que no sentí incomodidad porque me preguntaran por mi cicatriz- hablo el azabache antes que Molly regañara a Ron.
-Mamá juro que no lo hice para hacerle recordar lo que paso- Ron miro a su madre y ella al ver la carita de miedo que tenía su hijo solo le sonrió.
-Está bien Ron, te creeré- y su hijo sonrió aliviado.
— ¿Así que eso es lo que Quien-tú-sabes...?
—Sí —dijo Harry—, pero no puedo recordarlo.
— ¿Nada? —dijo Ron en tono anhelante.
-Ronald- hablo su padre y el pelirrojo lo miro- tu madre dijo que no le preguntarás.
-Señor Weasley, solo lo hizo de curiosidad y como le dije a la señora Weasley no me incómodo- el señor Weasley asintió a lo dicho por Harry.
-Gracias compañero- le susurro Ron a su amigo.
-No hay de que, tú me vas a tener que ayudar con mi madre más adelante- dijo el azabache y su amigo asintió.
—Bueno... recuerdo una luz verde muy intensa, pero nada más.
—Vaya —dijo Ron.
Contempló a Harry durante unos instantes y luego, como si se diera cuenta de lo que estaba haciendo, con rapidez volvió a mirar por la ventanilla.
Molly se dio cuenta que en realidad Ron no quería incomodar a Harry con sus preguntas y sonrió viendo a su hijo y por un momento delante de ella no estaba un chico de dieciséis años sino un chico de once años con una sonrisa tímida prestando atención a lo que leía su hermana.
-¿Qué sucede querida?- le dijo su esposo solo a ella.
-Es que crecen tan rápido- Molly se limpió unas lágrimas que querían salir y Arthur la abrazo con mucho amor.
— ¿Sois una familia de magos? —preguntó Harry, ya que encontraba a Ron tan interesante como Ron lo encontraba a él.
-Eran la primera familia de magos que conocía- respondió Harry a la pregunta no hecha- claro que me parecían interesantes.
-En ese momento todos, pero creo que ahora solo le parece interesante una integrante de la familia- dijo bajito James y solo fue escuchado por Lily.
-James ya viste lo que le paso a Sirius por molestar a Ginny- y James se asustó- y eso que tú ayer casi mojas los pantalones- seguía su novia- así que no digas nada por favor- y James asintió.
—Oh, sí, eso creo —respondió Ron—. Me parece que mamá tiene un primo segundo que es contable, pero nunca hablamos de él.
—Entonces ya debes de saber mucho sobre magia.
Era evidente que los Weasley eran una de esas antiguas familias de magos de las que había hablado el pálido muchacho del callejón Diagon.
-Lamentablemente son una familia sangre pura- hablo Draco- aunque por su comportamiento demuestra más su parentesco con los sangre sucia.
-Haber niñito- hablo Sirius- por si no lo sabias, los Weasley tienen sangre Black- lo miro Sirius- y son una de las familias más respetables del mundo mágico.
-Son unos traidores- respondió Draco con despreció.
-Y nos sentimos orgullosos de serlo- respondió Arthur- no necesitamos andar presumiendo nuestra sangre y ni menospreciando a los hijos de muggle, ellos son tan iguales como tú o como yo Malfoy, la única diferencia es que nosotros tenemos magia y ellos no- seguía el señor Weasley- y a la próxima que quieras insultar a mi familia busca algo nuevo que eso de traidores o pobres, son los mismos insultos que el idiota de tu padre hace- finalizó el señor Weasley y todos en el gran comedor lo aplaudieron excepto los Slytherins, pero nadie aplaudía más fuerte que sus hijos y las Greengrass.
Después que Dumbledore pidiera silencio la lectura continuo.
—Oí que te habías ido a vivir con muggles —dijo Ron—. ¿Cómo son?
—Horribles... Bueno, no todos ellos. Mi tía, mi tío y mi primo sí lo son.
-Eso es lo que admiro de ti Harry- dijo la pelirroja que leía mirando al azabache- que no juzgas a todos por unos cuantos, no muchos tienen esa capacidad- finalizó con una sonrisa que hizo olvidar a Harry su molestia y también le devolvió la sonrisa.
-Por mis tíos no puedo juzgar al resto- le respondió el azabache- eso sería muy prejuicioso- finalizo ganándose otra vez una sonrisa de la pelirroja que hizo que su corazón latiera más rápido.
A Cho no le gustaba las sonrisitas que se mandaban esos dos y le dejaría en claro a Ginny Weasley que Harry Potter solo le pertenecía a ella.
Me hubiera gustado tener tres hermanos magos.
-Y los tendrás cariño- dijo Lily sorprendiendo a James.
-¿Lo dices en serio?- pregunto James con los ojos brillosos mirando a su novia.
-Si mi amor- le dijo Lily- nuestra familia será tan grande como los Weasley- Lily le sonrió a los señores.
-Tendremos nuestro propio equipo de Quidditch- dijo James emocionado- y quizás también tengamos un hijo de la edad de Ginny para que así ella sea nuestra nuera- finalizo más emocionado que antes.
-Papá - dijo Harry molesto por el último comentario pero después pensó que le iba a reclamar a su padre.
-¿Qué pasa Harry?- le pregunto su padre con una sonrisa burlona- tu puedes ser el padrino de tu futuro sobrino.
-¡JAMES!- grito Harry- deja de decir tonterías y que la lectura continúe- el monstruo dentro de él estaba molesto por lo dicho por su padre, ese monstruito reclamaba que la pelirroja no se podía casar con nadie que no sea é... Detuvo sus pensamientos Sabes me rindo contigo Potter, ella dice que te ve como un hermano pero parece que cada vez que lo dice tu escucharas un te amo, me voy fue lo último que escucho de la voz molestosa en su cabeza.
-Harry- ahora su madre movía una mano frente a él- ¿Estas bien?.
-Si mamá- respondió- creo que solo tengo hambre- dijo dudando mirando a su padre quien tenía una sonrisa de triunfo en el rostro.
—Cinco —corrigió Ron. Por alguna razón parecía deprimido—. Soy el sexto en nuestra familia que va a asistir a Hogwarts. Podrías decir pque tengo el listón muy alto. Bill y Charlie ya han terminado. Bill era delegado de clase y Charlie era capitán dequidditch. Ahora Percy es prefecto. Fred y George son muy revoltosos, pero a pesar de eso sacan muy buenas notas
A nadie de su familia se le paso el gesto que hizo Ron cuando Ginny leyó esa parte, su hermana lo miro con una ceja alzada y él solo negó y la apuro para que siga leyendo.
Sus padres se miraron entre sí, sabiendo que tenían que tener una conversación familiar.
y todos los consideran muy divertidos. Todos esperan que me vaya tan bien como a los otros, pero si lo hago tampoco será gran cosa, porque ellos ya lo hicieron primero. Además, nunca tienes nada nuevo, con cinco hermanos. Me dieron la túnica vieja de Bill, la varita vieja de Charles y la vieja rata de Percy
Draco sonrió burlón e iba a decir algo cuando su madre le presiono el brazo.
-No digas nada Draco- le dijo su madre y Draco la miro confundido ya que varias veces había escuchado a su madre burlarse de los Weasley- sólo no lo hagas- volvió a repetir su madre y Draco saco su brazo del agarre de su madre.
Mientras eso pasa los Weasley se sentían avergonzados.
-El dinero no lo es todo- dijo Sirius- eso déjaselos a los infelices que creen que el dinero da la felicidad- miro a los Malfoy presente- el amor y esfuerzo que ustedes hacen por ellos- señalo a los hijos de la familia- es mucho más que el mugroso dinero- todos sonrieron al pelinegro.
-Jamás pensé que Sirius dijera algo realmente maduro- susurro Lunático - este viaje le está haciendo bien a tus neuronas- se sorprendió y Sirius le dio un golpe.
Ron buscó en su chaqueta y sacó una gorda rata gris, que estaba dormida.
—Se llama Scabbers y no sirve para nada, casi nunca se despierta.
-Maldita rata- dijo en un murmullo Ron.
-Ron tranquilo- le susurro Hermione al pelirrojo- no podemos adelantar nada.
-Pero todo es culpa de esa rata- dijo Ron y Hermione le cogió la mano y el pelirrojo volteo a verla.
-Lo sé, pero tranquilo si- le dio un apretón en la mano- todos están mirando y van a comenzar a preguntar- le volvió a susurrar.
-¿Sucede algo?- pregunto Lunático
-Lunático joven- dijo Sirius- como interrumpes el momento de los enamorados- y señalo las manos de estos dos y se soltaron enseguida sonrojados y separándose rápidamente- ya vez los interrumpiste.
-Descuida padrino- dijo Harry- aun así estos lentos no se dirán nada.
-Bueno Potter como que no tienes cara para decirles lentos a ellos- dijo Astoria mirando al azabache y este la miro- mejor no preguntes- respondió Astoria a la pregunta no echa por este.
A Percy, papá le regaló una lechuza, porque lo hicieron prefecto, pero no podían comp... Quiero decir, por eso me dieron a Scabbers.
Las orejas de Ron enrojecieron. Parecía pensar que había hablado demasiado, porque otra vez miró por la ventanilla.
-Después de este capítulo hablaremos Ronald- hablo su padre calmadamente pero firme a su hijo y este asintió- todos hablaremos- miro a los demás Weasley quienes asintieron y sin que nadie agregue más la lectura continuo.
Harry no creía que hubiera nada malo en no poder comprar una lechuza.
Después de todo, él nunca había tenido dinero en toda su vida, hasta un mes atrás, así que le contó a Ron que había tenido que llevar la ropa vieja de Dudley y que nunca le hacían regalos de cumpleaños. Eso pareció animar a Ron.
-Pensé que lo decía para animarme, nunca imagine que era cierto- dijo el pelirrojo antes que le dijeran algo.
-No te preocupes Ron- le dijo Lily- era claro que pensarías que solo te estaba animando, después de todo crecieron escuchando que Harry vivía como un "principito"- finalizo y el pelirrojo le sonrió a la madre de su amigo.
—... y hasta que Hagrid me lo contó, yo no tenía idea de que era mago, ni sabía nada de mis padres o Voldemort...
Ron bufó.
— ¿Qué? —dijo Harry.
—Has pronunciado el nombre de Quien-tú-sabes —dijo Ron, tan conmocionado como impresionado—. Yo creí que tú, entre todas las personas...
—No estoy tratando de hacerme el valiente, ni nada por el estilo, al decir el nombre —dijo Harry—. Es que no sabía que no debía decirlo. ¿Ves lo que te decía? Tengo muchísimas cosas que aprender...
-Pelirrojo, no debes de tenerle miedo al nombre- dijo James- eso solo lo hace importante cuando en realidad no es más que un reverendo hijo de pu...- estaba diciendo realmente inspirado el azabache.
-James el lenguaje- lo regaño Molly y el azabache se sintió avergonzado.
-Lo siento- dijo- pero es verdad, Ron no debes de tenerle miedo al nombre- el pelirrojo asintió aunque igual no le haría caso al padre de su amigo.
Seguro —añadió, diciendo por primera vez en voz alta algo que últimamente lo preocupaba mucho—, seguro que seré el peor de la clase.
-Eres hijo de Lily- dijo James- jamás serás el peor de la clase- y su hijo sonrió pensando que diría su padre cuando llegue las clases de pociones o transformaciones.
Snape en la mesa de profesores tuvo que asentir de acuerdo a su némesis, pero como era un Potter ya quería ver su cara cuando descubriera que su hijo era un mediocre.
-Oh cariño- dijo Lily mirando con amor a James- si es bueno también será porque tú eres su padre- y lo beso mientras a su hijo ya comenzaba a verlos con una expresión rara en el rostro.
—No será así. Hay mucha gente que viene de familias muggles y aprende muy deprisa.
-Exacto, así como Lily- dijo Remus- es hija de muggles y la mejor de hechicera de nuestra generación.
-O como Hermione- dijo ahora Ron- ella es hija de muggles y la hechicera más poderosa de nuestro tiempo- Hermione se sonrojo por lo dijo por el pelirrojo y le dio un beso en la mejilla rápidamente haciendo que él también se sonrojará.
-Comienza a leer- Harry se acercó a Ginny a susurrarle- antes que mi padre y Sirius los molesten.
Ginny al sentir el aliento del buscador se estremeció y para su mala suerte Harry se dio cuenta y sonrió ante esa reacción.
-Dale pelirroja sigue leyendo- volvió a susurrarle y Ginny se alejó de él y Harry siguió sonriendo.
Mientras conversaban, el tren había pasado por campos llenos de vacas y ovejas. Se quedaron mirando un rato, en silencio, el paisaje.
A eso de las doce y media se produjo un alboroto en el pasillo, y una mujer de cara sonriente, con hoyuelos, se asomó y les dijo:
— ¿Queréis algo del carrito, guapos?
-Hasta la señora del carrito le dice guapo a mi hijo- sonrió arrogantemente James- debes de tener un montón de chicas a tus pies- dijo con malicia mirando a Ginny- así como la chica Ravenclaw que te saludo en la mañana.
Ginny carraspeo un poco y James volvió a sonreír triunfante.
-Te duele la garganta pelirroja- dijo el cazador.
-Solo siento la garganta seca señor Potter- dijo mientras tomaba un poco de agua antes de continuar leyendo.
Harry, que no había desayunado, se levantó de un salto, pero las orejas de Ron se pusieron otra vez coloradas y murmuró que había llevado bocadillos.
Harry salió al pasillo.
Cuando vivía con los Dursley nunca había tenido dinero para comprarse golosinas y, puesto que tenía los bolsillos repletos de monedas de oro, plata y bronce, estaba listo para comprarse todas las barras de chocolate que pudiera llevar. Pero la mujer no tenía Mars. En cambio, tenía Grageas Bertie Bott de Todos los Sabores, chicle, ranas de chocolate, empanada de calabaza, pasteles de caldero, varitas de regaliz y otra cantidad de cosas extrañas que Harry no había visto en su vida. Como no deseaba perderse nada, compró un poco de todo y pagó a la mujer once sickles de plata y siete knuts de bronce.
-Eso es mucho Harry- lo regaño su madre- pero él no tiene la culpa- miro a su novio- todo es culpa tuya James.
-¿Y ahora que hice?- pregunto confundido su novio.
-Que tú haces lo mismo, compras todo el carrito- se quejó.
-Pero lo hago porque, porque-James no sabía que decir.
-Lo hacías solo porque querías impresionar a todas las chicas con tu dinero- bufo molesta.
-No te molestes amor- le dijo James- yo jamás quise algo con esas chicas yo siempre estuve enamorado de ti- la abrazo.
-Eso no funcionará esta vez Potter- se soltó del abrazo- Ginny continua- y la lectura se reanudo con un James mirando a su novia con un puchero.
Ron lo miraba asombrado, mientras Harry depositaba sus compras sobre un asiento vacío.
—Tenías hambre, ¿verdad?
—Muchísima —dijo Harry, dando un mordisco a una empanada de calabaza.
Ron había sacado un arrugado paquete, con cuatro bocadillos. Separó uno y dijo:
—Mi madre siempre se olvida de que no me gusta la carne en conserva.
-Sé que somos muchos, mamá, pero a mí siempre me das el equivocado- dijo el pelirrojo.
-Lo siento hijo- dijo apenada- lo recordaré para la próxima.
-Mamá eso ya paso, no te preocupes- le sonrió su hijo y su madre le sonrió devuelta.
—Te la cambio por uno de éstos —dijo Harry, alcanzándole un pastel—.
Sírvete...
—No te va a gustar, está seca —dijo Ron—. Ella no tiene mucho tiempo —añadió rápidamente—... Ya sabes, con nosotros cinco.
—Vamos, sírvete un pastel —dijo Harry, que nunca había tenido nada que compartir o, en realidad, nadie con quien compartir nada.
-Eras mi primer amigo- dijo Harry- es normal que quisiera compartir contigo.
-Igual a su padre- dijo James- compartiendo con sus amigos.
-James sabes que eso es mentira- le dijo Remus- tú y Sirius competían por quien podía comprar todo el carrito de dulces y para que tu madre no te gritara compartías con los demás.
-Lunático mayor me ofende lo que acabas de decir- se hizo el indignado James- quizás eso hacia los primeros años pero después compartía porque tengo un buen corazón.
-Si claro buen corazón, después compartías porque querías quedar bien con Lily- dijo Sirius burlón.
-Y tú compartías solo con las chicas por darle celos a Mary- Oye le dijo Sirius y tu lunático- señalo a los dos- bueno tú si compartías porque querías- pensó James- más bien la que si te invitaba dulces y sobre todo chocolates era Ann- se burló ahora James- ¿Qué será de ella?- finalizo el azabache.
Remus trago en seco recordando lo que le habían hecho David a Ann, cerró los ojos y vio claramente el cuerpo de Ann desgarrado y destrozado; cuando volvió a abrir los ojos vio que Lily lo miraba preocupada y él solo pudo decir que estaba bien aunque el color de su rostro decía lo contrario.
Era una agradable sensación, estar sentado allí con Ron, comiendo pasteles y dulces (los bocadillos habían quedado olvidados).
-Juro que no fue nuestra intensión señora Weasley- comenzó el azabache- pero ver tantos dulces fue imposible no quitar nuestra atención de ellos.
-No se preocupen chicos- dijo Molly- los dulces siempre ganaran sobre los bocadillos.
-Eso no es cierto mamá, tus bocadillos son deliciosos, solo que...- dijo Ron.
-No te gustan los que tienen conserva de carne - completo su madre por él- lo tengo entendido cariño.
— ¿Qué son éstos? —preguntó Harry a Ron, cogiendo un envase de ranas de chocolate—. No son ranas de verdad, ¿no?—Comenzaba a sentir que nada podía sorprenderlo.
—No —dijo Ron—. Pero mira qué cromo tiene. A mí me falta Agripa.
-¿Solo ella?- se sorprendió Sirius- a mí me faltan más de la mitad y eso que colecciono los cromos desde antes de Hogwarts
-Si quieres después te puedo dar algunos que tengo repetidas- le dijo el pelirrojo de ojos azules y a Sirius se le iluminaron los ojos- bueno ahora si me falta solo ella, en ese entonces me faltaba Ptolomeo también.
-Ron Weasley me estas cayendo mejor que mis supuestos amigos- miro a sus amigos quienes negaban divertidos y los demás reían.
— ¿Qué?
—Oh, por supuesto, no debes saber... Las ranas de chocolate llevan cromos, ya sabes, para coleccionar, de brujas y magos famosos. Yo tengo como quinientos, pero no consigo ni a Agripa ni a Ptolomeo.
Harry desenvolvió su rana de chocolate y sacó el cromo. En él estaba impreso el rostro de un hombre. Llevaba gafas de media luna, tenía una nariz larga y encorvada, cabello plateado suelto, barba y bigotes. Debajo de la foto estaba el nombre: Albus Dumbledore.
-Su primer cromo y le toco el director- dijo Lily- que suerte.
-¿Por qué Lils?- le pregunto Remus.
-Porque así conocerá al director de Hogwarts y al mago más poderoso de todos los tiempos- finalizo.
-Me alaga con sus palabras señorita Evans, pero yo solo soy un mago como cualquier otro con defectos- dijo el anciano.
-Eso no es cierto Director- dijo Charlie- usted es omnipresente-. Al director le brillaron los ojos y miro con cariño al segundo de los Weasley y a Lily antes que la lectura se retomará.
— ¡Así que éste es Dumbledore! —dijo Harry.
— ¡No me digas que nunca has oído hablar de Dumbledore! —dijo Ron—.
¿Puedo servirme una rana? Podría encontrar a Agripa... Gracias... Harry dio la vuelta a la tarjeta y leyó:
Albus Dumbledore, actualmente director de Hogwarts. Considerado por casi todo el mundo Como el más grande mago del tiempo presente, Dumbledore es particularmente famoso por derrotar al mago tenebroso Grindelwald en 1945, por el descubrimiento de las doce aplicaciones de la sangre de dragón, y por su trabajo en alquimia con su compañero Nicolás Flamel.
-Oh, profesor entonces lo que Hagrid saco de la cámara de Gringotts fue la piedra- dijo Lily mirando al director quien asintió a la pelirroja.
-Efectivamente señorita Evans, ahora sé de donde su hijo saca lo perspicaz- le dijo el director.
-Lo cotilla diría yo- dijo por lo bajo- pelirroja donde aprendiste a golpear así- se sobó la cabeza el ojigris.
-Mi padre me enseño, y si no te callas practicaré en ti todas sus enseñanzas- finalizo la pelirroja.
Y antes que Sirius vuelva a decir algo que le costaría otro golpe Ginny siguió leyendo.
El profesor Dumbledore es aficionado a la música de cámara y a los bolos.
-Vicios muggles- dijo el director para la diversión de sus alumnos y algunos de sus profesores excepto Severus y Minerva quienes miraban al profesor severamente- y eso que les falto mencionar los caramelos de limón- sonrió con un brillo cómplice en sus ojos haciendo que algunos alumnos mostraran una sonrisa sobre todo los de primero y segundo.
Harry dio la vuelta otra vez al cromo y vio, para su asombro, que el rostro de Dumbledore había desaparecido.
— ¡Ya no está!
—Bueno, no iba a estar ahí todo el día —dijo Ron—. Ya volverá. Vaya, me ha salido otra vez Morgana y ya la tengo seis veces repetida... ¿No la quieres?
Puedes empezar a coleccionarlos.
-¿También coleccionas esa tarjetas?- le pregunto su madre.
-Sí, aunque a mí me faltan muchas- dijo- pero yo no soy tan fanático de los cromos como Ron.
-Oye- se quejó su amigo- no soy fanático.
-Ron cuando me toco Agripina y tú aun no la tenías te lanzaste encima de mí y me lo quitaste de las manos- le recordó Harry y el pelirrojo se puso rojo.
-Es que... Es que... Está bien si soy fanático de los cromos- se cruzó de brazos- contentos ya lo admití- bufo.
Los ojos de Ron se perdieron en las ranas de chocolate, que esperaban que las desenvolvieran.
—Sírvete —dijo Harry—. Pero oye, en el mundo de los muggles la gente se queda en las fotos.
— ¿Eso hacen? Cómo, ¿no se mueven? —Ron estaba atónito—. ¡Qué raro!
-¿En serio hacen eso?- fue la pregunta de Daphne.
-Si- respondió la castaña prefecta- pero a comparación de las cámaras mágicas, las muggle resultan aburridas.
-La profesora de estudios muggles nos enseñó una en clases- dijo Astoria- pero no funcionaba.
-¿Llevas estudios muggle?- pregunto Ron- creí que los Slytherin no llevaban ese curso por sus ideales de pureza- dijo sorprendido
-Pues yo si llevo el curso junto a Ginny- le respondió Tori- para mi ser una Slytherin no significa ser prejuicioso y despectivo con las demás casas y con los hijos de muggle, para mi ser una Slytherin es mostrar nuestra astucia, inteligencia y determinación con las decisiones que tomamos, respetar cada enseñanza de los dos mundos. Solo con el respeto hacia los demás uno logra la grandeza y son nuestros actos los que hacen que un apellido sobresalga- término la menor de las Greengrass mientras su hermana asentía a cada palabra.
Todos estaban sonriendo menos Ron y sus amigos lo veían algo preocupados ya que Ron no iba aceptar ese discurso tan fácil porque los Slytherins se habían burlado muchas veces de su familia pero todos se sorprendieron al ver que el pelirrojo sonrió.
-He de admitir que ustedes son las primeras serpientes- Astoria y Daphne ya estaban listas para contestar pero los gemelos negaron- que me agradan, bien dicho Greengrass -Ron se inclinó y choco las cinco tanto con Tori como con Daphne y estas hicieron lo mismo.
-Vaya Ronald- dijo Hermione- actuaste con madures.
-Tengo mis momentos- se encogió de hombros el pelirrojo- ahora continua Ginny que tengo hambre- y Hermione puso los ojos en blanco ante lo dicho por su amigo.
Ginny con una sonrisa continúo leyendo.
Harry miró asombrado, mientras Dumbledore regresaba al cromo y le dedicaba una sonrisita. Ron estaba más interesado en comer las ranas de chocolate que en buscar magos y brujas famosos, pero Harry no podía apartar la vista de ellos. Muy pronto tuvo no sólo a Dumbledore y Morgana, sino también a Ramón Llull, al rey Salomón, Circe, Paracelso y Merlín. Hasta que finalmente apartó la vista del druida Cliodna, que se rascaba la nariz, para abrir una bolsa de grageas de todos los sabores.
—Tienes que tener cuidado con ésas —lo previno Ron—. Cuando dice «todos los sabores», es eso lo que quiere decir. Ya sabes, tienes todos los comunes, como chocolate, menta y naranja, pero también puedes encontrar espinacas, hígado y callos. George dice que una vez encontró una con sabor a duende.
Charlie soltó una carcajada junto a Fred y George se sonrojo.
-Es que... es que- decía Charlie pero la risa no lo dejaba continuar.
-Un día Bill trajo esas grageas cuando regreso de Hogwarts- iba diciendo Fred- pero él había separado las de mal sabor en una bolsa y las de buen sabor en otra- Charlie seguía riendo- y solo nos invitó las de sabores comunes y nos dijo que no cogiéramos de la otra bolsa porque nos íbamos a lamentar- y la risa le gano a Fred.
-Pero como este par- Charlie señalo a los gemelos- jamás hacen caso y creyeron que las grageas de esa bolsa eran las más ricas y Bill se las estaba negando- siguió Charlie- un día entraron a su habitación y cogieron esa bolsa.
-Y nosotros creyendo que teníamos las grageas favoritas de Bill, fuimos a nuestra habitación y George me quito la bolsa a mí y se metió todas las grageas a la boca- continuo Fred por su hermano- y luego comenzó a llorar mientras escupía las grageas aunque ya se había pasado varias.
-Y entonces Bill subió corriendo a la habitación de los gemelos cuando escucho todo el alboroto y se puso a reír al ver al gran bromista George Weasley llorando mientras se limpiaba la lengua- Charlie rompió a reír buscando en su bolsillo- luego Bill fue a su habitación y cogió su cámara y tomo esta foto- Charlie enseño la foto donde dos niños pelirrojos idénticos salían aunque uno riéndose y señalando a su hermano y el otro llorando y limpiándose la lengua.
Todos al ver la foto comenzaron a reír y George se ponía cada vez más rojo.
-Y creo que el sabor de todos los sabores juntos hizo creer a George que era uno sabor a duende- volvió a reírse.
-Ya, ya guarda esa foto Charlie y continuemos con la lectura- dijo George más rojo que de costumbre, pero nadie le hacía caso- Ginny pidió su hermano.
-Claro ahora si quieres que lea- se burló su hermana.
-Querida hermana o comienzas a leer o todos aquí se enteran con quien planeabas casarte a los ocho años- dijo George mirando a su hermana.
-No te atreverías Weasley- dijo la pelirroja.
-Retame Weasley- le respondió su hermano y Ginny prefirió seguir leyendo.
Ron eligió una verde, la observó con cuidado y mordió un pedacito.
—Puaj... ¿Ves? Coles.
Pasaron un buen rato comiendo las grageas de todos los sabores. Harry encontró tostadas, coco, judías cocidas, fresa, curry, hierbas, café, sardinas y fue lo bastante valiente para morder la punta de una gris, que Ron no quiso tocar y resultó ser pimienta.
-Les tocaron sabores normales- dijo James- a nosotros solo nos tocaba un sabor agradable y los demás eran horribles.
-Pero siempre terminábamos comiéndolos- dijo Sirius- como todos unos Gryffindors.
-En realidad apostaban por quien encontraba el peor sabor- dijo Lunático- y los dos siempre terminaban en la enfermería con dolor de estómago mientras que la señora Pomfrey que esta con los profesores asentía.
-Sabes me estas comenzando a desagradar Lunático joven- dijo Sirius.
-No me digas eso Canuto que sin tu amistad no puedo vivir- dijo Lunático sarcásticamente.
-Cuando me muera me extrañaras- dijo el animago y el rostro de Remus se ensombreció al recordar que su amigo en ese tiempo estaba muerto.
-Idiota- James golpeo a Sirius al ver la expresión de su amigo en ese tiempo- lunático tiene razón dices las cosas sin pensar.
-Yo no quería- comenzó Sirius.
-Mejor ya no digas nada- le dijo Lily al ver que James se había molestado y Sirius se quedó en silencio.
En aquel momento, el paisaje que se veía por la ventanilla se hacía más agreste. Habían desaparecido los campos cultivados y aparecían bosques, ríos serpenteantes y colinas de color verde oscuro.
Se oyó un golpe en la puerta del compartimiento, y entró el muchacho de cara redonda que Harry había visto al pasar por el andén nueve y tres cuartos.
-Neville volverás a salir- dijo Luna sonriéndole al muchacho y este le devolvió la sonrisa.
En la mesa de Hufflepuff a una rubia no le gusto la interacción de la Ravenclaw con el Gryffindor y solo bufo para escuchar a Ginny.
Parecía muy afligido.
—Perdón —dijo—. ¿Por casualidad no habréis visto un sapo?
Cuando los dos negaron con la cabeza, gimió.
— ¡La he perdido! ¡Se me escapa todo el tiempo!
—Ya aparecerá —dijo Harry.
—Sí —dijo el muchacho apesadumbrado—. Bueno, si la veis...
Se fue.
-Era tan patético- dijo Neville.
-No lo eras- dijo Luna- solo eras algo inseguro, pero ahora ya superaste todo eso- sonrió- lo demostraste en el Ministerio.
-Eso solo fue- dijo el joven de cara redonda.
-Fuiste valiente Neville, te enfrentaste a los mortífagos, así que no digas que fue suerte- le dijo Harry.
-Eres un digno Gryffindor Neville- dijo de nuevo Luna- deberías empezar a creerlo- volvió a sonreír y el chico le sonrió.
Ginny sonrió a sus amigos a ella le hubiera gustado que los dos estuvieran juntos, pero ella sabía que a Neville le gustaba Hannah y que Luna estaba más interesa es en encontrar nargles que en enamorarse.
—No sé por qué está tan triste —comentó Ron—. Si yo hubiera traído un sapo lo habría perdido lo más rápidamente posible. Aunque en realidad he traído a Scabbers, así que no puedo hablar.
-Me retracto de lo que dije Neville- le dijo Ron- tu sapo es mucho mejor que esa rata, pero sigo creyendo que no es una buena mascota.
-Ronald- dijo divertida la castaña antes que Ginny siguiera con la lectura.
La rata seguía durmiendo en las rodillas de Ron.
—Podría estar muerta y no notarías la diferencia —dijo Ron con disgusto—. Ayer traté de volverla amarilla para hacerla más interesante, pero el hechizo no funcionó. Te lo voy a enseñar, mira...
Revolvió en su baúl y sacó una varita muy gastada. En algunas partes estaba astillada y, en la punta, brillaba algo blanco.
—Los pelos de unicornio casi se salen. De todos modos... Acababa de coger la varita cuando la puerta del compartimiento se abrió otra vez. Había regresado el chico del sapo, pero llevaba a una niña con él. La muchacha ya llevaba la túnica de Hogwarts.
-Ella debe ser Hermione- dijo Fred- una prefecta perfecta desde los once años.
-Ni Lily hizo eso el primer día- dijo Canuto- ¿o sí lo hizo?- dudo.
-En definitiva te caíste de la cama de bebé Canuto- le dijo James- por favor Ginny continua.
— ¿Alguien ha visto un sapo? Neville perdió uno —dijo. Tenía voz de mandona, mucho pelo color castaño y los dientes de delante bastante largos.
-Lo siento Hermione- dijo Harry- pero esa fue la primera impresión que tuve de ti.
-Pero si la describiste muy bien- dijo Ron- aunque en vez de pensar que tenía mucho cabello debiste pensar que tenía un nido de aves- dijo el pelirrojo y todos pusieron los ojos en blanco y las mujeres bufaron.
-Eres un reverendo idiota Ronald- dijo la castaña mirando molesta y algo dolida al pelirrojo.
-Pero si lo que dije es verdad- se defendió el pelirrojo.
-Sabes hermanito mejor cierra la boca- le dijo molesta su hermana.
-Excelente mi hermana se pone en mi contra- bufo el pelirrojo.
-Ron, Hermione es buena en encantamientos así que yo que tú cierro la boca- le dijo Harry
—Ya le hemos dicho que no —dijo Ron, pero la niña no lo escuchaba.
Estaba mirando la varita que tenía en la mano.
—Oh, ¿estás haciendo magia? Entonces vamos a verlo.
Se sentó. Ron pareció desconcertado.
—Eh... de acuerdo. —Se aclaró la garganta—. «Rayo de sol, margaritas, volved amarilla a esta tonta ratita.»
-No puedo creer que lo hicieras- se rieron los gemelos- en realidad nos creíste- seguían riendo.
-Ahora entiendo la falta de confianza de Ron- dijo Charlie en un suspiro dándoles un zape a cada uno de los gemelos.
-Pero si no es culpa de Fred y George que Ron crea todo lo que le dicen- dijo una Hermione molesta- solo un verdadero idiota creería que eso es un conjuro.
Ron se sintió dolido con las palabras de Hermione y miro molesto a la castaña.
Harry y Ginny se miraron entre ellos preocupados ya que cuando esos dos discutían se decían cosas muy hirientes, pero respiraron tranquilos al ver que Ron no contestaba pero tenía el semblante serio al igual que Hermione y ellos sabían que eso solo significaba que a cualquier provocación explotarían.
Agitó la varita, pero no sucedió nada. Scabbers siguió durmiendo, tan gris como siempre.
—¿Estás seguro de que es el hechizo apropiado? —preguntó la niña—.
Bueno, no es muy efectivo, ¿no? Yo probé unos pocos sencillos, sólo para practicar, y funcionaron. Nadie en mi familia es mago, fue toda una sorpresa cuando recibí mi carta, pero también estaba muy contenta, por supuesto, ya que ésta es la mejor escuela de magia, por lo que sé. Ya me he aprendido todos los libros de memoria, desde luego, espero que eso sea suficiente... Yo soy Hermione Granger. ¿Y vosotros quiénes sois?
Dijo todo aquello muy rápidamente.
-Por Merlín Hermione- dijo una Ginny que estaba tomando aire después de decir todo aquello tan rápido- ¿Cómo lo haces?
-Así hablo cuando estoy nerviosa- contesto la castaña con una sonrisa.
-Lily hace lo mismo- dijo James y Lily lo miro- siempre que estas nerviosa hablas sin parar y a mí me gustaba cuando hablabas sin parar y más cuando estabas cerca mío- sonrió arrogantemente y Lily se sonrojo pero le dio un beso en la mejilla.
Ginny volvió a leer cuando vio que su hermano estaba por abrir la boca, no quería ser testigo del asesinato de su hermano.
Harry miró a Ron y se calmó al ver en su rostro aturdido que él tampoco se había aprendido todos los libros de memoria.
—Yo soy Ron Weasley —murmuró Ron.
—Harry Potter —dijo Harry.
— ¿Eres tú realmente? —dijo Hermione—. Lo sé todo sobre ti,
- Vaya, vaya- dijo Sirius- parece que a la castaña también le gustaba el pequeño cervatillo- y los miro con burla.
-Sirius- dijo Hermione tranquilamente- Harry es como mi hermano y jamás me gusto- esto último lo dijo mirando a Ginny quien había fruncido el ceño levemente.
-Parece que la pelirroja está molesta- dijo Sirius mirando a Ginny- se respira amor- y Ginny casi le tira el libro en la cara al animago pero el azabache se anticipó y le cogió el brazo y negó y la pelirroja solo respiro hondo.
- Molesta, así como tú cuando Mary McDonald te dio calabaza cuando vio que seguías siendo el mismo inmaduro de siempre- le respondió su ahijado y el pelinegro borro la sonrisa de inmediato- no te metas con Ginny, Sirius, se muchas cosas tuyas- finalizo el azabache luego miro a la pelirroja y le pidió que continuará.
Ginny agradeció lo que hizo el azabache solo con un movimiento de cabeza y Harry se sintió decepcionado él quería que la pelirroja le besara la mejilla.
Cho vio la decepción del azabache cuando la chica Weasley solo le agradeció con un gesto, no, eso no puede ser cierto, a Harry no le puede gustar esa niña llorona pensó la oriental, pero la manera en que la defendió y no le importó que Black sea el amigo de su padre volvió a pensar para luego negar Harry está enamorado de mí, viene pidiéndome una oportunidad desde hace un año y sus sentimientos no pueden cambiar de la noche a la mañana volvió a pensar de seguro estaba confundiendo esa mirada con una de molestia porque Weasley no le dio ni las gracias, si eso debió ser pensó más optimista y sonrió prestando atención de nuevo a la lectura.
por supuesto, conseguí unos pocos libros extra para prepararme más y tú figuras en Historia de la magia moderna, Defensa contra las Artes Oscuras y Grandes eventos mágicos del siglo XX.
— ¿Estoy yo? —dijo Harry, sintiéndose mareado.
Snape seguía sin creer lo que se leía, que el hijo de Potter no presumiera era algo que no podía ni quería creer, ese libro debe estar mal pensó lo debe de haber escrito alguien que quiere dejar a un adolescente mediocre como uno valiente y bondadoso seguía con sus pensamientos.
—Dios mío, no lo sabes. Yo en tu lugar habría buscado todo lo que pudiera —dijo Hermione—. ¿Sabéis a qué casa vais a ir? Estuve preguntando por ahí y espero estar en Gryffindor, parece la mejor de todas.
-Está bien me retracto de ese pensamiento- dijo Hermione al ver la mirada de sus compañeros de otras casas- cada casa tiene cualidades que la hacen sobresalir y para cada integrante su casa es la mejor.
-Pero Gryffindor siempre será la mejor casa- susurro James a sus amigos y estos asintieron.
-Potter- dijo Lily mirando a su novio frunciendo el ceño- ¿Cuándo madurarás?
-Cuando me quiera volver tan amargado como Quejicus- dijo James con un sonrisa burlona mirando al profesor de pociones quien solo ignoró a James.
Lily solo puso los ojos en blanco, James jamás dejaría de ser travieso y revoltoso pero eso a ella le gustaba, que él sea tan natural y no fingiera ser alguien que no era. Estaba enamorada de ese hombre hasta los huesos y no lo cambiaría por nadie.
Oí que Dumbledore estuvo allí, pero supongo que Ravenclaw no será tan mala... De todos modos, es mejor que sigamos buscando el sapo de Neville. Y vosotros dos deberíais cambiaros ya, vamos a llegar pronto.
Y se marchó, llevándose al chico sin sapo.
—Cualquiera que sea la casa que me toque, espero que ella no esté —dijo Ron.
Y en ese momento Ron recibió un golpe de su hermana.
-¿Por qué me golpeas?- le pregunto su hermano sobandose.
-¿Todavía lo preguntas?- le respondió su hermana señalando a la castaña que se había puesto triste y entonces Ron se dio cuenta.
-Hermione en ese tiempo no te conocía y cuando llegaste solo hablabas y hablabas- y Ginny se dio un golpe en la cabeza con el libro por lo tonto que podía llegar a ser su hermano- pero me arrepiento de lo que dije, en serio que estés en Gryffindor es una bendición para nosotros- se señaló a él y a Harry- y después de cinco años te pido disculpas por lo que dije esa vez- dijo el pelirrojo mirando a la castaña mientras quienes lo conocían lo miraban sorprendidos por lo que había dicho.
-Bueno yo no me porte muy bien y hable de más- dijo la castaña sonriéndole al pelirrojo y este le devolvía la sonrisa.
-Pero eso no tenías que enterarte ya que lo dije cuando tú ya te habías ido- y ahora hasta Harry se golpeó la frente con la mano.
-Y tenías que abrir la boca para que la madurez con la que hablaste se fue a la basura- le dijo su hermana mirando mal a su hermano.
-¿Y ahora que dije?- pregunto el pelirrojo.
-Nada Ronald, no dijiste nada- bufo la castaña y Ginny continuo con la lectura.
Arrojó su varita al baúl—. Qué hechizo más estúpido, me lo dijo George. Seguro que era falso.
— ¿En qué casa están tus hermanos? —preguntó Harry
—Gryffindor —dijo Ron. Otra vez parecía deprimido—.
Charlie veía a su hermano menor y no entendía porque se sentía tan inferior a ellos, cada uno de ellos sobresalía por sus habilidades y Ron aunque él no lo creyera era excelente en ajedrez y en actuar con buen juicio en situaciones complicadas. Luego vio como los gemelos le estaban haciendo burla y comprendió un poco la baja autoestima de su hermano, en momento así lamentaba estar tan lejos de su familia quizás si él y Bill estuvieran no hubieran permitido que los gemelos crearan esa desconfianza en su hermano.
Mamá y papá también estuvieron allí. No sé qué van a decir si yo no estoy. No creo que Ravenclaw sea tan mala, pero imagina si me ponen en Slytherin.
-Te desheredo Ronald si acabas en Slytherin- dijo Sirius apuntando al joven Weasley.
-SIRIUS BLACK- grito Lily- como te atreves decirle eso al niño, tú no eres ni su padre ni su madre para que lo desheredes- lo apunto con el dedo índice.
-Pero es que terminar en Slytherin- continuo Sirius.
-Después de lo que dijo ¿Astoria?- miro a la castaña Slytherin y esta asintió- después de lo que dijo sobre prejuicios eres el primero en decir tremenda estupidez- se escuchó un Pero pelirroja de Sirius- Pero nada Black- finalizó.
James por salvar a su amigo dijo -Siete hijos y todos en Gryffindor- los Weasley miraron al azabache- deben estar orgullosos de todos ellos- y los señores Weasley asintieron mientras sus hijos sonreían.
-Hubiéramos estado orgullosos así hubieran terminado en otra casa- dijo Arthur- son nuestros hijos y siempre estaremos orgullosos de los siete.
-Y nosotros siempre estaremos orgullosos de que ustedes sean nuestros padres- respondió Charlie.
— ¿Esa es la casa en la que Vol... Quiero decir Quien-tú-sabes... estaba?
—Ajá —dijo Ron. Se echó hacia atrás en el asiento, con aspecto abrumado.
— ¿Sabes? Me parece que las puntas de los bigotes de Scabbers están un poco más claras —dijo Harry, tratando de apartar la mente de Ron del tema de las casas—.
-Así se hace hijo- dijo James- siempre apoyando a tus amigos.
-Papá, Ron no es mi amigo- respondió el azabache y el pelirrojo miro preocupado a Harry- él es mi hermano- y el pelirrojo suspiro aliviado.
-Idiota me asustaste- lo golpeo el pelirrojo.
Harry solo se rió mientras Hermione veía a sus dos mejores amigos con una sonrisa cariñosa.
-Son unos tontos, lo sabían- les dijo su amiga mientras los dos seguían riendo y algunos veían con envidia la amistad de esos tres.
Y, a propósito, ¿Qué hacen ahora tus hermanos mayores?
Harry se preguntaba qué hacía un mago, una vez que terminaba el colegio.
—Charlie está en Rumania, estudiando dragones, y Bill está en África, ocupándose de asuntos para Gringotts —explicó Ron—.
-Cornamenta imagínate nosotros tres trabajando con dragones- los ojos de Sirius se iluminaron- o mejor rompiendo maldiciones- termino ilusionado el animago.
-No- dijo Lily- yo no permitiré que tu James Potter trabajes con dragones o con maldiciones- lo regaño su novia.
-Descuida amor- le dijo James con una sonrisa- yo quiero ser auror- dijo orgulloso.
-¡AUROR! Había olvidado que distes los E.X.T.A.S.I.S para eso- dijo bufando- ahora prefiero que estés con dragones.
-Amor yo siempre quise ser auror y aunque las profesiones de Charlie y su hermano son interesantes, mi sueño es solo uno- finalizó.
Lily suspiro resignada y James la abrazo -Amor no te preocupes siempre tendré a Sirius y Remus cuidándome la espalda- y Sirius asintió fervientemente.
-James creo que eso ya había quedado claro, mi sueño no es ser auror- dijo Lunático- yo quiero ser profesor- sonrió tímidamente esperando la burla de sus amigos.
-Y serás el mejor Remus- le dijo Lily y vio que sus amigos asentían.
-Y no tiene idea que será el mejor de todos- susurro Daphne a su hermana y esta asintió.
¿Te enteraste de lo que pasó en Gringotts? Salió en El Profeta, pero no creo que las casas de los muggles lo reciban: trataron de robar en una cámara de alta seguridad.
Harry se sorprendió.
— ¿De verdad? ¿Y qué les ha sucedido?
—Nada, por eso son noticias tan importantes. No los han atrapado.
-¿Cómo es eso posible?- pregunto Remus.
-¿Por qué lo preguntas Remus?- dijo Lily.
-Es que entrar a una cámara de alta seguridad en Gringotts es complicado sino eres el dueño o un goblin no te acompaña. Y nadie que no sea un mago muy poderoso podría escapar sin ser atrapado.
-Entonces lo que quieres decir es ¿Qué un goblin ayudo al ladrón?
-Es eso Lily o el mago que intento robar la cámara utilizo una maldición imperdonable contra el goblin.
-La piedra- entonces dijo Lily- Voldemort- y James la miro algo preocupado porque su novia había perdido el color del rostro.
Harry que había escuchado a Remus se puso a pensar que quizás Quirrell había utilizado una maldición imperdonable pero que no tuvo mucho efecto y el goblin pudo liberarse de ella y después lo que dijo su madre hizo que una sonrisa pequeña apareciera en sus labios, en realidad era muy perspicaz incluso más que Hermione.
Mi padre dice que tiene que haber un poderoso mago tenebroso para entrar en Gringotts, pero lo que es raro es que parece que no se llevaron nada. Por supuesto, todos se asustan cuando sucede algo así, ante la posibilidad de que Quien-tú-sabes esté detrás de ello.
Harry repasó las noticias en su cabeza. Había comenzado a sentir una punzada de miedo cada vez que mencionaban a Quien-tú-sabes.
-No papá, ya no siento miedo cada vez que hablan de Voldemort- dijo Harry antes que su padre comenzara a hablar- ahora sigamos que muero por que acabe el capítulo y podamos almorzar.
James solo miro a su hijo e hizo un leve movimiento de cabeza a lo dicho por este mientras Lily lo abrazaba.
Harry no había mentido al decir que ya no tenía miedo cada vez que nombraban a Voldemort, ahora le temía a la revelación de la profecía ninguno de los dos podrá vivir mientras siga el otro con vida escuchaba en su cabeza solo esa parte de la profecía porque sabía que esa parte solo podía significar que tarde o temprano enfrentaría su destino donde solo uno de los dos triunfaría, la voz de Ginny leyendo lo saco de sus pensamientos y se quedó observándola; le gustaba ver como hacía gestos cuando leía una parte que le desagradaba o como trataba de ocultar una sonrisa cuando leía algo que le causará risa, dio un leve suspiro que nadie noto y siguió observándola mientras leía sin escuchar realmente lo que decía.
Suponía que aquello era una parte de entrar en el mundo mágico, pero era mucho más agradable poder decir «Voldemort» sin preocuparse.
-Y debes de decirlo como se te dé en gana hijo, eso de Señor Tenebro o Señor Oscuro es una tontería- dijo James.
-Señor Potter, con todo el respeto que se merece puede dejar de interrumpir cada dos o tres líneas- le dijo Ginny- llevamos más de una hora en este capítulo gracias a las interrupciones de todos- finalizó mirando a todos.
-Solo a compartido una noche habitación con la pelirroja y está ya le contagio el carácter- murmuró Sirius.
-SIRIUS/BLACK- dijeron dos pelirrojas a la vez- es mejor que no digas nada ya que me agradas más con mucosidad en el rostro- el animago se quedó en silencio en seguida mientras Ginny y Lily chocaban las cinco y dos azabaches miraban a ambas pelirrojas con una sonrisa.
-Pobre mi ahijado cuando comience a salir con el pequeño volcán pelirrojo- volvió a murmurar Sirius.
-Sirius- dijo su ahijado.
-Lo sé, lo sé no te metas con Ginny- respondió Sirius imitando la forma en que su ahijado lo dijo hace rato- para ser solo su amiga la defiende mucho- volvió a murmurar pero para su suerte nadie lo escucho.
— ¿Cuál es tu equipo de quidditch? —preguntó Ron.
—Eh... no conozco ninguno —confesó Harry.
— ¿Cómo? —Ron pareció atónito—. Oh, ya verás, es el mejor juego del mundo... —Y se dedicó a explicarle todo sobre las cuatro pelotas y las posiciones de los siete jugadores, describiendo famosas jugadas que había visto con sus hermanos y la escoba que le gustaría comprar si tuviera el dinero.
James se puso de pie y se acercó al pelirrojo amigo de su hijo y le dio un fuerte abrazo.
-Gracias, gracias, gracias- decía el azabache mientras el pelirrojo no sabía que hacer- gracias por hablarle del este magnífico deporte.
-No…No fue nada señor Potter- dijo el pelirrojo sintiéndose ya incomodo por el abrazo del padre de su mejor amigo pero este seguía abrazándolo y agradeciendo.
-James suelta a Ron que lo estas ahogando- dijo Lily.
-Lo siento pelirrojo, creo que me emocione- dijo el azabache soltando a Ron y volviendo a su sitio.
-Creo que tu padre se desmayara cuando se entere que si juegas Quidditch- le susurro Ron a su amigo.
-Y será gracioso, creo que le pediré a Colin su cámara- dijo el azabache y su amigo rio divertido.
Le estaba explicando los mejores puntos del juego, cuando otra vez se abrió la puerta del compartimiento, pero esta vez no era Neville, el chico sin sapo, ni Hermione Granger.
Entraron tres muchachos, y Harry reconoció de inmediato al del medio: era el chico pálido de la tienda de túnicas de Madame Malkin. Miraba a Harry con mucho más interés que el que había demostrado en el callejón Diagon.
-¿No hay forma de saltearnos esa parte?- interrumpió Astoria- escuchar las idioteces que tenga que decir ese idiota solo hará que la lectura se vuelva aburrida.
-Greengrass- habló Draco y Tori pensó que le decía a ella- le dices a tu hermana que aprenda a cerrar la boca o se arrepentirá - dijo mirando a Daphne.
-El único que se arrepentirá si vuelve a amenazar a mi hermana serás tú hurón- dijo Daphne con tranquilidad- y creo que Tori tiene razón, ¿No podemos saltearnos esa parte?
-Lo siento señoritas Greengrass- hablo el director- pero se tiene que leer todo lo que está escrito.
-Está bien, nos prepararemos para la tortura- se resignó Daphne.
-Ginn siento que tengas que leer todas esas tonterías que estas por leer- dijo Astoria y Ginny solo se encogió de hombros.
— ¿Es verdad? —preguntó—. Por todo el tren están diciendo que Harry Potter está en este compartimento. Así que eres tú, ¿no?
—Sí —respondió Harry. Observó a los otros muchachos. Ambos eran corpulentos y parecían muy vulgares.
-¿Parecían? Aun lo son Potter- dijo un chico alto de cabello entre castaño y negro en la mesa de Slytherin.
-Theo ¿Cómo dices eso de tus amigos?- le dijo Pansy mirando a Nott frunciendo el ceño.
-Esos no son mis amigos Parkinson y no me digas Theo- dijo sereno el muchacho mientras Crabbe y Goyle miraban al chico con los puños apretados.
-Pero te juntas con nosotros- volvió a decir Pansy.
-¿Con ustedes?, no te equivoques Parkinson que intercambie algunas palabras con Malfoy no significa que ustedes sean mis amigos- dijo el muchacho.
-Pero tu padre apoya nuestros ideales y es tu deber juntarte con nosotros- dijo Pansy y mostro una sonrisa al ver que el chico sonrio un poco.
-Y esos ideales lo llevaron a Azkaban- dijo el chico sereno y dejo de escuchar a la muchacha.
-Él es Theodoro Nott- susurro Hermione a Harry, Ron y Ginny.
-Yo si se quién es- dijo Ginny y sus amigos la miraron- es alguien amable e inteligente, a veces lo encuentro en la biblioteca y me ayuda en pociones al igual que Daphne- se encogió de hombros la pelirroja- ya les dije que no todos los Slytherin son Malfoy- los dos chicos miraron a Hermione y ella asintió a lo dicho por la pelirroja.
-Es que ahí recién los vi, pero ya después confirme que se veían y eran vulgares- respondió el azabache al Slytherin después de unos minutos y vio que este mostro una pequeña sonrisa y luego se puso serio.
Situados a ambos lados del chico pálido, parecían guardaespaldas.
—Oh, éste es Crabbe y éste Goyle —dijo el muchacho pálido con despreocupación, al darse cuenta de que Harry los miraba—. Y mi nombre es Malfoy, Draco Malfoy
Ron dejó escapar una débil tos, que podía estar ocultando una risita. Draco (dragón) Malfoy lo miró.
—Te parece que mi nombre es divertido, ¿no? No necesito preguntarte quién eres. Mi padre me dijo que todos los Weasley son pelirrojos, con pecas y más hijos que los que pueden mantener.
-Moco malcriado- se puso de pie Charlie y Ginny en el acto dejo el libro y fue donde su hermano.
-Charlie no lo hagas- le dijo su hermana mientras intentaba que su hermano no sacara la varita- por favor le pidió su hermana- y Charlie se relajó.
-¿Por qué lo defiendes?- pregunto Harry mirando a la pelirroja con el ceño fruncido, no le había gustado nada que la pelirroja evitara que Charlie hechice al hurón.
-La respuesta es simple Harry- sonrió la pelirroja sacando su varita y lanzando un mocomurciélago al rubio- no iba a permitir que mi hermano me quitará la diversión- regreso a su asiento satisfecha de ver al rubio luchando contra el hechizo.
-Señorita Weasley- dijo McGonagall mirando a Ginny- ¿Cómo pudo hacerlo?
- Fácil profesora así -y volvió a lanzarle el mismo hechizo a Parkinson- uy creo que me equivoque de persona, pero igual se lo merecía- y los demás comenzaron a reír y la profesora solo curvo los labios en una mueca.
Después de unos minutos en que Dumbledore logro convencer de que Ginny les quitara el hechizo a los dos Slytherins la lectura continúo.
Se volvió hacia Harry.
—Muy pronto descubrirás que algunas familias de magos son mucho mejores que otras, Potter. No querrás hacerte amigo de los de la clase indebida. Yo puedo ayudarte en eso.
Extendió la mano, para estrechar la de Harry; pero Harry no la aceptó.
—Creo que puedo darme cuenta solo de cuáles son los indebidos, gracias —dijo con frialdad.
-Ese es el pequeño cervatillo- dijo Sirius- dejaste callado al tonto ese.
-Una inteligente decisión y respuesta hijo- le dijo James mirando a Harry orgulloso.
-Esa fue una respuesta muy Evans- sonrió Remus- tú madre insultaba así, sin decir ninguna grosería- y Lily le sonrió con cariño al hombre que se había vuelto Remus.
En la mesa de Slytherin Draco apretaba los puños al escuchar a la familia del cara rajada y respiró profundo muy pronto el Señor Oscuro terminaría con ellos.
Draco Malfoy no se ruborizó, pero un tono rosado apareció en sus pálidas mejillas.
-Eso es ruborizarse Harry- le dijo Ginny con burla.
-Pues pelirroja eso no es nada a como tú te sonrojabas la primera vez que fui a tu casa- rebatió el azabache y sonrió triunfante cuando Ginny se comenzó a sonrojar.
-Cállate Potter- dijo y siguió leyendo evitando escuchar las risas de los de su alrededor.
—Yo tendría cuidado, si fuera tú, Potter —dijo con calma—. A menos que seas un poco más amable, vas a ir por el mismo camino que tus padres. Ellos tampoco sabían lo que era bueno para ellos. Tú sigue con gentuza como los Weasley y ese Hagrid y terminarás como ellos.
Narcissa se sorprendió ante las palabras de su hijo cuando tenía once años no podía creer que su hijo pensara así y ella sabía que todo era culpa de Lucius y miro a su hijo que era felicitado por sus amigos por lo que había dicho y vio que su hijo sonreía con autosuficiencia.
-Eres un maldito- se puso de pie Sirius- el que terminará como su padre serás tú.
-Sirius- dijo Narcissa mirando a su primo.
-Nada que Sirius, Narcissa, si tú no supiste como criar a tu hijo no es mi problema pero mientras yo esté aquí nadie se meterá con mis amigos-dijo serio el animago.
-Qué pena que ya estés muerto- dijo con disfrute Draco mirando a Sirius- muerto como los padres del cara rajada- sonrió con diversión al ver la cara de los Gryffindors
-Hijo de p...- se puso de pie Harry pero fue sostenido por Hermione y Ginny.
-Harry no- le decía Hermione- por favor él no vale la pena.
-Suéltame Hermione- le dijo Harry- ese idiota sabrá que es el respeto a golpes- forcejeaba Harry.
-Harry por favor- dijo esta vez Ginny que también sujetaba al azabache- mira a tus padres Harry están asustados de verte así - y Harry vio a sus padres y se dio cuenta que lo miraban asustados y con tristeza en los ojos- deja al idiota de Malfoy y anda con ellos- pidió casi suplico Ginny y el azabache se calmó.
-Está bien- dijo el azabache dejando de forcejear y las chicas lo soltaron despacio- no le daré ese gusto al idiota de Malfoy- y las chicas suspiraron aliviada y vieron a Harry que se dirigía hacia sus familiares y los abrazaba.
-Es curioso que se calmara con tus palabras- le dijo Hermione a Ginny- me he dado cuenta que solo tú puedes calmarlo- finalizó la castaña recordando que fue Ginny quien fue la única en gritarle al azabache en Navidad.
-¿A qué te refieres?- pregunto la pelirroja.
-No me hagas caso- sonrió la castaña mientras regresaban a sus asientos y la lectura se reanudaba.
Narcissa volvió a mirar a su hijo que tenía una sonrisa autosuficiente en el rostro al ver la reacción en Potter y se asustó un poco al ver que su hijo podría ser tan cruel como su padre.
Harry y Ron se levantaron al mismo tiempo. El rostro de Ron estaba tan rojo como su pelo.
—Repite eso —dijo.
—Oh, vais a pelear con nosotros, ¿eh? —se burló Malfoy.
—Si no os vais ahora mismo... —dijo Harry, con más valor que el que sentía, porque Crabbe y Goyle eran mucho más fuertes que él y Ron.
-Gryffindors desde el principio- dijo Lily y James a su costado asintió abrazándola.
-Así es amor, demostrando su valentía desde tan chiquitos- dijo James para seguir escuchando la lectura.
—Pero nosotros no tenemos ganas de irnos, ¿no es cierto, muchachos?
-Idiotas- murmuró Astoria y su hermana le apretó con cariño el brazo y ella se calmó.
-Lo sabemos Tori, pero eso ya paso- le susurro su hermana- sigamos escuchando que más hacen.
Nos hemos comido todo lo que llevábamos y vosotros parece que todavía tenéis algo.
Goyle se inclinó para coger una rana de chocolate del lado de Ron.
-¿Yo no te he enseñado a respetar las cosas de los demás?- dijo Narcissa mirando a su hijo- ¿Acaso no te dimos suficiente dinero para que compraras lo que querías?
-Pero madre- dijo Draco- quitarles a ellos los dulces que ya habían pagado era más divertido- y Crabbe y Goyle movieron la cabeza afirmando lo dicho por el rubio.
-Me has decepcionado Draco- dijo su madre- pensé que eras diferente a tu padre, pero parece que Lucius te ha enseñado muy bien- finalizo mirando a su hijo con decepción, pero este solo ignoró lo dicho por su madre, ¿Acaso no le decían siempre que tenía que ser como su padre? ¿Acaso no lo habían educado para tratar como escoria a los que no eran sus iguales?, pensó el joven Malfoy mientras la menor de los Weasley seguía leyendo.
El pelirrojo saltó hacia él, pero antes de que pudiera tocar a Goyle, el muchacho dejó escapar un aullido terrible.
Scabbers, la rata, colgaba del dedo de Goyle, con los agudos dientes clavados profundamente en sus nudillos. Crabbe y Malfoy retrocedieron mientras Goyle agitaba la mano para desprenderse de la rata, gritando de dolor, hasta que, finalmente, Scabbers salió volando, chocó contra la ventanilla y los tres muchachos desaparecieron.
-¿Por qué creen que lo hizo?- pregunto Ron.
-La verdad ni idea, no me acordaba de eso- respondió Harry
-Quizás solo quería ayudarlos o se acordó que James siempre lo ayudo y quiso hacer lo mismo por Harry- susurro Hermione a Harry y Ron.
-Lo estas defendiendo- la acuso Harry.
-No hago eso, solo busco una explicación para su actuar- respondió la prefecta y su amigo comprendió.
-¿Qué tanto se susurran?- pregunto Sirius.
-Quien sabe Canuto, desde que los conozco siempre hacen eso- respondió Remus.
-Parece que hablan de esa rata.
-Quizás es de eso o quizás otra cosa- dijo Remus evitando que Sirius siga haciendo preguntas ya se enteraría quien era esa asquerosa rata.
Tal vez pensaron que había más ratas entre las golosinas, o quizás oyeron los pasos porque, un segundo más tarde, Hermione Granger volvió a entrar.
— ¿Qué ha pasado? —preguntó, mirando las golosinas tiradas por el suelo y a Ron que cogía a Scabbers por la cola.
—Creo que se ha desmayado —dijo Ron a Harry. Miró más de cerca a la rata—. No, no puedo creerlo, ya se ha vuelto a dormir.
-Jamás pensé que ustedes ignoraran a Hermione- dijo Dean mirando al trio- siempre creí que se hicieron amigos ni bien se conocieron en el tren.
Los tres se miraron y se encogieron de hombros.
-Pues no todas las amistades comienzan como se creen- dijo Harry- algunas comienzan atípicamente para luego volverse increíbles- miro a Hermione quien le sonrió al igual que a Ron.
-Es cierto y se sorprenderán de más adelante y se harán la misma pregunta de cómo terminamos siendo amigos- dijo Ron- pero todo eso valió para ser tan unidos como lo somos.
Todos vieron a los amigos esperando saber cómo se hicieron tan amigos.
Y era así.
— ¿Conocías ya a Malfoy?
Harry le explicó el encuentro en el callejón Diagon.
—Oí hablar sobre su familia —dijo Ron en tono lúgubre—. Son algunos de los primeros que volvieron a nuestro lado después de que Quien-tú-sabes desapareció. Dijeron que los habían hechizado. Mi padre no se lo cree. Dice que el padre de Malfoy no necesita una excusa para pasarse al Lado Oscuro.
-Y Arthur tiene mucha razón, Lucius no necesita ninguna excusa para estar en el lado oscuro- hablo Sirius- nosotros siempre supimos que él estaba del lado de Voldemort, pero como mis adorados tíos pensaban que sus ideas eran correctas, comprometió a Narcissa con ese idiota.
-No hables así de mi padre traidor- dijo Draco apretando los dientes.
-Dime traidor y todo lo que quieras niñito, tus insultos no me afectan- Sirius se encogió de hombros- parece que son los únicos insultos que te sabes sobrinito- dijo lo último con una sonrisa que hizo enojar más al rubio.
—Se volvió hacia Hermione—. ¿Podemos ayudarte en algo?
—Mejor que os apresuréis y os cambiéis de ropa. Acabo de ir a la locomotora, le pregunté al conductor y me dijo que ya casi estamos llegando.
No os estaríais peleando, ¿verdad? ¡Os vals a meter en líos antes de que lleguemos!
—Scabbers se estuvo peleando, no nosotros —dijo Ron, mirándola con rostro severo—.
-Peleando desde antes de ser amigos- suspiro Ginny mirando a su hermano y a su amiga- porque simplemente no se besan y acaban con todo esto.
Hermione y Ron se sonrojaron hasta las orejas mientras Harry se reía de los dos.
-Ginny, como se te ocurre eso- dijo avergonzada Hermione- Ron y yo solo somos amigos.
-Si claro y yo soy castaña- dijo con sarcasmo la pelirroja.
-Ginny- volvió a decir la castaña y la pelirroja escuchó la amenaza en la voz de su amiga.
-Ya una no puede ni bromear- arrugo la nariz volviendo a leer.
¿Te importaría salir para que nos cambiemos?
—Muy bien... Vine aquí porque fuera están haciendo chiquilladas y corriendo por los pasillos —dijo Hermione en tono despectivo—. A propósito, ¿te has dado cuenta de que tienes sucia la nariz?
-Y con eso Hermione acaba de hacer jaque mate- dijo Ginny mientras chocaba las manos con Hermione.
-Bravo castaña- dijo Sirius- lo dejaste callado y sin golpearlo, Lily ya lo hubiera golpeado- y justo en ese momento recibió un golpe de la pelirroja- ya ven lo que les decía- se quejó el pelinegro.
-Tú te lo buscaste Black- se encogió de hombros la pelirroja.
-No le conteste porque era una chica- trato de defenderse Ron.
-Si hermanito, la caballerosidad sale por tus poros- dijo con sarcasmo Charlie y Ron frunció el ceño mirando a su hermano.
Ron le lanzó una mirada de furia mientras ella salía. Harry miró por la ventanilla. Estaba oscureciendo. Podía ver montañas y bosques, bajo un cielo de un profundo color púrpura. El tren parecía aminorar la marcha.
Él y Ron se quitaron las camisas y se pusieron las largas túnicas negras.
La de Ron era un poco corta para él, y se le podían ver los pantalones de gimnasia.
Una voz retumbó en el tren.
—Llegaremos a Hogwarts dentro de cinco minutos. Por favor, dejen su equipaje en el tren, se lo llevarán por separado al colegio.
El estómago de Harry se retorcía de nervios y Ron, podía verlo, estaba pálido debajo de sus pecas.
-Como todos, el primer día- dijo Lily- es una sensación que no tiene comparación.
-Yo no sentí nervios ese día- dijo Sirius mirando a Lily.
-Sirius ese día antes de llegar te pusiste a gritar que querías bajar del tren porque no ibas a encajar- le dijo Remus y James se rió recordando ese día.
-Cierto recuerdo ese día- mostro una sonrisa Lily- abrazaste la puerta del vagón y decías quiero regresar a Londres, quiero regresar a Londres- y todos se rieron de la cara que había puesto Sirius.
-Por poco moja los pantalones- hablo ahora James entre risa- eso si ya no los había mojado- volvió a reír el joven cazador.
Sirius solo veía a sus amigos y pensó que ya se vengaría de esos tres, aunque el Lunático joven no había dicho nada su versión mayor sí.
Llenaron sus bolsillos con lo que quedaba de las golosinas y se reunieron con el resto del grupo que llenaba los pasillos.
El tren aminoró la marcha, hasta que finalmente se detuvo. Todos se empujaban para salir al pequeño y oscuro andén. Harry se estremeció bajo el frío aire de la noche. Entonces apareció una lámpara moviéndose sobre las cabezas de los alumnos, y Harry oyó una voz conocida:
— ¡Primer año! ¡Los de primer año por aquí! ¿Todo bien por ahí, Harry?
La gran cara peluda de Hagrid rebosaba alegría sobre el mar de cabezas.
-Siempre es bueno ver un rostro conocido- dijo Harry mirando al semi-gigante- ver a Hagrid es una de las mejores cosas de volver a Hogwarts.
Al gigante se le llenaron los ojos de lágrimas y solo pudo sonreír.
-Y lo otro mejor son las chicas- dijo Sirius.
-¿En serio Canuto?- le dijo Lunático- tenías que volver a arruinar un buen momento
-Pero es verdad o ¿no cervatillo?- le pregunto Sirius a Harry y este solo evito contestar.
-Sirius no le digas esas cosas a mi hijo- le dio un zape Lily y Harry le agradeció a su madre.
—Venid, seguidme... ¿Hay más de primer año? Mirad bien dónde pisáis.
¡Los de primer año, seguidme!
Resbalando y a tientas, siguieron a Hagrid por lo que parecía un estrecho sendero. Estaba tan oscuro que Harry pensó que debía de haber árboles muy tupidos a ambos lados. Nadie hablaba mucho. Neville, el chico que había perdido su sapo, lloriqueaba de vez en cuando.
—En un segundo, tendréis la primera visión de Hogwarts —exclamó Hagrid por encima del hombro—, justo al doblar esta curva.
-La visión más asombrosa del mundo- dijo James- creo que nada supera esa imagen y Remus rio
-El día que te casaste dijiste que la imagen de la novia superaba esa imagen con creces- y Lily se sonrojo y James sonrió triunfante.
-Creo que Lunático mayor tiene razón- James miro a su novia- nadie superaría tu imagen con un vestido de novia y caminando hacia el altar- Lily se sonrojo más y James se puso a pensar- aunque tú con una pancita donde lleves a nuestro retoño sería una imagen mucho mejor- Lily beso a su novio.
-Te amo James, te amo- y volvió a besarlo.
Harry sonrió al ver a sus padres pero puso una mueca de desagrado cuando su padre le dijo retoño.
Se produjo un fuerte ¡ooooooh!
El sendero estrecho se abría súbitamente al borde de un gran lago negro.
En la punta de una alta montaña, al otro lado, con sus ventanas brillando bajo el cielo estrellado, había un impresionante castillo con muchas torres y torrecillas.
— ¡No más de cuatro por bote! —gritó Hagrid, señalando a una flota de botecitos alineados en el agua, al lado de la orilla. Harry y Ron subieron a uno, seguidos por Neville y Hermione.
— ¿Todos habéis subido? —continuó Hagrid, que tenía un bote para él solo—. ¡Venga! ¡ADELANTE!
Lily estaba emocionada con la llegada de su hijo a Hogwarts y ya quería saber que dijo el sombrero cuando estuvo en la cabeza de su hijo.
Y la pequeña flota de botes se movió al mismo tiempo, deslizándose por el lago, que era tan liso como el cristal. Todos estaban en silencio, contemplando el gran castillo que se elevaba sobre sus cabezas mientras se acercaban cada vez más al risco donde se erigía.
-El primer día nuestro bote era el más bullicioso- recordó Lunático- entre Sirius y James parecía que habían más de cuatro en el bote.
-Lunático admite que te divertías con nuestros comentarios- le dijo Canuto.
-Claro que me divertía con sus comentarios, ¿Acaso yo he dicho lo contrario?- le respondió Lunático.
-Es que como... Yo pensé- decía Sirius.
-Sirius ya te hemos dicho un montón de veces que no esfuerces a tus tres neuronas a hacer sinapsis- le dijo ahora Remus- no queremos que pierdas las únicas que te quedan- y Sirius frunció el ceño mirando a uno de sus mejores amigos.
— ¡Bajad las cabezas! —exclamó Hagrid, mientras los primeros botes alcanzaban el peñasco. Todos agacharon la cabeza y los botecitos los llevaron a través de una cortina de hiedra, que escondía una ancha abertura en la parte delantera del peñasco. Fueron por un túnel oscuro que parecía conducirlos justo por debajo del castillo, hasta que llegaron a una especie de muelle subterráneo, donde treparon por entre las rocas y los guijarros.
— ¡Eh, tú, el de allí! ¿Es éste tu sapo? —dijo Hagrid, mientras vigilaba los botes y la gente que bajaba de ellos.
-¿Cómo llego ahí?- pregunto Seamus mirando a Neville.
-No tengo la menor idea, Trevor siempre hace lo mismo, desaparece y de un momento a otro aparece donde menos me lo espero- contesto el joven león.
-Y si sabes eso ¿Por qué siempre nos haces buscarlo?- le dijo Dean y el joven solo se encogió de hombros mientras sus amigos negaban.
— ¡Trevor! —gritó Neville, muy contento, extendiendo las manos. Luego subieron por un pasadizo en la roca, detrás de la lámpara de Hagrid, saliendo finalmente a un césped suave y húmedo, a la sombra del castillo.
Subieron por unos escalones de piedra y se reunieron ante la gran puerta de roble.
— ¿Estáis todos aquí? Tú, ¿todavía tienes tu sapo?
Hagrid levantó un gigantesco puño y llamó tres veces a la puerta del castillo.
-Al fin ya están en Hogwarts- dijo Lily feliz mientras veía que Ginny cerraba el libro.
-Ahí acaba- dijo la pelirroja ya que todos la miraban esperando que siguiera.
-Creo que ya es hora de almorzar- dijo el director mientras hacía levitar el libro de nuevo hacia él- Buen provecho- dijo mientras que en las cuatro mesas aparecía comida para el disfrute de todos.
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Se que esperaban ver más sobre el futuro pero les prometo que en el capítulo que sigue viene un vistazo más.
En el próximo capítulo la charla Weasley, la respuesta de Ginny a Dean después que la pelirroja vea una escena desagradable.
Nos leemos pronto V
