Nota de la Autora:
Bien, no tienen ni una idea de lo que me ha costado poder actualizar este capítulo… estuve en tres cafés internet para poder subirlo… y ninguno me dejaba entrar a T.T me ha ido feo… lo juro, he intentado actualizar desde hace seis horas y no he podido… jijiji, mínimo pude actualizar mi otro FF… uffff…Pero bueno, espero que les guste esta continuación… si no me dicen ;0)
Ahora respondo reviews:
Sol:
¡Aiya Solange! ¿tanto tiempo me desaprecí? Oo ¡Qué cosas! Bueno… lo de Remus a penas comienza… pro recuerda que algo tiene que pasar para que Sirius piense que él es el traidor… ve preparándote…Ya voy, ya voy… no te apures que trato de actualizar lo más pronto que puedo… pero tu sabes que la U me mata… Y.Y
Espero verte pronto en el chat manis =D ¡TQMMMMM!
Katty Lupin:
XD qué bien que te entretengo Faby!! Según mis cuentas ya deberías estar volviendo de Canadá… bueno, ahí me avisas cuando vuelvas… ;0)Sipis, ha cambiado mucho mi FF, espero que haya sido para bien… jejeje
Miranda Evans:
¡Hola Miranda! A ver, te explico: lo que sucede es que yo ya había escrito este FF antes y pues, ahora lo que hago es reescribirlo todo nuevamente y hacerle muchas correcciones, pero cada cinco capítulos de los nuevos agrego los originales, para que vean el cambio y las correcciones ;0) por eso lo coloco al final del capítulo.Voy a tratar de hacer los cap's más largo… pero a veces mi inspiración no da para más Y.Y sorry…
¡Gracias por tu review!!
Sarah Starlight:
¡Hasta que te apareces mujer!Ya sabes que soy buena en creas angustias y soy buena en la tragedia ;0) así que ya sabes, cuando necesites algo más… io te ayudo con gusto.
ÚNICAMENTE NO ME VAYAS A MATAR A FARAMIR QUE ME TIRO DE UN PUENTE Y SERÁS LA CULPABLE (pero antes te lanzo un Balrog más grande que el de Allison).
Ruki Evans:
¡Holitas! Trato de escribir rápido, pero a veces no me gusta lo que escribo Y.Y por eso me tardo mucho en actualizar, además que la U me mata, pero toy intentando mejor ;0)¿Enredado el cap? =S ohhh… ¿no se entendió? ¿o te refieres al final? Bueno, mejor voy a aclarar mejor eso de los capítulos originales para que no se cree confusión. ;0)
Gracias por tu observación!!! Y gracias por tu review!!
Revitaa199:
¡Holas! ¿te interesa mi FF? Y.Y ¡QUÉ EMOCIÓN! ¡Gracias! Toy de acuerdo contigo… no may muchos FF's sobre los Potter (el trío). Yo no encontré ninguno y por esa razón me vi en la terrible obligación de escribir este… jejeje… a eso le debo el que esté escribiendo "Un Bebé llamado Harry Potter" XD¡Sí! ¡me da mucha felicidad recibir reviews como el tuyo… entusiastas y de ánimos! Así me inspiro!!
;0) Muchas gracias por tomarte el tiempo en dejarme un review… ¡Gracias!
Silmarwen:
Ya te extrañaba Silmarwen ;0) espero que no te hayas olvidado de mis huesitos… jejeje… bueno, ya voy, ya voy… espero que te guste el cap… y si no me dices ¿ok? ¡Saluditos!Bueno, ahora sí me meto de lleno a la continuación… espero que les guste…
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Un Bebé Llamado Harry Potter
Por Magicshadow
Capítulo No. 11
"De Compras"
¡HARRY JAMES POTTER! –gritó Lily completamente contrariada al ver que el pequeño se negaba por décima vez a probar alimento- si no comes no vas a crecer –añadió mientras le extendía la cucharilla repleta de puré de peras, el bebé movía su rostro hacia los lados mientras con sus manos rechazaba el alimento.
Era un 23 de diciembre, Harry tenía ya un poco más de cuatro meses de vida, los cuales seguramente llegarían a ser de los mejores de su vida. Todos y cada uno de sus primeros días habían estado colmados por una gran alegría.
Exceptuando claro el hecho de que los Potter eran completamente inexpertos al momento de cuidar a un bebé: el cambio de pañales era una actividad digna de disfrutarse, claro que el que siempre pagaba los errores era el mismo Harry.
Otra actividad curiosa, era el baño… pero Harry lo soportaba porque aunque sus padres cometían errores, todos y cada uno de sus actos eran motivados por el amor que sentían hacia él.
Unos días atrás Remus y Sirius lograron convencer al fin a los Potter a llevar a su pequeño bebé a un paseo al parque, les había resultado una misión casi imposible convencerlos ya que éstos se negaban a salir de su hogar por temor a un nuevo ataque de Voldemort, pero el día que decidieron salir, no todo resultó tan bien…
Se nos hace tarde James –decía un apresurado Sirius mientras observaba hacia las escaleras que llevaban al segundo nivel- vámonos ya –añadió.
No los apresures Sirius –aconsejó un muy sereno Remus mientras ojeaba un pergamino con presteza –recuerda que no tiene mucho tiempo cuando ocurrió el ataque de Voldemort y los asesinatos son mayores cada día, es normal que no deseen salir…
Lo sé Remus –acotó Sirius- pero mi ahijado no va a pasar toda su vida encerrado tras estas paredes… debe salir a respirar aire.
En eso tienes razón, pero no los apresures en todo caso.
Bien, bien… no diré más –Sirius se dejó caer en el sillón donde Remus leía atentamente el pergamino, unos silenciosos minutos pasaron- ¡Se nos hace tarde James! –gritó desesperado mientras volvía a ponerse de pie y evitaba la mirada reprobatoria de su amigo.
Ya estamos listo –dijo James mientras bajaba los escalones con…
¿por qué llevas ese paquete? –inquirió Sirius mientras se aproximaba al sonriente James y señalaba hacia el bulto en los brazos de su amigo.
¿Paquete? –repitió Lily al aparecer por las escaleras- no llevamos ningún paquete… ese es Harry.
¿Harry? –Remus dejó el pergamino en el sillón y se aproximó a James frunciendo el entrecejo, al estar frente a su amigo se inclinó un poco y aproximó su rostro al conjunto de mantas y con su mano derecha las levantó un poco encontrándose con unos ávidos ojos verdes que le miraban con curiosidad- en verdad tienen a Harry escondido aquí Sirius –añadió entre risas mientras observaba a su otro amigo.
Que tienes a mi ahijado metido allí –dijo Sirius incrédulo- estarán salvado a Harry de Voldemort, pero ¿quién lo salvará de ustedes? –dijo entre risas mientras se cruzaba de brazos- el calor acabará con él –añadió.
No seas tonto Sirius, no lo protegemos de Voldemort, intentamos que no se resfríe –confesó Lily mientras se encaminaba a la puerta.
Pero es medio día Lily, no pescará ningún resfriado –aportó Remus mientras observaba divertido como el pequeño bebé luchaba por salirse de las mantas mientras James lo mantenía cubierto.
¿Nos vamos ya? –inquirió Lily exasperada mientras habría la puerta.
Sí, vámonos –dijo James mientras se encaminaba a la puerta siguiendo a su esposa.
Sirius y Remus se quedaron dentro, uno al lado del otro, mirando escépticos a la pareja caminar- cuando tenga a mi primer hijo… recuérdame que nunca haga eso –dijo el primero, su amigo asistía.
Y si haces lo mismo… ¿qué hechizo utilizo para que recuerdes que no debes hacerlo? –inquirió Remus divertido.
Lánzame un Furúnculus y listo –respondió Sirius con decisión.
Hecho –Remus extendió su mano y Sirius se la estrechó, como cerrando un trato- pero que conste que si yo hago lo mismo, debes lanzarme un hechizo parecido.
De acuerdo –respondió Sirius, ambos amigos sonrieron y se dirigieron hacia las afueras de la casa, siguiendo a los Potter.
En el parque donde paseaban, habían muchas parejas de muggles acompañados con sus hijos, era un día soleado, uno de los pocos días soleados que se observaban en invierno, así que todos disfrutaban de los rayos cálidos del sol, todos menos el pequeño Harry Potter, luchaba desesperadamente de deshacerse de las mantas que lo estaban sofocando de calor- no Harry, vas a pescar un resfriado –le decía James mientras volvía a cubrirlo, pero tanta fue la desesperación del bebé que empezó sollozar a gritos y todos los ojos se posaron en las mantas que se revolvían en los brazos de James.
Creo que tiene calor –susurró Lily al inspeccionar la razón por la cual su primogénito lloraba tan desesperadamente, tenía las mejillas completamente rojas y repletas con lágrimas y respiraba entrecortadamente.
Lo hemos estado diciendo –acotó Remus entre risas.
James por su parte observaba avergonzado como los muggles miraban hacia sus brazos y reían divertidos; se percató al fin de que los hijos de ellos vestían ligero- será mejor que guardemos las mantas Lily –dijo entre susurros.
Al verse libre de su cálida prisión de mantas, el pequeño Harry dejó de llorar y observó con creciente curiosidad todo a su alrededor, comenzó a disfrutar al fin de su paseo, hacía gorgoritos de felicidad al ver el cielo y el sol, y extendía con avidez sus manos como queriendo atrapar entre sus dedos a todas las aves que volaban alrededor.
Ya ven que se los dije –Sirius observaba sonriente a su ahijado- necesita salir más a menudo –añadió mientras tomaba en brazos al bebé, luego se dirigió hacia una fuente cercana, en el trayecto se encontraron una ardilla y Harry se volvió loco de felicidad al ver al pequeño mamífero, el resto del día fue de lo mejor para el bebé y para sus padres, ya que estuvieron largo tiempo en el parque.
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Pero la experiencia que Harry iba a tener este día sería distinta, hoy el bebé visitaría por primera vez el Callejón Diagon, acompañado por sus padres.
El pequeño aún se rehusaba a probar bocado- Vamos Lily, ya sabes que Harry no come si lo apresuran –dijo James al ver la lucha de su esposa porque el bebé abriera la boca y aceptara la cucharada de puré.
Tenemos prisa James y si no come ahora luego no podrá hacerlo –respondió Lily.
Pero si únicamente vamos al Callejón Diagon por las compras para mañana, además aún es temprano, tenemos tiempo –James sonrió- podríamos, también, usar los pol…
NO –le cortó Lily tajantemente- de ninguna manera usaremos los polvos Flu, Harry nunca los ha utilizado y puede que no le gusten.
Harry los ha utilizado ya más de una vez, mejor di que tu los detestas –acotó James entre risas, se aproximó a su esposa y tomó la cucharilla de sus manos y empezó a alimentar al pequeño, éste se negó al principio, pero luego aceptó lo que su padre le daba.
Harry terminó pronto toda su porción de puré de pera y James terminó de vestirlo luego, justo cuando un taxi se estacionaba frente a la casa de los Potter.
Ya está acá el taxi James –dijo Lily mientras tomaba en sus brazos al bebé y se encaminaba hacia la puerta- esta vez yo hablaré, tu no harás tus clásicas preguntas como las haces siempre, con la última vez tuve más que suficiente –añadió al recordar como el taxista en aquella ocasión le había recomendado un buen hospital psiquiátrico que podría ayudar a que James regresara al mundo real.
De acuerdo –concluyó James- yo llevaré a Harry… pero no puedo evitar preguntar como es que
Ni lo digas –le cortó Lily- cualquier duda yo te la aclaro al volver.
No es lo mismo Lily –el rostro de James tomó el mismo semblante que tiene el rostro de un niño a quien acaban de negarle un capricho.
El trayecto fue normal, aunque Lily tuvo que detener en variadas ocasiones las preguntas de James; pronto se encontraron frente a las puertas del Caldero Chorreante y luego ingresaron al Callejón Diagon, el cual estaba concurrido de magos y brujas quienes realizaban las últimas compras para Navidad.
Lily se encargó de arrastrar a James y a Harry a cada una de las tiendas, hasta que pasaron frente a la tienda favorita de James: Artículos de Calidad para el Juego del Quidditch, en donde se separaron. Lily prosiguió con sus compras mientras James se encargaba de mostrarle a su pequeñito todos y cada uno de los artículos en exhibición.
Cuando crezcas, Harry, te enseñaré a ser un buen buscador e iré a ver tus partidos en Hogwarts –dijo con orgullo mientras sonreía al ver como el bebé hacía gorgoritos- esos días vendrán pronto –añadió.
Al terminar sus compras, Lily volvió a la tienda donde se había separado de su esposo e hijo; y en efecto, allí los encontró nuevamente.
James observaba ensimismado una escoba de carreras mientras el pequeño Harry intentaba tomar entre sus traviesas manos una snitch que revoloteaba en la tienda.
Si Harry hereda tu gusto por el Quidditch –dijo Lily entre susurros al estar al lado de su esposo- me volveré loca… ¿qué haré con dos si ya no soporto a uno?
Puedes volverte aficionada y hacernos compañía –respondió James con calma mientras rodeaba con su brazo libre la cintura de Lily.
Por ti y por Harry… creo que lo haría… pero necesitan convencerme –susurró Lily-
¿Convencerte? –James apartó sus ojos de la escoba y los fijó en los ojos verdes de Lily.
Puedes intentar…
James le dio un cálido beso en los labios a Lily, hubiesen estado así largo tiempo, pero un bultito en medio de ambos comenzó a protestar e intentar separarlos.
Lo lamento Harry –dijo James mientras se separaba de los labios de Lily.
Podemos estar seguros que siempre va a reclamar cuando algo le incomode –acotó Lily mientras sonreía y pasaba una mano en los cabellos de su bebé.
Eso parece –acotó James sonriente- ¿ya compraste todo? –añadió con curiosidad.
Lily le mostró una pequeña bolsa color negro, que a los ojos de los muggles sería nada más que una cartera, con la única diferencia que en su interior bien se podrían acomodas muchas cosas, los objetos eran minimizados para así poder ingresar al bolso- lo tengo todo ya –respondió.
Regresemos entonces –dijo James- ya hemos estado mucho tiempo en contacto con nuestro mundo –añadió con seriedad, Lily asentía.
Al salir de la tienda y dar unos pasos divisaron a lo lejos a Sirius quien caminaba con dificultad por cargar en brazos muchas cajas pequeñas que le obstaculizaban la vista.
Me gustaría saber qué tanto lleva allí –susurró James al ver desaparecer a su amigo entre la multitud.
Seguro hay una chica en su vida –acotó Lily sonriendo.
¿Tu crees? –James puso un semblante de completa curiosidad en el rostro- ya le preguntaré…
Lily sonrió, pero inmediatamente un semblante de preocupación se le reflejó en el rostro- Hay algo que me preocupa –dijo de pronto- y si mi hermana y su esposo no nos aceptar otra vez –añadió con tristeza.
No te preocupes por eso –susurró James mientras le mostraba a Harry una lechuzas enjauladas- en esta ocasión Petunia y Vernon no podrán rechazarnos –las risas de felicidad de Harry resonaban en las paredes de las tiendas mientras desesperadamente extendía su cuerpo hacia las jaulas de las aves- Harry se encargará –añadió muy confiado mientras aproximaba al bebé con las lechuzas.
Eso espero –dijo Lily mientras sonreía nuevamente al ver el rostro de felicidad de su bebé.
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