Diva y Yo: Helowwww!
Diva: ya sabemos que tardamos mucho u_u, pero estábamos ocupadas con nuestro otro fic y bueno, seguimos intentándolo con el e_e
Y lo más denigrante es que les traemos un capi horroroso TT_TT
Diva: exageras…
Pero es que 7-7… bien el titulo de por si es bastante cutre, pero verán que le pega a este capi horroroso. Es algo así como un capi de relleno ¡PERO NO LO ES! Teníamos que adentrarnos más en los sentimientos de estos nenes, para poder avanzar en sus "relaciones" por eso este capi
Diva: no avanzamos en la trama pero si en las relaciones, o eso esperamos XD. Y sin mayores distracciones al…
¡Espera!
Diva: ¿¡Qué!? ¬¬
Solo una cosa; imagínense a Naruto, Deidara, Sasori, Gaara y Sasuke diciendo al unisonó el titulo del capi
Diva: y ahora si… ¡haya vamos!

Esta Es La Verdad: Te Amo

Deidara soltó con un delicado movimiento de dedos, la moneda que sostenía entre ellos. Todos la vimos desaparecer en la oscuridad, parecieron aparecer cronómetros en nuestro interior, marcando los segundos, incluso los minutos, pero el eco de la moneda revotando en el fondo de aquel pozo, fue más que imposible de escuchar, incluso para cuatro vampiros. El rubio se incorporo con calculada lentitud, evaluando la extraña situación en la que acabábamos de enredarnos. Sasuke y Haku estaban igual de pensativos, yo apenas podía apartar mis ojos, de la oscuridad que se alzaba en aquella gruta.

Piensan lo mismo que yo... ¿cierto?- preguntó Deidara, con vos profunda incluso oscura.

- Haku y Sasuke asintieron levemente, con seriedad incalculable, inmersos en sus propios pensamientos- está claro- acepto suavemente Haku. En ese momento mire a los tres vampiros, que seguían con la mirada enterrada en aquella oscuridad, intentando atravesarla y descubrir el misterio de aquella gruta.

Nos encontrábamos en el jardín de rosas, apenas dentro del bello quisco de madera en el exacto centro del jardín. Un agujero se había abierto paso atreves de la bella madera barnizada, solo lográbamos ver los primeros diez escalones, desgastados, grabados en piedra negra que se adherían y perdían en la profunda negrura de aquella gruta. Apenas diez minutos después de que hubiera despertado de aquella manera, tan... extraña, Sasuke había llegado con inusual desesperación. Explicando con vos agitada y rasposa, algo que no entendí nada, pero que por las muecas serias, incluso sombrías de Deidara y Haku parecía un tema muy importante.

Entonces... el tesoro de la escuela- termino por cortar Sasuke, con voz tan seria, profunda y oscura como la de los otros vampiros. Haku y Deidara asintieron lentamente. Eleve una ceja mirándolos sin llegar a entender lo que ahí decían.

¿El tesoro de la escuela?- repetí lentamente, casi deletreando las palabras de Sasuke. Los tres vampiros clavaron sus miradas en mí, de tal manera que sin que ellos lo notaran di un paso atrás.

Era solo un mito... o eso creíamos- aclaró suavemente Haku, mirándome con una calma fingida y una sonrisa apenas fija a sus labios.

Durante siglos ha sido un rumor- continuó con seriedad Sasuke- contado solo por los alumnos de generación a generación. Con el tiempo se convirtió solo en un rumor, que entretenía los primeros días en la institución- su voz grave y la mirada negra perdida con fiereza en el abismo negro de aquella gruta, eran atemorizantes.

No solo es de Black Moon Signal: Para Vampiros. La leyenda cuenta que en las siete Black Moon Signal se escondió algo, hace milenios, oculto en sus cimientos. Antes siquiera de que los humanos aparecieran en el planeta- concluyo Deidara, con una sonrisa taimada en los labios. El rubio hablaba emocionado, como un chiquillo que le cuenta a sus padres su primer día de escuela.

Bueno eso solo es un rumor- intervino sabiamente Haku, Deidara la miro con obvio reproche, y con un movimiento de cabeza señalo el agujero a su lado.

Realmente me parece, que esto tiene pinta de todo menos de un rumor- dijo el rubio, con el pecho inflado y las manos en su cadera, altanero como era.

Deberíamos entrar a investigar y cerciorarnos de una buena vez si existe o no el tal tesoro, y sí existe de que se trata- la voz de Sasuke profunda y masculina, algo territorial, nos hizo mirarlo con una ceja alzada. Pero al final Haku y Deidara asintieron.

No conocemos la profundidad de este túnel, mucho menos de que nos encontraremos haya abajo. Podríamos perdernos y vagar por la eternidad, claro hasta que muriéramos- aclaro velozmente Haku, algo escandalizado ante la aseveración del más alto. Sasuke bufo cruzándose de brazos receloso.

Si tienes razón- concordó Deidara- pero esto es demasiado interesante como para no investigarlo- miro a Haku de manera profunda, parecía que hablaban sin necesidad de palabras- haremos esto. Bajare. Solo las escaleras, debe haber algún interruptor o algo para abrir y cerrar este túnel desde allá abajo, investigare, si no encuentro nada dejaremos esto por nuestro propio bien.- Miro cautelosamente a Haku y a Sasuke que meditaban sus palabras, como si se trataran de las más importantes escuchadas en toda su vida.

Y... ¿si encuentras algo ahí?- pregunté, por primera vez en toda esta plática. Me preocupaba e interesaba, lo que Deidara estuviera planeando, seguro algo muy loco, igual a él.

- el vampiro me miro con una media sonrisa picara, para terminar con voz suave, incluso calculadamente profunda y melosa- prepararemos lo que necesitemos y este fin de semana, investigaremos ahí abajo- aclaro con autosuficiencia, logrando sacarme una sonrisita confiada.

- la suave voz de Haku nos devolvió al aquí y ahora, desconectando nuestras miradas y enfocando al hermoso pelinegro- está bien, es un buen plan- Sasuke apenas asintió tras él. Con una sonrisa enorme Deidara comenzó a bajar aquellos gastados escalones de piedra, no tardando ni tres metros en desaparecer en la oscuridad.

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Y... ¿cómo encontraste esto?- preguntó acusadora y dudosa la aguda voz de Naruto, que miraba hacia el enorme agujero en el suelo, donde no podía ver nada más que sombras negras, que le ponían los pelos de punta.

Ya te lo dije- contesto con forzada indiferencia el pelirrojo, cruzándose de brazos irritado y desviando la mirada hacia el poste donde había terminado enterrando su puño, después de su discusión con el Uchija.- Golpeé ese poste- señaló apenas con un movimiento de cabeza.

Hinata se alejo de sus amigos, acercándose con pasos lentos hasta el poste en cuestión. Ya había pasado mucho tiempo del incidente entre Sasuke y Gaara, pero Naruto seguía encaprichado y furioso con ambos, no lo culpaba, pero la tención que se acumulaba entre ellos, siempre terminaba aplastándola y dejándola sin aliento, como si le tiraran un hipopótamo encima. Mientras que esos dos solo parecían ignorar la tención, ignorándose mutuamente.

Miro detenidamente el hermoso poste de madera clara, concentrándose en el delicado gravado de una enredadera de flores que trepaba por él, gravado del que nunca se había percatado. Deslizo con suavidad sus dedos sintiendo la madera barnizada, los relieves delicados y precisos de las flores, las hojas y las ramas. Detuvo su dedo incide y medio sobre la flor más grande y hermosa, según Gaara la precisa flor que había golpeado, entonces presiono sus dedos. Como si se tratara de un botón, el sonido de las poleas y los antiguos engranes se activaron en su espalda.

- entonces la demonio peliazul se giro encarando a los otros, que miraban con cierto aburrimiento aquella compuerta cerrarse.- ¿Creen qué tenga algo que ver con el tesoro?- preguntó suavemente la chica, apenas lo suficientemente fuerte para que los otros giraran a verla.

- Gaara descompuso su expresión indiferente a una pensativa. Naruto sostuvo su mentón suavemente con sus dedos, meditando sus palabras- se supone que era un mito- se apresuro a contestar el pelirrojo. Analizando las posibilidades, recordando aquella lúgubre y perturbarte gruta, intentando relacionarla con aquella leyenda urbana, que se venía contando de generación en generación desde hace milenios.

Seamos sinceros- la voz aguda e infantilmente seria de Naruto se alzo en el breve silencio del más alto- se decía que el tesoro estaba oculto, esto me parece lo más oculto que podríamos encontrar en toda la institución- acepto con inteligencia. Hinata tras repasar sus palabras, asintió, concordando con el demonio.

Es una posibilidad- termino seriamente Gaara, cortante y afilado como una catana. El pelirrojo pasó al lado de Hinata y volvió a presionar dicha flor, que abría el paso a aquel túnel de sombras.

¿Qué haces?- preguntó en un bufido Naruto.

- Gaara no le contesto al instante, crispando sus nervios y evaporando la poca paciencia, que el rubio había adquirido para él y Sasuke. Solo se digno a contestar, cuando Hinata replanteo la pregunta, cuando vio las intenciones del mayor- Gaara...

Voy a bajar- contesto tranquilamente, mirando aquellos desmoronados escalones de piedra- si existe o no el tesoro lo averiguare- dijo, como un antiguo y poderoso dictador. Naruto rodo los ojos cruzándose de brazos con hastió, mientras que Hinata se interpuso en el camino del pelirrojo.

¡Gaara, estás loco! No sabemos qué tan profundo llega este túnel, y mucho menos cual es la extensión del piso haya abajo. ¿Entiendes, que podrías perderte y vagar para siempre?- recito a velocidad extrema, desesperada, realmente desesperada y frustrada con el comportamiento de sus amigos.

- el demonio mayor suspiro acorralado por la verdad forjada en acero, expuesta por Hinata- bien hagamos algo- sonrió intentando calmar la expresión desesperada y horrorizada de la fémina- bajare y veré lo que tenga más cercano, entonces subo, y... ya veremos que hacemos- propuso con vos profunda y lenta, intentando convencer a la ahora más sensata de los tres.

- tal vez minutos corrieron como caracoles, mientras Hinata analizaba las palabras de Gaara. Podía engañarla y una vez haya abajo intentar encontrar el tesoro, ya no sabía si creer o no en sus amigos, ya no parecían ellos- bien. Encuentres o no encuentres nada subirás. El fin de semana, lo pediremos libre, así podremos investigar ahí abajo y los profesores no sospecharan. ¿Trato?- expuso sabiamente, intentando apelar al sentido común y a la inteligencia que sabía el pelirrojo poseía.

- el demonio miro la mano que la fémina le tendía. Sabía que Hinata tenía razón, internamente suspiro derrotado, no podía debatir contra la lógica de la chica, además, había prometido que todos entrarían el fin de semana- trato- acepto con una sonrisa galante, apretando delicadamente la extremidad tendida de la joven, que pudo sonreír sinceramente, después de mucho tiempo de fingir.

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Esa tardé, después de llegar a clases después de receso, como si hubieran acudido a ellas desde temprano. Deidara como todas las tardes; se encontraba en Black Moon Signal: Para Hadas, al lado de Tenten, quién lo guiaba entre el naranja vivo del ocaso, pintado por todo el jardín de rosas, repitiéndole un relato parecido al de Sasuke, solo que mucho más creíble y realista. Sasuke oculto muchos detalles del como encontró aquella gruta, pero Tenten no se guardo ninguno.

Si, el hada castaña también había encontrado aquella gruta en el jardín de rosas. Era como si el universo hubiera conspirado para que lo averiguaran. Según las palabras de la chica, estaba charlando con Gaara por teléfono, ninguno tenía nada que hacer y el pelirrojo la llamo, intentando que le revelara que pasaba con Naruto. Claro como el hombre de cualquier especie, al pelirrojo le costaba entender el carácter del menor, su ira y distancia auto-impuesta. Tenten tuvo que darle una larga explicación de cómo actuaban los sentimientos en una persona, cuando otra llamada de Sasuke al teléfono de Naruto los interrumpió.

Intento intervenir y persuadir a Gaara de no tomarla, pero el demonio la ignoro olímpicamente. Escuchó toda la conversación venenosa y afilada de los varones, pero aunque gritó y gritó más, Gaara la ignoro y dudaba que Sasuke la escuchara, así que terminó dándose dramáticamente de cabeza contra la baranda de madera del quiosco, entonces la compuerta se abrió mostrándole aquella escabrosa gruta. Entonces entre las enredaderas de rosas blancas, que se enredaban con gracia en el barandal, noto aquel gravado de flores, donde había golpeado con la cabeza.

Esto es muy extraño- aceptó el vampiro, de cuclillas mirando nuevamente aquella oscuridad tan extrañamente familiar. El también le había contado a la chica que en BMS: Para Vampiros, habían encontrado una gruta igual, y en ese preciso lugar.

También la investigue- interrumpió suavemente las cavilaciones mentales del rubio- haya abajo hay un pedestal, con un grabado de flores iguales a las del barandal, que abren y cierran esta compuerta- miró interesada igual que Deidara, al oscuro abismo que se abría delante de ellos.

Extraño- susurró Deidara, perfectamente entendible para el hada- haya yo encontré una esfera de piedra con ese gravado, que también abren y cierran la compuerta- explico sin despegar sus orbes celestes de las sombras.

- Tenten, asintió pensativa- entonces todos los rumores eran ciertos, las Black Moon Signal ocultan algo impórtate- Deidara cabeceo de manera afirmativa, para después incorporarse con elegancia ostentosa.

¿Quieres que te acompañe? Planeaba ir con Sasuke, Haku y Sasori, pero tu estas sola, necesitaras ayuda- se expreso acongojado por el bienestar de su amiga, que le sonrió confianzuda.

No te preocupes estaré bien- hizo una pausa; en la que su tranquilidad se evaporo como una gota de agua en el Sahara, y su sonrisa y expresión se tornaron nerviosas- necesito que me ayudes a preparar algunas pociones, si iré sola necesitare estar preparada.

- Deidara asintió con la cabeza- en cuanto la directora Tsunade nos deje ir te ayudare. Pero ahora tengo que correr, este año nos toco la obra de teatro y si falto, no quiero ni imaginarme que me hará la profesora Anko- se lamento con exageración, sacándole una risilla a la castaña.

No problem my dear- menciono con aire fraternal y tranquilo- mañana comenzamos, tenemos tiempo hasta el fin de semana, aparte he guardado algunas pociones de los exámenes- Deidara asintió sonriéndole tranquilo a la chica, que le sonreía igual y tras un sonoro beso en cada mejilla, el vampiro salió corriendo. Iba a llegar muy tarde, pero aun así las profesoras no podían reclamarle su tardanza.

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La semana en cuestión había corrido sin mayor contratiempo, lo tranquila que podía ser una semana para un grupo de vampiros. Aunque fue algo revelador y perturbarte, saber que Gaara y Tenten habían encontrado una gruta, en el exacto lugar que Sasuke lo había hecho, claro solo que ellos en sus internados. Fue curioso que todos pensáramos investigar dicha gruta el mismo fin de semana, aun más curioso: que los tres chicos la hubieran encontrado el mismo día.

Hoy sábado apenas eran las seis de la mañana cuando Deidara me despertó sin miramientos, poniéndome su celular al lado del oído con una canción heavy metal a máximo volumen. Brinque de la cama hasta el suelo, sorprendiéndome de haber caído de pie. Mire con el ceño fruncido al rubio que me pasó de largo directo a la salida, y aunque no lo podía ver, casi podía sentir su sonrisa maliciosa. Apenas dijo que ya volvía y que me apresurara a prepararme, y salió de la alcoba. Una vez fuera fulmine la puerta que Deidara acababa de atravesar y avance hasta el baño, aun sentía el sueño pesado sobre mis hombros, necesitaba despabilarme si no quería que el rubio volviera a despertarme de aquella manera.

Ahora que estábamos en el pasillo que daba a la salida esperando a Sasuke, logre hacer una nota mental "véngate de Deidara", sonreí torcidamente por mi pensamiento, mirando al incauto rubio. Haku y Deidara platicaban con seriedad perturbarte, era extraño verlos hablar tan seriamente, cuando comúnmente reían y gritaban como dos colegialas. Ambos se encontraban al lado de las puertas de cristal, mientras que Deidara llevaba a su dragón entre brazos, mientras que este dormía plácidamente acurrucado en el fino pecho del rubio.

Bueno ya era hora de que llegaras- la voz de Deidara me hizo mirar a la puerta, que ahora estaba abierta y Sasuke se encontraba entre ella y el exterior, mirando con el ceño fruncido al vampiro que había hablado.

Tuve que hacerlo todo muy lento y silencioso, para no despertar a Tobi ni a Itachi- explicó casi siseando venenoso. Deidara rodo los ojos y Haku intervino con una sonrisa encantadora.

Entonces vámonos ya- dijo el pelinegro, colgándose de mejor manera la mochila que llevaba al hombro. Tomo del brazo a Sasuke y ambos salieron sin más, encaminándose al jardín de rosas.

Deidara volvió a rodar los ojos y refunfuño algo inentendible. Tardo unos segundos en tranquilizarse y girarse hacia mí, algo en el brillo de su mirada me dejo figado al suelo, como si me hubiera parado sobre sementó y ahora no pudiera moverme. Me sonrió con calidez y comenzó a caminar hacia mí, no sabía si era él o si el mundo había comenzado a girar más lento, porque lo que tardo en llegar hasta mi me pareció una eternidad, en la que me la había pasado contando los segundos, minutos, horas, días, semanas, meses y hasta años.

¿Y bien… Sasori?- comenzó tranquilamente, aun con esa arrebatadora sonrisa sobre los labios.

- levante una ceja y lo mire confundido, de verdad no sabía a qué venía aquello- no. Entiendo- apenas pude decir normalmente, turbado por su cercanía.

- Deidara bufo y puso los ojos en blanco, extrañándome aun mas- mira Sasori, a ti no te gusta esperar, y a mí tampoco. Me gusta que las cosas exploten de una vez, y si es en el acto mejor- paro mientras acomodaba a Star de mejor manera entre sus brazos. Creí dejar de respirar cuando su mirada volvió a conectarse a la mía, era algo mas sería, brillante y de alguna manera peligrosamente atrayente- ya te espere demasiado Sasori- la seriedad perturbantemente oscura de sus palabras, me dejo en blanco.

- no me esperaba tal seriedad en el rubio, y mucho menos para un tema del que realmente no captaba absolutamente nada a lo que iba- no...- ni siquiera había terminado de hilvanar las ideas en mi cabeza, cuando el vampiro me interrumpió, empujándome con rudeza contra la pared. Lo mire incrédulo, con una ceja alzada. Sus largos dedos oprimían mi pecho, manteniéndome fijo en mi nuevo lugar.

Escúchame porque no lo repetiré. El noventa por ciento de los chicos que conozco me encuentran atractivo, mejor dicho el ser más atractivo que han visto y no les toma ni cinco minutos invitarme a salir- la nota de altanería en sus palabras me parecía la más alta que jamás había escuchado, pero me permití sonreír apenas, yo también lo consideraba así. El rubio suspiro como un dragón, exhalando su... ¿ira?- mira te he esperado unos tres meses, es obvio el hecho que me atraes, como nunca nadie lo había hecho. Incluso he dejado de coquetear con Sasuke por tu culpa, y pareces responder muy bien mis flirteos, así que... ¿¡qué estas esperando para invitarme a salir!?- demasiada información en muy poco tiempo.

Sentía mi rostro arder, y mi corazón martillear más fuerte que nunca mi pecho, como si quisiera escapar de su prisión y salir a la vista de Deidara, haciéndome sentir aun más doloroso el agarre implacable de los dedos del rubio, que obviamente sentía todos y cada uno de aquellos alocados golpes. Mi cerebro parecía achicharrado, y parecía que mis neuronas habían olvidado cómo hacer sinapsis. No terminaba de procesar todo lo que el rubio había dicho, todo después de: "es obvio el hecho que me atraes, como nunca nadie lo había hecho" parecía difuso y perdido en kilómetros imaginarios que nos separaban.

Heeeeem...- mi vos salió más grave y rasposa de lo que era, había dudado, ¿qué le decía? El ya lo había dicho todo, ¿debería besarlo y ya? O tal vez decirle que mis sentimientos iban más allá de simple atracción, y que por ello no había hecho nada.

- su vos suave y afilada, sarcástica, como si primero me abriera una herida en el brazo y después rociara limón sobre ella: cortó de tajo todos mis pensamientos- ¿por qué no me sorprende esa respuesta?

Lo vi agachar la mirada, y pareció que mi corazón había dejado de funcionar y se estrujaba: como si el mismo rubio metiera su mano a mi pecho y apretara aquel apéndice. Tenía que decir algo, tal vez "te amo" no demasiado profundo, podía asustarlo. Pero como ya parecía la costumbre del vampiro más pequeño, volvió a interrumpir la corriente de pensamientos en mi cráneo. Abrí los ojos tanto que mis parpados dolían, apenas entendía que estaba pasando fuera de mi cuerpo, pero parecía que él mismo había entendido antes que yo.

Mis manos se colaron en la cadera del otro y cerré lentamente los ojos, dejándome llevar por el acogedor calor que estaba aglomerándose en mi estomago, como una hoya hirviendo a punto de estallar. Seguro mi cabeza estaba irradiando tanto calor como el mismo sol, y no sabrían decir donde empezaba mi cabello o terminaba mi rostro. La respiración pausada del menor acariciaba mi mejilla derecha, sus labios rosas estaban pegados a los míos, temblorosos, dubitativos. Un roce casto y tímido de aquel vampiro, que parecía haber tenido experiencia de sobra en su corta vida.

Lentamente se aparto de mí, extendiendo en el proceso su brazo derecho, obligándome a apartar mis manos de sus caderas. Abrí los ojos y lo mire, estaba divinamente sonrojado y con los ojos brillantes, aunque su mirada era tímida y esquivaba hábilmente la mía que lo buscaba.

Creo... que eso, te da una buena idea de lo que siento- sonrió ligeramente, con las comisuras de sus labios temblando, estaba nervioso y avergonzado como jamás lo hubiera imaginado, y con la mirada en el suelo- así que... haz algo rápido o... te, golpeare- casi tartamudeo encantadoramente bajito.

Aparto su mano de mi pecho y se fue corriendo, tal vez más sonrojado que antes dejándome clavado en mi lugar, aun sintiendo el suave tacto de sus labios como terciopelo sobre los míos. Mi pecho hormigueaba justo donde había posado su mano, y mis dedos temblaban. Apenas podía comprender por qué me sentía tan nervioso y feliz, tan confundido y tembloroso, con apenas un delicado roce de labios, tan vano como el aire flotando manso a nuestro alrededor. Pero lo sabía, claro que lo sabía: Lo amaba, no era ningún enamoramiento o simple atracción física, de alguna manera aquel vampiro, se había metido hasta mi alma, tatuándose en el lugar más luminoso y notorio.

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En Black Moon Signal: Para Demonios, igual de temprano Naruto y Hinata ya estaban dentro del hermoso quiosco de madera, la gruta negra, apenas estaba terminando de abrirse delante de sus ojos. Gaara había desaparecido tras dedicarles un escueto "adelántense", no dudaban que fuera a reaparecer, porque todo era su idea, tal vez solo había ido por algo más, para completar las provisiones que Hinata llevaba en una pesada maleta blanca que traía colgada al hombro. Estaban tan ensimismados y concentrados en mirar aquella oscuridad, como si mirándola pudieran desvelar su misterio, que el tono del teléfono de Naruto los hizo brincar en sus lugares.

- el rubio saco el teléfono del bolcillo de su abrigo naranja, y al mirar la pantalla y la fotografía que le mostraba, su semblante sereno se deformo, su ceño se frunció y a Hinata le pareció escuchar un gruñido salir entre sus dientes- ¿es Sasuke?- aunque preguntó, realmente parecía afirmar sus palabras.

Si- Naruto asintió levemente.

Me adelantare para darte más privacidad- se apresuro a decir la chica, Naruto volvió a asentir débilmente. Entonces Hinata dio sus primeros pasos sobre aquellos desmoronados escalones de piedra, adentrándose en la oscuridad de la gruta.

Mientras que Naruto no había despegado su mirada azul de la fotografía del vampiro, que destellaba contra la pantalla de su celular, como si quisiera reventarla y dejar a aquel vampiro pelinegro delante suyo. Intento respirar con normalidad, calmar su corazón, que latía con furia contra su caga torácica, le cosquilleaba el cuerpo y mas que contestar se le antojaba lanzar aquel teléfono contra algún pilar del quiosco, y verlo reducido a pedazos. Con un hondo suspiro pico el botoncito verde resaltado en la pantalla y pego el aparato a su oído.

¡Naruto!- casi gritó emocionado el vampiro, Naruto apenas se revolvió incomodo en su lugar y como pudo, aun sujetando el aparato con la mano derecha; se cruzo de brazos, como si intentara protegerse del vampiro- ¡no creí qué me contestaras!... ¿Eso quiere decir que estamos mejor?- preguntó inseguro, relamiéndose intranquilo los labios. El corazón le latía a mil revoluciones y se sentía a punto de vomitar por tantas emociones enclaustradas dentro suyo.

- Naruto no respondió durante un largo rato, poniendo aun más nervioso e inseguro al Uchija, que desvió la mirada incomodo- no. No estamos mejor Sasuke- respondió con seriedad, tanta que Sasuke sintió el mundo entero caerle en la cabeza.

No... puedes estar enojado por siempre, te pedí perdón. Yo... yo no sé que me paso- hizo una leve pausa esperando que el rubio le gritara y hasta le arrogara bolas de fuego por la boca, pero solo recibió silencio indiferente de su parte- Naruto, no puedo ver a nadie cerca de ti. Me gustas. Y verte besar a Gaara fue como si me hubieras arrancado el corazón del pecho, y lo hubieras escupido y pisoteado en el suelo.

- el demonio rubio suspiro suavemente. El nerviosismo bien camuflado en la voz del mayor había hecho meya en el, pero ya no había vuelta atrás- Sasuke. No puedo, lo siento no puedo- negó con la cabeza, apretando los ojos tan fuerte como le era posible, manteniendo sus lagrimas aprisionadas dentro de ellos.

¡Naruto!- el más alto se apresuro a interrumpirlo, con desesperación que no pudo enmascarar- se... sé que me comporte como un idiota, un niño caprichoso, pero es que... no, no soporto ver a nadie cerca de ti- intento explicarse rápidamente, tal vez demasiado, en algún momento se había tropezado con sus propias palabras.

El demonio volvió a suspirar, abrió la boca, pero sus palabras murieron en la punta de su lengua, cuando los lentos pasos que pretendían ser insonoros, lo hicieron mirar por el rabillo del ojo, encontrándose con Gaara, que lo miraba fijamente desde los escalones de madera del quiosco. Suspiro nuevamente dándose valor, expulsando los temores de su cuerpo. Sí, era mejor que Gaara escuchara, así no tendría que repetir las palabras que sentía estaban disolviendo su interior, como si por el simple hecho de pensarlas se estuviera matando a sí mismo.

No. Es cierto, en algún momento los perdonare a ti y a Gaara. Pero no será hoy ni mañana, están acabando con migo, sus peleas, sus palabras, la forma en la que se miran, pareciera que se odian, que quieren matarse cada vez que se ven. Hace unos meses aun eran amigos y ahora quieren arrancarse las cabezas. Puedo culparme a mí y a mi amor por ustedes, porque si, los amo a los dos, de la misma manera y sin una sola diferencia... pueden olvidarse de mí y volverse a ver como amigos y no como enemigos. Pueden encontrarse a alguien mejor, por quién no deberán pelear, porqué no los amara a los dos, porqué no quiero ser la razón por la que se odien. Solo olvídense de mí, si me conocieron no se acuerdan y si me ven no saben quién soy.

Las palabras eran suaves y dedicadas con solemne tristeza para ambos chicos, que solo habían podido escuchar aquel discurso melancólico y roto, sin poder decir nada. Naruto los instaba a olvidarse de él, con una tranquilidad que no sentía, con una voz tan rota que obviaba el hecho que estaba llorando, aunque ninguno pudiera ver el rostro del más pequeño. El rubio se mordió el labio inferior acallando los gemidos que querían salir desde el fondo de su pecho, se quito el teléfono del oído y colgó. Todo el cuerpo le temblaba, dudaba que si volvía a abrir la boca pudiera controlar su llanto, con las manos temblorosas guardo el celular en su bolcillo y miro por el rabillo del ojo a Gaara.

- era una de esas pocas veces que podía distinguirle alguna emoción en el rostro, el pelirrojo tenía los ojos como platos y la boca semi-abierta, aunque por la rigidez de su pecho, podía notar que no estaba respirando- eso también va para ti- dijo con sorprendente seguridad y la vos firme, aunque la nota triste y la voz quebrada eran notorias incluso para la piedra de mas allá.

Gaara apenas logro reaccionar a las palabras del pequeño, para mirarlo y apenas vislumbrar el brillo marchito, de las lágrimas que corrían por sus mejillas. Quiso correr, abrazarlo fuertemente contra su pecho y pedirle una y mil veces perdón, rogarle que cambiara de opinión, que el de verdad lo quería, no... él lo amaba. Pero sabía lo cabezota que era y que no iba a cambiar de opinión. Pero no pudo siquiera pestañear, hacer vibrar sus cuerdas bucales, conectar sus neuronas.

Solo se quedo ahí parado, mirando lo frágil y roto que se veía aun de espaldas el rubio, como un castillo de arena; al que el mar y el viento le habían arrebatado su esplendor y belleza, dejando solo retazos de lo que había sido. Entonces se odio y odio a Sasuke más que nunca. Quiso suicidarse y llevarse a Sasuke con él, por haber destrozado al rubio, por haberlo desmoronado de poco a poco. Aunque tal vez de lo qué más debía preocuparse era de la reacción del primo del demonio, pero estaba tan ocupado odiándose y odiando a Sasuke, que todo lo demás era cubierto por una luz roja, que bien podía identificar como rabia.

Mientras tanto Naruto: había entrado a paso tembloroso al túnel. Si hubiera podido ver aunque fuera su nariz, sus lágrimas le impedirían verla. Apenas pudo sentir a Hinata unos escalones abajo, entonces lo había escuchado todo, aunque realmente no le importaba. Corrió a tropezones y se colgó del brazo libre de la chica, aferrándose a él como si fuera un salvavidas, tan fuerte que tal vez Hinata podía quejarse del dolor, pero si fue así la peliazul no dijo nada. Tomo con fuerza la mano del rubio y entrelazo sus dedos, intentando brindarle su apoyo incondicional, que siempre le brindaría al chico.

Y otra vez se sintió tan indignada y furiosa, tan poderosa, que le parecía tentadora la idea de quitarles toda la energía a ambos chicos, dejándolos en K.O por al menos dos semanas. Naruto apoyo la cabeza en su hombro y dejo que los gemidos, que el llanto, que todo saliera de él. Hinata tensó la mandíbula y apretó los ojos, impotente y furiosa. Comenzó a bajar lentamente guiando a Naruto, con pasos lentos. No quería que Gaara lo viera, no quería que intentara consolarlo, era su culpa, suya y de Sasuke. Claro que los culpaba. Ninguno merecía aquel llanto tan doloroso, tan desgarrador. No tenían el derecho de hacer sufrir así al rubio. Nadie debería lastimar a nadie, a tales grados.

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Sasuke- Haku se acerco a pasos lentos y precavidos al más alto.

De repente el Uchija simplemente se había quedado en silencio, ahí parado, su mirada ónix perdida en la nada, no le agradaba para nada al de cabellos largos. Su mutismo era escalofriante. Parecía en estado catatónico. Termino por acortar toda la distancia que los separaba, con movimientos delicados y cuidados le quito el teléfono de la mano, él mismo poniéndoselo en el oído. El molesto bip, que indicaba que la llamada había terminado solo logro perturbarlo aun más.

Volvió su mirada de chocolate hacia Sasuke, que seguía de pie quieto y rígido como el tronco de un árbol, entonces supo que las cosas iban mucho peor de lo que podía imaginarse. Cuando Naruto estaba molesto y despotricaba por el teléfono contra alguien, podía escucharlo a unos veinte metro de distancia del interlocutor primario. Y aquellos metros eran los que le había dado a Sasuke, para que pudiera hablar con calma sin ser escuchado. Pero no había escuchado gritos o reclamos, solo calma, silenciosa y perturbarte.

- no sabía que decir. De verdad que no. Él, que siempre tenía alguna palabra de aliento o consuelo, no sabía que decirle al mayor- yo... este. No puede ser tan grave- se vio diciendo con la calma tan falsa como el maquillaje de un payaso. Y al momento se arrepintió de haber hablado.

No. Tu no lo escuchaste- dijo seriamente, peligrosamente serio. Haku retrocedió un paso, mirando aquella aura negra que comenzaba a rodear el cuerpo musculoso del otro.

Vamos- intento sonar tranquilo, pero su voz salía más aguda de lo normal, y ni siquiera podía fingir una sonrisa- Naruto se la pasa enojándose contigo, no es nada del otro mundo.

¡No lo entiendes!- gruñó de manera animal, girándose de golpe hacia el otro vampiro. Haku saltó en su lugar, sorprendido por el movimiento del hasta entonces inamovible cuerpo de Sasuke- ¡No! ¡Esta vez hablaba enserio, esta vez ya no quiere saber nada de mi ni de Gaara!- tan enfado estaba, tan frustrado e impotente, que no se dio cuenta que tomo rudamente de los hombros al menor y lo había sacudido, como si de una pera de box se tratara.

Haku sintió los ojos rodarle como si fuera una caricatura, la ideas en su cabeza estaban todas revueltas y aplastadas, como una carambola de autos. Apenas se sintió ligeramente consiente, miro seriamente la mirada desquiciada de Sasuke, mirada que habría hecho encogerse de pánico a cualquiera, pero Haku le sostuvo la mirada estoico. Solo bajo aquella mirada seria, severa, intimidante; Sasuke comenzó a relajarse, muy lentamente. Lo que le tomo cinco minutos enteros.

¿Qué paso?- preguntó suavemente, cuando sintió que Sasuke por fin lo miraba con normalidad.

- Sasuke resopló. Bien, aunque suave y condescendiente la pregunta de Haku le había sonado a un muy bien enmascarado "¿qué hiciste?"- ... Gaara y yo nos tiramos a golpes a cinco centímetros de su nariz- su voz fue demasiado suave y baja. Estaba acorralado por Haku y no quería aceptar que él había comenzado la pelea, aunque eso Naruto, Gaara y Hinata ya lo sabían.

Por la manera en que lo dices, me puedo imaginar que fue más que una simple pelea- la voz cantarina de Haku, siempre tan hermosa y vibrante, lo hizo apartar la mirada de aquellas orbes castañas, que lo miraban con comprensión, una que tal vez no merecía.

¡Está bien!- gruñó incomodo, soltando los delicados hombros de Haku, para poder revolverse el cabello con desesperación- Estaba besando a Gaara, yo solo… ¡explote! ¡Lo golpeé el me golpeo y una cosa llevo a otra! ¡Estábamos sangrando y Hinata tuvo que separarnos!- De verdad que Haku se esperaba mucho, pero mucho de lo que esos dos podrían hacer por Naruto, pero jamás creyó llegar a escuchar que se pusieran tan salvajes y violentos, para que la tímida Hinata interviniera en la pelea.

Ho Sasuke- negó con la cabeza, ahora entendía, de veras que sí. Conocía muy bien a Naruto y no quería ni imaginarse como estaría ahora. Entonces abrió bien grandes los ojos, si Deidara se enteraba los iba a matar, literalmente, no tenía dudas de ello.

¿Y Deidara?- pregunté, con la voz agitada después de haber corrido desde el dormitorio hasta acá. Haku y Sasuke saltaron en sus lugares y me miraron como si fuera alguna aparición aterradora. Tan solo con reconocerme Sasuke frunció el ceño y se giro, caminando pesadamente hasta el otro extremo del quiosco. Mientras que Haku, me dedico una brillante y hermosa sonrisa.

¿No estabas con él?- preguntó suavemente, para después elevar elegante una de sus cejas- creí que lo abrías acompañado a dejar a Star a las caballerizas con Jesela- comentó casualmente, sin moverse de su lugar.

¿Y por qué lo va a dejar haya?- pregunté, repentinamente interesado. No me parecía que Jesela fuera un buen ejemplo para Star, luego no quería verlo hablando y despotricando pestes, con sorprendente altanería, dicción y propiedad venenosa.

Star es un bebe. Necesita que alguien lo cuide- explicó como una madre, recalcándole lo obvio a su hijo, rodé los ojos ante mi propia comparación- además no quiero que regresemos y nos encontremos todo incinerado, solo cenizas y pedazos negros de nuestras cosas- parecía de verdad horrorizado ante la imagen que se había formado en su cabeza. Reí interiormente era gracioso ver a las personas, horrorizarse solo con hechos imaginarios, y en Haku se veía encantador.

Hay... qué bueno que ya todos están aquí- los pasos acompasados y la vos filosamente altanera a mi espalda, me hicieron girar encontrándome con la siempre deslumbrante visión de Deidara.- Nos vamos- sonrió con divina falsedad, haciendo a Haku rodar los ojos, a Sasuke mirarlo y refunfuñar algo, mientras que yo me sonrojaba patéticamente.

Si es mejor irnos antes de que alguien note que seguimos aquí- fue lo único que dijo Haku antes de comenzar a bajar por aquellos escalones despedazados.

Deidara rió un poco antes de seguir al otro chico. Pronto sus voces comenzaron a mezclarse y sus risas a elevarse. Sasuke resopló cansado antes de comenzar su camino en descenso. Mire precavido nuestro entorno, desértico y silencioso como un pueblo fantasma, y sin más también me adentre a aquella perturbarte oscuridad, que se alzaba imponente, aun con la luz solar cayéndole directamente. Algo me decía que mi menor problema este fin de semana era la confesión de Deidara. El aire se respiraba extraño y la sensación de pánico como pequeños mordiscos en mi sistema nervioso, no auguraba nada bueno.

Continuara.

Sigo sin saber si alguien lee esto, pero si alguien lo ha hecho, me disculpo u.u. Esto esta horrendo TT_TT
Diva: si bueno... parece que avanzando con el SasoDei estamos Matando el GaaNaru-SasuNaru
Ya no tengo más que agregar no quiero que me lancen piedras uwu (aunque lo merezco). Un reviw si quieren matarme, si no les gusto el capi, si me odian u odian mi narrativa 7-7
Diva: y ya que esto es espantoso vamos a intentar apurarnos con el siguiente. Cuídense
Besos :)
Diva: abrazos
Diva y Yo: ¡BAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAYYYY!