Advertencia: Contiene temas médicos ligeramente.

Capítulo 11: Ryan el temerario, Parte 2

Un Cadillac 1989 por poco golpea a Ryan, pero Pavel Delektorsky "Delko" alcanzo a tirarse sobre él justo a tiempo y empujarlo hasta la otra acera.

Ryan miro asustado a quien le salvo la vida. Y por instinto, al ver que era un hombre adulto, le mordió la mano.

-¡Ay! ¡Tranquilo, nene! ¡Agh!-se quejo Pavel, y Ryan decidió soltarle la mano. Pero no dejo de mirarlo con desconfianza.

-¡Pavel! ¿El niño está bien?-dijo Carmen Delko, corriendo hacía su esposo junto a sus hijos.

-sí, sólo que parece ser un pequeño cachorrito asustado-dijo Pavel, levantandose y levantando junto a él a Ryan.

-¡Suélteme!-grito Ryan, asustado, cuando se vio "atrapado" en los brazos del Sr. Delko.

-ya, ya, tranquilo. No voy a hacerte daño, ¿Cómo te llamas?-

-Ryan…-dijo el niño, calmandose un poquitito

-¿Ryan qué?-

-Ryan nada. Yo…soy huérfano-dijo Ryan, sacando una mentira de la galera.

-¿En serio? Qué lastima. ¿Te escapaste del orfanato?-dijo Pavel, apenado.

-s…sí. Pero no quiero volver-

-tranquilo, puedes quedarte con nosotros unos días-dijo Carmen, sonriendo.

-¡¿Oíste eso, Eric?! ¡Tendremos un hermanito!-grito una niña, dando brincos de alegría. Ryan la miro aterrado.

-Loretta, tranquilízate-dijo su hermano mayor, riendo.

-¡Wow, papi! No bromeabas en eso de que era un cachorro-dijo una chica de unos 20 años, mirando a su padre que todavía hacía muecas por el dolor de la mano.

-sí, Mari. Me ha mordido fuerte. Pero creo que sólo fue el susto, ¿Verdad, chiquitín?-dijo Pavel, acariciandole el pelo a Ryan. El niño se aparto bruscamente –bueno, creo que han sido muy duros contigo en ese orfanato-

-sí, aún no me ha dicho su nombre-dijo Ryan, serio.

-vaya, al parecer no es tímido-dijo una niña de la edad de Ryan –yo soy Vanessa Delko-agrego, sonriendo.

-Eric Delko y la que niña inquieta es Loretta-dijo el chico de 17 años, sonriendo.

-soy Marisol Delko, pero puedes decirme Mari-dijo la mayor de todos los hijos.

-Carmen y el hombre que te salvo la vida, es Pavel-dijo la mujer, sonriendo con dulzura mientras le daba un beso en la mejilla a Ryan.

-un…un placer conocerlos-dijo Ryan, un poco ruborizado.

-mami, ¿Aún puede ser nuestro hermanito? ¡Por fis!-insistió Loretta.

-no lo sé, hijita. Lo pensaremos con tu padre-dijo Carmen, soltando un suspiro.

-dónde comen siete, pueden comer ocho-dijo Marisol, con simpatia.

-¿Siete? ¿Hay uno más?-pregunto Ryan, confundido.

-en realidad, Mari dice eso porque tenemos un perro-dijo Eric, riendo.

-bueno, Ry, vamonos. ¿Te gusta la pasta?-dijo Pavel, mientras todos se dirígian al auto. Ryan asintió con la cabeza.

-justo queda un espacio. Lamento decirtelo, pequeñito, pero tendrás que sentarte con Loretta-dijo Eric, riendo. Loretta miro a Ryan cómo una maniática, y Ryan trago saliva.

-¿Qué es? ¿Una especie de colectivo?-dijo Ryan, admirando el auto pues nunca había estado en uno con tantos asientos.

-algo así. ¿Te sientes bien, Ryan?-pregunto, preocupado, Pavel pues se veía colorado y no exactamente por la vergüenza.

-a ver, damelo…-dijo Carmen, preocupada, Pavel le paso a Ryan en brazos -¡Pavel, tiene fiebre! Será mejor que lo llevemos rápido a casa y le demos Metamizol-

-¿Estás segura, mamá?-pregunto Vanessa, mirandola.

-sí, tiene la cabeza ardiendo. Vamos, dense prisa-dijo Carmen, alarmada. Y todos se subieron al auto.

Ryan fue todo el camino sentado en el regazo de Carmen.

-lastima, yo quería que viniera acá atrás conmigo así podía peinarlo-se quejo Loretta. Su hermano mayor rió y sus hermanas resoplaron.

Apenas llegaron a su casa, los Delko llevaron a Ryan a la habitación de Eric.

-será agradable tener un compañero de cuarto-dijo Eric, sonriendo.

-sí, bueno, alcanzame esa cuchara-le ordeno su madre. Eric asintió y le paso la cuchara.

-Sra. Delko…-dijo Ryan, asustado.

-es Carmen, cariño-dijo ella, llenando la cuchara sopera (bastante grande, a decir verdad)

-okey, Carmen…-

-ahora, ¿Había algo que querías decirme?-dijo Carmen, levantando una ceja.

-bueno, yo…-iba a quejarse Ryan, y en ese preciso momento, Carmen le encajo la cucharada de Metamizol. Por experiencia con sus hijos, sabía que el niño no iba a querer tomar la medicina voluntariamente.

-tragalo-le "ordeno", sonriendo. Ryan, casi llorando, trago el jarabe.

-¡Puaj!-se quejo luego, Eric le alcanzo un vaso de agua y él lo tomó desesperado.

-buen chico-dijo Carmen, en español.

-gracias-dijo Ryan, también en español.

-¡Wow! ¿Han visto eso? No sólo le entendió, sino que también habla español-dijo Marisol, asombrada.

-eres un niño muy inteligente-dijo Pavel, acariciandole la cabeza a Ryan. Esta vez, el chico no se aparto.

-bueno, Ry, creo que tendré que darte un baño de agua tíbia-dijo Carmen, buscando ropa vieja de Eric.

-no, señora Carmen, está bien. Yo…yo me baño solo-dijo Ryan, avergonzado.

-es Carmen, sólo Carmen. Está bien, al parecer eres como mis hijos, se creen tan mayorcitos-dijo Carmen, mirándolo, con las manos en la cadera. Ryan agacho la cabeza.

-amor, creo que no es apropiado para su edad que lo bañes tú-dijo Pavel, haciendo una mueca de disgusto.

-sin mencionar que recién lo conocemos-agrego Eric.

-está bien, Vanessa, hazme un favor y muestrale el baño a Ryan-

-claro, mami-dijo Vanessa, sonriendo.

-Eric, llevale esta ropa-dijo Carmen, dándole unas cuantas prendas de él que ya le quedaban pequeñas.

-claro, mamá-

-¿Puedo peinarlo cuando termine de bañarse?-pregunto Loretta, con cara de "Feliz Cumpleaños".

-Lore…-advirtió su padre, algo molesto.

-no, está bien. Puede peinarme-cedió Ryan

-¡Sí, sí, sí! Seré la mejor hermana mayor del mundo, te lo prometo-dijo Loretta, dándole un beso en la punta de la nariz a Ryan

-okey-dijo Ryan, ruborizado y sonriendo. Después de todo, la idea no sonaba tan mal…por desgracia, él no había llegado a pasar muchos buenos tiempos con su hermana mayor Diane.

Mientras tanto, en la casa de los Wolfe…

-¿Qué estará haciendo ese niño? Tarda demasiado-dijo Judith, terminando de lavar los platos.

-quizás se quedo dormido-dijo Tom, restandole importacia. Ryan era Ryan, solía quedarse dormido o leyendo comics un rato, especialmente cuando había sido castigado tan duramente.

-voy a ir a verlo-dijo Ron, preocupado. A los dos minutos volvió y estaba más que pálido -¡Se tiro por la ventana! ¡Se escapo!-

-¡¿Qué?!-gritaron los demás.

-¡Hay que salir a buscarlo! ¡YA!-grito Ron, tomando su chaleco.

-¡Rápido! Quién sabe en que problemas se metió ese crío…-dijo Derek, tomando las llaves del auto.

Buscaron hasta cansarse, pero no lo encontraron. Judith lloraba amargamente y Tom igual. Ron intentaba no llorar, pero tenía un vuelco en el estómago.

-dejenme intentar algo-dijo, estacionandose enfrente de la comisaria.

-Ron, ¿Qué vas a hacer? No hagas ninguna estupidez-le advirtió Derek

-tranquilo, papá. Sólo quiero pedirles si pueden reportar a Ryan como desaparecido antes de las 24 horas-dijo Ron, saliendo del auto.

Sus jefes y los detectives le hablaron de un modo muy descortéz. No iban a permitirlo. Ni siquiera si Ryan era el sobrino/hijo de Ronald, un Sargento de policía muy reconocido. Ronald siguió insistiendo, pero no consiguió nada. Aunque le prometieron que apenas pasaran las 24 horas, lo reportarían como desaparecido al pequeño Ry. Ronald dejo los datos y se fue.

Apenas llegaron a la casa, todos, absolutamente todos, se fueron a dormir. Todos muy angustiados…en especial Charly.

Al mismo tiempo, en la casa de los Delko…

-tienes un pelo tan lindo, Ry-dijo Loretta, mientras lo peinaba.

-gracias. Nunca nadie me había dicho eso-dijo Ryan, ruborizado y sonriendo.

-niños, ya está la cena. No querrán que Eric los deje sin nada-dijo Marisol, sonriendo.

-¡Oye! ¡Ya te oí!-grito Eric, molesto, y comenzo a hacerle cosquillas a su hermana mayor.

-Eric, ya, ya, para, para-dijo Marisol, riendo. Eric paro.

-son una familia muy unida-dijo Ryan, sonando como un niño pequeño.

-gracias, Ryan. Ojalá también puedas ser nuestro hermanito-dijo Vanessa, saliendo del baño.

-sí, ojalá…-dijo Ryan, en voz baja.

-¡Papá, mamá! ¿Estuvieron pensando acerca de…ya saben, Ryan y…?-pregunto Marisol, ayudando a su madre a poner la mesa.

-sí, hija. Quizás lo adoptemos-dijo Pavel, sonriendo y sirviendo el jugo de naranja.

-¡¿Oíste eso, Ry?! ¡Serás un Delko!-exclamo Eric, alegre. Ryan sonrió de oreja a oreja.

-¿Puede dormir conmigo?-pregunto Loretta, con una encantadora sonrisa.

-no, por hoy dormira con Eric. Mañana quizás pueda dormir contigo-dijo Carmen.

-está bien-dijo Loretta, revoleando los ojos –algo es algo-pensó

A mitad de la cena, Ryan tuvo un ataque de tos. Cuando terminaron de cenar y Vanessa se puso a lavar los platos, Carmen llego a la sala con un jarabe para la tos en una mano y una cuchara sopera en la otra.

-¡No! ¡Noooooooooo!-grito Ryan, corriendo hacía la habitación de Eric. Pero fue interceptado por Pavel y su hijo.

-quieto ahí, chiquillo-dijo Pavel, alzandolo.

-¡No! ¡Déjame!-grito Ryan, pataleando.

-creo que esto no será fácil-dijo Eric, haciendo una mueca.

-¿Y si lo llevamos al hospital, para que le pongan una inyección?-dijo Loretta, con una sonrisa un poco maligna.

Ryan rompió a llorar.

-shhhhhhhh…tranquilo, ya paso. No te pondremos una inyección-dijo Pavel, sentandolo en el sofá. Inmediatamente, Ryan volvió a intentar escapar.

Eric y Pavel lo tuvieron que sostener entre los dos, para que Carmen pudiera darle el jarabe.

-no fue tan difícil, ¿O sí?-dijo Carmen, limpiandole la boca a Ryan con una servilleta. Él hizo un puchero con el rostro.

-vamos, torbellino, andando, a dormir-dijo Eric, erizandole el pelo.

-no tengo sueño-dijo Ryan, y se le escapo un bostezo.

-yo creo que sí-dijo Marisol, riendo.

-puedo contarte un cuento, si quieres-dijo Pavel, sonriendo.

-¿Hay superhéroes en ese cuento?-pregunto Ryan, con entusiasmo.

-claro, podemos inventarlo a medida que lo vamos contando-dijo Pavel, tomandolo de la mano.

-¡Genial!-grito Ryan, alegre. Nunca nadie lo había dejado inventar un cuento.

Y así paso la noche.

Ryan asombrado y alegre por cómo eran y lo trataban los Delko. Y la familia de Ryan, afligidos y más que tristes por no tenerlo en casa.

-quizás no debí ser tan duro con él…-pensaron tanto Derek como Ron.

Intentaban dormirse, pero sabían que eso sería prácticamente imposible.

Ryan estaba allá afuera, solo, desprotegido y quizás muerto.

Continuara…