Hi!!!!!!!  Ya estoy de regreso con un nuevo capítulo, pero antes de pasar a la historia, responderé a sus reviews:

-*-*-*-*-*-*-*-

Ali.-  Hola!!!!  Pues ya estoy muy mejor, ya tengo trabajo, así que en cuestión económica ya estoy mejor ^_^  Me alegra que la historia te siga gustando, siempre he creído que Ron de alguna manera es maduro, solo que en la mayoría de los fics lo ponen como un energúmeno e histérico, además de que al estar hablando de su mejor amigo muerto tenía que reaccionar de alguna forma diferente, y exactamente esa era la idea principal de la carta, además de seguir adelante con su vida, el hacer hincapié que aunque rechazó la mano de Draco, de la persona que llegaría a amar, nunca podría arrepentirse porque Ron fue el primer y mejor amigo que tuvo. Y bueno, de alguna manera tenía que hacer regresar a "nuestra" Hermione, por aquello de la Biblioteca ^_^ si, yo también imagine la cara de frustración de Ron, aceptémoslo, el pobre nunca podrá sentir un afecto los libros, para eso esta su amiga. Respecto a Andrew y David tienes razón, tal vez por eso la pareja a gustado tanto, porque proporcionan un momento de relajación, por así decirlo, de tanto drama y lágrimas.  Se de cual película me hablas, yo también la vi hace tiempo, y créeme, creo que te estas acercando al final de esta historia, pero mantengámoslo en secreto ¿esta bien? ^_^  De acuerdo, comenzaré a subir los capítulos de Por un Juego al grupo en cuanto tenga un poco de tiempo, sobre el de Encuentros y Desencantos, tengo un bloqueo, yo ya tenía planeada la historia, iba a hacer sufrir a Ginny, es que la verdad el Harry/Ginny nunca me ha gustado, yo prefiero el slahs, y si tuviera que hacer un het sería entre Harry y Luna, pero de alguna manera la historia se niega a continuar, no termina de convencerme ¿alguna sugerencia? Sobre el reto que esán organizando en el grupo, creo que tu y María deberían de comenzar con las reglas, antes de que las ganas por empezar se evaporen, si aún no saben muy bien como podría ir el Harry/Severus grupal, al menos podrían empezar con las reglas para el reto individual ¿no creen? De cualquier manera te dejo para que leas el capítulo. Cuídate, y nos vemos

Snuffle's Girl.- Creo que si es mucho pedir, después de todo ser un slytherin es parte de su personalidad, sobre el final feliz, aparecerá, en algún momento pero lo hará. Nos vemos

Jack Dawson.- Si, dentro de poco comenzará la aventura, de hecho comenzará en el siguiente capítulo. Sobre la poción, bueno, necesitaban toda la "ayuda posible" y esa poción realmente los "ayudó" ya lo verás. Bye.

Cyndi-lps.- Gracias, vas a hacer que me sonroje  #^_^# me da gusto que la carta haya sido de tu agrado y haya tocado una fibra sensible de tu corazoncito, y si, ya era hora de que Hermione entrara en razón, sobre Andrew y David, de eso se trataba, de dar un poco de humor a la historia para relajar la situación tan dramática, Aquí esta el siguiente capítulo, para que ya no lo esperes con ansias, aunque creo que seguirás en ese estado por unos cuantos capítulos más ^_^ pero te aseguro que valdrá la pena. Nos vemos.

Lara-eternal-anjiru.- Me alegra mucho que esta historia te guste, aunque harás que me sonroje y me crea eso de fantástica, después va a dolerme mucho bajarme de esa nueve eh, y por que me caíste bien, aquí esta un lemon entre Andre y David, y un poquito de Harry y Draco. No exactamente hipercontrolado, pero es algo que me encanta, la mitología griega me fascina, pero creo que no podrá usar a Marte, Atenea y Artemisa, ya que, Draco no va a comenzar una guerra, ¡imagínate a él solo contra todos los muertos y el poder de Hades! así que Marte queda fuera, sobre Atenea, podría ser pero al ser la Diosa de la Sabiduría, no tendría mucho que ver con el amor, y sobre Aremisa, tal vez podría intervenir por eso de las fuerzas de la noche, por que recuerda que Draco viajará en Luna nueva, lo que quiere decir que la Luna no brillará y Artemisa no podría intervenir de todo, pero de cualquier forma intervienen otros dioses que espero que sean de tu agrado.  Nos vemos.

Luinwe.- Si, supones bien, de hecho hay un lemon entre ellos que espero te guste. Sobre tus otras preguntas, se responden también en este capítulo, o al menos la de que hará Draco cuando descubra que Ron y Hermione también han estado investigando. Así que espero y disfrutes de este capítulo. Cuídate y nos vemos.

Gochi Glay Lover.- Creo que pude captar un "poco" de emoción al leer el otro capítulo ^_^U Tienes razón, la carta de Harry para Ron fue muy emotiva así como la visita de Draco a Firenze, y sip, pobre de Neville, perdió a muchas de sus queridas mandrágoras por ayudar a Draco, y la idea de darles veritaserum fue algo muy slytherin y Malfoy, sobre lo de 'comporténse como lo que son y no como lo que parecen' bueno, se me ocurrió porque un tío suele decirles así a mis primos cuando hacen alguna travesura, aunque dudo que haya estado enterada de los planes del profesor de Defensa ¡¡Calro que merecen estar juntos!! Y lo estarán ya lo verás. Aquí tienes la escena de Bones y Morag, espero que te guste, todo con tal de que no vengas a bailar fuera de mi casa ¬_¬U y claro, me encatará ver ese capítulo y la forma en que hiciste aparecer a este par. Cuídate y nos vemos.

Amaly Malfoy.- Por nada, por nada, por nada, me alegra que te haya gustado el capítulo, y si, podría ser que lo que dijo Firenze fuera una clave para ayudar a Draco, y creo que esa escena de la enfermería a la mayoría les gustó mucho, es una forma muy peculiar de descubrir que están enamorados ^_^, y creeme, asumirán sus sentimientos y los disfrutaraaaan mucho. Sobre el mpreg, creo que estoy pensando en usarlo en la continuación de Por un Juego, pero aún no estoy muy convencida, tu idea de la poción o de que son magos poderosos podría ayudarme a lograrlo, pero primero tendré que pensar bien la historia, porque apenas estoy iniciando el primer capítulo y ya me atoré T_T, pero en fin. Cuídate.

Murtilla.- Es bueno verte por estos rumbos  ^_^ , y si, creo que es familiar, algo parecido a Orfeo, aunque Draco no llevará un arpa o quien sabe, pensándolo bien, de alguna manera tendrá que controlar al Cancerbero, peor eso es una tontería que me acaba de ocurrir, aunque espero y no tenga un final tan trágico, sobre Bones y Morag en este capítulo verás que pasó, aunque no creo que Potter participe mucho al menos no directamente con lo que Draco planea hacer. De cualquier forma Draco si tendrá muchas pruebas que superar, algunas dolorosas y otras peligrosas. Nos vemos

Paola.- Si, creo que la mayoría tuvo la misma reacción que tu con Andrew y David, fue realmente gracioso tanto la conversación como la forma en que descubrieron sus sentimientos. Yo también quiero que Draco salve el alma de Harry y sean felices, pero aún falta un poco para que eso llegue a suceder, así que seamos pacientes e intentemos continuar con esta historia. Nos vemos.

-*-*-*-*-*-*-*-*-*-

Antes del capítulo, un par de aclaraciones para facilitar la lectura

A lo largo de la historia encontrarán unas conversaciones así entre estos símbolos y en letra cursiva lo que significa que son conversaciones entre los Dioses del Olimpo, así como también encontrarán conversaciones así //entre dos diagonales y con letra cursiva// lo que significa que son recuerdos de Draco, hecha la aclaración, ahora sí, vayamos al capítulo

-*-*-*-*-*-*-*-*-*-

CAPITULO DIEZ.- Interludio

-Se cual es el motivo para esta audiencia Hermes, así que vayamos directo al punto.  Hay un mortal que pretende entrar a los terrenos de mi hermano, Hades, solo por ir en busca del alma de aquel al que amó en vida

-Y que sigue amando padre, a pesar de la muerte que los separa

-Aún así, un mortal no puede profanar el Hades, no puede cambiar el destino que se le predijo, no puede cambiar lo que ya esta hecho

-El destino es algo que forjamos nosotros mismos, aunque se nos haya trazado antes de nacer, son nuestras decisiones lo que lo conforman, aún y cuando sea un imposible el intentar cambiarlo

*

Era curiosa la forma en que se podía sentir que las sombras se arremolinaban a su alrededor a pesar de que el sol iluminara su entorno con esplendor. Caminaba con lentitud por los Campos Eliseos, más exactamente caminaba por la orilla de Lete, lo observó por varios instantes antes de sentarse sobre el verde pasto y permitir a su mente pensar con claridad, aunque resultaba una tarea difícil, sus pensamientos eran confusos ¿Podría ser un tonto al creer que podría suceder? ¿Al creer que Draco podría llegar hasta él y podrían estar juntos una vez más?  Él confiaba en Draco por sobre todos los demás, no podría estar equivocado sobre él...  aunque si se equivocara... no sería la primera vez.

Una corriente de aire frío le envolvió, acariciando su piel como si se tratasen de cálidas manos. Harry tocó inconscientemente su propia piel. Sus dedos se deslizaron sobre la piel desnuda. Pero solo era eso, su propia mano sobre su propia piel... él no estaba allí. y eso lo hacía sentirse... vacío, como si algo faltara... y eso era cierto... le faltaba el ser que le daba sentido a su existencia...

¿Por qué le dolía tanto?

Porque Draco era realmente importante para él. El solo pensar que no estaría a su lado en años o posiblemente toda una eternidad, lo hacía sentir un dolor en el pecho, le hacía desear no estar muerto, le hacía pensar en la forma en que podría estar a su lado... y le dañaba en lo más profundo de su alma. Porque de algún modo ese rubio Slytherin tenía un lugar en el corazón de Harry que éste nunca había sabido que existía, hasta ahora. Hasta que lo había perdido. Claro que lo amaba, lo amaba desde que tenía memoria, lo amó con todas sus fuerzas mientras estuvo vivo, y una vez muerto, seguía amándolo con la misma intensidad, pero después de esa noche en que pudo estar con él una vez más, Harry se sentía hundirse en la más profunda oscuridad, perdiéndose en la bruma de los recuerdos que brillaban débilmente a su alrededor, pero que de alguna forma todavía eran vívidos, tanto que aún podía sentir las hábiles manos acariciándole, la voz ronca y sensual hablándole, y entonces, lo golpeaba la amarga realidad.  Antes, cuando estaba muerto y veía de lejos a Draco, se sentía frustrado por no poder hacer algo para remediarlo, pero se conformaba con la lejana esperaza de que podría verlo en cuanto hiciera el Altar de Muertos, pero ahora... ahora que había una diminuta esperanza de regresar a su lado permanentemente... no se sentía tan conforme con los posibles resultados. Y no era porque deseara estar separado de Draco, no, nada más lejos de la realidad. Ansiaba con todas sus fuerzas estar a su lado, pero lo que le preocupaba, lo que le tenía en ese estado de agonía... era el precio que pagarían.

A ningún mortal que hubiese muerto se le tiene permitido volver al mundo de los vivos, simplemente, después de haber estado muerto no es posible regresar a la vida de forma tan simple.  Había riesgos, muchos peligros y muchas represalias.

Tenía miedo.

Miedo al precio que tendría que pagar Draco si no lograba su cometido, miedo a tener a la soledad como única compañera el resto de su eternidad, miedo de abandonar a los que ahora tenía a su lado...

-Harry, cariño, ¿te encuentras bien?

-No del todo mamá – le respondió sin muchos ánimos y sin dejar de observar a Lete, el río del olvido, sus aguas eran de un cristalino extraordinario, verdaderamente puro, y que ahora estaban tranquilas, transmitiéndole un sentimiento de paz que necesitaba desde la noche en que estuvo con Draco.  Siente como su mamá se sienta a su lado, y como coloca una de sus manos sobre las suyas, con ese simple gesto puede sentir que toda la oscuridad que oscilaba a su alrededor es alejada por un rayo de luz, sentir a su madre a su lado, apoyándole es algo que siempre deseó... pero que aún ahora no lo hace completamente feliz...

-Es por Draco ¿cierto? – Harry se gira hacia ella sin poder evitar el perderse en sus ojos, tan idénticos a los suyos, pero sin esa sombra de dolor que cubre a los propios – has estado así desde que regresaste de verlo el día de Muertos

-Si mamá... es por él – suspira con pesar

-El Profesor Dumbledore nos explicó lo que planea hacer, no me mires así, no se como lo supo, pero el caso es que nos dijo que Draco planea regresar tu alma al mundo de los vivos ¿es eso cierto? – él asiente temiendo su reacción, por una parte, extraña a Draco y desea estar a su lado, pero por otro lado, no quiere que piense algo erróneo, que no quiere estar más a su lado, al lado de su padre, de Sirius y Remus, los quiere, claro que los quiere, no solo eso, los ama, pero también ama a Draco, y lo necesita...

-Yo... mamá... no quiero que...

-Esta bien cariño, te entiendo – ella le sonríe con ternura, y no puede evitar la necesidad de arrojarse a sus brazos y sentirse seguro en medio de su abrazo – se lo que sientes por ese chico, y se lo que Draco siente por ti: un amor profundo y verdadero. – guardan silencio, ella lo abraza con mayor fuerza, comenzando a acariciar su cabello – Sinceramente Harry, si Draco logra su cometido, no podré evitar sentirme triste por tu partida...

-Mamá yo...

-No, déjame terminar – lo interrumpe – me sentiré triste por tu partida, no solo yo, también tu padre y los demás, al fin hemos podido estar juntos, como hubiéramos querido desde un principio, pero no queremos condenarte a la miseria solo por nuestro egoísmo, tu también mereces ser feliz

-He sido feliz con ustedes

-Lo se, cariño, lo se, pero eso no significa que no serás feliz al lado de Draco, porque sobre todo, nosotros deseamos tu felicidad y tenemos la certeza de que solo la encontrarás al lado de Draco.

-Mamá... yo... amo a Draco... lo necesito para ser feliz... pero también los amo a ustedes – susurra con la voz entrecortada, sintiendo como una emoción indescriptible se arremolinaba en su pecho, las lagrimas surcan su rostro, llora, pero no le importa mostrar su debilidad ante una de las personas que más ama.  Ella le sonríe a la vez que limpia sus lágrimas con sus manos, Harry cierra los ojos refugiándome en esa caricia, disfrutando del momento tan íntimo que compartía con la mujer que le dio la vida.

-Además – comienza a decir, lo que hace que abra los ojos y vea su sonrisa –  no es como si fuéramos a irnos de aqu

*

-Los mortales no conocen los límites de su propio poder y cuerpo, intentan hacer cosas que están muy por encima de ellos. Tratan de ir más allá de la vida que se les concedió. Al final, inclusive tratan de ir contra las decisiones de los propios dioses. Cuando pierden la razón de su existencia, su existencia no es más triste que estúpida.

-Yo no pienso así gran Zeus. Son simples mortales, cierto, sus debilidades son los sentimientos, pero incluso para el rey de los dioses, existe una palabra por la cual los mortales pueden ser infinitamente fuertes, es esa palabra que a todos hace felices o infelices, y por la que son tan admirables: Amor.

-Te concedo la razón Hermes, sin embargo cada vida tiene un destino, cada vida tiene un final verdadero, pero solo puede haber uno, solo uno, y el final de ese mortal ha sido escrito... y cumplido...

*

Sus ojos celestes se cerraban aún contra su voluntad... No... Tenía que seguir leyendo, necesitaba saber más, encontrar más información, más cosas que le fueran de ayuda a Draco, necesitaba ayudarlo, necesitaba saber que podía hacer algo para que pudiera estar al lado de Harry, para que sus amigos lograran al fin ser felices, pero...

Tenía...

Tanto sueño...

Ron sacudió su cabeza en un intento de alejar el sueño, pero no tenía la suficiente fuerza para alejarlo de él, finalmente se resignó, y colocó sus brazos sobre el libro, apoyando su cabeza sobre ellos. Después de todo, un poco de descanso no le hará daño a nadie ¿cierto?.

Necesitaba con urgencia un descanso, ni Hermione ni él se habían separado de la Biblioteca salvo para dar clases, prácticamente no habían comido en dos días, pero eso no les molesta... mucho... Ambos tenían el firme propósito de ayudar a Draco en todo lo posible, Hermione había salido de la Biblioteca para trabajar en un talismán o amuleto que pudiera serle de ayuda a Draco, así que Ron tenía que concentrarse en lo teórico, en investigar como es el Inframundo

-"Como si alguien lo supiera en realidad" –  pensó con ironía.

¿Qué estaría haciendo Draco? ¿Estaría investigando al igual que él y Hermione?  ¿Qué pensaría Harry de todo esto? Seguramente que era una locura, y tal vez en este preciso momento, si pudiera hacerlo, le estaría gritando que no debían de ayudar a Draco en algo de tal magnitud como lo que planeaba hacer, o en el mejor de los casos, apretando tanto los dientes y los puños que nadie se atrevería siquiera a mirarlo a los ojos, mucho menos a contradecirlo, bueno... tal vez Draco.  Harry siempre se molestaba cuando alguien intentaba ayudarlo en algo, si ese algo significaba arriesgarse de alguna forma, y seguramente el ayudar a Draco a ir al Hades, ponía en riesgo la vida de cualquiera.

Era difícil explicar qué es lo que sentía sobre todo esto. Por una parte, era palpable el temor y recelo por lo que pudiera suceder de ahora en adelante, esto sería algo que los marcaría para siempre, no sabía si Draco lograría regresar con Harry, o si existía la posibilidad de que regresara, pero por otro lado... sentía que estaba haciendo lo correcto, que de alguna manera todo este lío ayudaría a Draco a recuperar lo que perdió cuando murió Harry: el deseo de existir en un lugar donde Harry no estuviera.

Sabía que había cometido un error al tratar tan fríamente a Draco después de lo de Harry, él lo había necesitado como amigo, y estaba conciente de haberle fallado de la peor manera, pues Ron se había concentrado más en su propio dolor y en el de Hermione, que en el suyo, pero de cualquier forma, no todo había sido su culpa, Draco era un hombre extremadamente solitario

-"Además de sarcástico, idiota, patán, estup.... ups, creo que me salí del tema." – pensó a la vez que se daba un golpe en la frente

Lo mejor, era dejar de pensar en tonterías como esas, y tratar de mantener los ojos abiertos y continuar leyendo, tenía que idear la mejor forma en que Draco lograra entrar y salir sin muchos problemas y con el menor daño posible.

'... si el difunto había sido una persona de vida común, es decir, sin virtud ni vicio, podía quedarse en el valle de Asfódelos para siempre, los de mala conducta se les enviaba al Tártaro a sufrir diversos castigos, en tanto que los hombres buenos y honestos iban a disfrutar una vida de delicias a los Campos Elíseos...'

-Seguramente Harry esta en los Campos Elíseos – se dijo con convicción, ¿en dónde más podría estar una persona como Harry? Cierto, tenía un genio de los mil demonios cuando se le contradecía, pero era una persona de sentimientos nobles, muy decidida, y con un alto sentido (u obsesión) de heroísmo. Después de todo gracias a él seguía con vida, así que no podía catalogarse como un hombre sin virtud ni vicio, mucho menos como alguien de mala conducta, claro si en ese apartado no se tomaba en cuenta cuando le jugaba pesadas bromas a Draco, pero después de todo terminaron como pareja así que eso probablemente nunca contó, así que Harry debía de estar en los Campos Elíseos, porque de cualquier forma, nunca conoció a una persona como él, así como nunca existirá alguien como él, después de todo, fue, es y seguirá siendo su mejor amigo... su hermano, era la persona a la que no pensaba defraudar, aunque perdiera su alma en ello.

De cualquier forma, lo mejor sería el olvidarse de todos esos sentimentalismos y comenzar a concentrarse en seguir investigando, ahora debía encontrar como eran los Campos Elíseos y como... llegar hacia... ellos... trazar un mapa... o algo... así...  pero... tenía tanto... sueño... que...

*

-Dudas de mi Hermes, Soy Zeus, el Dios Supremo, soy quien hace la suerte, entre la vida y la muerte, tengo el poder de crear y destruir, soy el dueño de lo inimaginable... la sublime verdad de lo deseado, soy lo que el hombre ambiciona por poderoso...

-Pero el Hombre dijo una vez: "Tengo fe en mi corazón, soy un humano no un dios, no tengo alas, pero puedo volar, no soy pez, pero puedo nadar... tengo nada y todo, vida, muerte... y amor

-Afrodita...

*

Hermione terminó de lanzar el último conjuro al talismán que había estado fabricando los dos últimos días. Observó con seriedad las llamas plateadas que envolvían el objeto que se encontraba sobre una superficie rocosa en la que ella misma había grabado inscripciones en alfabeto hebreo.  Las llamas desaparecieron junto con el viento que comenzó a soplar y que agitaba su largo cabello castaño.

Tomó el objeto sintiendo como la magia que lo rodeaba palpitaba en su mano. Lo observó con detenimiento: se trataba de un medallón de plata en el cual había grabado diversos jeroglíficos rúnicos en una de sus caras, destinados a la protección; mientras que por la otra cara había grabado los nombres de Harry y Draco entrelazados y rodeados por una hilera de chispeantes joyas diminutas, alternando un plateado cristalino y un verde profundo.

-Los diamantes traen protección y claridad mental, mientras que las esmeraldas repelen el mal – murmuró admirando el brillo de las joyas, los diamantes brillaban débilmente al igual que las esmeraldas, recordándole vagamente a unos ojos del mismo verde que llegaron a mirarle con cariño.

Ojos verdes, como la esmeralda. Los ojos de Harry.

Había sido tan tonta. Simplemente una estúpida que se negaba a creer que existía algo llamado milagro. Se había equivocado sobre Draco. No era la primera vez. La comprensión de ello le hizo sentir un nudo en el estómago y la golpeó la amarga simetría de todo. Draco había estado tan seguro de que funcionaría ese Altar, él se lo había insinuado, y ella, sin permitirle explicarse, sin darle una oportunidad para investigar, simplemente y sin misericordia le hizo añicos la única esperanza que el slytherin llegó a tener en todo ese tiempo sin Harry, y no solo eso, ella había sugerido que le enviarán a San Mungo, pero no contó con la intervención del Profesor Snape, y la actitud obstinada de Draco, olvidó por completo que él era un Slytherin y un Malfoy, y encima de eso, olvidó el amor que le profesaba a Harry...

Por supuesto que Hermione había esperado esa reacción de parte de Draco, siempre lo había sabido, pero el saberlo no significaba el aceptarlo y mucho menos significaba apoyarlo. Lo que no sabía era que eso cambiaría su relación con él, no tenía idea de cuánto habían cambiado las cosas, pero podía sentir el cambio en el delicado equilibrio entre ella, Ron y Draco. 

No le había dirigido a Draco ni siquiera una mirada desde que había regresado y les había dado las cartas de Harry. La verdad era que no podría soportarlo, mucho menos tendría cara para verlo después de la escena que hizo en el Despacho del Director ¿Y Draco que había hecho?

Nada.

Simplemente le había permitido desahogarse, golpearlo y gritarle cuanta atrocidad se le viniese a la cabeza, se había endurecido para no mostrar emoción. Había cambiado tanto. Aunque Draco no era el único que era diferente ahora. También ella era diferente, al igual que Ron, y casi podría asegurar que el Profesor Snape también había cambiado.  Todos lo habían hecho.  Ron y ella habían aceptado en dos días lo que no habían podido aceptar en más de un año, y no solo lo habían aceptado, ahora le hacían frente y buscaban una oportunidad para su amigo, una oportunidad para recuperar la sonrisa, ya no pensaban como unos absurdos egoístas que solo pensaban en su propio dolor, ahora, estaban unidos en busca de una esperanza para uno solo de ellos... no... en realidad era una esperanza para dos:

Para Harry y Draco...

Hermione se dio cuenta que estaba agarrando el talismán tan herméticamente, que en su palma estaba marcado su curveado borde. Disminuyó ligeramente la presión e inspeccionó de nueva cuenta el objeto.

Eso era lo único que podía hacer...

No había nada más...

*

-Yo no poseo Real Jurisdicción en el Hades, mi hermano gobierna y hace obedecer sus órdenes, no me corresponde a mi decidir si esa alma vuelve con aquel que lo ama, ambos lo saben a la perfección

-Lo se padre, pero no pido tu intervención, simplemente tu permiso para que yo le permita la entrada y tu palabra de que no habrá obstáculos de tu parte

-¿Mi palabra? Pudo dártela, pero aún así sabes que esa empresa es un imposible, y la única recompensa que obtendrá ese mortal por su desacato será  la negación al descanso eterno

-Él lo sabe, y aún así, por el amor que siete hacia ese mortal, está dispuesto a correr el riesgo

-Ese amor que se profesan es absolutamente maravilloso, sublime y digno de mi protección Zeus. No existe palabras para describirlo, no es algo que esté escrito en lienzo o papel, no es una estructura matemática, mucho menos se encuentra en la perfecta constitución de una escultura, su amor es tan fuerte que ha logrado atar sus almas, aún y a pesar de que uno vive y el otro no.

-No importa cuan puro o fuerte sea ese amor, Afrodita,  el destino elige, la vida y la muerte sólo son parte de éste y el amor es una debilidad para ambos… al final un amor nace pero todo aquello que nace… tiene que morir…

*

David comenzó a besar el cuerpo ante él, besó, lamió y tocó cada centímetro de piel del moreno y delgado cuerpo.  Andrew dejó caer la cabeza ahogando un gemido que amenazaba con salir de sus labios y cerró los ojos, perdiéndose en la sensación, del apremiante progreso de David sobre su piel. El slytherin llegó hasta su abdomen, besándolo con fuerza y delineando con su lengua los finos contornos, siguió descendiendo sujetándolo con fuerza de las caderas, llegando hasta su ingle, donde dedicó más tiempo a sus caricias, Andrew se sentía al borde del éxtasis, aferrándose con fuerza a las sábanas, gimiendo y retorciéndose de placer.

-¿Seguro que no... has hecho esto... antes? –  le preguntó entre gemidos, entrecerrando los ojos. David sonrió de forma sucia

-Al menos... no despierto.

-Eres... un pervertido

-¿Eso crees? – la mano de David cambió de dirección y sujetó suavemente a erección de Andrew, haciéndolo sentir una sacudida tan grande que creyó que se vendría allí mismo. El slytherin miró los nudillos de Andrew, casi blancos por la presión con la que se sujetaban las mantas. Sonrió de forma maliciosa, quería hacerlo sufrir un poco más. Apoyándose en su otra mano y sin desatender la erección del gryffindor, lo tomó sorpresivamente en su boca, haciendo gritar a un sorprendido león.

David lamió desde la base hasta la punta, y Andrew se estremeció violentamente. El único ruido eran los gemidos entrecortados de Andrew, respondiendo a la cadencia de las caricias.

Pero aún y cuando disfrutaba de las sensaciones, no estaba dispuesto a tener el papel de sumiso y, con ese pensamiento en la mente, atrajo la el rostro de David hacia el suyo y diestramente puso al otro adolescente debajo suyo. Una vez estando en la cima, por así decirlo, podría controlar mejor la situación. O por lo menos, eso fue lo que intentó hacer.

David Morag no era de los que entregaban el mando fácilmente, lo cual solo ocasionó que protestara ruidosamente ante ese intento. Así que David respondió a los intentos de Andrew invirtiendo la fuerza en la otra dirección. Y admitámoslo, Andrew era gryffindor, y siendo gryffindor... le respondió.

Lo que empezó como un pequeño forcejeo por estar en la cima... terminó  en un enfrentamiento de lucha libre.

-No... yo... basta –  le dijo David con brusquedad, intentando usar su delgado cuerpo para volver a poner a Andrew de espaldas... aunque sin muchos resultados

-Oh... podrías... quedarte... quieto? –  Andrew logró hacerlo girar de cara contra la cama, no sin antes encontrar un poco de resistencia, pero aún así su fuerza era mayor a la del slytherin, así que David se hizo hacer.

-Como... si supieras... más que yo – bufó molesto, molestia que se evaporó al momento de sentir las manos del gryffindor recorrer su espalda, descendiendo de forma sensual hasta llegar a las caderas.

-Yo nunca dije... el que yo no... oh diablos – se quejó Andrew, y dando por terminada la conversación, se dirigió directamente a atacar el cuello del slytherin

La piel pálida estaba cubierta por una fina capa de sudor, resaltando su sensualidad natural.  David se apoyó sobre sus piernas y brazos. Andrew lo tomó por las caderas con firmeza comenzando a entrar en el rubio con lentitud para luego penetrarlo en dos rápidas embestidas.

-¡Oh... maldición! – maldijo David al sentir la brusca intrusión en su cuerpo.

Andrew lanzó un fuerte gemido que envió un escalofrío por la columna de David, lamentos de lujuria y placer brotaron de sus bocas y Andrew empujó de nuevo. El slytherin estaba en el límite, las manos del gryffindor le recorrían cada parte de su cuerpo mientras entraba y salía de su cuerpo.  David sintió que una mano tocaba su pene y sintió como si fuera a morirse, se arqueó al toque con un lamento de éxtasis, podía sentir el aliento de Andrew contra su cuello, sus manos casi sangran al cerrarlas contra las mantas con una fuerza bestial mientras Andrew lo penetraba más rápido, más profundo… Cuando sintió que la espalda de David se arqueaba bajo él sintiendo el calor del orgasmo, Andrew arqueó su espalda tensando todo su cuerpo liberándose entre espasmos, cayendo derrotado sobre el slytherin, estremeciéndose al contacto.

Se deslizó fuera del cuerpo de David, totalmente agotado, levantó su rostro y miró en los ojos de su "pareja", mientras buscaba algo en el azul de sus ojos.

-Mmm – murmuró Morag rodándose hacia un lado – no eres tan malo como pensé – le dijo incapaz de evitar fastidiar a su amante. Andrew lo miró fijamente.

-¿Sabes algo...? Tu sentido del romance me mata.

-Lo se... por eso me amas

-En realidad te amo cuando mantienes tu boca ocupada en otra cosa que no sea en hablar

-De acuerdo – y lo siguiente que Andrew supo fue el que David fue en comunión directa con sus labios.

*

-Sin embargo Zeus, tal vez el amor pueda ser manipulado por el destino, pero el corazón y el recuerdo, son la fuerza de algo mas que la inmortalidad, al igual que el polvo, son eternos, porque ellos mismos se crean

-Lo que deseo saber es ¿Porque la Diosa del Amor y el Dios Guía de las Almas defienden a esos mortales tan inferiores?

-Por que ellos tienen algo que nosotros no... sentimientos reales

-¿Y cual es el objetivo de esos mortales? ¿Su destrucción? Porque ese mortal planea descender al Hades y regresar a un muerto a la vida, lo cual solo puede significar su destrucción

-Su destrucción es inevitable…así como también es inevitable que su amor renazca

*

Estaba atardeciendo, pero él aún no tenía signos de querer ir a los calabozos y dormir, en cambio, en ese momento se encontraba ocupado, revisando los informes que sus profesores le habían enviado sobre los resultados de los recientes exámenes.

Aunque en realidad...

Arrojó las carpetas hasta el otro extremo de su escritorio.

Ni siquiera les prestaba atención...

Entrelazó sus manos y apoyó su barbilla en ellas.  Su mente no estaba precisamente atenta a los asuntos escolares, para ser sincero, se encontraba remembrando los recientes acontecimientos

Draco empeñado en hacer el Altar para ver a Potter.

La oposición de Granger y Weasley.

La decisión de Draco de ir al Inframundo en busca de Potter.

Y... la constante oposición de Granger y Weasley.

Bien...

Lo aceptaba...

En realidad, su mente se encontraba demasiado ocupada en otra cosa:

Maldiciendo a Potter.

¿Es qué aún después de muerto no podía dejar de fastidiarlo?

Claro que no.

Además de ser un gryffindor impertinente, malcriado y arrogante, era la copia exacta de James Potter, y por tanto llevaba en la sangre la sutil habilidad de hacerle la vida un infierno. Aún y cuando el dichoso gryffindor se encontrara en él.

¿Aún y después de todo ese tiempo, se preguntaba que había visto Draco en él?

Draco...

Se puso de pie y camino hasta situarse frente a la venta, el sol estaba por ocultarse, haciendo que el cielo adquiriera tonalidades rojizas, pronto la Luna debería aparecer sustituyendo al Astro Rey, aunque sería una luna oscura, sin brillo, y aún más pronto llegaría la media noche, la hora en que Draco partiría hacia un destino totalmente desconocido para cualquier mortal que tuviera vida, un lugar al cual solo accedían aquellos a quienes les habían arrancado la vida.

Alguien como Potter...

Y volvía al punto de inicio:  Potter

Snape tragó con dificultad y apretó los puños distraídamente. Detestaba a Harry Potter. Siempre lo había hecho. Detestaba esa expresión de héroe que se enorgullece de sus hazañas que siempre parecía tener. Detestaba todas esas virtudes que le hacían ser el gryffindor modelo: su lealtad, su valentía, su temeraria entrega y ese afán de romper las reglas. Detestaba el respeto que Harry inspiraba en todos los que lo conocían.

Igual a su padre...

Pero aún así, si pensaba fríamente, y dejaba de verlo como la reencarnación de James Potter, en realidad no había odiado al chico, no al grado de querer matarlo al menos, pero es que tenía la virtud de sacarlo de sus casillas con sus impertinencias y carácter altanero, haciendo algo difícil el no detestarlo. Sin embargo, de alguna manera supo ganarse su respeto.

Potter no se comportaba como un mago normal, en primer lugar porque, siendo la única persona que hubiera sobrevivido a la maldición asesina no podría catalogarse como 'normal', pero aún así, deseaba una vida normal, tener amigos, tener una familia, discutir con sus profesores sin que las discusiones cayeran en su obligación de salvar al Mundo y a las miles de personas que lo habitaban, y por tal razón, no recibía el trato de 'chico normal' que tanto deseaba.  Todos, incluido él, lo trataba de forma especial. Claro que en su caso no era un trato que le agradara, él se había encargado de hacerle la vida un infierno, no porque en él viera el rostro de James Potter como muchos pensaban, aunque algunas veces tenía mucho que ver, sino porque, la realidad de una guerra, era muy distinta a los tratos amables que se recibían en el Colegio, y él no estaba ahí para enseñar a un enclenque mimado como derrotar al Mago Oscuro más temido de todos los tiempos.

Y lo había derrotado...

A cambio de su vida...

Y la felicidad de Draco...

Draco había renunciado a todo desde el momento en que se enamoró de Potter, no desde que inició la relación como todos pensaban.  Desde que se enamoró de ese gryffindor, Draco ya había analizado los pro y los contra de ese sentimiento, su vulnerabilidad, y por tal razón lo mantuvo en secreto hasta que ya no pudo soportar más y la relación inició, para sorpresa de muchos y desagrado de muchos más.  Severus Snape estaba en esos últimos.

Nunca le pareció buena idea que Draco y Potter estuvieran juntos, había muchas cosas en contra, no solo eran sus nombres,  también estaba la constante oposición que encontrarían y el peligro que les asechaba, pero aún así, siguieron adelante y... triunfaron... por poco tiempo...

Draco renunció a todo, al honor del que gozaba su apellido, a su fortuna, pero lo que mas le dolió fue renunciar a su padre, y tener que enfrentarlo en el momento decisivo, y a pesar de lo mucho que le dolió separarse de su progenitor, nunca se arrepintió, porque tenía a Potter a su lado... y cuando murió, Severus sabía que una parte de Draco también había muerto, la parte que le hacía desear  vivir...

Por esa razón, había estado apoyando a Draco en todo lo que había estado haciendo, por más inverosímil que fuera, y lo seguiría haciendo, porque en el fondo, sabía que a pesar de haber renunciado a todo lo que tenía, nunca había renunciado al amor que le tenía a Potter, ni había renunciado a ese orgullo de slytherin que lo caracterizaba, y ese orgullo, sería el que le ayudaría a llegar hasta Potter, y conseguir ser feliz, porque se lo merecía, porque había luchado por esa felicidad.

Y él no sería quien se opondría a que Draco Malfoy finalmente fuera feliz...

Aunque fuera al lado de Potter...

*

-Muchos son los mortales que hubiesen deseado que el objeto de su amor no yaciera en el Hades ¿Por qué debo de hacer una excepción con ese mortal?

-Él no deseaba que la flama de su amor se extinguiera... deseaba que todo fuera diferente... pero simplemente no fue así... en su rostro no hay resignación, pero si un gran dolor y un infinito amor...

-Amor, Amor, ¿Qué es realmente el amor, Afrodita?

-El amor verdadero no tiene palabras para describirse, no conoce un punto exacto para existir o morir, no tiene un final aunque sin un principio que con el paso del tiempo hace un lazo tan puro y sublime que al ver los ojos de aquel que ilumina tu vida puedes ver ahí, por un instante la verdad de todo, y si miras bien, en el brillo de sus ojos, podrás darte cuenta que el Paraíso no esta aquí en el cielo, si no en sus corazones.

-... De acuerdo... ¿Cuál es el deseo de ese mortal?

*

Permanecía de pie frente a la chimenea, observando como el fuego quemaba todo aquello que pudiera dar testimonio de lo que planeaba, estaba quemando todo aquello que había investigado acerca del Inframundo, datos, mapas, descripciones, caminos... todo. Le había dado su palabra a Hermes de no revelar ni permitir que nadie más conociese lo que él sabía acerca del Hades, y por tal razón permitía que el fuego destruyera todo aquello que se le había permitido saber.

En sus ojos de mercurio se reflejaba el vaivén de las llamas, sin embargo, su mente no estaba donde sus ojos veían.  Su mente permanecía ajena a su entorno sumida en recuerdos añorados, recuerdos de aquel a quien ama. 

Rápidas emociones cruzaban por sus delicados rasgos, siendo resaltados sutilmente por la suave luminosidad del vacilante movimiento de las llamas sobre su pálido rostro, al mismo tiempo que le permitía a los recuerdos fluir libremente por su mente.

//Las manos de Draco descendían por su cuerpo hasta legar a su cadera, estando sobre él, susurrando contra sus labios palabras que sabían dulces y agrias como vino y que lo intoxicaban. Los dedos de Harry recorrían sus hombro, estremeciéndolo, acariciando la piel desnuda de su amante. El calor de las manos de Harry contra su piel desnuda lo estremecía; sus manos sostenían su cadera, asiéndolo con firmeza, mientras entraba y salía de su cuerpo, sin dejar de besar a Harry. Las llamas de la chimenea fundían la frialdad de los calabozos de slytherin, sin importarles estar sobre el frío piso de piedra. Jadeando suavemente, indefensos ante el placer que los envolvía.//

//Mientras la lengua de Harry recorría lentamente su labio inferior; sus manos subían para entrelazarse alrededor del cuello de Draco, acercándolo más, profundizando la sensación de perfección que los embargaba.  Harry arqueó su cuerpo, en un lamento de placer cuando sintió como Draco lo llevaba  firmemente al orgasmo. Las embestidas de Draco se volvieron erráticas, sintiendo como un torrente de sensaciones se arremolinaban dentro de él, terminando por alcanzar a Harry,  y sólo entonces... se sintió completo...//

//Deslizándose fuera del cuerpo de Harry, se colocó a su lado, abrazándolo por la espalda y apoyando su frente contra el negro cabello de su amante.  Harry se amoldó perfectamente al cuerpo tras él, entrelazando sus manos. Saboreando la perfección del momento.//

//Harry podía sentir el cálido aliento de Draco contra su cuello, enviando candentes escalofríos por su espina. Sus ojos observaban con interés como la madera era consumida poco a poco en medio de lenguas de fuego.//

-//¿Draco? – lo llamó Harry de repente//

-//¿Mmm? – respondió un poco adormilado//

-// Si tuvieras un deseo, ¿qué pedirías?...//

-//¿Ahora eres mi hada de los deseos? – preguntó Draco, y Harry no pudo evitar estremecerse cuando sintió sus labios rozar su lóbulo al hablar.//

-//Muy gracioso Malfoy – le respondió con fingida molestia//

-//Déjame pensar... pediría que Ron tuviera de cerebro lo que no tiene de sentido común, así no podrá decir que no me preocupo por él//

-//¡¡Draco!! – le llamó molesto al mismo tiempo que se giraba para encararlo – ¿Es una pregunta seria?//

-//De acuerdo, de acuerdo – concedió el slytherin, guardando silencio para meditar la posible respuesta. Pasaron varios instantes, y Draco pudo ver que Harry comenzaba a desesperarse, pero es que realmente no se le ocurría nada. Abusando de su humildad, lo tenía todo, desde riquezas, una buena posición social, era astuto, además de que era uno de los hombres más cotizados por su belleza física, no que los desmintiera claro, así que no se le ocurría nada que pudiera desear. Desvió su mirada hacia su amante. Harry lo miraba esperando su respuesta, observó sus ojos, que eran de un esmeralda vidrioso, llenos de inocencia y anticipación. Y en ese momento, algo en su interior se encendió como un cálido fuego que le embargaba el alma, un deslumbrante deseo creció en alguna parte de la mente de Draco, sin dejar de ver a las bellos esmeraldas, lentamente susurró//

-//Desearía estar a tu lado por toda la eternidad – Draco lo miró fijamente a los ojos, esmeraldas impecables brillaron con una emoción perfecta; era algo que no podía describirse con palabras, excepto en el corazón. Harry se inclinó hacia adelante y besó a Draco. Sus brazos se deslizaron y se unieron alrededor del cuello de Draco atrayéndolo extraordinariamente más cerca y Draco pudo sentir los latidos del corazón de Harry, contra su propio pecho.//

Cerró los ojos en un inútil intento de controlar los sentimientos que amenazaban con desbocarse y ahogarlo en un mar de sufrimientos y desilusiones. Le había prometido a Harry muchas cosas, le prometió una vida, un futuro, y lo sabía, no lo pudo cumplir. Pero esta vez... esta vez sería diferente...

-Y estaré a tu lado Harry – dijo con devoción abriendo sus ojos y mirando directamente a las llamas – juro por nuestro amor que estaré a tu lado

Finalmente, Draco se giró airosamente. Con un fluido movimiento de la mano izquierda, recogió su varita de la mesa, y, exudando pura elegancia y confianza suprema, caminó hacia la puerta, dirigiéndose a paso seguro hacia el Bosque Prohibido, donde lo esperaba lo desconocido...

Llegó hasta la orilla de Bosque Prohibido, con un fluido movimiento de varita la hizo convertirse en una daga bellamente decorada con amatistas, y con un movimiento certero y sin preámbulo se hizo un corte en el dorso de su mano.  Pronto su sangre fresca comenzó a brotar, fluyendo como estrechos riachuelos de color carmesí, manchando movió ligeramente su mano, evitando manchar su túnica negra. No pasaron más de dos minutos cuando una sombra comenzó a moverse entre la espesura del Bosque.  Con otro movimiento la daga a su estado normal, y con rápido hechizo sanador, su herida quedó cicatrizada.

Se acercó con lentitud hacia donde se encontraba la criatura que había mandado llamar por medio de su sangre, la única capaz de llevarlo hacia donde un destino incierto le esperaba. Tenía la cara y el cuello de un dragón, y luego el esquelético cuerpo de un enorme y negro caballo alado, agitando su larga y negra cola. Extendió su mano y acarició con suavidad el reluciente cuello del que tenía. Estuvo a punto de montar al Thestrals, cuando una par de voces familiares le llamaron.

-¡¡Draco!! – no necesitó girarse para saber que se trataba de Ron y Hermione, pero aún así lo hizo, esperando con cierta impaciencia a que llegaran hasta él. Cuando finalmente estuvieron frente a Draco, permanecieron en silencio, intentando regular su respiración. Draco los observó con recelo. Por ningún motivo permitiría que le impidieran ir al Inframundo.

-Si intentan impedir que vaya... – pero Hermione lo interrumpió, levantando su mano hacia el slytherin. Draco la observó extrañado, pero aún así tomó lo que la chica le ofrecía. Era un medallón de plata sujeto con una cadena del mismo metal, tenía en una de sus caras varios jeroglíficos rúnico, que por su experiencia en ellos, sabía que estaban destinados a la protección, lo giró para ver el reverso, y su corazón dio un vuelco al ver las inscripciones; en medio estaba su nombre entrelazado con el de Harry, y a su alrededor, envolviendo sus nombres con pequeños destellos, había diamantes y esmeraldas; y por la energía que palpitaba en su mano, sabía que estaba encantado con poderosos hechizos.

Tan abstraído estaba observando el medallón que no notó cuando Ron le ofrecía un pergamino, hasta que el pelirrojo lo acercó hasta obstruirle la vista y verlo. Lo tomó en silencio y lo desenrolló, viendo en él un mapa que marcaba el camino desde la entrada al Hades hasta los Campos Eliseos.  Una emoción fluyó en su rostro, destruyendo el recelo de sus rasgos, sintiendo un nudo del tamaño de una Rana de Chocolate en la garganta. Los observó nuevamente, pero esta vez, en sus ojos de plata no había recelo, sino una profunda gratitud.  Hermione ya no soportó más la tensión y se arrojó contra él, envolviéndolo en un abrazo cariñoso

-Tienes que volver... y tienes que traer a Harry contigo – le dijo contra su pecho.  Draco le regresó el abrazo, pero antes de que pudiera prometerle eso a Hermione, Ron colocó su mano sobre el hombro del slyhterin, atrayendo toda su atención.

-Tienes que llegar a él y tienes que buscar la oportunidad de estar juntos. Promételo – había tanta emoción en los ojos azules, una emoción reprimida que finalmente encontraba una forma de expresión.

-Lo prometo – vio como por la mirada de Ron pasaba una ráfaga de alivio, que rápidamente desapareció, siendo sustituida por una de preocupación

-Ten cuidado – le dijo, ejerciendo presión sobre su hombro.  Draco llevó su mano hacia la del pelirrojo y la apretó ligeramente en señal de asentimiento. Hermione se separó del rubio, retrocediendo al lado de Ron, para permitirle montar el Thestral, que los observaba con sus ojos blanco y relucientes como si entendiera cada palabra que intercambiaban. Draco se colocó el medallón alrededor del cuello, y montó el Thestral, se acercó a la cabeza de éste y le susurró algo que Ron y Hermione no alcanzaron a escuchar, les dirigió una mirada cargada de cariño a sus únicos amigos, y finalmente... El Thestral agitó sus alas, elevándose por los aires, para luego comenzar el vuelo hacia un mundo desconocido para cualquier mortal.

-Lo logrará, estoy segura – murmuró Hermione sin dejar de ver el lugar donde aún había podido ver al Thestral

-Lo se – murmuró Ron – después de todo es un Malfoy...

-Y ama a Harry

-Y sobre todo ama a Harry...

*

-Los deseos son ansiedades humanas que se desplazan entre surcos de irrealidades, porque simplemente parecen imposibles, siendo simples deseos que van más allá de la comprensión racional. Su mente crea la utópica realidad de lo que jamás podrán realizar, ¿por qué? porque para que un deseo se realice no basta con pedirlos, va más allá de desear, ahí donde el esfuerzo existe... reside el verdadero poder de un deseo...

-En ese caso... que luche por lo que desea...

-*-*-*-*-*-*-*-*-

Listo!!!!!!!!!  ¿Qué les pareció?  Espero que les haya gustado. Creí necesario un interludio, antes de comenzar con lo del Hades, algo así como para que Ron y Hermione aceptaran lo que había pasado e hicieran algo, sentirse útiles de alguna manera, y también esta la intervención de los Dioses del Olimpo, y por si hubo alguna duda, se trataba de Zeus, Hermes y Afrodita. Las conversaciones están basadas en versos escritos por Guadalupe Amor, pertenecientes a su poema Ángel Rebelde y Ángel Sumiso, para evitar mal interpretaciones, creo que se ajustan perfectamente a la historia. Para aquellos que les interese, estoy comenzando el primer capítulo de la continuación de Por un Juego, creo que a más tardar dentro de dos o tres semanas estará listo, se aceptan sugerencias y opiniones. Bien, nos vemos en el próximo capítulo. Bye.