Hola, sé que me desaparecí mucho tiempo DX, siento eso, estaba tomando dos cursos a la vez y como que no me alcanzaba el tiempo para actualizar :c, pero no por eso crean que no había estado haciendo nada con respecto a Leviathan, he estado escribiendo el borrador en papel durante estas dos semanas *en los momentos en que la clase era aburrida* así que puede que haya otra actualización muy pronto, solo necesito sacar tiempo c: *la lata es pasarlos ahora como corresponde DX*
Sin más el capitulo c:
LEVIATHAN
CAPITULO 11: LA SERPIENTE ENROSCADA
PARTE IV
ANTES
¿Qué dices? – Zoro interrogó, sabía que había algo que no le agradaba del relato del sueño de Hiruluk. Ahora esto se lo confirmaba por completo, había un demonio serpiente en esa isla ahora mismo.
Nosotros la trajimos… - dijo Robin – estoy segura…
¿Qué? – Sanji tomó a Nami entre sus brazos para hacerla reaccionar.
¿Qué fue lo que sucedió exactamente Robin? – Luffy trató de sujetar a Robin que amenazaba por desplomarse en el suelo.
Los aldeanos muertos se levantaron… - ella señaló hacia afuera – tenemos que irnos de aquí, somos presa fácil, ellos destruyeron los barcos para que no escapemos de la isla.
Una sensación desagradable lo invadió al tocar a Nami, un humo negro subía por su brazo y aprisionaba su cuello, trató de pedir ayuda pero parecía que nadie más se había dado cuenta. Incluso le daba la sensación de que nadie más podía ver aquel humo. De repente sintió que la fuerza abandonaba su cuerpo.
El ruido sordo de algo cayendo sobre el suelo de madera alertó a los demás nakamas del estado de Sanji.
¡Oi, cocinero! – dijo el peliverde con angustia. Sanji comenzaba a sumergirse dentro de un oscuro y profundo sueño.
AHORA
Sanji caminaba por un sendero de oscuridad total, no podía ver ni escuchar nada, era como si no existiera nada a su alrededor. El temor lo invadió. ¿Dónde se encontraba en estos momentos? ¿Qué era ese lugar? ¿Hacia dónde iba? ¿O estaba de regreso? Nada tenía sentido para él, daría cualquier cosa por al menos escuchar algún sonido que le dijera que al menos él mismo existía.
Y le fue concedido…
El sonido que escuchó a continuación no era el que hubiera querido escuchar precisamente, el llanto de una mujer se podía percibir desde lo lejos por sus oídos. Empezó a correr por instinto, no deseaba que aquella mujer que se lamentaba sufriera más, le daría su lección al perpetrador de aquella atrocidad si era necesario. La luz invadió sus retinas para indicarle que había salido de aquella oscuridad que hace un buen rato lo envolvía, estaba en un recinto enorme que parecía ser una prisión por el número de rejas que estaban a su vista.
¿Qué es este lugar? – dijo él buscando sus cigarrillos en sus bolsillos, por alguna razón comenzaba a sentirse ansioso.
Antes de que siguiera buscando sus ojos se toparon con una figura en el centro de todo, la dueña de los llantos se encontraba ahí, llevaba una túnica larga que le llegaba hasta los tobillos, su cabello no dejaba verle la cara por el largo que tenía. Estaba toda golpeada y magullada, pero lo que más le llamaba la atención era la sangre que tenía en la boca y el cadáver que estaba debajo de ella.
¡¿Por qué no huiste?! ¡No quería hacerlo! ¡Lo siento tanto! – la chica lloraba a cantaros mientras la sostenía con sus brazos, en ese momento Sanji logró ver mejor su rostro, se trataba de Nami, por el cabello largo no la había podido reconocer. Miró a la chica que ella abrazaba con dolor, sus cabellos blancos estaban desparramados por todas partes, sus lentes rotos tenían un brillo opaco que no dejaba ver la expresión que tenían sus ojos.
¡Ven! – alguien más apareció para jalar la cadena del collar de Nami - ¡Aún tienes trabajo que hacer! – el sujeto de gabardina y máscara de gas la pateó con fuerza haciéndola vomitar sangre.
¡No quiero! ¡Déjame en paz, por favor! ¡Ya no más! – Nami rogaba inútilmente, mientras trataba de regresar con el cadáver que abrazaba hace un momento.
¡Estas colmando mi paciencia, zorra inútil! – su castigador iba a golpearla una vez, pero Sanji se interpuso entre Nami y él.
¡No pienso quedarme viendo como lastimas a una dama! - dijo Sanji completamente furioso.
¡¿Quién eres?! – dijo sorprendido el sujeto – pero no importa… ¡Arlong, mátalo! - ordenó a otro individuo que apareció de la nada frente a Sanji.
"¿Qué? Hace un momento no había nadie ahí" – pensó Sanji al ver la figura de un enorme tritón que se disponía a darle un certero golpe, no lo iba a poder evitar a tiempo. Solo pudo ver como una silueta de color blanco que se ponía entre el tritón y él para recibir el golpe. El gran porrazo los llevó a estrellarse a los dos contra el muro de piedra que estaba detrás de ellos, Sanji podía sentir que se había quebrado algunas costillas, la sangre salía de su boca a raíz de esto.
¿Na-Nami-san, por qué? – cuestionó y al mismo tiempo trató de ver el estado de la pelinaranja que respiraba con dificultad, vio con horror que tenía una herida bastante sería en el vientre, el maldito pez le había dado con todo sin medirse en absoluto.
¡San-Sanji-kun! ¡No me protejas! ¡No lo hagas por favor! – hablaba con dificultad botando sangre por la boca, hablar le dolía demasiado, pero no dejaría que le hicieran daño a Sanji, primero sobre su cadáver, no perdería a nadie más.
Puedes decirlo, pero no te haré caso, no sé qué sucede pero no puedo dejar que estos tipos te traten así – Sanji apretó los puños con rabia.
¿Qué pasó? Sanji y Nami están sangrando… - dijo con sorpresa Luffy.
¡¿Qué dices?! – Zoro volteó a ver su propia espalda para ver a Sanji, ya que él era encargado de llevarlo mientras sujetaba a Nami en sus brazos. Comprobó lo que Luffy acababa de decir, no tenía idea de que estaba sucediendo, pero debía pensar algo rápido. Sintieron los pasos en el corredor del segundo piso, lugar donde se habían estado hospedando durante una semana.
¡Robin, sube a mi espalda! – dijo Luffy agachándose para que le fuera más fácil subir.
Siento las molestias, Luffy – dijo ella esbozando una sonrisa débil, el pelinegro tomó con un brazo a Usopp y con un golpe de su mano libre rompió la ventana para comenzar a correr por el techo, debían llegar al barco lo más pronto posible y luego pensar en algo. Solo que los pueblerinos no iban a dejarlos escapar, subían por las paredes de una manera aterradora, era como si fueran muñecos sin voluntad.
¡No podemos ir a pie! ¡Son demasiados! – dijo Zoro chirriando los dientes con molestia.
¡Zoro, sujétate! – el pelinegro sin pensarlo dos veces estiró su brazo hasta un árbol que estaba alejado de la multitud que se congregaba a los pies del hotel.
¡Espera! ¡Luffy no lo-! – Zoro tomó el brazo de Luffy para hacerlo desistir, pero fue arrastrado por el impulso elástico de este, saliendo disparado rumbo al bosque a toda velocidad. Zoro soltó a Nami antes de quedar estrellado contra un árbol en el aterrizaje.
Algún día te mataré… - cayó lentamente al suelo con Sanji a su espalda.
¡Sanji-kun! – gritó Nami sin abrir los ojos.
¡Oi, Nami! ¿Qué sucede? – Luffy corrió hasta donde estaba ella, ella parecía que sufría mucho, todo esto lo hacía sentir impotente y frustrado. Apretó los puños, debía pensar rápido algo para resolver esto, pero si no sabía lo que sucedía no había mucho que pudiera hacer en esa situación.
¿Si vamos donde el viejo de peinado raro? – preguntó Luffy.
No, es peligroso, regresemos al barco primero, luego lo llamaremos – dijo Zoro.
Sus heridas siguen aumentando… - Luffy estaba nervioso y preocupado.
Pienso igual que el Espadachín-san, podemos ponerlos en riesgo a ellos también – dijo Robin ahora.
¡Buru Buru! ¡Buru Buru! – un den den mushi en la muñeca de Luffy los hizo distraerse por un momento, era el que les había dado Hiruluk en caso de que algo sucediera. Luffy presionó el botón para contestar la llamada.
¡Ayuda! ¡El doctor cayó dormido y luego se levantó para atacarme! – se sentía como iba corriendo desesperadamente el individuo que hacia la llamada.
¿Eres Chopper, no? ¿Dónde estás? – preguntó Luffy.
¡Al norte! ¡Cerca de un árbol enorme con una palmera a lado! – la descripción de Chopper estaba a la vista de todos desde donde se encontraban.
¡Bien, yo iré a buscarlo! – Zoro comenzó a caminar en dirección contraria de la palmera y el árbol.
Espadachín-san ya está perdido… - suspiró Robin.
Mejor voy yo, no creo que podamos encontrarte aunque todos en la isla te busquemos – dijo Luffy con una sonrisa.
¡Cállate! – gritó Zoro avergonzado. Este al sentir que las personas se acercaban a su posición tomó su espada y cortó un gran árbol que parecía ser bastante grueso.
Ya con esto deben saber dónde estamos, nos veremos en el barco entonces – tomó a los que no se podían mover y los puso en el gran tronco para empujarlo por el barranco, así irían más rápido y se ahorrarían energía corriendo. Habían decidido anclar el barco lejos de la orilla por precaución, no sabían si los descubrían y tomaban su barco sin ellos estar ahí, estando lejos les sería más difícil. Robin hizo aparecer varias manos que tomaron una rama cada una para remar cuando llegaron al agua.
¿Qué es ese poder? – Zoro estaba sorprendido, era la primera vez que veía algo parecido.
Me comí la Hana Hana no mi, puedo multiplicar mis extremidades y demás a mi conveniencia – contestó ella con una sonrisa.
Es bastante útil – dijo Zoro sonriente al ver que se acercaban al Merry. Pasó su vista a Sanji, sus heridas empeoraban, esto no le gustaba en absoluto.
Luffy buscaba a Chopper pero al ser de noche, le era difícil, no podía ver nada entre tantos árboles gigantes. Sintió unos pasos aproximándose hacia él y se puso en guardia, el pelaje peludo de algo se estrelló contra su cara y era algo que no lo dejaba respirar por lo apretado de su abrazo.
¡Luffy! – dijo alguien pequeño que estaba adherido a su rostro.
¡Chopper! ¿Estás bien? ¿Cómo me encontraste?– dijo Luffy cuando logró arrancárselo de la cara.
Pude encontrarte por tu olor – contestó este.
¡Genial! ¡Eres muy útil! – dijo Luffy.
¡Cállate! ¡No creas que me harás feliz con tus halagos, maldito! – contestó el reno de lo más danzante. Los pasos se hicieron sentir de nuevo, alguien se lanzó contra ellos de improviso. Luffy tomó a Chopper entre sus brazos y comenzó a correr, ahora solo tenía que regresar al barco. El pelinegro subió el árbol más alto que pudo encontrar, desde arriba pudo ver donde estaba el Merry.
A falta de tiempo y paciencia - Gomu Gomu no… - dijo de repente moviendo su brazo, lanzándolo contra el mástil de su barco.
¿Luffy, qu-qué vas a hacer? – dijo Chopper con un poco de miedo.
¡Pistoru! – la velocidad con la que partió dejó en shock al pobre reno, peor fue cuando vio que se iban a chocar contra el mástil.
¡Estás loco! – dijo este antes de quedar inconsciente.
Zoro tomó la muñeca de Sanji y la mordió delante de Robin que observaba los acontecimientos apoyada a una pared. El estado de Nami, Sanji y Usopp empeoraba cada vez más, necesitaban un doctor lo más rápido posible.
Hace rato algo me está diciendo que haga esto… - los ojos de Zoro brillaron de color verde intenso, el humo negro que antes se había apropiado de Sanji ahora hacía lo mismo con él. De la misma forma lo hizo caer dormido a lado de su Nova.
Zoro quedó en medio de la oscuridad…
Zoro - una voz femenina lo llamó de repente. Este volteó algo asustado por lo conocida que se le hacía aquella voz.
¿Por qué no volviste? ¿No te importaba que pudiera morir? – dijo una chica de cabello corto y azulado acercándose por su espalda, el dio respingo al sentirla tan cerca de él. Estaba tan fría que daba miedo. Sus brazos de un momento a otro parecían serpientes que se envolvían en él, pero peor fue darse cuenta de que habían aumentado en número. Sus hombros se sentían pesados, no podía moverse.
¿Por qué no volviste? ¿No te importaba que pudiera morir? – la voz volvió a repetir.
Lo si-siento Kuina, no fue mi intención, pasaron varias cosas… - dijo Zoro intentando no llorar y caer en la desesperación, debía controlarse, no era propio de él perder la compostura. Pero la culpabilidad por sus acciones era más fuerte, era un rival contra el que no tenía una espada que pudiera usar para defenderse. Estaba sumiéndose más en unas aguas oscuras que habían aparecido cuando él se había distraído, lentamente el frio lo envolvía, quizás era mejor pagar lo que debía, no tenía excusas que lo pudieran salvar del karma.
Oye… - la voz de un infante lo hizo mirar al frente, sobre el agua estaba un chico que no aparentaba más de 7 años. Zoro parpadeó sorprendido por la apariencia del niño. Tenía el cabello de color amarillo, le llegaba hasta la altura de los hombros, se veía descuidado y harapiento. Sus ojos desesperanzados lo miraban como estudiándolo, desde ahí pudo ver su inconfundible ceja rizada. Era la versión infantil de Sanji.
¿Qué esperas para escapar? – dijo el chico.
Es un sueño… tiene que ser un sueño para que tu estés en esa forma… - Zoro recordó el lugar donde estaba antes de llegar ahí, había mordido a Sanji con la esperanza de que este le guiara hasta donde estaba atrapado. Era la técnica que usaba esa persona para saber lo que le sucedía, la usó por esa razón, el único problema era que nunca la había probado, así que no sabía si resultaría.
Una mano lo sacó de su pensamiento, los delgados dedos de Sanji niño tocaron el conjunto de aretes dorados de Zoro.
Ven – la otra mano de Sanji lo jaló hacia el frente alejándolo de la Kuina con muchos brazos que amenazaba con hundirlo en las aguas oscuras. La luz lo invadió de repente, tanto que no podía ver nada.
¡Oi Marimo! – el gritó de Sanji adulto lo hizo voltear hacia la dirección de su voz.
¿Qué estás haciendo aquí? – dijo Nami algo desfalleciente en el suelo detrás de Sanji. El rubio corrió hacia él al ver que estaba desorientado, se tiró sobre Zoro para esquivar una ráfaga de algo que no pudo ver, pero que parecía bastante letal porque hizo un enorme agujero en el lugar donde estaba parado hace un momento.
¿De dónde saliste? Hace un momento no había nadie ahí – dijo Sanji estupefacto sobre él, si hubiera esperado un segundo más para lanzarse contra Zoro, este sería rodajas de algas rojas.
¡Esa es mi línea! Hace un momento te vi como un mocoso como en ese momento y ahora estás normal – dijo Zoro.
Eso no tiene sentido, yo he estado aquí todo el tiempo y hasta ahora es que te veo – dijo el rubio - ¿Además qué es eso de "como en ese momento"? – cuestionó Sanji.
Estaba en un sueño… o eso creo – Zoro comenzó a reflexionar mientras miraba a Sanji fijamente con sorpresa, se había dado cuenta del significado del Sanji niño – un sueño sobre mis pecados…
¿Pecados? – dijo Sanji recordando lo que había visto de Nami.
¡Tengan cuidado los dos! – gritó Namí tratando de correr, al levantarse volvió a caer en el suelo, cadenas que no estaban ahí aparecieron para aprisionarla, un agujero en la pared la arrastraba hacia su interior para engullirla.
Ahora Zoro tomó del cuello de la camisa a Sanji para evitar que el ataque de Arlong lo tocara quedando sobre en otra parte del recinto, la espada dentada del tritón abrió otro agujero en el suelo.
¿Qué clase de espada es esa? – dijo Zoro impactado.
Si te toca, te rebanará – dijo Sanji. Desde ese ángulo Zoro pudo ver que las heridas de Sanji eran las mismas que en el mundo real. Tenía que advertirle a Sanji lo que estaba pasando en realidad.
Oye, esto es un sueño, tienes que despertar y decirles a todos lo que pasa, esta cosa es el demonio que intentó robarte el alma en el agua hace una semana, es una serpiente – una nube negra apareció frente a ellos, Zoro sabía que se trataba de la responsable de todo esto que venía a sacarlo de ahí para que no dijera cosas poco convenientes para ella.
¡Escúchame! ¡Esta cosa se alimenta de la culpa de sus víctimas! – Zoro tomó a Sanji por los hombros y lo acercó a él rápidamente para estar cerca de su oído por medio de un abrazo. Sanji abrió los ojos sorprendido por lo que el peliverde le dijo al oído, luego de eso sintió como este lo empujó lejos de él, la nube tomó forma de serpiente y engulló a Zoro.
Esto es un sueño… - repitió Sanji con horror, pero antes de que pudiera ir a salvar a Zoro, despertó en un colchón improvisado en la cocina del Merry. Debía decirles lo que había visto, su ansiedad aumentaba, debía salvar a Zoro con más razón, si él sabía aquello que nadie podía haber descubierto.
DEATH GOD RAVEN :3
