Traducción autorizada por just-an-artist-pl.
Capítulo 11: Rebelde
¡Muchas gracias por los comentarios!
Kurt me miró con tanta esperanza que era difícil para mí decir lo mucho que estaba en desacuerdo con el trato que él quería hacer con mi madre. Quería, todavía no lo hacía y eso era lo único que me mantenía calmado y cuerdo, y su toque. Estábamos recostados en su cama, aún desnudos, seguíamos viviendo en nuestra burbuja de amor, paz y sólo de nosotros. Sus dedos corrían por mi brazo, gentiles y cálidos, y sus ojos miraban a los míos. Azul, como un diamante y llenos con tanta tranquilidad y amor por mí, me era difícil escuchar y pensar. Mi mano descansaba en su pecho, mi pulgar corriendo sobre la piel donde su corazón estaba escondido y sintiendo su notorio latir. Latiendo por mí, latiendo junto con el mío y mostrándome que esto era real, que estábamos despiertos y no soñando.
―Todavía no estoy seguro de lo que él y Roxanne quieren hablar. Pero como te dije si él está dispuesto a ayudarme, darme dinero y hacerme más famoso, de seguro quiere algo más.
No dije nada. Kurt sabía lo que pensaba de eso, así que sólo escuché sus palabras.
―Y si dejo este club por un año, viajo y actúo para él, dará algo del dinero que genere y tal vez luego nos deje en paz. Si eso es lo que quiere. Observarme y ganar dinero a través de mí.
―Él es rico. ¿Por qué querría eso?
Kurt se rió entre dientes y pasó sus dedos por mis rizos.
―No entiendes a los ricos, ¿o sí? A ellos no les importa cuánto tienen ya, sino cuanto pueden ganar. Y a Henry... no creo que le gusten los hombres. Creo que sólo está fascinado de que algo así en realidad exista y quiere ver más de ello e intentar algo.
―¿Qué? ¿Quiere verte dormir con otro hombre?
Kurt negó con la cabeza, sonriendo divertido e inclinándose hacia adelante para plantar un suave beso en mis labios y apoyando su frente contra la mía, nuestros ojos cerrados.
―No. Roxanne no lo permitiría. Aquí soy un cortesano pero fuera soy un simple actor, un artista, un intérprete. ¿Crees que me dejaría ir solo? Francis o Thomas vendrían conmigo y me cuidarían.
Era extraño ya que mi madre lo trataba como a un hijo. Lo mantenía a salvo, le daba todo lo que quería. Pero le permitía dormir con otros hombres, quería que pagara sus deudas y no le daba ninguna libertad ni le permitía amar a nadie. Este era un juego tan perverso.
―¿Qué piensas? Un año no es mucho tiempo.
Claro que mi respuesta era no. Por supuesto que no podía estar lejos de él por un año. No después de esta noche, no tras decirle que lo amaba y el me dijera lo mismo. ¿Quién era yo para dejar ir a mi amor? ¿Y si no regresaba? ¿Si lo mataban? Habían tantas probabilidades que mi corazón comenzaba a doler con la sola idea de no poder ver su rostro cada día y asegurarme que estaba bien. Lentamente lo envolví en mis brazos, acercándolo y besando su mejilla antes de susurrar en su oído―: Te amo, Kurt. Te amo tanto que sólo pensar en que puedas irte por un año y no pueda besarte o abrazarte o incluso verte, duele tanto que no puedo soportarlo.
Estaba temblando, aferrándose a mi cuerpo y no era porque tuviera miedo sino porque me amaba. Me aseguré que lo sintiera en cada beso, palabra, toque. Todo lo que compartía con él y le daba, debía mostrarle cuanto lo amaba.
―Pero ―tragué saliva sintiendo el nudo en la garganta―: Si esto es lo que me lleva a estar contigo para siempre, te apoyaré.
―¡Eso fue simplemente estúpido! ¡Tan estúpido Blaine! ¡Todos estaban ahí y si Thomas no los vió... simplemente Dios, Blaine! ―Francis caminó de un lado para otro en mi cuarto, erizando su cabello y estando verdaderamente enojado conmigo. Bien, tenía razón. Correr hacia Kurt en mitad de la práctica mientras todos estaban ahí no fue lo más inteligente pero no pude evitarlo. Thomas se sentó a mi lado en una silla mientras yo estaba sentado en la cama y con una leve sonrisa.
―¡Deja de estar sonriendo¡ No es gracioso.
―Lo siento ―dije y Thomas rió entre dientes en voz baja. Después que corrí hacia Kurt y nos escondí tras la cortina, Thomas tomó mi violín y se aseguró que nadie nos viera. No pensé en nada cuando corrí con Kurt y no me importó nada en absoluto. Todo lo que quería era dejar el silencio entre nosotros y sólo estar con él, mostrarle cuan difícil era estar lejos de él y cuanto significaba para mí. Que él era todo lo que necesitaba y quería.
―Gracias, Thomas ―dije y apreté su hombro.
―Oh, de nada Blaine ―sonrió con brillantes ojos azul intenso. Tenía veinte años pero lucía mucho mayor por su muscular y alto cuerpo. Como un guardián debía ser físicamente fuerte, pero sus ojos y rostro terminaban mostrándome cuan joven era.
―No puedo dejar que ningún daño le suceda a nuestra única esperanza en este momento, ¿cierto? Y ya que no se me permite hacer nada, me aseguro que estés bien y Kurt también.
―Espero mantengas tu palabra, Thomas. Tú y Blaine me causaran un ataque al corazón, en serio.
―Si no te sientas y calmas, te provocaras un ataque al corazón. ―dijo Thomas y corrió una mano a través de su rubio cabello.
―Y si no dejas de ser un pequeño rebelde, te encerraré ―Francis gruñó y se sentó en mi escritorio, mirando a Thomas con los ojos estrechos.
―¿Rebelde? ―pregunté y mi sonrisa se desvaneció.
―Thomas salió con la gran idea de reprocharle a tu madre.
―Bueno no podemos dejar que Blaine haga todo. Si todos nos levantáramos en su contra ganaríamos. Casi somos el doble de personas de las que ella tiene para asesinarnos.
―Nadie va a ser asesinado, ¿entendido? Esperaremos y veremos lo que Blaine puede hacer y entonces, si no funciona pensaremos en algo más.
El pánico se arrastró hasta mi columna y giré hacia Thomas, mirándolo con ojos ensanchados.
―No puedes hacer eso Thomas. Pensaré en algo.
―Vamos Blaine. No podemos simplemente sentarnos, esperar y verte poner en peligro.
―No... no, Thomas ―corrí mi mano a través de mi cabello―: ustedes... ya se aseguraron que nadie averigüe sobre Kurt y yo. Está bien, quiero hacerlo. Ella es mi madre y esto es... mi responsabilidad.
Era extraño que el hijo tuviera que cuidar de sus padres. Yo cuidé de mi padre luego que ella nos dejó y ahora me tenía que asegurar que dejara sus las reglas y parara de arruinar la vida de las personas.
―Si necesito ayuda la pediré.
―¿Tienes alguna idea de cómo hacerlo? ―Francis eventualmente preguntó.
―No… todavía no ―con Henry todo era incluso más complicado y no tenía idea de lo que realmente quería―: Se irá en unas cuantas semanas y entonces lo pensaré. Henry complicó todo incluso más.
―¿Él quiere comprar la libertad de Kurt?
Bajé la mirada, mis dedos entrelazados unos con otros y me encogí de hombros―: No sabemos. Kurt piensa que quiere hacerlo, pero no estoy seguro. Justo ahora está hablando con Roxanne sobre un trato así que espero que Henry se vaya pronto.
Thomas murmuró algo y Francis me miró con confusión.
―¿Qué trato?
―Él... quiere irse por un año y acompañar a Henry. Qui... quiere actuar para él, porque Kurt piensa que está fascinado con que un hombre pueda atraer a otro hombre y... quiero decir, miren a Kurt. Es tan hermoso y talentoso, y claro que cada hombre se enamorara de él.
Oh, lo sabía porque me pasó a mí. Me enamoré tanto de él, pero la diferencia era que él me correspondía y nadie tendría alguna vez lo que teníamos. Era lo único que me daba la fuerza para soportar que esto debiera pasar.
―No sé si Roxanne lo dejará pasar. Es realmente protectora con Kurt y Santana.
―Lo sé... sólo quiero que se vaya. No puedo soportar la cara de Henry y la manera en que mira a Kurt.
Thomas inhaló bien y profundamente, y captó mi atención. Había alarma en sus ojos que se movieron a Francis y me miró de la misma manera, lo que me incomodó de verdad. ¿Sabían algo que yo no? ¿O era mi deseo demasiado loco?
―¿Qué?
―Blaine... estás celoso ―Francis susurró.
―¿Qué? No, no tengo motivo para estarlo. Kurt es novio y eso es todo lo que necesito saber.
―Blaine, debido a tu amor no fuiste capaz de contenerte ayer. Está vez tuvimos suerte y sé que debido a tu amor por Kurt no harías algo tan peligro de nuevo. Pero los celos son algo diferente. No digo que sean más fuertes que tu amor pero... son complicados y mucho más peligrosos―Francis explicó y me reí nervioso. No, no estaba celoso, no tenía motivo para estarlo. Kurt me amaba, sólo me besaba y quería a mí. Henry podía tratar lo que fuera que quisiera pero nunca obtendría lo que quería. Nunca.
―No… en serio. Sólo estoy preocupado.
Pero vi en sus rostros que no pude convencerlos.
Y de alguna manera en lo profundo de mi alma tampoco podía convencerme a mí mismo.
Casi era agosto y todavía no descubría lo que Henry quería y Kurt no habló con mi madre. El motivo era que teníamos más espectáculos de lo usual. Nuestras presentaciones eran las noches de miércoles y de viernes a domingo. Ahora mi madre las había cambiado, así que trabajábamos de martes a sábado. Ni siquiera fue su idea, era cosa de Henry porque quería ver a Kurt actuar. Quería verlo tanto como pudiera, oír su voz y ver su talento. Sólo había algo bueno en todo este desastre. Kurt no tuvo que dormir con ningún hombre desde que nuestro horario cambió, pero eso no significaba que no estaba agotado. Lo estaba, tanto que cuando nos veíamos lo dejaba dormir en mis brazos y nunca pedí sexo o nada a pesar de que lo quería. Cada vez que se sentía de humor lo hacíamos, pero nunca íbamos de vuelta a su habitación porque no nos sentimos seguros allí. Sabiendo que agosto estaba cerca y que mi madre y Henry se irían, me emocionaba y me daba tanta esperanza el que pudiéramos estar juntos con nuestros amigos y a solas. Como la primera vez.
―¡No puedo creer que esté haciendo esto! ―Maurice gritó a través de la cocina y un plato se rompió. Me quedé quieto, ya que quería abrir la puerta del sótano y oír la voz enojada de Claire.
―¡No tienes que destruir mi cocina! ¡No es mi culpa, Maurice!
Esperé, oí pasos tras de mí y vi a Julia y Philipp bajando las escaleras. Philipp me miró con preocupación en los ojos y Julia abrió la puerta, entrando rápido y furiosa.
La seguimos dentro mirando la roja cara de Maurice llena de enojo. Claire estaba más preocupada por su cocina y recogía las piezas del plato junto con Julia.
―Contrólate, Maurice. Tampoco estamos felices.
―Y ni siquiera es oficial. Tal vez cambie de idea ―fue Philipp quien intentó calmarlos mientras yo seguida sin entender qué demonios pasaba.
―¿No es oficial? ¡El momento en que Roxanne huele dinero, se olvida de todo y actúa con locura sin importar lo que signifique para nosotros o el club!
¿Mi… madre?, entré, ahí pie y esperando que se calmarán para así poder preguntar lo que pasó.
―Kurt aún está hablando con ella. Sabes la influencia que tiene sobre ella e incluso Santana está con él ―dijo Philipp y Maurice apretó los labios mientras Julia calmaba a Claire.
―¡Hice té! ¿Alguien quiere té? ―Oh… vi que estaba realmente enojada. En cualquier momento que Claire estaba a punto de perderse, hacía té para todos y alzamos la mano, en acuerdo. Habríamos sido estúpidos de lo contrario. Julia se sentó, al igual que Maurice y la tensión se desvaneció poco a poco, pero todavía estaba allí, esperando para crecer. Esperé, y esperé hasta que todos estuvieron callados y parecía que realmente podía hablarles sin que alguien me mordiera.
―¿Kurt está hablando con ella?
―Sí. Desde hace una hora creo ―Julia me sonrió y me senté junto a ella.
―Y... ¿por qué están todos tan molestos? ¿Qué hizo mi madre?
Oh, eso fue un error. Los puños de Maurice estaban temblando y su rostro se volvió profundamente rojo de nuevo pero no dijo nada ya que Claire le disparó una fría mirada de advertencia.
―Le preguntó a Maurice lo que pensaba acerca de que a Henry le perteneciera el club.
―A él... ¡¿qué?!
¿Henry? ¿Dueño del club? De ninguna maldita manera iba a pasar.
―Pero... ¿qué hay de ella?
―¿Cuánto crees que va a ganar por este club, junto con todos nosotros, el espectáculo y el especial?
Mis ojos se agrandaron y miré a Julia como si ella tuviera la solución para esto.
―Exactamente. Tanto que tu cabeza se marea.
―Pero... no va a pasar, ¿cierto? Ella sólo habló del tema.
Si esto pasaba, si Henry de verdad poseía este club, sabía que no habría manera de cambiar las reglas o hacerlo cambiarlas. Él podía arruinarlo todo y mandaría a todos y todo. Podía alejar a Kurt de mí, podía hacer la vida de mi familia incluso peor de lo que ya era y no podía hacer nada contra esto porque él no tenía conexión conmigo. Nada.
―Sí. Y dudo que ella este de acuerdo. Este club es su vida, ella lo hizo el club que es ahora.
Claire dio a todos una taza de té y Maurice resopló, cruzó sus brazos ante su pecho y miró a Philipp.
―¿Qué te hace estar tan seguro?
―Porque Kurt y Santana no lo dejarán pasar ―dijo Julia.
Me sentía tan mal... tan mal y culpable. Debí hablar con ella antes de que todo esto pasara. Debí decirle quién era yo y lo que hizo. Debí intentarlo al menos porque, ¿qué me podía hacer? Nada. Era su hijo, fui el niño que tuvo dentro de su cuerpo por nueve meses y no había manera que hubiera olvidado la época conmigo y mi padre.
―¡Hablaré con ella! ―me puse de pie y Claire corrió hacia mí y tomó mi brazo, forzándome para volver a tomar asiento.
―No vas a ningún lado. Esperamos a Kurt y Santana, y saber si de verdad lo quiere vender. Luego puedes ir si quieres.
―Pero...
―Nada de peros. No me hagas enojar más de lo que ya estoy. Maurice sólo está exagerando.
Maurice la miró, esperando decir algo pero ella le devolvió la mirada y decidió cerrar la boca y mejor tomar su té.
―Esperamos a Kurt y Santana ahora, y no te atrevas a hacer algo más que sentarte aquí y tomar el maldito té.
Estábamos en silencio, bebiendo y ni siquiera intentando decir algo pero nuestras mentes estaban dando vueltas. No tenía idea de que era peor. Que Kurt me dejara por un año sólo para complacer a Henry para que así nos dejara en paz o estar con Kurt mientras Henry mandara en nuestras vidas. Ambas eran terribles y no quería que pasaran. No quería que Kurt se fuera o que Henry se quede aquí para siempre. Todo lo que quería era estar con Kurt, darnos libertad y simplemente vivir. Sólo quería vivir como solía hacerlo. El tiempo antes de que viniera se sentía tan irreal para mí después de estos meses estando aquí. Se sentía como si sólo estuviera soñando y en realidad nunca experimenté todas estas cosas. Como presentarme en un teatro y hacer a las personas felices, correr por las calles y tocar donde quisiera o pasar la noche en un establecimiento con otras personas riendo y bebiendo. Deseaba que Kurt y yo nos hubiéramos conocido bajo otras circunstancias y simplemente estar. Por un sólo segundo realmente deseé que esto nunca pasara porque me sentía tan impotente y perdido, pero por otro lado sabía que nunca lo querría de otra manera. Las persona de aquí eran mi familia, Kurt era mi amor y quería que todos estuvieran seguros.
―Ya vienen ―Thomas dijo mientras abría la puerta y todos levantamos la vista con cejas arqueadas. Rápidamente dejé mi lugar al segundo que vi a Kurt y corrí hacia él a pesar que no estaba tan lejos de mí. Ignoré la risa burlona de Santana, ignoré el que Thomas tuvo que retroceder dos pasos para que yo pudiera tomar el rostro de Kurt entre mis manos y besarlo. Sólo presionando mis labios contra los suyos, sintiendo como me correspondía y sólo necesitaba sentirlo, a él, de verdad. Pasó los brazos alrededor de mi cuello, manteniéndome cerca y rompí nuestro beso, acariciando su mejilla y mirando a sus ojos inquisitivamente y Kurt negó con la cabeza
―¡Es una perra! ―Santana gruñó y nadie estuvo en desacuerdo―: Y Henry es un bastardo enfermo. Espero se vaya pronto.
Kurt sonrió... una aguada sonrisa, besó mis labios y tomó mi mano para que volviéramos al banco y nos sentáramos. No dijo nada pero seguía dándome miradas como si me fuera a decir algo después.
―¿Qué dijo? ―Maurice preguntó con su voz todavía enojada.
―Kurt ofreció pasar un año con Henry porque quería apoyarlo y a su talento, pero dijo que no y Roxanne nos dijo que él se quedaría algo más de tiempo. Pero lo bueno es que no le venderá el club. Le pertenece a ella y eso nunca cambiará.
Exhalamos de alivio y por fin los vi sonriendo, realmente sonriendo.
―Oh esperen, aquí viene la mejor parte. Él se irá con ella a buscar gente nueva y cuando estén de regreso, tendremos algunas geniales noticias ―gimió y se sentó, junto a Philipp―: Geniales noticias. Permítanme reír, probablemente él quiere ser dueño de una parte del club y regirlo junto con ella. Si no lo supiera bien, diría que se aman.
Por alguna razón todos rieron menos yo que estaba más enfocado en Kurt y lo que mantenía dentro de sí. Algo pasó, lo sentía. Lo sentía por la manera en que apretaba mi mano, por lo rígido que estaba su cuerpo y cuan pálido estaba. Usualmente su pálida piel lucía hermosa pero ahora sólo se veía enfermo y preocupado.
―Él le dará dinero, le comprará algunas personas y creará su propio negocio ―Philipp dijo.
―Sí, pero la cuestión es que sólo está interesado en el espectáculo especial y sólo tenemos a Kurt y a mí aquí. Así que, no sé pero yo no me iré y tampoco Kurt, y Roxanne nunca estaría de acuerdo con eso.
―¡Tenemos que hacer algo! ―Thomas dijo y todos giramos la cabeza hacia él. Entendí lo que Francis dijo sobre que Thomas era un rebelde. Lo tenía en los ojos, las ganas de pelear, la convicción de que esto era lo correcto. Era más valiente de lo que yo fui en el pasado.
―No podemos dejar que pase. Ya ha estado mandando sobre nuestras vidas por años y, de acuerdo, tenemos una buena vida aquí cuando seguimos las reglas pero no es vida en absoluto. No nos dejan amar, no podemos mostrar ninguna emoción, sin celos, nada. Tenemos que controlarnos y actuar como marionetas. ¿Y qué hay de nuestra libertad? Libertad para irnos, decidir lo que queremos hacer. Muchos de nosotros tenemos familia allá afuera, amigos. Muchos tenemos sueños que queremos realizar. Y todos esperamos por... ―miré a Thomas con ojos ensanchados, mirándolo y suplicando que no dijera una palabra sobre que Roxanne era mi madre. Kurt no tenía idea y nunca nadie lo mencionaba cuando él estaba cerca. Kurt no lo podía saber y preocuparse más de lo que ya estaba y no debía descubrirlo de esta manera. Yo tenía que ser quien se lo dijera.
―... que un milagro suceda.
Estuvimos en silencio por un tiempo, mirándolo a él o a nuestras tazas y Santana rompió el silencio.
―Tiene razón, lo saben. Quiero decir, Kurt y yo tenemos una buena vida aquí pero no quiero pasar el resto de mi vida aquí.
―¿Y qué deberíamos hacer Santana? En el momento que uno de nosotros se revele, puede incluso matarse porque ella lo hará ―Maurice dijo.
―¿Hablar con ella? Somos muchos aquí, si todos nos revelamos, ella no tendría oportunidad ―Thomas dijo con tanta convicción en su voz y una sonrisa en el rostro―: Si todos queremos lo mismo, si todos peleamos, sólo podemos ganar.
―No la conoces Thomas. No tanto como yo o todas las personas de mi edad. ―Claire suspiró y vi a Julia y Philipp asintiendo―: Eres joven, quieres ser libre, lo entiendo, pero no podemos ir contra ella sin un plan.
Julia y Philipp negaron con la cabeza hacia Claire, mirando a la sonriente mujer con sorprendidas y abiertas bocas.
―Así que, ¡¿lo haremos?!
―Bueno, ¿qué piensan ustedes chicos?
Mi corazón estaba acelerando mientras los veía asentir, Thomas brincó, celebró y corrió hacia Claire besándola en la mejilla y fue como si... como acordar ir todos a la guerra. Era como si la carga sobre mis hombros se volviera menor y a pesar que todos estuvieron de acuerdo, vi como algunos no creían que lo estuvieran haciendo.
―Pero no hoy. Esperaremos hasta que se vaya y luego pensaremos en algo juntos.
De repente todos estuvieron hablando alto y al mismo tiempo. Estaba paralizado, mirándolos y sin realmente creer que estuviera pasando. Que todos fuéramos contra mi madre y no sólo esperaran que yo me moviera.
―Blaine, ¿podemos ir a tu cuarto? ―Kurt susurró en mi oído y me sacó de mis pensamientos.
―Claro ―suspiré, mando a su rostro cansado y tomé su mano.
Los dejamos en la cocina, subimos las escaleras y entramos a mi cuarto donde estaba simplemente en silencio y la puesta de sol inundando la habitación con una luz cálida. Tomando su mano lo seguí hasta la cama, nos sentamos y me incliné hacia él dándole un beso en la mejilla y sonriendo mientras se sonrojaba. Si, se veía mucho mejor con un poco de color en su pálida piel.
―¿Qué más pasó? Veo cuán exhausto estás.
Mi amor mordió su labio inferior y evitó mis ojos por un tiempo, aspirando y expirando, y viéndome con ojos llorosos. Oh... joder.
―Kurt... estás asustándome.
―Simplemente estoy feliz de tenerte. Yo... soñé por mucho tiempo con dejar este lugar, pero nunca pensé que se haría realidad. Soñé con irme volando y vivir, ya sabes.
Todavía me asustaba porque toda está plática sobre ir y ser libre estaba tan lejos de mí ya que todo esto pasaba por mi madre y Henry.
―Y... ―sollozó y las lágrimas comenzaron a caer por sus mejillas―:... y sé que contigo puedo ser libre.
―Oye, no llores Kurt ―susurré, sintiéndome un poco desamparado y honrado porque se estaba abriendo a mí, el que no sólo me mostrara sus sentimientos sino que llorara, me ponía tan... no tenía idea de que hacer. Sequé sus lágrimas, besé su mejilla húmeda y lo retuve cerca.
―Claro que serás libre. Todos lo seremos. Lo prometo. Sé que... prometo demasiado, pero mantendré todas mis promesas.
Sonrió de lado y su aguada sonrisa dio calor a mi interior. Buen Dios, esto debe ser una buena señal, ¿cierto?
―No sólo es eso, Blaine ―se apartó, mirándome a los ojos y corriendo los dedos en mi cabello, acariciando mi rostro y besándome dulcemente, tan dulce que tuve que contener un gemido que se arrastró hasta mi boca. Esto fue... diferente... mejor, más real, en carne viva, honesto como si su corazón hubiera salido de su pecho a mis manos y esperando que lo sostuviera cerca y a salvo para que nunca nadie pudiera tocarlo o lastimarlo. Me abrazó, simplemente me abrazó y susurró en mi oído, mejilla contra mejilla:
―La noche que hicimos el amor... nuestra primera noche... me mostraste cuánto me amabas. Me mostrarte que el amor existe y cuánto puede curar mi alma. Cuánta esperanza puede dar ―pausó por unos segundos―: Nunca pensé que podría sentirse así... cuando duermes con alguien... y nunca pensé que alguien pudiera hacerme feliz con un sólo toque, un beso. La manera en que... me besaste y... únicamente te preocupaste por mí. Nunca supe que podía sentirme así... o sentir tanto por alguien y alguien por mí.
Me sentí mareado… tan mareado porque me hacía tan feliz que no sabía si debía llorar con él o besarlo sin sentido. ¡Porque si! Sí, todo lo que quería darle y mostrarle era esto y saber que podía hacerlo, que lo hacía bien, me dificultaba respirar. Estaba feliz, tan feliz y tan enamorado de él que sólo podía ser un pecado.
―Te amo por eso y... te amo ―susurró, esnifó y lo abracé, frotándome contra su cuello y respirando su aroma.
―También te amo.
Volvió, besándome de nuevo y sosteniendo mi rostro. Sus labios estaban húmedos, su rostro estaba húmedo pero no me importó en absoluto. Siempre lo besaría sin importar que estuviera llorando, gritando, riendo durmiendo. Siempre lo besaría.
―Me asustaste... de verdad. Luces tan exhausto que pensé que algo pasó. Algo que Santana no mencionó.
―No. Todavía no. Pero no importa. Lo que sea que pase... mientras me ames y...
Y allí estaba su antiguo comportamiento de nuevo. El Kurt que tenía tantos problemas abriéndose pero que esperaba pudiera entenderlo de todas maneras. Sonreí y él lo intentó de nuevo, sin abrir nuestros ojos, sólo abrazándonos, con las frentes tocándose.
―Te amo y sé que... seremos libres un día.
Si, seríamos libres. Dejaríamos este lugar pronto, iríamos a América y viviríamos nuestros sueños juntos. Envejeceríamos juntos, tal vez encontraríamos personas como nosotros y ¿formaríamos una familia? Dios... cuánto deseaba que pudiéramos empezar a vivir así mañana. Hasta ahora lo único que podía hacer era canturrear en acuerdo y besarlo, susurrando―: Pase lo que pase.
Y Kurt sonrió contra mis labios.
―Pase lo que pase.
Gracias por leer. Gracias por comentar. Gracias por sus favorite/follow.
