Disclaimer: Los personajes no son míos, yo solo los tomo para mi deleite así que no cobro absolutamente nada. La única retribución a la que se aspira es a entretener al lector y divertirme escribiendo. Los reviews son simplemente un plus.
Advertencia: Tercia de capítulos sin contenido fuerte :D
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Juguetes
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Robín separó los juguetes por tamaño y los más pequeños los depositó en las cajas de su derecha. En una breve pausa ahuecó sus manos para calentarlas con su aliento, no hacía tanto frío como dos noches atrás pero seguía sintiéndose la tortuosa brisa helada colarse por sus mejillas. Acomodó su bufanda y decidió continuar con la recolecta de juguetes para los niños huérfanos, si trabajaba podía ignorar lo entumida que sentía la cara.
Alzó la vista al reloj que colgaba en la pared de su cochera y comprobó que pronto sería hora de que llegaran sus amigas. Blossom pasaría por ella mientras que Buttercup y Bubbles las alcanzarían en el orfanato. En menos de diez minutos había acabado de recoger todos los juguetes y acercó las cajas hacía la esquina, luego procuró echar un último vistazo para verificar que no se le olvidara alguno. Todo en orden, ya faltaba nada para que Blossom llegara y, como siempre, se presentó tan puntual. La castaña la saludó agitando su mano y la pelirroja aparcó el coche frente a su casa.
Cuando ella bajó del auto se dispuso a subir de inmediato las cinco cajas grandes a la cajuela y a la parte trasera debido a que no iban a caber todos.
—Si hubiera sabido que saldrían tantos juguetes le habría pedido prestado a Mike su camioneta y no este carro—comentó Blossom mientras acomodaba una caja encima de otra para dejar espacio a las demás—. Pero bueno, nada que no se resuelva organizando las cosas con calma.
—Gracias por ayudarme, Bloss—agradeció Robín a la vez que terminaban de subir el último grupo de juguetes—. Te debo una.
Ella negó con la cabeza y le dedicó una sincera sonrisa.
—No importa, Rob—dio la vuelta para subir de nuevo al auto y le abrió la puerta del copiloto a su amiga—. Sabes que no es problema, además me sirvió para llevar los juguetes que nosotras habíamos juntado para repartirlos también.
—Es cierto, ustedes también hicieron una recolecta, ¿ya habrán llegado Buttercup y Bubbles al orfanato?
—No lo sé, pero más les vale que así sea, después de todo les dejé la responsabilidad de llevar los juguetes—encendió el motor y esperó a que se calentara un poco.
—Me sorprende que Buttercup haya accedido—comentó la castaña y se puso el cinturón de seguridad, Blossom la secundó y arrancó por fin para llegar a tiempo—. Pensé que estaría ocupada.
—¿Ocupada? Si dormir hasta las 2 de la tarde es cosa de ocuparse entonces sí, estaba muy ocupada—bromeó, Robín solo rio levemente—. Que sean vacaciones no quiere decir que no pueda hacer un favor.
—Pues me alegro que hayan podido, no solo ella. ¿Cómo te ha ido en tu trabajo? Seguro absorbe mucho de tu tiempo—Blossom, quien no dejaba de mantener su vista al frente, asintió al sentir la mirada azul sobre ella.
—Mi trabajo no es problema pero ahora con la organización de la cena navideña he estado muy atareada.
—Todo saldrá bien, Bloss. Eres una experta haciendo que las cosas queden increíbles.
La chica aceptó el halago, apreciaba considerablemente los ánimos de su amiga aunque en el fondo supiera que no estaba en la mejor situación para enfocarse en su deber. Tenía mucho estrés acumulado, la luz en su edificio había regresado pero las tuberías estaban inservibles debido a que se congelaron y reventaron, por ende, no tenía agua. Suerte que había aprovechado el agua caliente de la casa del Profesor pero no tenía idea de cómo le iba a hacer los demás días de la semana en lo que un plomero se ocupaba del problema.
Y por si estas calamidades no eran suficientes, todavía estaba ese Rowdy Ruff Boy interfiriendo en su vida soñada de total sosiego. Desde la última vez que Brick había irrumpido en su departamento no había podido ignorar su confesión donde no negaba la atracción que sentía por él. Era un problema puesto que solo le daba más armas al chico para que se aprovechara y se burlara de ella. Siendo sincera, le costó bastante deshacerse del Ruff después de eso, porque ya no quería irse de su casa. Ni siquiera se molestó en crear una excusa para quedarse, simplemente quería estar con ella y no necesariamente para protegerla inocentemente del frío con un abrazo. Blossom pudo bajar su guardia al aceptar sus sentimientos hacía él, pero no era una tonta que se creaba falsas ilusiones, conocía a Brick y a su imperante deseo de volverla a dominar, él solo quería dejar en claro quién era el verdadero líder entre los dos.
¿Por qué estaba tan segura? Porque tan solo al despertar del corto pero profundo sueño sintió una mano masculina introducirse entre sus pantalones para manosearla, al mismo tiempo que sentía los labios de Brick en su cuello y un bulto chocar contra su trasero. Estuvo tan dormida que no se percató cuando él la acomodó de forma que estuviera sentada entre sus piernas mientras ambos estaban tapados con una de las cobijas de algodón. La inesperada y comprometedora posición la acabó de despabilar y saltó de las garras del Lobo en cuanto pudo.
Recordó la risa del pelirrojo ante su reacción de cordero indefenso huyendo de su depredador. Luego le reclamó por la osadía de aprovecharse de ella y él solo se limitó a encogerse de hombros. Su tono desinteresado solo le indicó que no iba a llegar más allá de unos leves pero tentativos roces pues el frío le cortaba la inspiración. Después de eso Blossom tuvo que sacarlo casi a patadas, no sin antes que Brick pudiera besarla posesivamente para dejarla estupefacta y marcharse con paso ligero por el pasillo del edificio.
Esa noche no pudo dormir y ahora, volvía a sentir sus mejillas acaloradas.
—¿Estás bien, Bloss?—La pregunta de Robín la devolvió a la realidad. Ya habían llegado al orfanato y ahora estaba estacionando el carro.
—Sí, mucha presión pero nada que unas risas infantiles no ayuden a aligerar el peso de mis hombros.
Sin esperar un segundo más bajaron las cajas del auto. Como Blossom tenía su habitual fuerza pudo llevar sin problema cuatro de las cinco cajas que llevaban. Robín se había empeñado a tomar una para no estar de adorno mientras llegaban a la recepción del orfanato.
—¡Vaya, ya era hora!—Gritó Buttercup a lo lejos. En sus hombros cargaba a un pequeño que le sonreía a las mujeres, mostrando un hueco entre su dentadura de leche—, pensé que Bubbles y yo seríamos las únicas que vendríamos.
—El tráfico empeora en estas fechas—se excusó Blossom mientras le devolvía la sonrisa al niño y se dirigían al comedor donde tenían a todos los pequeños—. Pero me alegro que por fin un poco de responsabilidad te abordara hoy, Butter.
—¡Blossy, Rob!—Llamó Bubbles, haciéndoles una señal para que dejaran las cajas en el centro.
La hora transcurrió tan rápido, en especial con todas jugando con los pequeños quienes estaban alegres por los nuevos juguetes que recibían. Al final, la convivencia con todos le había servido a la pelirroja como terapia y olvidarse por un momento de sus asuntos. Sin embargo, Bubbles no estaba tan serena como de costumbre, aunque no lo pareciera, tenía muchas cosas en la cabeza que le impedían disfrutar del ameno ambiente con los niños y Robín lo notó en seguida.
Si algo tenía la castaña era que conocía los gestos de sus amigas, en especial de la rubia quien era muy transparente con ella. Robín optó por preguntarle ahora que se habían alejado un poco del ruido para, precisamente, despejarse un rato.
—Hoy andas muy extraña, Bubbles.
—Sabía que no podía ocultártelo a ti—suspiró derrotada—. Creo que ya es hora de que les diga a mis hermanas y a mi padre que salgo con un RRB.
No era un misterio para Robín, estaba al tanto de la relación que su amiga tenía con el villano así que Bubbles podía hablar de eso con ella sin problemas.
—¿Cuándo les dirás?
—Mañana, pero eso no es todo, también tengo que decirles que no estaré para la cena de Navidad—eso, a diferencia de lo anterior, sí había resultado ser una sorpresa para Robín—. Decidí pasarla con Boomer quien va a estar con sus hermanos y con el pobre de Mojo quien al parecer ya no le queda mucho tiempo de vida.
La tristeza se reflejó en el semblante de la rubia y Robín la abrazó al instante. No sabía qué decirle pero sabía que un abrazo la haría sentir un poco mejor. Bubbles correspondió al gesto y se limpió las gotas de lágrimas en sus ojos. Luego se golpeó levemente las mejillas para serenarse y mostrarse fuerte.
—No importa que pase, ¡voy a hacer que esta Navidad sea especial para Mojo y sus hijos!—declaró con emprendedora visión y su amiga se limitó a asentir. Tampoco es que supiera qué hacer en casos como ese, solo imploraba internamente que las cosas salieran bien con la familia de su amiga.
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Me gusta mucho meter a Robín en los fics, es un personaje genial así que aproveché ahora para incluirla. En fin, ya nos leeremos en el capítulo de mañana con "Guirnalda" y con la aparición de nuestro querido profesor Utonio :3, ¿cómo creen que se vaya a tomar la sorpresa de Burbuja? Más aún, ¿cómo se lo tomarán sus hermanas? Aunque igual, no es como si ellas pudieran negarle algo a la rubia tomando en cuenta que están en la misma situación o peor, jaja.
¿Sabías que hoy la autora no avanzará a Peligrosa Tentación para ponerse a dibujar un encargo? :b
Mortem.
