Por que los divorcios existen y la terapia de pareja no funciona
Hola a todos ustedes, se que me deben estar odiando en estos momentos por demorarme tanto en actualizar, pero esto se debe a dos razones que espero comprendan... primero, me demoré por que no quiero que esto se termine, por eso me demore escribiendo y editando el capitulo... es como de niña chica, pero quería alargar esto un poco más... pero bueno... y lo segundo es por que estuve un poco deprimida... no se cuantos de ustedes serán de Chile, pero hace algunos días en el norte de mí país, ocurrió un desastre natural, que dejo a miles de personas sin un lugar donde vivir, sin hogar... Yo no pertenezco a esa zona, pero si una de las personas que leen, tienen algún familiar o viven por en esas regiones, que sepa que este capitulo va especialmente dedicado a ellas, con todo mi amor. No es mucho lo que puedo hacer desde esta pantalla, pero si se puede aportar por lo menos con una sonrisa, valió la pena. #Fuerza al Norte de Chile...
Gracias por seguir leyendo, por sus reviews, que falta poco para llegar a los 100 y eso me alegra mucho... Trato de responder siempre sus comentarios, me da gusto poder tener ese feed back.. la mujer que estoy buscando para Mark, puede que no aparezca en este capitulo, pero no se decepcionen, que voy a hacer caso de sus sabios consejos.
Como siempre: pensamientos en cursiva / Flash Back en cursiva y negrita...
Espero que lo disfruten... y espero sus comentarios...
- VENATUS AMORIS-
Sumary
Hermione abandona Reino Unido, dejando pasado, presente y buscando un futuro, lejos de las traiciones, y los malos amores. Pero el pasado, lo puedes dejar atrás, pero nunca se olvida, y vuelve, aunque no lo quieras. Luego de seis años vuelve, y en Londres continúa lloviendo, es la misma lluvia, el mismo llanto, y la misma ciudad.
Por mucho que uno intente, con todas sus fuerzas dejar el pasado atrás, es imposible, este vuelve, y muchas veces en forma de avalancha, y somos incapaces de medir las consecuencias que deja, por más que lo intente, nos volvimos a encontrar.
10. Papá Real
-¿Tu…tu eres mi papá?-interrogó la pequeña asustada…-Los mayores guardaron silencio.
La pequeña había llegado al lugar de la mano de sus abuelos, quienes acompañados de Luna, habían ido a dejar a la pequeña a la casa, Robert miraba con odio a Harry, hechizado o no él había hecho sufrir a su única hija y era difícil perdonarlo tan fácilmente, mientras que Jane miraba preocupada a su nieta y las lágrimas que caían solas por su pequeño rostro. Luna se acercó a Natalie para que le digiera que había pasado.
-Los odio a los dos- gritó la pequeña soltando rápidamente la mano de su abuelo, para subir las escaleras llorando, se sintió explotar algunas cosas dentro de la casa, la magia de Leah estaba haciendo acto de presencia en este momento, se encontraba desestabilizada. En ese instante Draco corrió tras ella para cuidarla, sabía que esos dos tenían que aclarar todo. Tranquilizando de paso a Hermione.
-¿Vez lo que lograste?-Cuestionó furiosa Hermione- No sacabas nada enfrentándome y comportándote como un idiota- gritó, rodeando el sillón, acercándose más a donde estaba Harry.
-Es tu culpa…-Señaló Harry molesto- Todo lo que está pasando es tu culpa Hermione- terminó gritando- A ninguno de los dos les importaba que el resto de los presentes estuviese observando como discutían.
-Sí, claro, ¡todo esto es mi culpa! -Exclamó la castaña de manera sarcástica -sabes bien el motivo por el cual me fui… yo no te engañe con otro hombre Harry- Sentenció.
-Pero me ocultaste a Leah- Señaló furibundo, con su rostro enrojecido –Eso es mucho peor, no tenías derecho a apartarme de ella.
-Te lo dije y te lo vuelvo a repetir- habló molesta- Por si no te queda claro…Tú-Dijo apuntándolo con el dedo, mientras que con la otra mano se limpiaba las lágrimas que caían sin cesar por su rostro- no mereces ser su padre… No querías formar una familia conmigo y lo supe de la peor manera posible.
-De todas maneras no tenías derecho… somos gente adulta
-¡Claro!-se burló de las palabras del buscador- tan adulta que tuve que irme yo… por que sino quizá tendríamos a Ginny viviendo con nosotros, porque eres tan cobarde que ni siquiera ese tipo de decisión eres capaz de tomar –escupió molesta – Además, ¿que va a pasar cuando todos se enteren?, ¿Qué vas a hacer cuando Ginny se entere de que tienes una hija conmigo? , Y ¿por otra parte crees que te dejara ir a Estados unidos a ver a Leah?- le cuestionó Hermione, haciendo que pensará un poco en la realidad -no lo creo… la vida de Leah está allá y no se lo voy a quitar por ti.
-No vas a ir a ningún lado Hermione- amenazó el buscador
-No eres mi dueño Harry, ni el de Leah
-aún estamos casados –Habló sin pensar.
-Estamos tramitando el divorcio- le recordó- además crees que Ginny te dejará seguir casado conmigo… por tu hija... eres muy inocente… -Señaló irónica.
-No puedes negarme a mi hija Hermione, no más- Sentenció seriamente.
-Y no lo voy a hacer Harry… pero ahora es decisión de ella si quiere verte o no
-Seguramente le llenaste la cabeza en mi contra- comentó.
-no sé qué clase de persona crees que soy, que crees que envenenaría la cabeza de su propia hija… si le hubiera dicho la verdad no tendría esa imagen de su amigo Harry Potter… y acerca de su padre lo único que le dije es que le gustaban las aventuras, solo que no especifique de que tipo- terminó de manera irónica.
El buscador guardo silencio durante algunos minutos. La verdad es que ninguno de los presentes sabía con claridad que hacer, estaba la posibilidad que esos dos se mataran de un momento a otro.
Por otro lado Hermione sabía que tenía que ir a ver a Leah, quien se encontraba con Draco en ese momento, pero no la iba a querer ver y no la presionaría, podría ser peor, no estaba tranquila con eso, pero sabía que Malfoy sabría qué hacer. Además, aún no encontraba las palabras para poder hablar con ella.
Mientras se miraban las caras abatidas, Draco bajo las escaleras.
-Vengo a buscarle un vaso de leche caliente- dijo Draco-Para cuando despierte… se quedó dormida porque gasto mucha energía… -Explicó- Hermione sé que quieres ir a verla… pero aún no, déjala que se calme un poco, te puedes quedar tranquila que no me separaré de ella.
-Lo sé -dijo entre lágrimas, mientras se llevaba las manos a su rostro- ¡Soy una mala madre!, ¡Mi hija me odia! -Lloró desconsolada, mientras caía sentada en el sillón. Jane se acercó a abrazar a su hija, pocas veces en su vida vio a Hermione tan desconsolada.
Por otra parte Harry no sabía que hacer o que pensar, una parte de él quería ir corriendo donde Ginny y olvidarse de todo lo que estaba sucediendo, pero una mayor parte de él sentía que había algo gritando, pateando, luchando por salir de su corazón, tanto así que sentía que iba a explotar y es que le habían dado una de las noticias más increíbles de su vida, amó a Leah desde el momento en que la vio y fue algo tan abrumador- Casi tanto como cuando me di cuenta de que estaba enamorado de Hermione- Pensó, asombrado, ya que él nunca, o por lo menos desde que comenzó su relación con Ginny no tenía recuerdos de cómo se sentía o que sentía hacia la castaña y eso lo asusto, tanto que le provocó una gran jaqueca, que lo hizo caerse en el sillón a un costado de Hermione, perdiendo el conocimiento y captando la atención y preocupación de los presentes.
-Harry… Harry- lo llamó Sirius, dándose cuenta de lo que estaba pasando, se acercó rápidamente hasta ese lugar para ver a su ahijado.
-Esta desmayado- Confirmó el animago.
- Está despertando- Comentó enigmática Luna, quien se acercó a Sirius para ver a su amigo.
-¿Tú crees que el desmayo pudo haber sido producido por?- preguntó Sirius por lo bajo.
-Es posible…
-Harry ¿Qué te pasa?-preguntaba Hermione en un intentando despertarlo. Había algo en ella, que cada vez en la que Harry se encontraba débil, ella no podía evitar sentirse preocupada, desde que lo conoció y se reprendió internamente porque todavía lo hacía. Además se estaban ganado unas miradas extrañas de parte de sus amigos.
Por lo que dejo que Sirius viera se encargara de su ahijado. Ella se acercó a Natalie, para intentar calmarse.
-Debes saber algo Hermione- dijo Natalie, mirando a su amiga seriamente, debatiéndose en si estaba bien o mal contarle esa noticia en esos momentos a Hermione.
-¿Qué pasa Nat?- preguntó, sin poner mucha atención en realidad a lo que Natalie le tenía que decir. Estaba preocupada porque Harry se había enterado de la verdad, pero quizá era lo mejor que podía pasar en esos momentos, debido a la amenaza de Molly, a ella no le convenía que Harry supiese la verdad, y estaba segura que Molly nunca se imaginó que Harry buscaría acercarse a Leah.
-Nada… -Dijo arrepintiéndose de lo que iba a hacer- es solo que esa vieja va a pagar caro el hecho de amenazar a mi ahijada.
-Lo tengo más que claro Nat- contestó tratando de esbozar una sonrisa, mientras veía a Sirius quien no lograba despertar a Harry.
-Voy a levitar a Harry hasta mi habitación-menciono Sirius, no se encuentra bien, le bajo la temperatura.-agregó preocupado, Remus se acercó para ayudarle.
Harry por otra parte, estaba colapsando, por su cabeza pasaban distintas imágenes, del acompañando a Hermione, cuando eran novios. No podía despertar, solo recordaba aquellas escenas en el lago
Él y Hermione se encontraban en el lago, estudiando para un examen, era una costumbre. Pero no podía evitar ponerse nervioso ante la presencia de Hermione, desde ese abrazo que se dieron luego de que todo acabara, el sentía que algo había cambiado, pero desde hace mucho, pero solo en ese momento sin la presión de Voldemort, se hacía mucho más claro. Quería estar cerca de ella en todo momento, protegerla y cuidarla siempre, el hecho de haber estado los dos, solos en la búsqueda de los Horrocruxes los había unido de una forma inimaginable, mucho más de lo que ya estaban. El que ella lo haya acompañado, sin duda que fue un aliciente para que ese amor surgiera con más fuerza, ese amor que siempre estuvo allí y solo necesitaba un empujoncito. Los reces de sus manos cuando caminan o intercambiaban algo, los abrazos más largos de lo normal, el querer estar a su lado, aunque no tuviera nada que decir, solo por compañía, el no poder dejar de mirarla, el no poder mantener su mirada conectada a la de ella por sus odiosos sonrojos, -Que nunca antes había tenido, por ninguna otra chica- los nervios, esas sonrisas más demostrativas, el hacer piruetas extremas en el Quiddicth, porque sabía que ella lo estaba mirando y se preocuparía exclusivamente por él. Y, estaba seguir que ella se sentía de una forma similar hacia él, podía ser algo lento y ciego, pero tenía ese presentimiento de que era correspondido, pero tenía miedo, a pesar de los consejos de Ron, Draco, Remus y su padrino, quienes les insistían en tirarse al vacío, pero sentía que eso era mil veces más difícil que perseguir dragones, porque finalmente, si podía ganar mucho, pero estaba apostando su vida. Pero ese día, estudiando los dos, solos, sentados frente al lago, el únicamente observaba a Hermione, mientras ella leía en voz alta los elementos fundamentales para la creación de un hechizo de defensa avanzada, la castaña en cuanto se dio cuenta de que Harry no estaba prestándole atención, giro su rostro para comenzar a reclamarle, pero las palabras quedaron en el olvido, ya que el buscador fue mucho más veloz, tomando el rostro de su mejor amiga entre sus manos, acercándola hasta el para besar suavemente los labios de la hechicera. Fue un roce leve en un principio, separándose unos instantes para sonreír como bobos y volver a besarse, esta vez con mayor pasión, no querían recuperar el tiempo perdido, porque no era así, él no lo sentía de esa forma. Luego de varios minutos, se distanciaron nuevamente al sentir un Flash, Dennis Creevy los había fotografiado, con la cámara que perteneció a su hermano, ambos miraron avergonzados a Dennis, quien reía fuertemente, mientras se alejaba.
Hermione continuó con la lectura, esta vez con Harry acariciando su mano, suavemente, ya no en pequeños roces. La castaña sonrió y Harry deposito otro beso en sus labios.
-H&H-
A la hora después, Harry fue recobrando el sentido, pero estaba desorientado, sentía que algo estaba taladrando fuertemente su cabeza. Se incorporó como pudo, aún con los ojos cerrados, en un intento de borrar el dolor que sentía, pero además sentía su corazón latir fuertemente, por dos motivos, su dolor físico y por ese cumulo de emociones repentinas, necesitaba calmarse. Abrió los ojos, intentando enfocar su vista para buscar sus lentes, en cuento los tuvo en su poder, se percató de que no estaba en su casa, si no en la habitación de Sirius, y que Hermione se encontraba sentada a los pies de la cama, mirándolo con preocupación, como todas aquellas otras veces, pero también muy enojada y furiosa.
Hermione quien había subido a ver como se encontraba Leah y luego de que la pequeña no quisiera verla, paso por la habitación de Sirius, vio que Harry se encontraba allí entre dormido y desmayado, su curiosidad por pasar a verlo fue mucho mayor que su orgullo en esos momentos. Por lo que estuvo observándolo un buen rato, hasta ahora. Pero la acción de Harry al despertar la sorprendió de sobremanera, en un ágil movimiento el buscador la capturo entre sus brazos, acercándola a él, quitando todo el espacio existente entre ellos en un fuerte abrazo. Hermione no sabía que hacer hace algunos instantes se estaban destrozándose a insultos y ahora Harry llegaba y la abraza, pero sin duda mayor fue su sorpresa al ver sentir que su blusa se estaba mojando producto de las lágrimas del ojiverde. En esos seis años nunca se imaginó que Harry volvería a llorar en su regazo y mucho menos en esas circunstancias.
Harry no se había mostrado arrepentido de lo que había hecho, sino todo lo contrario, siempre actuó orgulloso de su hazaña, él había admitido que había sido un error y siempre lo planteo de esa forma, pero no pidió perdón, así como ella tampoco pediría perdón por haberle ocultado lo de Leah, por ello no entendía a que se debía su llanto y aún más porque ella correspondía a su abrazó.
Luego de unos minutos, el medimago un poco más calmado se separó de Hermione, unos escasos milímetros, tomando aire para hablar.
-Gracias Mione-dijo Harry, ganándose una mirada sorprendida de Hermione, quien se distancio aún más de Harry.- Sé que no debí… No debí haberte dicho todo eso allá abajo, pero entiéndeme Leah es mi pequeña y la alejaste de mí- señaló Harry, mirando fijamente los ojos acuosos de Hermione. -Mione, entiendo tus motivos, te juro que los entiendo…y te también te doy las gracias por no haber desistido y haber traído al mundo a nuestra pequeña. –expresó tomando las manos de Hermione entre las del, mientras las apretaba con fuerza, demostrando su gratitud hacia la castaña.
Hermione se encontraba sin habla, solo miraba los ojos de Harry, que apostaría que estaban centellando y que su verde característico brillaba con demasiada intensidad. Se sintió abandonada cuando Harry dejo sus manos, pero un calor recorrió su cuerpo cuando sintió el tacto del ojiverde en su mejilla, acariciándola.
-Sé que debió haber sido muy difícil para ti… y que me odias por lo que te hice… por lo que nos hice -habló despacio- pero te prometo Mione que voy a proteger a nuestra hija con toda mi alma, solo te pido que no la alejes de mí... ¡por favor!- suplicó
Hermione intentaba poder hilar las palabras, el discurso de Harry, la mano del buscador mano acariciando su mejilla, el calor que invadía su cuerpo, no la permitía unir una frase coherente… tenia tanto que hacer o decir... Tanto que reclamarle… pero había algo de lo que estaba segura… y era que pese todo, el de verdad quería a Leah a su lado.
-Mione- la llamó, en búsqueda de una respuesta
-Solo… no… nos hagas daño… no le hagas daño a Leah-Pidió Hermione
-H&H-
-Leah tenemos que hablar- desde que despertaste, que has estado aferrada a ese oso de peluche. La pequeña negó nuevamente con su cabeza, escondiéndose aún más –Entonces por lo menos toma esta leche, la hice yo y con galletas que te gustan tanto- La pequeña entonces, alejo el rostro del muñeco y miro atentamente las galletas, Draco se las acerco en una tentativa de que su ahijada quisiera hablar.
-¿Quieres hablar con tu hermoso padrino?- pregunto, tratando de hacer reír a la péquele con sus palabras.
-No… no quiero
-pero Leah-la llamó
-no… los niños del kínder dijeron que cuando los papis se van, es porque no quieren a sus hijos- dijo la pequeña, volviendo a esconderse en su oso.
-Hermosa… eso no es para nada cierto-dijo, acercándose a Leah para abrazarla, y calmar las lágrimas que comenzaron a caer por su pequeño rostro nuevamente.
-tus amiguitos están equivocados, que tus padres no estén juntos no significan que ellos no te amen, hasta el infinito y más allá- dijo citando una de las películas preferidas de Leah.
-Pero él no estaba- habló la pequeña refiriéndose a Harry
-Pero hay una razón Leah, tus padres han pasado por muchas cosas y eres muy pequeñita para entenderlas…
-No me quiere y yo no lo quiero a él… es malo
-Te ama Leah…y a puesto que tu también lo amas.- aseveró Draco, mientras que la niña negaba- Hay motivos pequeña por las que los adultos hacen las cosas, se equivocaron, porque no son tan inteligentes como yo, pero te aseguro con todo mi corazón de que Harry está feliz de ser tu papá, él lo descubrió hace poco
-¿Cómo?- preguntó confundida
-No, el no sabía que tenía a una pequeña hermosa de hija
-¿Mamá?
-Debes estar confundida amor, eres muy pequeñita y hay cosas que una niña de cinco años no debe saber pero te aseguró que tu mama está muy triste, porque estas enojada con ella… y Harry te quiere conocer
-no quiero…. No quiero que él sea mi papá real-dijo entre hipidos Leah,
-¿pero querías que fuera novio de mama o no?
- Ya no, lo odio… lo odio…
-eres muy chiquita y tienes el corazón muy grande… para odiar a alguien
-Pero él no me quiere y yo tampoco lo quiero por hacer llorar a mi mami…
Leah abrazo a Draco, quien la sostuvo con cariño-solo tienes cinco años y esto es difícil, pero Harry te ama desde el primer momento en que te vio, cometió errores, pero debes hablar con él y con tu mami… ella ha estado muy triste, te ama, mucho y no le gusta que te enojes con ella.
-Yo también la amo, pero al nunca- enfurruñada- yo quería a un papá nuevo… no al viejo es feo y no lo quiero…
-H&H-
-Te encuentras bien- Pregunto Sirius, entrando a su habitación para ver el estado de su ahijado.
-Sí, me siento un poco mejor, pero aún siento golpes eléctricos en mi cabeza, como si fuese a estallar-Señaló mientras se pasaba una mano por su cabeza, revolviendo aún más sus desordenados cabellos.
-Vi que estabas conversando con Hermione, no los quise interrumpir, pero ¿ahí también te dolía la cabeza?- pregunto con suspicacia. El animago de verdad no los quiso interrumpir, esos dos tenían muchas cosas que aclarar, en verdad deseaba que ambos no tuvieran que sufrir lo que se les aproximaba, por que merecían estar juntos.
-No seas idiota Sirius… -le retó el ojiverde, con el ceño fruncido- Tenia cosas que hablar con ella, aclarar cosas con respecto a Leah
-Lo se… te ves complicado, ¿quieres hablar?-preguntó el animago, invitando a que su ahijado se expresara y soltara todo lo que estaba pasando por su cabeza, su ceño fruncido, el rostro contraído y sus puños apretados, eran indicativos de que el buscador necesitaba desahogarse.
-La verdad, si- Afirmó el medimago- necesito hablar con alguien, pero no te burles, como siempre lo haces…
-no sé qué clase de persona crees que soy- se burló, fingiendo sentirse ofendido
-Sirius…-Pidió Harry, cansado.
-Soy todo oídos- dijo sonriendo levemente
-Es que me está sucediendo algo extraño… demasiado extraño- expresó Harry mirando sus manos, confundido, tratando de encontrar respuestas - te lo comente tiempo atrás, pero desde que se lo de Leah, lo he sentido con mayor fuerza
-¿a qué te refieres?- preguntó Sirius, mirando preocupado a su ahijado.
-A Ginny y sus ganas de tener una familia conmigo
-y… a que tú no quieres por que no te imaginas a tus hijos con ella- habló recordando una conversación que tuvo con Harry, hace un par de años atrás-, por el contrario -comentó sonriendo abiertamente
-Hubo un momento de mi vida en que deje de pensar en Hermione olvide como me sentí por ella y que era eso que me llevo al altar- dijo dejando pasar la sonrisa de su padrino.
-Pero Ginny…
-No sé, un día me vi con Ginny y ella despertó algo en mí…
-¿Pasión?-interrogó el animago
-Quizá, pero hay algo más, siempre sentí que había algo que me llamaba a estar con ella
-¿Condicionado?- preguntó Sirius
-Eso mismo...- dijo Harry, mientras trataba de buscar las palabras necesarias para expresarse y no sentía la confianza suficiente para dejar a Hermione o para armar una familia con Ginny
-Siempre me dijiste que veías a tus hijos con el cabello castaño y con los ojos verde, como es Leah en realidad- Señaló mientras que Harry lo veía maravillado, sonriendo a pesar del dolor que lo aquejaba - o con tu color de cabello con los ojos ámbar de Hermione. Leah es muy parecida a ustedes dos, pero tiene un aire a Lily. Ellos hubieran sido muy felices con Leah de nieta
-Lo sé- Dijo- y me es tan natural que ella sea mi hija… no me puedo enfurecer con Hermione por haberla ocultado de mí… por que el hecho de tenerla compensa todo… pero luego pienso en Ginny, en cómo le voy a contar todo esto y que va a suceder…y en sus reclamos y en que va insistir más en esto de que tengamos un hijo
-Y, ¿qué pasa?, ¿dile que no quieres?- le aconsejó su padrino
-Pasa, que siento que hay algo que no encaja- Señaló Harry -todos ustedes tratan de recordarme lo feliz que era con Mione, y puedo recordar esos momentos, pero no lo que sentí al vivirlos o trato de recordar el momento en que deje de amar a Mione y no lo sé… y me estresa sentirme de esta manera, me desespera, y ahora, cuando estaba desmayado, tuve como una visión de cuando nos dimos nuestro primer beso, y todo fue tan claro y abrumador… por eso lloraba –aclaró el ojiverde-, le hice demasiado daño, pero tampoco dejo de sentir que en cierta parte estaba bien todo lo que hice…
-Hijo mío, esto es muy complejo, hay tantas cosa que debes entender aún, pero veras que todo se solucionara- dijo tratando de darle confianza
-Le agradezco a Mione el hecho de haberme dado a Leah, es una pequeña tan maravillosa, ¿Has visto como se encuentra?- interrogó preocupado
-Leah no quiere verte -Aseguró Sirius, a un Harry completamente destrozado- ni a ti ni ha Hermione, ella ha estado con Draco y Natalie ahora, quienes intentan hacer que hable con ustedes- agregó
-Quiero verla y decirle lo contesto de ser su padre…
-Ella, ella quería reunirte con Hermione, quería que fueras su papá y que fueras novio de Hermione, porque no quería que su mamá volviera con su papá real… ella hizo un plan con Draco para juntarlos el fin de semana- Confesó mientras sonreía tristemente- Leah, habló conmigo, su abuelo predilecto y me lo contó-
-vaya eso es…
-Te deje sin palabras ahijado
-Algo así… quiero… quiero verla abrazarla pedirle perdón y decirle que no odie a Hermione
-y ¿a ti?- interrogó expectante, al parecer Luna tenía razón y su ahijado estaba despertando.
-Me tengo que ganar su cariño y respeto como padre, sé que no va a pasar de un día a otro, pero tengo miedo, miedo e que ella me odie por siempre…
-No lo va hacer Harry, es una pequeña muy inteligente, gracias a dios que salió a Hermione-Bromeó –solo te puedo decir que las cuides, puede que Leah no quiera hablar contigo ahora, pero lo hará en algún momento y debes estar preparado
-Lo se…
-y por cierto, recuerda algo Harry, puede que te digan lo contrario, pero debes confiar en mí y en los libros… no te puedes separar mágicamente de Hermione
-Mark me hablo de algo, el núcleo mágico.
-Cuando ustedes se casan hacen un vínculo con su sangre, que se representa en sus anillos… pero el otro vinculo de sangre y mágico es tener un hijo, en este caso una hija… ella es el producto de su amor, por eso habían tres llaves, son la representación de los dueños. Si tú te separas de Hermione de forma mágica, la magia que los une, los va a separar y por decirlo así elimina todo rastro de esa unión mágica y en este caso se traduce en el núcleo mágico de Leah.
-Entiendo-Señaló el ojiverde, mientras se quejaba nuevamente de su malestar.
-Pasaras la noche acá me entendiste…
-Pero…
-Nada de peros, estas mal y no te vas a aparecer en tu casa, mañana, puedes explicarle todo a tu novia pelirroja. Y siguieron hablando un buen rato, poniéndose al día y escuchando los consejos de Sirius para acercarse a Leah nuevamente.
-H&H-
Eran las cuatro de la mañana y Hermione, aun no podía conciliar el sueño. Había ido a ver a Leah a eso de las dos de la madrugada, la arropo y se quedó allí por varios minutos, hasta que decidió ir a dormir. Pero no lo había logrado, todo lo que estaba ocurriendo la tenía en vela, sumando el hecho de que Harry estaba durmiendo bajo su mismo techo.
Sabiendo que no iba a poder conciliar el sueño, se levantó nuevamente a ver a su pequeña. Al ingresar al cuarto de Leah, se percató de que la pequeña estaba sufriendo pesadillas, ya que se removía incomoda en la cama, así que se acomodó a su lado, intentando calmar su sueño, mientras acariciaba sus bucles castaños.
-¿Tiene pesadillas? –preguntó una voz acongojada, conocida para Hermione, sorprendiéndola.
-Sí y no ha despertado, eso me preocupa… siempre que tiene pesadillas despierta y corre hasta mi habitación. No la quiero despertar, se puede llevar un susto
-Debe estar cansada por todo lo que sucedió hoy- contestó Harry, sentándose a los pies de la cama, mientras veía como Hermione acariciaba la cabellera de la niña y la acurrucaba a su lado.
-tu… ¿te encuentras mejor?-Preguntó confundida, sinceramente no se esperaba que Harry apareciese en medio de la noche y tuvieran una charla casual.
-Algo… me despertó una pesadilla, también-dijo mirando hacia la puerta- tiene tu cabello-afirmó Harry
-tiene tus ojos, utilice una especie de hechizo espejo, modifique solo esos rasgos, ojos y cabello… no eras solo tu quien no se podía enterar de Leah…
-Algo me comento Sirius –Confesó Harry, dándole a entender que sabía acerca de Molly
-Es un bocazas…
-pero si, hay ciertas personas que saben que Leah es tu hija…
-por eso te interesaba saber quién me conto la verdad- cuestiono Harry
-Si… hay personas, no solo mortifagos que creen que Voldemort va a volver, que me han hecho llegar de formas sutiles las amenazas, me preocupa Leah
-Lo sé, no te preocupes… me voy a encargar de ello, nadie va a tocarle ni un pelo a nuestra pequeña- dijo mientras miraba con cariño a la menor.
-Harry tu sabes que Leah nos va a unir para siempre… ¿sabes lo que significa?
-sí, podemos llegar a un acuerdo, después de todo nos estamos comportando civilizadamente- habló Harry- Sé qué crees que no soy el padre que ella se merece, y que no te termina de gustar la idea de que yo sepa y me quiera hacer cargo, pero te prometo que no la defraudaré, haré hasta lo imposible para ganarme su cariño, confianza y respeto como padre…-expresó el ojiverde, bajo la mirada atenta de la castaña
-te lo dije antes… no la lastimes, es lo único que te pido- porque a mí me prometiste que no me ibas a defraudar y lo hiciste- pensó la ojiambar.
-Hermione… -la llamó despacio, recordara algo importante -¿Qué vas a hacer con Mark, tu compromiso…?
-¿Por qué lo preguntas?
-porque fue el quien…
-Sí, lo sé, pero ¿por qué lo preguntas…? eso…no te afecta… es decir…-titubeó la castaña, no se esperaba que Harry le preguntará acerca de su compromiso
-sí, lo se… es que… -el buscador no sabía que decir, la verdad estaba confundido, él sabía que no tenía ningún motivo para preguntar eso… pero las palabras salieron de su boca, antes de que se diese cuenta.- Es tarde mejor me voy, Leah ya está más tranquila…-dijo poniéndose de pie, para salir de la habitación.
-Sí, mejor…
-H&H-
Harry, luego de esa extraña charla con Hermione, como las que había tenido últimamente, no pudo conciliar el sueño, por lo cual tomo una ducha, tomo algunas ropas prestadas de Sirius, y decidió que tenía que hablar con Ginny. Tenía que aclarar las cosas. Bajo a la cocina para tomar un café, al parecer aún era muy temprano porque no había movimiento. Luego de su rápido desayuno, se decantó por usar la Red Flu para volver a su casa, aparecerse podía provocarle nuevamente dolores de cabeza y no había traído su auto.
Cuando llegó a su departamento, se dio cuenta de que Ginny, ya estaba despierta, se encontraba desayudando en la cocina, así que se acercó hasta el lugar, sorprendiendo a la pelirroja.
-¡Harry estaba preocupada por ti, llame a todos… te fuiste el domingo y hoy es martes!- exclamó sorprendida, al ver a su prometido.
-Ginny-La llamó –Tenemos que Hablar
-¿Qué quieres decir con tenemos que hablar?, no te veo en tres malditos días y tú me dices tenemos que hablar- habló enojada
-Ginny, sabes que las cosas entre los dos han tenido altos y bajos- comenzó Harry.
-si amor, pero para eso es el matrimonio, para arreglar todo- contestó como si eso solucionara todos los problemas del mundo.
-Pero es algo que hoy no me encuentro en facultades de ofrecerte
El rostro de Ginny se desencajo completamente, pasando del color natural de su rostro a blanco y luego rápidamente a un rojo furioso
-Es… Es una broma ¿cierto…?- cuestiono gritando hecha una fiera- ¿a qué te refieres?, ¿qué intentas decir con esto?, ¿Quieres terminar?- preguntó rápidamente
-No Ginny, no quiero terminar- Harry realmente se encontraba confundido con todo lo que estaba pasando por su cabeza en estos momentos, sin dudas tenía muchas cosas que aclarar, Sirius ya le había advertido las consecuencias del divorcio mágico, la separación de las sangres y el no una a hacer una locura así…primero muerto a quitarle la magia a su propia hija y si quería tener algo más serio con la pelirroja, debía ser capaz de contarle todo
-Ginny a lo que me refiero es que no me puedo separar mágicamente de Hermione, nuestro matrimonio esta anulado, pero es imposible que me separe…
-¿Por qué?, ¿Quieres que la comunidad mágica me vea como la otra?
Harry sabía que debía ocultarle la verdadera razón, ella no estaba preparada para oír esa noticia y el menos para darla, por lo menos por el momento. Además algo le decía que lo que le contó Sirius acerca de la amenaza de Molly hacia Hermione, era cierto, el rostro de Hermione cunado le dijo que Leah había recibido una amenaza no era de mentiras.
-Es un castigo Ginny, no se me permitirá casarme
-Eso lo sabíamos, pero igualmente lo íbamos a hacer, nos liberaríamos de Granger
-Sí, pero ella se quedará con más del 80% de mis pertenencias y no queremos eso
-pero… ahora nuestros hijos no serán reconocidos bajo la ley mágica.
-Respecto a eso Ginny, yo... yo no quiero tener hijos- no contigo, pensó el ojiverde
-Lo dices por temor a que se puedan burlar de ellos, pero mis padres lo querrán por igual…
-No, Ginny, no es por eso- pensó bien antes de hablar
-Entonces porque es… puedes decírmelo… no te entiendo Harry… no te quieres casar no quieres que formemos una familia… me puedes decir qué demonios quieres
-¿Quieres que te diga la verdad?- Cuestiono, explotando ante Ginny, que ya lo estaba hartando.
-Si, por favor-Dijo irónicamente -desde que las patética de Granger volvió que tenemos problemas
-Ginny, sabes que eso no es cierto, porque no admites que tenemos problemas desde antes, esta no es la primera vez que discutimos acerca de que no quiero tener hijos y tampoco es la primera vez que me quedo días en la casa de mis padres o en Grindumn
-pero estábamos bien
-No Ginny, pero volviendo al tema, no quiero tener un hijo contigo, porque no me imagino teniendo un hijo contigo
Ginny enmudeció mirando a Harry estupefacta
-¿Es… estas… ter… terminando conmigo? -logró decir entre tartamudeos, tratando de buscar una respuesta, esto no debiera estar sucediendo, no mientras Harry se encontraba presó del hechizo
-No Ginny, no… es solo… no te lo tomes todo tan a pecho
-Pero, ¿Qué quieres que haga?, un hijo es para fortalecer a nuestra familia
-Estamos bien así
-no…-Sentenció- no lo estamos no quieres un hijo pero corres tras la mocosa de Malfoy
-No la vuelvas a llamar así-interrumpió molesto Harry. Pero a la pelirroja no se molestó en disculparse
-atiendes a diario a niños que no son tuyos y por cierto tuviste tu día familiar con Granger, no creas que no me enteré.
-No sabes lo que dices…
-Claro que sí, me tuve que enterar por la estúpida de Luna, escuchándola mientras hablaba con Fred, a ver si decían algo de tu paradero
-estas mal…
-No Harry, tú lo estas… porque si no quieres tener una familia conmigo, no sé qué pensar o lo que esperas de nosotros como pareja, porque una cosa te tiene que quedar clara Harry, yo no me voy a quedar toda la vida como la eterna tía o la otra de Harry Potter
-Ginny…
-no Harry, es verdad, todos me ven así y dar de o temporada perdonaras a todos los que te mintieron, partiendo por Sirius, Remus, Draco y los demás y ellos te convencerán de que no te convengo y te alejaran de mí aún más… tu diste que me protegerías… pero cuidas más de la mocosa de Malfoy que de mí- esas ultimas palabas dejaron de que Harry comenzara a sentir pena por ella
-Ella tiene nombre y se llama Leah y no tiene la culpa de nada… y no sé cómo serias con hijos si llamas a una pequeña inocente de esa forma…
-Harry… yo quería una familia… como la de mis padres... pero parece que me equivoqué y ahora no quiero verte… me voy a trabajar- dijo antes de desaparecer dejando a Harry solo en el lugar.
-H&H-
Hermione se quedó dormida junto a Leah, pero despertó temprano, se quedó unos minutos más junto a ella pensando en cómo haría las cosas desde ahora. No sabía que hacer Leah era muy pequeña como para comprender por qué le oculto que Harry era su padre, pero tenía que hacer algo rápido, no podía soportar que su hija estuviera así con ella.
No quería ir a trabajar, quería quedarse ese día con ella, para que hablaran, por lo que se levantó y le escribió una carta a su asistente, anunciado que no asistiría. Además le escribió otra nota a Mark, él había desencadenado todo esto y necesitaba saber el porqué.
Arropo a Leah, deposito un beso en su frente, se alisto y despertó a Natalie para que cuidase a la pequeña por un momento, tenía que conversar con Mark, y luego se dedicaría a intentar que Leah comprendiera lo que estaba sucediendo.
La castaña acudió a donde había citado a Mark, en una cafetería cercana a la casa, cuando llegó al lugar se percató de que él ya había llegado.
Mark- lo llamó Hermione, acercándose a la mesa en donde se encontraba tomando tranquilamente lo que parecía ser un capuchino-¿Me puedes explicar por qué me traicionaste?- interrogó directamente la castaña.
-No lo digas así, que suena más feo de lo que es…-dijo Mark, sonriendo tranquilo
-No sonrías, estoy furiosa contigo no tenías ningún derecho…- reclamó la ojiambar molesta, más aún porque Mark lo estaba tomando a la ligera.
-Necesitabas una razón Hermione-Soltó interrumpiendo a la castaña
Hermione lo miro extrañada-¿A qué te refieres?- inquirió.
-Necesitabas una razón para decirme que no, decirle no al matrimonio- contestó, como si fuera lo más natural del mundo.
-tu sabes que si yo no hubiera querido te lo hubiese dicho-refutó molesta, al ver que dudaba de ella y su capacidad de decisión
-Hermione- vociferó- ambos sabemos que no lo hubieras hecho, no serias capaz de decirme que no, yo te amo, por temor a como me sentiría. Pero soy inteligente y se cuándo no soy correspondido, yo no te iba a dejar ir Hermione… no te voy a dejar ir… así que es tu decisión, tienes los motivos, y por mucho que me duela, no te quiero a medias…
-Mark…-dijo tímidamente-Yo…
-dilo- la emplazó
-No me quiero casar contigo- expresó tomando el valor que Mark le estaba ofreciendo.
-Porque aun sientes algo por Harry… lo se
Hermione lo miro con los ojos bien abiertos. -Estas equivocado- se defendió
-Me gustaría estarlo, no sabes cuánto, pero lo que sé es que por más que lo odies y no quieras saber del, tu corazón-dijo apuntando el pecho de castaña- nunca dejó de pertenecerle…. Y eso, querida Hermione es la verdadera magia, esa la que inclusive simples mortales como yo sabe ver, apreciar y sentir… No sé si seas capaz de perdonarlo, ahora o en un futuro cercano, no sé si vayan a volver… o que vaya a pasar entre ustedes pero te aseguro que vas a ser feliz Hermione, porque te lo mereces
-yo…
-no digas nada y abrázame fuerte para que sepas lo que te estás perdiendo- dijo riendo-sé que quizá no era la persona indicada para hablar con él, pero lo debía saber-dijo, mientras acariciaba la espalda de la castaña.
-H&H--
Natalie se encontraba recostada sobre el sillón leyendo, repasando las consecuencias del hechizo aplicado sobre Harry. Eran las cinco de la tarde y se encontraba sola esperando que Draco llegará. Los demás no estaban, Sirius, Remus, y Draco estaban trabajando, Hermione y Leah, se encontraban en la casa de los padres de la castaña. Leah aún se negaba a hablar con su mama, así que Hermione pensó que en un terreno neutral, podría hablar con ella. Natalie había estado pensado en la castaña desde que se fue, tenía serias dudas, acerca de si era el momento o no de confesarle la verdad a Hermione, pero quizá, ahora que todo había estallado, era necesario, para por fin arreglar las cosas. Sirius le había aconsejado de que lo hiciera con calma, ya que Harry y Hermione estaban de apoco entendiendo la situación, ella creía que lo mejor era hacerlo ya, pero Draco apoyo a Sirius, así que cedió, pero estaba convencida de una cosa, no iba a terminar bien. Estaba tan concentrada entre el libro y sus pensamientos que se sobresaltó al escuchar el timbre sonar de forma insistente. Se acomodó, dejando el libro sobre una pequeña mesa y fue a atender. Decir que se sorprendió de ver quien llamaba a la puerta, era quedarse corta.
-¿Tu? - Interrogó pasmada, al ver a una pelirroja furiosa, moviendo su pie constantemente, en la puerta de la casa de Sirius-¿Estas… Que estas haciendo acá?
-Vengo a hablar contigo-Contestó de forma altanera, ingresando a la cada de Sirius, mientras le daba un ligero empujón en el hombro a Natalie. Ginny había estado desde esa mañana que desapareció en su trabajo sin poder concentrarse en lo que más le gustaba, escribir acerca de moda y chismes. Hablo por teléfono con su madre contándole la pelea con Harry, pero no fue de mucha ayuda, así que decidió tomar el asunto en sus propias manos.
-Pasa-Dijo por lo bajo, mientras cerraba la puerta resignándose a la invasión de Ginevra Weasley en su casa.-Creo que te equivocaste de lugar ¿Qué demonios haces acá?-Interrogo la pelirrosada
-Jure que nunca más pondría un pie en esta casa- Argumentó Ginny
-¿Y qué te detuvo de cumplir ese juramento?-Cuestionó de forma sarcástica la fotógrafa.
-tu hija- Contestó ásperamente
-¿A qué te refieres con esto?-preguntó sin entender a la pelirroja,
-Aleja a tu hija de Harry- Advirtió Ginny, mientras miraba fijamente a Natalie, quien se encontraba cruzada de brazos-mi madre ya te lo advirtió, no pensé que necesitaras que viniera yo.
Natalie, miraba a la puerta incesantemente, esperando que llegase alguien a salvarla de la pelirroja molestase, pero en ese momento se percató de que Harry aun no le contaba la verdad a la pelirroja, por lo que ella creía que su madre había hablado con ella y que por otra parte, la reportera no era tan inteligente y astuta como su madre.
-Cierto, tu madre…- Dijo lentamente- Ya me había olvidado de esa adorable conversación, eso es lo que pasa cuando no se hace caso de amenazas inútiles y sin sentido
-Pues no deberías estar tranquila- amenazó- tanto yo como mi madre cumplimos lo que prometemos para…
-Ginevra, para que te quede claro-hablo Natalie con tranquilidad, ella adoraba enfrentarse con personas que se creían mejor que todo el mundo, trabajar con modelos la acostumbro así que sabía controlarlas- no me voy a exaltar contigo- advirtió- no te conozco, pero viniste a mi casa, amenazándome, y principalmente amenazando a mí pequeña hija. Pero te voy a dejar ir, antes de te quedes sin ese lindo rostro y ese lindo cabello- amenazó con la voz más dulce e irónica que pudo lograr, mientras sonreía cínicamente- me entendiste, lárgate por las buenas.
-No lo voy a hacer- afirmó Ginny tercamente- no me interesan tus amenazas
-A mí tampoco las tuyas, crees que puedes venir acá y actuar como la dueña de todo el mundo, pero querida no me conoces y no quieres hacerlo- Sentenció desafiante Natalie-Me gustaría ver ensuciarte esas garras de zorra salvaje, pero tienes miedo de romper tu manicura barata.
-Te equivocas conmigo, soy la bruja más poderosa que ha salido de Hogwarts, no sabes a quien te enfrentas- señaló la pelirroja, mientras amenazaba con sacar la varita de su abrigo de marca.
-Mira como tiemblo- dijo entre risas Natalie, mientras hacía temblar sus manos a propósito burlándose de Ginny.- … No te he visto en los libros…
Ginny la miro interrogante. Mientras Natalie negaba con la cabeza.
-Linda Ginny… pensé que el lugar de la bruja más poderosa lo ocupaba mi amiga personal Hermione Granger- Habló con una gran sonrisa, mientras veía como se contraía el rostro de la oji azul- Ella aparece en los libros de historia de la magia… en cambio a ti, solo he leído las críticas negativas de tus artículos y he visto tu nombre entre las peores vestidas… agregó mientras se encogía de hombros- Además claro, del hecho de saber que eres una zorra… pero eso bueno es de dominio público.
-Eres una perra maldita
-La verdad duele ¿No?, pero te digo otra cosa cierta… la única perra acá eres tú que se cree con el derecho de venir hasta mi casa a amenazarme, porque siente celos de una pequeña de cinco años que no te ha hecho absolutamente nada.
-No tengo celos de tu mocosa-Exclamó rabiosa.
-¿Entonces que es…?... porque no te termino de entender…- a estas alturas Natalie se encontraba intrigada, si bien Molly sabia la verdad y estaba segura de que no se lo había mencionado a su hija, por la falta de inteligencia de esta a la hora de actuar, había algo detrás de esto… Ginny no sabía que Leah era la heredera natural de Harry, entonces ¿Qué caso tendría alejarla?, porque la pelirroja era idiota, pero no tanto para tenerle celos a una pequeña de cinco años. Y podría apostar a que se trababa de algo relacionado con el hechizo, con un poco de presión confesaría que estaba tramando.-Tu falta de seguridad y confianza dejan mucho que desear- habló tranquilamente
-Tengo confianza sobre mi pareja, a diferencia de la estúpida de Granger, se mantener a un hombre a mi lado
-Claro con el Hechizo Ventaus Amoris y unas ayudas modificando la memoria del pobre de Potter, por su puesto, de esa manera cualquier hombre caería rendido a tus pies, o ¿me equivoco? –Natalie había decidido enfrentar a Ginny, era una oportunidad que le estaba dando el destino y no la desaprovecharía
-¿Qué?, ¿cómo…? yo nunca- habló Ginny nerviosa
-¿No conoces ese hechizo?- cuestiono irónicamente.
-nunca haría algo asó…
-Ginny…Ginny Ginny… Pensaste que nunca te iban a descubrir ¿cierto…?
-No, estas completamente equivocada… eres una perra mentirosa
-La única perra mentirosa y necesitada acá, eres tu Ginevra Weasley y vas a pagar por todo el daño que le has hecho a mi mejor amiga.
-No tienes pruebas
-¿Las necesito?- Cuestiono- Eres tan infantil e insegura, que tu sola te vas a descubrir y todo el mundo va a saber que Harry esta hechizado y que tú eres la culpable… de …
-¿Qué yo que?-Interrogó fuertemente Harry entrando a la sala en la casa de Sirius, ya que habían quedado de reunirse allí luego del trabajo. Ginny lo miraba pasmada.
-H&H-
Les gustó?, espero que sí, se que me demoré, pero acá esta... y espero que lo hayan disfrutado... Puede que parezca que todo ocurre muy deprisa, pero a alguien le dije, creo que cuando algo se desata, no hay como detenerlo, las cosas pasan una tras otra,,,, por que al final la verdad siempre sale a la luz...
Ahora, yo la escitorsa molestosa, requiere su ayuda...junto con DanoninoPeace estamos tratando de armar un proyecto en donde ustedes nos ayuden... queremos saber que esperan de un Fic Harmony, en cada cap, les haré una o dos preguntas, seria super bueno para nosotras...
Esta vez es ¿Que generó prefieres en un Fic Harmony?
Les agradezco su colaboración Chic s
como siempre no me puedo ir sin dejar alguno que otro spolier... me encanta esto...
-H&H-
-Demonios, no voy a estar toda la mañana esperando por que llegué a la entrevista- se quejo una chica de ojos violaceos, mientras recogía sus papeles del suelo torpemente.
-H&H-
-Eres feo, y tu novia pelirroja tambien- habló Leah molesta- parece un payaso
-H&H-
-¿cuando le vas a contar a Ginny que tienes una hija?
Eso es todo, nos leemos, no se cuanto me demore en el proximo capitulo, pero espero que no sea tanto como en esta ocasión. Saludos y mucha fuerza para el Norte de mi país.
