Capítulo 11: Perdón
"Perdón es la acción de perdonar, un verbo que hace referencia a solicitar u otorgar a alguien la remisión de una obligación o una falta. Antes del momento del perdón, la persona que lo solicita debe estar arrepentida, mientras que el perjudicado por la falta tiene que estar dispuesto a dejar el problema atrás"
El perdón es una acción que a mi parecer esta demasiada maltratada, decimos lo siento a menudo, cada día por cada cosa que sucede se nos sale aquella palabra, la mayoría de veces no lo decimos porque realmente estemos arrepentidos sino para salir bien librados de una situación en específico.
Me encontraba en el hospital, eran las seis de la mañana y estaba en aquel solitario pasillo esperando. No podía hacer nada más debía esperar, Santana junto a Britt estaban a mi lado, pero yo no reaccionaba, todo había sucedido demasiado deprisa, en un momento estaba besando a Rachel y al siguiente la veía en una camilla rumbo al hospital.
Shelby y Jake llegarían en un par de horas debido a que no habían conseguido un vuelo para la ciudad, Damon y Marley también estaban de regreso y me sentía tan impotente, tan culpable de aquello.
No escuchaba nada de lo que me decía, tenía la cabeza baja y me sujetaba a mis rodillas en aquel incomodo suelo, no había podido dejar de llorar, estaba tan débil, asustada y no quería saber nada más que no fuera algo relacionado a la salud de Rachel.
El golpe había sido directo a su lado del vehículo, tenía tres costillas rotas, su pierna se había fracturado y un golpe en la cabeza era el causante de que ella no despertara, los primeros análisis nos indicaron que la inflamación en su cerebro comenzaría a bajar a medida que el tiempo pasara, pero para ello debían inducirla al coma.
-Toma bebe un poco – se acercaba Santana.
-No quiero – me cruce de brazos.
-No te estoy preguntando – se sentó a mi lado – sé que la situación es horrible, pero debes estar fuerte por ella.
-No puedo – susurre – si le pasa algo yo…
-No pienses en esto, el medico nos dijo que solo debemos esperar, Rachel es fuerte va a salir de esto.
Santana era un gran apoyo, pero mi inestabilidad emocional me impedía acercarme a ella, estaba enojada, furiosa con la vida y no quería hablar ni escuchar a nadie.
Lo único que de alguna manera me reconfortaba es que habían atrapado a la persona responsable, dos horas después del accidente había ido hacia nuestro apartamento a dejar una nueva nota, pero los policías habían conseguido atraparlo.
Santana me abrazo y comencé a llorar más fuerte esta vez, me sujete a su cuerpo y deje que todo lo que sentía saliera a flote, me estaba derrumbando, no quería seguir más.
Cerca de las ocho de la mañana Shelby junto a Jake llegaron apurados, solo me abrazaron y me pidieron calma, que tratara de tranquilizarme, pero no podía hacerlo.
Solo que quería que me dijeran que Rachel iba a despertar que se iba a poner bien.
-Familiares de la señorita Berry – salía el doctor
-Soy su madre dígame que sucede por favor
-Bueno la paciente perdió mucha sangre, el golpe en su cabeza es nuestro principal problema. No quiero anticiparme a dar un diagnostico por lo que les pido paciencia, ha reaccionado bien a los medicamentos, pero debemos tener fe.
No tenía fe, quería hacerlo, pero no podía, no quería perderla no así.
Dicho esto, salí del hospital, caminaba por las calles de Nueva York mientras las lágrimas caían por mis mejillas. Me sentía horrible, tenía ganas de vomitar, no podía caminar bien ya que me mareaba, pero tenía una solo idea en mente, quería ir a un lugar.
FLASHBACK
Era mi oportunidad, no había más opciones, me levante con cuidado de no despertarlo, habíamos tenido relaciones y sabía que su sueño era pesado, los años ganándome su confianza me habían permitido llegar a ese momento, lo había planeado todo, no importaba cuanto me había tardado, finalmente parecía dar resultado
No quería arriesgarme a ser descubierta antes de tiempo por lo que tome mi ropa y me vestí lo más rápido que pude, en el más completo silencio salí de la habitación y me dirigí a la planta baja de la casa, tome el teléfono y llame a la policía
-Por favor necesito a la policía es urgente – comencé a sollozar – llevo seis años secuestrada
-Señorita dígame la dirección ¿sabe en donde se encuentra?
-Calle 18 es la casa verde – susurre – por favor vengan rápido
- ¿Se encuentra su captor allí?
-Está durmiendo por favor lleguen rápido no tengo mucho tiempo
-Permanezca conmigo en la línea señorita ya las unidades están en camino, busque un lugar donde esconderse.
Corrí hacia la cocina y trabé la puerta con una silla para que no entrara, me senté el suelo llorando mientras al otro lado de la línea me pedían paciencia. Los minutos se me hacían eternos, era mi última oportunidad si no salía de allí prefería acabar con mi vida de una buena vez.
-Oh dios – dije al escucharlo gritar – por favor ayúdenme el despertó…
-Busque algo con que defenderse y escóndase en algún lugar de la casa, las unidades están a unos metros.
-No por favor – escuché un disparo – está disparando – dije aterrada el golpeó la puerta, pero no pudo abrirla y mis lágrimas me impedían observar que sucedía. Estaba temblando, pero si me quedaba allí iba a matarme.
Corrí hacia la puerta trasera y la golpeé tan fuerte que conseguí abrirla. El sol dio directamente en mis ojos y sentí unos brazos aferrarse a mí, grite con fuerzas y golpee a la persona que trataba de inmovilizarme.
-Policía – dijo rápidamente – tranquilícese, todo estará bien.
Al mirar su uniforme pude respirar tranquila y lloré, no podía dejar de llorar, el sol lastimaba mis ojos, pero me sentía tan bien de sentir el calor proveniente de los rayos de sol sobre mi piel, había pasado tanto tiempo.
Me cubrieron con una manta y observe a lo lejos que las personas comenzaban a llegar, había una mujer junto a un hombre tratando de acercarse hacia donde me encontraba, era de estatura baja, cabello oscuro, de piel bronceada. La mire por un momento y me hicieron ingresar a la ambulancia.
Era el fin, todo había terminado era libre. Al fin lo era.
FIN FLASHBACK
Tomé un taxi y me dirigí hacia la prisión, quedaba un tanto lejos pero no importaba necesitaba hacerlo, debía hablar con él.
Trate de componerme un poco, si quería que me dejaran verlo debía poner mi mejor rostro, así que camine hacia una pequeña ventanilla y le pedí al oficial que me dejara verlo.
-Quinn – dijeron a mis espaldas y ahí estaba Damon - ¿Qué haces aquí?
- ¿Tu qué haces aquí? – lo mire sorprendida
-Ya que Rachel esta bueno, tome su lugar para encerrar al idiota que le hizo esto, van a tomar su declaración en unos minutos y debo estar presente…
-Está bien.
-No deberías estar aquí
-Necesito que me ayudes a verlo, quiero hablar con él por favor Damon. Tengo que hacerlo
-Dios, me van a matar por hacer esto – tomo de mi mano – vamos – entramos a un estrecho pasillo, la luz era tenue y Damon se acercó a hablar con los guardias explicándoles la situación.
Yo me mantenía con la mirada en el piso, claro que tenía miedo de verlo y hablar con él, pero era algo que debía hacer. Era el momento.
-Solo tendrás diez minutos Quinn – me miro preocupado – estaré detrás de la puerta por si algo pasa – tomo mis manos – todo va a estar bien
-Gracias – lo abrace fuertemente.
Era una sala pequeña. Solo había una mesa y dos sillas, allí estaba el con el uniforme de la prisión, lo mire fijamente y él me sonrió. Me daba asco que lo hiciera, aun me sentía demasiado afectada por su presencia ya que lo único que conseguía era hacerme revivir el pasado
-Sabía que ibas a venir mi amor
-Ya estarás feliz ¿verdad?
-No planeaba que la abogada fuera en el auto, pero salió mejor de lo que imagine – sonrió – mi amor debes entender que nuestro destino es estar juntos, somos el uno para el otro
-No – negué rápidamente – no hay nada este nosotros, me hiciste demasiado daño, eso no es amor. Tú no tienes ni idea de lo que es amar a alguien
-Claro que lo es, cuide de ti, te aleje de un mundo asqueroso, mira tan pronto saliste caíste en las garras de esa mujer, por dios que asco al menos con mi plan pude deshacerme de ella, una lesbiana menos en el mundo.
-Yo soy lesbiana – suspire – y Rachel se va a recuperar, tu no hiciste más que dañar mi vida, mi mundo, me privaste de muchas cosas y me duele recordar los años que me tuviste encerrada.
-Lo hice por tu bien – trato de tomar mis manos, pero me aleje – te quise alejar de un mundo enfermo Quinn, mira a tu alrededor, violencia, parejas del mismo sexo, guerras, tú estabas mejor conmigo a salvo de todo esto amándonos.
-Tu no sientes amor por mí, estas obsesionado, todo lo que crees sentir solo está en tu cabeza, yo ahora tengo mi vida solo déjame vivir, déjame ser libre al fin…no quiero vivir aterrada, no quiero seguir con esto….
-Pero tú eres mía – dijo con un hilo de voz – eres mía….
-Yo soy Quinn Fabray y ahora tengo una vida, me he enamorado, tengo una carrera y tu obsesión me hace daño. Por favor sé que siempre quisiste una familia y tu esposa no pudo dártela, pero yo no soy ella, yo no puedo arreglar tu vida…
-Solo quería lo que todos tenían – suspiro derrotado – solo quería tener una familia.
-Lo sé, pero yo no puedo dártela.
-Lo siento tanto – quería creerle, deseaba creerle.
-Te perdono – al decir esto salí de la habitación y Damon me abrazo fuertemente, después todo se volvió negro, me había desmayado.
La presión me había pasado factura, llevaba más de 30 horas sin dormir, sin comer, solo llorando y lamentándome por lo sucedido. Mi cuerpo no aguanto más y afortunadamente Damon pudo ayudarme.
De corazón debía perdonarlo, no quería seguir llevando ese peso sobre mis hombros, no quería que el hombre que tanto daño me había hecho continuara arruinando mi vida, ese era el paso que debía realizar, era lo que debía hacer para sentirme libre.
El primer paso perdonar es aceptar que no somos responsables de las estupideces de la otra persona, es saber asimilar que si nos hicieron daño no podemos vivir con el rencor. Eso no hace más que dañarnos, nos aumenta un peso más a nuestras vidas.
Bien dicen que el perdón libera, es como soltar una enorme carga de nuestros hombros, es desprenderse de esa sensación de incomodidad.
Desperté en casa y las cortinas estaban cerradas, no escuchaba nada y recordé a Rachel, tomé mis zapatos y me dispuse a salir de allí cuanto antes.
- ¿A dónde crees que vas? – era Marley quien me sonreía desde la sala
-Al hospital – dije rápidamente.
-La hora de visitas ya paso, no hay nada más que hacer allá, además debes descansar.
-No puedo, debo estar a su lado por favor Marley.
-Te desmayaste además estas muy débil, lo mejor que puedes hacer ahora es descansar te prometo que mañana te llevare a primera hora – se acercó a mí.
-Lo siento mucho – suspire derrotada
- ¿Por qué? – me tomo de las manos.
-Tu luna de miel con Damon – suspire. Les había arruinado el momento .
-Eso es lo de menos, ahora lo único que importa es que Rachel este bien.
UNA SEMANA DESPUES
Siete jodidos días habían pasado y las cosas seguían igual, las heridas de Rachel de a poco iban sanando, aun así, su rostro seguía teniendo varios moretones, la hinchazón había disminuido, pero ella no despertaba.
Cada día iba a la misma hora de siempre a visitarla.
-Buenos días amor – entre a abrir las cortinas – hoy hace un poco de sol…eso es bueno.
Mi vida sin ella se sentía vacía, todos estaban demasiado preocupados por mí a tal punto que Santana y Britt se estaban quedando en casa conmigo, creo que tenían miedo de que hiciera algo. No puedo negar que la idea de acabar con todo había pasado por mi mente.
Los días pasaban de esa manera, no estaba viviendo, tan solo existía respiraba porque era inevitable y cada día el vacío dentro de mí se apoderaba más y más.
Las sesiones con Alex las había detenido por completo, no quería hablar con nadie.
Me la pasaba en el hospital o en casa pintando, no había vida, no si ella.
Había perdonado a mi captor, pero no podía perdonarme por lo sucedido, saber que Rachel estaba en una cama y no despertaba me mataba, era mi maldita culpa, era yo la causante de aquello y no podía perdonarme. Le había hecho daño, no la había protegido.
No nos perdonamos por castigarnos, no podemos aceptar lo que hicimos por lo que nos castigamos evitando el perdón. Estamos atrapados en aquel sentimiento de culpa, de saber que las cosas pudieron ser de manera distinta.
-Perdóname Rach – susurre acariciando su rostro – perdóname mi amor.
Lo único que deseaba en ese momento era que despertara, que me dijera que todo iba a estar bien y que me perdonaba que lo hacía aunque yo no sabía si sería capaz de perdonarme.
