Ansiedad
Apretó la mandíbula con fuerza y enfocó su mirada en la pantalla. No podía concebir que el día hubiera cambiado tanto.
Debido a todo el cansancio acumulado y la hora en la que se acostó, Tsubasa, por primera vez en su vida, se levantó tarde. Como fue de esperarse, María ya no estaba, solo le dejó una nota de que había ido a visitar a Kirika y Shirabe, que podían juntarse a comer cuando se despertara. Su celular vibró dejando ver una orden de su tío de ir igualmente a la enfermería y terminar de revisar su condición. No tuvo la necesidad de llamarle a la Cadenzavna ya que se la había encontrado cuando estaba saliendo. Le indicó que se adelantara, que a lo mucho en diez minutos ya estaba con ella, en ese momento se arrepentía por no haberle pedido que la acompañara.
Estaban en media revisión cuando sonó la alerta de Alca-Noise. Se preocupó ligeramente por Tachibana, pero decidió confiar en ella. Sabiendo que desesperarse y comenzar a moverse podría entorpecer la revisión, se obligó a esperar con paciencia a que la enfermera termina con su trabajo.
Salió en dirección a la cabina de control, necesitaba saber la situación y la probabilidad de acierte para ellos. Se encontró con un revuelo de proporciones bíblicas... Apenas se giró por el pasillo chocó con su Kouhai –como venía siendo costumbre–, notando después que Akatsuki y Tsukuyomi le acompañaban. Claramente acababan de regresar del colegio, sabía que Tachibana y Kohinata solían tardarse un poco más, pero un sexto sentido le advirtió de algo.
Miró a los cocineros observando las pantallas que les avisaba del peligro combatiente. Su entrenada mirada notó una sola charola intacta sobre una de las mesas y un tenedor en el suelo a casi un metro de distancia. Sudó frío. Ese era el lugar habitual de María, justo enfrente del suyo, además de que la peli-rosa era la única que no terminaba de adaptarse al estilo de vida japonés y permanecía usando cubiertos orientales. En ese mismo instante se sintió tonta de no haberse percatado de la ausencia de su amiga de inmediato. Una teoría estaba naciendo en su cabeza y esperaba que no fuera cierta.
Con pasos apresurados llego a la cabina, y es aquí en donde regresamos a la situación inicial. Una Tsubasa bastante ansiosa mirando el monitoreo de la situación.
Granzizel Bilfen Gungnir Zilzz
La primera visión que tuvo fue la de Tachibana cayendo (con un Alca-Noise listo para ir por ella) y dejando ir su reliquia en reflejo. Justo en el momento en el que la castaña caía se escuchó el ruido provocado por un auto al frenar repentinamente, en menos de un segundo el inconfundible auto de su manager pero no fue la puerta del conductor la que se abrió primero sino la del copiloto. Del auto emergió María, quien tomó el Gungnir de la Tachibana y lo invocó, como era de esperarse de ella.
Técnicamente el Gungnir que estaba usando Tachibana pertenecía a Maria, pues el suyo quedó perdido cuando peleó contra Kohinata, por tanto para Tsubasa no fue sorpresa ver como el Gungnir respondió a su primera dueña de inmediato. Su sorpresa radicó justamente en ese actuar tan impulsivo por parte de la mayor por el simple motivo de que ella, tanto como Tsukuyomi, Akatsuki y Kanade, ocupaban del Linker, y sabiendo el daño que le había causado a las pequeñas al usar sus reliquias para salvar a Yukine, no quería imaginarse el daño que sufriría Maria.
El canto que jamás creyó volver a escuchar resonó.
El fuego de la fe que existe en mi corazón
Apretó la mandíbula con fuerza y enfocó su mirada en la pantalla. No supo si su tío se hizo el desentendido o realmente no se dio cuenta, pero en ese momento una ligera contracción le hizo ver lo mal que terminarían las cosas.
Es uno que nadie puede extinguir.
Una llama eterna.
El Horizon Spear hizo remarque a ese verso, eliminando a la mitad de los Alca-Noise de un solo tajo, escuchó un pequeño vitoreo de Fujitaka, pero ella permaneció en la misma posición, no le había pasado desapercibida la pequeña mueca que había formado Maria antes de realizar el ataque.
— ¡Maria-kun! La parte de su cuerpo que brilla es en donde está el órgano de disección. ¡Cuidado con eso! —Advirtió Genjuuro y al instante la peli-azul se giró a verlo con incredulidad, ¿de verdad pensaba que combatiera así? ¿No había notado todo el esfuerzo que la Cadenzavna hacía por moverse siquiera? Tsubasa era la única que sabía bien las verdaderas capacidades de Maria a la hora del combate, sabía que lo que estaba viendo allí, así fuera sorprendente, la mujer que estaba plantando cara contra esa nueva auto-scorer no estaba ni al 10% de sus verdaderas capacidades.
He reafirmado mi determinación
Lo juro por mi orgu…
— ¡Ve a enfriarte! —Soltó con una sonrisa que a Tsubasa se le antojó desagradable.
Tsubasa sostenía sus puños con tanta fuerza y hacía lo imposible por no gritar, estaba segura de que estaba temblando en un intento de contenerse. La mueca de dolor de Maria se hizo más notoria y vio algunos destellos surgir de la armadura negra del Gungnir. Soportar aquello sin la oportunidad de intervenir… ¿Cómo fue que Tachibana fue capaz de soportar aquello? Está bien que los lazos entre ella y la extranjera no eran igual de profundos, pero aun así… ¡Ella no lo soportó! ¡Salió a pelear aun con el enorme riesgo de morir! Por lo tanto Tsubasa…
—Ni lo pienses—El comandante había leído sus pensamientos, y bastó únicamente de una dura mirada y una congelada voz para detenerla. Chasqueó la lengua. Kohinata había peleado contra Tachibana en contra de su voluntad y todo daño había sido reparado. Maria no correría con esa suerte, además de que ella estaba allí por su voluntad, soportando un dolor horrible, un dolor que ella había experimentado de primera mano gracias al Dr. Ver antes de su segundo enfrentamiento con Maria.
—Decidido, ¡tú serás mi oponente! —Maria con esfuerzo logró enderezarse, Tsubasa respiró de manera pesada y la auto-scorer se reverenció con gracia digna de bailarina de ballet— ¡Hora de comer~~!
En un rápido movimiento la castaña se acercó a la peli-rosa en zigzag, quien (si hubiera estado al 100% de sus capacidades hubiera podido evadir e inclusive contratacar) no podiendo soportar el enorme daño que le causaba el retroceso del Gungnir, le dejó desactivarse de manera abrupta (aun con los daños que esto causaría) a manera de evitar que lo rompieran como habían hecho con el Ame no Habakiri.
La Kazanari casi brincó de su sitio cuando la vio caer con cascadas de sangre cayendo desde sus ojos y el costado izquierdo de su boca. Poco le importó que la auto-scorer se fastidiara y se fuera enojada, estaba más que preocupada de lo que dirían las revisiones médicas de su compañera.
Las "hermanas menores" de Maria hablaron junto con Yukine, Aoi y Fujitaka, inclusive la pequeña Elfnein dijo algo pero no le prestó atención. Se sintió molesta con Hibiki por haberle reclamado a Maria y al mismo tiempo impotente por no poder hacer nada, por haber estado tan atada y no intentar alguna locura como la suya para así disminuir su daño aunque fuera un poco.
No dejaría que Maria volviese a pasar por algo similar, no importaba el precio que tuviera que pagar.
Capítulo más largo hasta ahora (algo me dice que los siguientes pueden estar igual o más largos) buscando crear suspenso, espero lo haya logrado y que les haya gustado. De antemano se agradece por leer, que tengan buen día/tarde/noche. Yo solo me despido diciéndoles que...
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