Capítulo 11

Cuando Regina anunció la prueba sorpresa, mitad de la clase entró en desesperación, cuando anunció que sería oral e individual, la otra mitad tampoco quedó indiferente.

«¡Ay Dios mío, estoy perdida!» replicó Ruby sentada en uno de los bancos del pasillo. Todos los alumnos entraban en el aula solos, hacían la prueba y rápidamente se les permitía marcharse.

«¿Tú estás perdida? Soy yo la que voy a hacer la prueba con mi furibunda ex novia» dijo en voz baja Emma, sentándose al lado de la amiga.

«¡Miren quién ha decidido volver a hablarme!» dijo Ruby sin esconder su irritación

«Ruby, discúlpame por la manera en que he reaccionado, yo solo…me puse algo celosa»

«¿Celosa?» dijo incrédula

«Sí, eres mi mejor amiga y ahora eres amiga de ella. Y ella era mi…y ahora ya no es nada. Y pasáis todo el tiempo juntas»

«Alguien tenía que quedarse aquí para intentar reparar el destrozo que causaste, ¿no?»

«Por favor, no te enfades tanto. Sé que cometí una gran burrada con ella. Y que fui una idiota contigo cuando debería agradecerte por haberla cuidado en mi lugar»

«Pues sí deberías»

«Gracias. Y gracias por ser una gran amiga, aunque yo no lo merezca»

«Sabía que te darías cuenta de la estupidez que estabas haciendo cundo volvieras»

«Sí, me he dado cuenta. Voy a intentar solucionarlo todo»

«Espero que lo consigas»

«También lo espero»


Ruby y Emma fueron las últimas en hacer la prueba. Cuando Ruby entró en el aula, el pánico se instaló en Emma, pronto solo serían Regina y ella cara a cara.

Cuando Ruby terminó el examen, respiró aliviada, pues había sido más fácil de lo que había imaginado.

«Vaya, casi muero fuera esperando»

Regina sonrió

«¿Por qué tanto miedo? No iba a preguntarte nada que no hubieras estudiado»

«Ya, pero aun así tienes que admitir que haces esto solo para asustar a todo el mundo»

«¿Así lo crees?» dijo Regina con un falso tono de inocencia

Ruby frunció el ceño, pero estaba sonriendo

«Eres mala, Regina»

«¿Si soy tan mala como dices por qué has sacado la máxima nota?»

«¿Qué? ¿De verdad?» Ruby caminó deprisa hasta quedar cerca de Regina, la profesora estaba de pie delante de la mesa agarrando la ficha con los resultados. Ruby se inclinó para mirar, pero Regina la apartó

«Hey, no puedes ver mis anotaciones»

«¿Haces anotaciones?»

«Sobre todo el mundo. Tengo que escoger los monitores del próximo semestre y tu grupo tiene óptimos candidatos»

«¿Estoy entre ellos?»

«Ni pensarlo, tú eres mía. Serás mi asistente hasta que te gradúes, confórmate con eso»

Ruby sonrió bobaliconamente. Ser asistente de alguien como Regina sería algo maravilloso para su currículo.

«Gracias»

«Está bien, ahora vete. Me queda una alumna»

«¿Sabes que es…?» comenzó Ruby

«Lo sé» Regina la interrumpió

«No seas tan dura con ella»

«No prometo nada»


Regina sabía muy bien que las preguntas que le había hecho a Emma en el examen habían sido mucho más difíciles que las de los otros, aun así la muchacha se defendió muy bien.

"Joder, además de linda y sexy, tenías que ser extremadamente inteligente" La morena se encontró pensando, pero se reprendió. Lo que había tenido con Emma estaba definitivamente acabado.

«Entonces, ¿cómo me fue?» preguntó Emma en cuanto Regina cerró el cuaderno con sus anotaciones.

«Ha estado…hum…satisfactoria»

Emma asintió y se movió inquieta en la silla.

«Ya se puede ir, señorita Swan. Su resultado saldrá mañana junto con los de los demás»

Emma se levantó, pero en lugar de marcharse, caminó hasta Regina. La morena la ignoró y siguió guardando sus cosas en su bolso.

«¿Alguna cosa más, señorita Swan?» dijo alzando la ceja y mirando a la muchacha.

«Te extraño» dijo Emma muy bajito, pero Regina escuchó perfectamente

«Siento no poder decir lo mismo»

«Sé que me extrañas» la contradijo Emma

«Mucha presunción por su parte, ¿no cree?»

«Entonces, ¿por qué no dices no te me echas de menos mirándome a los ojos?»

Regina se giró y anduvo hasta quedar frente a la rubia. Cara a cara.

«No te extraño» dijo lentamente

«Estás mintiendo»

«Vete al infierno, Emma» la morena replicó y comenzó a girarse, pero la rubia la agarró e hizo que se girara de nuevo hacia ella.

«¡Suéltame!» dijo Regina llena de rabia

Emma la agarró con fuerza por la cintura, sus cuerpos estaban pegados.

«Puedes quejarte cuanto quieras, sé que me deseas, así como yo te deseo»

«Eso no importa, Emma, estropeaste todo lo bueno que teníamos»

«No todo» Emma sonrió triunfante «Aún tenemos química» la rubia besó a la morena, sus labios tuvieron que domar los suyos. Por fin, Regina cedió y entonces las dos comenzaron una lucha por el control. El beso tenía una mezcla de desespero y angustia, pero por encima de todo, deseo.

Regina dio unos pasos hacia atrás, recostándose en la mesa, las manos de Emma se deslizaron por sus piernas y la levantaron para que se sentara en el mueble. El beso aún no se había roto y duraría eternamente si no tuviesen que respirar.

«Te odio» murmuró Regina, jadeante

«Y aun así me deseas más que a nada ahora mismo» dijo Emma sin dar tiempo a la morena a argumentar, pues había vuelto a besarla.

¡Cómo echaba de menos Emma aquellos labios, aquel aroma, aquella suave piel! Todo en Regina la embriagaba. El segundo beso fue todavía más largo que el primero, Emma estaba entre las piernas de la morena que enlazaba su cintura con ellas. Los cuerpos de las dos ya se conocían demasiado bien, se encajaban tan perfectamente que parecían haber sido moldeados el uno para el otro.

El beso se rompió y las dos se miraron, la chispa del deseo quemaba en ambas miradas. Emma alcanzó el labio inferior de la morena entre los suyos y lo mordió provocándola. Regina agarró a la rubia por la nuca y apartando sus cabellos, tomó posesión de su cuello. La piel de Emma se erizaba con cada toque de aquellos deliciosos labios rojos.

La rubia gimió, sofocada, cuando la lengua de Regina pasó por el lóbulo de su oreja.

«Esto no significa nada. No te hagas ninguna ilusión» dijo la morena en un tono áspero y entonces apartó a la muchacha.

Emma la miró perpleja y en silencio, la profesora se recompuso, recogió sus cosas y salió del aula como si nada hubiera pasado. La rubia sonrió.

«¿A quién piensa que engaña?»


«¡Wow!» Ruby se sentó al lado de Emma en la cama «¿Tuviste de verdad el valor de hacer eso? ¿En nuestra aula?»

«No podía perder una oportunidad como esa»

«Y entonces, ¿van a volver?»

«Bueno, cuando nos besamos, tuvo la audacia de decir que no había significado nada. Pero podía ver en su mirada que aún es mía»

«Emma, estás jugando con fuego»

«Ya me conoces, adoro quemarme»