Capitulo 11:
Para que no haya sorpresas, en este capítulo hay gore, o al menos lo que yo entiendo por este…
Luka empezó a seguir el olor de Miku, hasta que encontró una pequeña cabaña de madera de aspecto tenebroso. En ese momento, ella tenía 2 opciones, aullar para llamar a la manada, pero alertar a los vampiros, o intentar de entrar desapercibida, pero sin apoyo.
Cuando fue a la escuela, gracias a que fue sola, le lograron dañar y no pudo seguir a Teto. Así que esta vez, ella prefirió aullar para tener apoyo.
-Qué raro… ¿La lobita pidiendo ayuda?- se burlo un vampiro apareciendo de la nada –Lo mejor será detenerla antes de que lleguen sus refuerzos- murmuro para sí mismo y chasqueo los dedos haciendo aparecer al menos 5 pares de ojos. Luka se iba a entretener derrotando algunos chupasangres.
Zeito avanzo por un laberinto cargando a Miku. La pequeña aunque no podía moverse, podía ver que la guarida era subterránea y gigante.
-No te preocupes, ya llegaremos donde Meito- dijo en tono burlón el pelinegro. Una gran puerta roja apareció frente a sus ojos –Hemos llegado pequeña- y la puerta se abrió lentamente dejando ver algo que no se parecía nada al laberinto de recién.
Era un hermoso salón gigante al estilo medieval, con una larga mesa de buffet llena de trozos de carne cruda de orígenes desconocidos y botellas con un espeso líquido rojo. En el fondo de la sala, había un trono el vampiro castaño de nombre Meito.
-Por fin llegaste Zeito… ¡¿Por qué traes a nuestra invitada de esa forma tan denigrante?!- pregunto furioso al ver que cargaban a Miku como un saco de papas.
-Perdón señor- respondió este mientras bajaba a la peliaqua y la desencantaba. La joven solo se desplomo en el suelo haciendo que Meito se acercara rápidamente y le ayudara a pararse.
-Perdón por la rudeza de mi subordinado- y miro a Zeito de una forma que decía "Ándate y protege que nadie entre antes de que te despelleje" a lo que el pelinegro acato sin rechistar.
-¿Qué es este lugar?- pregunto Miku temblando de miedo. El "banquete" le estaba dando escalofríos, además que no habían ventanas por donde ventilar el salón y el olor en este no era agradable.
-Este es mi pequeño castillo subterráneo, un refugio para los de mi especie. Lo construí después de un pequeño incidente hace 18 años, pero nada de qué preocuparse- le respondió Meito con una sonrisa tranquila en su cara.
Si se preguntan ¿Por qué Meito está siendo tan amable? Era para que Miku aceptara la transformación por las buenas, sin la necesidad de forzarla a aceptar su nueva vida.
-¿Por qué me trajeron aquí?- dijo ella mientras tocaba las suaves paredes cubiertas de terciopelo rojo.
-Es porque eres alguien especial- Miku lo miro confundida –Tu eres una Bloody Changer. Una humana capaz de transformarse en cualquier criatura sobrenatural con solo el único hecho de que tu sangre toque a la de otra criatura- y Meito se calló para que Miku masticara la información.
-¿Por qué necesitan que me convierta en vampira?- pregunto sin escrúpulos. Ella fácilmente supo que para eso la habían traído, pero no sabía el porqué.
-Para salvarte- esa respuesta fue algo inesperada –Como Bloody Changer tienes un peculiar olor que atrae a muchas criaturas- paro un poco para tomar un mechón de cabello y olerlo –Estas criaturas, van a querer convertirte y tomarte como esposa, sin en realidad amarte- Miku se alejo unos pasos de él, a lo que este soltó una risotada divertido.
-Un claro ejemplo de lo que te digo, es la perrita faldera rosada. Ella no va detrás de ti porque te ama, ella sigue su instinto, le atrae tu olor- La peliaqua no podía creer lo que el vampiro decía. Sus ojos se llenaron de lágrima y empezó a tiritar.
-Mi-Mientes…- sollozo esta, mientras se sentaba en el suelo abrazando sus piernas.
-¿Quieres que te recuerde lo que pasa en la luna nueva? No creo que ella haya controlado su instinto por si sola… ¿o me equivoco?- Miku lentamente negó con la cabeza.
-Entonces… ¿Aceptas lo que te ofrezco?- ella no acepto, pero tampoco hizo algún gesto que dijera que lo quería recibir. Un suave aullido fue escuchado por el excelente oído de Meito –Para mi querida, silencio otorga- y antes de que ella pudiera reclamar, el vampiro la había dormido.
Sentía como la sangre corría por su cuerpo furiosamente, sus colmillo filudos esperando para seguir desgarrando, las garras dolorosamente más grandes y peligrosas, ahora manchadas de sangre y sus instintos increíblemente mucho mas agudizados.
Todo esto gracias a la reciente pelea que tuvo con 6 vampiros, cuyos cuerpos ahora descansaban en la tierra. Aunque no luchaban tan bien, la regeneración de estos hizo la pelea agotadora, pero divertida.
Sintió las 7 presencias que esperaba para empezar a entrar, y ni siquiera tuvo la necesidad de girarse a verlos. Entro a la cabaña y adentro había una pequeña abertura a una cueva, en la cual no dudo en entrar, porque sentía el olor venir de allí, y sabia que su manada la seguía.
-No sabemos cuántos vampiros habrán allá adentro, pero si hay muchos yo, Lily, Gumi y Gakupo nos quedamos peleando con el grupo más grande, ustedes avanzan ya que tenemos el tiempo en contra- hablo Kiyoteru mientras caminaban por el túnel.
Todos llegaron a una cámara antes de que empezara el laberinto, donde los esperaban al menos 30 vampiros, los cuales se reían burlonamente al ver que eran tan pocos.
-¡Vayan!- grito Gakupo mientras sacaba sus katanas. No le gustaba ensuciarse las garras, pero le encantaba partirlos a la mitad.
Luka, Meiko, Len y Kaito avanzaron por el laberinto rápidamente, pero en una bifurcación, mientras 3 avanzaron por la izquierda, Len sintió una esencia conocida para él y siguió hacia la derecha.
Rápidamente avanzo por el laberinto hasta encontrar una puerta, la cual destruyo de una patada. Adentro, era una habitación algo lúgubre, en la cual se encontraba una rubia encadenada a la pared, aunque milagrosamente no tenía ninguna señal de que la habían dañado.
-¡Rin!- grito Len mientras se acercaba muy preocupado por la salud de su amiga.
-Le..n- susurro esta mientras lo veía medio borroso, y pensó que era una ilusión que tuviera unas orejitas blanca en su cabeza. De un zarpazo, el rubio logro liberar a Rin antes de que se desmayara.
-Descansa- susurro mientras le besaba la frente. No sabía porque sentía ese sentimiento tan fuerte que hacía que la quisiera proteger. Escucho un ruido detrás de él, y apareció el vampiro peliblanco de nombre Dell.
-¿Qué estás haciendo con MI botín?- dijo enfadado mientras sus manos se empezaban a deformar rápidamente en garras.
-Ella no es tuya- respondió Len mientras dejaba suavemente en el suelo a la rubia, para sonreír tétricamente –Supongo que eso lo tendrás que aprender a la mala- dijo mientras empezaba a tronarse los dedos.
-¡Perro sarnoso!- y el vampiro empezó a correr contra el rubio para atacarlo a la cara, cosa que Len esquivo y devolvió el ataque que rozo la mejilla del vampiro. Dell sonrió y limpio su mejilla con su pulgar para lamer la sangre que el botaba –Esto va a ser entretenido, aunque no me quiero cansar tanto… quiero guardar energías para tu amiga- dijo en tono insinuante para seguir la pelea con el ahora furioso licántropo.
En un momento Meiko paro de caminar y se quedo mirando a Luka, la cual al sentir que paro, también lo hizo.
-Hay algo que te quiero decir antes que avancemos Luka- dijo seriamente la castaña.
-Te escucho Meiko, pero recuerda que tenemos el tiempo en contra- respondió Luka apurada por seguir su camino.
-Tú no eres normal… por algo siempre te llegaban los efectos de la maldición más fuerte que a todos nosotros, y también por eso eres más poderosa que nosotros…- la pelirrosa no pudo evitar mirarla curiosa, ya que creía que eso era normal –Tus padres eran pura sangre, no eres un hibrida como nosotros… y a lo que quiero llegar con eso es que tu puedes transformarte a una forma que no todos podemos, y es muy difícil controlarla, pero te dará el poder suficiente para matar a Meito- termino de explicar Meiko, a lo que después de pensar unos momentos, Luka sonrió tétricamente –Vengare la muerte de mis padres- susurro mientras empezaba a correr en cuatro patas sintiéndose más segura de salvar a Miku que nunca.
Todo el laberinto parecía dar vueltas en si mismo, pero suavemente Luka se puso a olisquear, aunque se tuviera que aguantar el olor a muerto que había, sentía la esencia de su amada y no podía evitar sonreír.
Cuando por fin logro encontrar la puerta de su destino, encontró a Akaito, Zeito y Ted esperándola.
-¿Es que ustedes salen debajo de las piedras o qué?- murmuro enojada porque no podía llegar a donde la peliaqua.
-No te preocupes Luka, nosotros nos encargamos- dijeron Meiko y Kaito saliendo detrás de ella, para empezar a pelear con los 3 hombres dejando a Luka entrar a la habitación.
Luka entro a la habitación moviéndose en guardia. Al ver a Meito tomando un líquido de una copa la hizo sentirse enfadada.
-Te estaba esperando pequeña lobita- dijo tranquilamente mientras terminaba de tomar su bebida. La licántropa intento de caminar hacia él, pero sintió como muchas cadenas la ataban a su lugar.
-¡No seas tan cobarde y peleemos justamente!- grito Luka mientras intentaba de liberarse. Sintió como las cadenas extraían sus armas, rompían el frasco con el agua con ajos, y la ataban peor de lo que ya estaba.
-No creo que las armas sean muy justas- dijo Meito con una sonrisa burlona –Te espere para poder hacer el ritual, creo que lo mereces- dijo el vampiro mofándose de la pelirrosa.
-¡No te atrevas a hacerle daño maldito mal nacido!- desesperada por soltarse, pensó que si lo provocaba, iba a poder detenerlo de transformarla e iba a poder matarlo.
-La provocación conmigo no sirve- dijo mientras tomaba la mano de Miku y pasaba un cuchillo sobre la palma de ella, haciéndole un herida que no tardo en empezar a sangrar –Ahora, observa como ella se convierte en una de los míos- dijo mientras el también cortaba su mano y las unía, para que la sangre de Miku empezara a convertirse.
-¡NOOOO!- el grito desgarrador de Luka fue oído por toda la guarida de los vampiros. Su furia invadía todo su cuerpo. Sentía como cada fibra de su ser gritaba por matar a ese chupa sangre, y no se dio cuenta de que empezaban a escocerle los ojos, como si estos fueran unas brasas que quemaban los parpados. Cegada por sus sentimientos, Luka no sentía el dolor cuando sus huesos de todo su cuerpo crujían y empezaban a aumentar de forma considerable su tamaño. El cráneo de ella empezaba a hacerse más puntiagudo, sus dientes se empezaron a afilar y crecer al mismo tamaño que lo merecía su gran mandíbula, y las articulaciones de la pierna giraban dolorosamente para obtener la forma de la pierna de un animal. Todo su cuerpo fue cubierto por una capa de pelo del mismo color que sus orejas, y al final de su transformación, dejo salir de sus fauces, el aullido de un animal herido ante la pérdida de Miku.
De un movimiento, la ahora bestial Luka, logro destruir las cadenas, dándose cuenta de que esa forma era muy poderosa y no pudo evitar hacer una mueca que parecía una retorcida sonrisa que logro por algunos momentos, despertar miedo en Meito.
-No me das miedo, ya acabe con tus padres hace 18 años y no lo dudare en hacerlo de nuevo- dijo con aires de grandeza, pero la verdad que había ocurrido en el pasado, fue que ellos aprovecharon un pequeño eclipse para que no se pudieran transformar, y así lograr matarlos sin tantas bajas. Esta iba a ser la primera vez que el vampiro iba a pelear contra un licántropo transformado, pero el también podía transformarse.
La piel de Meito empezó a ponerse de un tono grisáceo azulado y su cabello se volvía blanco como las cenizas. Las manos se transformaban en garras, la musculatura aumentaba considerablemente y un par de alas se asomaron en la espalda de vampiro. La mandíbula del cráneo fue desencajada para dar espacio a los nuevos colmillos que salían de esta, mientras que los ojos estaban inyectados en sangre y las orejas se volvían puntiagudas.
Luka no perdió tiempo y se lanzo a ataque. Cualquiera que haya visto la magnitud de los cuerpos de ambos monstruos hubiera dicho que la velocidad era imposible en estos, pero cada ataque que daban, eran lo suficientemente rápidos para no ser vistos por el ojo humano, y a la vez, ser esquivados por la misma velocidad.
Meito supo que en esa ocasión, la magia de su especie no iba a ser útil, y no dejo de esquivar e intentar de darle golpes a la licántropa, que se movía con la facilidad con la que un pez se mueve en el agua. Parecía que había obtenido clases de cómo utilizar la transformación, pero no sabía que esa era la primera vez que lo había hecho.
Por fin Luka logro asestar un golpe en el pecho del vampiro, enterrando sus zarpas en el pecho de este, pero no pensó que su fuerza iba a ser utilizada para un salto hacia atrás, separando por unos momentos ambas bestias. Vio como velozmente se curaron las profundas heridas de las 5 garras enterradas alrededor del corazón de Meito, y se dio cuenta de que una simple herida no iba a lograr detenerlo.
Por estar pensando, no vio cuando el vampiro se acerco rápidamente a ella y con las dos manos rodeo el grueso cuello de la licántropa, rompiendo toda la tráquea y las cuerdas vocales de esta. Sin darse por vencida y con la mente fría, Luka logro enterrar ambas zarpas en los costados del vampiro, destruyendo a su paso los pulmones de este ahogándolo también.
Era una lucha de voluntades, de quien duraba mas en esa posición, de la cual ninguno quería ceder, hasta que gracias a la falta del oxigeno las fuerzas de ambos se iban debilitando y tuvieron que soltarse rápidamente, para sentir que todo lo que fue afectado, se regeneraba rápidamente.
En esa pequeña y silenciosa tregua que se dieron para recuperar las fuerzas, Luka se dio cuenta de que si la pelea seguía así, la transformación de Miku estaría completa, y no iba a poder evitar que el vampiro ganara gracias a su moral destruida.
Rápidamente con la garganta todavía algo herida, la licántropa se lanzo al ataque, hundiendo su zarpa derecha en el pecho del vampiro, y extrayendo parte del todavía latiente corazón. Eso no iba a matar a Meito, pero sin al menos la mitad del órgano vital, su sangre no podría bombear bien por algunos momentos e iba a poder aprovechar el tiempo para matarlo.
Vio el miedo en los ojos de el chupa sangre y un brillo y unas ansias que nunca antes había sentido llenaban su cuerpo. Sonrió con una sonrisa digna de una psicópata y se tiro encima de Meito, para empezar a desgarrar todo el tórax de su oponente. Este intento de tomarle un brazo, pero de un fuerte zarpazo de la garra no inmovilizada, logro desmembrar al vampiro, y lanzo la extremidad lejos de ambos.
Luka estaba disfrutando mucho el acto de matar al causante de la muerte de sus progenitores y la transformación del amor de su vida, así que al ver a su oponente tan débil, la hizo sentir más fuerte, para empezar a desgarrar más adentro del pecho de este, destruyendo las entrañas del desgraciado.
Para terminar cualquier regeneración y probabilidades de que el vampiro lograra sobrevivir, Luka enterró sus zarpas en los hombros de él y mordió fuertemente el cuello de este, sintiendo como sus caninos desgarraban cualquier musculo encontrado en este, para después extraer la cabeza del ahora muerto vampiro.
No pudo admirar la obra que hizo, ya que el tiempo corría en su contra. Rápidamente se desplazo ante el inconsciente cuerpo de Miku, y suavemente paso una de sus garras recién limpiadas con su pelaje por la otra mano de la peliaqua. Después se hizo una herida para poder unir la sangre de ella con la brotante de Miku, iniciando así la transformación de ella a licántropa, mientras en su otro brazo, avanzaba la hecha por Meito.
Al esperar que Miku despertara, lentamente su cuerpo empezó a volver a la normalidad, pero ahora la licántropa logro sentir el dolor de todos sus huesos rompiéndose y volviendo a su forma normal, sin darse cuenta de su denudes gracias a que la transformación había destruido todas su ropa.
Miku se sentía que estaba en medio de las nubes, al abrir los ojos, se dio cuenta que la sensación era igual a el paisaje. Ella se encontraba arriba de estas y no sabía el porqué.
"¿Estoy en el cielo?" se pregunto, cuando de repente vio un pequeño murciélago aparecer de entre las nubes, y se extraño, ya que estos un vuelan tan altos.
Se asombro al ver como el pequeño murciélago se transformaba en un apuesto hombre de mediana edad, con ojos rojos y un cabello negro como la noche, en el cual, sobresaltaba un mechón blanco como la luna.
-Buenos días pequeña- hablo con aires de superioridad el hombre mientras sonreía –Mi nombre es Vladimir, pero me puedes decir Vlad. Yo soy el Dios de la noche que fue progenitor de los que ahora llamas vampiros- dijo mientras dejaba mostrar sus colmillos, cosa que espanto a Miku e hizo que esta retrocediera –No temas de mi Bloody Changer, que vengo a ofrecerte una oportunidad que tomaras por las buenas o por las malas-
-…- Miku solo observaba a ese hombre sin saber que decir al respecto, y se alejo de el unos pasos más.
-Yo te vengo a ofrecer un puesto de nobleza, un rango donde tu serás ama y señora de muchos lacayos, tendrás el poder para que cualquier persona haga lo que tú desees con solo una mirada- siguió hablando el vampiro, pero sin poder convencer a Miku –Obtendrás un poder para hacer todo lo que deseas- dijo mientras estiraba su mano –Solo debes darme la mano-
Miku no quería darle la mano, pero no supo porque su cuerpo se empezaba a mover solo y sentía una atracción por darle la mano al vampiro. Cuando de repente un lobo salto y evito que ambas extremidades se tocaran.
-Maldito- murmuro Vlad por lo bajo, mientras veía como el lobo tomaba la forma de un hombre con el cabello hasta sus hombros e igual de negros que los del vampiro. Sus negras orejas y cola, hacían contraste con los ojos de este que podían ser comparados con el oro fundido.
-Antes de que aceptes esa proposición, vengo yo a hacerte otra- hablo el oji dorado sin perder su toque salvaje, mientras que el de Vlad era algo más refinado –Mi nombre es Lycan y yo soy el progenitor de la raza de los hombres lobos- hablo más amable que el vampiro.
-No empieces con el maldito discurso Lycan, yo llegue primero así que ella va a ser una vampiro- hablo furioso el vampiro.
-Recuerda el maldito trato y cállate la boca, la sangre de ambos está corriendo por el cuerpo de ella, y según eso, nosotros la debemos dejar elegir que quiere ser- respondió con ira el licántropo.
-Lo que yo te ofrezco es una libertad sin límites, vas a poder elegir tu camino solitaria o acompañada en tu vida, y no tendrás que vivir bajo las reglas del mundo humano si así lo deseas. Mientras que Vlad te ofrece un puesto alto de nobleza en donde tendrás muchas responsabilidades, yo te doy la elección de ser libre por el resto de tu vida- dijo Lycan mientras extendía su mano a la de Miku, y Vlad repetía el gesto.
Todo quedaba a decisión de ella, pero se notaba que tenía que elegir a alguno de ellos, así que pensando en cómo la han tratado las criaturas que ya ha conocido, lentamente extendió la mano hacia el hombre con ojos dorados.
-El trato se ha hecho, espero que disfrutes de tu nueva vida como integrante de la raza licántropa- dijo con una sonrisa Lycan mientras se transformaba de nuevo en lobo, y Vlad derrotado volvía a forma animal y se iba. Lentamente su visión empezó a ennegrecerse dejándola descansar mientras su cuerpo se adaptaba a su nueva raza.
Sé que me demore mucho en hacer este capítulo, y espero que haya salido como muchos esperaban, aunque creo que me pase un poco en la parte gore :v
Respondo reviews en el proximo capitulo.
Espero que lo hayan disfrutado, y esto no es el final del Fic, porque todavía falta el negitoro y el lemon que ofrecí como en el quinto capítulo… así que… nos leemos luego~
