Quinn entró en el estudio y encontró a Rachel de espaldas a ella, sentada en el piano intentando tocar la melodía que la rubia le había enseñado el día anterior. No pudo evitar sonreír por su esfuerzo. La morena maldecía cada vez que se equivocaba o no sonaba como debía de haber sonado. Quinn se acercó a ella sigilosa, disfrutando que Rachel no hubiera reparado en su presencia. Se colocó a su espalda y pasó las manos por encima de ella y se acercó lentamente. Colocó sus manos sobre las de Rachel y por fin le habló.
-Mira, así era- susurró la rubia guiando las manos de Rachel sobre las diferentes teclas.
Rachel nerviosa por la cercanía de Quinn dejó guiar sus manos completamente, se giró un poco y notó junto a su mejilla el pelo rubio de la chica. Inconscientemente lo olió y le vino un recuerdo a manzanas. Despertó de su sueño cuando Quinn volvió a susurrarle al oído.
-Es muy tierno que te esfuerces tanto- dijo con una sonrisa que Rachel no podía ver debido a su posición más baja.
-Gra…gracias- consiguió decir la morena girando su cabeza para mirar a Quinn.
-¿Quieres seguir practicando un poco más?- preguntó la compositora.
-Luego quizás- consiguió responder Rachel una vez la rubia se había separado de ella y and hacia a la otra punta de la habitación- deberíamos trabajar antes ¿no?
-Me parece bien- aceptó la rubia echándose sobre el sofá.
-Ese es mi sofá- protestó Rachel haciendo un puchero.
-¿No lo compartirías conmigo?- preguntó con una sonrisa la rubia.
-Puedo hacer una excepción- dijo riendo Rachel.
-Ven aquí entonces- le pidió la rubia.
Rachel obedeció y fue hacia el sofá donde se acomodó entre las piernas de Quinn y apoyó su espalda en el pecho de la chica. Quinn pasó sus brazos por encima de los hombros de Rachel y colocó el cuaderno en las piernas de la chica. Sabía que con esa postura no iban a trabajar mucho pero simplemente no podía resistirse a tenerla así, ella era la que había dicho de ir al estudio para evitar esas cosas y ahora era la que las incitaba a hacerlas'. Rachel se había olvidado completamente de que estaban en el estudio desde el momento en que Quinn había puesto sus manos sobre ella en el piano y por eso se había dejado llevar hasta esa posición relajada. Quinn le regalaba algún que otro beso en su cuello y ella se dejaba abrazar mientras se suponía que escribía algo en su cuaderno. Estaban riendo por un broma tonta que la rubia había hecho cuando la puerta del estudio se abrió rápidamente y entró Santana, lo que provocó que se movieran de la posición en la que estaban lo más rápido posible, pero no lo suficiente para que la latina no las hubiera visto y notado su salto.
-¿Interrumpo?- preguntó la latina algo dudosa alternando la vista entre ambas que miraban al suelo.
-No, por supuesto que no- negó rápidamente Rachel.
-Solo componíamos- respondió la rubia.
-Está bien- dijo la latina aún dudosa por sus actitudes- quería decirte que he estado trabajando en la última canción que me disteis y si quieres mañana nos podemos poner juntas a ello y grabar alguna muestra.
-Me parece bien- aceptó la morena.
-Pues lo dicho, mañana os veo, os dejo solas- dijo antes de salir de la habitación.
-¿Crees que nos ha visto?- preguntó nerviosa dando vueltas por el estudio nada más cerrarse la puerta.
-Puede ser- dijo la rubia confusa.
-Joder- dijo en un grito ahogado la morena.
-Lo siento- se disculpó la rubia avergonzada.
-¿Por qué?- preguntó Rachel mirándola.
-Fui yo la que dije de venir al estudio para controlarnos y estar más controladas y soy la primera que no lo ha hecho- explicó la rubia sintiéndose culpable.
-Yo también tenía que haberlo hecho- dijo la moren antes de volver e elevar el tono-mierda, mierda y mierda espero que no haya visto nada.
-Rachel tranquila- le pidió la rubia para relajar su tono de voz.
-¿Qué pensará ahora?- preguntó aún claramente nerviosa.
-Rachel, Rachel- dijo la rubia intentando agarrarla por las muñecas para frenarla.
-¿Qué?- preguntó de mala manera.
-Tranquilízate- no fue una petición sino una orden- necesito que frenes un momento.
-Está bien- aceptó Rachel librándose de sus manos y alejándose de ella.
-No ha podido ver nada porque no estábamos haciendo nada- le recordó la rubia.
-Estaba sobre ti- dijo Rachel molesta.
-Estabas apoyada sobre mí y has saltado nada más notar la puerta- dijo Quinn intentando tranquilizarla- no ha podido ver nada, tranquila.
-No lo sé Quinn- dijo dudosa- solo sé que esto no se puede repetir, se acabó, no puede vernos nadie más.
-Está bien- aceptó la rubia dolida por esa actitud- solo trabajo.
-Exacto- afirmó Rachel sin ser consciente de lo que estaba diciendo.
Quinn no dijo nada más. Se sentó en el otro extremo de la habitación y esperó molesta a ver si la morena rompía el silencio pero no lo hizo. Lo que provocó que pasaran el resto de la tarde en esa posición tensa, sin decirse nada. Cuando llegó la hora Quinn fue la primera en abandonar el estudio despidiéndose de la rubia con un simple hasta luego. Rachel también estaba molesta por todo aquel tema, más que molesta estaba nerviosa porque lo suyo con Quinn se le hubiera ido de las manos porque esa no fue nunca la intención. Aquella noche ninguna le escribió a la otra como solían hacer normalmente, cada una por sus propios motivos. Tampoco hubo rastro de la rubia la día siguiente mientras Rachel grababa con Santana. Quinn no iba siempre que grababan pero aquel día menos, lo último que le apetecía era ver a Rachel. La morena agradeció no tenerla allí porque evitó otros momentos o conversaciones incómodas delante de Santana o eso creía la cantante porque la latina no iba a dejarlo pasar tan fácilmente.
-¿Qué te traes con Quinn?- preguntó la latina cuando Rachel terminó de cantar.
-¿Qué quieres decir?- preguntó la morena poniéndose a la defensiva nada más oír el nombre de la compositora.
-Nos conocemos desde hace años Rachel, puedes hablar conmigo y lo sabes- dijo la latina suavemente.
-No tengo nada que hablar- dijo Rachel cortante.
-Os lleváis muy muy bien, y últimamente estas casi siempre en casa de ella o en la tuya- dijo la latina intentando sacar el tema y confirmar sus sospechas.
-Trabajamos cómodas allí- respondió encogiéndose de hombros.
-¿Solo trabajáis?- preguntó sabiendo que podía cabrear a Rachel con esa pregunta.
-Sí Santana- afirmó segura pero sin mirarla para que notara su mentira en los ojos.
-Está bien, tú sabrás pero quiero que sepas que como tú amiga si el día de mañana encuentras a una persona que te haga feliz, con la que sonrías más de lo que lo has hecho desde que te conozco, me alegraría mucho por ti- dijo la latina rindiéndose y sabiendo que Rachel no iba a hablar nada al respecto de la rubia -todo esto hablando hipotéticamente.
-¿Podemos seguir trabajando?- preguntó la morena aún seria.
Santana no tuvo más remedio que aceptar su pregunta y seguir trabajando en la canción. Cuando aquella noche Rachel llegó a su casa seguía sin saber nada de la compositora, ni siquiera sabía si habían quedado al día siguiente para trabajar o donde. Rachel estaba molesta con la desaparición de Quinn esos días pero lo cierto era que tampoco le apetecía mucho hablar después de lo que había pasado. Finalmente se decidió a escribirle un mensaje.
Rachel: ¿trabajamos mañana?
Quinn: si quieres
Rachel: sí
Rachel: ¿estudio?
Quinn: tú sabrás
La morena cansada de la actitud de Quinn decidió llamarla, no iba a conseguir mucho más por mensajes y no le apetecía tener que tener esa conversación a primera hora a la mañana siguiente. Quinn miró la pantalla de teléfono y vio la foto de la morena, no le apetecía escuchar su voz pero sabía que no tenía más remedio que cogerlo.
-Dime- dijo nada más descolgar con el tono mas neutro que podía.
-¿Puedes dejar esa actitud y decidir que hacemos mañana? -preguntó Rachel a la defensiva.
-'Esto no se puede repetir, se acabó, no puede vernos nadie más'- dijo Quinn repitiendo las palabras de Rachel días atrás- fueron tus palabras.
-Quinn… no quería decir lo que estás pensando- dijo la morena con un suspiro entendiendo por fin la actitud de Quinn esos días.
-¿Qué se supone que estoy pensando?- dijo la rubia.
-No quiero tener esta conversación por teléfono, ¿puedo ir a tu casa?- preguntó la morena.
-No sé Rachel… puede que te vea alguien entrar- dijo Quinn aún a la defensiva.
-Quinn, estoy intentando arreglar mi metedura de pata- explicó Rachel manteniendo la calma.
-Está bien, puedes venir- aceptó la rubia antes de colgar.
Quinn lanzó el teléfono al otro lado de la cama resignada, seguía sin apetecerle esa conversación. Cuando sonó el timbre media hora después no tuvo más remedio que levantarse y abrir la puerta para encontrar a Rachel en vaqueros y con una sudadera, pero no cualquiera, la que le había robado a Quinn tiempo atrás. Rachel notó como la rubia se había quedado mirando ese detalle. Rachel lo había hecho queriendo, quería relajar la actitud de la rubia y sabía que ponerse algo suyo podía hacerlo.
-Hola- saludó tímidamente Rachel.
-Pasa- dijo Quinn haciéndose a un lado.
-Voy a decirlo todo de una vez así que no me interrumpas- advirtió Rachel una vez estuvo dentro y enfrentada a la rubia que asintió con la cabeza- cuando dije el otro día que esto no se podía repetir y que se acabó no me refería a nosotras- aclaró antes de continuar- me refería a los cariños en el estudio, si hace falta trabajaremos aquí o en mi casa e iremos al estudio solo para grabar, ya lo hemos hecho otras veces, no necesitamos el estudio para controlarnos, cada una en un sofá y listo- dijo Rachel dando la solución a todo aquello- estaba nerviosa por que Santana pudiera habernos visto y que pensaría o que diría y sobre todo a quién pero no quería decir que no quiera tener nada ver contigo, solo quería que quedara claro que teníamos que tener más control- hizo otra pausa ante la atenta mirada de la rubia- ya sabes que tengo una vida complicada y estoy intentando controlar esto pero me puedes Quinn, eres superior a mí, tienes una fuerza que me hace olvidar ciertas cosas, ciertas normas que tengo en mi vida y a veces es divertido pero otras me trae problemas como lo del estudio.
-¿Qué va a ser entonces?- preguntó la rubia cuando Rachel terminó su discurso.
-¿Qué quieres decir?- preguntó Rachel sin entender bien la pregunta.
-Te divierto pero te traigo problemas, es un poco contradictorio- respondió Quinn- no quiero ser el problema de nadie así que si quieres dejar esto solo dilo.
-¿Te has perdido la parte de mi discurso donde digo que no me refería a nosotras con lo de acabarse?- le recordó la chica.
-No pero…
-Nada de pero- la interrumpió Rachel rápidamente- eres dulce, divertida, creativa y desordenas mi vida a veces pero me haces sentir muy bien solo digo que tenemos que controlarnos a veces, no me puedo permitir eso… ya sabes.
-Piensas que no te lo puedes permitir- le recordó Quinn.
-Quinn… no entremos en eso- le pidió con un tono de súplica en su voz- otro día si quieres lo hablamos, discutimos o lo que sea pero hoy no- volvió a pedir- hoy solo quiero que dejes de hablarme con monosílabos o a la defensiva.
-Pero esta todo relacionado Rachel- dijo Quinn suspirando y viendo la mirada de pena en la cara de la morena- está bien- terminó por aceptar- ¿desordeno tu vida?
-Algo así- respondió Rachel sonrojada.
-Esto es demasiado…
-¿Complicado?- dijo Rachel completando su frase y Quinn se dejó caer en el sofá abrumada por todo aquel tema- siento que todo esto sea así, a veces me pongo de los nervios y estoy a la defensiva pero no quiero ser así contigo de verdad- dijo sentándose sobre las piernas de Quinn que instintivamente movió sus manos para agarrarla y que no se cayera- Perdóname, por favor- pidió haciendo un puchero- me importas mucho no quiero que estés mal por mí o por algo que haya hecho.
-Está bien- terminó por aceptar Quinn.
-Gracias- dijo dándole por fin el primer beso desde que había entrado en aquel apartamento.
Quinn se dejó llevar por aquel beso. Su cerebro le estaba diciendo que frenara, que lo suyo con Rachel iba a terminar explotando por algún motivo como podía haber ocurrido por el día anterior en el estudio pero cuando la morena se plantaba ante ella y le decía lo mucho que le importaba y le daba esos besos no era capaz de escuchar a su cerebro, solo se dejaba llevar. La pregunta sobre si iban a trabajar en el estudio o en alguna casa quedó resuelta desde el momento en el que Rachel se había metido aquella noche en la cama de Quinn. Rachel dormía completamente abraza a ella, había notado aquella noche las dudas de Quinn sobre todo aquello que implicaba estar con ella y quería que las olvidara.
Aquella noche y aquellas muestras de cariño habían arreglado la situación, al menos momentáneamente. No habían vuelto a ir al estudio a no ser que tuvieran que ver a Santana pero lo cierto era que en realidad tampoco salían mucho de sus casas, ni siquiera para ir a comer o cenar como solían hacer antes. Era como si la paranoia de Rachel se hubiese incrementado desde el incidente del estudio pero sabía disimularlo muy bien delante de Quinn argumentando que prefería una película o que estaba cansada. Lo máximo que habían hecho era ir algún que otro día a correr o a por un café. Rachel creía que todo estaba bien pero lo cierto era que a la rubia a esas alturas aún le asaltaban a veces las dudas por las actitudes o las explicaciones que Rachel daba. Eso y que nunca terminaban de definir que eran exactamente. Llevaban un día realmente concentradas en componer, o eso estaban intentando, querían terminar una canción que llevaban dos días dandole vueltas por ello la rubia se molestó cuando vio que Rachel no soltaba el móvil o se reía constantemente.
-Deja el móvil, estamos trabajando- le regañó Quinn sin levantar la cabeza.
-Vale- dijo la morena que lo dejó a un lado y lo volvió a coger al minuto.
-Rachel- volvió a decirle como advertencia Quinn.
-Lo siento- Se disculpó la morena volviendo a dejarlo pero el móvil volvió a sonar una vez más y Quinn no aguantó más.
-Si no te apetece trabajar solo dilo, no tengo ganas de perder el tiempo- dijo algo malhumorada.
-No es eso- se defendió la morena- te acuerdas que mañana voy a unos premios ¿verdad?-Quinn asintió con la cabeza sin borrar su rostro serio- Matt me ha escrito que él va ir y quería saber si yo también iba.
-¿Estás con él?- preguntó la rubia siendo directa, estaba harta de oír los rumores.
-Ya sabes que no Quinn- respondió suspirando Rachel por tener siquiera que responderle a esa pregunta.
-¿Y por qué todo el mundo habla de eso en las revistas?- preguntó la rubia dejando ver claramente su molestia.
-Porque me he dejado ver con él unas cuantas veces en los premios y la fiestas- le respondió Rachel como si fuera lo más normal del mundo.
-¿Sabes él que lo estás utilizando?- preguntó Quinn sonando más juzgadora de lo que era su intención en primer momento.
-Claro que no lo estoy utilizando, yo le trato como un amigo, la prensa hace el resto- se defendió la morena dolida por esa acusación.
-Odio que hagas eso- soltó Quinn siendo sincera.
-Lo necesito Quinn, no me juzgues- pidió Rachel que no tenía ganas de empezar otro discusión más.
-Crees que lo necesitas- la corrigió la rubia.
-Venga ya Quinn- protestó Rachel.
-Si tanto te hace falta vete con él que puede cogerte de la mano en público- dijo Quinn claramente enfadada huyendo a su habitación ya que no iba a irse de su propia casa.
-Quinn- dijo Rachel llamando a su puerta.
-Hemos terminado por hoy Rachel, nos vemos el lunes- dijo Quinn desde el otro lado intentando sonar lo más seria que podía y no dolida como estaba.
Rachel no tuvo más remedio que irse a su casa, Quinn no iba a ceder y lo cierto era que ella tampoco tenía armas ni justificaciones suficientes en ese momento para convencerla de que cediera. Empezaba a pensar que Quinn no iba a ser capaz de llevar aquello bien como ella había creído. Por suerte para ella los días de eventos siempre eran lo más entretenido y le permitían no pensar en otras cosas, en ese caso en alguien, en Quinn. Rachel había elegido un vestido negro corto cogido al cuello que marcaba su figura y unos tacones bastante altos. Le hubiese encantado ver la cara de Quinn al verla así vestida. Sacudió esos pensamientos de su cabeza y esperó el coche donde sería recogida por una de sus amigas para llegar juntas a la gala. No fue raro que estuviera sentada tan solo a dos asientos de Matt, al fin y al cabo a los organizadores de esos eventos también les gustaba el cotilleo y el saber ahora mismo si esos dos jóvenes promesas estaban juntas era del interés de todos. Las cámaras los pillaron más de una vez hablando en intermedios o bromeando sobre algo que pasaba en el escenario. Lo que Rachel no sabía era que no solo el mundo estaba viéndolo y pensando que estaba con el chico, cosa que en su opinión le venía bien para su vida personal, sino que Quinn también había intentado ver los premios para ver a la cantante y los había quitado a la primera imagen de los dos riendo. Cuando la gala termino había una fiesta para los invitados, Rachel siempre solía ir un rato y bailar además de conversar con algunos amigos a lo s que podía ver poco pero ese día fue diferente. Después de haber pasado cuatro horas hablando con aquel chico y con otros famosos, en ese momento solo había realmente una persona con la que le gustaría estar hablando y era la única persona que no le hablaba en ese momento. Se despidió de Matt diciendo que estaba cansada y el chico insistió en acompañarla al coche. Rachel tuvo que asegurarse de poner distancias porque el actor comenzaba a coger confianza y estaba más cariñoso que otras veces así que dio gracias al cielo cuando su coche apareció interrumpiendo el momento. Le dio un rápido abrazo a modo de despedida y se montó en el coche, dándole al conductor una dirección. Quince minutos después estaba de pie delante de la puerta del apartamento de la compositora intentando relajar sus nervios por estar allí y llamar a la puerta.
-Hola- saludó cuando la puerta de Quinn se abrió ante ella.
-¿Qué haces aquí?- preguntó confusa la rubia al verla allí.
-Los premios han terminado y había una fiesta pero lo único que quería era venir a verte- confesó con las piernas cruzadas y claramente nerviosa.
-Por lo que he visto te lo estabas pasando muy bien con Matt, ¿segura que no quieres estar allí?- preguntó la rubia aún molesta.
-Sí, lo estoy- dijo Rachel ahora con un tono seguro- este es el único sitio en el que quiero estar un sábado por la noche.
—Pasa- dijo Quinn haciéndose a un lado y dejándola entrar en el apartamento.
-No me gusta que te enfades conmigo Quinn- dijo la morena mirándola con ojos apenados.
-¿Crees que a mí me gusta enfadarme?- preguntó la rubia suspirando y manteniendo un poco alejada de ella.
-He pasado las últimas cuatro horas sentada en una butaca pensando en ti Quinn- se justificó la morena- sé que me habrás visto hablando con Matt o con otros pero no eran tú.
-Odio que tengas que hacer eso y venderte así solo por las apariencias Rachel- dijo la rubia con un tono de preocupación en su voz.
-Sé que lo ves como una locura Quinn y que te has puesto celosa pero aunque no te lo creas lo he hecho por nosotras- vio la cara de confusión en la rubia y decidió explicarse antes de que la chica protestara- sé que parece absurdo pero cuando más piense la gente que estoy con él más cosas podré hacer contigo, tendremos más libertad, nadie pensará nada si todos piensan que Matt y yo somos una pareja adorable que solo está intentando mantenerlo en secreto para evitar complicaciones.
-Lo has pensado mucho- dijo Quinn con un suspiro.
-He tenido cuatro horas en los premios ¿recuerdas?- bromeó Rachel para animarla.
-Esto es un lío, un desorden, un caos y aún así me cuesta decirte que no lo quiero- admitió la rubia suspirando de nuevo.
-Lo siento- se disculpó acercándose por fin a ella y acariciando su mejilla.
-Estás guapísima- dijo Quinn rompiendo el silencio y mirándola de arriba a abajo.
-Tú también- respondió la morena dulcemente.
-Yo estoy en pijama y tú vienes de unos premios- le recordó Quinn ahora riendo- creo que tú ganas hoy la batalla de guapas de calle.
-Aceptaré el premio- dijo riendo Rachel y rodeando el cuello de la rubia con sus brazos-¿puedo quedarme esta noche contigo?- vio que la rubia dudó y supo que las cosas no se arreglaban tan fácilmente, Quinn quería decirle que sí pero a su vez no quería ceder aún- no tenemos que hacer nada, solo necesito dormir contigo y saber que estás ahí a mi lado, que no estás enfadada o si lo estás al menos no es suficiente como para echarme, necesito saber que no me odias, que no te estoy fastidiando la vida por todas estas complicaciones, te necesito a ti Quinn, tan fácil y tan complicado como eso porque ya eres parte de mi vida lo quieras o no y no te voy a dejar ir fácilmente.
-No te odio- respondió la rubia cuando asimiló todo lo que Rachel le había dicho- y sí, puedes quedarte a dormir.
-Gracias- dijo con una dulce sonrisa antes de inclinarse y darle un rápido pero dulce beso a Quinn.
-Ven, te dejaré un pijama- dijo la rubia tirando de su mano hacia el dormitorio.
Rachel la siguió sin decir nada y una vez en la habitación Quinn le dio un pijama del armario. Mientras la morena se cambiaba Quinn ya había ocupado su posición en la cama. Rachel la siguió a los minutos tumbándose de lado mirando hacia ella. Quería hablar pero no sabía explicar todo lo que quería decir, Quinn fue la que habló primero interrumpiendo sus pensamientos.
-Deberíamos dormir- dijo la rubia antes de explicarse- es tarde y mañana quería ir a hacer deporte a una hora decente.
-¿Puedo ir contigo?- preguntó algo tímida Rachel.
-¿Quieres venir conmigo?- preguntó sorprendida y la morena asintió con la cabeza.
-Si quieres podemos levantarnos un poco antes y pasamos por mi casa para que me cambie- dijo Rachel dulcemente intentando volver a ganarse a la rubia.
-Puedes coger lo que quieras de mi armario Rachel- le recordó Quinn.
-Lo sé pero seguro que estás harta de que te robe ropa- bromeó Rachel.
-No me importa, yo también tengo un par de cosas tuyas- admitió la rubia- además así podrás dormir un poco más.
-Me acabas de convencer- aceptó riendo definitivamente la morena.
-Buenas noches Rachel- dijo Quinn apagando la luz y poniendo su alarma en el móvil.
-Buenas noches Quinn- respondió la morena antes de volver a romper el silencio un minuto después- Quinn.
-Mmmm- dijo la rubia casi inaudible.
-¿Puedo….puedo abrazarte?- preguntó aún algo dudosa por aquel tema.
-Ven aquí- le ordenó Quinn abriendo sus brazos para recibirla mientras Rachel se acomodaba a ella, cuando por fin estuvo quieta la morena acarició dulcemente su barriga. La rubia no pudo contener su sonrisa antes de dejar un beso en la cabeza de la cantante y decirle una última cosa antes de sumirse en un profundo sueño- no tienes nunca que pedirme permiso para abrazarme o besarme puedes hacerlo cuando quieras porque me encanta que lo hagas.
Nueva actualización! Siento el retraso pero estaba de vacaciones :) Espero la disfruten! Ha habido un poquito de drama... era necesario! Nos vemos pronto! Lo prometo! Gracias por sus comentarios =)
