Declaimer: Estos maravillosos, perfectos (…y sexys en el caso de Xiao y Eriol ) y divertidos personajes pertenecen a Clamp, yo solo los pido prestado para que actúen en mis retorcidas historias.

Síntesis: Li era un hombre un tanto difícil de tratar. Tenia un rancho de caballos y criaba a dos niños él solo. Lo que menos necesitaba era la presencia de una mujer metiéndose en sus asuntos y poniéndole la vida patas para arriba. No había una mujer en el mundo en la que él pudiera confiar, y menos en aquella mujer que lo hacia sentir como un adolescente. Pero ella era la propietaria de una parte de aquellas tierras y tenia intención de quedarse a vivir allí, le gustara o no al inquietante Xiao Lang Li.

"Sin poder dejar de Besarte"

(by Lady Verónica Black)

Capítulo Once

Sakura encontró una nota con un teléfono el miércoles por la mañana. Ya había empezado a meter la ropa en la lavadora, pero de pronto se paró, al recordar el desastre que casi se produce el día anterior. Por pura casualidad Brutus, que según Matt era el nombre del bicho que ella había encontrado en el bolsillo de la camisa que iba a meter en la lavadora, no termina con un lavado completo.

Matt tenía la costumbre de repetir sus costumbres y si Brutus estaba en alguna de sus camisas, mejor sería que lo comprobase antes de meter la ropa a lavar.

Dando un suspiro, empezó a sacar la ropa que ya había metido y empezó a revisar el interior de los bolsillos. Aliviada, comprobó que no había nada, aparte de un caramelo medio chupado, un autito de juguete, unas monedas y un papel con el número de teléfono y dirección de Sarah Li escrito por Josh.

Josh no le había dicho nada de que iba a llamar a su madre. Pero si se paraba a pensarlo detenidamente, si recordaba que durante aquellos últimos días había habido una cierta tensión entre el adolescente y su tío. Mientras miraba aquel pequeño trozo de papel pensó que le estaría pasando al muchacho por la cabeza.

No lo sabía, pero era algo que quería descubrir.

Y tuvo la oportunidad de satisfacer su curiosidad después de la lección de monta de Josh. Ya habían encerrado los caballos y estaban sentados, descansando, para empezar a limpiar después las monturas, cuando Sakura sacó el trozo de papel y se lo entregó.

-"Me encontré esto en el pantalón cuando lo iba a meter a lavar en el lavarropa" –le dijo, porque no quería que él pensara que había estado hurgando en sus cosas.

Él puso cara de curiosidad al principio, agarró el papel y cuando vio lo que era se puso muy tenso.

-"Gracias" –le dijo, metiéndoselo en el bolsillo de la camisa. Y sin decir nada más, empezó a limpiar las riendas.

-"¿Y bien?" –indagó ella, al cabo de unos minutos, intentando poner un cierto tono de curiosidad-. "¿Has hablado ya con tu tío?"

Él se detuvo y la miró, con una expresión de cautela.

-"Sí. Pero de nada me sirvió. Sé cerro totalmente como hace siempre."

-"¿Le dijiste cómo te sentías?"

-"Bueno, a lo mejor no del todo. Pensé que lo iba a hacer, pero antes de que pudiera, él me soltó lo de siempre."

De nuevo, Sakura le concedió a Shaoran el beneficio de la duda.

-"A lo mejor es que no tiene nada más que decirte. Sé que es muy duro, pero a lo mejor tienes que hacerte a la idea de que tu madre pone por delante su profesión, a cualquier otra cosa. Ella debe saber lo mucho que te quiere tu tío, y puede que piense que es lo mejor para ti."

-"Puede" –le dijo, mientras restregaba con fuerza la montura, mirando fijamente el movimiento de sus propias manos-. "Pero yo no creo lo mismo."

-"¿Por qué no?" –le preguntó ella, sintiendo cierta ansiedad al escuchar el tono con que se lo había dicho.

-"Porque" –continuó a regañadientes-. "La llamé. Y cuando le pregunté por qué había dejado de venir a vernos, empezó a llorar" –concluyó, dejando la esponja con la que estaba frotando la montura, y volvió la cara hacia Sakura, con una expresión compungida.

-"Oh, Josh..." –empezó a decirle, mientras trataba de pensar las posibles razones por las que Sarah Li habría tenido aquella reacción.

-"Sí" –dijo él, con evidente desesperación-. "Fue horrible. Estuvo bien saber que no me odia y todo eso, pero nunca se me hubiera ocurrido que trastornada de esa manera por mi llamada. Toda la conversación fue un fracaso. Me dijo cosas que yo no entendía. Me dijo que estaba muy orgullosa de mí, pero la mayor parte del tiempo se la paso sollozando y diciéndome lo mucho que significaba para ella que la hubiera llamado, que eso era un signo... no sé muy bien qué quiso decirme con eso."

Seguro que Shaoran le habría podido responder, pensó Sakura. Inclinando la cabeza un poco hacia un lado, le dijo:

-"¿Y qué te dijo tu tío?"

-"No le he dicho aun que la llame" –confesó, con hombros abatidos y cara de desesperación.

-"¿Estas bromeando?" –o por lo menos ella confiaba en que lo hiciera.

-"No. Me enojé mucho cuando él no me quiso responder y entonces le dije que quería hablar con mi mamá. Quería provocarlo de alguna manera, para que me respondiera. Pero me dijo que mejor lo dejara hasta Navidad, que es cuando ella suele llamar" –y la miró con sus grandes ojos ámbares, pidiéndole que lo comprendiera-. "No podía esperar tanto tiempo, Sakura."

La castaña trato de digerir lo mejor aquella noticia.

-"Pues yo creo que lo mejor sería que se lo digas."

-"No" –dijo el muchacho rotundamente, moviendo la cabeza.

-"Pero, Josh" –le dijo ella, tratando de hacerle razonar-. "Él lo va a descubrir en algún momento."

-"No sé cómo podría" –le respondió, echándole al mismo tiempo una mirada, que al instante ella comprobó estaba cargada de sospechas de que era por ella por la única persona por la que Shaoran podría enterarse-. "A menos que vos se lo digas."

Sakura sintió un nudo en el estómago.

-"Yo no tendré que hacerlo" le respondió-. "Porque vos lo vas a hacer primero."

-"Ni hablar, no lo haré" –le respondió moviendo la cabeza negativamente.

-"Sí, lo vas a hacer" –le dijo ella con firmeza-. "Piénsalo un poco. Al final lo va a terminar descubriendo cuando llegue la factura del teléfono" –por la expresión de su cara, Sakura comprobó que él no había pensado en esa posibilidad-. "¿Y qué pasaría si tu madre llama un día de estos y habla con tu tío?"

Abrió los ojos sorprendido. Al parecer aquella posibilidad tampoco se le había pasado por la cabeza.

-"Esta bien" –le dijo, al ver que no había otro remedio-. "Pero no hasta después del baile, ¿si? Si se lo digo ahora seguro que se pone furioso por hacer cosas a sus espaldas y no me deja ir al baile.

Ella se lo quedo mirando fijamente, ya que su primer instinto fue que él fuera a contárselo en ese mismo instante. Pero aunque ella dudaba que Shaoran lo castigara por una cosa así, tuvo que conformarse con la promesa del muchacho. Su relación con Josh había mejorado mucho, pero si lo obligaba a admitir lo que le había dicho a Shaoran, o si lo hacia ella misma, y no lo dejaban ir al baile, su frágil amistad se vería seriamente perjudicada.

-"Por favor, Sakura" –imploró Josh-. "Te prometo que el domingo se lo diré. Si no cuentas hoy, sólo son cuatro días... no es tanto tiempo."

-"Josh..." –le dijo un poco asombrada por la posición en que la estaba poniendo.

-"Por favor, ¿qué diferencia puede haber?"

Mucha, se dijo a sí misma.

No obstante, no tuvo más remedio que ceder ante aquella mirada.

-"Esta bien" –le dijo-. "Pero creo que lo que estas haciendo esta mal. Deberías ir a decírselo a tu tío ahora mismo. Pero voy a respetar tu decisión. Tienes hasta el sábado por la tarde" –no iba a ocurrir un cataclismo hasta entonces, se dijo a sí misma.

-"Esta bien" –le dijo, sintiéndose un poco más aliviada.

Pero ella sabía que no estaba muy conforme. Trato de calmar su desasosiego, pensando lo que Matt y Josh decían de Shaoran, que ladraba mucho pero que nunca mordía. Decidió que después que Josh le contará ella iría a hacer lo mismo ese domingo. Seguro que la entendería.

"¿Y si no lo entiende?", insistió una vocecilla en su cabeza.

Seguro que sí, se dijo con firmeza, alejando sus malos presagios y concentrándose en limpiar la silla.

O o o O o o O

Cuando Sakura abrió la puerta de su apartamento el sábado por la noche, llevaba un vestido color crema que dejo a Shaoran mudo por unos minutos.

Parecía una prenda bastante sencilla, de una tela ligera que se amoldaba a sus curvas con suavidad dejando a la vista sus largas piernas y sus gráciles brazos, el único adorno que llevaba colgaba de su cuello, una fina cadena de oro con un pequeño dije de estrellas.

-"Entra" –le dijo, abriendo la puerta con unos zapatos de taco color champagne en la mano-. "Me pongo los zapatos y vamos. ¿Ya se fueron los niños?"

-"Sí, Matt estaba muy ilusionado con la idea de pasar la noche con los Hiragizawa, y Josh, y su amigo y el amigo de su otro amigo, que ya puede conducir, se han ido hace un rato a buscar a las chicas.

-"Espero que se diviertan esta noche".

-"Seguro que se lo pasan muy bien" –murmuro Shaoran, quien sentía como si alguien le hubiera subido el termostato al ver la porción de piel de la espalda que dejaba al descubierto el vestido de la castaña-. "Oye, princesa.." –le dijo con voz seductora mirándola fijamente de los pies a la cabeza-. "¡Estas muy guapa esta noche!"

Desde el momento en que lo dijo, supo que estaba entendiendo la situación cuando ella se sonrojo y dijo un nervioso:

-"Gracias" –se dio cuenta que estaba en lo cierto, se acordó de cuando la vio por primera vez y no la considero atractiva, y se preguntó como había podido estar tan ciego.

Era sencillamente preciosa.

Llevaba el pelo suelto y había trenzado un pequeño mechón con un hilo dorado. De pronto se dio cuenta que la ultima vez que la había podido observar tranquilamente fue el día que hicieron el amor.

Sólo de pensarlo sentía un deseo tan intenso atravesarle el cuerpo que se quedaba sin respiración. Por un instante, estuvo tentado de proponerle no ir al baile y pasarse toda la noche repitiendo esa experiencia tan agradable.

Sakura tomo el bolso, que estaba sobre la mesa, se volvió y, vacilante, al ver aquella mirada que le estaba echando, le preguntó:

-"¿Estas bien?"

Él retiro la mirada y la dirigió hacia la caja que llevaba en las manos, sintiéndose un poco estúpido, al comprobar que había doblado una de las esquinas. Dios. Allí estaba él, todo un hombre hecho y derecho, actuando como si fuera un quinceañero inexperto.

-"Sí" –le dijo, mientras le ofrecía la caja de cartón-. "Toma. Es para ti" –al ver que ella dudaba y miraba sorprendida la caja, él sintió otro de esos sentimientos juveniles de inseguridad tan desconcertantes.

Ella lo acepto y poco a poco lo fue desenvolviendo, sacando de la caja una bonita pulsera de flores. Permaneció en silencio durante unos segundos, con la cabeza inclinada, mirando las gardenias rosa claro, antes de levantar su mirada.

Aquella mirada en aquellos ojos de terciopelo verde le hicieron sentirse mucho más alto, hasta que vio que tenía lagrimas en los ojos. El deseo sexual tan fuerte que había sentido tan solo hacia un instante desapareció, para dar paso a una explosión de ternura.

-"Vamos" –le dijo, sintiéndose un poco raro-, "son solo flores. No es un gran regalo. Pensé que sería divertido recordar los tiempos del colegio."

Ella movió la cabeza y con voz quebrada le dijo:

-"Yo nunca fui a uno de esos bailes. Era muy tímida y además estaba siempre cambiando de colegio." –se puso el brazalete en la muñeca y levanto la mano para acariciarle con ella la mejilla recién rasurada, llenándolo a él de una suave fragancia a flores y de su embriagador perfume-. "Es precioso, Shaoran. Gracias" –se puso de puntillas y le dio un suave beso en los labios.

Shaoran buscó con su mano la base de su espalda, acercándosela a su cuerpo, deleitándose de la sensación de sus labios en los suyos.

Una llamarada de deseo volvió a azotar su cuerpo.

A ella se le cayó el bolso al suelo.

Sus cuerpos se apretaron, hasta formar dos piezas perfectamente encastradas, la curva delicada de su cintura y sus pechos, se ajustaban a los contornos más angulosos de él, mezclando sus alientos, entrelazando sus lenguas, tocando cada parte de sus cuerpos. La boca de él, caliente y firme saboreándola con sus labios, y Sakura no sabía ya dónde tocarlo. Sintiéndose excitada, pegó su cuerpo más al de él, frotándose ligeramente contra su pecho. Era un ritmo instintivo, que le salía desde lo más instintivo de su alma.

Su entrega incondicional, puso en peligro el autocontrol de Shaoran. Intento ignorar el fuego en su sangre, que le pedía tomarla en ese mismo instante, lucho contra el fuego que le pedía tirarla al suelo y satisfacer allí el deseo que los consumía. Su corazón palpitaba con fuerza, su pulso se aceleraba, pero aparto sus labios antes de perder el control. Respiró hondo, apoyó su frente contra la cabeza de Sakura, intentando recuperar el aliento.

Sakura emitió un quejido de protesta y levantó la cabeza, rozando con sus labios su cuello.

-"¿Por qué paras?" –le preguntó en un susurro con voz ronca, su cálido aliento llegándole, incitándolo.

-"Porque es mejor que paremos si queremos ir al baile".

Ella echó los brazos sobre su cintura y empezó a besarle el cuello apasionadamente.

-"Pues entonces nos quedamos" –le dijo casi sin aliento.

Él sopeso su deseo, que le instaba a aceptar aquella invitación, y la tristeza con la que ella le había dicho que nunca había ido a un baile.

Habiendo crecido en un entorno como ella había crecido, seguro que había un montón de cosas que no había hecho. En comparación, el simple placer de un baile de escuela, no tendría mayor importancia.

Pero, era lo único que él podía ofrecerle, y por razones que ni él mismo lograba entender, decidió que era más importante ir al baile.

Retrocedió unos pasos, no sin antes darle un ligero beso en los labios.

-"No me tientes, princesa".

-"Pero Shaoran..."

-"No" –le dijo, antes de cambiar de opinión-. "Quiero llevarte al baile. Además las cosas han estado un poco tensas entre Josh y yo, y no quiero decepcionarlo."

-"Bueno, esta bien" –consistió Sakura, sintiéndose un tanto agitada cuando nombro al adolescente. Decidió que si Josh no hablaba con él al día siguiente, ella lo haría.

Sakura respiró para calmarse, recorriendo con su mirada sus pantalones negros y el saco informal a juego. La camisa blanca que llevaba puesta resaltaba su piel bronceada, haciendo sus ojos más castaños y su pelo más suave de lo normal. Con la mano le arreglo el cuello y un par de mechones que le caían rebeldes en la frente.

-"Si sigues así no se como me voy a controlar, Sakura".

Aquel comentario azuzó más el fuego verde de sus ojos.

Shaoran se agacho y recuperó el bolso de Sakura.

-"Vámonos" –gruño él-. "Porque si sigues mirándome de esa forma, no se lo que va a pasar."

Prudentemente, ella no añadió ningún comentario, pero cuando extendió la mano para recoger el bolso que le tendía se dio cuenta que le temblaba.

La princesa estaba nerviosa.

Hacia una noche preciosa, que saborearon mientras hacían los cuarenta minutos en coche que los separaba de la fiesta. Para honrar el baile, apareció una luna llena que con su resplandor bañaba toda la noche. Sakura y Shaoran casi no cruzaron palabra, entre ellos había una tensión sexual que impedía desarrollar una conversación.

El gimnasio, donde se celebraba el baile, estaba precioso. Lo habían decorado de forma tal que hiciera juego con la noche, con una luna llena muy grande colgada de un cielo negro, y con cientos de estrellas que acompañaban el cuadro.

Sakura pensó que aquello era precioso. Casi tan bonito como su acompañante.

-"¿Qué piensas?" –le preguntó él. Después de un descanso, la banda había empezado a tocar por segunda vez. Ellos estaban justo al borde de la pista de baile, que estaba llena de adolescentes que bailaban con la misma energía que cuando empezaron-. "¿Te lo estás pasando bien?"

Con ojos brillantes, le sonrió y le dijo:

-"Muy bien" –y era la verdad. Todo el mundo era muy simpático, los músicos eran muy buenos, y aunque Shaoran había tenido que dejarla sola unos momentos, se lo estaba pasando en grande.

Pero, por supuesto, la principal razón de que fuera así era Shaoran. Intenso, un poco serio, quizá, pero tan guapo, y detrás de esa fachada de duro, tan cariñoso.

La canción se acabó y Josh apareció entre la multitud.

-"Hola Sakura. Hola tío Shaoran" –los saludo en tono afable, con la cara acalorada por el baile.

-"¿Y tu chica?" –contesto Shaoran-. "¿Se te ha escapado con otro?" –Josh ya había estado con ellos para presentarles a Jennifer, una niña rubia impresionante que Josh adoraba.

El adolescente giro los ojos. Estaba contentísimo. Las desavenencias con su tío aparentemente estaban olvidadas.

-"Fue al baño" –les explicó.

El quinceañero se metió las manos en los bolsillos y trato de parecer indiferente.

-"Me estaba preguntando..."

-"¿Sí?" –lo incitó Shaoran, pacientemente.

-"Algunos chicos de mi clase van a ir con sus parejas a comer algo después del baile" –había una pequeña cafetería abierta toda la noche en el pequeño pueblo de Georgetown-. "Joe y Eric..." –los dos chicos con los que había ido a la fiesta-, "han llamado a sus pares y les dieron permiso... quería pedirte permiso para ir yo también."

-"¿Y a qué hora volverías a casa?"

-"Bueno, eso es lo mejor, Eric me invito a dormir en su casa para así no llegar tan tarde, él vive bastante cerca" –y le dirigió una sonrisa de pillo a su tío. Levanto las comisuras de los labios, mientras jugaba lo que él creía era su as bajo la manga-. "Así podrían tener la casa para ustedes solos".

Sakura se sonrojó, mientras que Shaoran se lo quedo mirando fijamente. Y entonces muy a pesar de la ojiverde, una sonrisa muy parecida a la de su sobrino apareció en sus labios.

-"Tienes toda la razón, Josh" –le dijo echando el brazo alrededor de la cintura de Sakura-. "Es una idea excelente. Puedes ir, si quieres."

-"¡Bien!" –exclamo el menor, dando un puñetazo de alegría al aire, mientras que uno de los acompañantes, que Sakura recordaba se lo habían presentado como Tak, dio unos golpes en el hombro de Shaoran.

-"¿Tienes un minuto, Li?" –indagó Tak, haciéndole gestos para que lo acompañara a la puerta, donde había unos matones de los colegios rivales borracho. Los dos hombres, después de disculparse, se dirigieron hacia la puerta, mientras la banda empezaba a tocar otra canción.

Josh echó un vistazo a su alrededor y le tiro de la mano.

-"Vamos a bailar. Jen todavía no ha vuelto" –los músicos tocaban una canción lenta, así que la invito a bailar agarrados-. "No quiero que te preocupes" –le dio, no percibiendo la razón por la que ella se miraba los pies, concentrada en mantener la distancia adecuada-. "No se me ha olvidado el trato que hicimos, estaré en el rancho por la mañana y hablaré con el tío Shaoran, tal como lo prometí."

Sakura no había pensado ni por un momento que no lo iba a hacer, ni tampoco se le paso por la mente que la atracción entre Shaoran y ella, y su decisión de darle una solución, no era tan evidente.

-"Se que lo vas a hacer" –le dijo, respondiéndole a su pregunta, aunque mientras trataba de decidir cómo conseguir lo que le ocupaba todo su pensamiento.

Al final, le pregunto de forma directa:

-"Josh, ¿te molesta que tu tío y yo...? ¿De qué me guste?"

Josh levantó la cabeza y la miró a los ojos.

-"Mmm, no" –dijo, en tono dubitativo. Sonrió mostrando que se sentía incomodo con aquel asunto, pero que no le importaba-. "Antes me preocupaba un poco que el tío Shaoran este tan solo. Dentro de no mucho me iré a la universidad y... no quería dejarlo sin nadie que lo cuide. Aunque después de que termine de estudiar pienso volver a RoseHill. Pero estas ultimas semanas, me lo he pasado tan bien. Matt y yo, estamos muy contentos de que vivas con nosotros."

No fue un cumplido muy efusivo, pero para Sakura tenía más importancia que el más completo de los elogios. Profundamente impresionada por la declaración del chico, impulsivamente se inclino hacia delante y le dio un beso en la mejilla.

-"Gracias, Josh, eres un buen amigo".

El adolescente sintió un calor subiéndole por el cuello, pero aguanto la dificultad con descaro, e incluso logró esbozar una sonrisa maliciosa, al estilo de su tío.

-"¿Sabes?, Vos tampoco eres una mala amiga, Sakura, aunque seas un poco mayor."

-"Ten cuidado con lo que dices, Joshua Li, o le contare a todos tus amigos que te tire al estanque. Imagínate que imagen..."

Él se puso una mano en el corazón, simulando horror.

-"Ya estoy de vuelta" –dijo Shaoran, sorprendiéndolos. Se colocó a la espalda de Sakura, e hizo un gesto con la cabeza a su sobrino para que se fuera-. "Anda, ve a buscar a tu chica y deja en paz a la mía. Porque hasta es posible que me piense bien la idea de abandonarte en medio del desierto."

Josh sonrió, retrocedió unos pasos, después se inclinó y con gesto de cortesía le dejó su sitió a su tío.

-"Otra cosa, Josh" –Shaoran lo detuvo, poniéndole la mano en el hombro-. "No hagas ninguna tontería, ¿ok?"

-"Soy un Li, tío, no hago tonterías, solo acciones ilógicas para el resto de la gente" –respondió con una sonrisa traviesa.

Shaoran vio la marcha del chico, y mirando con una sonrisa irónica a Sakura, le dijo:

-"Adolescentes" –movió la cabeza-. "No hay quien los entienda. Desde el domingo por la noche estaba tan extraño, no me decía ni una palabra, y hoy sí. No hay quien lo entienda."

Sakura se sintió culpable. Estuvo a punto de contarle todo lo que ella sabía. Pero cuando ya tenía la boca abierta para hacerlo, de pronto se le vinieron a la mente la cara de angustia de Josh cuando los dos estuvieron hablando, y se tragó las palabras. Sintiéndose la más despreciables de las hipócritas, sacó fuerzas de flaqueza y le preguntó:

-"¿Qué quieres decir?"

-"Pues que ha estado muy cariñoso, como nunca antes lo había estado, lo que significa que me oculta algo. No te preocupes. Sea lo que sea estoy seguro que me lo contará pronto. Guardar secretos no es el punto fuerte de Josh."

Ni tampoco el de ella, se dijo Sakura, con una sensación como si le hubieran pegado un puñetazo en el estómago.

Shaoran le paso la mano por el brazo con gesto tranquilizador.

-"Relájate" –le dijo con suavidad-. "Sea lo que sea, siempre lo solucionamos. Siempre lo hacemos."

Ambos permanecieron en silencio y se perdieron en sus propios pensamientos, mientras bailaban, moviéndose lentamente, que era el único movimiento posible por la proximidad de las otras parejas bailando.

Al cabo de unos minutos, Sakura levantó la cabeza.

-"¿Eras muy revoltoso cuando estabas en la escuela?" –le preguntó, necesitando una distracción para sus preocupaciones. No podía imaginárselo en esa época.

-"No" –le contesto. Pero vio un brillo en sus ojos, en el que noto que debió ser una buena pieza-. "Aunque a veces me mandaba las mías... una vez echamos gas lacrimógeno en pastillas al lavabo de los profesores" –le dijo poniendo expresión de ángel-. "Sin embargo todos los profesores dieron dinero para comprarme la medalla de graduación."

Ella se empezó a reír con ganas y él la miro muy serio.

-"Dios, te pones hermosa cuando ríes."

Un poco impresionada por aquella intensidad, lo miro y comprobó que su cara estaba tensa por el deseo, y la sensación de que él la quería paso por ella como un cuchillo por la manteca.

Los músicos empezaron a tocar una canción lenta.

Sin decir una palabra, la agarró entre sus brazos.

Intoxicada por el olor ligeramente picante de su colonia, extasiada por la fuerza de su cuerpo, Sakura se apoyó en él, con su cuerpo ardiente por la proximidad y por lo que estaba sintiendo. Cerró los ojos, y se dejó llevar por la música, moviéndose lentamente, sintiéndose en el cielo por estar en los brazos de Shaoran.

Al cabo de un rato, él le dijo:

-"¿Sakura?"

-"¿Mmmm pasa algo?"

-"Sí" –le apartó las manos de sus hombros-. "Si no nos vamos pronto soy capaz de desnudarte y hacerte el amor aquí mismo."

Ella parpadeo, no creyéndose lo que acababa de oír, pero a pesar de ello, no pudo evitar imaginarse a los dos haciendo el amor en el gimnasio mientras la música sonaba y sonaba, hasta llegar a un conmovedor crescendo.

-"¿Qué dijiste?" –pregunto con la garganta tan tensa que casi no le salen las palabras.

-"Vámonos a casa" –dijo Shaoran, mientras recorría con la mano toda su espalda hasta llegar al comienzo de su trasero.

Sakura sintió un escalofrió, ante la pasión despertada por aquella voz sensual, incapaz de no hacer otra cosa que asentir, dominada por una fuerza que la impulsaba a querer probar su boca, sentir su piel desnuda contra la suya, y conocer otra vez la fuerza arrebatadora de su posesión.

Y se fueron sin decirse una palabra, agarrados de la mano. Y aunque Shaoran logro llegar al rancho en un tiempo increíble, a ellos el tiempo se les hizo eterno.

Entraron en la cocina, donde la estufa todavía estaba encendida, reluciendo como un faro en medio de la noche.

-"Espera" –le dijo, mientras se quitaba la pulsera de gardenias que llevaba en la muñeca. Se acercó a la heladera, abrió la puerta y con mucho cuidado la metió adentro-. "Ahí" –susurró. Se fue hacia donde él estaba, le agarró la mano y juntos hicieron los metros que los distanciaba de la habitación.

Shaoran encendió la luz de la mesa de noche y abrió la sabanas de la cama mientras se sentaba en el borde, con su cara iluminada por el deseo. Lo ojos de él tenían un tono oscuro y estaban cargados de emociones, unas emociones que no podía descifrar.

-"Me lo pase muy bien" –le dijo ella muy suavemente.

-"Me alegro" –acarició su pelo y lentamente le coloco un mecho tras la oreja-. "Pero la noche todavía no termina, princesa. Recién comienza." –le acarició la mejilla con la mano y la fue bajando hasta llegar a su cintura, ahí la atrajo a su cuerpo hasta ponerla entre medio de sus piernas, y la beso con intensidad.

La boca de él, cálida, masculina e insistente, invadió la suya, arrebatándole el aliento. Sus manos, grandes y fuertes, pero increíblemente suaves, agarraron su cuerpo y ella sintió su alieno entrar en sus pulmones y la tensión en aumento en todos sus músculos acerados.

Él con un movimiento rápido la coloco sobre la cama, sin dejar en ningún momento de besarla, hasta que tuvieron que separarse para tomar aire, y él intento sacarle el vestido por la cabeza, con muy poco éxito.

Sakura se levantó y se lo quitó, y él pudo ver lo que había debajo de aquel vestido color crema, que había estado acariciando toda la noche. La ropa interior de encaje del mismo color que las flores que le habían regalado era diminuto y hecho para la seducción.

-"¡Estas llena de sorpresas!" –exclamó él, echándose para atrás un mechón de pelo que tenia sobre los ojos-. "Si llegaba a saber que tenias eso debajo del vestido no creo que hubiéramos podido llegar a casa."

-"Hay veces que está muy bien esperar, lo hace todo más interesante" –le aconsejó la ojiverde, con un tono que enseguida la delato, por la forma en que sus manos temblorosas le desabrochaban los botones de la camisa.

Cuando Shaoran estuvo con el pecho desnudo, él mismo de un tirón se saco los pantalones. Con solo los calzoncillos puestos la recostó de nuevo en la cama y la abrazó con fuerza, colocando su frágil mandíbula en su mano.

-"Te has metido en un buen lio, princesa, ¿lo sabes, no?"

-"Estoy empezando a imaginármelo" –le dijo con voz ronca, perdiéndose las palabras en el repentino suspiro que se le escapo al sentir la caricia de su pelo en sus pechos cuando el bajo la cabeza para besar con sus labios su estomago, subiendo después lentamente por sus costillas hasta el corpiño, se lo saco y le agarro los pechos con las manos. Con los dientes le mordió un pezón, y ella no pudo evitar perder el control y gemir fuertemente.

Aquel hombre tenia fuego en la boca, la tocaba, la encendía de una forma impresionante, cuando le beso el pecho, primero uno, después el otro, creyó que estaba a punto de derretirse.

Sakura no pudo resistir mas tiempo y se puso encima de él, apoyándose en sus hombros con las dos manos. Recorrió con su boca su pecho, saboreando el calor de su piel en sus labios.

-"Sakura" –le dijo él con voz ronca, protestando, protestando, por las sensaciones que ella le despertaba con sus caricias.

-"Shh" –le respondió, acariciándole el cuerpo con el pelo mientras subía a su rostro, tal como si fueran hilos de seda. Se quedó mirándolo a los ojos, satisfecha y decidida-. "Déjame hacerte el amor, Shaoran" -mientras le recorría el pecho con las manos y besaba su boca con pasión, sus caderas ya desnudas se acercaban cada vez más a las de él.

Y de pronto sintió como la penetraba lentamente. Shaoran comenzó a moverse lentamente, de forma instintiva ella empezó a acompañarlo, hasta que sintió que su corazón estaba a punto de estallar.

-"Tranquila, princesa" –le dijo él, apretando los dientes, abrazándola por sus caderas, convenciéndola, para que poco a poco fuese un poco más lenta-. "Tranquila..." –con una voz, que casi le hace perder la cabeza.

-"¡Shaoran!" –le dijo, arqueando su cuerpo, acercándose hacia él, y retirándose de pronto, para intentar deshacerse de su abrazo y poder seguir perdiéndose en la sinfonía de amor que estaban creando.

-"Sakura, quiero que esto dure más" –logro decir él, perdiendo el control totalmente cuando su cuerpo empezó cada vez a apretarse más contra él de él, saliendo y entrando en ella-. "Quiero que te lo pasaras bien, princesa. Quiero oírte gritar de placer..."

Sus deseo parecieron hacerse realidad porque ella lo beso apasionadamente y empezó a moverse más deprisa. Y de pronto la llenó, levantándola mientras explotaba en un acto que le hizo sentirse como si estuviera haciendo añicos, pero al mismo tiempo tan lleno como no había estado jamás.

Durante un breve instante, fueron un solo corazón, un solo cuerpo fundido en la más absoluta perfección. Y en ese mismo instante, Shaoran imagino lo que su futuro podría llegar a ser al lado de ella.

Pero de pronto aquel pensamiento desapareció, perdido entre las distintas emociones, de ternura, humor, afecto y un sentimiento posesivo y protector que no podía definir, cuando Sakura le mordió el lóbulo de la oreja y se derrumbó encima suyo dando un suspiro de satisfacción muy femenino.

-"¿Estas bien?" –le preguntó, con voz suave y profunda, mientras con una mano le acariciaba la aterciopelada piel de su espalda. Shaoran frunció ligeramente el ceño al ver que no recibía respuesta-. "¿Sakura, estas bien?"

Sonriendo, ella lo beso en el cuello y sin más, se acurruco a su lado abrazándolo por la cintura, preparándose para dormir.

-"Nunca me he sentido mejor, vaquero".

Él la miró y con la mano levanto su barbilla, se inclinó un poco y le rozó la boca con sus labios, sonriendo de satisfacción por dentro, cuando ella suspiró y se apretó contra él.

-"Te quiero, Shaoran" –susurro ella contra sus labios.

Y al minuto siguiente se durmió.

Continuara...

Nota de la Autora

Jejeje Tanto tiempo, no?? No hay excusa que valga para explicar mi retraso, DISCULPENMEEEEE!!!! Los que me conocen sabrán que estos últimos meses no pase mis mejores momentos y no realmente estaba en condiciones para escribir algo tan romántico como es esta parejita tan linda... Pero hoy me decidí a continuar, no sé que tal me ha quedado... la verdad estoy muerta de miedo de haber perdido el toque después de estar tanto tiempo inactiva. ¿Qué opinan?

Muchos besos para todos! Cuídense un montón!

Att. su amiga y escritora,

Lady Verónica Black (recién resucitada de entre los muertos)

"Que la magia los acompañe, las estrellas guíen su camino, pero más que nada griten a todo pulmón: ¡¡Viva Xiao Lang Li, Eriol Hiragizawa, Harry Potter y Sirius Black; Los hombres más lindos y sexys que hay!"

PD: Mmm ¿Alguien seguirá leyendo este fic?