SUMMARY: Dos clases sociales, dos diferentes zonas; dos chicos, dos vidas diferentes; ¿que pasará cuando el destino cruce sus caminos? Universo Alterno; Género Shounenai.
DISCLAIMER: Los personajes de Yu-gi-oh! Son propiedad de Kazuki Takahashi y por los tanto no me pertenecen... buuuaaa!
JUEGOS DEL DESTINOPor Janet0041
CAPITULO XIEl Hospital Dante, uno de los mejores hospitales de toda la zona alta, no solo en cuestiones de conocimientos generales de sus médicos, sino además en la estancia del lugar... ¿cuántas personas, fuera de los nobles, podían darse el lujo de ingresar en un lugar así? Todos sabían que jamás se había dado el caso antes, por lo cual resultaba un tanto increíble la situación por la cual el Sr. Salomón Muto pasaba... y sin mencionar los motivos... sin embargo, eso no era lo que le preocupaba primordialmente al anciano, puesto que al parecer, tenía otros asuntos mas importantes en los cuáles pensar...
"Te digo que dejes de preocuparte, me estoy haciendo cargo de todo... tu dijeras, apenas llevo 3 dias, pero no, llevo cerca de una semana así y esta todo en orden..." repitió por 4ª vez en las dos horas que llevaba de estancia Yugi, mientras el anciano permanecía cruzado de brazos "...ya tengo 14 años, puedo arreglármelas yo solo..."
"Ahorita que estás de vacaciones... ¿qué va a pasar cuando entres a clases? No quiero que bajes tu promedio por culpa de esta reliquia aquí postrada, muchacho!"
"...No te preocupes abue... además, como si mi promedio fuera alto..." un zape en la coronilla le hicieron aprender mejor a pensar mejor las cosas antes de hablar "Vale, vale... no lo bajaré... Caray, abuelo... enfermo pero sigues siendo igual de fuerte..."
"Pues claro! Cuando era joven, siempre fui muy atlético!"
"...imaginate si no lo hubieras sido..." pensó con espanto Yugi, imaginando que hubiera sido de su abuelo en estos momentos si no hubiera tenido buena condición física cuando adolescente... no obstante, decidió cambiar de tema tras notar que su abuelo había adivinado su pensamiento "...y...emmmm...ehh...¿qué tal la comida?"
"¡De lo mejor, no me puedo quejar!"
"Y mas les vale a los de este hospital que así sea, o de lo contrario tendrían problemas..."
"¡Sr. Pegasus!" exclamó asombrado Yugi poniéndose de pie, tras ver al noble entrar en la habitación "¡Que gusto verlo Sr., ¿cómo ha estado?"
"Muy bien, pequeño, gracias por preguntar, sin embargo, es tu abuelo quien me interesa que esté bien en estos momentos... dígame, mi venerable anciano, ¿qué tal su estancia en este lugar? Espero que esté siendo de su agrado..."
"Muy por el contrario, Sr. Pegasus, la estancia aquí es excelente... definitivamente no debió de tomarse tantas molestias, seguro en un hospital abajo hubiera resultado bien la curación de mi espalda..."
"¡Oh no nononono! No diga eso Sr... es mi responsabilidad que esté asi, y afrontaré las consecuencias como es debido... y esto, creame, es lo menos que puedo hacer..." el reloj de pared pronto marcó las 10:00 a.m.; tras notarlo, Yugi se puso de pie al momento que colocaba la silla de visitante por un lado.
"Bien, tengo que irme a abrir la tienda... te vendré a ver pronto, abue, ¿vale? Por favor, cuidate y mejórate..." el chico se acerca y abraza a su abuelo, entonces se dirige a la puerta "Sr. Pegasus, nuevamente gracias por todo, debo irme... con su permiso..."
"...Dime pequeño, ¿quieres que te lleve a la entrada de la zona? Yo también voy de salida..."
"¿Podría? Se lo agradezco mucho, sr..." y sin mas, después de que Pegasus se despidiera también de Salomón, tanto el noble como el chico salieron del lugar, y treparon a la limusina del hombre de cabellos platinados, donde tras una indicación del mismo al chofer, se dirigieron al lugar mencionado. Un par de minutos pasaron en los que el chico miraba el interior del auto, bastante asombrado... sin embargo, su atención pronto se vio puesta en asuntos internos, al momento que se giraba al noble a su lado "Disculpe, Sr. Pegasus ¿puedo hacerle una pregunta?"
"Seguro jovencito, la única condición que te pido, es que dejes de llamarme Señor... algo me dice que nos estaremos frecuentando y creo conveniente un poco menos de etiqueta entre nosotros..." lanza un suspiro "Anda, pregunta que yo respondo..."
"Me preguntaba como estaba Yami... ¿se encuentra bien?"
"En términos generales, puedo decir que si... es decir, hablamos con Cecilia al respecto del asunto y aunque se molestó, no pasó a mayores..." su expresión se torna a una mas triste "lo único lamentable, es que Kaiba y Zigfried no lo tomaron tan bien... además de que Athemus los extraña a ustedes... no lo dice, claro está, pero... se le nota..." estas ultimas palabras decayeron el estado de ánimo de Yugi... ¿cómo ayudar a alguien a quien no puedes ver? Después de unos minutos de viaje, finalmente llegaron al gran pórtico que dividia a las dos zonas; tras bajarse, Yugi nuevamente agradeció a Pegasus las atenciones que estaba tomando para con su abuelo, y tras pedirle que le saludara al noble, finalmente se retiró, mientras el hombre de cabellos platinados le miraba alejarse poco a poco... tras unos segundos, finalmente dio la orden al chofer de que regresaran a la mansión.
Por otro lado, en la gran casona, la joven mujer avanzaba con paso lento pero firme a través de los largos pasillos, mientras que como hacía varios años, buscaba una puerta específica... casi podía jurar, que lo que vivía en esos momentos se sentía como un dejabú, puesto que al abrir la puerta que buscaba, pudo ver a la distancia al chico de crestas doradas sentado sobre su cama mirando a través del gran ventanal que conducía hacia fuera; tras suspirar, la dama entró lentamente y se sitúo por un lado de él, como hacia años, cuando aquel horrible accidente había ocurrido. Tras dejar escapar un suspiro, finalmente habló.
"Hacía mucho tiempo no te veía asi..."
"Si... ya tenía bastante..." rectificó Yami, sin apartar su mirada del ventanal "sin embargo, preferiría no recordar aquella ocasión..." lanza un suspiro también al momento de girarse a mirarla "...¿ocurre algo?..."
"Creo que soy yo quien debería preguntar eso, ¿no crees?..." el noble bajó la mirada, apenado "...Vamos Yami, no creo que sea algo que no puedas decir, ¿o si?" el chico nuevamente levantó la mirada por unos segundos, para instantes después, dejar escapar otra respiración.
"...Es por lo de Kaiba y Zigfried... con eso de que están... mmmm... ofendidos por lo que hice, creo que estoy un tanto aburrido..."
"¿Con que es eso?..." el chico asiente lentamente "...MMmmm... eres tan bueno para mentir, como Maximilian es bueno para las dietas..." el chico se sorprendió un poco; no esperaba que le atraparan tan rapidamente "Creeme, si hubieras dicho que te afectaba por Seto, te lo hubiera creido... pero el mencionar a Zigfried..." la mujer niega haciendo un sonido de acompañamiento a la seña "¿qué es lo que ocurre realmente?"
"...Creo... que extraño a los de abajo, es todo... pero... bueno... supongo quizá sea solo cuestión de acostumbrarme nuevamente, ¿no cree?" la rubia le miró por unos segundos, para instantes después, abrazarlo como hacía tiempo; el chico simplemente permaneció en silencio al igual que ella.
"...Invitalos a venir..." soltó repentinamente Cecilia, al momento que Yami abría los ojos de golpe y tras separarse un poco de ella, se giraba a mirarle sorprendido "Si lograron hacer que en estos momentos los estés extrañando, seguro son buenas personas... asi que... ¿por qué no los invitas? Aun quedan vacaciones y seguro podrán pasar un buen tiempo juntos..."
"Sra. Cecilia, yo... agradezco su proposición... pero no me atrevería... usted y Pegasus se han tomado demasiadas molestias conmigo, y no quiero ocasionarles mas..."
"Ya te dije que eres bastante malo para mentir, Yami... pero te propongo algo: esperemos a que Maximilian y los demás regresen, y lo ponemos a votación, ¿te parece?"
"Em... no creo que sea necesario, de verdad, Sra. Cecilia..."
"Nah! Tonterías! Hoy en la cena veremos eso, y dependiendo de lo que la mayoria decida, se hará... ¡es una buena idea! Siiiii!" aplaudió emocionada la rubia mientras Yami simplemente dejaba escapar una respiración de frustración.
"Zigfried y Kaiba me odiarán mas de lo que ya lo hacen..." pensó finalmente, antes de salir tras la mujer con la que segundos atrás, había estado charlando.
Oooooooooooooooooooooooooooooooooooooooooooooo
Finalmente, después de varias horas, sus papeles habían quedado en orden; tras suspirar relajadamente, Kisara comenzó a guardar las hojas que tenia fuera de su escritorio dentro de algunos compartimientos del mueble, hasta que repentinamente, la calma del lugar se vio turbada por un portazo proveniente de la sala de reuniones, mientras que a los pocos segundos, pasaba un extrañamente malhumorado Marick, deteniéndose únicamente frente a su escritorio para tirarle toda una pila de papeles que se encontraba sobre el mismo; tras sonreír complacido, el rubio tomó rumbo a su oficina y se encerró en la misma, mientras la chica de cabellos azulados se limitaba a hacer una mueca de molestia y a comenzar a recoger sus papeles nuevamente... acción que fue interrumpida tras el llamado por interfón de su jefe, solicitándole que le llevara un café cargado al instante; decidiendo dejar sus asuntos para después, la chica hizo lo ordenado al momento que se dirigia a la oficina de Zigfried, y tras el consentimiento del mismo, entraba. Una vez en el interior, no evitó reparar en la expresión cansada tanto física como corporal que el chico poseía, sintiendo un tanto de pena por él... tan joven, y teniendo que lidiar con problemas mas grandes que él.
"¿Algo anda mal, Sr. Shreader...?" se animó a preguntar la chica, ganándose una mirada perezosa por parte del pelirrosa, que al parecer, no había entendido la pregunta por estar luchando contra si mismo interiormente "...pregunté... que si algo andaba mal... Sr..."
"...Eres la secretaria... deberías saberlo tú... ¿o no, Kissy?" el chico hace una mueca de fastidio, mientras se frota los ojos con la mano izquierda; la joven simplemente suspira "...Marick estuvo fastidiando para variar, es todo..."
"Con todo respeto, Sr... Si el Sr. Ishtar realmente le molesta... ¿por qué le permite permanecer aquí? Según lo que escuché, ha estado desde que su padre estaba a cargo de la compañía, pero... eso no significa que usted, siendo ahora el nuevo jefe, deba estar soportando sus... malos comportamientos..."
"...No es tan fácil Kisara... hay muchos motivos por los cuáles no puedo echarlo..."
"Bueno... quizá si supiera cuáles son, yo... podría ayudarle a encontrar una solución, ¿no cree?"
"...Mejor limítate a trabajar en tu área, Kisara... yo ya me encargaré de mis propios demonios..." nuevamente se cubre los ojos una mano mientras se recuesta en su silla presidencial, al momento de con una mano hacerle un ademán "...retírate..." la chica simplemente suspira, al momento que asiente y hace lo indicado, regresando a su escritorio y retomando su labor antes de ser interrumpida, no evitando preocuparse... ¿qué tenia a su tan adorado jefe preocupado de esa manera? ¿qué era aquello por lo cual, a pesar de su superioridad y su carácter autoritario, le obligaban a bajar la cabeza ante Marick? No sabía como, pero de algo estaba segura: aunque le costara la vida misma, averiguaría lo que estaba pasando, y le libraría de ello a como diera lugar...
ooooooooooooooooooooo
Cena.
La hora de la cena era algo que acostumbraban tomar a cierta hora por aquello de esperar a la llegada de los inquilinos de la mansión; era algo, que siempre hacían... no obstante, a pesar del nerviosismo que sentía por no querer tocar el tema de sus nuevos amigos, no era eso lo que le impedía comer como lo había hecho siempre... la comida era suculenta, pero simplemente... ¿no le apetecía? Algo raro ocurría con él definitivamente...
"¿Algo te desagrada de la cena, Athemus?" preguntó repentinamente el noble de cabellos platinados mirándole extrañado, tras haber reparado en que dudaba mucho en llevarse los bocados a la boca; el chico únicamente bajó la mirada apenado.
"No, claro que no, Pegasus... es solo que... creo que me desacostumbré a cenar, es todo..." Pegasus simplemente dejó escapar una respiración de alivio al momento que retomaba su comida... realmente le había preocupado que fuera algo de la cena lo que le tuviera así... repentinamente, una leve risa burlona de Kaiba se escuchó, misma que captó la atención de la mayoría de los presentes.
"¿Qué es tan gracioso, hermano?" preguntó Mokuba mirándole extrañado, puesto que como todos sabían, era difícil que el castaño se riera de la nada... o incluso con motivos suficientes.
"...Nada realmente, Mokuba... es solo que creo que eso debería hacer Pegasus para comenzar a bajar de peso, puesto que parece, nada de lo que hace le ayuda..." ante estas palabras, los presentes trataron de ahogar la risa repentina que les vino tapando sus bocas, mientras por su parte, el noble aludido abría los ojos de golpe y se giraba a mirar con indignación al chico, a pesar de las insistencias de Cecilia de que ignorara el comentario.
"Pues para tu información, al menos yo, soy feliz como soy! No que tu, ni así lo eres!"
"¿qué? Es a mi? Si aquí el obsesivo con su fisico es Zigfried... hey! Aguarda! ¿Qué crees que acabo de recordar? Es sobrino tuyo!"
"¡¡Si, pero resulta que se junta mas contigo que conmigo! Por lo tanto, lo amargado lo ha tomado de ti!"
"¡¡Ni Herr Kaiba ni Yo somos amargados! ¡Qué tu no te tomes nada enserio es muy diferente!" se quejó Zigfried poniéndose de pie mientras señalaba a Pegasus, al instante que el otro hombre hacía lo mismo "¡te aseguro que el piensa lo mismo que yo!"
"¿Pensar igual a ti? Ja! ¡Si lo hiciera, mi compañía sería igual de mediocre que la tuya!"
"¡¿Qué fue lo que dijiste! ¡agradecido deberías estar que hay gente que te soporta dia a dia y sales con una ingratitud como esa!"
"Ash... ya cállate Zigfrida!"
"¿QUÉ!"
"¡¡JAJAJAJA! ALGUIEN CONFIRMÓ MI VERDAD! SI TENGO UNA SOBRINA! JAJAJAJAJA!" se burló abiertamente Pegasus mientras le señalaba, al instante que el chico gruñía de coraje.
"!GRRRR! ¿POR QUÉ MEJOR NO CIERRAS LA BOCA DE UNA VEZ, UNICORNUS!"
"!AHHH! NO TE METAS CON MI APELLIDO!"
Un ambiente incómodo reinó el comedor, al momento que los presentes (los que no discutían claro está), miraban por segundos al trio de nobles que parecía en cualquier momento se lanzarían unos encima de otros... tras dejar escapar un suspiro audible, el niño Shreader se cruzó de brazos mientras negaba con pesar.
"...Ese es el problema con los adultos... son TAN inmaduros algunas veces..."
"...Esto es horrible... Seto no suele actuar así..." admitió con incredulidad Mokuba mirando como los nobles seguían discutiendo sin cesar. Cecilia suspiró tambien al momento de acercarse a su sobrino.
"Menos mal la mesa es grande... si no, tengan por seguro que estarían golpeándose en estos instantes..."
"¿Por qué no amenazas a mi tío con dejarle de hablar otra vez si no deja de discutir? Seguro así se detendría esto..."
"Ja! Lo dudo Leon... La Sra. Cecilia le diría eso, el Sr. Pegasus haría alguna rabieta y dejaría de pelear... entonces tu hermano o el mío, si no es que ambos, comenzarían a mofarse de él, y entonces, empezarían a discutir..." esquivan un tenedor "...de nuevo..." se gira a mirar a Yami "¿Y tu no piensas intervenir, Yami? ¡Haz algo!"
"Me encantaría, pero lo único que conseguiría sería poner peor la situación..." suspira "vean el lado bueno... con la mala puntería que tienen, dudo que se atinen con los cubiertos que se están lanzando..."
"¿Te preocupas por ellos! Nosotros somos los que corremos peligro aquí!" esquivan un plato mientras Yami simplemente suspira frustrado.
"Esto ya no puede ponerse peor..."
Repentinamente, el timbre sonó, captando la atención de los presentes, inclusive de los que discutían, al momento que todos se miraban dudosos entre si... ¿quién podría ser a esas horas? Y lo que mas preocupaba... ¿con autorización de quien habían abierto las puertas de la entrada? Después de que Pegasus accediera a que una de las criadas atendiera el llamado, todos se dirigieron a la entrada principal detrás de la misma dispuestos a averiguar quien había cometido tal descaro; tras unos segundos mas, y tras otra confirmación del noble dueño de la mansión, la mucama finalmente abrió la puerta, dejando ver a través de la misma una silueta masculina, que cubría su rostro con un sombrero, al momento de permanecer en silencio. El noble de cabellos platinados caminó hacia el frente de todos los presentes.
"...MMmmmm... esta si que es una sorpresa... no muy agradable, cabe mencionar... ¿quién es, y con que autorización logró entrar a este lugar? Si no quiere problemas, mas le vale tener una buena razón..." el gesto serio en Pegasus se desvaneció, mientras que al igual que el resto de los presentes, una expresión de desconcierto se dibujó a cambio al anterior cuando la figura comenzó a reir levemente "¿...Qué es tan gracioso...?"
"Vaya, vaya... y eso que dicen que con la edad la memoria disminuye... no tienes esperanza si a tus 34 años ya no recuerdas siquiera tus planes a futuro, Maximlian..." por breves instantes, el aludido permaneció pasmado en su sitio, no sabiendo a qué venia tal atrevimiento... no obstante, el noble adulto pareció reaccionar en seguida, al momento que una mueca de felicidad comenzaba a dibujársele en el rostro... ¿cómo habia sido tan tonto? Si el mejor que nada sabía que solo habia una persona con tan malos modales además de Kaiba...
"...jejeje...Tan mal educado como siempre... no cambias..." el lugar queda en silencio, para instantes después, ser el noble de cabellos plateados el que comenzara a reir a carcajada abierta y se acercara a la figura con los brazos abiertos "¡VEN ACÁ, DARTZ, VIEJO AMIGO MIO!" el otro hombre también comenzó a reir, correspondiendo en seguida el gesto del otro hombre, mientras que el resto de los presentes miraban la escena, no entiéndola bien del todo.
"¿Alguien comprende lo que está pasando aquí? Si es así, exigo que me lo diga en este instante..."
"Creo que es OBVIO, mi estimado Herr Kaiba, que mi tío esperaba esta visita y que para variar, olvidó notificarnos a todos..."
"¿De verdad crees que haya sido planeado esto, Zigfried? Mi tío parecía tan desconcertado al principio como nosotros... seguramente fue algo de improvisto..."
"¡Fûr Gruñid Des Gottes, Leon! Tu sabes como es nuestro tío! Que por pensar en lo que no debe, se olvida de asuntos importantes!"
"Si tu lo dices, Zigfri... em... ¿Yami? ¿te sientes bien?" preguntó con consternación el chico al notar que el joven se había puesto pálido, mientras el resto de los presentes le miraban no sabiendo a que venía ello "¿Yami?"
"No puede ser verdad... que EL esté aquí!"
"¿De qué demonios estás hablando?" justo en el momento en el que Yami se iba a girar a responderle, ambos nobles (Pegasus y Dartz) se giraron a mirar a los chicos, siendo este último el que reparara en el chico de crestas doradas, al momento que una sonrisa mas amplia a la anterior apareció en su rostro.
"¡¡YAMI! ¡¡MI NIÑO! ¡¡MIRA QUE GRANDE EST...!" Antes de que el noble pudiera terminar de hablar, el chico ya había pegado un grito de histeria y había salido huyendo hacia su habitación, ante la preocupación de todos los presentes, que no sabian a que venía aquella reacción tan atípica de el chico; tras unos segundos, Dartz parpadeó sin decir una palabra, girándose hacia su compañero por un lado "...Soy yo... o siento que está algo nervioso..."
"¿Nervioso? Nah! Seguro está emocionado... tampoco te ha visto en años... ya sabes como son los jóvenes hoy en día... jejejeje... y dime Dartz, ¿qué ha sido de ti en estos ultimos años?" ambos nobles charlan mientras comienzan a alejarse dirigiéndose hacia el sótano de Pegasus, ante la mirada confundida de todos, quienes segundos después, tras mirarse entre sí, y tras un buenas noches generalcada quien comienza a retirarse a sus respectivas habitaciones, siendo Cecilia la única que siguiera detrás de ambos hombres, que reían a menudo tras alguna que otra ocurriencia que ambos soltaban.
"Maximilian, espera..." el duo de nobles se detuvo al instante tras escuchar el llamado de la mujer hacia su marido.
"¿Si, querida? ¿qué ocurre?"
"Lamento interrumpir tu momento ameno con Dartz, sé que no se han visto en años, sin embargo, hay algo de lo que necesito charlar contigo... iba a hacerlo hoy en la cena, pero debido a su pequeña discusion, ya no se pudo..."
"¿Mmmm? ¿Discusión? ¿Qué discusión?"
"Nah... nada importante realmente, Dartz, no preguntes..." se gira hacia Cecilia "Dime, Ceci, ¿de que se trata?"
"Verás... hoy estuve hablando con Yami, tu sabes, sobre lo del asunto de la zona baja... y... bueno... lo noté bastante desanimado..." suspira "...supongo tu también lo habrás notado..."
"¿Ah? ¿Algo pasa con Yami? ¿qué asunto en la zona baja? ¿qué fue lo que pasó?"
"¡Que no preguntes, te digo!" vuelve a mirar a su esposa "Ahora que lo mencionas, Ceci... si, ha estado decaido últimamente... y reconozco que no me gusta verlo así... pero, ¿qué podemos hacer para ayudarlo?"
"Bien... he pensado en algo, sin embargo, no estoy segura de que a todos les vaya a agradar... " suspira "...había pensado... en que invitara a sus nuevos amigos a la mansión a pasar el resto de las vacaciones aquí..."
"Mmmm... no lo sé, Ceci... a mi no me molesta la idea... sin embargo, Kaiba y Zigfried son bastante ariscos... y la verdad es que no me gustaría que les hicieran alguna grosería o algo así..."
"¡Siii! Kaiba y Zigfried son odiosos! Sin ofender, claro está Pegasus... jejeje..."
"No tengo por que ofenderme, será mi sobrino, pero no soy él... y que dejes de estarte metiendo!"
"Osh! Nunca me entero de nada!" el noble se mete las manos a los bolsillos del pantalón mientras se gira hacia la pared y comienza a golpear levemente el emparedado del muro con la punta del zapato. Tras un suspiro colectivo de Cecilia y Pegasus, ambos retoman su conversación.
"Si no es eso, ¿qué podemos hacer entonces Maxy?"
"Mmmmm... no se me ocurre otra cosa que eso... sin embargo, sabes... si lo pienso bien... creo que no habría problema... es decir... ves lo del asunto del abuelo de este chico Yugi... los días de visita tiene que ir y venir, y bueno... sería mas cómodo para él si estuviera de este lado de la zona y... encima... Kaiba y Zigfried se la viven metidos en sus compañías, asi que..." a la rubia se le dibujó una sonrisa en los labios al instante que abrazaba a su marido "...creo que no habría ningún inconveniente si los amigos de Athemus vienen a pasar las vacaciones aquí..."
"...Eres un ángel, Maximilian... verás como se alegrará Yami de saberlo..." la mujer comienza a hacerle mimitos con la nariz mientras el hombre simplemente sonríe y corresponde, dejando escapar una que otra risita pícara de vez en cuando, hasta que el noble de cabellos azulados deja escapar un resoplido.
"¡Ya, Cecilia! Tu lo tienes todos los dias, y yo soy invitado! Ya ya!" y sin mas, toma a Pegasus del saco y comienza a caminar con él en dirección al sótano "¡Te vemos pronto, linda!"
"¡Solo espero que no se dediquen a vaciar botellas ahí abajo!" Responde a modo de reproche la mujer de manera fingida, mientras ambos nobles hacen una seña con la mano que le hace saber que entendieron el mensaje; finalmente, tras dejar de reir, la rubia finalmente se da la vuelta y se retira a su habitación a descansar, esperando el día siguiente para darle la noticia al chico, segura que se alegraría con ello.
C O N T I N U A R Á...
WAAAAAAAAAAAAAHHHHHHHHHHHH! YA ES EL FIN DEL CAPITULO 11! QUE EMOCIÓN! Espero que les esté gustando! Por fa, sigan R&&! 3 dudas, quejas? A
