Hola de nuevo… Espero que mi demora ya no sea preocupante para ustedes xD

Los que estudien nivel licenciatura me comprenderán y los que no, ya verán lo difícil que resulta repartir el tiempo entre el deber y el ocio XD, pero ahora que estoy de vacaciones y que puedo relajarme y olvidarme de la universidad espero que la inspiración regrese y pueda ofrecerles una merecida continuación para esta historia, de momento les dejo el capítulo 11 que me costó mucho trabajo sacar adelante T-T mi cerebro quedó por completo exhausto y sin ideas manipulables, pero al final logré escribir aunque fuese un poco.

Salu2 y disfruten la lectura.


月はとても青いです

SEGUNDA PARTE

CaPíTuLo XI

I'm Here

La castaña recorría con la mirada cada rincón de aquel lugar, era un departamento muy acogedor con colores alegres y en completo orden, disfrutaba de la comida que Yuuko había preparado especialmente para esa ocasión, tenía una textura diferente, un color brillante, un olor embriagante, no se parecía en nada a la imitación que había en los restaurantes de New York que presumían de preparar auténtica comida japonesa, simplemente era deliciosa e incomparable.

La chica continúo admirando el lugar y su mirada caramelo se cruzó por enésima vez con la de Taichi, siempre que sucedía eso sonreían como un par de enamorados y un brillo inusual se apoderaba de sus ojos. La menor de los Yagami notaba ese pequeño detalle en ambos y sonreía animadamente, era el inminente resultado al verse de nuevo después de tanto tiempo.

Pasados unos minutos de silencio, las preguntas por parte de Yuuko continuaron, quería saber como estaban Keisuke y Satoe, si vivían en la misma casa, si él aún era un famoso médico forense, si ella continuaba en el negocio de la gastronomía, tantas preguntas que paulatinamente recibían su respuesta con lujo de detalles.

Sin embargo, el padre de Taichi toco una parte sensible del corazón de Mimi.

-Recuerdo mucho a tu primo Hiro, un chico con energía de sobra, dime ¿se encuentra bien? ¿Y tus tíos aún atienden esa posada tan acogedora en Inglaterra?

La mirada de la castaña cambió por completo, dejó los Hashi a un lado del tazón y trató de sonreír aunque era notable que su ánimo decayó…

-El tío Kenichi se encuentra bien y aún se hace cargo de la posada… -un nudo se apoderó de su garganta- La tía Emilie… ella… murió hace casi 3 años a causa de cáncer encefálico y Hiro… -los presentes estaban sorprendidos ante aquellas palabras, no sabían que decir y al mirar la expresión de la castaña supieron que era algo que no había superado por completo- Hiro murió en un accidente automovilístico hace poco más de 10 meses…

-Mimi, lo siento, no debí preguntarte sobre ellos

-No te preocupes tío… te agradezco enormemente el que aún recuerdes a mi familia –dijo seguido de una sonrisa- Él decía que en cuanto tuviera un trabajo estable y ahorrara lo suficiente me invitaría a ir de vacaciones… quería venir a Japón y verlos de nuevo a todos, sé que aunque no me lo dijera y lo negara constantemente extrañaba las peleas con Tai, los regaños y las palabras de aliento que le brindaban y la sonrisa sincera de Hikari.

-Mimi… -susurró Taichi al verla tan decaída de un momento a otro-

-Al escuchar la voz del castaño limpió esas lágrimas que estaban a punto de rodar por sus mejillas- Lo siento, no se preocupen por mi, sigo siendo sentimental –acto seguido dibujo una sonrisa tratando de no preocuparlos más- Me tranquilicé cuando supe que el murió de forma instantánea, al menos… no sufrió… y ahora cuida del tío Kenichi junto a su madre…

-¿Ésa es la razón por la cual decidiste ser médico? –Preguntó intrigada Yuuko- Recuerdo que te gustaba enormemente la repostería -insinuando cuan convencida estaba de que se convertiría en chef-

-Si… mi tío se encontraba con él en el momento del accidente y quedó gravemente herido, empotrado en esa cama de hospital durante largas semanas, luchando por su vida, supe que no soportaría ver a las personas en ese estado nunca más, todos tienen derecho a vivir… Hiro tenía grandes planes y fueron frustrados repentinamente, no dejaré que nadie termine de la misma forma –dijo decidida y animada- Es por eso que cambié radicalmente de planes y decidí dedicarme a la medicina.

-Me alegra saber que estas segura de ti misma y de lo que quieres, sé que tendrás éxito Mimi –la animó Yuuko, seguido del respaldo de su esposo y enseguida de los hermanos Yagami-

-Gracias… -su tristeza poco a poco se disipo y volvió a ser la Mimi sonriente de siempre-

Al terminar la cena, temas como la familia, los planes a futuro y sobre todo los recuerdos que compartían prolongaron la plática hasta altas horas de la noche, la chica se hospedó en ese departamento que inmediatamente le fascino, con ese ambiente familiar y lleno de personas que apreciaba de sobremanera, la alegría que sentía al estar ahí era indescriptible y con esos pensamientos durmió como no lo hacía en mucho tiempo, con paz y tranquilidad inundando su corazón.

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La escuela de medicina como otras tantas en el país contaba con dormitorios para los estudiantes de intercambio e indudablemente resultaba un gasto menos a la ya de por si difícil vida que llevaban los extranjeros en Japón, especialmente en Tokyo que pertenecía a las ciudades más caras del mundo, algunos universitarios se veían en la necesidad de trabajar medio tiempo a pesar de los gastos que cubrían las becas; sin embargo debido a la demanda que obtuvo la institución ese año los lugares disponibles se agotaron rápidamente, por lo tanto los padres de Mimi le consiguieron un departamento no muy lejos del colegio, era pequeño pero acogedor y lo mejor de todo es que no era demasiado costoso, el inconveniente es que no contaba con ascensor así que la chica llegaría hasta el sexto piso subiendo escaleras…

La castaña abrió la puerta y se encontró con el lugar vacío, los muebles que su madre había elegido con fascinación a través de un portal de Internet aún no llegaban así que solo acomodó sus maletas dentro de la habitación. Eran las 2 PM, la noche anterior y aún por la mañana había recibiendo miles de veces la propuesta de que se hospedara en casa de los Yagami, después de todo la habitación de Hikari era amplia y podrían hacerse de camas dobles, sin embargo ella no quería ser un estorbo y terminó rechazando la propuesta.

-¿Puedo saber que tanto hay en estas maletas? –se escuchó una voz masculina-

-Solo lo necesario –contesto sonriente- Por consejo de mis padres viajé ligera –al escuchar esas palabras el castaño no dijo nada más, las chicas eran inevitablemente así-

-¿Te parece bien si salimos a festejar?

-¿Festejar? –preguntó sorprendida-

-¡Claro! Iremos a los lugares que frecuento, no querrás que nos quedemos todo el día aquí ¿o si?

-Bien, después de todo es seguro que los muebles lleguen al anochecer así que tendré que esperar para ordenar este lugar –contestó animada- Pero prométeme que si nos da tiempo me ayudarás con el desorden ¿si?

-Prometido

Minutos después salieron del edificio con rumbo desconocido, Taichi insistía en mantener en secreto a dónde la llevaría y Mimi fascinada solo podía admirar las amplias calles, los enormes edificios, los autobuses que puntuales pasaban cada 15 minutos y los chicos que la observaban con cierto interés.

Subieron al Shinkansen y su parada del día fue la estación Shimbashi, en Minato-ku, primero visitaron la torre de Tokio, lugar obligatorio para todo turista y no turista, la vista desde esa altura era espectacular y desde ella apreciabas gran parte de la ciudad, los matices de colores que el cielo ofrecía, las personas que desde esa distancia parecían pequeños muñecos, los automóviles avanzando en fila y los árboles ya con hojas cobrizas.

-No imaginé semejante paisaje desde aquí, hasta el momento lo que he visto de Japón es sensacional pero esto sin duda es maravilloso, gracias por traerme aquí Taichi –dijo sonriente-

-No tienes que agradecer nada, te dije que cuando vinieras te daría un tour completo por todos los lugares que conozco ¿no es así? Y los que no, tendremos oportunidad de conocerlos juntos –concluyó el chico-

Mimi no dijo nada, se limitó a mirarlo cálidamente y en un impulso repentino lo abrazó, rodeando son sus pequeñas manos el cuello del chico. Al principió Taichi se cohibió pero terminó correspondiendo el gesto con igual alegría.

-Bien, si te parece podemos regresar a tierra firme y pasear por las plazas, tal vez haya algo que te guste y quieras comprar.

Mimi lo dudó por un segundo, la verdad era que se había enamorado de esa vista, pero… ya tendría oportunidad de visitar ese lugar en otra ocasión, después de todo contaba con tiempo de sobra para hacerlo.

Recorrieron por largas horas las transitadas calles de Minato-ku, era un lugar lleno de Glamour y una de las ciudades con mayor presencia empresarial ya que se encontraban oficinas de las más prestigiosas empresas japonesas e incluso Nippon Television.

Mimi parecía una niña corriendo de un lado a otro, tomando a Taichi de la mano para llevarlo a los lugares que llamaban su atención y comiendo todo aquello que se le apetecía. Al terminar el día ambos estaban exhaustos, Mimi no era una chica de glamour y estaba consciente de su situación económica en aquel país, por lo tanto se limitó a comprar una blusa color negro que llamó mucho su atención, cosa que sorprendió a Taichi, creía que la castaña se había convertido en la típica chica neoyorquina obsesiva, mimada y dispuesta a dejar su tarjeta de crédito en cero a la primera oportunidad.

-Bien, ¿regresamos? –Preguntó dudoso, la verdad era que el día había pasado demasiado rápido para su gusto, aún había mucho que ver y mucho que decir-

-No –Contestó la chica después de pensarlo- ¿Se enojaran mis tíos si llegas tarde a casa? –Preguntó esperando un "No" por respuesta-

-¿Te parece si les hablo y les digo que ayudaré a instalarte en tu departamento?

-Me agrada la idea –Dijo animada-

Por suerte para ambos jóvenes, Taichi se había ganado la confianza de sus padres, desde pequeño resultó ser obediente y responsable por lo tanto esa clase de permisos le eran concedidos prácticamente sin titubeo alguno.

Y así, decidieron seguir paseando por las calles de Minato-ku, admirando el paisaje nocturno, los anuncios gigantescos iluminando las principales avenidas y entrando a todo aquel establecimiento que pareciese interesante y lo más importante en compañía el uno del otro tal y como lo hacían cuando eran niños.

-Tai ¿cuándo conoceré a tu novia? –Preguntó repentinamente la castaña-

-No estoy seguro, últimamente Sora se encuentra muy ocupada, después del examen de admisión nos hemos visto ocasionalmente, aunque nos enviamos mensajes todos los días y suele llamar a casa para saber que hago.

-Espero que disponga de tiempo pronto para poder conocerla, tengo mucha curiosidad –concluyó con una sonrisa-

-Si, no puedo esperar a presentarle a mi mejor amiga de la infancia, le he contado mucho sobre ti así que debe estar tan ansiosa como tú

La noche avanzaba rápidamente y ambos decidieron que ya era hora de regresar, caminaron sin prisa alguna aún admirando la gigantesca ciudad, Mimi no se perdía ni un solo detalle, la arquitectura, las personas, los colores... todo lo grababa en su memoria cuidadosamente, estaba segura de que a sus amigos les hubiese encantado estar ahí, pensó fugazmente en las últimas palabras que le brindaron y sonrió, indudablemente los extrañaba sin embargo estar ahí era un sueño hecho realidad y esa felicidad opacaba un poco ese sentimiento de tristeza al verse lejos de personas que admiraba y quería.

Miró el cielo fugazmente y se entristeció al notar que las estrellas se veían en la lejanía, como puntos minúsculos casi imperceptibles, suspiró, tal y como sucedía en las grandes ciudades, las cosas simples de la vida no se podían admirar y disfrutar con tanta facilidad, sin embargo, se sintió reconfortada al sentir la mano de Taichi entrelazarse con la suya y recibiendo una cálida sonrisa de su parte.

-Tal vez la próxima vez podamos ir al campo… -dijo al mismo tiempo en que observaba el cielo- Desde ahí las estrellas se admiran mejor, brillan de una forma impresionante –la miró a los ojos- estoy seguro de que te encantará –concluyó, recibiendo como respuesta un leve movimiento de cabeza por parte de Mimi, aseverando sus palabras-

Taichi continuó caminando sumergido ya en sus pensamientos, sin intención de soltar la mano de la chica y sin notar que un leve sonrojo se apoderó de las mejillas de ésta, Mimi dibujó una suave sonrisa que ocultó sin saber por qué y sintiendo un extraño escalofrío recorriendo su espina dorsal, la verdad es que la calidez que creía haber perdido estaba ahí de nuevo, inundando su corazón, sonrió y continuó su camino al lado de aquel chico tan especial.

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Hemos llegado al final de este capítulo, disculpen por hacerlo tan corto (ya me reivindicaré en el próximo) esperaré sus comentarios y criticas constructivas, también se aceptan sugerencias xD

Gracias a todos los lectores por su apoyo y como siempre mi especial agradecimiento a: harukita-san, Meems Asakura, cari, Allison Doolin, k-tichan, Mimi Star, Jaarin., -Akari-, Puchisko que se toman la molestia de dejarme sus comentarios.

ºººMaOkOººº

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