Los personajes de Glee no me pertenecen. Esto es pura ficción.


Capítulo 11:

Rachel

Se liberó de los demás y en vez de ir tras Finn se metió dentro de la casa. Fui tras ella pero al verla subir la escalera seguí hasta la cocina. Tomé una silla que estaba a mi lado y la lancé en el aire. Comencé a llorar y caí al suelo angustiada. Papá me sostuvo entre sus brazos mientras que Evelyn traía la silla y me hacía sentarme en ella. ¡Se había hartado! Me iba a dejar, me pediría el divorcio y no hay nada que pueda hacer. Puck me acarició la mejilla y cerré los ojos con fuerza.

"¡Se terminó! Me va a pedir el divorcio porque piensa que la engañaré otra vez. Si eso pasa yo me muero… no vivo sin ella… les juro que me mato de una vez."

Dije muy angustiada y escuché a mi padre irse. Los tres se arrodillaron a mi lado y Puck me habló tomándome de la mano.

"¿Sabes por qué terminó conmigo aquella vez? Por que se había enamorado de ti y no se dio cuenta hasta que terminó conmigo. Aunque esto lo supe tiempo después, está claro."

Negué con la cabeza, no había nada que me dijeran que me hiciera sentir mejor. Las cosas estaban bien claras, la perdería. Me quedé llorando por varios minutos, los demás me seguían hablando y no les contestaba. Se alejaron, cansados de seguro. Pero alguien se acercó a mí, apoyando sus brazos sobre mis piernas. Cuando vi que era Quinn lloré más y la miré suplicándole.

"Lo de Finn fue un error, mi lugar está a tu lado. Créeme cuando digo que te amo. ¡No te divorcies de mí por favor!"

Le supliqué ahogándome en llanto. Limpió mis lágrimas y suspiró.

"No voy a divorciarme de ti, haré algo mucho mejor que eso."

La miré extrañada. ¿Qué iba a hacer sino era divorciarse de mí?

"¿Qué vas a hacer?"

Sonrió y acercó su cara a la mía. Vi tanto amor y emoción en sus ojos que me alivié, sabiendo que mis temores habían sido en vano, me amaba encerio.

"Voy a cumplirte el deseo de ser madre."

Lo dijo en voz alta y los demás, al igual que yo, quedamos atónitos y pegamos un grito de sorpresa. ¿Acaso se había vuelto loca? ¿Iba a cumplir mi deseo de ser madre? ¿Cómo?

"¡¿Tú harás qué?"

Le grité pero no me contestó. Se alejó y le quitó las llaves del auto a Papá, que estaba helado allí mismo. Salió corriendo y salí tras ella. La vi subir al auto y encenderlo para luego salir de la casa. Le grité de todo pero no me escuchó. ¿Qué locura iba a hacer? Luego de convencerme de entrar, fui al comedor y caminé de un lado a otro.

"¿La escucharon bien? ¿Dijo que iba a realizar mi deseo de ser madre?"

Pregunté y Evelyn me asintió.

"Rachel, eres demasiado sensible en estas cosas y Quinn te conoce mejor que cualquiera de nosotros. Sabe lo que pasaste… no me sorprende que haga esto por ti."

Asentí y me agarré la cabeza con nerviosismo. ¿Qué haría ahora por mí?

A medida que pasaban los minutos me volvía cada vez más loca. Y más aún cuando pasaron horas y no sabíamos nada. Mi padre Hiriam se quedó en su estudio para seguir con sus asuntos y avisarnos cuando viera que llegara. Papá, Evelyn y Puck no sabían como calmarme, me ofrecieron traerme los cigarros y les dije que no. No estaba de humor ni siquiera para fumar, eso no me quitaría los nervios. ¿Realmente Quinn estaba dispuesta a criar un hijo que no es suyo a mi lado? No entendía porqué me amaba tanto y hacía esto por mí. Ni siquiera sabía que hijo sería, adoptado, ofrecerme estar con un chico y quedar. ¡Eso si que no! No pensaba hacer algo así y sabía que ella no podría resistirlo por lo que la única opción que mi mente atormentada aceptó fue esa.

Hacía casi un año que estábamos casadas y más de dos años juntas, casi el mismo tiempo en que ella llegó a Inglaterra aquella vez. Vino a mi mente el recuerdo de cuando la vi por primera vez, totalmente llena de tristeza y pidiendo alguien que la escuchara. Sus ojos claros brillosos que me encantan y esa piel blanca casi transparente que adoro acariciar. Y sus labios… carnosos y suaves, me llegan al corazón cada vez que acarician los míos. Sus palabras de amor, sus cariños, sus canciones románticas dedicadas a mí, cantadas con ese increíble timbre de voz que tiene. Sus abrazos, caricias, la forma en que me hace el amor y me demuestra amor incondicional en ello. Son tantas las razones por las que la amo que no me alcanza la mente para siquiera pensarlos.

Quinn

Fui al hospital y cuando llegué lo primero que hice fue hablar con un ginecólogo para que me indicara que tenía que hacer. Me dijo que había clínicas especiales para eso y que casualmente tenía un colega que se especificaba en ese campo. Acepté la dirección de la clínica con agrado y fui derecho a hablar con él. Aunque tuve que esperar a que terminara con sus cuatro pacientes, cuando fue mi turno, le dije mi situación y me dijo que si era posible. Anotó el nombre de Rachel y el mío para una consulta y comenzar con los preparativos. Nos costaría algo de dinero y para eso hablaría con Hiriam para que me prestara hasta que Rach y yo editáramos nuestro libro y se lo devolviéramos.

En el camino, observaba la hoja que indicaba que éramos nuevas pacientes de la clínica y que queríamos hacer un tratamiento para que Rachel Berry quedara embarazada. Me sentí orgullosa de mi misma y cuando llegué a casa y abrí la puerta, me encerré en el estudio con Hiriam para hablar del dinero sin que Rachel se enterara y aceptó sorprendido, aunque feliz de mi idea. Luego fui al comedor, donde estaban los demás con ella. Me paré frente a ella, dejándola impactada con mi presencia porque no me había escuchado y le tendí la hoja. La tomó un poco shockeada y comenzó a leerla, los demás se colocaron a su alrededor para verlo también. Vi como comenzaba a quedar pálida y levantó la mirada. Sus ojos estaban llenos de lágrimas y una caía justo ahora.

"Allison… no tienes idea de lo que estás haciendo."

Me arrodillé, le di la hoja a Evelyn que estaba a su lado y la tomé de las manos.

"Se muy bien lo que estoy haciendo, quieres ser madre y eso es lo que vas a ser."

El teléfono sonó y Leroy lo fue a contestar. Rachel me miró llorando y me besó. Sus manos ocuparon mi rostro mientras que las mías su cintura. Se bajó de la silla y se arrodillo junto a mí, colocó sus brazos alrededor de mi cuello y la arrimé más a mí. La idea de que estuviera embarazada me parecía muy atractiva, no me importaba que el bebé no tuviera mi sangre, lo querría como un hijo, solo quería hacerla feliz.

Me sorprendió totalmente cuando me lanzó hacia atrás y se colocó sobre mí mientras continuaba besándome. Los demás exclamaron y sabía que se imaginaban lo peor al igual que yo. Pero Rachel no me besaba apasionadamente, lo hacía para ocultar las ganas de llorar y gritar. Me di cuenta al sentir su respiración pesada, su aliento entrecortado y sus labios temblorosos. ¡Ella no estaba bien! Los demás comenzaron a retirarse y sentí los pasos que sabía eran de Puck, estiré mi mano y lo agarré de la pierna. Paró en seco y abrí mis ojos, me miró con el ceño fruncido y le hice un gesto para que no se fuera con la mano. Luego le indiqué que me ayudara a sacármela de encima. Se agachó y comenzó a hacerlo, Rachel se aferró más a mí y dejó de besarme. Solo que esta vez hundió su rostro contra mi cuello y cuando finalmente pude respirar miré a los demás. Vieron y escucharon que lloraba sobre mí, me ayudaron a sentarme en el suelo y la envolví en mis brazos.

Leroy nos dijo que habían llamado de la clínica y necesitaban vernos de inmediato. No lo pensamos dos veces y fuimos. Cuando logramos hablar con el doctor nos comentó sobre un experimento en el que había estado trabajando y que había surtido efecto en tres mujeres. Trataba de mezclar óvulos de dos mujeres completamente diferentes y fusionarlos de tal manera que se formara uno solo. Luego se necesitaba el esperma de un donante, el cual se podía conseguir del banco de espermas y se hacía la inseminación con el óvulo nuevo. Nos dijo que las otras tres mujeres que hicieron el experimento habían tenido hijos sanos y normales pero que habían querido mantener en secreto el que fuera producto de un experimento y no tenía a nadie quien lo ayudara a sacar su idea a la luz. Y dada nuestra situación de celebridades (por mi tema de la ciudadanía) éramos perfectas. Nos garantizó tener un hijo a un 100% siempre y cuando las dos fuéramos fértiles y se me paró el corazón. Las dos sabíamos lo que eso significaba, Rachel podía quedar embarazada de un hijo de las dos. Nos miramos congeladas y no podíamos creer que tuviéramos tanta suerte. Rachel no lo pensó dos veces y aceptó. El doctor estaba tan emocionado que procedió a hacernos un estudio de fertilidad en el momento ya que justo estábamos en nuestro momento fértil.

Esperábamos el resultado en su estudio con una ansiedad que nos mataba por dentro, cuando él apareció muy contento y dijo que estábamos en condiciones. En ese instante nos largamos a llorar y nos besamos llenas de felicidad. Le dimos las gracias al doctor una y otra vez y él nos hizo firmar un contrato, donde establecía que las decisiones sobre el bebé las estableceríamos nosotras, solo tendríamos que aparecer frente a la prensa y confirmar que el experimento era cierto, nada más. Llamamos a Hiriam para contarle la noticia y que nos prestara el dinero, apareció al rato con una chequera y nos felicitó a las dos.

El doctor aceptó su suma de dinero muy contento y nos preguntó si estábamos dispuestas a operarnos y comenzar lo antes posible. Dijimos que si y nos llevó al hospital con Hiriam a nuestro lado. La operación tardó unas horas pero fue de gran éxito. Había extraído varios de nuestros óvulos para fusionar varios por si el primero fallaba. De funcionar, los guardaría para otra ocasión. Esa fue la noticia más maravillosa, viviríamos una vida normal después de todo. El Doctor tardó un mes en lograr unir los óvulos y cuando lo hizo, indicó que eligiéramos un donante.

Hacía ya dos semanas que Rachel se había operado y habían ingresado a su cuerpo el óvulo y el esperma de un hombre que habíamos elegido por lo parecido que era con las dos. Estábamos muy nerviosas porque teníamos que esperar a que tuviera los síntomas y así hacer una prueba de embarazo.

Yo me encontraba felizmente durmiendo cuando un grito me despertó. Era Rach desde el baño en lo que parecía estar vomitando. Me levanté enseguida y fui hacia ella. La ayudé sosteniéndole el pelo y entonces vi la prueba casera de embarazo en sus manos. Terminó de vomitar, se lavó los dientes y me dijo que hacía dos días que tenía los síntomas y que esperó hasta hoy para hacerse la prueba. Estaba esperando el resultado cuando comenzó a vomitar y me despertó a los gritos. Yo no podía quitarle los ojos a esa cosa de plástico que tenía una carita sonriente en él, indicando embarazo. Caí de rodillas a su lado y tapé mi boca con la mano izquierda, largándome a llorar. No se había dado cuenta que yo estaba llorando por el resultado hasta que esa cosa sonó con un pitido, lo vio y se quedó congelada donde estaba. Hasta que reaccionó y se largó a llorar, agachándose junto a mí. Me abrazó durante largo rato y después tomó mi rostro entre sus manos y comenzó a darme besos.

"¡Gracias, cariño! No sabes cuanto te amo."

Me dijo llorando. Nos besamos con tanta pasión que me encendí, la llevé a la cama y le hice el amor. Fue como si concibiéramos nuestro bebé, el fruto de nuestra pasión.

Cuando terminamos, apoyé mi cabeza sobre su vientre y comencé a acariciarlo.

"Te amo mucho, bebé. Y prometo hacerte feliz a ti y a tu mami."

Dije besando su barriga y luego a ella. Nos quedamos abrazadas y la vi acariciando su vientre, llorando de felicidad. Me sentía completa porque había cumplido su sueño y las dos éramos las madres biológicas.

Como ella se había despertado en la madrugada, tuvimos que esperar hasta que amaneciera e ir a la clínica sin que los demás se enteraran. El doctor le hizo un ultrasonido donde vimos el feto, o como nos gustaba pensar, mi hijo/a. Nos felicitó y luego fuimos a casa para contarles a los demás. Se sorprendieron al vernos entrar y les sonreímos.

"Vamos a tener un bebé."

Dijo Rachel y saltaron de alegría. Estaba confirmado y teníamos la foto del ultrasonido en nuestras manos. Puck corrió a su cuarto, tomó la cámara digital y nos sacó una foto abrazadas y con la ecografía en la mano. Luego le tomó una foto al bebé de cerca (ultrasonido) para ponerlo en facebook. El doctor nos había dicho que podíamos propagar la noticia del embarazo pero que no dijéramos nada del experimento hasta el nacimiento del bebé.

Rachel

Nos fuimos a casa para contarles a los demás la noticia y mostrarles la foto del ultrasonido que no podía alejar de mis manos. Cuando entramos a la casa y atravesamos la puerta los vimos salir a todos de la cocina y mirarnos sorprendidos.

"Vamos a tener un bebé."

Dije sonriendo y mostrando la foto. Puck y Evelyn se abrazaron mientras que mis padres se acercaron y me arrebataron la foto. La observaron emocionados y mi hermana corrió a mis brazos para abrazarme. La envolví con fuerza y dejé escapar más y más lágrimas. Quinn y mi papá Leroy se habían abrazado mientras que vi a Puck correr escaleras arriba. Mi padre se acercó y se unió a nosotras.

"¡Las felicito, hijas! No puedo creer que funcionó."

Dijo aclarando la palabra hijas para las dos, y Quinn se sonrojo. Se separó un poco de Papá, sin liberar su agarre.

"Acéptalo, serás abuelo en 6 meses."

Dijo Puck bajando las escaleras con la cámara digital en sus manos. Me acercó a Quinn y lo miré.

"¿Qué? ¿No piensan decirles a Erica y Fernanda que serán tías? ¡Alguien tiene que subir la foto en Facebook y ese seré yo!"

Quinn me abrazó por la cintura con un cariño que nunca sentí en ella e hice lo mismo. Pero tomó la foto y la colocó sobre mi panza con su mano, indicando que yo estaba embarazada con el gesto. Él sacó la foto mientras sonreíamos abiertamente y luego nos la arrebató para sacarle una foto de cerca. Mientras tanto, ella me sostuvo la cara por la barbilla y me miró, tan solo me miró. Evelyn sacó su teléfono, discó un número y me lo extendió. Cuando miré, estaba llamando a la tía Beth. Tomé el celular sonriente, sabía que le estábamos diciendo a más de una persona cuando se supone que debía ser privado pero sabía que ellos mantendrían el secreto, mi familia, la tía Beth y su marido y las hermanas de Quinn. Especialmente su padre, para que supiera que no estaba engañando a su hija y que de verdad le estaba dando un hijo a su hija y no la engañaba como su mujer hizo con él. Contestó en el quinto timbre y no la dejé decir hola. Le conté todo, lo de la inseminación y la fusión de los óvulos míos y de Quinn y yo esperando un hijo suyo. Y por supuesto, que tenía que mantenerlo en secreto hasta que el bebé naciera. Durante largo rato escuché silencio y creí que le había dado algo. Pero luego empezó a gritar feliz de que se alegraba por nosotras y cuando le dije que para ella sería como un nieto, pues es como una madre para mí… se emocionó. Durante ese instante, Puck se sentó a mi lado en la sala con su computadora, subió las fotos a su página y etiquetó a las gemelas. Dejándoles el comentario de que yo estaba embarazada por inseminación artificial, nada más. Sin decir nada de que era de Quinn y todo eso.

Durante el correr del día, los demás me trataron con cuidado. Preguntaban si estaba bien, si necesitaba algo. Quinn estaba tan emocionada que me preguntó si tenía antojos y me aproveché un poco. Le dije que quería comer frutillas y se fue con Puck a buscarlas por todo Londres. Cuando llegaron yo estaba mirando Harry Potter y la piedra filosofal que la había agarrado empezada por la TV. Me dieron la fruta y me criticaron por tener un antojo tan difícil. No era época de frutillas y les costó mucho encontrarlas. Se los había dicho porque se me había ocurrido comer eso en el momento y me hicieron dar cuenta que era un antojo real. Había querido mentirles y no me dio resultado.

Más tarde, estaba revisando mi face cuando vi los primeros comentarios. La mayoría era de las gemelas, que estaban emocionadísimas. Fernanda me dejo un mensaje privado y lo abrí para leerlo.

"¡Las felicito! No puedo creer que estés embarazada. ¿Cómo hicieron esa cosa de la inseminación? Acá te dejo el número de mi casa y nos llaman. ¡Por favor, díganos todo!"

Dejaron el número y busqué un papel, lo anoté y corrí al estudio de Papá. Él estaba haciendo unas anotaciones en su libreta y levantó la mirada para verme.

"¿Puedo hacer una llamada internacional?"

Levantó una ceja y abrió los ojos de par en par.

"¿A quién?"

Dijo Quinn detrás de mí. Le dije que sus hermanas habían visto la foto y habían hecho los comentarios. Y el mensaje privado de Fernanda, donde dejaban el número de su casa para que las llamáramos. Papá nos dijo que llamáramos tranquilas y nos dejó solas.

Cuando contestaron y notaron que era Quinn las escuché gritar desde donde yo estaba sentada, en las piernas de mi esposa. Con una mano sostenía la mía y la acariciaba, la otra sostenía el teléfono contra su oreja.

"¡Quinny! ¡Las felicito! Vimos la foto y están radiantes de felicidad."

Dijo Erica del otro lado, Quinn me hizo acercarme a su oreja y escuchar entre las dos.

Me gustó el apodo de Quinny, luego se lo diría, era tierno.

"¿Si les cuento un secreto me juran por Mamá que van a cerrar la boca?"

Preguntó dándoles donde más les duele.

"¡Por supuesto! ¿Qué pasó?"

Dijo Erica y escuché a Fernanda hacer lo mismo que yo y acercar su oreja.

"El bebé que espera Rachel también es mío."

Las escuché reír y supe que no le creían.

"¡Y claro idiota! ¡Si es tu esposa y deciden tener un bebé es obvio que también es tuyo!"

Dijo y sentí a Quinn enfurecerse. Era la primera vez que la veía fastidiarse.

"¿Tienes cerilla en los oídos, idiota? Te estoy diciendo que vas a ser tía. ¡Tía de sangre!"

Quedaron mudas y Fernanda le sacó el teléfono.

"Soy Fer, repetí eso te lo pido por favor."

Suspiró y me miró jugando pesadamente con sus cejas.

"Pagamos bastante dinero a un doctor que unió mi óvulo y el de Rachel para crear uno solo. Después utilizamos el esperma de un donante e hizo la inseminación artificial. Está de dos meses de embarazo y voy a tener un hijo o hija con ella. ¡De mi propia sangre! ¿Qué te parece tía?"

Le dijo riendo y las escuchamos llamar a su padre del otro lado. Le contaron la noticia a los gritos, llenas de felicidad. Erica le decía que yo sí era honesta y no como su madre. Que no engañaba a Quinn y le daba la oportunidad de ser madre. Que tomara el teléfono y me pidiera disculpas como un hombre que era. Eso pareció herirlo bastante, pues habló con Quinn y nos pidió disculpas una y otra vez por lo que dijo en Canadá. Y después nos felicitó y confesó estar emocionado porque iba a ser abuelo por primera vez. Ella cerró los ojos para soportar las lágrimas y para alegrarla tomé su mano y la coloqué sobre mi vientre para que lo acariciara. Siguió hablando con su padre sobre lo contenta que estaba, le di un beso en la mejilla y la dejé que hablara tranquila con él.


Hola gente!
Espero que les guste este capítulo. Al final... voy a cambiar el final que tiene... y lo voy a dejar abierto para una segunda parte. No se preocupen, intentaré que no pierda la escencia como pasa con algunos fics. :) Pero eso sí... la segunda parte vendrá luego de que termine con la historia de "Something To Die For"

Ok... déjenme aclararles, que Quinn no se va a quedar sin hacer nada. Tranquilas!
Y la vida de las chicas va a cambiar a partir de ahora ;)

Le dedico este capítulo a mi gran amor! :3 Como he hecho con todos los demas, es que se lo merece. TE AMO mi vida! :)

Ok... dejen review. GRACIAS POR TODOS SUS COMENTARIOS POR LA SEGUNDA PARTE Y POR DEJAR REVIEW! :)

Saludos, Natalie. :)