Los personajes de esta historia son propiedad de SM yo solo me dedico a fantasear con ellos. Favor de No copiar historia sin mi autorización ...


Ha vuelto con el único fin de colocarles el final de esta historia por este medio. Nos leemos abajo.


** POV-EDWARD **

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No puedo creer que esto esté pasando. Tan solo han pasado dos días desde que me di cuenta de la relación entre mi supuesto amigo y mi secretaria. De repente no puedo evitarlo y solo le hablo a ella por cosas de trabajo y lo menos posible por el simple hecho de que me puede que esté con él.

De todas las personas en el mundo, ¿Por qué esta tenía que ser Emmett? ¿Por qué no se dio cuenta que me interesaba? ¿Será porque yo tengo hijos y Emmett no?

¡Demonios! Estoy enamorado de ella. ¿Porque no te diste cuenta Isabella? ¿Porque?

—¿Señor? —levanté la vista.

Eres tan hermosa

Estaba vestida formal pero deslumbrante. Sus labios carmesí. Su rostro. Su angelical y bello rostro. Yo te quería a mi lado Isabella. Pero lo escogiste a él. Se aclaró la garganta y sus mejillas se tiñeron del color que tanto adoraba. Pero recuerdo que con él también se ha de sonrojar. No puedo evitar mostrar lo que siento por dentro. Los celos me están carcomiendo el alma.

—¿Decía? —pregunté al fin.

Volvió a sonrojarse y ya no sabía si molestarme o amarla más si es posible que pueda hacer eso. Creo que me quedo con lo segundo. Aunque me muera de los celos. De la rabia. La impotencia. Pero si ella es feliz, tengo que resignarme.

—Si. Ammm. —me encanta cuando tartamudea.

Unos toques en la puerta nos sobresaltaron a ambos.

—Adelante —digo un poco frustrado por la interrupción.

—Buenos días Edward.

Suspiré agotado. No otra vez. Charlotte Es la nueva secretaria que contraté para que Isabella trabaje a mi lado y mi padre, mientras las cosas en la empresa mejoren y sea más sencillo para Isabella estar accesible y a la par de mi padre y mío.

—¿Qué necesitas Charlotte? —le pregunto, revisando el balance que tengo en mis manos, el mismo que estoy revisando con Isabella.

—Nada. Sólo... Me preguntaba si te apetecía tomar un café. Así te lo traigo —levanté mi vista hacia ella quien me veía de manera extraña, pero no le di importancia.

—¿Tu quieres café Isabella? —miro a Isabella y me sorprende ver su expresión.

Parece molesta mirando fijamente a Charlotte y al darse cuenta que la observo, se gira hacia mí.

—Claro —contesta, dándome una tímida sonrisa

Me giro hacia Charlotte y ella fulmina por un momento con la mirada a Isabella para luego sonreír de manera extraña. Me mira a mí y yo frunciendo el ceño le contesto a su pregunta.

—Trae dos capuchinos por favor. —ella abre los ojos y mira molesta a Isabella quién me ve sorprendida.

Levanto una ceja a Charlotte, sin saber que significan las miradas de ambas.

Charlotte sale furiosa de la oficina y yo me quedo en las nubes.

—¿Que fue todo eso? —pregunto y al ver a Isabella, ella sonríe como si se burlara o estuviese satisfecha.

Me ve y su sonrisa se borra inmediatamente. Se encoge de hombros como si no supiera nada y dirige su mirada al balance que tiene en sus manos. Me quedo sin entender. Suspiro y decido no darle importancia a lo que sucede y no entiendo.

—¿Cree que lo lograremos? —pregunto a Isabella quien sigue con el balance, revisándolo.

Cuando estamos solos la trato de usted. Haciéndole ver que soy el señor y ella es la señorita. Yo su jefe ella mi secretaria. Ya no puedo tutearla pues no quiero hacerme más ilusiones que no me llevaran a ningún lugar.

Era perfecta para mi. Me he lamentado tanto por ello pero es que haberme enterado de su relación fue shockeante.

¿Por qué Isabella? ¿Por qué? Dime nena... ¿Por qué no me escogiste a mí?

No dejo de verla. Quisiera decirle lo que pienso pero me callo. Callo todo lo que siento. Todo lo que ella me hace sentir, lo que me provoca. Observarla por mucho tiempo se me ha estado haciendo costumbre. Ella levanta su mirada hacia mí y me sonríe apenada.

—Tengo fe en que todo se resolverá y de la mejor manera.

Su respuesta logra quitar un poco de mi estrés. Trato de no pensar en su relación con mi antiguo amigo. Desde ese día no le dirijo la palabra ni contesto sus llamadas porque no me apetece hablar con él. Levanto mi cabeza al ver que la puerta se abre y entra Charlotte quien trae solo una taza. Frunzo el ceño ya que si mal no recuerdo le dije que trajera dos.

—Aquí tienes Edward —dice, colocando la taza en mi escritorio e inclinándose.

¿Acaso Charlotte me está coqueteando? Miro a Isabella quien está fulminándola con la mirada. Parece... Ah no puedo creerlo. ¿Es posible que...? ¿Isabella está celosa?

Abro los ojos en sorpresa y observo detalladamente a Charlotte. Lleva puesta una minifalda, más bien parece un pedazo de tela. Su camisa tiene los botones de enfrente abiertos, mostrando sus grandes pechos... Ahora entiendo todo.

Miro a Isabella y ella me ve... Decepcionada.

—Charlotte, te dije dos café. ¿Por qué solo hay uno? —le pregunto frunciendo el ceño.

—Bueno, pues... ya no hay más. Que te aproveche. —contesta sonriendo e inclinándose para que pudiese ver sus pechos.

¿Que esta mujer no conoce la decencia?

—¿No hay más? —pregunto, viendo con desconfianza la taza.

Charlotte sonríe y asiente. ¿Se supone que lo que hace es un coqueteo? ¡Qué horror!

—Bien. Isabella, eso quiere decir que compartiremos. Espero no te moleste —sonrío en dirección a Isabella quien me mira sorprendida por unos segundo hasta que al final sonríe y asiente con la cabeza

—Bien Charlotte, gracias por el café. Ya puedes retirarte —le hago saber sin siquiera verla.

Después de lo que pareció horas, escucho como cierran con fuerza la puerta. Levanto la cabeza entonces para poder ver a Isabella, ella está con los papeles del balance y me enamoro aún más si es posible al ver su sonrisa. Ahora parece feliz y eso me gusta.

No te fallaría nena. Aún si estás con otro yo sólo tengo ojos para ti no te des cuenta y posiblemente jamás lo sepas... He decidido guardar este amor hacia tí en un profundo silencio mientras siempre te vea sonreír... haré que eso sea suficiente, aunque duela.

Me siento ansioso ya que hoy es un día muy importante. La junta que se llevará a cabo se hablará de cómo administraremos y haremos remodelaciones internas en la empresa. No se como se lo tomarán los demás. Tampoco es que me importe pero, sé que el estrés comenzará mucho antes que la junta comience.

—Deberán llenar todo esto —miré los papeles que ella me mostraba.

Era un día de esos donde se trabajaba de más. Suspiro. Ya estoy cansado pero debo seguir. Esto es mi mundo. Agradezco de todas las maneras que Isabella está ayudándome, su compañía y su empeño me han hecho esto más llevadero.

—¿Señor? Ya todo está listo. Los socios y demás personal estarán en menos de una hora en la sala de junta.

—Gracias señorita Swan.

Me dolía. No podía hacer más. Pero me dolía tratarla con tanta al menos ser su amigo pero eso será malo para mí porque lo que realmente deseo es que se fije en mi. Quiero tenerla conmigo… como mujer.

Ya no quiero estar así. Me mata saber que "él", mi "amigo", disfruta de ella y como estupido solo me queda observarla. Y amarla. Amarla en silencio. Amarla aún en contra de mi mismo.

Porque sí, Isabella. Te estoy amando. Te estoy Amando en silencio. Un silencio que me agota, un silencio que me está torturando, un silencio que me mata. Me matas mi nena hermosa. Jamás había sentido algo tan fuerte, tan intenso. Te necesito a mi lado.

¿Porque no me eliges a mi? Yo te daría el mundo si me lo pidieras. Mi Alma y corazón ya son tuyos... te pertenezco. Pero no me quieres a tu lado y eso me mata lentamente. Suspiro... me siento agotado, pero debo seguir... al menos estas conmigo, no importa la forma, te tengo cerca y espero siga de esta manera.

Todo el personal ejecutivo ya estaba ingresando poco a poco en la sala de juntas. Quería acabar con todo esto de una buena vez. Ahora si me desharé de gente indeseable, no joderan mas mi empresa.

Poco a poco, Edward. Ve poco a poco.

—Señor, ya están todos, y solo falta usted.

Miro a Isabella… Tan hermosa. Vestida con un pantalón de tela beige que se adhiere a su piel enmarcando sus bien proporcionadas caderas y muslos, de pretina ancha. Unos zapatos súper altísimos que le quedan perfectos. Una camisa manga larga azul marino con cuatro botones en V en la parte de su pecho, sin dejar nada a la imaginación. La camisa, aunque oscura, es transparente. Lleva una por dentro pero su busto... ¡Dios! No es voluptuosa pero es perfecta. Justo todo donde debe de ir. La camisa dentro del pantalón. Su largo cabello amarrado en una firme coleta. Su maquillaje era profesional. Nada cargado. Mostrándose como ella es realmente. En simples palabras.

Hermosa... Perfecta.

Sus ojos, ahora escondidos tras de unos finos y transparentes lentes. Sus labios pintados de un rosa que resalta su rostro. Se los muerde en un acto de nerviosismo.

—¿Señor? —su voz me trae de regreso a la cruda realidad.

No es mía. Me duele al saber que no es mía.

—Vamos. Acabemos con todo esto —digo levantándome de mi silla y camino hacia afuera.

Al pasar cerca de ella, aspiro con fuerza. Su olor... delicioso. Me preparo para enfrentarme a la avalancha que será la junta. Todos ya estaban allí. Mi padre me dio una palmadita en el hombro. Me senté a la par de él e Isabella detrás de ambos.

—Buen día a todos. Les agradezco su presencia —comenzó mi padre. Todos guardaron silencio— La anterior junta la cancelamos porque hemos notado ciertos... inconvenientes a lo que se refiere el traspaso de tanto producto como el mal manejo del dinero en la empresa —siempre directo al punto. Todos comenzaron a balbucear— Silencio por favor...

—¿Qué quieres decir Carlisle? Que no hacemos bien nuestro trabajo? Es eso? —apreté mis manos cerrándolas en un puño que hasta me dolía.

Maldito James. Odio hasta escuchar su nombre en otra persona.

—Eso mismo Vulturi... porque si se hiciese bien el trabajo no estaríamos en esta situación —estúpido.

Me rebalsa siempre. Mi padre me hizo señas de que me tranquilizara. Pero este tipo me irrita.

—Habrán sus laptop —todos hicieron lo que mi padre les dijo— Isabella por favor, haznos el honor.

Isabella quedo viendo a mi padre como si le hubiera salido una segunda cabeza. Me miró y le sonreí con un asentimiento de cabeza le di la palabra pues nadie mejor que ella para explicar el balance. Estaba nerviosa y se notaba pero sabía que lo haría bien... Siempre es así.

—Buen día —la veo tragar saliva y luego de cerrar sus ojos por un segundo y respira.

Se aclara la garganta, vuelve a abrir los ojos y su rostro ha cambiado totalmente. Sonrío. Es increíble cómo puede cambiar de una postura a otra. De un semblante a otro.

—Bueno, comencemos con algo simple. Como ya todos saben, esta empresa fue fundada hace 54 años por el señor Anthony Cullen. Todo estaba en su mejor momento; los manejos, las entradas y salidas tanto de inventario como de dinero...

—Eso ya todo el mundo, hasta los que no trabajan aquí, lo saben —interrumpió, como no, el idiota de James Vulturi.

Iba a hablar pero Isabella, como siempre, supo apañárselas sola.

—Sí. Todos lo saben señor Vulturi. Aún no llego al punto. Debo empezar diciendo como ha sido todo desde un comienzo porque si digo lo que está pasando ahora, todos, sin excepción, no sabrían entenderlo —sonrío.

Esta mujer es la mejor

—Ahora bien —prosigue con la cabeza alzada— Lo que entraba a esta empresa así como lo que salía era lo más grande que existía. Después del fallecimiento del señor Anthony Cullen, le siguió su hijo, el señor Carlisle Cullen, a quien tenemos el honor de tener entre nosotros. Todo marchando a la perfección al igual que como lo hacía su padre. Ahora, de igual forma, tenemos la dicha de tener como jefe a su hijo, Edward Cullen. Pero las cosas se fueron saliendo de lugar repentinamente. Ahora tenemos a todos los bancos intentando sacar esta empresa de donde ha llegado.

—Eso quiere decir que es un error grave que nuestro señor presidente... —habló James, señalándome— ¿este a nuestro mando?

—No quise decir eso señor Vulturi. Mi punto es que todos tenemos que ver en todo lo que a la empresa se refiere ya que todos de alguna u otra manera somos partícipes de la misma.

—Pero los problemas comenzaron con la llegada del nuevo presidente —volvió a atacar.

—Se equivoca señor Vulturi. Y usted mejor que nadie sabe que el problema comenzó con la llegada de uno de los que estamos aquí.

—¿Qué insinúas secretaria?

—No insinuó nada. Lo digo y tengo como sostenerlo y si quiere que los demás se den cuenta de lo que ambos sabemos, por mi no hay ningún inconveniente. Pero no se preocupe, por los momento solo vengo a decir lo que debemos hacer para mantener la empresa a flote y no la perdamos.

—No eres más que...

—Lo sé... solo soy la secretaria de presidencia, pero serlo me hace opinar ya que sé todos los manejos de la empresa mucho mejor que usted en todos los años que tiene trabajando en la misma y yo únicamente en tan poco tiempo. Pero no me pondré a discutir con usted por cosas simples. La junta es por la empresa, por hacer algo para que siga en pie y no para ver quien es mejor a quién, porque si en esas estamos, yo no soy mejor que nadie pero sé más que usted de lo que es mejor para no perder la empresa ¿y sabe a qué se debe? A que yo sí quiero que la empresa esté en las mejores condiciones. Ahora, si lo que usted quiere es que se derrumbe, no hace falta su presencia en esta junta.

Cada día amo más a esta mujer.

—¡Yo tengo más derechos que tu! —gritó James, muy molesto.

—Pues no le molestará portarse como caballero frente a una dama y dejar que ella tenga la palabra que le concedieron los verdaderos jefes

—Eres una insolente.

—No sabia que ser insolente era ser honesta. Lamento ofender entonces con mi insolencia, señor —hace una inclinación de cabeza al estilo asiático. Sonrío divertido al ver al fúrico de James.

—Estúpida —murmura James muy molesto pero se sienta nuevamente.

—Bien, ruego me disculpen si los he ofendido pero debemos seguir con lo realmente importante.

Mi padre y yo nos miramos satisfechos al presenciar la manera en que Isabella comenzó y terminó la junta sin que nadie se atreviera a llevarle la contraria. Todos ya sabían que era mejor escucharla y luego opinar y ella, como una profesional, lo controló mejor de lo que mi padre y yo pudimos haberlo hecho. No me molesta, todo lo contrario. Es más, mi padre y yo decidimos dejarla que hiciera todo.

Una vez terminada la junta, los tres nos fuimos a nuestra oficina; nuestra porque desde que esto comenzó, mi padre, Isabella y yo nos hemos metido de lleno en busca de soluciones que mejoren nuestro panorama. Las cosas, desde el punto de Bella, mejorarían. Ya me veía en una mejor situación y todo gracias a mi grandiosa —en todos los aspectos— secretaria.

—Gracias Isabella —le dijo mi padre, sorprendiéndola con un abrazo.

—No tiene que agradecer señor. Solo hago mi trabajo.

—No seas modesta hija. Has hecho más que eso y te estaré eternamente agradecido.

—Jamás en la vida había visto a alguien, a parte de mi familia y de mi, poner a James en su lugar y a absolutamente a nadie hacerlo de manera tan... profesional. —Isabella se sonrojo y mi padre y yo nos reímos a carcajada.

—Alguien tenía que ubicarlo y demostrarle el lugar que le corresponde —comentó mi padre y le di la razón.

—Creo que me gané aún más su odio —sonrió débilmente, bajando la cabeza.

—No te preocupes por eso Bella. Da igual. Lo importante es que no la tome en contra tuya porque allí sí le haremos ver cuál es su verdadero lugar y no me importará lo que haga su padre —eso lo dije sin pensar, pero dije la verdad.

Mi padre me secundo y lo agradecí.

—Gracias, pero lo que menos quiero en un enfrentamiento y mucho menos por mi culpa.

—Pues él se lo buscará si intenta algo —hablé seguro y claro que se lo buscará.

—Bueno. Tenemos mucho trabajo así que es hora de comenzar.

Bella y yo asentimos y así, los tres nos sentamos y comenzamos nuestra labor.

Lo mejor de todo es que, aunque ya no tenga ni una mínima esperanza con Bella, sé que puedo estar cerca de ella, aunque sea de manera profesional. Me entristece, pero mientras dure lo voy a aprovechar tanto como pueda. Porque algo me dice que ella es la solución a todo lo que siempre he buscado.


HOLA

Les saluda Eliza´C (ahora HayamiWGS) después de tanto tiempo.

Estos capítulos NO están Beteados pues perdí contacto con quien lo hacía, por lo que pido disculpas si hay algún error en el futuro. Trataré de retomar todo. Háganme saber si hay errores por favor para corregir.

Retomaré mis historias y para comenzar les traigo este capítulo. Lamento el tiempo que les he hecho esperar pero es que no podía ingresar a FF por muchas razones y saber que este fue mi comienzo me llena de nostalgia así que con el fin de darle un final aquí, me esforzaré por actualizar lo más pronto posible pues ya tengo el resto de los capítulos y solo bastará editar una que otra cosa y subirlo, espero me sepan esperar un poco más.

Aún no sé si recuerdan la historia, ni siquiera sé si me recuerdan a mí... no hay maneras adecuadas o válidas para disculparme. He perdido la práctica en las publicaciones. Ha estado en otra plataforma donde le di fin a la historia pero he vuelto.

Nos estaremos leyendo más seguido ...

PERDÓN por ausentarme por tanto tiempo ... espero el final lo compense.