N/A: (aparece con un traje anti-osos) ¡No me maten!... ¡se que he tardado... muchos meses!, pero estoy de vuelta (llueven tomates) me merezco su repudio, se que lo tengo bien merecido!, pero ahora que termine la escuela... estoy pasando por unos momentos más o menos delicados... me perdí la universidad por estúpida y la verdad tengo varias complicaciones... pero eso no significa que me haya olvidado de esta historia
Gracias a los reviews de Dianika, Fuyuko Miru-chan, Nebyura, MissBelovedLilith y Feizd... no saben la alegria que me causan, gracias a sus comentarios saco animos para continuar esta cosa... los quiero lectores!
-Kingdom Hearts no me pertenece, es de la propiedad de Disney y Square-Enix, como tambien de Nomura Tetsuya-sama... a mi solo me pertenece esta historia que hago sin ninguna intención de lucro... y tambien uno que otro personaje que agregaré con el tiempo
Ahora sin más preámbulos, el capitulo!...
"En algún lugar del tiempo"
Cáp.N°10: Armaggedon
Todo estaba completamente oscuro, hasta que una luz roja comenzó a parpadear y dio paso a una luz blanca que lo aclaró todo; el interior de la nave Gumi era bastante simple, al fondo la puerta hacia la cabina del piloto y donde ellos estaban no habían más que asientos uno frente al otro y todos con el respaldo pegado a las paredes de la nave. El sitio en sí era alargado y poco ancho, por lo que el espacio entre un asiento y otro era poco menos de cuarenta centímetros.
Roxas trató de alejarse de su mayor factor distractor, pero Axel fue a sentarse justo frente a él. Se sentía estúpidamente perseguido pero por suerte, había otras cosas con las que distraerse.
—¡Demyx ten cuidado maldición!... ¡me rompiste una uña!
—Larxene, este no es lugar para hacerte la manicure
—¡Cierra la boca! —responde la chica con una lima de uñas en las manos—
—¡Ey chicos pasen la pelota! —gritó alguien a la vez que otros golpeaban una pelota gris y desgastada—
—Vaya que están relajados
Roxas dio un salto al escuchar el comentario de Riku, de quién ni siquiera se había dado cuenta de que estaba sentado a su lado. El peliplateado en cuestión estaba de brazos cruzados y con los ojos cerrados, no parecía prestar real atención a su alrededor y hasta se veía más relajado que los demás.
—No es que estén tan relajados, es solo que es la única forma de disfrazar el miedo… puede que algunos no vuelvan
—¿Y tú no tienes miedo Roxas?
—Claro que sí, pero no le doy mucha importancia… no tengo nada más que perder excepto mi vida
Riku abrió los ojos por lo último que escuchó. A su alrededor había bastante ruido y pensó en la posibilidad de haber oído mal, pero sabía que eso no era siquiera tangible como idea. Roxas había dicho algo bastante curioso. ¿Miedo?, no, Roxas no parecía temer, sí se veía agobiado, pero no había ni una pizca de miedo en su cara. Riku supo interpretarlo bien, era resignación; el rubio estaba resignado a obedecer para mantenerse con vida, incluso hacer eso era de poca importancia según como lo veía.
—Entonces ¿no te molesta hacer esto? —le dijo mirándolo de lado—
—¡Claro que me molesta!... ¿a quién le gustaría?, pero no tengo otra opción, ninguno de nosotros la tiene
—¿No haz pensado en alejarte de esto Roxas?
—¿Eh?
Axel tenía un mal presentimiento —y una vena muy grande— pues le estaba empezando a cabrear la cercanía que el peliplateado se había tomado con Roxas. Y claro, estaban tan absortos en su mugrosa conversación que ni se dieron cuenta de la mirada de asesino serial que les estaba dedicando en ese momento. Aunque al mirar a Riku algo se le vino a la cabeza en forma de recuerdo.
—¿Qué quieres de mí viejo?
—Hoy deben ir de misión, ¿lo recuerdas?
—¿Y qué con eso?
—El hecho de que no recuerdes bien no es problema para que uses a gusto tus habilidades en combate, quería que tuvieras presente que aunque esta no es tu época, las condiciones son similares
—Y hablando de memorias perdidas, ¿puedes decirme algo respecto de la mía?
—¿Tus recuerdos?... lo siento pero no puedo interferir, debes recordar por ti mismo pues lo que yo te diga solo podría confundirte
—Esa es la misma basura con la que me vino el imbécil de Riku
—¿Hablaste con él?
—Sí… pero quedé más confundido; el muy bastardo no me dirá nada
—Sé que puede ser desagradable pero deberás soportarlo… y ya viene siendo hora de que te prepares para salir
De una gaveta extrajo un cúmulo de ropa negra y se la entregó a Axel, este lo miró a él y luego a la ropa arqueando una ceja y la tomó sin chistar.
—Oh, y antes que lo olvide… presta atención al comportamiento de Riku, cuenta con la terrible desventaja de ser inestable emocionalmente… si se descontrola puede verte como un enemigo
—¡Eso lo ha hecho siempre!... ¡ya no jodas viejo!
Algo en ese recuerdo le llamó la atención. ¿Inestable emocionalmente?, ¿Riku?, desde que lo conocía Riku era la persona más calculadora y serena que haya conocido en su vida; frío e intimidante, ¿de dónde sacó el viejo que era inestable?, ¿O sea que podía volverse loco?.
—¡Oigan ya llegamos! —gritó alguien—
El ruido cesó de golpe, quienes jugaban dejaron de hacerlo y todos miraron por las ventanas situadas sobre sus cabezas. Axel se sorprendió pues aquello era simplemente inesperado; nada.
—No hay nada —murmuró para sí—
Hasta donde sus ojos podían abarcar se extendía un gigantesco desierto amarillo, con suerte habían unas rocas entre tanta arena, pero aparte de eso, todo estaba completamente vacío. La nave se detuvo y abrió una compuerta.
—¿Dónde rayos estamos?
—Bienvenido al desierto de Terega —dijo Demyx a su lado—
—¿El qué?... pero aquí…
—Es la segunda vez que vengo, la primera fue el año pasado y salí con una pierna rota… claro que, eso fue por que me tropecé en un barranco
—Serás imbécil… ¿y qué hacemos aquí?
—Mmm… veamos, somos el equipo cinco y según lo que dijo el superior-…
—Según el itinerario de Diz el equipo cinco debe ingresar a una gruta ubicada a dos kilómetros noreste de aquí, limpiar el lugar, e irse
Axel y Demyx se voltearon al escuchar la explicación de Riku, este se puso la capucha y se dirigió a la salida seguido de Roxas. Los otros dos también se cubrieron sus rostros y fueron tras los dos primeros. Axel notó con cierta incomodidad que los que se quedaron en la nave estaban en completo silencio, nadie se despidió, nadie dijo nada, todo estaban con las capuchas puestas y eso era todo.
En cuanto los cuatro se bajaron, la nave despegó y se perdió en la lejanía, el viento en ese lugar soplaba con fuerza y la tierra levantada disminuía hasta cero la visibilidad. Todos se miraron como esperando a que alguien dijera algo, claro, Riku era el único que les daba la espalda.
—Y bueno –dijo Axel- ¿por dónde comenzamos?
—Hay que ir a la gruta ¿no? —dijo Demyx— la última vez nos dejaron a cinco kilómetros de allí así que no debemos demorar mucho
—¿Y si ya fueron por qué hay que volver?
—El lugar es zona de investigación minera —dijo Roxas— eso también atrae a esos bichos, por eso debemos volver de vez en cuando
—Hum… eso lo capto, pero… ¿alguien podría explicarme por qué el viejo nos hace vestirnos de esta forma si nos va a mandar a un desierto?... ¡me estoy asando!
Axel, Demyx y Roxas se rieron por la cruenta verdad y al cabo de un rato se dieron cuenta de que Riku se había alejado demasiado de ellos casi al punto de perderse de vista, de modo que corrieron tras él empeorando así el calor que les molestaba. A diferencia de ellos Riku no se veía afectado por las altas temperaturas, avanzaba a paso rápido y no decía nada. Al poco andar se divisaron cúmulos de roca rojiza y un pasaje subterráneo.
—¿Es esta la entrada a la gruta?
—Más o menos, esta es una pero allá hay otra —Demyx apuntó a una formación rocosa situada en una colina con entrada a una cueva—
—Pues creo que vamos a tener que dejar eso para después —dijo Riku— hey…
—Si bueno, no esperaba que llegaran tan pronto —respondió Axel—
Los cuatro se pusieron espalda contra espalda haciéndole frente a las múltiples sombras que comenzaban a aparecer de la arena y de entre las rocas. Criaturas negras y pequeñas que crecían y tomaban forma rápidamente, inofensivas a primera vista pero cada vez más numerosas.
—¡Muy bien, atrás todos! —dijo Axel adelantándose— es hora del rock
—¡Axel espera!
Roxas intentó detenerlo sinsabor por qué ni para qué. Axel dio dos pasos y extendió los brazos hacia los lados y agachó la cabeza; Demyx y Roxas dudaron un segundo hasta que en las manos del pelirrojo surgieron llamas –completamente de la nada- y de estas dos armas circulares y muy extrañas se detuvieron al ser sujetadas por su invocador.
A los dos rubios del grupo les sirvieron las capuchas para ocultar su asombro; Riku ni se molestó en mirarlo, solo adquirió posición de pelea e hizo aparecer su arma. En tanto los otros dos miraban, Axel hizo arder sus inusuales instrumentos y las lanzó ambas en direcciones opuestas, de modo que cerraron un círculo alrededor de ellos cuatro y de paso hizo desaparecer a todos los sincorazón que los rodeaban.
—¡Axel amigo!, tienes estilo —le dijo Demyx dándole un empujón— pero el único que rockea aquí soy yo…
Para sorpresa del pelirrojo, Demyx levantó una mano por sobre su cabeza, luego extraños chorros de agua surgieron de quien sabe donde, formando una esfera de agua que al ser apretada por la mano del rubio, formó una cimitarra de gran tamaño, azul y de detalles blancos que no pudo sino sacarle una sonrisa al pelirrojo.
—Guau, linda… pero te apuesto a que no pega tan duro
—¿Cuánto quieres apostar fanfarrón?
—¡Ey, ey! —les grita Roxas sacando su llave-espada— ¡menos plática y más acción que no estamos solos!... ahí vienen
No fue chiste ya que al cabo de unos segundos volvieron a estar rodeados por un centenar de sincorazón, demasiados para tan corto plazo. Todos se pusieron en guardia, esperando el momento preciso para arremeter contra el enemigo.
—Caray, esto se va a poner bueno… —Axel suspiró, sonriendo con confianza—
XxXxXxXxXxXxXxXxX
El pasillo hacia la enfermería estaba oscuro y vacío, como la mayoría de los lugares dentro de la mansión. Había pocas luces y cualquier movimiento de las sombras le ponía la piel de gallina a Naminé, quien avanzaba solitaria y temerosa por aquellos horribles corredores. Se detuvo frente a una puerta marrón igual a todas las demás con la única diferencia que en esta había un pequeño cartel citando "ENFERMERÍA". Suspiró profundo varias veces con cara de dolor estomacal y entró con cuidado.
—Con permiso… ¿Zexion?
Al abrir la puerta hubo un cambio total del ambiente pues la enfermería relucía en un blanco cegador, de baldosas brillantes tanto en el piso como en las paredes. Había un trío de camillas separadas por cortinas verdes y varios muebles al otro lado de estas.
Naminé avanzó pasando de todo esto y dobló a mano derecha para quedar frente a una puerta blanca. Golpeó suavemente con el nudillo y al oí un leve "pase", abrió y entró con rapidez. Allí dentro todo era tan blanco como en la habitación anterior, pero a diferencia de esta, allí solo había una plataforma de gran tamaño, una cortina y Zexion.
El chico en cuestión estaba usando los lentes que –la mayor parte del tiempo- llevaba colgando en el pecho, junto con una bata color beige que parecía sumarle años. Estaba anotando algo en una carpeta cuando Naminé entró.
—Hasta que llegas. Pasa tras la cortina y cámbiate de ropa
Ella obedeció sin mirarlo, se quitó su vestido blanco y lo cambió por una bata del mismo color, sin mangas, corta y que se anudaba tras el cuello. Se quitó las sandalias y se subió a la plataforma, recostándose boca arriba, conociendo ya de sobra la rutina del "chequeo general". Pronto la plataforma se activó y comenzó a introducirse en un cilindro luminoso. Naminé mantuvo los ojos cerrados y justo antes de que la plataforma se cerrara por completo, oyó comenzar los diálogos.
—Naminé, el micrófono esta encendido por si tienes alguna novedad —ella no contestó—
—Zexion —se oye la voz de Diz— ¿empezó?
—Sí señor, no he detectado anomalías, ni físicas ni mentales
—¿Y la medicación?
—Dosis controlada de sedantes como ordenó
—Procura ser cuidadoso, el control de memoria de Naminé aún es bastante inestable, aún probando sus poderes en Axel es peligroso
—Lo sé, pero hasta el momento todo marcha normal, solo…
Las voces poco a poco se iban apagando, Naminé trataba de no escuchar las mismas conversaciones sobre sus habilidades. A pesar del cansancio del que comenzaba a ser presa pudo sentir el malestar en el pecho que sentía cada vez que lo recordaba. Axel. Lo odiaba, odiaba ser la fuente de su martirio, odiaba tener que hacer todo aquello que no quería solo por tener ese don, pero no tenía otra opción.
—No… no la tengo…
XxXxXxXxXxXxXxXxX
Axel soltó un suspiro pesado y sonrió con autosuficiencia al levantar la cabeza para examinar el alrededor. El último sincorazón se esfumó bajo las armas de Roxas y en unos segundos todos se enderezaron para mirarse.
Axel y Demyx no dejaban de reírse como si hubieran estado oyendo un chiste, el rubio mayor le pegó un codazo en el estómago al pelirrojo mientras este hacía alardes de su fuerza, que sin dudas para todos fue una sorpresa. Roxas estaba intrigado y en cierto grado maravillado por las habilidades de Axel, realmente resultó una caja de sorpresas.
—¡Hombre, eso fue genial! —gritó Demyx despertando al menor— ¡y pensar que te creí un inútil!, mira con la sorpresita con que nos saliste
—Pues por algo te dije que tu juguetito no pegaba tan duro —ambos echaron a reír—
—¡Axel!
Todos callaron y voltearon a ver a Riku, quien caminó hasta Axel seguramente molesto, aún con la capucha puesta era fácil saber que no estaba precisamente feliz.
—Eso fue una completa estupidez… ¿¡por lo menos se te ocurrió avisar!
Axel se puso igual de serio, Demyx retrocedió y Roxas le dio la razón a Riku. Fue una idiotez aprisionarlos a todos –enemigos o no- dentro de un círculo de fuego que luego se cerró con todos dentro. Se hubieran tostado de no ser por que saltaron fuera de la candente prisión antes de que fuera tarde. En verdad pudo haber avisado, fue irresponsable actuar así aunque su cara de fastidio no expresaba precisamente culpabilidad alguna.
—¡No vengas a amargarte Riku!, además sabía que podían esquivarlo
—Debí suponer que serías un irresponsable
—¡Bien señor madurez!... ¡entonces lárgate!
—Hasta que se te ocurre algo inteligente… no es necesario que cuatro revisemos las entradas juntos, incluso nos ahorraremos tiempo
—¿Separarnos?... ¿y desde cuando te nombraron líder?
—Así no tendré que verte la cara de idiota… —se da la vuelta y emprende la marcha hacia la gruta en lo alto— Roxas, ¿vienes conmigo?
Al rubio la pregunta lo tomó por sorpresa, levantó la vista de la arena y vió la expresión de absoluta serenidad que el peliplateado tenía para él. Una sensación de familiaridad le vino de golpe y tuvo que mirar a otra parte para despertarse, luego miró a Axel que parecía perturbado por lo que fuera a responder. Volvió la mirada hacia Riku, quien ahora le sonreía con gentileza.
—Claro —contestó— ¿por qué no?, suena práctico
Roxas trotó dos segundos para alcanzar a Riku y no miró atrás. Axel quiso aprovechar que aún tenía sus armas a mano para ver si podía clavarle uno en la espalda al peliplateado, pero antes de que pudiera hacerlo, Demyx lo detuvo colgándose a uno de sus brazos.
—¡Vamos Axel, tranquilo!
—¡Déjame que lo mato!
—Ey calma, solo déjalo ir ¿bien?
—Rayos… —bajó los brazos y desaparecieron sus armas— detesto que se crea el jefe
—Sé que fue engreído pero ya vámonos… quiero terminar pronto para poder irme a casa
Demyx le palmeó el hombro y echó a andar. Axel suspiró mientras veía alejarse la silueta del rubio; por alguna razón sabía la causa de esa indiferencia y eso le remordía ligeramente la conciencia. Fuera como fuera, ya arreglaría eso después con el mismo Roxas.
Tras alcanzar a Demyx ambos se adentraron a la gruta subterránea que no era otra cosa que oscuridad absoluta. Demyx sacó una pequeña linterna de su bolsillo y continuó avanzando seguido de cerca por Axel. En un principio el camino era un pasillo semi estrecho, pero al rato se abrió ante ellos un enorme espacio circular y en donde aparecían los primeros indicios de trabajos mineros: rieles, carros, linternas de cera rotas y viejas cosas regadas por todas partes.
—No parece que hayan estado aquí recientemente —comentó Axel—
—Tampoco es que hayan podido, dijeron que estaba apestado de sincorazón
Demyx buscó con la linterna en la pared más cercana y encontró un interruptor con el que se iluminó todo el espacio; una que otra luz no encendió o parpadeaba por el mal funcionamiento, pero se podía ver bastante bien. Justo lo suficiente como para que ambos vieran como de todas partes aparecían centenares de sombras que de a poco iban tomando forma. No solo frente Ellos en ese enorme espacio sino que tras ellos también.
—¿Será esta su madriguera? —preguntó Axel sacando sus armas—
—¿Y yo que sé?, ¡ponte a trabajar antes de que nos aplasten! —dijo Demyx sacando su cimitarra, la sostuvo y levantó el brazo derecho— ¡baila agua, baila!
Luego bajó el brazo de golpe haciendo sonar las cuerdas de su instrumento de tal forma que el sonido se propagó como una ola seguida por una fila de géiseres que rodearon a ambos encapuchados, dándoles espacio. Axel se quedó admirado por esa demostración de poder y rápidamente se lanzó a atacar.
Golpe tras golpe, tras golpe, lanzaba sus armas envueltas en fuego contra el montón de sincorazón que le acechaba; remolinos de fuego, barreras, golpes, patadas y una agilidad perfectamente coordinada que le daban el control sobre la batalla. Todo parecía que terminaría pronto hasta que un sincorazón grandulón fue a chocar contra una viga al ser pateado por el pelirrojo, debido a esto la viga comenzó a ceder y el sitio en sí a temblar.
—¿¡Pero qué demo-…! —Demyx vió que todas las sombras y demás sincorazón restantes iban huyendo, entonces todo tembló— ¡este lugar se va a caer!
—¡No fue mi culpa!... ¡hay que salir de aquí!
Axel comenzó una carrera por salir a todo lo que sus piernas podían, tomó a Demyx de la capucha y lo arrastró fuera de ahí antes de que una viga le cayera encima. Poco les faltó para ser aplastados, pero lograron escapar de un oportuno salto que los dejó tumbados en la arena justo en el momento en que la gruta se desplomaba, levantando una enorme nube de polvo.
—¡Viejo eso estuvo cerca! —dijo el pelirrojo mientras escupía arena— oye ¿sigues entero? —se enderezó volteándose hacia Demyx—
—M-más o menos… —emitió un quejido—
—¿Cómo que más o menos?... ¡tu brazo!
Demyx no se dio cuenta pero al mirar su brazo izquierdo vió que una rajadura de considerable tamaño le rompía la túnica y la sangre ya estaba empezando a machar la arena. Axel abrió su túnica y arrancó un trozo de su polera para vendar la herida y detener la hemorragia, a pesar de estarse desangrando, Demyx se veía muy tranquilo, incluso sonreía.
—¿Se puede saber por qué estás tan contento? —preguntó Axel—
—Es la primera vez que salgo tan ileso de una misión —sonrió—
Una gota resbaló por la nuca de Axel, iba a agregar algo más pero una fuerte ventisca los tomó por sorpresa, levantaron la vista y vieron un helicóptero que aterrizaba a unos metros de ellos.
—Vinieron por nosotros —dijo Demyx levantándose— es hora de irnos
—¿Irnos?... pero, ¿qué hay de Roxas y Riku?
—Lo siento pero no se irán con nosotros
—¿¡Qué!... pero ¡cómo se te ocurre eso!
—Ey tranquilo, yo no hice las reglas ¿bien?, vendrán por ellos después
—¡Estás loco si crees que dejaré a Roxas aquí!
—¿Eh?... ¡oye espera!... ¡Axel!
Antes de que Demyx pudiera alegarle, un temblor sacudió el terreno y un ruido ensordecedor se propagó en toda la cercanía. Axel se giró y vió como la formación rocosa en la colina donde Roxas y Riku habían ido se estaba derrumbando, levantando una espesa cortina de polvo y arena a su alrededor.
—¡Roxas!
El ojiverde corrió rumbo a la colina y sin saber cómo, dos tipos de uniforme entre azul y negro –armados y enmascarados- lo tumbaron en el suelo con tal fuerza y brusquedad que lo inmovilizaron en un segundo. Le sujetaron las manos tras la espalda y se lo llevaron a la fuerza hacia el helicóptero; con gritos y pataleos Axel no pudo hacer más, Demyx intentó convencerlo de tranquilizarse diciendo que volverían por ellos otra unidad, pero Axel no escuchó.
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—Ten cuidado al pisar Roxas, este sitio se ve inestable
Roxas asintió con la advertencia, mirando por única vez hacia atrás, comprobando que Axel y Demyx ya habían entrado a la gruta. Ahora que lo pensaba bien, aún dudaba del por qué estaba allí con Riku, al momento de responder a s oferta de acompañarlo, a todo lo que hizo caso fue a la idea de alejarse de Axel; necesitaba pensar con claridad.
—¿Roxas? —lo llamó Riku deteniendo su paso—
—¿Eh?
—¿Oíste algo de lo que te dije?
—Eh… esto… lo siento, tenía la cabeza en otra parte… ¿qué decías?
—Vamos, despierta… acababa de decirte que te mantuvieras alerta —se da la vuelta y materializa su arma— pero mira que son oportunos
El rubio se volteó alerta, comprobando que múltiples sombras aparecían, se duplicaban y crecían a su alrededor, fue cuestión de segundos que los sincorazón comenzaran a atacarlos, como también fue de instantes que varios desaparecieran con unos cuantos golpes. El problema estaba con que las oscuras criaturas parecían llover, fue fácil perder la noción del tiempo, incluso de la realidad pues había tanta oscuridad que parecía otro mundo. Aún peleando a dos armas Roxas tenía dificultad en mantener un ritmo constante, luego empezaron a llegarle golpes más de lo debido, perdía fuerza y velocidad hasta que en algún punto fueron tantos que fue derribado y aplastado por muchas de esas sombras.
—¡Roxas!
El grito de Riku se oyó cercano y al segundo siguiente desaparecieron todas las sombras que lo aprisionaban, luego fue jalado por el peliplateado de un brazo para ponerlo de pie y al observar a su alrededor, sintió miedo por aquel océano oscuro que se movía acechante y que los rodeaba. Para empeorar las cosas, un temblor sacudió toda la gruta, varias rocas empezaron a caerles; una de las paredes se derrumbó abriéndoles una salida que no dudaron en ocupar, pero al salir fueron testigos de cómo la gruta inferior se derrumbaba.
—Oh no… ¡Axel! —Roxas hizo ademán de correr en esa dirección pero Riku lo detuvo—
—No vayas, ¿qué no ves que se está cayendo esa cosa?
—¡Pero Axel y Demyx siguen ahí!... ¡suéltame, debo-…!
—Dudo que se dejen vencer por una insignificancia como esa, además aquí ya tenemos problemas
Desde donde ellos habían escapado los sincorazón salían a borbotones, el temblor aumentó su intensidad y una enorme roca cayó justo frente a ellos, les fragmentó el piso, catapultándolos varios metros hacia la arena. Un golpe de suerte ya que la gruta donde estuvieron hace minutos se derrumbó en su totalidad con una explosión tan estruendosa que la corriente de viento provocada duró varios segundos, casi unos minutos. A Riku le tambaleó el cuerpo y estaba bastante mareado, pero logró recuperar el equilibrio mientras trataba de ver a través de la nube de polvo creada; buscó a Roxas y lo encontró recostado a unos diez metros desde donde estaba, fue corriendo hacia él con cierto alivio que fue disminuyendo a medida que se acercaba.
—¿Roxas?... ¿Roxas estás bien? —preguntó disminuyendo la velocidad—
El rubio en cuestión estaba tendido en la arena boca abajo, temblando y respirando con aparente dificultad, los verdes ojos de Riku inspeccionaron bien al muchacho y encontró que este se sujetaba una pierna en un burdo intento por detener la hemorragia proveniente de una herida que volvía la arena roja y que se expandía con demasiada rapidez. Riku se detuvo –más bien se congeló- y algo dentro de su cabeza hizo un click desagradable, las manos empezaron a temblarle, luego se cubrió la boca con una de ellas como si estuviera a punto de vomitar, poco a poco comenzó a agacharse y se sujetó la cabeza como tratando de detenerla. No esta tan lejos de Roxas, por lo que este pudo ver su extraño estado, el rubio vio como Riku jadeaba abrazándose a si mismo y tirando la tela de la gabardina con fuerza, de pronto se detuvo y se enderezó ya sin temblar, con el rostro inexpresivo y con los ojos diferentes. Parecían de un verde que resplandecía, pero a la vez sin luz y se le dilató la pupila de forma vertical, como la de una serpiente.
—¿Pero qué demo-…? —Roxas comienza a asustarse— ¿Riku?
Ya no había nube de polvo en el aire y así fue más fácil ver a los cientos de sincorazón que iban tras ellos. ¿Es que no se cansaban nunca?. Roxas reaccionó tratando de levantarse pero sin quitarle la vista de encima a Riku, este se volteó hacia el enemigo y perdió el control.
—No… voy a… dejar que… se lo lleven de nuevo… ¡bastardos, esta la pagan caro!
Entonces todo ocurrió demasiado rápido, el arma de Riku apareciendo, este atacando tan rápido que costó verlo, allí peleaba completamente solo contra todas esas criaturas sin siquiera ser tocado, apenas siendo rozado. Pero la impresión era demasiada para Roxas, aquella no era una simple batalla, parecía algo de otro mundo y por alguna razón sintió miedo de ello. Él solo estaba ahí tirado en la arena, la pierna no paraba de sangrarle y los sincorazón pasaban de él sin notarlo o tal vez lo notaban pero preferían ignorarlo. Y tan rápido como comenzó, se terminó; el lugar completo rebozó de un vacío casi ridículo, ya no habían más sombras, no quedaba ni un solo sincorazón y en medio de toda esa arena, Riku respiraba con dificultad agachado sobre sus rodillas y cubriéndose los ojos con una mano. En unos segundos se puso de pie completamente erguido, suspiró con cansancio y se volteó hacia en rubio, quien estaba boquiabierto y estupefacto por lo que acababa de acontecer; Riku se limitó a ir hasta él y le sonrió con gentileza.
—¿Te encuentras bien?... ¿Cómo sientes la pierna?
—Ah-ah… yo, eh… si, e-estoy bien, o más o menos
—Que bien… —suspira aliviado— aunque es obvio que tendrás problemas para caminar, de cualquier forma será mejor irnos de aquí
—Claro pero ¿cómo?
Riku elevó la vista a su izquierda, Roxas lo siguió para ver que un helicóptero comenzaba a desaparecer en la lejanía.
—No te preocupes —dijo Riku— otra unidad vendrá por nosotros dentro de media hora o poco más, mientras será mejor avanzar un poco
El mayor sujetó al rubio por los brazos, levantándolo con dificultad y con una maniobra logró colocarlo sobre su espalda.
—¡Ey!... ¿qué haces?
—No pensarás llegar hasta Twilight Town con la pierna en ese estado ¿o sí?, además apenas puedes moverte
—Bueno no pero…
—Entonces está bien así, tu solo calla y disfruta del viaje
Roxas tuvo que obedecer pues no tenía argumentos para alegar, Riku se enderezó y se puso a caminar, el rubio se sujetó con fuerza a sus hombros y pegó una mejilla a la espalda del ojiverde. Al menos la pierna había dejado de sangrarle pero eso no disminuía el dolor, aunque no se sentía tan mal, Riku iba a paso lento pero agradable; a pesar del silencio en que ambos se encontraban y de la situación que los llevó a eso. Roxas pensó que era increíble que alguien tan amable llegase a ser así de peligroso, pero en cierto grado sabía que podía confiar en él.
—Oye Riku…
—¿Qué sucede?
—Quería darte las gracias por ayudarme, en serio me salvaste… así que… gracias
—No te preocupes, no es nada… estoy para ayudarte cuando lo necesites, después de todo somos amigos ¿no?
—¿A-amigos?... ¡claro!, por su puesto
Ambos rieron ligeramente y volvieron a callar, el rubio sintió que se le acaloraba la cara y volvió a pegar el rostro a la espalda del otro mientras veía como en el horizonte el sol comenzaba a caer, dando un efecto entre naranjo y rojo intenso a todo a su alrededor. Empezaba a sentir sueño y viendo el ocaso no pudo evitar que el recuerdo de cierto pelirrojo brotara de su cabeza. ¿Estaría Axel a salvo?, lo más probable es que se haya ido en aquel helicóptero, se preguntó qué estaría haciendo, ¿podría él también ver aquel atardecer?
—Un segundo, ¿por qué rayos estoy pensando eso?... creo que debí golpearme la cabeza o tal vez tanto sol me esta haciendo mal… aún así Axel… ¡al diablo!
El sueño empezaba a ganarle y apenas fue conciente de cuando el sonido de un nuevo helicóptero empezaba a hacerse más fuerte. El ruidoso aparato aterrizó a unos ciento cincuenta metros de ellos, un par de enfermeros corrieron a ayudarlos, Roxas apenas despierto fue semi conciente de cuando le vendaron la pierna y de cómo un brazo extraño lo pegó a un cuerpo cálido que se le hizo raramente familiar.
El helicóptero los dejó a media hora de la mansión, aún faltaba para la noche por lo que Riku se lo tomó con calma y se fue caminando lentamente con Roxas dormido en la espalda. Las luces de la calle ya comenzaban a encenderse y los niños regresaban a sus casas, en la entrada de la mansión Riku pudo distinguir dos siluetas, Axel y Naminé esperaban allí, ambos igual de nerviosos; el mayor daba vueltas de un lado a otro mientras que la menor se quedaba sentada en la escalera, mordiéndose las uñas. Cuando vieron a los dos desaparecidos regresar, corrieron a su encuentro con la angustia impresa en la cara.
—¡Roxas! —exclamó Axel saliendo primero a recibirlos— ¡Roxas!
—¡Roxas! ¡Riku!... por fin regresaron —dijo Naminé—
—Roxas despierta, ya estamos en casa
Riku se detuvo y sacudió al rubio, quien despertó con algo de dificultad, pero cuando lo hizo nuevamente fue el rostro de Axel lo primero que vió, como otros despertares.
—Roxas ¿estás bien?
—Nos preocupaste —dijo Naminé— como no volvieron con los demás creí que los sincorazón los habían atrapado en la gruta
—De todas formas logramos salir —responde Riku— pero luego hablamos, ahora será mejor que vayamos a enfermería
Axel parecía molesto, no solo por la altanería de Riku, sino también por que Roxas lo estaba evitando. El ojiazul mantuvo la vista pegada al piso mientras iban entrando, respondiendo al interrogatorio de Naminé, haciendo cualquier cosa con tal de no enfrentar a Axel, al menos no por ahora. El pelirrojo se dio cuenta, y gruñendo, se fue tras ellos.
El pasillo de la enfermería estaba lleno pero extrañamente en silencio, todos los que volvieron de la misión estaban allí, lo raro es que todos ellos tenían una expresión de miedo en la cara. Esto Axel no lo entendió, según lo que dijo Diz, era normal hacerse un chequeo general después de cada misión en caso de infección, pero no le veía nada malo a eso, hasta que vió a Demyx temblando, sentado en el último puesto de la fila de espera.
—Ey Demyx… ¿qué ocurre?
—¿¡Eh! —el aludido dio un salto! ¡hombre no me asustes!, ¿Qué no vez que estoy en un mal momento?
—¿Eh?... ¿y eso por qué?, ¿qué tiene de malo el chequeo?
—Como se nota que eres nuevo aquí… ¿recuerdas quién te dije que estaba a cargo de la enfermería?
Al hacer memoria, la imagen de un gruñón de pelo azul oscuro se le vino a la mente, y un escalofrío le recorrió la espalda. Todo empeoró cuando de la enfermería surgió un grito de terror, todos allí se sobresaltaron y un aura azul se apoderó de todos quienes llevaban puesto el abrigo negro. La fila avanzó con rapidez y en un abrir y cerrar de ojos llegó el turno de Demyx; el rubio en cuestión se paralizó frente a la puerta, azul del miedo se negaba a entra, pero gracias a una patada en el trasero –cortesía de Axel- entró sin gloria ni pena al lugar que tanto temía. Se le cruzó por la cabeza que era preferible volver al desierto que estar ahí, pero ya era tarde.
—Pasa y ve a la camilla —le ordenó el peliazul nada más aparecer—
Demyx obedeció de inmediato, totalmente nervioso y sudando frío, la peor parte de las misiones era tener que ir a enfermería, había llegado incluso a tener pesadillas. Por eso seguí con la vista a Zexion, mientras este ponía sobre la mesa junto a la camilla vendas, gasas, desinfectantes, tijeras, vacunas y otro montón de cosas. Al rato ya le estaban examinando los ojos, la lengua, las articulaciones y haciendo unas preguntas, cuyas respuestas eran todas anotadas en una libretita.
—Desnúdate —dijo de repente el peliazul—
—¿¡Disculpa! —a Demyx el corazón le dio un vuelco al borde del infarto—
—¿Cómo esperas que te revise la herida del brazo si tienes el abrigo puesto? —dijo enojado—
—Ah, eso… c-claro, je-je… je
Demyx se dio prisa en descubrir su torso, luego Zexion comenzó desinfectando la herida de una forma muy poco delicada, pero el rubio no podía quejarse; un solo chillido y empeoraría el humor del peliazul. Tanto para Demyx como para los demás ir a un chequeo era una verdadera pesadilla, pero solo en ese momento ver la tranquilidad en el rostro de Zexion mientras vendaba la herida era muy agradable, el hecho de que no tenga el ceño fruncido era asombroso ya de por sí, pero Demyx sentía que era algo más, algo que le llamaba la atención de ese chico tan gruñón y que tenía que ver con la palabra que no había podido recordar el día anterior.
—También te lastimaste la espalda, date la vuelta —ordenó—
El rubio acató la orden y se estremeció al sentir las manos frías del peliazul limpiarle las heridas de la espalda. Eran rasguños pequeños así que solo los desinfectó y los cubrió con parches, luego le hizo tomarse una pastilla y dio por terminado el chequeo. Antes de que Demyx se pusiera de pie, Zexion abrió la puerta del pasillo para que los últimos tres entraran.
—Sigues entero así que debo asumir que no es tan malo —dijo Axel dirigiéndose a Demyx—
—¡Oh cállate! —respondió enojado— ¿y cómo sigues Roxas?
—Algo aturdido y con ganas de un baño —respondió mientras cojeaba para entrar—
—Basta de parloteo y súbete a la camilla enano —ordenó Zexion enojándose—
Roxas obedeció algo nervioso mientras los demás observaban. Zexion les ordenó a Demyx y Naminé irse, y aunque la rubia replicó pidiendo quedarse, tuvo que salir de mala gana. El peliazul apenas revisó a Riku y Axel y tras hacerles tomar una pastilla a cada uno, los dejó libres de irse.
—Los paramédicos del helicóptero se encargaron de la herida pero dijeron que necesitaba un chequeo más minucioso —dijo Riku señalando la herida de Roxas— yo debo ir a hablar con Diz, vendré a verte mañana Roxas
—Claro —respondió el rubio— y gracias de nuevo
Roxas vió al peliplateado irse despidiéndose con una mano, y sorprendido vio luego a Axel que le sacaba la lengua a la puerta que Riku acababa de cruzar; no pudo evitar reírse lo que llamó la atención del pelirrojo. El ambiente se volvió tenso cuando cruzaron sus miradas y se hizo silencio, parecía que el momento de afrontar algunas cosas había llegado, aunque Roxas no se sentía completamente preparado, aún tenía un remolino en la cabeza.
—¿Qué rayos sigues haciendo aquí? —dijo Zexion refiriéndose a Axel mientras traía una caja con medicamentos— ¡lárgate!
—Ouh por favor, no te amargues tanto, ¿es tan malo que lo acompañe?
—Sí. Largo —respondió tajante el peliazul, enojándose más aún—
Axel tuvo que salir de mala gana y algo asustado cuando Zexion tomó una jeringa con una aguja muy brillante como si fuera un cuchillo. Roxas solo pudo reír y agradecerle mentalmente al bibliotecario por su intervención, gratitud que se le pasó de inmediato cuando este empezó con el –doloroso- chequeo. Los gritos que podían oírse desde fuera no eran para nada graciosos; cosa que por suerte no duró mucho, al cabo de una hora Roxas ya estaba en la cama de la enfermería o0bligado a permanecer allí por estricta orden médica. Luego de eso Zexion pudo descansar, tuvo una tarde bastante ajetreada y aún debía ir a entregar los informes de ese día a la oficina de Diz, solo que al salir no esperaba encontrarse con Axel apoyado frente a la puerta de enfermería; aún llevaba la gabardina puesta, osea que había estado ahí desde que lo echó.
—¿Aún sigues aquí?... creí haberte dicho que te largaras
—Tranquilo amargado —puso una mano en su cintura y con la otra se rascó la nuca, incómodo— solo esperaba que tal vez… terminaste tu trabajo ¿no?, osea, quiero decir que una visita corta al enano no sería tan mala idea ¿no crees?
Zexion lo examinó con la mirada, el pelirrojo frente a él ciertamente era tan tonto como lo parecía, o tal vez más, sin embargo tenía presente que ese tipo de personas pueden llegar a ser muy tercas y él no estaba con tiempo o paciencia como para aguantar sus burradas.
—Vuelvo dentro de diez minutos, si aún estás molestando para cuando vuelva haré que te tragues una silla, ¿oíste?
—¡Claro como el agua!
Dicho esto el peliazul continuó con su camino. Una vez que hubo desaparecido, Axel entró a la enfermería y se encontró a Roxas tendido en cama, con una bata blanca sin mangas y sujetándose la frente.
—Te ves cansado enano —dijo Axel sobresaltando al menor—
—¡Axel!... ¿q-qué haces aquí?
—Convencí al amargado de dejarme estar aquí un rato… ¿cómo está tu pierna?
—Mejor… puedo irme mañana pero debo andar con cuidado
Axel se apoyó en la pared frente a la cama cruzándose de brazos, mirando fijamente al rubio, mientras que este sintiéndose nervioso al ser observado, desviaba la cara a cualquier otra parte donde esos ojos verdes no estuvieran.
—¿Y tú? —dijo Roxas sin mirarlo— ¿Cómo estás?
—Tan entero como siempre, pero estoy aquí por otra cosa… íbamos a hablar después de volver ¿recuerdas?
—Mmm… ¿hablar de qué?
Axel suspiró, echándose hacia delante para dirigirse a la cama de Roxas, se sentó junto a los pies del menor, pero no lo miró, más bien se concentró en la pared que daba de frente a la medio metro de la cama. Roxas tragó saliva sintiendo que su pecho se agitaba más de lo necesario, obviamente era por Axel, eso lo sabía de sobra, el problema estaba en controlar esa sensación.
—Sobre lo que te dije esa vez… sobre que tú me-…
—Lo recuerdo bien, ¿qué pasa con eso?
—Jhn… ¿sabes?, no soy tonto y te cuesta mentir enano, se que eso te ha estado carcomiendo la cabeza todo el día, y no intentes negarlo, lo tienes escrito en la cara… ni ahora eres capaz de mirarle a los ojos
Era molesto saberse tan obvio, antes no se había dado cuenta de ello pero por la forma en que Axel le estaba hablando, lo hacía sentirse un estúpido. Aunque sabía que no podía actuar de otra forma, no conocía otro modo de afrontar una situación tan nueva para él.
—Seré breve así que escucha bien… Roxas —el aludido lo mira— no es necesario que te sientas responsable de lo que te dije
—¿Uh?... ¿Qué quieres decir?
—Me refiero a que no tienes por qué responder; olvídate de todo eso, no estas obligado a corresponder lo que siento ¿lo captas?
—P-pero… ¿¡Cómo vienes a decirme eso ahora!... después de que yo…
—¡Pues de haber sabido que te afectaría tanto no habría dicho nada ¿bien?... escucha, solo olvídalo ¿si?, es lo mejor para ti
—¿Y para ti?
Axel no pudo más que asombrarse por eso, realmente no esperaba esa pregunta; como tampoco lo había pensado antes. Roxas cruzó sus dedos sobre la manta que lo cubría y agachó la cabeza para esconder el sonrojo de sus mejillas; no pensó que esas palabras se le escaparían de la boca, y se arrepintió al ver la cara de asombro de Axel. Aunque después de unos instantes de silencio fue el rubio a quien le tocó sorprenderse al sentir la mano del ojiverde sobre la suya; el pelirrojo no lo miraba, tenía la cara apoyada en su otra mano de modo que ocultaba su rostro, al menos no veía el bochorno que le pintó las mejillas de rojo al rubio.
—Yo no importo ¿bien? —dijo Axel, rompiendo el silencio— si lo olvidas todo será mejor para ti, te aseguro que no volverá a pasar
Una vez dicho esto Axel se puso de pie y salió a paso rápido de enfermería, dejando al rubio sumido en un shock; ni siquiera prestó atención cuando al segundo siguiente de irse el pelirrojo apareció Zexion en su lugar, ordenándole dormirse y apagando todas las luces. Roxas seguía tal cual, sentado con la mirada de asombro pegada a la manta y aún sintiendo el calor que la mano de Axel dejó sobre la suya.
—Imbécil… —dijo después de un rato, cerrando los puños con rabia— diciendo esas estupideces sin pensar en lo que sientes… sin siquiera saber si… —se cubre la cara con ambas manos en un arranque de frustración— sin siquiera saber si es mutuo…
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La mañana siguiente al día de la misión Riku se despertó con un mal presentimiento, algo lo tenía inusualmente nervioso y eso no le gustaba para nada. En cuanto pudo fue a la enfermería, sintiendo que esa sensación podría relacionarse con Roxas; pocas veces u instinto le había fallado, así que lo mejor era estar cerca en caso de emergencia. Cuando llegó encontró a Zexion bajo una pila de libros en los brazos, iba saliendo, el peliazul le dedicó una mirada indiferente y salió de la habitación. Riku suspiró algo incómodo mientras de rascaba la cabeza y fue hasta el fondo del lugar.
—Ey, ¿Qué crees que estás haciendo?
Al llegar encontró a Roxas colocándose las zapatillas sobre la cama y listo para salir. El mayor se cruzó de brazos con una expresión de molestia, a lo que el rubio solo pudo responder con una risa culpable y nerviosa.
—¿No tendrías que estar recostado? —le preguntó con el ceño fruncido—
—Zexion dijo que la herida era profunda pero no grave, puedo irme aunque debo andarme con cuidado
—Mmm… eso es bueno
—¿Y qué haces aquí?... ¿viniste a verme?
—Claro, una mañana aburrida no le hace bien a nadie ¿verdad?
—Jeje, cierto, ¡pero vamos a la cocina!, muero de hambre y Demyx no me va a guardar desayuno solo por que estoy medio convaleciente
Riku sonrió ante el comentario y fue detrás del rubio que salió presuroso rumbo a la salida, y extrañado lo vio caer de espalda al suelo luego de abrir la puerta; había chocado con alguien.
—¡Oye!... ¡¿Qué crees que estás haciendo?... ¿no deberías estar recostado?
El tono de reproche de Axel fue exactamente igual al de Riku, aunque estando tirado en el piso, de poco le servía. El pelirrojo se puso de pie sacudiéndose los jeans negros que llevaba puestos, usaba también una polera color burdeo con una franja negra cruzándole el pecho; ropa que denotaba su atractivo físico y que le costó a Roxas unos segundos el poder quitarle la vista de encima.
—¿Qué haces aquí Axel? —dijo Riku algo molesto—
—Las visitas no están restringidas así que no molestes —respondió el pelirrojo—
—Aquí no eres necesario así que puedes irte
—Me iré cuando me de la gana blanquito, no jodas
—¡Ey tranquilos! —interrumpe Roxas que ya se estaba enojando— escuchen, solo quiero ir a desayunar ¿bien?, si quieren quédense peleando, yo me voy
Roxas salió de ahí con paso apresurado mientras los otros dos lo seguían entre tropezones y miradas asesinas. No fue hasta llegar al halla que el rubio pudo deshacerse de esos dos al gritarles que le dieran algo de espacio. Riku se fue a su cuarto sin decir nada, pero Axel tenía todo el día libre y quedarse en la mansión era sinónimo de muerte por aburrimiento, de modo que decidió ir a darse una vuelta por Twilight Town.
Como de costumbre el cielo era de un naranja increíble, hacía un poco de calor y soplaba una brisa leve, el día era ideal para relajarse. Axel comenzó por recorrer los lugares que ya había visitado con Roxas, luego de llegar a la plaza de la estación y refrescar su memoria, decidió explorar el resto de la villa por sí mismo. Al pasar casi dos horas se dio cuenta de que fue mala idea.
—Estoy seguro que esta es la cuarta vez que paso ese poste
Perderse realmente no era lo suyo, y menos cuando debía ir de reconocimiento en algún lugar nuevo, por que generalmente recordaba bien las calles, pero en esta ocasión ya eran cinco veces las que entraba al mismo callejón oscuro. Iba a irse calle arriba cuando un fuerte ruido de algo rompiéndose le llamó la atención, se dio la vuelta y vió una puerta no muy lejos de él que se abría de un sonoro portazo. Acto seguido un hombre salió volando de cara al piso, luego le siguieron otros dos y al final uno que logró mantenerse en pie. El pelirrojo se fijó en el cartel sobre la puerta que decía "Cantina Port Royal" y suspiró aburrido.
—Mmm… ¿peleas de borrachos a esta hora de la mañana?
—¡Sal afuera cobarde! —gritó uno—
Al segundo un quinto hombre salio volando sobre el que habló y con dificultad todos se pusieron de pie. Por la forma en que se movían no parecían estar ebrios así que debía ser una pelea normal, pero cuando salió el tipo que esos cinco esperaban, a Axel se le calló la quijada al piso. Mayormente por que no era un tipo, sino una chica muy joven de casi su edad que salió de ese bar con un cigarro a medio fumar y cara de estar de muy mal humor.
—¿Esos tipos van a atacarla?... ¡rayos!
Uno de ellos se abalanzó sobre ella pero esta se echó para atrás dejando que su atacante cayera al suelo y de inmediato inmovilizó a otro de una patada en el estómago. Axel se apresuró a noquear a otro, pero luego fue él quien recibió un golpe; no se lastimó pero sí fue impulsado al piso. El tipo que lo arrojó iba a atacarlo cuando le llegó una patada en la cara desde el lado derecho y cayó inconciente. La única persona de pie era aquella extraña chica, que escupió la colilla que tenía en la boca y pateó al sujeto más cercano a ella.
Desde el ángulo en que Axel se encontraba la luz del sol no le llegaba directo por lo que pudo distinguirla mejor; tenía el cabello negro, con dos mechones un tanto cortos uno a cada lado de la cara y desde las orejas hacia atrás era corto al ras de la nuca, en punta hacia fuera como si estuviera muy alborotado. Llevaba una chaqueta azul oscura muy corta que solo le cubría el pecho y bajo esta una polera negra larga y ajustada; usaba unos pantalones del mismo color y material que la chaqueta pero estos eran anchos y le llegaban hasta las rodillas en conjunto con unas botas de cuero negro que cubrían hasta los tobillos.
—Oye tú… —le dijo ella, apenas mirándolo— ¿sigues entero?
—¿Eh?... pues claro, solo fue un empujoncito —dijo levantándose— apenas sentí un roce ¿lo captas?
—Mmm… como digas…
Ella sacó de su bolsillo una caja de cigarros y puso uno en su boca con un gesto despreocupado. Axel la miraba intrigado del por qué actuaba así o cómo terminó en este tipo de peleas, y también del por qué se sentía ignorado. La vió encender su cigarrillo con calma y fumó de él con un gesto mezcla del asco y la molestia; por alguna razón su comportamiento lo molestaba. La chica volvió a mirarlo y se dirigió al pelirrojo pasando por encima de todos los tipos en el suelo, el olor del tabaco llegó a Axel cuando la extraña pasó junto a él sin detenerse.
—Hazte a un lado cariño —dijo ella—
Y le dio un empujón con el hombro. Cosa que molestó aún más al ojiverde, ¿qué rayos le pasaba a esa chica?, ni siquiera había dicho algo por la pelea, solo fue grosera y se fue. A eso de dar unos diez pasos, ella se detuvo y se volteó nuevamente hacia Axel, ahora con un gesto más relajado y a la vez curioso, como si algo se le hubiera acabado de ocurrir.
—Oye… ¿sabes dónde queda Oblivion?
N/A: Con un demonio, esta cosa quedó demasiado larga!... fue en gran parte el motivo de la demora, además de que habian escenas que tenía que poner obligatoriamente y quedó muy largo... al menos espero que a alguien le haya gustado
-Si hay alguna duda sobre este nuevo personaje, pues se aguantan!... que eso se ve en el cap siguente, jaja
-Bien, eso es todo por ahora, quejas, sugerencias, amenazas o extorciones por favor mandar en reviews, gracias por leer y besos a todos!
