Otra vez el celular vibrando, John resopló con fastidio.

- John, de verdad…-

- Basta, Mike, he dicho que no-

-Bueno, como quieras-

Habían apartado los teléfonos, acordando que el primero que lo tomara se pagaría la comida y una ronda de cervezas, por supuesto que John llevaba todas las de perder, con Sherlock molestando a cada rato, lo gracioso es que el mismo John había propuesto aquello, en un intento desesperado por controlarse y no ceder a los caprichos de Sherlock.

Sherlock debía entender que John tenía una vida aparte de las cuatro paredes de Baker Street, está bien, admitía que adoraba estar a su lado, aun con sus rabietas de niño mimado, pero es que…

Otra vez el puto teléfono, John lo tomó empezando a perder la paciencia, esta vez no había mensaje escrito, sólo un video, el doctor presionó "play" sin pensar en nada extraño, se arrepintió enseguida de haberlo hecho, el muy cabrón de Sherlock se había grabado masturbándose, sí, masturbándose y gimiendo el nombre de John a todo pulmón, todas las personas del restaurante miraban al doctor, perplejos, Mike se estaba descojonando de risa.

- Lo siento, Mike, creo que tengo que irme-

- De acuerdo, John, y no te preocupes, yo te invito la comida, salúdame a Sherlock-