Capitulo 10: El último baile
Las cortinas estaban corridas, sólo muy poca luz se lograba filtrar a través de ellas. La habitación en sí era muy pequeña, aunque la decoración la hacía parecer más amplia. Delicadas rosas pintadas en las paredes le daban un toque aristocrático y los sillones color vino contrastaban perfectamente.
-Es mejor que te sientes. Tal vez esto llegue a alargarse un poco.
-Así estoy bien. Muchas gracias. ¿Cómo me dijo que era su nombre?
-Meiling, me puedes llamar así.
-Muy bien, en ese caso señorita Meiling, ¿me puede explicar lo tan importante que tiene que decirme y además, cual es su vínculo con Kaho?
-Para eso estamos aquí-respondió con una radiante sonrisa-Kaho me ordenó estrictamente contactarte a ti primero, Elizabeth Troney. No me fue muy difícil ubicarte, debo decir, así que debes tener cuidado con tus pasos ya que estas siendo vigilada por los guardias de la reina. Sí, ya sé que me dirás, y lamentablemente si es posible. Al parecer, como no les has dado muchos problemas aun no te han hecho nada, pero vete con cuidado.
La joven Elizabeth escuchaba con atención. Su rostro no cambiaba ante ninguna revelación, se mantenía imperturbable.
-Estoy aquí-continuó meneando su larga cabellera negra-porque he venido como espía infiltrada en la corte de la reina. Te sorprenderá mi habilidad para mentir y engañar, por eso es que mi amistad con la reina se hace cada día mas fuerte. Y si mis planes, quiero decir, los planes de Kaho salen como lo esperamos pronto este conflicto se pondrá de nuestro lado.
-Entiendo perfectamente lo que me dices-respondió la hija de los Troney sin hacer alusión a la vanidad de la chica-pero aun no logro comprender porque me dices todo esto.
-Vaya, calma querida, apenas estaba por contártelo-rio ruidosamente-lo que sucede es que necesitamos de tu ayuda.
Elizabeth la miró con ojos llenos de curiosidad y añadió-No entiendo de qué manera podría yo servirle a Kaho.
-No tienes la menor idea, serás perfecta.
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De la cocina salía un delicioso olor a tallarines cocidos con verduras. Syaoran ya esperaba ansioso sentado en la mesa. De un momento a otro llegó Sakura con una gran bandeja, tras dejarla en la superficie firme se dispuso a servir.
-No sé hace cuantos años que no cocino.
-Sólo espero que esto no me haga daño-rezó por su salud el ambarino.
-No seas ridículo, desde luego que no te pasará nada-aseguró Sakura sentándose en la mesa y comenzando a comer.
Después de eso ninguno de los dos volvió a hablar durante un buen rato. Se limitaban a usar los cubiertos y ver el plato que poco a poco se vaciaba. Las mejillas de ambos estaban encendidas y no podían hacer nada al respecto ya que la fuerte luz de los candiles los delataba por completo.
Sakura se sentía verdaderamente avergonzada, fuera de lugar, como si fuera otra persona. Intencionadamente, o eso creía, levantaba la vista de vez en cuando para ver a la persona frente a ella. Entonces era cuando se desarmaba por completo, una y otra vez, pareciera como si estuviera desnuda frente a sus ojos ámbar. La intimidaba, la hacía sentir cohibida, tan pequeña como un insecto.
-¡Insecto!-gritó la hija de Nadeshiko.
-¿Qué…dónde?-se levantó Syaoran al instante.
Sakura lo miró con desconcierto y antes de preguntarle de qué hablaba, lo comprendió.
-Oh no, disculpa a sido error mío. Era solo una…basura-se avergonzó de haber pensado en voz alta.
-Si, está bien-cortó el ambarino-Bueno, comenzaré a recoger.
Se levantó de su silla tan lentamente que le pareció que el tiempo en verdad se detenía. Trató de no mirarla, de esquivar cualquier contacto con ella. Estúpido…se dijo a sí mismo. ¿Qué acaso no podía comportarse como un hombre más o menos normal?
-Es su culpa-dijo sin siquiera darse cuenta-Si no la hubiera traído…
Ambos se voltearon a ver al instante y después desviaron la mirada. Syaoran vio como Sakura también se levantaba de su silla y salía por la puerta.
-Idiota-se dijo a sí mismo.
Dejó los platos nuevamente en la mesa y salió tras ella.
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-Escúchame bien: si dices una palabra de lo que has visto, morirás en cuanto me entere-amenazó un hombre de cabellos plateados.
-Si si señor, yo no he visto nada-aseguró el tripulante.
-Espero no volver a verte merodeando por aquí-finalizó con ojos helado Yue y cuando el intruso se hubo ido, guardó una carta en el cajón de su escritorio.
Cuando había entrado a su camarote había descubierto a un joven esculcando sus cosas y justamente una carta que apenas iba a mandar. Se trataba de un mensaje informándole al gobernador de Valladolid que las tropas de Francia estaban por llegar a España y que pedían su apoyo para luchar contra Isabel. Por desgracia, ahora no podía mandarla, ya era demasiado tarde. Estaban a punto de arribar a puerto ya que Rodrigo quería llegar para la fiesta de aniversario del reinado de su madre.
-Si tan solo hubiera podido avisarle-se lamentó el espía del gobernador-Espero que no los confundan con partidarios de la reina.
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Acababan de descubrirlos y ahora corrían por sus vidas. Las calles habían vuelto a poblarse a causa de la ausencia de los guardias. Se abrían paso entre la gente, intentando en vano escapar de sus perseguidores.
-No puedo correr mas…por favor, Eriol-imploró Tomoyo, estaba demasiado cansada como para seguir.
-Tienes que seguir ¡Vamos!-le pasó un brazo por detrás de su cintura y juntos continuaron corriendo.
Comenzaron a escucharse disparos y los ciudadanos se dispersaron horrorizados.
-Entremos aquí.
Eriol había empujado a Tomoyo dentro de una tienda entre el alboroto que estaba ocurriendo. Al parecer los guardias de Isabel no los habían visto.
-¡Rápido, señorita Tomoyo, por aquí!-gritó una chica a sus espaldas.
Se trataba de Rika, la ayudante de la florería, junto a ella estaba Marguerite. Por lo que había entendido Tomoyo, habían entrado a su tienda. Ella y Eriol siguieron a las dos mujeres, quienes los llevaron a la parte trasera del local. Ahí todos guardaron silencio, rogando que todo pasara.
-Muchísimas gracias-dijo por fin Tomoyo después de que el peligro había pasado.
-No tienes de que agradecer-respondió Marguerite-Debemos estar unidos en esto.
-Permítanme también agradecerles, señoritas-se inclinó Eriol haciendo una elegante reverencia-Pero lamentablemente, no podemos quedarnos por mas tiempo. Tomoyo, el gobernador nos espera.
-Si, esta bien-asintió la amatista.
Después de una cálida despedida volvieron a salir de la florería y caminaron presurosos por las calles.
-¿Ahora a dónde nos dirigimos?-preguntó aun muy asustada.
-Debemos cabalgar. Espérame aquí.
Eriol dejó escondida a Tomoyo en un callejón. Tardó alrededor de quince minutos en regresar, pero no regresó solo. Traía consigo un hermoso caballo negro.
-¿Pero que prete…?-la pregunta de la prima de Sakura quedó ahogada cuando de improviso Eriol la tomó por la cintura y la subió al caballo.
-Sujétate bien, iremos rápido.
Emprendieron un corto viaje fuera de la ciudad. Hicieron caso omiso a las miradas curiosas que los miraban al pasar y salieron a campo abierto. Eriol la sujetaba con un brazo fuertemente, atrayéndola hacia su cuerpo. Tomoyo no decía ni una palabra, estaba demasiado apenada como para hablar.
Cuando por fin llegaron a su destino, ambos bajaron del caballo. Estaban frente a una gran casa que parecía estar en medio de la nada. De pronto, la puerta de la casa se abrió y salió una joven mujer corriendo hacia ellos.
-¡Eriol! ¡Gracias a Dios están bien! El gobernador ya llegó, deben estar cansados, pasen-indicó Elizabeth Troney.
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Las personas de la fotografía se veían muy alegres, incluso podía decir que hasta ella se contagiaba de sus sonrisas.
-Es Syaoran de pequeño.
-Acertaste-dijo espaldas a ella y le arrebató la fotografía agresivamente.
Sakura suspiró, no iba a perder la calma. Ahora que ya llevaba mas tiempo de conocer al joven Li, podía predecir sus cambios de humor. Unas veces llegaba a ser demasiado sarcástico pero a la vez divertido, en cambio otras veces se ponía a la defensiva por cualquier cosa y soltaba tonterías sin quererlo.
-Lo siento, es sólo que estaba aquí y cuando vine creí que…
-Pues deja de creer cosas, Sakura. ¿No podrías tomarte las cosas más en serio? Te informo que estamos en alerta de guerra y no es momento para andar con tonterías.
-Es lo mismo que yo opino, por eso no sé que estas haciendo diciéndome todas esas cosas-contraatacó con una radiante sonrisa en los labios.
-No creo que sea el momento apropiado para empezar con una pelea.
-Nuevamente coincido contigo. Aunque debes recordar que no fui yo la que te insultó-dijo con aire ofendido.
-En ese caso, lo siento-se disculpó sin verdadero remordimiento.
-Trataré de reconsiderarlo.
En vez de seguir con la disimulada pelea, Syaoran cerró la boca y frunció el ceño. Después depositó la fotografía donde antes estaba.
-Emm…Syaoran-llamó la castaña con timidez.
-Dime.
-Pues yo quería preguntarte…-titubeó por un momento-¿Qué vas a hacer respecto a Feimei?
-Eso no es asunto tuyo-respondió frunciendo mas el ceño-Así que no preguntes.
-Pero yo lo decía por si tal vez podría ayudarte en algo. Tal vez mi padre llegue a…
-No necesito tu ayuda-volvió a decir con tono de enfado-Sakura, en serio, no quiero hablar de esto.
La hija de Fujitaka se preocupó aun más, pero no iba a desistir, estaba decidida a ayudar a Syaoran en cualquier cosa. Se giró para quedar frente a él y alargó una de sus delgadas manos para tocar las de él. Se acercó un poco más para que las puntas de sus pies se tocaran y no se atrevió a levantar la mirada, sabía que estaba roja como una manzana.
-Sa...Sakura, ¿Qué es lo que estás haciendo?-preguntó desconcertado el chico, tan avergonzado como ella.
-Yo sólo…yo solo-tartamudeó tontamente descansando su cabeza en el pecho de Syaoran-¿Es que no te das cuenta? Sólo trato de ayudarte.
-No veo la razón por la que quisieras hacer eso.
Sakura volvió a respirar profundamente antes de contestar-Syaoran, en verdad me importas. Quiero decir, hace apenas unas horas me parecías la persona mas irritante que jamás había conocido, pero… de un momento a otro, todo cambió. Quiero que confíes en mí.
El hijo de Ieran se quedó helado. Jamás había escuchado algo así, ni siquiera de su propia madre.
-Lo que sucede es que…es complicado hablar de Feimei.
-Creo que tenemos suficiente tiempo para hablarlo-lo siguió alentando creyendo que estaba ganando terreno.
-Toma asiento-le indicó Syaoran y se separó de ella-Es mi prima y la perdí por culpa de ese idiota.
Sakura guardó silencio tratando de romper el momento, al parecer Syaoran comenzaría a hablar de lo sucedido.
-Rodrigo, Elizabeth y yo nos criamos casi juntos. Pero la ambición y el poder lo corrompieron. Supongo que también fue una traición hacia su madre, o no se si ambos lo habían planeado-se detuvo un momento y cerró los ojos como si estuviera recordando-Recuerdo que salió con Feimei del barco y después…jamás la volví a ver.
-¿Qué barco? ¿En dónde fue?
-Cerca de las islas de Guinea. Era cuando creíamos que el enemigo era la princesa Kaho, íbamos a conquistar aquellas islas y robar sus riquezas. Pero no contábamos con la traición de Rodrigo, al parecer tiempo antes el había echo un arreglo para intercambiar a Feimei por algo. La sedujo y después la bajó del barco. Elizabeth los siguió y salió herida…Llegué tarde para rescatar a Feimei.
El silencio los invadió. El rostro de Syaoran era serio y sombrío, le dolía recordar aquello.
-¿Cómo lograron escapar?-preguntó Sakura.
-Los tripulantes del barco nos buscaron cuando no regresamos, pero Rodrigo ya había escapado por sus propios medios. Después de eso no lo había vuelto a ver hasta que tú…-la miró con ojos helados.
Sakura sintió un escalofrío que recorría todo su cuerpo. De pronto había sentido que estaba sentada frente a un completo extraño…y tenía miedo. Sus ojos no paraban de verla, y ella no podía dejar de mirarlo. Estaban unidos por una extraña conexión.
El tiempo fluía sin que ellos se dieran cuenta, podían haber pasado ya horas, pero ambos seguían sin moverse. ¿Qué había pasado?
-¿Acaso…acaso crees que yo soy la culpable de que él haya regresado? ¿Crees que tengo algo que ver con todo esto?
-Comienzo a sospecharlo-murmuró el ambarino.
-¡Como puedes pensar eso! ¡Por Dios, Syaoran yo no sería capaz…!
-¡¿Cómo puedo estar tan seguro?! Tú lo haz dicho, llevamos poco tiempo de conocernos. Tal vez todo esto sea una trampa tuya y lo único que quieres es…es-no le salían las palabras, parecía que otra persona estaba hablando en vez de él.
-No lo puedo creer-susurró Sakura mientras los ojos se le llenaban de lágrimas. Se levantó y salió de la habitación.
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Toda esa situación le parecía demasiado confusa. Eriol y Tomoyo habían pasado la noche en su casa, al igual que el gobernador. Apenas estaba amaneciendo así que se apresuraba a llegar a la mansión Li. El vestido azul que llevaba puesto arrastraba por las calles, pero no le importaba, tenia que entregar la carta.
-Aquí es-se alivió al llegar a la mansión. Tocó tres veces pero no obtuvo respuesta, temió que Syaoran no hubiera ido ahí. Pero a la cuarta vez abrieron y para su sorpresa era el mismo Syaoran quien abría.
-¿Elizabeth?
La joven se lanzó hacia él para abrazarlo. Había tenido tanto miedo de que le pasara algo a su mejor amigo y ahora todas sus preocupaciones se habían ido. Syaoran sonrió mientras cerraba la puerta con dificultad a causa del abrazo y después el también le correspondió el saludo.
-A mi también me alegra que estés bien-dijo con voz pausada.
-No tienes idea de cuan preocupada estaba-reprendió Elizabeth secándose unas lagrimas que se le habían escapado.
-¿Syaoran que estas…haciendo?-se escuchó un hilo de voz.
Ambos presentes voltearon para ver a Sakura parada en el umbral de la puerta, se soltaron al momento pero no sirvió de nada.
-Sakura espera, yo…-Syaoran no pudo terminar la frase, Sakura ya se había dado la vuelta y había desaparecido.
Elizabeth miró a Syaoran con preocupación, temía que la hija de Nadeshiko hubiera entendido mal. No quería causar problemas.
-Disculpa, en verdad no quería que esto pasara.
-No te preocupes, ella fue la que entendió mal. Déjala que piense lo que quiera-dijo con frialdad el ambarino.-Y dime, ¿Para que has venido hasta aquí?
-¡Es cierto! Toma esto-y le tendió un sobre.
Syaoran abrió rápidamente la carta para comenzar a leerla.
A Syaoran Li:
Han descubierto nuestra guarida. Por suerte hemos logrado escapar satisfactoriamente. La señorita Tomoyo Daidouji se encuentra conmigo, en muy buen estado, no hay de que preocuparse.
He mandado a Elizabeth, sabiendo que es gran amiga tuya, para que te de este mensaje. Estamos preparando una trampa para Isabel al igual que para Rodrigo. Mañana se celebra el aniversario del reinado de Isabel y desde hace tiempo se tenía planeada la fiesta en el palacio.
Asistiremos. Eso te incluye a ti y a la señorita Sakura. Esperamos que Rodrigo también nos honre con su presencia. Después te mandaré más datos.
Un saludo,
Eriol Hiragisawa.
-Perfecto. Pero ella no irá-dijo terminando de leer la carta.
-¿De quién hablas?
-De Sakura, desde luego. No pienso arriesgarla.
-Entonces, eso quiere decir que tu y ella…
-Cállate-ordenó con voz de queda Syaoran-Simplemente ella no tiene porque ir. ¿Me explico?
Elizabeth alzó el mentón con orgullo. Jamás había permitido que un hombre la pisoteara ni le ordenara nada justo como Syaoran lo hacía ahora. Él no sería el primero en hacerlo.
-Haz lo que quieras-soltó con voz fuerte y después se giró para salir del recibidor. Abrió la puerta y salió de la casa sin voltear atrás.
El hijo de Ieran se quedó mirando a la nada. Nuevamente había vuelto a herir a alguien, sin en verdad desearlo. Se portaba según sus impulsos y sabía que eso estaba mal, pero no sabía cómo controlarlo. De pronto recordó a Sakura y la pequeña confusión causada por Elizabeth y se dio cuenta de que las cosas entre ellos no podían estar peor.
-Maldición-murmuró a solas.
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Las joyas colocadas en el cuello de la reina eran bellísimas. Su pomposo vestido crema con encajes dorados hacia más llamativa su figura joven y esbelta. A pesar de tener un hijo mayor, era de muy corta edad y sus facciones sólo se habían afinado con el tiempo.
-Aquí tiene su majestad-señaló la criada entregándole su corona a Isabel.
-Muchas gracias, puedes retirarte.
-Se ve muy hermosa-alagó Marylise desde una esquina-Aunque sé que esta fiesta no la usa solo para aumentar su ego, ¿Me equivoco?
-Estas en lo correcto, querida Marylise. Esta noche será perfecta, en todos los sentidos.
-Aunque, su majestad, sigo insistiendo que no es de fiar esa joven llamada Meiling. Se que puede traicionarnos.
-Vamos, no seas tan desconfiada. Recuerda que tú también estuviste a punto de traicionarme. Seria mejor que no juzgaras a las demás personas…porque entonces ¿En donde quedarías tu?-preguntó con voz chillona ampliando su sonrisa.
Marylise guardó silencio y decidió mejor mirar por la ventana, tal vez esperando que llegar alguien y la sacara de ahí. Pero sin saber que su deseo se cumpliría, salió de la habitación siguiendo a la reina.
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Bajaron del carruaje con toda la discreción que les fue posible, no querían llamar la atención. Syaoran había mostrado su mayor descaro al ni siquiera ayudarla a bajar del coche, pero no le importaba. Ella había querido ir, muy a pesar de los deseos de Syaoran.
**Flash Back**
-¿Entonces por qué se abrazaban tan efusivamente? ¡No! Espera, no me lo digas. La verdad es que no me interesa.
-Deja de hacerte la desinteresada, por favor. Ya te dije que somos amigos, no tienes de que preocuparte.
-¿Quién dijo que yo estaba preocupada?-exclamó con todo el cinismo que le fue posible-Syaoran, deja de pensar tonterías. Ya no quiero hablar de eso.
-Sakura, sólo quiero que me escuches. Intento arreglar las cosas, por si no lo habías notado-dijo exasperado el ambarino-¿Serias tan amable de mostrarme un poco de tu educación y detenerte a escucharme?
-No funcionará esta vez. ¡Ya te dije que no quiero escucharte!-terminó de decir Sakura y le cerró en la cara la puerta.
-¡Muy bien! Niña terca y malcriada…-se fue diciendo y repitiéndose mentalmente que esperaba que no volviera a salir de ahí para no tener que decirle que le PROHIBIA ir a la fiesta que se habría en la noche.
-¡Y no creas que no escuché que dijiste que no me dejarías ir hoy! ¡Desde luego que iré!
Syaoran casi se cayó de las escaleras cuando escuchó semejante grito. Y por más que intentó razonar con ella…no lo consiguió.
**Fin de Flash Back**
Syaoran y Sakura sonreían falsamente a los invitados, intentaban parecer "felices" en la compañía del uno y el otro.
-Me pregunto… ¿Qué pensaría la gente si supiera que me raptaste?-preguntó Sakura como un aire de ironía.
-Yo no te rapté-le susurró al oído-Tú sola entraste a mi casa. Que yo recuerde nunca te quejaste estando ahí adentro.
-Simplemente trataba de no hacerte sentir mal.
-Mas bien, tu felicidad no cabía al saberte a solas conmigo.
-¡Que estas diciendo!-le gritó en plena cara y se separó de él como si tuviera la peste.
Cuando entraron al gran salón ambos guardaron silencio y se dedicaron a admirar la decoración. No era muy diferente a la fiesta de la vez pasada, tal vez la única diferencia era que ahora ellos iban como una pareja. Todos los demás parecían muy relajados, como si en realidad nada estuviera pasando, ninguna alerta de guerra, conspiración…nada en absoluto.
-¿Por qué la gente actúa así después de lo que acaba de pasar?
-Sakura, no intentes entenderlos. Sólo disfruta de la fiesta.-se alegró de decir Syaoran.
A lo lejos pudo ver a Eriol acercándose y se separó unos momentos de su acompañante para poder hablar con él a solas.
-Me da gusto verlos aquí-comenzó Hiragisawa.
-Yo no quería traerla. Corre mucho peligro aquí.
-Tal vez. Pero es un gran anzuelo para atraer a Rodrigo. Sólo trata de no separarte de ella, hasta el momento indicado.
-¿Qué quieres decir?-se alarmó Syaoran mirando a sus lados para verificar que nadie los escuchara.
-Syaoran…-dijo Eriol ajustándose sus anteojos-Mañana en la madrugada partiremos para unirnos a las fuerzas de Francia y Portugal y así intentar detener a Isabel. Por suerte he logrado recibir un aviso, si no fuera por eso ellos ya nos hubieran matado. Ya se ha declarado la guerra hace unas horas, la gente aun no lo sabe.
Syaoran se quedó helado con los ojos desorbitados. Su mente viajó con velocidad a Sakura.
-¿Qué pasará con la gente? ¡Eriol que pasará con Sakura!
-Tranquilízate Li. Ellas estarán protegidas, Elizabeth sabe que hacer ella las ayudará.
En ese momento la música comenzó a escucharse. Las altas voces callaron y se convirtieron en leves murmullos de hombres que pedían a las damas compartir esa pieza con ellos. Eriol mostró una de sus enigmáticas sonrisas y se alejó de él. Al momento siguiente cruzó el salón a zancadas, no tenía control sobre sus movimientos, y ahora estaba parado justo atrás de la bella mujer de ojos verdes…que tenia por nombre: Sakura.
-¿Quié…quieres bailar?-preguntó con un tono frio y distante dejando que su cabello le cubriera los ojos.
-Eh…si, claro-aceptó Sakura dejando su copa de vino en la mesa y dirigiéndose a la pista.
Just one last dance
Oh baby
Just one last dance
Tomaron sus posiciones y Sakura sintió que
Syaoran la estrechaba más de lo debido, pero no le importó y
comenzaron a balsear.
We meet in the night in the Spanish cafe
I look in your
eyes just don't know what to say
It feels like I'm drowning in
salty water
La atmosfera se sentía extraña. Parecía como si solo ellos dos fueran los únicos en la pista. Volteó a ver a Syaoran y se dio cuenta de su mirada perdida. ¿Qué estaba pasando?
A few hours left 'til the sun's gonna rise
Tomorrow
will come an it's time to realize
Our love has finished forever
Parecia molesto, disgustado. No lograba entender su mirada. ¿Era acaso de reproche, enojo… o tristeza? Sabía que habían comenzado mal. Desde aquel día en el mercado y después la noche en el callejón, y ahora también estaban mal. Su relación no tenía futuro, lo sabia.
How I wish to come with you (wish to come with you)
How
I wish we make it through
¿Por qué sentía como si él se estuviera alejando? Era como si con cada paso se construyera una barrera entre ellos, una que le parecía impenetrable. Daba la impression de que fuera…su ultimo baile.
Just one last dance
Before we say goodbye
When we
sway and turn round and round and round
It's like the first
time
Just one more chance
Sakura abrió los ojos al comprenderlo. "La charla con Eriol", pensó en su mente. Tal vez…solo tal vez, eso era una…despedida.
Hold me tight and keep me warm
Cause the night is getting
cold
And I don't know where I belong
Just one last dance
"Maldita sea…maldita sea",
no dejaba de repetirse Syaoran. La música seguía sonando, pero él
ya no la escuchaba, solo enfocaba todos sus sentidos en la mujer que
tenia en frente. Sabía que significaban las palabras de Eriol, en
cuanto partieran…ya no volverían.
The wine and the lights and the Spanish guitar
I'll never
forget how romantic they are
But I know, tomorrow I'll lose the
one I love
Como hubiera deseado poder compartir mas tiempo con ella. Mostrarle que no era un animal que se guiaba por sus impulsos, que de verdad era un hombre que se había enamorado de ella. Quería decirle que lo que ellos tenían en verdad era algo, no una simple fantasía. Si tan sólo pudiera decirle…si tan sólo no fuera tan cobarde…
There's no way to come with you
It's the only way to do
Partiría en la mañana. No podia dejar de pensarlo. No quería decírselo, tal vez ni siquiera le importara. Pero sabia que ella ya había notado que algo pasaba, sus ojos eran dos grandes cristales que le permitían ver su alma.
-Sakura…-susurró en medio de la melodía.
Just one last dance
Before we say goodbye
When we sway
and turn round and round and round
It's like the first time
Just
one more chance
-¿Syaoran que sucede?-preguntó con el rostro
acongojado.
Hold me tight and keep me warm
Cause the night is getting
cold
And I don't know where I belong
Just one last dance
Syaoran cerró los ojos con fuerza, tratando de no mirarla. No quería perderla, no quería irse sin antes descubrir que hubiera pasado.
-Me voy…-dijo sin poder ocultarlo mas.
-¡¿Qué?!
Just one last dance
Before we say goodbye
When we sway
and turn round and round and round
It's like the first time
Just
one more chance
-La guerra a comenzado Sakura. Me lo ha dicho Eriol.
-Pero tú…-se le quebró la voz al entender sus palabras-¡No!-gritó causando que todos se giraran a verlos, rompiendo la magia del momento.
Hold me tight and keep me warm
Cause the night is getting
cold
And I don't know where I belong
Just one last dance
-¡Sakura espera!-corrió tras ella con el alma cayéndosele.
Ella no dio señales de haberlo oído y continuó alejándose. La música estaba por terminar.
Just one last dance, just one more chance, just one last dance
Cancion: Just One Last Dance
Artirta: Sarah Connor
-No puede ser…no puede ser-repetía ella constantemente mientras caminaba. Tropezaba con la gente y su vestido se atascaba, pero continuaba tratando de huir.
Sakura salió del gran salón si voltear ni una vez, sin darse cuenta que el caos se había desatado dentro.
Los invitados gritaban aterrorizados al ver el charco de sangre. En su intento de ir tras Sakura, Syaoran había chocado con un hombre, quien aprovechando la cercanía le había clavado un puñal en el costado.
OoOoOoOoOoOooOo
El sol comenzaba a asomarse en el horizonte y recorría la alfombra de la habitación con sus rayos. Había dos personas en ella, un hombre de cabellos rubios sentado en un amplio sofá y una joven de pie frente a él.
-¿Así que planeabas una trampa, Eriol?-se dijo a si mismo el príncipe mientras arrugaba una carta-Idiota.
Arrojó el papel a las llamas de la chimenea y sólo se alcanzó a ver la primera línea de lo que era la carta: A Syaoran Li.
-Muchas gracias, Meiling.-agradeció Rodrigo a la chica de cabellos negros-Que lastima que no hayan podido con su plan.
-Logré rescatar esa carta del chico Li, después de que lo dejaras tirado a media pista-se enorgulleció de decir.
-Muy bien. Haz echo un buen trabajo. Eso quiere decir, que prácticamente nadie se dio cuenta de que fui yo el que le causó la muerte.-rió sin el menor arrepentimiento- Ahora, manda traer a la chica-ordenó el príncipe de Castilla.
Meiling salió de la habitación con una reverencia y al minuto siguiente entraron dos hombres sujetando a una asustada joven.
-¿Marylise es tu nombre, no es así?-preguntó con una maliciosa sonrisa en los labios-Excelente. Déjenla aquí.
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Notas de Autora: ¡Por fin regresé! Tenía este capitulo guardado y no entiendo por qué no estaba subido. Aquí esta y espero que lo hayan disfrutado. Ya volveré a regular mis historias asi que esperen actualización pronto (:
Un beso enorme,
Christelle**
