Ayudarte
Mai siempre buscaba ayudar a los demás
Aun así, nunca se acostumbraba a que trataran de ayudarla...
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"¿Dónde estoy?"
Se cuestionó Mai confundida. Se sentía extrañamente ligera, y podía sentir sus cabellos agitarse suavemente ante una brisa que no detectaba. Sus ojos, perdidos en el espacio oscuro delante de ella no podían visualizar nada más allá de diferentes brillos de colores.
-Me gusta llamarlo el árbol del subconsciente... Aunque su verdadero nombre es el sub plano astral psíquico...
Mai volteo en todas direcciones, buscando el origen de la voz. Trato de decir el nombre del dueño, pero sus labios no se movían. Trato de mover su cabeza, sus manos, su cuerpo entero y pánico al ver que no respondía. El miedo comenzó a invadirla, haciéndola ahogarse en nerviosismo y que sintiera que le falta el oxígeno, pero por más que tratará, no podía tomar bocanadas de aíre más profunda.
"¿¡Naru!? ¿¡Naru, qué me pasa!? ¡No puedo moverme, tengo miedo!"
Pensó, más no podía hablar. Cerró los ojos con fuerza, intentando esconderse de la situación. Añorando que solo sea una pesadilla y que pronto despierte.
-Calma, Mai...
"¡No puedo! ¡Dime que pasa! ¡No puedo ni controlar mi respiración! ¡Naru, tengo miedo!"
- Mai tranquila, no estas poseída si es lo que estás pensando. Estas atrapada en tu tercer sub-plano astral, por eso no puede controlar el que crees que es tu cuerpo. Ahora, por favor, cálmate un poco. Que por aquí se está comenzando a formar una tormenta.
Mai cerró los ojos, y si hubiera tenido el control de su cuerpo hubiera inhalado profundo, pero no podía.
-Mucho mejor, gracias, Mai
"Naru nunca dice por favor ni gracias... ¿Eres tú Gene?"
El sonido de una débil risa masculina distrajo a Mai de los nervios que le quedaban. Sonrío internamente, contagiada por esa risa.
-Sí, soy yo. Siento decepcionarse, pero Noll no puede acceder al plano psíquico de una persona por más que quiera.
"¿Plano psíquico?"
-Es el tercero de los siete sub planos de la existencia. Cada persona tiene uno propio a partir del segundo, el plano emocional. A él solo se le puede acceder mediante el sueño profundo o las lagunas mentales...
"Vaya... ¿entonces yo...?"
-Estás y no estás dormida. Estás en coma, Mai. En el accidente que tuviste recibiste un golpe en la cabeza que te ha dejado en coma...
"¿Accidente? ¿Qué accidente?"
Cuestiona Mai. Por respuesta, el recuerdo es evocado a su mente en primera persona, los últimos minutos antes de quedar inconsciente.
"Ah...ese accidente"
-Si...debido a ese golpe entraste en un coma profundo...
"oh..."
Fue lo único que Mai pudo decir/pensar. Enterarse de que estaba en coma la había impactado, y estaba sin palabras. Tenía que procesar la información recibida...
Había sufrido un accidente automovilístico que le provoco un golpe en la cabeza, el cual la indujo a un estado de coma profundo, atrapándola de esta manera en mental, incapaz de mover su cuerpo. Tal vez para siempre.
La preocupación comenzó a invadirla, agobiarla.
¿Y si no lograba despertarse y tomar el control de su cuerpo? ¿y si se quedaba en ese estado para siempre? ¿O la desconectaban?
-Tranquila...
Mai abre los ojos, viendo el espacio oscuro, tratando de desviar sus pensamientos hacia la voz del muchacho.
-Estoy aquí para ayudarte...
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"¿Estás seguro?"
Mai mostró su preocupación, dejando que las emociones se empezaran a expresar en el plano emocional, donde Gene se encontraba. Hubo unos momentos de silencio, dejándole a ella recordar todos los momentos en los que hablo con Gene sobre esa idea y las consecuencias que traía.
-SI, Mai. Voy a ayudarte, así que por favor deja de insistir. No voy a detenerme.
Al instante, Mai sintió su cuerpo llenarse de descargas de energía. Estas le daban una sensación tremenda de querer moverse, pues la ponía ansiosa y energética, más no podía. No sin el control de su cuerpo.
-Pero...tú vas a desaparecer...
-Voy a pasar, Mai. Es diferente. Sabes que yo no debería estar aquí desde que Noll encontró mi cuerpo. - Mai lo escucho suspirar, mientras la energía seguía recorriendo su cuerpo. Comenzando a marearla- Pero creo que si me quede fue por algo. Al principio pensé que era para guiarte y enseñarte a manejar tus sueños post-cognitivos, aunque ahora estoy seguro que se trataba de esto. De quedarme, para ayudarte en este momento...
Mai cerró los ojos. Los mareos se intensificaban y sentía como poco a poco perdía la consciencia y la poca claridad que tenía en ese espacio vacío se le iba.
-Así que voy a hacerlo, voy a ayudarte.
Y allí, perdió contacto con su "realidad" de alguna forma, se había desmayado.
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Mai sentía dolor y el cómo su cuerpo temblaba con fuertes espasmos. Manos la sujetaban de los hombros, codos y pecho, tratando de inmovilizarla y retirándose al instante.
-¡Me ha dado una descarga!
-¿¡Pero qué demonios pasa!?
-¡No lo sé, pero hay que detener la convulsión!
Escucho voces de diferentes personas, hombres y mujeres. Nuevamente las manos trataron de tocarla, pero se retiraron.
-¡Espera, no!
Mai escucho a un hombre gritar, y al instante sintió un pinchazo en su cuello. Un dolor indescriptible la recorrió desde el lugar en el que la aguja se entierra en su carne. Un grito de dolor salió de lo profundo de su garganta y abrió los ojos de golpe, escuchando de fondo gritos y el sonido de algo estallar muy cerca de ella.
Justo después, volvió a perder la consciencia.
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Mai se encontraba en la oscuridad, se sentía en las nubes. Estaba en ese estado entre el sueño y la realidad. Entonces todo comenzó a sentir diferente, poco a poco regresaba a la realidad a diferencia de las anteriores.
Soltó un suspiro lento y abrió los ojos de la misma forma.
Todo a su alrededor estaba borroso, por más que pestañeara la imagen no se aclaraba, le provocaba un ligero malestar. Abrió la boca, tratando de decir algo, pero solo salió un débil quejido. Fue consciente de una ligera presión sobre su pierna, pero no podía levantarse.
"¿de verdad estoy despierta? ¿Estoy dormida? ¿Por qué no puedo moverme?"
Se sintió ansiosa y el miedo comenzó a invadirla. Su respiración comenzó a acelerarse, aunque era inhalaciones cortas y aceleradas. Cerró los ojos tratando de calmarse, pero le costaba.
"No puede ser, no puede ser. Sigo en coma, Gene se sacrificó por nada".
Mai trago duro y siguió respirando con dificultada. Los ojos le picaban, amenazando con derramar lágrimas.
Se estaba ahogando en frustración y miedos, pensando en que su amigo se había sacrificado y que al final, no sirvió de nada. Tan concentrada estaba en su malestar, que no se dio cuenta que la presión en su pierna había desaparecido, hasta que sintió un apretón en su mano. Luego un leve sacudón en su hombro izquierdo y abrió los ojos, asustada.
Cuando lo hizo, lo primero que vio fue un rostro borroso que le costó reconocer.
-Ng...- soltó otro quejido, buscando decir un nombre, pero no lo logro.
Sin embargo, fue levantada al segundo y atrapada en un abrazo. Sintió una respiración contra su cuello y algo húmedo contra él. La persona que la abrazaba movía su boca contra su cuello, tenía la sensación de que le estaba hablando pero no podía escucharla. Sin embargo, cerró los ojos y se dejó envolver por la calidez y la sensación de sentirse protegida al estar entre esos brazos.
"Pensé que era Gene..."
Sus labios temblaron en busca de hacer una sonrisa. Una lágrima corrió por su mejilla izquierda.
"Me alegra haberme equivocado..."
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-Espera un momento, Mai.
La mencionada volteo a ver al pelinegro con el fastidio expresado en su rostro.
-Naru, déjame. Puedo hacerlo.
El muchacho negó levemente y se acercó a la chica, quedando ambos frente a frente, mirándose a los ojos: el serio, ella testaruda. Cargo las bolsas que tenía en una mano, dejándola derecha libre. Está mano la coloco sobre el brazo de la castaña y la bajo en una sueva caricia hasta los dedos femeninos, tomando el plástico de la bolsa que ella cargaba.
-No, no puedes. Todavía no debes levantar peso.
Dicho hecho, removió la bolsa de las manos de la chica y comenzó a caminar hacia el auto.
Mai permaneció inmóvil al momento en el que Oliver coloco su mano en su brazo, hasta que le quito la bolsa. Un fuerte color carmín cubría sus mejillas, y su mirada estaba vidriosa por la vergüenza. Tenía tres, casi cuatro meses de haber despertado del coma, y todavía no se acostumbraba completamente a las ligeras muestras de cercanía de Oliver, ni la constante atención de parte del chico.
Su sonrojo aumento al recordar la constante ayuda de Oliver en su recuperación. Si, los demás, incluyendo los padres de Oliver, han estado muy al tanto de su recuperación y la han ayudado bastante, pero Oliver ha sido el que más ha participado. La llevo a vivir a su apartamento, las primeras semanas. Cuando se decidió volver a su casa, luego de muchas protestas, él se encargó de contratar a una mujer que la cuidara, de paso que la visitaba todos los días, incluso se quedó a dormir una que otra ocasión. Sin olvidar mencionar, que la lleva y acompaña a todos lados, sus terapias incluidas.
Era, aunque él no lo admitiera, quien más la había cuidado y ayudado.
Bajo la mirada, comenzando a sentirse un poco culpable, pues toda la atención que sentía de parte de los demás la incomodaba. Sentía que los molestaba y estaba siendo una carga.
-Mai.
El llamado la sobresalta y levanta la mirada, apenada hacia Oliver quien la está mirando seria desde el auto. Mai sonríe levemente, buscando desviar la atención de Oliver.
-Enserio exageras, puedo cargar unas compras tranquilamente. No estoy tan débil como tú y Bou-san piensan. -reclamo, sonando entre divertida e indignada. Oliver frunce el ceño y cierra el capo del maletero y se queda quieto, esperando que la chica llegue donde él - ya es tiempo de que me vayan dejando hacer las cosas sola. No quiero mole- Mai no termina su oración cuando Oliver la empuja contra su pecho, pasando un brazo por su cintura y obligándola a levantar el rostro sosteniendo su mentón con la otra.
Al estar tan cerca del chico, siente su respiración chocar contra su rostro, provocando que sus mejillas se cubran de un fuerte sonrojo.
-No te atrevas a terminar esa frase. - Dice serio, casi amenazante. - No eres ni serás una molestia. Quienes te cuidamos lo hacemos porque queremos ayudarte, porque mereces esa ayuda.
-Pero...Gene...
-Gene era un idiota para algunas cosas, pero para esto no. Él quería ayudarte, quería que continuaras con tu vida y dio toda su energía para hacerlo. Estoy seguro que él no se arrepiente de hacerlo - le aclaro serio, viéndola directo a los ojos- Así que deja de ser una idiota egoísta, y déjanos ayudarte.
Mai abre los ojos sorprendida. El sonrojo en sus mejillas crece y ella deja salir el aire de sus pulmones en una exhalación de sorpresa.
-Oli...ver
El muchacho chasquea la lengua con molestia al sentir sus mejillas colorarse ante la mirada que la castaña le dedica, tan llena de gratitud, cariño, y aprecio. Cierra los ojos y reduce la distancia entre ellos, no lo soporta más.
Mai permanece estática cuando siente los labios de Oliver presionarse contra los suyos y comenzar a moverse, iniciando un beso lento. Le toma unos segundos reaccionar y corresponder el beso, nerviosa.
Se separan suavemente unos momentos después, antes de que el oxígeno se volviera muy- muy necesario. Permanecen con los ojos cerrados y pegan sus frentes, escuchando la respiración del otro hasta que Oliver rompe el silencio.
-Déjame ayudarte, Mai. - Susurra el muchacho, haciendo que Mai abra los ojos, topándose con los índigos de él mirarla con intensidad - déjame recompensarte a mi manera, las faltas que he tenido contra ti.
Mai puede apreciar la súplica escondida en los ojos de Oliver y asiente, sabe que esto es lo más cercano a una disculpa que llegaría a tener de él. Y ella lo aprecia.
Oliver sonríe levemente, y vuelve a besarla, siendo correspondido inmediatamente por Mai. Ella paso sus brazos por el cuello de él, abrazándolo contra sí. Sintiendo un nudo en su vientre que atribuye a los nervios y la vergüenza, además de la felicidad inundarle el pecho. Pasándole lo mismo a Oliver.
Ambos están concentrados en ellos, en su momento. En eso que han esperado por tanto tiempo y que por un momento pensaron nunca lograrían tener. Felices.
Pero ignoran que todo tiene un precio, que solo una vida puede pagar otra.
Y que la felicidad que sienten, provocara la tristeza de otros
Con resultados que nadie podría haber imaginado.
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Continuara...
Un capítulo para el final
¿Qué nos dirá John?
¿Qué nos deparará con él?
¿Qué cara de la historia nos mostrara?
