Cap 10. Acorralados.

Hermione

No me duele el cuerpo, no es eso…me siento débil, me siento tan insegura, es por eso que no dejo de repetirme los sucesos, los momentos transcendentales. Tengo miedo de no saberlos, tengo miedo de no poder sacarnos de aquí cuando ellos confían en mí. Pero sobre todo tengo miedo de no superar ese hecho, no importa cuanta poción me den. Eso se lleva escondido, dentro muy dentro. Con el paso de los días ha sido más doloroso. Lula por órdenes de Draco me ha comenzado a dar un té para dormir, para descansar, más yo no quiero descansar, quiero irme lejos, muy lejos y no regresar. No quiero mortificar a Luna, no cuando he tenido ese sueño donde grito antes de ver su rostro, él ríe, se ríe de mí y la escucho a ella, a Astoria mirarme triunfal.

-¡Esta por caer la noche, maldición!

-No paremos Draco, por favor no lo hagas- le dije en el caballo que montamos, Lula y ese chico debieron montar el otro, el chico a la larga seria un gran jinete, uno de los que se sumarian a los cimarrones y quien lucharía junto al caballero Black, coincidencia.- debemos estar muy cerca.

-¡No se vera nada, podremos perdernos!

-Avancemos- proferí tomando la monta, el caballo relincho y salió más rápido, Luna nos alcanzo sosteniendo a la niña con fuerzas. Su melena rubia se agitaba al pasarnos, se inclino, el caballo fue más veloz, los senderos, los montes, las plantas que nos golpeaban el rostro como látigo, los caballos estaban exhaustos, bajamos y seguimos a pie, al descorrer una grandes hojas vimos una construcción enorme de piedra, suspire aliviada, Luna sonrió, Draco le pasaría una escopeta al chico, el llevaba otra.

Solo había una puerta, solo esa podía verse desde lo lejano, muy alta, calcule unos cuatro metros de ancho por seis de alto, debía ser jalada por gigantes, no podría ser de otra manera, recordé los grandes castillos y la estructura que tendrían. Casi lo olvido.

Luna fue quien azoto el aro y la que pidió ayuda con esa voz cantarina, y la puerta se abrió de par en par sin que una sola persona la empujara.

-Worale…debe estar aceitosa para moverse como pluma-dijo contenta- debemos poner una de estas en casa Draky…-él entorno los ojos-

-Luna, espera…

- ¿hola?... ¡HOLA!

No salían a recibir, estaba oscuro, cuando la rubia dio un paso adelante una vela se prendió y lanzo una llamarada brutal que casi la chamusca, la hilera de velas se encendieron con el viento y la llamarada, Draco se soltó a reír estruendosamente mientras Luna tenia tizne en todo el rostro y esa madeja rubia y larga enroscada de las puntas, la niña que no se le soltaba resultaría con los cabellos más levantados que de costumbre.

-Jajajajajaja ¡eso te pasa por imprudente! Jajajaja-entre más se limpiaba el rostro mas sucia se pondría.

-Luna…¿qué tocaste?-pregunte haciendo acopio de prudencia al verla con sus ojos azules demasiado abiertos-

-¡Nada!-dijo asustada- mejor vean ustedes, yo me siento aquí- su guardián estaba tan asustada como su ama, el rubio no dejaba de reírse, que irritante se volvía cuando se burlaba de uno, bueno raro, era de su hermana, no de mi-¡Ya Draco, deja de burlarte de mi!

Se dejo caer en una banca muy larga de madera gruesa, brillante, solo la toco se escucho un ¡bom! se inclino y mando a la rubia lejos de nosotros, en medio del patio abierto cayó de bruces, chillo y su hermano se puso rojo de la risa, me contagio y reí, reímos todos de verla con las enaguas en la cara, raspada de los brazos, hasta que se carcajeo de sí misma. La puerta se cerro de pronto haciendo un fuerte ruido, rechinando como si llevara tiempo de no ser engrasada. La temperatura descendió, las velas se apagaron de golpe. Nos pusimos en guardia, yo con la varita, Draco con el arma, y Luna traía una pata de aquella banca que ya no estaba brillante, parecía apolillada, desvencijada, vieja, se le desmorono en las manos al sostenerla con fuerza, Draco meneo la cabeza, les indico a nuestra compañía que se resguardaran.

Formamos un triangulo justo en el centro, nuestros hombros se tocaban, Elmer, Lula, y Zabé desconcertados de no ser carne de cañón se apilaron bajo unos mástiles de piedra. Solo se escuchaba nuestra respiración y se veía el vaho de nuestro aliento salir. Luna tanteaba algo entre la ropa, por el rabillo del ojo mire que sostenía una daga, el acero brillo. Comencé a murmurar encantamientos, los Malfoy hicieron lo mismo. La capa trasparente se levanto del suelo y fue cerrada justo cuando escuchamos el sonido de voces con el viento que llegaban de puntos distintos, aullidos, lamentos y fuego entre espirales que pudieron matarnos si nos tocaran, sentimos el resplandor en el rostro y el calor de estas llamas, la noche se volvió día durante unos segundos. En cada punto cardinal, sobre el pretil de piedra, de muros tan altos, venían los disparos, esto era magia. Aun dentro fuimos levantados y empujados contra los pilares de medio arcos, no los tocamos, rebotamos contra el campo que habíamos formado, Elmer salió y disparo en dirección de los hechizos, reboto con un impacto, temí que al llegar al suelo se partiera el cráneo, entonces cuando parecía que un tornado rojo se avecinaba a mayor velocidad y con mayor fuerza, una silueta apareció de pronto, se acercaba, flotaba sobre el suelo, Lula exclamo terror y pidió a Elzudi loa de la protección alejar a ese demonio blanco.

Lo siguiente nos parecería fantasía, atravesó el campo como si no existiera, nos traspaso, sentimos ese calor tras la piel, al centro se pondría.

-Dispara cuando te lo diga- asentí, cerró los ojos, un vaporcito gélido salió desde las piedras- Ahora- apunte directo a esa llama , me toco el hombro derecho , pude sentir como esa energía, pasaba por mis articulaciones, mis venas y salía tras mi varita, tan fuerte, arraso con lo que pretendía lastimarnos, sentí como se volvía látigo, di vueltas en el aire y la solté cuando ella me lo indico, el ¡boom! fue como escuchar diez truenos a la vez, y la tierra retumbo, y esté macizo de piedra se cimbro.

El aullido de un animal de varias voces se escucho lastimero, erizaba la piel. La luna se tiño de rojo. Nos dejamos caer exhaustos.

Agitados fuimos sitiados por un grupo de religiosas tan asustadas como nuestros amigos. Una de ellas, la que parecía más irrisible, comenzó a ordenar que ayudaran al chico, Lula parecía temerme porque no soltó a la pequeña. ¿Cómo justificaría lo que hicimos?

-¿Como entraron Amelia?- dijo esta mujer de manto negro.

-Estoy muy cansada…-respondió tomando asiento en el rodete de unas jardineras-

-No debiste hacer tanto esfuerzo…hermana Elena, ayúdele a llegar a su celda…Ustedes, síganme.

-¡No, espere!- le llame-Te hemos buscado, por favor…

-No puedo hacer nada por ustedes- respondió sin verme- lo lamento.

-Tendrán que abandonar este convento, han desatado una calamidad, no tardaran en venir a investigar. Vamos, fuera, fuera.

-¡Soy Hermione Granger, ellos son Luna y DracoMalfoy!- grite al verla partir- ¡Nos has mandado a este sitio que no nos pertenece, venimos por tu causa!-la vimos titubear- el brillo de la libélula esta apagándose, me solté del amarre de las hermanas y corrí tras esta, le toque el hombro, estaba gélida, muy fría- tu eres Amelia Black te perteneces este anillo.- giro, esa mujer que vi tan joven cuando traspaso el campo, envejeció en segundos, el cabello rubio ahora era gris.

-No puedo tocarlo… ¿Por qué tu si?- me lo dijo contrariada-posen un poder muy inusual, aun a mi me costó trabajo entrar. Tu amiga, está por llegar, cuando lo haga les diré lo que quieran saber.

-¡Ahora!- dijo Draco con fuerza, el sol se oculto de pronto, el rugido de las fieras eran más cercanas, ella giro, levanto su varita y abrió la puerta de par en par, alguien bajaba corriendo, esa cabellera pelirroja era inconfundible, agitaba las manos, señalaba el cielo, lo mire pero parecía igual, que felicidad sentí verla con vida- ¡no podremos resistir otro ataque así, no sin varita y por lo que has hecho asumo que sabes a que me refiero!

Yo corrí y lance un hechizo protector al ver ese humo espeso tapar la entrada, cuando se escucho la voz de esa religiosa.

-¡Nos tienen rodeados!- él tomo de la mano a esa mujer y le dijo por segunda vez-

-¡Ahora!…

-¡Nos han acorralado!- grito Luna al ver el humo que comenzaba a rodear la fortaleza- ¡las llamas no tardaran en pasar!- la pelirroja cruzo tosiendo y jadeando, ese hombre no pudo pasar por sí solo, ella lo llevaba de la mano, la soltó al ver que miraba incrédula.

-Tu- le señalo él-¡Tú nos has traído aquí loa destructor!- ella enmudeció, Draco se interpuso y empujo a ¡¿Dean?! , este saco una daga de su bota de piel, vi el acero brillar, pretendía herir a Draco para pasar por Amelia, forcejearon, por accidente Draco trastabillo y fue herido, Dean aprovecho para tomar a Amelia, a la niña y sin más se esfumaron ante nuestros ojos, pero, recuerdo la mirada que le dedico a Ginny cuando esta le buscaba, todo era muy confuso, las barreras fueron rotas, seriamos atacados-

-¡Cúbranse!- gritaría Ginny al ver del cielo una bola de luz color índigo, seguimos el recorrido, Luna ayudaba a levantar a Elmer, estaba de espaldas, Draco corrió entonces a donde estaban-

-¡Luna!-gritamos desesperados, ella giro, su cabellera rubia se elevo, su hermano quiso aventarse y tumbarla, yo buscaba de donde provenía el ataque, en un segundo desapareció y escuchamos un ruido atroz- ¡bromwm!

Todo fue muy rápido, todo fue un segundo, grite dolida entre la nube de polvo, entre la tos y los llamados desesperados, me quede pegada al suelo. No pude moverme. Ginny fue quien bajo presurosa por el enorme boquete que se la palabra, olvide el hechizo que podía desaparecer el polvo.

-¡Aquí…aquí están!-me gritaron-

-¡¿Donde, dime donde estas Ginny?!

-¡Luna…Luna!, Hermione ven!- grito el rubio al descender de prisa, yo seguía ahí, clavada en el piso, me temblaba todo el cuerpo, el segundo grito me despertó y pude bajar.

Luna

Tropecé con un cuerpo entre la nube de polvo, era Elmer, dio un quejido, me agolpe a revisarle.

-Hombre, tienes la cabeza más dura, solo es un chichón- le dije sin más- vamos, levántate, seguro que todos deberemos irnos de este lugar.

-Luna- me llamaron, pareció detenerse el tiempo, pude ver la expresión desesperada de Hermione , Draco se veía bastante cómico con esa posición , Ginny miraba al cielo, ¡por Morgana y sus parientes!, parecía que el Sol se nos cayera encima, no, un momento, ¡era a mí a quien se le caía encima!

-Luna- volverían a repetir, busque, parecía que me hablaran a mi espalda, un escalofrió me recorrería, sentí frio, mucho frio, podía exhalarlo a través de mi respiración-

-¿Quién eres?

-Escúchame…podrás retornar en el momento y tiempo que perteneces aun con la decisión tomada, no podre detener por mucho el caos que aquí se ha despertado…

-¿Amelia? Dinos que ocurrió, podremos ayudarte.

-No te ates por promesas ajenas.

-Si decido irme, ¿podre llevarlas conmigo?

-No…- me asuste de veras- renunciar a ellos para vivir…

-¡No podría renunciar a ellos, son mi familia, mi hermano, mis hermanas!

Hay Merlín, todo seguiría su curso, y escucharía el grito aterrado de mi familia, a Hermione la paralizaron, no pudo verlo por pensar en mí, pero yo si vería la luz violeta que entraría por su espalda, sabrían ya que ella podría pararlo, la ataron a tierra, recuero que esas palabras retumbarían en mi cabeza, sentí de pronto una varita en la mano, y sin pensarlo la levante y exclame ese hechizo que era seña particular de Harry Potter y que ahora ponía en práctica.

-¡Efecto Patronus!- El sonido fue muy fuerte, la fuerza levantaría el piso de piedra, parecía que me quisiera tragar, cuando pensé que doblaba la varita y la luz fue tal que me cegó, me hice bolita y no sentí más, hasta que unos jaloneos me movían-

Hermione

Luna seguía con esa varita en alto, enroscada en el suelo, mi amiga estaba cantando una melodía con los ojos bien cerrados. Draco la zarandeo para que reaccionara, aun pálido por lo sucedido.

-¡Luna, deja de apuntarnos con esa varita!...

-¡¿Me morí?!...Merlín, siento la sangre tibia bajar- me dijo al ponerme a su lado, tenia apenas unos rozones, la sangre no era suya, es más no era ni sangre, debía ser la adrenalina que aun circulaba por sus venas como la nuestra-¿Hermy?, ¡estoy viva, estamos vivos y enteros!- grito eufórica al abrir primero un ojo y luego el otro- ¡no me lo puedo creer, ¿han visto lo que sucedió?!

-Cuando prestaras la atención debida Luna- le regaño Draco todo sucio y empolvado, y con esa mancha roja en su costado-

-Me quieres hermano, no puedes engañarme…auch…creo que me rompí el trasero…

-Draco, deja revisarte- sugerí al ver que no dejaba de sangrar-

-Estoy bien Herms- negué, aun sentía raro que me llamara en diminutivo-

-Busquemos un refugio, te curare esa herida.

-Estoy bien.

-Te voy a revisar así te arrastre Draco Malfoy- me miro sorprendido, Ginny hizo lo mismo, afirmo- eres tan…testarudo.

Elmer nos lanzaría una cuerda, nos daríamos cuenta que esto era más que un simple agujero, parecía un cañón, a pesar de las protestas de Draco, fui la ultima en subir, Ginny antes de hacerlo vería un resplandor, justo donde encontraran a Luna, era una llave antigua.

-Todo parece abandonado Madam- me dijo Lula mirándonos extasiada, no sé porque si estábamos mas mugrosas que un chiquillo- mi señora es una maman, elzudi en persona.

-Estamos lejos de ser llamadas así Lula, pensé que habías escapado…

-No…Elzudi nos protege…-parecía que no se animaba a tocarme- loa de la sabiduría, de la compasión, del amor- nos diría pasando la mirada en nosotras tres, sonreí, ayude a Draco a llegar a uno de esos salones que ahora estaban completamente vacios y polvientos-

-Lula, somos diferentes por lo que podemos hacer, de alguna manera podrían creer que somos loas, mas no es así.

-Son poderosos como Elzudi-Elmer dijo jubiloso-o demonios blancos…a quien temer.

-No, eso sí que no- dijo la rubia- prefiero ser un loa si gustan, aunque dudo que a ellos les duelan los huesos como a nosotros- se dejo caer en una silla que se desplomo con su menudo cuerpo, rodamos los ojos- tal vez Ginny lo sea- dijo esta con una sonrisilla, esta estaba pensativa, pero sonrió con esa mirada distinta en ella-

-Lula, podrías tratar de conseguir agua y ponerla a hervir como te he mostrado, ¿Ginny podrías pasarme el bolso marrón?- el rubio se puso nervioso cuando le zafé la camisola y se la quitaba con cuidado.

-Pue-do ha-cer-lo.

-No, espera, podrías tener un hueso roto, una herida que pueda ser mayor…-pareció que aguanto la respiración cuando rose esa piel con la mancha de sangre cuando debió apretar la herida- ves, Ginny, dame ese botecito, no te muevas.

-¡Mierda!- exclamo, al sacar un pequeño pedazo de punta, yo le reñí- ¡duele Granger!-negué, la sangre comenzó a fluir, no teníamos nada limpio para poder limpiar la pequeña abertura, no lo pensé, pondría mis labios sobre esta-¡Qué haces Granger!- lanzo un suspiro poco despues, alguien debió tirar algo.

-La saliva es buen método de parar- dije como respuesta, respiro un poco agitado, puso una mano para retirarme cuando debió sentir el contacto de mi lengua en su costado, mmm, para mí tampoco era nada grato, más no tenia opciones-

-De…de-ja…¡deja de…hacer…eso!

-¡Estate quieto, es la mejor manera de controlarlo!- levante la vista, sus ojos grises tenían esa mirada desesperada y las mejillas arreboladas, por accidente, y creo que fue así, subió su mano a mi mejilla y la acaricio, no sé, me dio la impresión de que rosaría con sus dedos mis labios, me aparte, carraspeo, alguien más lo hizo, me gire a ver quién era-

-Yo…-la pelirroja estaba consternada, considero que por lo que mire en ella-mejor ayudo a Luna a…si-Draco se puso más nervioso, ella titubeo en sus pasos, dio la media vuelta y fue hasta donde hacían trizas las sillas gruesas-

-Apenas fue un rozón- le mire poniendo ese mechón rebelde que siempre se me escurría del chongo-así que ya puedes ponerte en pie-guardaba las cosas, sentí una mano sobre la mía.

-Gracias.

-Wow…esto sí es noticia Gin, mi hermano siendo agradecido, eso sí que no se ve todos los días…ay mis piernitas me duelen y a mí no me han mimado-dijo burlona- mis rasponcillos…Gin, ayúdame a traer esa especie de maceta, prendamos lumbre, el frio se ha dejado sentir, Elmer ha salido por lo de la carreta, miren…

-Pasaremos la noche aquí, iré a bajar unas cosas. Y ni se te ocurra prender la fogatita te esperas a que lo haga yo o nos incendias.

Estábamos hambrientos, sedientos y con temores, de acuerdo a lo que dijo Draco, en los rededores no encontraron un alma, pero se escuchaban tambores de calenda, gritos muy lejanos, humo denso en la distancia, Harry, Ron y Neville debieron ir en busca de Amelia, la guerra contra nosotros no terminaba aun. Lo que si haría esta seria sellar las enormes puertas, por esta noche estábamos a salvo. Pudimos encontrar la cocina con brazas sin mitigar, las religiosas que aquí debieron estar antes de nuestra llegada huyeron. Lula y Ginny revisaron los alimentos y prenderían el fogón, Elmer, Draco, y yo cargamos unos gruesos jergones y los llevamos al sitio donde Luna limpiaba un poco, dormiríamos juntos y eso me inquietaba por mucho, mis pesadillas no me abandonaban y los ruidos, las voces que llegaban con el viento podían helar la sangre, difícil resultaría dormir.

-Aléjense de esas puertas, de nada sirve escuchar si no podemos ayudarles- diría Draco-

Después de cenar y desalentados por lo que podíamos escuchar, a estas puertas llegaron ruidos, golpes, ayuda que no podíamos dar. Nos reunimos en esa habitación, sin Amelia no sabríamos que hacer para regresar. Nos sentamos a rededor de esa hoguera, Lula y Elmer dormían en la cocina con el cuerpo pegado a los gruesos muros. El chico quiso escalar la muralla de piedra para ayudar a la lucha, lo intento, no pudo.

-Hermy…- la pelirroja tomo asiento a lado mío, yo miraba como Draco ponía gruesos pedazos de madera de encino, el olor es peculiar, eso lo sabría ya– podemos hablar-afirme, pensé encontrarla más delgada, pálida, en cambio su piel estaba lozana y sonrosada, y la mirada, sobre todo su mirada brillaba, recostó su cabeza sobre mis piernas, Luna se puso de lado contrario, ella se recostó mirando las vigas de madera, se entretenía enroscando un mechón largo de su cabellera polvosa.

-Qué triste se escucha el viento- dijo melancólica Luna-

-No piensen en lo que ocurre allá afuera, traigan a su mente otra cosa, algo agradable- a Ginny la vi titubear, pude ver en esos ojos chocolate lo que bullía, lo que le pesaba, Luna comenzó a tararear una melodía-

-Se llevaron a Amelia por mi culpa, yo le traje…a Dean, no pude evitarlo, lo juro, aquí lo sentí, es como haber estado ciega y verle con otra visión, no es malo, te lo aseguro, no lo es. Si vieras como le admiran, como le ven cuando escuchan sus palabras, he visto cosas atroces, personas mutiladas llegar casi ensangrentadas, no todos son buenos, algunos cimarrones tienen la mirada negra…pero le siguen, le siguen porque quieren creer lo que él llama libertad.- esa manera de hablar, se notaba la profunda admiración que le tenía-

-Yo te seguiría Gin de escucharte decirlo así- comento la rubia.

-Ellos creen que Amelia es un loa, como nosotros, su batalla ha comenzado-escuchamos a lo lejos detonaciones, Draco tenía su pistola en un costado- querrán tener protección…debe de existir una razón más para venir por ella y llevarle, algo que los ata a ellos para poder tolerar una loa blanca entre raza oscura, no te culpes-me oprimió las manos y no pude más que comprenderlo- has cambiado Gin, lo he visto en tus ojos…en los suyos al partir.

-Todo ha cambiado Herm, me siento distinta…Luna es distinta, tú misma lo estas.

-Es verdad, ¿Hermy que te ocurrió?-pregunto de tajo la que yacía en el piso, me quede en silencio, pare el cariño que le hacía a la pelirroja.

-¡Luna, duérmete!-diría impaciente su hermano, le mire, pase saliva-

-¿Porque no quieres contarlo?

-Herm, ¿qué te ocurrió?- repitió bajito, sujeto mi mano, esta vez no supe que responder, no me pondría a llorar, yo luchaba contra esto que algunas veces parecía mayor que mis fuerzas-

-¿Porque se llevo a la niña?-pregunto el rubio- eso es más relevante para todos, preocupémonos por tratar de dar con una pista- me sentí aliviada, le mire y en silencio le dije "gracias", el me regreso la expresión por otra, es como sentirse reconfortada-

-Es su hermana, fue vendida siendo libre…traída de América siendo muy pequeña…se la arrebataron a su madre en las calles de San Lorenzo.

-¡Qué coincidencias no creen, si no la hubiéramos sacado de ese convento ya nos hubieran degollado!

- La luna nueva durara dos días más, debemos aguardar aquí hasta entonces…la historia ha escrito que no sobrevivirá un blanco en esta zona, es tarde para pensar salir, estamos acorralados en una guerra ajena.

-¿Y si pedimos su ayuda?, Yo puedo- dijo sonrojada- decirle…

-Seria interferir Gin…lo lamento.

-Si no lo hacemos…morirán-suspire- y si él muere…yo moriré.

-Esta bien, pero será Elmer quien le informe. Debemos alejarlos de ellos, Astoria eligió estas fechas por esta razón.

Cerca de la madrugada cuando cabeceábamos, escuchamos el grito de Luna, nos paramos en el acto, la agitamos, se movía como si le picaran con alfileres, sudaba, se retorcía, Lula y Elmer asomaron, nosotros estábamos intentando despertarla, algo nos empujo de pronto y una luz nos cegó por un minuto.

Luna

(escuchar: Someone like you de Eric Clapton)

Sentí mucha pesadez, quería seguir escuchando lo que hablaban, pero unas manos me atrajeron. Estaba parada al centro de un camino verde, los rodetes de las flores multicolores, las mariposas volaban, escuche risas tras de mí, gire, a lo lejos mire un hombre de cabellera azabache que me saludaba animoso, yo me sentí rara, pero parecía que yo sentía algo por este que agite mi mano en saludo afectuoso, un flash muy potente me velo su rostro, pero le conocía, claro que le conocía…algo me lo decía. Yo iba a su encuentro, tres niños salieron como tornado hacia mí, era raro… "mamá" recitaron, me paralice…

-Jill no pesta juguete mami- me diría uno de los pequeños de unos dos años con el cabello rubio platinado y mirada de un verde bastante conocido, di un paso atrás asustada, el pequeño gimoteo cuando no lo levante al estirarme sus manitas, una niña más grande de cabello oscuro y piel blanca de ojos grises paro su carrera al verme actuar de este modo y me llamo resentida-

-¿Mami que sucede, porque no tomas a Jill?

-No…esperen, se equivocaron de Madre…esto es un sueño, si, es un sueño, despierta Luna, ¡vamos despierta!

-Madre, ¿no reconoces a tus propios hijos?

-No…esperen…¡yo ni hijos tengo!- al escuchar esto gimotearon y estallaron en llanto agudo, tres niños de la misma edad que se aferraban a mis piernas, levantando sus manos para que los cogiera, ella, una niña bonita de unos ocho años, se acerco a mi dolida, hay Merlín casi me muero del susto cuando vi esas facciones…tan iguales a Amelia Black.

-Tu anillo mami- dijo al mostrarme la mano derecha, levante mi mano con terror y vería el brillo que este daba, la libélula moría-

-¡¿Qué sucede?!...esto es un sueño…

-¡¿Luna que te sucede?!...-esa voz, no quería ni voltear- vamos, asustas a los niños, ¿porque no giras Luna?- negué-¿te sientes mal, ya es hora?

-¡¿Hora de qué?!

-El bebé Luna…Laila llama a tu tio…

Me eche a correr de ahí, dejando llanto, gritos y llamadas desesperadas, pero me sentí muy pesada y cansada, no había tenido el valor de ver mi estomago, el grito que di al tocar un vientre hinchado y cuando gire a ver lo que dejaba plaff, la oscuridad y el silencio. Me dio frio, mucho frio.

-¿Renunciaras a ellos Luna?

-¡Amelia…¿dónde estoy?!

-Puede ser para ti, postergaras nuestra sangre, son el pacto de buena esperanza…

-¡Pero no con él, que te pasa!...¡regrésame!

-¿Tan importantes son para ti?

-¡Desde luego!...Va, que te voy comprendiendo… ¿a quién renunciaste para atarte de esta manera?- no me respondió-¡Mi madre defendió tu secreto y murió por este…Tengo el derecho de saberlo!,

-Le has dado una promesa a este…puedo ayudarte, protegerte antes de que sea tarde…estoy muy cansada Luna, muy cansada.

-¡Amelia Black, ¿cual fue tu promesa?!- grite con ira-

-Son tus hijos Luna, unos hijos que esperan…trescientos años pasaran para que mi pacto sea cumplido y pueda descansar por tres que tomen su lugar.

-¡No…no puedes hacer esto!

-Es muy tarde Luna…no podre terminarlo.

-¡Yo decido ayudarte a ello, pero no dejare a mi Familia atada a este infierno! ¡AMELIA!…

- Busca entre piedras el misterio y podrá ser resuelto…no es necesario una varita para saber que poses magia Luna, recuérdalo, recuérdenlo, por tu promesa podre irme, no sentiré el fuego quemar la piel y el veneno correr por odios y calamidades…Ha llegado mi tiempo Luna…gracias por todo…- sentí una brisa suave lleva de risas infantiles y caricias en mi mejilla que me dejo peor de lo que estaba-

Cuando pude abrir los ojos parecí gato que pretenden lanzar al rio, la pelirroja me había vaciado un balde de agua, me levante de un brinco asustada y jadeante. Aun temblaba cuando les narre lo sucedido.

Hermione

-Lula- le llame- necesitamos que nos ayudes…

-Lo que sea por Erzudi…- suspire resignada-

-Astoria dará a luz muy pronto, cuando eso pase necesitaras coger al niño y huir con él, entre la revuelta pasaras inadvertida, nosotros no podemos hacerlo, te embarcaras a Santo Domingo, ahí esperaremos. Ve a la casa y saca el dinero que guarde bajo el pesado baúl. Elmer, busca a Dean Thomas y le darás esto que escribo aquí, no lo pierdas.

Los despedimos en un abrazo y una promesa que debía ser cumplida, fiándonos de el resplandor del anillo, la libélula aleteaba con desesperación, la luz comenzó a bajar, buscamos el sitio de descanso de Amelia Black , cuando dimos con este nos quedamos boquiabiertos. En cada piedra de esa celda tenía una palabra escrita, tallada minuciosamente. Luna dio un paso y las velas se alumbraron igual que las primeras, esta vez se quedo quieta.

-¡¿Y ahora que toque?!

-Espera, no te muevas- le indique, es un rompecabezas Luna…miren ahí…-señale la parte más alta donde una piedra sobresalía por un pequeño fragmento incrustado.-¿Ginny crees poder llegar hasta ese sitio?

-Deberán ayudarme, Luna, ni se te ocurra dar un paso más o esto se nos caerá encima. Draco, sostenme de las piernas y me elevas…-este enrojeció, más con la risita de Luna –

-Ya escuchaste Draky, con el permiso de tu señora…

-Luna, ¡cállate!

-Dejémonos de juegos –dije sin tomar lo anterior en serio-Luna, esto no será sencillo…

-Ginny ¿qué paso entonces con Dean?...-sentí el color en las mejillas al saber quien más estaba con nosotras-

-Lo mejor que me pudo suceder en mucho tiempo…

-¡¿No…en verdad…tu y él?!...ahhhhh, pero… ¿Cómo fue?

-¡Luna, te puedes callar!-le regaño su hermano-

-¡Me han dicho que me quede quieta, estoy quieta!

Costaría dar con una traducción correcta entre otras que pretendían desorientarnos, Luna ya estaba cansada d estar en esa posición, se sostenía de una pierna y luego otra.

"Cuando la piel traspase límites por voluntad…y las promesas se cumplan podrá ser liberada la libélula"

-Lo primero se ha cumplido- dijo Luna al ver a la pelirroja bajar por las enormes vigas de madera.-solo faltara lo más fácil - dijo meneando la cabeza.

Continuara…