Melodía

Resumen: Jiraiya es rey de Sun y esta a cargo de sus nueve nietos. Hyoga, Joey, Edward, Pride, Naruto, Deidara, Draco, Remus y Quatre. Y es su deber protegerlos y buscarle buenos esposos, ya que la maldición que cae sobre ellos los tiene a meses de la muerte y solo un heredero a su sangre los salvará… ahora los pretendientes de tres reinos, Luna, Pétalos y Flower donde están las esperanzas a sus vidas y el amor que necesitan.

Categoría: Yu-Gi-Oh, Saint Seiya, Harry Potter, Full Metal Alchemist, Naruto

Personaje: Alphonse Elric, Deidara, Draco Malfoy, Edward Elric, Harry Potter, Hyoga, Jiraiya, Joey Wheeler, Lucius Malfoy, Orochimaru, Pride, Remus J Lupin, Roy Mustang, Seto Kaiba, Shun, Tsunade, Uchiha Itachi, Uchiha Sasuke, Uzumaki Naruto, Quatre Raberba Winner, Trowa Barton.

Géneros: Drama, Humor, Romance.

Clasificación: NC-17

Advertencias: AU=Universos Alternos, Chan=Adulto/Menor, Contenido Hetero, Crossover, Lemon, Mpreg=Embarazo Masculino.

Capitulo: 11/18

Completa:

Beta: Balckladyhn y Chidori.

Disclaimers: Los personajes de este fic no me perteneces, los utilizo sólo por mera diversión.

En busca de la concepción II

La fiesta en el palacio de Sun fue realmente maravillosa y los asistentes a tan fabulosa celebración se empezaban a retirar.

Las parejas bailaron toda la velada y sólo se detuvieron por unos minutos para despedirse de los príncipes que partían a Luna esa misma noche.

En una esquina de la pista de baile se podía ver al príncipe Remus con su esposo, el cual ahora portaba también su titulo real, el príncipe Lucius Malfoy. Bailaban abrazados y Lucius le susurraba palabras de amor al oído.

¿Estas feliz?

Remus levantó la vista y lo miró a los ojos. Esos ojos celestes que lo conquistaron en la fiesta de presentación de sus hermanos y con el que había contraído nupcias hace sólo unas horas.

Soy la persona más feliz del mundo Lucius, sólo por el hecho de estar a tu lado.

Lucius sonrió y descendió para darle un sutil beso en los labios. No era correcto que llamara demasiado la atención, ya que su matrimonio aun no se había consumado. Cosa que le recordó que podía estar haciendo actividades mas interesantes con su joven esposo, en vez de estar bailando para complacencia de los espectadores. Por lo que lo sacó de la pista de baile y disimuladamente se lo llevó lejos del barullo de los comensales.

¿Dónde vamos?

Se volteo para ver la mirada inocente de Remus. Se sentía un poco culpable por quitarle su inocencia a tan temprana edad, pero era su deber de marido, el velar por la salud de su amado.

Es hora de demostrarte lo mucho que te amo, Remus.

El príncipe se sonrojó hermosamente por el descubrimiento del significado de las palabras de su marido. Pero ciertamente tenían que consumar su amor y si era con Lucius, no tenía por que temer.

Vamos entonces

La sonrisa delicada que adornaba el rostro de Remus, fue suficiente para que Lucius descendiera y lo besara con una pasión desmedida, haciendo gemir a Remus en el beso.

Luc… ahh… tenemos que llegar… a nuestra habitación le dijo guiándolo por uno de los pasillos del palacio hasta llegar a sus aposentos.

Lucius abrió la puerta con premura y luego de darle el paso a su esposo, pasó a través de ella y la cerró poniendo el seguro.

Remus lo miraba fijamente y sólo necesitó extender sus brazos para que Lucius se fundiera en sus labios nuevamente llevándolo en brazos hasta la cama. Lo depositó con un amor infinito, mientras lentamente empezaba a desvestirlo. El menor lo miraba a los ojos, mientras Lucius se encargaba de besar cada parte del cuerpo de su amor, como si se tratara de un Dios; al cual debía venerar.

El menor gemía y arqueaba la espalda cada vez que Lucius llegaba a besar un punto erógeno en su cuerpo. Vio como poco a poco iba descendiendo más y jadeó fuertemente cuando vio su propio miembro entrar en la boca de su esposo.

Haaa… Luc… no… haaa trataba de hablar para pedirle a su marido que no siguiera. Se sentía tremendamente avergonzado por lo que Lucius estaba haciendo, pero al parecer no pretendía detenerse.

Amor mió… quiero devorarte por completo le dijo volviendo a su tarea inicial, mientras poco a poco empezaba a preparar la entrada de su angelito con uno de sus dedos. Sintió lo difícil que se le hacia prepararlo, por lo estrecho de su ano, añadiendo el asunto de su juventud, lo que lo hacía sentir extraño. El tenía 24 años y su esposo sólo 16.

Remus seguía gimiendo tratando de cubrir los sonidos de su garganta, poniendo sus manos como tapadera. El dolor que estaba sintiendo sólo se comparaba con el placer que le estaba brindando Lucius. Podía sentir como los dedos de su marido se movían en su interior, tratando de ensanchar su entrada.

De pronto sintió como si una corriente eléctrica lo recorriera por completo.

¿Te gustó? —Le preguntó Lucius, al ver como su cuerpo se arqueaba y gemía más fuerte.

No se… haa realmente no supo muy bien lo que sintió, sólo pensó que por un momento estuvo a punto de perder el conocimiento.

Lucius sonrió y subió para besarlo en la boca, mientras que se ubicaba entre sus piernas. Lentamente fue entrando en su cuerpo, logrando sacar gemidos de su garganta que le sabían a gloria.

Se movían a su propio ritmo, tratando de alargar el momento lo más posible. No querían que terminara. Era la primera de muchas veces que estarían unidos a través de sus cuerpos. Lucius oprimía su cuerpo con pasión logrando que los jadeos que rodeaban la habitación se extendieran a lo largo del pasillo, pero al final eran amortiguados por el estridente sonido de la música del salón. Unas envestidas más y derramó su semilla en el interior de su esposo que se dejó ir entre sus cuerpos. Arropó ambos cuerpos antes de atraerlo para besarlo antes de que la inconsciencia los arrastrara.

En unas de las habitaciones del ala derecha del palacio. Una pareja se besaba fervientemente, casi sin dejarles tiempo para respirar. Hyoga guiaba a su esposo a la alberca que había en esa habitación y lentamente le fue quitando la ropa.

Shun de por si, no era muy dado a este tipo de juegos. Se había dado cuenta de que su marido quería disfrutar un poco del agua tibia, aunque fueran las dos de la noche. El sólo sentía como las manos de Hyoga se iban encargando de quitarle toda la ropa y el también hacía lo suyo quietándole lo que podía al rubio.

Hyoga lo volvió a besar mientras entraba al agua, cuidando que no se fueran a resbalar por la poca atención que estaban poniendo en el camino.

Hyoga… yo.

El rubio miró a su esposo y se deleitó con el hermoso sonrojo que tenía. Lo había llevado al centro de la alberca y lo había abrazado posesivamente por la espalda. El menor gimió al sentir como el miembro erecto de su marido, se pegaba celosamente a sus glúteos.

Shuu, déjame consentirte.

Besó su cuello y una de sus manos comenzó a descender lentamente a través de pecho, logrando sacar exquisitos gemidos de la garganta del menor. Llegó hasta el inicio de bello púbico y se entretuvo enredando su dedos en ellos, haciendo jadear a Shun, que se aferraba a él, pasando una de sus manos para atrás, enganchándola en el cuello del mayor, para no caer por la ola de sensaciones.

¿Quieres que te tome, Shun? Le susurró al oído, para luego descender sus labios y besar la piel delicadamente Te haré mi esposo completamente.

Hazlo, por favor.

La petición fue hecha con tanto deseo, que el mayor sintió una fuerte punzada en su miembro, el cual se endureció aun más. Bajó su mano y sostuvo el miembro de Shun, mientras empezaba a acariciarlo lentamente. Con su otra mano pellizcó uno de sus pezones. Los gemidos del menor empezaron a llenar la habitación. Restregaba su miembro erecto contra las nalgas de Shun, ejerciendo cierta fuerza. Lo llevó a una de las orillas y se sentó ahí, atrayendo a su esposo y sentándolo a horcadas sobre él.

Te amo tanto, mi vida.

Yo también te amo, Hyoga.

Sus palabras, cargadas de sentimiento y las caricias que se prodigaban, dejaban a la luz la pasión que los envolvía.

Hyoga llevó uno de sus dedos a la entrada de su esposo. Lentamente se fue abriendo paso por ella. Quería prepararlo lo mejor posible para no tener nada que lamentar mas adelante. Esa noche debía ser perfecta. Esa noche debían concebir el niño que salvaría su vida de la cruel medición que lo atacaba a él y a sus hermanos.

Haaa… Hyoga…

¿Te duele, mi amor?

Me… molesta.

La respuesta había sido sincera y su voz dejaba a la luz lo que sentía. Hyoga llevó su mano al miembro de su esposo nuevamente y lo acaricio para distraerlo.

Poco después ya estaba metiendo tres dedos en su interior y Shun tenía su cabeza enterrada en su cuello, dejando salir deliciosos gemidos que no hacían mas que excitar al rubio.

Hyoga, sin poder esperar ni un minuto más, sacó sus dedos de la entrada y ayudó a Shun a levantar sus caderas para ubicar su entrada justo sobre su miembro. Poco a poco fue entrando en él, hasta que finalmente se hicieron uno.

La espalda de Shun hizo un arco perfecto y sólo las manos que tenía sobre los hombros de Hyoga, impidieron que se fuera hacía atrás, cayendo al agua.

Hyoga cerró los ojos fuertemente, aguantando las ganas de embestir con fuerza esa entrada que le pertenecía al hacerlo su esposo.

Shun sintió una fuerte oleada de pasión envolviendo su cuerpo y como el fuego empezaba a arder a su alrededor. Levantó sus caderas y se dejó caer para arrancar un grito de pasión, de la garganta de su marido.

—Shun… haaa… sí…

Más… más mi…amor…

Sus cuerpos se movían a un ritmo único que los envolvía los hacia delirar. Sus caderas chocaban y el sonido del agua sólo lo hacía parecer más erótico. Pocos minutos pasaron para que el ritmo sus hiciera mucho mas desenfrenado. El tiempo pasó y sus fuerzas poco a poco empezarían a menguar, pero no se detuvieron. No hasta que finalmente sus semillas fueron dejadas en el cuerpo del otro.

Shun no se movió, no levantó sus caderas para no separarse tan rápido de su amado. Al que ahora pertenecía completamente.

En Luna, una batalla de fuerzas se dejaba caer en una de las habitaciones.

Ha… por favor… Sasuke ya no puedo.

Los gemidos salían de la garganta de Naruto, al sentir como su cuerpo convulsionaba al sentir que no podría aguantar más el orgasmo, por la mamada que le estaba haciendo se marido.

Habían llegado a la habitación y el moreno no había podido aguantar más y lo había agarrado de la cintura, atrayéndolo fuertemente a él y atacando su boca en un beso desenfrenado.

Lo arrinconó contra una de las murallas que había junto a la puerta y dedicaron largos minutos a devorar la boca contraría. Una batalla de lenguas por tratar de dominar a la otra. Una batalla en que las manos también eran un gran participe.

Sasuke separó sus labios y fue bajando por la barbilla para atacar su cuello. Al mismo tiempo que sus manos se perdían en una batalla sin precedentes para liberar ese cuerpo de su prisión de tela. Bajó para poder capturar sus pezones entre sus labios y lamerlos a sus anchas. Los gemidos salían de la boca del rubio, atrayendo la atención de su marido, que lentamente descendió para poder atrapar el ombligo de su ángel y penetrarlo con su lengua.

Naruto arqueaba la espalda y trataba de aferrarse a la muralla, sus pies de vez en cuando se ponían rígidos al sentir como su cuerpo se estremecía involuntariamente.

Sasuke terminó de desnudar a su esposo y descendió a la altura de su miembro, para finalmente engullirlo por completo. El rubio gemía y movía sus caderas, sin ser consiente de ello. Succionó un poco más, mientras con el líquido que salía del miembro del rubio, se dedicó a ensanchar su entrada. Estaba seguro que no podría aguantar mucho más, ya que las venas en ese pene, estaban cada vez más ensanchadas y veía como el cuerpo de su amor tiritaba con más insistencia. Sacó los dedos de su interior y se puso de pie, bajo la atenta mirada de su esposo. Puso sus manos en sus muslos y lo incitó a levantar las piernas rodeando sus caderas con sus piernas. Utilizó una de sus manos para poder ubicar su pene en su ano y entró en su cuerpo de una sola estocada, mientras cargaba su cuerpo contra la muralla.

Naruto sintió su mundo dar vueltas a su alrededor al sentir como era invadido de manera tan rápida. Pudo sentir el miembro de su marido por completo en su interior. Apoyó su cabeza en su hombro, mientras se acostumbraba un poco a la invasión.

Sasuke empezó a embestir lentamente, para no dañar a su esposo y el rubio ayudaba mucho al besar sus labios y abrasarse a él con fuerza. Gemía contra su oído, diciéndole mil veces cuanto lo amaba. Casi no le quedaban fuerzas, por lo que se dio vuelta y se deslizó por la muralla para quedar sentado y con Naruto sentado a horcadas sobre él. Lo ayudó a subir y bajar por su miembro hasta que las embestidas fueron cada vez más rápidas y terminaron sucumbiendo al placer, derramando su esencia en el cuerpo de su amado. Regularon su respiración y a medida que se iban serenando fueron recuperando un poco la cordura. Naruto no pudo evitar soltar una pequeña risa y Sasuke sabía perfectamente por que. Habían consumado su matrimonio en el suelo y a sólo unos metros de su cama.