Notas de la autora: Holitas terroncitos! llegue rapidito a disculparme por la tardanza (esque la escuela me tiene mordiendome las uñas y mi computadora tirando mis cabellos porque se apaga cada 5 o 10 minutos de manera autonoma... *) asi que aqui les traigo este capi que espero sea de su agrado! les mando muchos besitos a lalala, Jess Granger S y MireDraco! mil gracias por comentar! valen mil!


Capítulo 11: Un baile y… ¿una sensación prohibida?

*´¨°°¨¨´*1 semanas después*´¨°°¨¨´*

Mientras secaba su ahora largo cabello miraba por el rabillo del ojo a cierto pelinegro que se estaba ejercitando y se sobaba nerviosamente la sien. Simple y sencillamente quería sollozar en alguna habitación desierta de solo recordar su pequeño desliz de la semana pasada.

Ó sea, una cosa era imaginarse mentalmente como se sentían esos carnosos labios nuevamente sobre los suyos, si serían tan maravillosos como recordaba o fue solo producto de su agotado cuerpo por tanto ejercicio (que estaba seguro que debería estar prohibido, le dijeran lo que le dijeran)… pero otra cosa muy, pero muuuy diferente era pasar del pensamiento al acto y decir… (Obviamente) aquello que dijo tan claramente que le provocaba terribles bochornos y peor aun acortar la distancia y dejarse besar deliberadamente.

"No es que me haya gustado… por supuesto que no… digo… ughh… labios de hombre… no tienen nada de interesante… ni de tan maravillosos como para suspirar…"

Se mordió nerviosamente el labio inferior casi sintiendo la pequeña calidez que dejaron impregnados aquellos labios que parecían estarle llamando pero que por sus disertaciones mentales no podía prestar atención.

Se les quedó viendo y sus piernas temblaron ante el abrumador recuerdo "¡Maldición! ¡¿Por qué se sintió tan bien?! ¡Estúpido Potter y sus estúpidas y asquerosamente sexosas hormonas que me están ahogando!"

-Hey Draco, ¿me estas escuchando?-

-Huh…. – dio una bocanada de air evitando el avasallante buen humor del salvador del mundo mágico.

-Dije que Tinny ya trajo tu traje de gala y te está esperando en tu cama…- casi pudo escuchar el "pop" de sus pensamientos al imaginarse semejante tienda de campaña que estaba sobre su bello cubrecama y solo deseó que el jodido buenazo del niño que vivió no lo haya visto antes que él.

Corriendo a trompicones tomó el traje para encerrarse a sus anchas en el baño. Como le aterraba pensar en cómo le quedaría ese trozo de tela sedosa sobre su cuerpo "seguro pareceré chorizo" (por no decir tamal mal envuelto).

No se sentía con ánimos de salir. No es que le apretaba, pero estaba segurísimo que era bastante tela la que lo cubría y solo podía imaginar su imagen general y quería sollozar con amargura.

Se recargó en la pared frente a la puerta que era imposible siquiera girar el pomo. No podía hacerlo. Sentía semejante embarazo de que alguien lo viera así… y principalmente Harry… bueno, no es que no lo haya visto peor pero… no se sentía con la fuerza necesaria…

-Hey Draco, llevas media hora ahí adentro, ¿está todo bien?- preguntó con creciente duda el salvador del mundo mágico mientras Draco se mordía el costado de su uña sin una pisca de clase –¿Draco?-

-¡Cállate, que no voy a salir! ¡Eso de la fiesta fue un error y no asistiré! dile a mi madre que yo no…. ¡Potter!- chilló cuando con un estallido su puerta se abrió en par en par –¡joder que en esta casa no puedo tener un momento de privacidad!- chilló indignado.

Harry un poco aturdido por el uso de magia sin varita se le quedó viendo boquiabierto haciendo sonrojar a Draco por su intenso escrutinio.

-Vamos, que no te ves mal…- dijo brillando tan fuertemente que casi deja ciego a Draco.

-¿Qué no me veo mal? ¡Soy una marsopa! ¡Jamás mi ropa de gala había sido tan grande! ¡Tienes que avisar a control animal que una ballena ha encallado!- dijo horrorizado haciendo al moreno rodar los ojos.

-Creo que estas exagerando...- dijo en tono conciliador halando de él un poco para sacarlo de esas cuatro paredes que parecían se convertirían en su nuevo escondite.

Juntando todo su bochorno, siguió a Potter de regreso al cuarto. Se quedó blanco al ver su viejo y por demás chamuscado espejo y con horror contempló que estaba intacto, como si ningún incendio lo hubiera tocado. Retrocedió queriendo liberarse de la pesada mano de Potter y volver a encerrarse al baño. No podía ser. ¿Qué no le bastaba con humillarlo cuando lo obligaba a subirse a esa bascula infernal?

-¡No, no te atrevas, cuatro ojos!- Harry ignoraba sus protestas y berrinches –me veo horrible…-

-¿Estas de broma? ¡Te ves despampanante!- dijo avergonzándose por sus palabras al instante, pero no por ello se retractaría. Draco lo miró desconfiado, sin creerse ni un poco sus palabras –Ven…-

El rubio negó efusivamente resistiéndose a su empuje. No, no y no lo haría. No se pararía frente al espejo.

Pero parecía que Harry no entendía ni "mu" de sus protestas porque más fuerte halaba de él hasta vencerlo. Como detestaba que fuera endemoniadamente más fuerte que él y antes de volver a rezongar, jadeó imperceptiblemente cuando sintió tras de sí ese fibroso torso en su espalda y las grandes manos del ojiverde cubriendo sus ojos.

-Nunca dudes de mi palabra, Draco… puede que diga muchas cosas vulgares y palabras que pueden tomarse a ofensa aunque esa nunca fuera mi intensión… pero, créeme que cuando te digo que te vez maravillosamente bien, porque es verdad…- murmuró tan quedamente que Draco se preguntó porque no se derritió en ese instante. Solo podía atinar a sentir el calor de su aliento en su oreja y su cuerpo tan jodidamente cerca.

-¿Sabes qué es lo que veo al mirarte? Veo un maravilloso chico, tan fuerte y perseverante como jamás conocí. ¿Quieres saber cómo te ves a atreves de mis ojos?- le descubrió sus ojos y no creyó lo que vio.

Tal vez no era el Draco de antaño, tan espigado e inmaculado con su semblante de superioridad que tanto lo diferenciaba, pero tampoco era la extraña masa sebosa que recordaba haber visto tras el golpe final de Astoria.

No podía creer que realmente estuviera dando frutos el arduo esfuerzo y la comida microscópica que su entrenador personal le daba. Casi pudo dar brinquitos de alegría pero se contuvo. Aun seguía en el fuerte apresamiento del pelinegro y parecía no querer dejarle ir.

-S-Seguro tienes algún fetiche c-con la gente gorda, P-Potter…- fue lo único que pudo armar coherentemente y con una nota grave que solo consiguió hacer reír a Harry quien negó con la cabeza.

-Nop, no lo creo… tal vez con chicos rubios bastante obstinados y berrinchudos con una preciosa sonrisa cínica y un lindo culo que provoca querer hacer infinidad de cosas…-

Draco soltó un gemido nada decoroso ante tales palabras. A veces el moreno podía ser tan persuasivo y majadero como ninguno, pero al mismo tiempo tan abrumador como una potente ola que lo arrastraba a pleno mar abierto y aunque sentía que la única forma de actuar era dejarse llevar por su fuerza, quería resistirse a él. No era posible dejarse caer por alguien como él… claro que no… él no era gay y no importaba la intoxicante aura que Potter emanaba; no le sería tan fácil.

-No…- sollozó queriendo alejarse, pero solo consiguiendo encender aun más al ojiverde quien, más que experto, invadió todo el escaso espacio que les separaba restregándole su ardiente cuerpo que le gritaba a los cuatro vientos que tan excitado estaba por él.

Antes de poder siquiera digerirlo volvió a sollozar cuando sintió los cálidos labios de Potter sobre su cuello. "Oh Merlín… maldito Potter…" cerró los ojos ante tales atenciones.

Harry pudo sentir el momento preciso en el que Draco cayó redondito en sus brazos. La sonrisa bobalicona que le regresó su imagen en el espejo le reiteraba lo loco que estaba por ese obstinado chico quien se rehusaba con todo su ser a dar su brazo a torcer. Pero bueno, los momentos como ese hacían que valiera su perseverancia y paciencia para no rendirse en ese que pareció durante mucho tiempo, su infructuoso amor.

Besar su inmaculado cuello pálido y obtener como recompensa esos dulces gimoteos hacían que la sangre en sus venas bullera en llamaradas de deseo y anticipación de pasión contenida que urgía por manar al exterior.

Sus manos ansiosas lograron colarse en la imposible tela que no quería cooperar con él. Tenía que conocer tierra desconocida y ese era su momento…

-Draco cariño, llegó el encargo del señor Potter de tus biscochos con arándanos y harina integral- resonó la melodiosa voz de Narcisa tras la puerta haciendo que como un cataclismo los dos se sobresaltaran rompiendo de lleno el momento.

Draco como olvidándose momentáneamente de su presencia, se desembarazó de su abrazo de boa constrictora y corrió ilusionado hacia donde provenía la voz de su madre dejando a Harry todo caliente, erecto y con una frialdad que comenzaba a calar su cuerpo.

"Perfecto. Perdí contra un panecillo bajo en grasa y azúcar... ¿que podría ser más bajo que eso?"

Miró a Draco mientras se alejaba a paso veloz hasta desaparecer se su vista y abatido, se acomodo su camisa arrugada para seguir el pasillo en dirección de la cocina, pues no se dejaría vencer tan fácilmente. Puede que por el momento el panecillo haya ganado el round, pero, el duelo apenas comenzaba y está casi seguro que Draco escondía sentimientos por él, aunque sea un poco más intensos de los que tuvo por el al principio y estaba que se moría de la curiosidad por saber que tan fuertes eran...


"¿Qué jodidas fue eso?" era lo que pensaba mientras se alejaba. Cada parte que fue tocada por los suculentos labios del salvador del mundo mágico, ardía como si de un segundo a otro fuera a estallar en combustión y no era nada bueno; Merlín que no.

Con breves respiraciones acompasaba su aliento. No podía dejar que su madre lo viera así de avergonzado.

Se preguntaba intensamente ¿Por qué se sentía diferente? Demasiado extraño que le incomodaba. No es que estuviera enamorado de "el elegido", por supuesto que no, eso era demencial y tonto. Aparte estaba seguro que el amor no se sentía así, como si de repente saltara de su escoba en pleno quiddich, con los ojos cerrados, sin precaución alguna. Le hacía sentir extrañamente en descontrol y con mucho pánico.

"Esto es simplemente demasiado" se dijo cerrando la puerta del comedor tras de sí.

*´¨°°¨¨´*5 días después*´¨°°¨¨´*

Harry así como estaba de buen humor, comenzó a tararear una de sus rítmicas canciones de su radio dando sus últimos estiramientos tras su usual rutina de ejercicio intensivo.

Meterle mano a Draco era tan revitalizante que no le importaba darle el triunfo momentáneo al panecillo que con tanto gusto Draco engullía como si fuera la octava maravilla del mundo.

Lo observó mientras daba un refinado mordisco al biscocho, como soltaba un pequeño jadeo de pura felicidad y se relamía los labios goloso, después pasaba a lamer lentamente sus dedos de arriba abajo y mientras él no podía dejar de imaginar lo que podría hacer con esa boquita…

Negó efusivamente con su cabeza. Se estaba yendo por las ramas y sabía que eso le ocasionaría tremendo problema en sus pantalones y con Narcisa tan cerca, no le convenía dar show.

-Pequeño squab* ¿a qué hora comienzan mis lecciones?- preguntó campante plantándose ante el abrumado rubio que comenzó a atragantarse con su postre.

Durante intensivos días había tratado de olvidar las malditas manos mágicas del "elegido" recorrer descardo su pecho, pero era imposible, era como si hubiera dejado.

"No me gusta, no, no eso no…" cerró los ojos para poderle dedicar una digna mirada totalmente ofuscada.

-¡Vete de aquí que apestas!—chilló alejándolo.

El moreno comenzó a reír de lo lindo dándole la razón y comenzó a trotar escaleras arriba.

Sentía que su corazón saldría de su pecho en cualquier momento.


No sabía que era peor. Si un Ha… Potter radiantemente sudoroso con sus ojos brillando por el ejercicio realizado o recién duchado, luciendo sumamente refrescado y oliendo a su esencia tan masculina… "por Morgana que es solo jabón… ¿Por qué huele así?" se preguntó limpiando la comisura de su boca, recordándose que ni ese día ni ningún otro sentirá atracción por una persona de su mismo sexo, claro que no.

"¿Cómo podría gustarme alguien como él? Tal vez no es una persona mala… bueno, probablemente es la mejor persona que conozco, aunque algo retorcido, pero es tan…" tuvo que detenerse un poco para suspirar y tratar de no perderse en su imagen tan heroica Gryffindoresca.

Tal vez las cualidades de nobleza y humildad nunca le parecieron interesantes (sosas, tal vez era la palabra adecuada), con todo ese sentido del deber exponiendo así de lleno su vida a cambio del bien común… seguro era exhaustivo y tan poco atractivo, pero como siempre, con Potter todo se salía del molde.

Detestaba sentirse tan bien a su lado, ¿Por qué se sentía así? No era normal; ese terreno inexplorado no era bueno para su salud mental y hacer una excepción a su regla sería romper todos los paradigmas. No quería arriesgarse. No quería sufrir nuevamente de esa manera devastadora… aunque intuía que Potter preferiría cortarse un brazo a hacerle daño…

Así que tras mucha meditación y con creciente temor suspiró para sus adentros.

"Tal vez si me gusta… pero solo un poquito…."


Bailar jamás fue más vigorizante que ese momento. Tal vez fuera un desastre para ello, pero tener a Draco en sus brazos hacia toda la experiencias más que placentera. Poder inhalar su dulzona y almizclada esencia era exquisito y más cuando le murmuraba sumamente avergonzado que estaba haciendo mal.

-No, Potter, es 1, 2, 3... Jamás dije 4...- lo corrigió sin dejar de intentar seguir el son de la música -si vuelves a meterme el pie o bajar tu mano mas allá de mi cintura, te piso... hablo enserio- decía con sus mejillas enrojecidas evitando mirarle más de lo necesario, haciéndole a Harry casi imposible no comérselo a besos importándole un bledo la mirada analítica de Narcisa.

-Esplendido señor Potter. Solo que, dragón, no bajes la mirada, yo no te enseñé a bailar así- dijo severamente acomodado los mechones revueltos de su hijo-y Harry cariño baila espléndidamente tengo que repetirlo, mucho mejor de lo Draco había dicho-

-Te sorprendería, madre, lo poco diestro que puede ser el elegido Potter a la hora de usar sus pies para demostrar un arte- siseó tratando de mantener su compostura.

-Ahh... tal vez era porque no había encobrado a la pareja correcta para esforzarse...- dijo calmadamente para horror se Draco que separándose de Harry como si quemara, se disculpo para retirarse.

Harry la miró detenidamente preguntándose si Narcisa podía ver más allá de sus intensiones y el deseo que tenía por su hijo. Retorció sus manos nerviosamente. Aquello podría ser o muy bueno, o muy malo.

-Descuide señor Potter, a diferencia de mi marido, puedo notar aquello que le hace bien a mi dragón, y si por fin encontró a alguien digno de él con tanta fortaleza para ayudarlo y temple para soportar sus berrinches, tiene todo mi respeto- dijo con una enigmática sonrisa que pinto su boca..

Harry se quedó sin palabras a la par que la mujer le hacía un asentimiento con la cabeza y se disponía a seguir a Draco.

Narcisa Malfoy era más astuta de lo que pensaba y al parecer sabía todo... eso le puso la piel de gallina.

"Aunque pensándolo bien, tenerla de aliada era tener la guerra casi ganada"

*´¨°°¨¨´*2 semanas después*´¨°°¨¨´*

Con suma parsimonia y elegante faramalla llegó el día esperado. La Mansión Malfoy brillaba con luz propia con toda su música y ostentosidad manando de cada poro de ella.

La gente cuchicheaba interesada por lo que había organizado los Malfoy esperando con ansias que cometieran el más mínimo error para reiterar a viva voz sus viejas lealtades y maligna estampa.

La luminosidad de la amplia estancia de baile era avasallante. Tal vez ya había estado ahí practicando, pero esas veces no se comparaban con lo que tenía ante sus ojos.

-¡Mione, viniste!- saludó a su querida amiga que prácticamente corrió a abrazarlo –¿viniste sola?- preguntó apesadumbrado por la actitud infantil de Ron al no hacer acto de presencia.

-Vine acompañada de Neville y Hannah, aparte Ginny también va a venir…- hizo una pausa –sabes que Ron la pasa mal esta temporada… por lo de Fred… es difícil así que por eso no vino…-

Suponía que el asunto de Draco tenía algo que ver, pero prefirió no decir nada.

-Como sea, ya se le pasará… me alegra que estés aquí- dijo sinceramente volviéndola a abrazar.

Saludó a todos sus amigos y charló con ellos. Se sentía agradable estar entre ellos tal como en la escuela, sin las constantes pullas contra de su dragón (porque quisiera o no, sería suyo; estaba decidido).

Los Malfoy desde lo alto con todo su porte y gracia, dieron las gracias por asistir a la magnífica velada. Pero lo curioso para él, no había rastro de Draco. Suspiró. Supuso que eligió la manera discreta de entrar y sabía que no debía presionarlo en ese sentido. Como ansiaba poder estar a su lado por si le necesitaba. Lo buscó con la mirada esperando encontrarle para hacerle compañía.

Cuando encontró ese peculiar cabello platinado sintió una pesadez en su estomago. Vio a Draco mirando en dirección de la ostentosa Astoria Greengrass que parecía que se iba a desmoronar si no se separaba del brazo protector del que se anunciaba su prometido.

Lo perdió de vista de un momento a otro. Sabía que eso no presentaba nada bueno.

-Harry- dijo una voz conocida prácticamente saltando sobre él.

-Gin…- dijo recibiendo los besos de la acelerada chica en ambas mejillas.

-¿Cómo has estado Harry? Te veo más musculoso, mmm, me encanta- dijo sonriendo radiante. Harry no pudo evitar sonreír ante ese comentario, pero no por ello estaba más relajado.

-Tú también te ves bastante bien…- dijo dándole una vuelta para verla mejor.

-Muchas gracias Harry, aunque he de decirte que he tenido momentos mejores, el idiota de Kristoff tuvo la indecencia de cortarme ¡A mí! ¿Puedes creer el sinvergüenza? Pero descuida, le hice pagar por ponerme el cuerno- dijo muy orgullosa, sin notar que el moreno solo la escuchaba a medias –aunque ahorita que te veo creo que sería fantástico que fuéramos a tomarnos un café para ponernos al día…-

-Suena bastante bien Ginny, pero luego nos ponemos de acuerdo, tengo que… err… si… cuídate, ya regreso, realmente espero que estés bien- dijo honestamente, aunque no se sentía con ánimos de charlar tendidamente. Necesitaba encontrar a Draco y cerciorándose que estuviera bien y que la sola presencia de su ex, no le hiciera daño o algún retroceso en el camino de su sanación.

-Draco, ¿donde estas?-

*xXx*A 15 kg. del peso ideal (y a 52 Días De enamorarse… completamente)*xXx*

*squab: en este caso es una palabra que puede entenderse como cojín, pero tambien puede ser como cuando le dices a alguien "gordito" jeje, no se porque, pero me parecio lindo xD