Capitulo 11

Secretos


Ya era de mañana, la luz comenzaba a tocarle delicadamente su rostro, poco a poco abría sus ojos intentando no lastimarlos ante el brillo de los rayos del sol, cuando logró ver con claridad la habitación, se dio cuenta que no estaba en su casa, ni en su departamento. Fue ese el momento en que recordó que se había quedado en casa de Orihime…por aquello que había sucedido. Rukia se sentó sobre la cama, no veía a Orihime por ningún sitio, aún cuando se habían quedado a dormir juntas. La noche anterior, no se dio el tiempo de mirar claramente la habitación de su amiga, ahora que lo notaba era grande, quizás más grande que la suya, pintada de un rosa muy colorido, al fijarse a su costado vio una cómoda en donde tenía fotografías, había una del hermano mayor de Orihime con esa fría expresión que tanto le caracteriza, y unas cuantas de Rukia. También, estaban aquellas que más llamaron su atención, eran obviamente muy recientes donde Orihime estaba al lado de Ulquiorra, Rukia rió al recordar que él odiaba tomarse fotografías, pero en esas aún con una expresión tosca se veía contento.

Al menos ellos tienen estabilidad, pensó Rukia.

— Que patética soy —susurro para sí misma, ya había estado bien de compadecerse por lo sucedido con Ichigo, no sabía que debería hacer todavía, pero entendía que Ichigo estaría esperándola, esperándola a que llegara con una respuesta, fuera cual fuera. Él siempre había sido tan idiota, siempre le deja el trabajo más difícil—. Ya sabré que hacer, siempre sé que hacer, es cuestión e pensarlo y pronto sabré que hacer.

Se levantó de la cama, y notó como la ropa que Orihime le había prestado para dormir era realmente muy grande para ella, no intentaba decir que Orihime estuviera pasada de peso, sólo que era evidente, Orihime tenía más busto, más caderas, más piernas, más altura que ella, era una belleza andante y Rukia era sólo ella, bonita, pero simple, no era despampanante y eso le atemorizaba en ocasiones, más ahora que ninguna otra vez, pensar siquiera que ella llegara a aceptar a Ichigo, temía que él se…bueno, que él se aburriera de ella. Conocía a la mayoría de las mujeres que él trataba y no eran cómo ella, habían pocas, casi ninguna. Rukia sacudió la cabeza, no era tiempo de pensar en ese tipo de cosas, primero lo primero, tomaría una ducha, desayunaría algo y luego iría al trabajo como cualquier otro día, eso no iba a suponer la desestabilización de su vida, no, Ichigo aún estaba muy lejos de conseguirlo.

— ¡Rukia! —gritó Orihime, seguramente desde la cocina, pero luego de eso pareció caminar rumbo a la habitación donde Rukia estaba, así fue como ambas lograron verse—. El desayuno está listo —dijo, mostrando una linda sonrisa— si quieres bañarte primero, puedes hacerlo.

— Eso haré —dijo a modo de respuesta.

— Tú ropa está limpia y planchada, la deje en un cesto en la ducha.

— ¿Desde cuándo estás despierta?

Orihime pareció pensarlo.

— Desde muy temprano —terminó diciendo, al no recordar con claridad la hora y luego ver cómo Rukia parecía preocupada, eso se estaba volviendo algo de familia—. Es normal, pero tú no te preocupes, sólo ve y dúchate.

— Está bien.

Orihime salió casi corriendo, recordado haber dejado algo en el fuego o eso había aparentado, Rukia sólo sonrió al ver que ella no había dejado de ser tan olvidadiza, ahora lo único que le preocupaba es qué estaría haciendo de comer. Orihime no era, ¿cómo decirlo?, la mejor chef del universo, intentaba ser lo mejor posible, pero su sentido del gusto no era del todo normal. Bueno, hiciera lo que hiciera, Rukia sabía que comería lo que ella preparará así que lo mejor sería darse prisa.

Por su parte, Orihime tenía todo listo. No es que fuera una maniática de la limpieza, pero se sentía incomoda cuando las cosas no tenían su orden o su limpieza, así que se levantaba desde muy temprano antes de irse a trabajar para dejar todo reluciente. Justo cuando iba a sentarse, el teléfono de su casa sonó, era Ulquiorra.

— Buenos días —dijo ella sonrientemente—. ¿Cómo dormiste?

— Mejor —respondió él—. ¿Y tú? Suenas muy despierta para ser tan temprano, antes de llamar temía despertarte, ¿has dormido lo suficiente, Orihime?

Orihime se sonrojo, él se había dado cuenta poco a poco de su manera de ser y le preocupaba cada vez más ese constante vicio por despertarse temprano y dormirse tarde, aunque sabía que tenía razón y no era motivo de alegría, Orihime se sentía feliz de que él se preocupara por ella. Realmente feliz, alguien se preocupaba por ella de esa manera.

— He dormido bien —susurro—, lo juro.

— ¿Mi hermana no te hizo desvelarte?

— No, es más calmada de lo que imaginas, sólo necesitaba un poco de desahogo y dormir, creo que está mejor que ayer.

— ¿Fue por él, verdad?

Orihime suspiro, ya se esperaba este interrogatorio, pero no dejaría de serle fiel a su amistad.

— No puedo decírtelo con certeza, es algo que ella debe arreglar por su cuenta, pero lo importante es que ahora está bien. No más preguntas, Ulquiorra.

— Bien —dijo, concediéndole su petición—. Orihime, hoy no creo que podamos vernos como habíamos planeado.

— ¿Por qué?

— Tengo que ir a ver un antiguo compañero, pero podríamos vernos por la noche.

— Está bien —dijo, haciendo un par de muecas disgustadas—. No me agrada la idea de no verte temprano, pero me gusta más verte por la noche.

Él no respondió.

— ¿Sucede algo? —le preguntó Orihime, era normal en él esa seriedad, esa tranquilidad, esa taciturnidad, pero se podría decir que ahora también se daba cuenta de pequeñas acciones que no eran tan normales y ahora no parecía estar tan tranquilo. Espero por su respuesta, pero esta nunca llegó—. ¿Ulquiorra? —insistió.

— No es nada, así que no le des tanta importancia.

— Es normal que me preocupe por ti.

— Lo sé.

Orihime sabía cuán incomodo era para Ulquiorra hablar o expresar sus sentimientos, cuanto le costaba decirlos en palabras, no le molestaba porque ella lo amaba así, ella lo había conocido así, ella lo entendía, pero era inevitable esperar que él se sintiera de la misma manera con ella, que aceptará que ella no podía evitar preocuparse por él aún si fuera por lo más mínimo, si algo malo le pasaba quería saberlo por obvias razones. Se podría decir que existía un choque de "formas de ser" entre ellos, pero eso no la hacía amarlo menos. Era sólo incomodo.

— Confía en mí, Ulquiorra.

— Lo hago, más de lo que imaginas —aclaró Ulquiorra, después de que notó a través de la voz de su novia la necesidad de saberlo, y él quería decírselo, deseaba poder hacerlo—, pero esto no es algo tan importante y no quiero preocuparte por banalidades.

— Bien, lo dejaremos así…está vez —concedió Orihime.

— Bien, eso era todo —iba a colgar, Orihime lo sentía, pero sin que ella lo esperara no lo hizo tan rápido como supondría que lo haría—. Orihime, yo…realmente…te…quiero, ¿lo sabes, verdad?

— Sí, lo sé —ella respondió esperando que su voz no sonará tan temblorosa como ella la había escuchado, aún a su edad responder después de esas declaraciones era embarazoso—. Yo también te quiero, nos vemos en la noche.

— Sí —después de decir eso, él se apronto a colgar.

— ¿Era mi hermano? —Rukia llegó rápidamente al lado de Orihime, mientras le sonreía tranquilamente a su amiga, Orihime asintió—. Es muy atento, de seguro ni pregunto por mí.

— Sí que lo hizo, —respondió Orihime—. Me preguntó si tu actitud de ayer había sido por la culpa de Ichigo, yo no se lo confirmé pero…

— …lo sabe —Rukia la interrumpió, Ulquiorra no era ningún estúpido y sabía de su extraña relación con Ichigo, no le tuvo que llevar mucho tiempo reunir todas las piezas y hacerse de su propia conclusión, la conclusión que todos tenían—. Estoy segura, pero es mejor que no se lo diga abiertamente hasta después de que tome una decisión con respecto a Ichigo, más tarde…ya veremos que sucede.

— ¿Has pensado en eso? —Orihime le preguntó curiosamente mientras servía el desayuno, tenía curiosidad por saberlo y Rukia parecía tranquila al hablar de ello, había vuelto a ser la misma Rukia que recordaba, sin miedo y segura de sí misma—. ¿A sólo un día?

— Sí que he pensado, pero no sé qué hacer aún —Rukia bostezó antes de continuar—. Ese Ichigo es más complicado de lo que esperaba, me ha dejado con una gran decisión.

Orihime sonrió abiertamente, al menos Rukia se veía más tranquila que la noche anterior, jamás la vio tan afectada por algo como eso y ella había pasado por tantas situaciones dolorosas, pero siempre lo había notada ese lazo, casi invisible, que la unía a Ichigo. Era más que una simple amistad, pero no podía llamarse una relación de amantes; quizás era más fuerte que eso.

— Eso parece.

— Oh —dijo Rukia—. Anoche me dijiste que irías al médico, ¿te sucede algo?

— No —respondió—. Es el chequeo que me hago cada seis meses, deberías hacerte alguno de vez en cuando.

— No me gustan los doctores, ya sabes —respondió Rukia—. ¿Irás al hospital del padre de Ishida?

Orihime quería evadir esa pregunta, ahora que tenía novio no estaba tan segura de mantener una relación amistosa con Ishida, él era encantador y todo, pero sabía que sentía atracción por ella y eso la intimidaba.

— Sí, me ofreció un descuento que rechacé —explicó—. No sabe que iré, nunca he ido a ese hospital, pero mi hermano insistió que fuera ahí y...bueno…iré, pero es el padre de Ishida-kun con el que me checaré, esto no tiene nada que ver con…

Rukia soltó una risa, parecía que Orihime estaba preocupada por lo que ella creyera de su relación con Ishida.

— ¡Vamos! No tienes que darme tantas explicaciones, con un simple "sí" me hubiera bastado y no, sé cuanto quieres a mi hermano, así que dudo que lo vayas a engañar con Ishida, así que deja de pensar que me molestaré si eres cercana a mi amigo. Él es un buen chico, junto a Urahara son los dos mejores, Ichigo y Renji son más estúpidos, pero igual son buenos.

— Lo siento, —dijo Orihime—. Ishida-kun, él siente algo por mí que me parece innecesario, no quiero que se malentienda nada, a penas estoy comenzando esta relación con Ulquiorra, yo no quiero que pase algo y nos peleemos por algo sin sentido.

— No lo harán —le afirmó la morena—. Ishida es muy respetuoso, ahora que sabe que estás en una relación, él no va a intentar nada.

— ¿Estás segura? Porque él me agrada mucho…como amigo.

— Entonces, él lo entenderá.

Orihime dibujó una sonrisa en sus labios.

— Supongo que irás a trabajar.

— Sí, tengo muchas pinturas que terminar y si Dios quiere, podría…no, la verdad es que no tengo cabeza para muchas cosas, creo que debo enfocarme en terminar las pinturas que me faltan y…ya.

— ¿En serio estás bien, Rukia? Deberías tomarte unos días de descanso y pensar las cosas con calma.

— Me conoces, pienso mejor estando bajo presión.

— ¿Estás segura?

Rukia tomó una de las manos de Orihime.

— Créeme, sé lo que hago y ten fe en mi.

Eso fue lo único que Orihime necesito escuchar para confiar completamente en Rukia. Ya lo había decidido, lo pensaría y cuando se sintiera segura entonces iría a hablar con Ichigo, él ya había esperado mucho tiempo, así que unos días más no serían ningún problema para él. Eso era lo más apropiado.


Los días pasaron e Ichigo no había tenido ningún contacto con Rukia, así que pensó que era mejor que dejara de esperarla, cuando ella se sintiera lista, iría a buscarlo, eso era seguro. Fue esa la razón por la cual decidió enfocarse en su trabajo, él era dueño de una funeraria, o mejor dicho su familia era la dueña, pero él normalmente se hacía cargo. Vaya trabajo, decían muchos, era lúgubre trabajar ahí, pero Ichigo había encontrado el encanto de ello, los muertos no hablaban y no cuestionaban de nada. En esos días era lo único que quería.

— Oh —fue la expresión que hizo Ichigo al ver quien entraba por la puerta del lugar—. Eres tú, Tatsuki.

— ¿Así recibes a tus cliente?

— Bueno, tú no eres precisamente un cliente —dijo Ichigo esbozando una sonrisa en sus labios—, pero ¿qué estás haciendo aquí? Espero que no sean malas noticias.

— No, gracias a Dios todos estamos bien, lo que pasa es que Urahara-san me conto lo que paso entre Rukia y tú.

— ¿Es qué somos tema de conversación entre todos ustedes? —dijo Ichigo molesto, pero Tatsuki no hizo nada más que soltar una carcajada, lo cual molesto al pelinaranja—. ¿Qué es tan gracioso? La verdad, no veo nada gracioso en lo que dije.

— ¿En serio? —preguntó Tatsuki sin dejar de reír—. Sé que nadie dijo nada antes, pero ustedes son lo suficientemente entretenidos para no hablar sobre su relación, quiero decir, ¿recuerdas cuándo conociste a Rukia?, caíste enamorado de ella sin poder ocultarlo y luego todo eso de la relación de ella y Kaien, eso complicó las cosas, trataron de mantener su amistad por sobre todo, pero te guste o no admitirlo, siempre ha habido esa posibilidad entre ustedes, yo creía que era cuestión de tiempo. Cuestión de tiempo para que tu lenta cabeza hiciera su trabajo y se diera cuenta que aún la amabas.

— ¿Así que todos sabían que yo estaba enamorado de Rukia?

Ella negó con la cabeza.

— Sólo yo y quizás Urahara, los otros estaban muy ocupados como para darse cuenta, pero para serte sincera y hablando con más seriedad, pensé que lo habías superado, que habías optado por ser sólo amigos, —dijo rápidamente—. Pensé que aceptaste que ella había elegido a Kaien, pensé tantas cosas…sobre ti todo este tiempo, pero al parecer no la has superado, el primer amor siempre ha sido el más difícil de olvidar, ¿verdad?

Ichigo sonrió, recordaba ese tipo de pláticas, Tatsuki siempre había sido su mejor amiga hasta que Rukia apareció en su vida y ella comenzara a acercarse a Renji, era agradable platicar con alguien que realmente te entiende.

— No tienes idea.

— Sí que la tengo —replicó Tatsuki—, Rukia es una chica increíble, pero la conoces mejor que nadie…va a tener miedo y no va a demostrarlo, así que sería mejor dejarla que pensara las cosas y luego…quizás ustedes… ¡dios! Ichigo, no tienes una idea de lo maravilloso que sería que ustedes estuvieran juntos, quizás puedan ir a mi boda como pareja y sí, eso sería maravilloso.

El pelinaranja no evito ver con unos ojos melancólicos a su amiga, eso sería justo como ella había dicho: maravilloso. Pero, también había algo que no podía dejar pasar, la manera en que Tatsuki hablaba, algo había cambiado, quizás de una manera sutil, quizás ella ya poseía esa característica pero en menor escala, sólo se le hacía gracioso ver como su amiga, aquella que siempre le ganaba en las peleas cuando eran pequeños, aquella amiga que jamás pensó ver así. Tatsuki estaba convirtiéndose en una mujer.

— ¿En verdad eres feliz, Tatsuki?

— ¿Por qué preguntas eso de repente? —dijo ella, no entendía a qué venía esa pregunta, pero decidió responderle—, estoy feliz, quisiera que algunas cosas fueran mejores, pero no puedo quejarme…voy a casarme con alguien que me ama, con alguien a quien yo amo. ¿Qué más podría pedir?

Era cierto, cada una de sus palabras era verdad, pero algo que ella jamás espero que sucediera, ocurrió. Incontables lagrimas corrían por sus mejillas, no quería eso, que alguien la viera llorar…después de decir que estaba feliz. Sin embargo, Ichigo lo entendió y con su mano comenzó a quitarle poco a poco ese líquido salado.

— ¿Hay algo que quieras contarme?

Tatsuki asintió.

— ¿Se trata de Renji? —ella asintió nuevamente e Ichigo soltó un suspiro, él no estaba para dar consejos, pero no podía dejarla así—. Dime, ¿qué es lo que ha hecho esta vez?

— Nada, sé que lo que dijo no fue con la intención de herirme, lo sé porque lo conozco… aún así, me hirió.

— ¿Qué dijo?

— Que la única razón del porque le molestaba que yo fuera a casarme era…era porque él nunca me había tenido como mujer.

Ichigo frunció el ceño, los hombres solemos ser unos idiotas cuando se trata de mujeres, pensó.

— Sé que no ha sido su intención el lastimarme, pero…hubiera querido que él estuviera presente en mi boda. Aún quiero que esté presente ese día.

— ¿Has dejado de amarlo?

La pelinegra pestañeó.

— Eso creo, no hemos tenido muy buenos ratos juntos últimamente, así que no sabría decirte…esté no es el Renji que recuerdo, pero al mismo tiempo lo es, ¿cómo es que hemos cambiado tanto, Ichigo? No sólo él y yo, sino todos…Urahara está casado, Ishida tiene puestos los ojos sobre Orihime, Orihime está con Ulquiorra, tú y Rukia, ¿desde cuándo se volvió tan difícil?

— Así es la vida, a veces esto tiene que pasar para podernos mostrar lo que realmente vale, lo que necesitamos en realidad y no sólo lo que queremos.

— Quiero a Renji, de eso no hay duda, pero no estoy segura de que sea amor, de que necesite esa clase de amor…éramos muy jóvenes cuando estuvimos juntos y quizás malinterpretamos las cosas, no todos podemos aspirar a quedarnos con nuestro primer amor.

Ichigo sonrió y después le dio un ligero golpe en la frente a su amiga.

— Había olvidado que hace mucho que sobrepase tu altura.

— Pero sigo dando los mejores golpes.

Ambos rieron cuando alguien entró, era un joven de altura media, de cabello negro y corto, con una mirada apacible, traía en sus manos un celular aparentemente caro, su manera de vestir era versátil, unos jeans deslavados, una camiseta de algodón de color blanca, un joven como cualquiera, pero al encontrarse con la mirada de Tatsuki y la de Ichigo, sonrió. Se dirigió hacia los dos con pasos acelerados, sin que Ichigo pudiera darse cuenta Tatsuki ya estaba a su lado, no había que ser un genio para adivinar quién era él. Su prometido, era la respuesta más apropiada.

— Ichigo, quiero presentarte a Mizuiro Kojima —dijo Tatsuki sonriendo—, es mi futuro esposo.

— Es un placer, —dijo el pelinaranja sin pensarlo.

— El gusto es mío —Mizuiro se escuchaba muy educado—, Tatsuki ha hablado maravillas de ti que ya podríamos ser amigos.

— Sí, quizás.

Tan natural como jamás había visto Ichigo, Mizuiro giró su mirada hacia Tatsuki, era cálida y se veía un sincero amor en sus ojos, quizás él si era el indicado para su amiga. Ella por su lado, lo miraba de una manera muy diferente a la que usaba cuando estaba con Renji, era más tranquila, más relajada, parecía feliz.

— ¿Te molesta que me la lleve?

— No, —respondió Ichigo—. Seguramente tienen mucho que arreglar sobre la boda, tienes todo el derecho. Sólo déjame decirte que espero que la hagas muy feliz, Tatsuki es alguien muy especial para mí, si le haces algo…yo seré quien te haga alguna que otra visita.

— Entendido —repuso Mizuiro con una tranquila sonrisa.

Pero de la nada, Tatsuki le dio un fuerte golpe a su amigo.

— No seas tan formal, pareces mi padre.

— ¡Demonios! Sólo hago lo que creo que es correcto, no era necesario que me golpearas.

Mizuiro soltó una pequeña y casi imperceptible risa.

— Es justo como lo imaginaba, parecen hermanos, pero no te preocupes Ichigo, haré todo lo que esté en mis manos para que ella no tenga la necesidad de darme esa clase de golpes.

— Eso será lo mejor.

— Ya, ya —Tatsuki tomó la mano de su prometido y se lo llevó con ella—, mejor nos vamos antes de que los dos hagan un complot contra mí.

— Diviértete.

— ¡Oye, Ichigo! —Gritó Tatsuki antes de salir completamente—. Si Rukia y tú consiguen estar juntos…trátala bien y no digas cosas estúpidas, piensa antes de hablar.

— Gracias por el consejo.

Tatsuki y su novio había salido, pero no pasó ni un segundo para que la puerta volviera s abrirse, así que Ichigo supuso que a Tatsuki se le había olvidado algo.

— ¿No me digas que olvidaste algo, Tatsuki?

— No soy ella.

De repente, se dio cuenta que Rukia había sido la única que entró por la puerta de su departamento, la verdad es que él no esperaba verla tan pronto, llevaba puesto un short de mezclilla y una playera blanca, seguía vistiéndose tan masculinamente como recordaba, pero ahora que la veía así, era tan cierto que de cualquier manera se veía hermosa. Ichigo sonrió ante sus pensamientos, ¿desde cuándo se había vuelto tan cursi?

— Acabo de ver a Tatsuki, ¿ese era su novio?

— Sí, él era Mizuiro, su novio —respondió Ichigo casi tartamudeando.

— Vaya, es raro que ella se vea tan feliz de una manera tan femenina, —dijo Rukia, pero al notar que Ichigo hizo caso omiso de su connotación, decidió sonreírle antes de hablar—. Han sido unos largos días, ¿verdad?

— Muy largos, como no tienes idea.

Ella pudo ver la intriga en los ojos de Ichigo, él quería saber su respuesta o mejor dicho, su decisión.

— Sé que he estado evitando verte, pero también sé que lo has comprendido…tenía que pensar las cosas antes de que todo esto pasara.

— Lo sé.

— ¿Qué es lo que esperas que te responda?

— Nada que tu no quieras, Rukia, sin importar lo que decidiste, tengo algo que decir —susurro Ichigo, sus palabras estaban acumulándose una tras otra e su boca, tenía que elegir las correctas, aquellas que sin importar cual fuera su decisión pudieran darle la oportunidad de mantener su relación lo más intacta posible—. Yo…yo jamás arriesgaría nuestra amistad sino estuviera completamente seguro de lo que quiero y aunque lo dudes…te quiero a ti.

Rukia se alegró instintivamente.

— No lo dudo, a decir verdad, te creo —susurro ella—, pero me resulta difícil comprenderlo, ¿por qué nunca mencionaste antes?...cuando estaba con Kaien, quizás si te adelantabas un poco podríamos haber…

— No, —Ichigo la interrumpió—. Amabas a Kaien, yo lo sabía y no iba a interponerme eso sin importar mis sentimientos, en aquellos momentos era muy inocente, creía conocer lo suficiente de amor…y quizás era más inteligente en ello de lo que soy ahora, supuse que tu felicidad venía primero y así fue, siempre ha sido así, pero he conocido incontables mujeres, he tenido amoríos con ella que nunca significan nada para mí, me mentí incluso a mí mismo durante todo este tiempo, me engañe diciéndome que nunca había estado enamorado antes hasta el punto de creérmelo.

— Ichigo…

— Y cuando tu relación con Kaien se acabo, sólo supe que lo que necesitabas no era alguien que te estuviera hostigando con coqueteos sino a un amigo a tu lado, además de que ya tenía la fama de mujeriego y muchas cosas habían cambiado, así que ¿por qué arriesgar nuestra amistad? Mi amigo pintor, eso quise que fueras para mí, sino podía tenerte…era lo mejor.

Rukia sonrió.

— Muchas cosas han cambiado —dijo ella—, eso es seguro, pero hay algunas que jamás cambiaran y cuando digo eso, hablo en serio, ese tipo de cosas somos nosotros, has pasado por todas las etapas posibles que un hombre puede pasar y sigues siendo el mismo hombre que yo recuerdo, aquel a quien tuve la fortuna de conocer en mi vida…y sé que no suelo decir este tipo de cosas porque no soy como tú que aunque estés avergonzado, puedes decirme tus sentimientos tan libremente…yo no soy así, pero si de algo estoy segura es que, entre todos los encuentros que he tenido en mi vida con todas las personas que he conocido a lo largo de mi aún corta vida. Eres tú quien ha marcado un antes y un después.

— Eres lo mismo para mi, de eso puedes estar segura.

— He pensado mucho, demasiado tiempo en los pros y los contras de esto, y sé que hay más posibilidades de que esto sea un desastre y que termine de la peor manera imaginable, pero…creo que podemos intentarlo…la verdad quiero intentarlo, después de pensarlo, creo que me resultas bastante tentador, Ichigo.

La sonrisa en los labios de Ichigo era inmensa, hacía mucho tiempo que no se sentía tan feliz, tan completo.

— ¿No es un broma?

— ¿Por qué estaría bromeando con esto, imbécil?

— Bien, pero quiero ir con calma, Rukia, quiero hacer esto bien.

— Entonces, podemos decir que hoy, aquí hemos comenzado… —dijo ella sonriendo—, no se siente tan diferente, seguimos siendo los mismos y nos miramos de la misma manera, ahora comprendo porque a todos no parecía sorprenderles que estuviéramos pasando por esto.

— Rukia, ¿puedo besarte?

A Rukia le sorprendió el tono de voz que uso está vez para preguntarle, ahora estaba notando esas pequeñas cosas diferentes, era su voz, su mirada, parecía como si por fin él se sintiera tan libre como para poder mostrarlas después de haberlas ocultado durante tanto tiempo, ella sólo asintió ante la pregunta. Él se acerco lentamente, tomando ligeros respiros, parecía tan nervioso que la morena hubiera querido bromear ante ello, pero ella también sentía algo diferente, la respiración de Ichigo estaba cada vez más cerca a ella y eso estaba embriagándola, se sentía diferente a la primera vez que ellos se besaron, Ichigo no estaba intentando ser rápido ni parecía que sus intenciones se fueran a algo más allá que un simple beso.

Definitivamente los ojos de Ichigo decían algo que ella no esperaba: te quiero. Solo a ella. Y eso la hacía sentirse especial, hace mucho tiempo que alguien no la mirada de esa manera, que no pensaba que ella era…

— Eres hermosa, Rukia.

— No digas cosas como esas, no van contigo.

— Es la verdad.

Antes de que sus labios se unieran, la comisura de los labios de Ichigo se arqueó visiblemente. No fue un ansioso beso, más bien fue lento y profundo, como si ambos quisieran guardar ese momento en sus memorias para siempre, pero sabían que tenían que separarse en algún momento, así que lo hicieron de la misma manera, lentamente hasta por fin estar lo más separados posible.

— Bien, —dijo Ichigo.

— Entonces, ¿no sexo?

— Yo nunca dije eso —a voz de Ichigo sonó repentinamente lasciva—, pero quiero ir tranquilo contigo, eres tú…quiero hacerlo bien.

— Es raro escucharte decir eso…ir en serio con una chica.

— Es lo único que quiero hacer.

— Entonces, yo creo…me tengo que ir…

— Si quieres puedes quedarte, sólo unos momentos…no tiene porque pasar nada, es mi trabajo y como tú, soy profesional.

Rukia suspiro.

— Está bien, pero sólo será por un momento que tengo que regresar al trabajo.

— ¿Así que te tomaste la molestia en venir a verme?

— No lo digas como si fuera la gran cosa, Ichigo.

Él siempre había amado molestarla de esa manera, pero de alguna manera ahora se sentía tan bien, no le molestaba que dijera eso sino que lo dijera en ese tono, tratando de hacerla sentirse avergonzada y para su suerte, lo conseguía.

— Deja de hacerte el idiota.

— Bien, bien, dejaré de hacerlo si me prometes algo.

— ¿Qué?

— Una cita, quiero tener una cita contigo, Rukia.

Ella sonrió.

— Está bien, el día que esté libre la tendremos.

Ese podría ser el mejor día de la vida de Ichigo, era la primera vez que sentía que podía olvidarse de lo que había sido, de cuantas mujeres había conocido y quedarse toda la vida viendo esa sonrisa, escuchando esa voz, y queriendo a su mejor amiga. Había valido la pena tanta espera por sólo estar con ella.


Ese mismo día, pero en un conocido y prestigiado restaurant de la ciudad un hombre estaba al punto de matar a alguien por la tardanza de su conocido, quería irse, pero la reservación había sido demasiado cara como para marcharse de esa manera. Cuando por fin aquel con quien se había citado llegó, esté solo atinó a decir:

— Vaya, finalmente has mostrado tu cara —fueron las rudas palabras del hombre de cabellos azules, al notar la mirada de Ulquiorra, sólo sonrió—, ¿es que no me has perdonado por aquello que intente hacerle a tu hermanita?

— Cierra la maldita boca, tengo un dolor de cabeza espantoso y no tengo ánimos de soportarte —dijo Ulquiorra, lo más tranquilo posible—. Ni me hubiera creído que tendría que volver a verte, Grimmjow.

— Eso pasa, no te compliques la vida intentando analizarlo —Grimmjow dijo luego de tirar el cigarro que tenía en sus manos a la basura—, de todas maneras no le pasó nada y está bien, además me golpeaste, así que ¿por qué no dejamos el pasado atrás y nos ocupamos de lo que en verdad importa?

La inexpresable mirada de Ulquiorra hizo caso omiso del tono de voz en que Grimmjow estaba dirigiéndose ante él, desde que tuvo de desdicha de volver a verlo sé dio cuenta de que ese era el más tranquilo para él.

— Tienes razón.

— Oye, —Grimmjow giró su mirada y la posó sobre la joven de cabellos verdes que había llegado acompañando a Ulquiorra—, ¿quién es está mujer? ¿Tu novia? Acordamos que esto quedaría entre nosotros, maldito Ulquiorra.

— Soy Neliel…y no, no soy su novia.

— ¿Quién eres, entonces?

—Ya lo dije, —fueron las últimas palabras de Neliel antes de esconderse detrás de Ulquiorra de una manera infantil.

La mirada que el peliazul dirigió a Ulquiorra fue más que suficiente para comprender su significado.

— Ella tiene que ver en esto, es la razón por la cual supe de ti y de nuestra antigua relación —respondió Ulquiorra—. Así que sé más gentil con ella.

Grimmjow gruñó.

— Bueno, al menos era obvio que tú nunca conseguirías a alguien del calibre de ella, demasiado atractiva para ti.

— Lo que digas, será mejor que hablemos de esto y terminemos de ponernos de acuerdo, ya me he cansado de estar frente a ti.

— Funciona para mí.

Y así, Ulquiorra, Neliel y Grimmjow continuaron hablando, poco a poco se estaban juntando la piezas que Neliel había estado esperando, pero ella quería no lastimar a Ulquiorra, él estaba siendo tan bueno con ella; sin embargo, en una guerra todos tienen que perder algo. Siempre se pierde y ella no quería perder lo más importante para ella….no de nuevo.

Perdóname si esto no resulta, susurro para sus adentros.

Continuara...


Uff, he tardado milenios en esta historia, pero es que no había tenido inspiración y de la nada, llegó. Espero que les haya gustado, que ya va a venir lo más emocionante. Denme algo de tiempo y verán que será.