Disclaimer: Todo esto no me pertenece, si no al genial Kishimoto. Solo me pertenece esta historia y algunos de los personajes de mí alocada imaginación.
Un Mundo donde estés presente
Pudo haber sido
Dedicado a Jan di-chan por su cumpleaños que fue el 3 de Enero. Espero que lo hayas pasado bien ^^, disculpa por la tardanza en el saludo ^^U.
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— ¡¿Qué? —el grito de Naruto rompió el silencio que se había formado tras las palabras de Sakura.
La pelirosa suspiró, tomando aire e intentando por todos los medios no ponerse a regañarle, tenían cosas más importantes que hacer. Parpadeó y enfocó sus ojos en un punto en medio del bosque, desde donde podía sentir chakras de los espías. Debían actuar como si no los sintieran, lo cual no era precisamente cómodo, no podía soltar información importante así como así, no con los perros de Danzou escuchando cada palabra. El problema del asunto, es que veía venir no sólo los reclamos de Naruto, sino también los de Sasuke, el cual chasqueó la lengua con el Sharingan girando de forma furiosa en sus ojos rojos.
Hinata se mordió el labio inferior de manera nerviosa, espiando a través de sus pestañas de forma tímida la escena. Sakura los había citado ese día en el campo de entrenamiento número doce porque tenía cosas importantes que decirles, pero apenas pusieron un pie fuera de sus respectivas casas, sintieron esos chakras seguirles sin mucha precaución, era como si desearan que los pusieran al descubierto. Afortunadamente la pelirosa había actuado con la cabeza y con secas palabras paró a Naruto y Sasuke de armar un escándalo, ella también se había dado cuenta, buscaban provocarlos, seguramente para darles una opción de arrestarlos e interrogarlos. Aun así, lo que dijo la chica no era algo que podía mantener a esos tranquilos.
—Suficiente —Sasuke se perdió en un segundo, atravesando el bosque e ignorando las protestas de su ex compañera de equipo. En otro segundo más había encerrado en genjutsu a sus perseguidores, quienes no se habían tomado el tiempo suficiente para ponerse en guardia.
Los gritos de terror de los ANBUS de raíz resonaron en el bosque mientras el Uchiha regresaba.
Naruto ignorando eso, enfrentó a su compañera.
—Sakura-chan ¿Es cierto?
—Sí, lo es —ella pasó una mano por su cabello de forma nerviosa —. Yo sé como regresar. La pregunta es ¿quieren regresar?
No hubo necesidad de preguntar, ella lo sabía al ver sus ojos.
— ¿Cómo? —preguntó Sasuke.
—He estado haciendo teorías y pensando mucho en estas tres semanas que llevamos en la aldea —explicó la chica con la mirada baja —. Ahora sé con seguridad cual fue la razón que nos trajo aquí, y sé la razón que nos puede llevar a nuestro tiempo. En su batalla —miró a sus compañeros —, ustedes expulsaron mucho poder, demasiado, saben perfectamente que el nivel que tienen supera con creces a cualquier Kage. No hay persona capaz de superarlos. Al mismo tiempo conocen que Rikodou sennin fue el creador del mundo Shinobi, aquel que poseía el Rin'negan en su punto de perfección, antes de que este perdiera todo su poder al dividirse y mezclarse naciendo el Byakugan y posteriormente el Sharingan —ellos le miraron como diciéndole que ya se sabían eso, aunque claro Naruto era el único que apenas se enteraba —, bueno ahí está el punto. Madara afirmó que para alcanzar el Dōjutsu perfecto necesitaba el poder de todos los bijus, era la única forma de llevar a cabo su plan ojo de Luna. Sin embargo lo que él buscaba sólo era perfeccionar el Sharingan y después quedarse con el Rin'negan, pero sabía que el Dōjutsu está incompleto, nunca alcanzaría la perfección en lo que deseaba a menos que completara el poder que necesitaba —ella hablaba en tono profesional, como si estuviera exponiendo algo frente a una clase, pero afortunadamente lo suficientemente claro para que no se perdieran, por lo menos no Naruto, porque ella sabía que tanto Sasuke como Hinata captarían todo al instante —. Quería ser como Rikodou sennin y alcanzar su máximo poder, pero al Rin'negan le faltaba algo.
No entendían porque salía con ese tema, pero Hinata ladeando la cabeza contestó la pregunta no formulada.
—Tenía ya el Sharingan y el Rin´negan…entonces so-sólo le faltaba el Byakugan para perfeccionar el Rin'negan —susurró bajito.
Sakura asintió complacida de que entendieran.
—Exacto, Madara quería que el Rin´negan fuera como el que tenía Rikodou sennin antes de que sus poderes se dividieran ante el nacimiento de nuevos Dōjutsu. Con eso el Rin´negan dividió sus poderes en las nuevas técnicas oculares que nacieron. También saben que se dice que Rikodou sennin era considerado un dios por sus grandiosos poderes, siendo capaz de crear aquello que deseaba.
La Hyuga se mordió el labio comenzando a entender.
—Lo que quiero decir es simple —dijo Sakura seriamente —. Para alcanzar el poder de Rikodou sennin en su perfección en el Rin´negan se necesita los tres Dōjutsu unidos nuevamente con todo su poder. El Sharingan —hizo una pausa y señaló a Sasuke—, y el Byakugan —asintió en dirección a Hinata —, complementaran el Rin´negan y de esa forma le devolverán su glorioso poder —terminó señalando al confundido Naruto.
—Quieres decir…—dijo Hinata ensanchando los ojos al entender la razón de ese viaje en el tiempo.
La pelirosa asintió.
—El poder de Rikodou sennin no tenía limites, los mitos acerca de lo que podía hacer son diversos e increíbles. Viajar en el tiempo, dimensiones…jugar con el tiempo, en fin, en sus manos tenía el poder de hacer lo que deseara. Ustedes en esa batalla expusieron los tres Dōjutsu en su máximo punto, atacando en el mismo momento lo unieron de una forma diferente y lograron alcanzar el poder de Rikodou sennin por un instante —afirmó —, sin embargo ese poder no es para tomar a juego, no tenían experiencia ni suficiente poder para que todo terminara sin una catástrofe.
Sasuke y Naruto se mantenían en silencio, repitiendo todo en su mente.
—Fue el poder de sus técnicas oculares lo que nos permitió viajar en el tiempo, y fue mi deseo lo que nos guió hasta época —finalizó la muchacha cerrando los ojos con cansancio —, usando una técnica prohibida de Tsunade-shishiou logre equilibrar su poder y protegernos. Para regresar debemos hacer lo mismo, ustedes tienen que usar sus Dōjutsu en su máximo poder, y mi técnica médica prohibida nos protegerá de las consecuencias de ese poder, llevándonos a nuestra época de nuevo.
Un largo silencio siguió a las palabras de la chica. El principal problema del viaje en el tiempo no había sido quedarse allí, pues contrario a cualquier cosa ese viaje inesperado resultó ser una bendición para ellos, conociendo cosas que nunca supieron, y con algo de suerte podrían cambiar todas las tragedias que sucedieron y llevaron a las desgracias que ellos sufrían en su propio tiempo. El problema fue el no saber regresar, pues por mucho que les gustara esa época no era la suya y quedarse atrapados ahí generaría caos cuando nacieran sus alter egos. No sería conveniente que eso sucediera y por aquella razón, luego de acordar cada cosa que harían en ese tiempo, lo que cambiarían y lo que no, había quedado ese problema.
¿Cómo regresar?
Ahora Sakura acababa de darles la respuesta y parecía que por el momento todo estaba bien, pero no fue así. Tomando un respiro Sakura terminó de decir sus teorías.
—Eso no es todo, hay un riesgo…mejor dicho una consecuencia inevitable.
— ¿Consecuencia? —repitió Hinata temerosa —. ¿Cuál es?
La pelirosa suspiró tallándose los ojos con desespero.
—Una vez que realicemos el viaje para volver pueden generar tres reacciones. La primera —alzó un dedo —, es que todo vaya bien, regresemos a nuestro tiempo y nos acoplemos según los cambios que se den, nuestras memorias se unirán con las de nuestro alter egos y no habrá problema alguno —humedeció sus labios y apartó la mirada un instante —, la segunda es que contrario a todo eso, no importa cuántos cambios hayamos hecho, no servirá de nada, volveremos a nuestra época tal y como la dejamos…en medio de la cuarta guerra ninja —terminó en un susurro.
Hinata gimió con los ojos llenos de lágrimas, sólo de pensar en esa alternativa a pesar de todo lo que hacían para cambiar los sucesos desastrosos de su tiempo...
Naruto pasó saliva con frustración.
Sasuke simplemente observó a su antigua compañera con frialdad, sin expresar nada.
— ¿Cuál es la ultima? —preguntó indiferente.
—La última es la combinación de las dos primeras —contestó, pero al ver sus caras extrañadas se apresuró a explicarles pacientemente —. En el momento que regresemos nuestras almas se dividirán, una parte de nuestra esencia vivirá con los cambios que hagamos, otra sin embargo volverá a la guerra sin percatarse del cambio. En otras palabras se formara un universo alterno, uno en el que los cambios que hagamos si funcionen y nuestros alter egos tengan una vida feliz, otra en donde no. En el nuevo universo que se formará Sasuke vivirá con sus padres, su hermano, su clan vivo y respetado, Naruto tendrá a sus padres vivos y una vida feliz, Hinata no perderá a su madre, yo tampoco a mis padres, y al mismo tiempo en el otro Sasuke seguirá intentando vengar a su hermano y su clan matando a quien puede, Naruto seguirá luchando siendo el héroe del mundo ninja, Hinata y yo seguiremos en el campo de batalla hasta que la guerra termine ¿entienden? Se nos dará una oportunidad, pero no seremos conscientes de eso, una parte nuestra si vivirá lo que deseamos pero nunca lo sabremos.
Sasuke chasqueó la lengua.
—Es injusto —sentenció.
—Lo sé, pero no tenemos otra opción —dijo Sakura.
— ¿Cuántas posibilidades tenemos de quedarnos con cada alternativa? —preguntó Hinata.
—Para la primera 30 %, la segunda 30 % y la tercera 40%, como se darán cuenta es obvio que volveremos a nuestro tiempo y una parte nuestra si vivirá según los cambios que demos, pero jamás seremos conscientes de eso.
Hinata sonrió tristemente.
—Era demasiado bueno para ser real —expresó suspirando largamente —. Al menos nuestros otros yo si serán felices.
—Gracias por decirnos todo esto, Sakura-chan, dattebayo —Naruto sonrió brillantemente —. Aprovecharemos todo el tiempo que tendremos para pasar con nuestros padres, y como dijo Hinata-chan al menos nuestros otros yo si serán felices. De una forma u otra nos salvaremos.
Sin embargo ni Sakura ni Sasuke estaban satisfechos con eso, cada uno por sus diferentes y egoístas razones. La Haruno no deseaba volver a su mismo tiempo sólo para encontrarse con que todo lo que vivió en ese tiempo fue falso, porque tuvo su felicidad entre sus manos y se escurrió entre sus dedos con humillante facilidad. ¿Qué haría cuando volviera? No creía ser capaz de soportar ver a Ino y Kakashi muertos de nuevo, al menos ahí tenía el consuelo de poder salvarlos, pero incluso eso se esfumó para su propio tiempo. Regresar al infierno de la guerra para darse cuenta de que estaba casi sola, donde tenía que comenzar de nuevo con los pocos sobrevivientes, donde desde cero debían levantar su destruida aldea y dejar que el tiempo cicatrizara sus heridas, porque eso era lo único que tendría, aprender a vivir con el dolor de perder a alguien. No quería eso, por ningún motivo ¿Qué le quedaba en su propio tiempo? ¡Nada! sus padres estaban muertos, parte de la familia con la que no compartía lazos de sangre pero si de una fuerte amistad y cariño también. Su rendimiento como medic-nin estaba bajo y no creía nunca volver a ser la misma. ¡No era justo! ¿Por qué debía conformarse con eso? ¿Por qué una parte de ella debería vivir la felicidad pero no ser consciente de eso? Porque aunque su otro yo se salvara, eso no la salvaría a ella.
Miró a Naruto y Hinata que parecían felices y aceptaron con madurez lo que venía. Pero ella no era sí, no era noble como ellos dos, no estaba en su sangre conformarse con eso. No era buena ni madura, y lamentablemente como ellos, no quería eso.
Sasuke apretó la empuñadura de su katana rechinando los dientes. Sus ojos brillaron de rabia inaudita. No podía consentir esa estupidez ¿Por qué Naruto y esa estúpida Hyuga se conformaban sólo con eso? No importaba que una parte suya se salvara ¿De qué demonios serviría si él no era consciente? ¿Acaso eso compensaría todo lo que tuvo que pasar? ¿Eso compensaría la muerte de sus padres, de su hermano y la extinción de todo su clan? ¡No lo haría! Y que su otro yo lo viviera era mucho peor. Era egoísta y ni siquiera con que su otro yo se salvara le gustaba, él quería vivir con sus padres él mismo, ser consciente de ello y poder un día despertarse y que todo fuera como antes. No quería que todo el esfuerzo que hicieran lo viviera una parte de él que ni siquiera nacía en ese tiempo, una parte de la cual nunca sería consciente. Porque volver a la guerra significaba abandonar todo el futuro que había visto cuando llegó a ese tiempo, sus esperanzas de salvar el honor de su clan de otra forma se desvanecían. Y como pensó una vez, si esa alternativa de cambiar el pasado y reconstruir el futuro se esfumaba no se lo pensaría dos veces para destruir todo, incluso pasando sobre Naruto y Sakura.
No lo pensaría, si su madre seguiría muerta, si su padre nunca volvía a enseñarle nada, si su hermano tenía que seguir cargando con todo fingiendo para salvarle, él no pensaría tampoco para matar a todos, para que las enseñanzas del mundo ninja y sobre todo la voluntad de fuego se extinguiera del mundo para siempre, para que ellos cargaran con su odio y de una vez poder salvar el honor de su clan matando a todos.
Sus intenciones debieron verse escritas en su rostro, pues Sakura y Naruto habían vuelto la mirada hacia él con seriedad, el rubio apartando a Hinata, haciéndola retroceder y protegiéndola con su cuerpo.
—Lo que dijo Sakura-chan define todo, Sasuke —dijo Naruto en postura defensiva, no podía darse el lujo de descuidarse, tenía que proteger a Hinata.
Sakura aspiró profundamente, aunque no deseara todo eso, aunque pesara en su corazón no poder tener lo que deseaba, aunque deseara gritar que estaba de acuerdo con Sasuke, apoyó a Naruto. Porque él era su hermano, y si por lo menos no era tan noble como él, fingiría serlo y le ayudaría en todo, aunque no estuviera de acuerdo.
—Es hora de tu elección, Sasuke —dijo tranquilamente —. Estás con nosotros o en contra de nosotros.
El Uchiha rió de forma espeluznante.
— ¿Mi elección? —repitió secamente —. Saben perfectamente cuál es mi elección, idiotas —desenvainó la katana instantáneamente, siendo recibido por el puño de Sakura en alto y el Rasengan formándose en la mano derecha de Naruto. Pero no atacó —. Recuerden que mis padres siguen aquí, pero en cuanto volvamos…destruiré todo.
Los ojos jades de Sakura se entrecerraron, rechinó los dientes y dio un paso con todas las ganas de estrellar su puño de forma limpia sobre el perfecto y estoico rostro de Sasuke, pero la mano de Naruto la contuvo. Intentó soltarse sin mirarle, pero él no aflojó el agarre. Miró a Sasuke desde su posición, con los ojos inundados en lágrimas para finalmente rendirse y retroceder.
Hinata se mordió el labio inferior con preocupación, con un suave suspiro apoyó su mano sobre el hombro de Naruto y apretó de forma cariñosa, dándole su apoyo. Al mirar por encima del hombro del rubio se encontró con los ojos rojos de Sasuke, casi al instante apartó la mirada con miedo, esos ojos fríos y duros eran los ojos de un demonio sediento de sangre. Ella podía sentir su aura y su oscuridad reflejarse en esos pozos vacíos y no lo soportaba. El rechazo rápidamente transfiguraba su rostro, ella jamás sería como Naruto y Sakura que podían soportar estar cerca de Sasuke como si fuera una persona común y corriente cuando hace bastante había dejado ser un ser humano. Como todos, opinaba que la muerte de Sasuke Uchiha redimiría de algún modo todos los asesinatos cometidos, que compensaría el inicio y las pérdidas de la guerra y sobre todo el honor de Konoha. Porque el Uchiha sobreviviente había renegado su aldea y había dejado el nombre por los suelos con su bizarro y retorcido intento de venganza. No podía olvidar que fueran esas manos quienes acabaron con las vidas de sus amigos y de su primo delante de sus ojos, que fueron esas manos quienes intentaron matar a Naruto, y eso sería algo que no pasaría por alto jamás. Aunque hubiese dicho todo eso a Naruto antes, sólo fue para no verlo perderse por el mismo camino que el Uchiha, sería deplorable que el rubio manchara sus manos de sangre por alguien como él, por un demonio.
Naruto ladeó la cabeza mientras le fruncía el ceño a Sasuke de forma calculadora, estando atento a una pelea o para parar a Sakura en caso quisiera ir a por Sasuke de nuevo. Pero antes de intentar decir algo más, en otras palabras dejar claro que lo mataría antes de que acabara con los sobrevivientes de la guerra cuando volvieran, unas voces infantiles y exaltadas, le interrumpieron.
—… ¡Pero él tiene la culpa Rin!
—Patético.
— ¿Quieren hacer el favor de callarse? ¡Cuántas veces tienen que pelear para estar tranquilos!
—Pero Rin…
—Cierra la boca, Obito.
—Sí, sólo hablas para decir tonterías.
—Tú también cállate, Kakashi-kun.
Se escuchó un berrinche y tres niños se acercaron justo en el momento que Sakura con un gesto les hizo quitar sus posiciones ofensivas. La pelirosa apenas tomó en cuenta la pelea. Con curiosidad se encontró mirando a los tres pequeños que cuando se percataron de su presencia parpadearon sorprendidos e incómodos de pensar en que sin querer se entrometieron. Fue cuando se dio cuenta de algo, algo que no vio antes. Al lado de la niña de cabello castaño, había un niño de cabello plateado, tenía el ceño fruncido y la mirada hosca y arrogante.
—…y tu siempre llegas tarde —regañó Rin a Obito luego de hacer una inclinación a modo de saludo a los mayores —. Te cite hace dos horas ¿Qué se supone que hacías?
—Ah…es que —el Uchiha sudo frío al ver la expresión de su compañera. Con una risita nerviosa se rascó la nuca y murmuró rápidamente —…se me cruzó un gato negro en el camino y tuve que dar toda la vuelta…
— ¡No digas mentiras! —gritó ella enojada.
Naruto y Sakura abrieron los ojos al máximo mientras sentía como las lágrimas se agolpaban en sus ojos. Naruto ya había conocido a los tres niños cuando habló con su padre, pero apenas e interactúo con ellos, y no podía acabar de creer que Obito Uchiha había dicho eso, porque fue como ver otra vez a su maestro, porque el Kakashi de ese tiempo no se parecía al del futuro. Sakura se llevó una mano a la boca para no dejar escapar ningún sollozo, había estado demasiado ocupada manteniéndose al tanto del embarazo de Mikoto que no tuvo cabeza para más y por ningún momento pasó por su cabeza encontrar a su sensei de joven, pero verle allí con esa postura fría y estoica, al lado de un muchacho Uchiha que se comportaba como el Kakashi del futuro fue otro golpe emocional casi tan fuerte como el haber conocido a Hikari Yamanaka. Si hubiese sido por ella en el mismo instante hubiese corrido a abrazar a Obito, porque ese niño representaba a su maestro, pero Hinata se adelantó cogiendo su mano y sonriéndole compresivamente.
—Tenemos que irnos —le susurró tímidamente.
—…sensei…—susurró sollozante la muchacha.
—No es él, no es Kakashi-sensei —dijo Hinata torpemente —, es Obito Uchiha, el Kakashi que conoces aun no existe Sakura-san.
Sasuke bufó bajamente al ver la reacción de Naruto y Sakura, si ciertamente él también se sintió sorprendido al darse cuenta días después de espiarlos, que Obito Uchiha se comportaba exactamente igual a su ex sensei no tuvo tampoco tan patética reacción. Aunque si curiosidad, era obvio que Kakashi en algún momento de su vida, por alguna importante razón comenzó a imitar a Obito Uchiha dejando atrás su personalidad y adoptando la del despistado niño.
Naruto bajó la mirada con tristeza oyendo las palabras de Hinata. Era cierto, su maestro estaba muerto, había sido asesinado por Sasuke ante sus ojos y nada iba a cambiar ese hecho. Ni tenerlo vivo con diez años de edad, ni el hecho de que ese Uchiha se comportara como él.
—Vámonos —pidió Hinata de nuevo con gentileza.
Sakura sacudió la cabeza mientras las lágrimas seguían llenando sus ojos.
Los tres niños los veían con el ceño fruncido, habiéndose olvidado de su pelea.
— ¿Sucede algo? —preguntó Rin con amabilidad.
—No, no pasa nada ´ttebayo —se apresuró a intervenir Naruto con nerviosismo. Por alguna razón, tal vez por el hecho de que Rin se había sacrificado a si misma por él, no podía mirarle a los ojos y sentir paz. Aunque siempre le agradeciera en silencio y sintiera su corazón entibiarse por el gesto de la niña, alegre de que alguien si se hubiese preocupado por él cuando niño, también existía la culpa en su interior. Sobre todo cuando en los recuerdos del Kyūbi había visto a su sensei perder el control ante la muerte de su amiga.
Rin ladeó la cabeza con gesto curioso.
— ¿Eres la alumna de Tsunade-sama, cierto? —comentó casualmente, dejando a sus compañeros atrás, y sonriendo a Sakura con un brillo extraño en sus ojos.
— ¿Qué? —murmuró ésta sin entender.
—Toda la aldea lo comenta, te han visto entrar un montón de veces al hospital en estas semanas, y por si fuera poco de la noche a la mañana te has convertido en la mano derecha de Tsunade-sama. Nadie ha conseguido eso antes, todas las que hemos intentando ser sus alumnas fuimos rechazadas —añadió incluyéndose en el extenso grupo que anhelaba ser las discípulas de la legendaria curandera —. Escuché que eres muy buena, las enfermeras murmuran que nunca nadie ha tenido un talento como el tuyo, por lo menos no desde la misma sannin. Puedes curar heridas en un instante, incluso las que otros médicos no pueden.
La pelirosa parpadeó, borrando todo rastro de lágrimas y mirando a Naruto y Hinata sin saber que replicar. No tenía idea de que la aldea estuviera tan al pendiente de sus movimientos, eso no era bueno. Y menos comprendía a donde quería llegar la pequeña con esa conversación.
—Yo…si…algo así —murmuró.
Rin sonrió y le sostuvo de las manos para la sorpresa de todos.
— ¿Qué…
—Por favor, permíteme ser tu discípula —pidió.
Si antes estaba confundida, Sakura estaba literalmente aturdida. ¿Esa niña le acababa de pedir ser su discípula? Balbuceó algunas palabras que ni ella entendió intentándose soltar del agarre de la castaña. Era algo inconcebible, es decir era un honor que alguien le pidiera que le enseñara, pero ella seguía siendo aún alumna y lamentablemente tras la guerra su rendimiento había decaído, no era la misma de antes y francamente no veía como podía ayudar a alguien si no se recuperaba de eso. Además creía que los rumores exageraban.
Pero Rin no la soltó, parecía firme en su decisión. La pequeña iniciaría pronto su entrenamiento como medic-nin, algo a lo que decidió dedicarse desde la primera misión oficial del equipo siete. Kakashi no salió lastimado, pero luego de los arañazos que recibió Obito, pensó que en algún momento mientras fueran creciendo y aumentando su nivel las misiones también lo harían, y ya no serían arañazos de gatos escurridizos lo que podían recibir, serían ataques poderosos que podrían lastimarlos seriamente, e incluso matarlos. Y ella no quería eso. No era particularmente fuerte en pelear ni usar ninjutsu, no tenía el talento nato de Kakashi, ni provenía de un gran clan como Obito, así que haría lo único que podía hacer para ayudarles y sentirse realizada y útil. Se inscribió en el curso que comenzaría pronto luego de ser rechazada por Tsunade, de ahí a tres años podría tener el suficiente poder para ser una buena medic-nin. Ahora su cambio de decisión consistía en la llegada de aquella desconocida de cabello rosa, no es que pensara que el curso era mediocre o que no le enseñarían bien, ya que de esos cursos salían todos los futuros médicos ninjas. Pero una cosa era cursos enseñados por médicos ninjas comunes y corrientes y otra cosa era aprender de alguien como Sakura, que siendo desconocida había logrado el reconocimiento de la misma Tsunade, y los diferentes rumores lo confirmaban. Un talento como el de ella no se presentaba toda la vida.
—Por favor —repitió.
—No sabes lo que dices —dijo Sakura casi desesperada—. Aún estoy en entrenamiento. No soy muy fuerte, y mi rendimiento ha caído por motivos personales. No sería una maestra adecuada, necesitas a alguien que te sepa instruir con cuidado y no…
—Tú eres perfecta —cortó la niña soltándole y regresando con sus compañeros. Una sonrisa nostálgica adornó su carita —. Piénsalo por favor, yo algún deseo ser una gran medic-nin para poder proteger a los que amo —en ese momento apretó su agarre en los brazos de sus dos amigos.
Fue esa respuesta lo que le hizo enmudecer. Sólo fueron necesarios unos segundos para recordar lo que decidió tras la marcha de Sasuke, el ser medic-nin para poder hacer algo más que llorar y depender de otros, aunque no había cambiado mucho ya que lo seguía haciendo, pero al menos era capaz de sanar a los demás. Miró a la niña de sonrisa amable, aferrada a los brazos de sus compañeros. Kakashi Hatake y Obito Uchiha, y fue como mirar a su futuro maestro en aquellos niños, porque el Kakashi del futuro sería la combinación de esos dos pequeños que la castaña se empeñaba en proteger. Una sonrisa impotente adornó su rostro, incluso Rin siendo pequeña había tomado su decisión a tiempo, no como ella que tuvo que ver a su equipo destruirse para recién querer hacer algo. Entonces cerró los ojos mientras unas solitarias lágrimas se deslizaban por sus mejillas. Ya era un hecho que no se quedaría con ese futuro, pero sería una injusticia no intentar mejorar el de su maestro, que murió en su tiempo protegiéndola. Sabía que tanto Obito como Rin morirían, quizá, si ayudaba a la pequeña aunque sea un poco, puliendo sus habilidades tal como lo hizo su shishiou podía asegurarle un as bajo la manga en una situación dificil en ese mundo.
Tragó saliva.
—Ven mañana…aquí a las siete —simplemente murmuró dándole la espalda y desapareciendo en una nube de humo.
— ¡Sakura-chan! —la mano de Naruto se cerró en el aire cuando intentó coger a su compañera antes de que desapareciera.
El Uchiha bufó con desprecio y también desapareció.
Hinata sonrió levemente a Rin, que parecía completamente ilusionada y emocionada ante la perspectiva de la aceptación de Sakura. Ella mejor que nadie sabía que a pesar de que el rendimiento de la pelirosa había disminuido considerablemente en ciertos campos, seguía siendo tan brillante como antes e incluso así superaba con creces a cualquiera de los mejores medic-nin del hospital, claro, sin contar a Tsunade-sama.
—Naruto-kun —llamó —. Vámonos, Kushina-san dijo que llegáramos temprano, que teníamos cosas que explicarles.
El rubio suspiró, despeinándose. Era cierto, casi lo olvidaba.
—Si, Hinata-chan —le cogió de la mano como siempre —. Es hora de irnos.
Con un leve gesto se despidieron de Kakashi y Obito que curiosamente no habían abierto la boca en toda la conversación y que sentían que algo extraño estaba a punto de suceder, sobre todo por la expresión satisfecha de su compañera. Pero sin saber que era, se limitaron a encogerse de hombros y seguir su camino hacia el campo número trece, donde su sensei les estaba esperando.
Ninguno fue consciente de los ANBUS que seguían metidos en la ilusión de Sasuke, incluso los viajeros del tiempo se habían olvidado de ellos, y ese fue un error que más tarde les costó muy caro.
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~o~
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Shikaku Nara hizo lo de siempre, o sea nada. Se sentó al lado de sus dos amigos del alma, Inoichi Yamanaka y Chouza Akimichi y se dispuso a dormitar un rato, aprovechando que estaban sentados fuera del negocio de Chitsu. Pero realmente no pudo hacer mucho, el ruido proveniente de las niñas que chillaban de forma excitada por cualquier tontería no le dejó pegar el ojo ni un segundo. Suspiró pensando en lo problemático que era eso y sacó un cigarrillo de su bolsillo, lo encendió, dio una calada y miró las nubes fijamente.
¿Qué más hacer en un día libre?
¿Pasear? No, era muy cansado. ¿Molestar a Yoshino? Nah, lo hacía todos los días, debía buscarse un pasatiempo nuevo. ¿Mirar las nubes? Lo estaba haciendo en ese momento.
Suspiró de forma aburrida y se acomodó, intentando buscar algo nuevo por hacer.
Entonces los vio.
Se irguió en su sitio levemente y dio otra calada, su expresión no varió en lo mas mínimo, de hecho parecía más aburrido, pero sus dos amigos que lo conocían bastante bien pudieron detectar el punto de concentración en sus ojos, en su postura y el interés pintarse en su rostro. Inoichi arqueó una ceja e intercambió una mirada con Chouza que dejó de comer los pastelitos que estaban en el plato y al mismo tiempo siguieron la mirada del Nara. Al principio no entendieron bien, pero tras unos segundos de concentración pudieron saber que era lo que veía con suma atención.
Una chiquilla de cabello rosa y ojos jades caminaba en dirección al hospital, limpiándose el rastro de lágrimas de sus mejillas.
Al mismo tiempo un chico de cabello negro azulado y ojos rojos iba en dirección opuesta, rumbo al barrio Uchiha.
Y aun más apartados de ellos, dos chicos, un rubio y una Hyuga caminaban de la mano mientras hablaban.
Ellos habían vuelto a la aldea el día anterior, tras una misión en la aldea de la cascada. Aunque ellos ya habían estado mucho antes de que partieran de la misión no le tomaron mucha importancia. Sin embargo ellos, y otros de sus compañeros de generación comenzaron a notar algo extraño desde la llegada de esos cuatros desconocidos extrañamente familiares. No sólo era su parecido con sus amigos, si no que sin explicación alguna se habían instalado con ellos así porque así, comenzaron a formar parte de la vida de Konoha casi casualmente. Además también notaron que sutilmente y a veces no tan sutilmente ANBUS de raíz les seguían los pasos casi todos los días. El Hokage no aclaró nada, nadie sabía de dónde venían ni que hacían en Konoha ni mucho menos cuanto tiempo se quedarían. Personas como ellos, eran llamativos y algunos temían que trajeran problemas.
— ¿También les causan curiosidad? —Chitsu depositó un plato con nuevos pastelitos y alzó la mirada para observarlos. Ella también podía sentirlo, tal como todos, la extraña sensación que despertaban ellos, la extraña sensación de que podían cambiar su vida de un día para otro. La sensación de que algo peligroso se avecinaba por la llegada de ellos.
Shikaku desvió la mirada de ellos y la observó.
— ¿También?
—Hikari ha estado ayer aquí, parece que se topó con Akemi Haruno y le preguntó si de casualidad había alguna chica llamada Sakura Haruno en su clan —la dulce muchacha entrecerró los ojos con preocupación, mirando como Sakura se entraba al hospital y se perdía de su vista —. Ella contestó que no, lo cual es sumamente extraño, pues Tsunade-sama se la presentó con ese nombre.
Chouza cogió uno de los pastelitos y se lo comió, sonriéndole a Chitsu para tratar de calmar su inquietud. Inoichi frunció el ceño, Hikari ya le había comentado sobre ella, aunque al principio su novia tampoco le tomó importancia a la muchacha de cabello rosa era obvio que tras esas semanas todo cambió. Nadie quedaría sin curiosidad viendo como una chiquilla que no parecía sobresalir en nada se convertía en la mano derecha de la sannin Tsunade.
— ¿Sabes algo más? —preguntó Shikaku.
Chitsu meditó unos segundos.
—Mikoto y Hana estuvieron aquí hoy temprano para comprar algunos aperitivos, parece ser que hoy en el barrio Uchiha se reunirán con Minato, Kushina, Hizashi, Hiashi y Fugaku…y ellos. Estuvieron hablando animadamente sobre…bueno —dudó —, ellas dijeron "Nuestros hijos son bastantes guapos"…aunque tal vez escuché mal.
—Pero si aún no tienen hijos —murmuró Inoichi de forma confundida.
—Mikoto apenas tiene tres meses de embarazo ¿No? —dijo Chouza.
El Nara agitó la cabeza, sus oscuros ojos se posaron una vez sobre Naruto y Hinata, y tras analizar las palabras de Chitsu comenzó a formar teorías en su mente. No le gustaba entrometerse en la vida de los demás, no sólo porque era problemático sino porque no era su vida y punto. Pero la diferencia estaba en que la misteriosa llegada de esos chicos traería problemas, lo sabía. Y como ninja fiel a Konoha debía estar atento, si fueran un problema para el Hokage el mismo ya hubiese informado. Pero daba la casualidad que parecía ser algo más grande, muchísimo más grande.
Debían estar alertas.
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—…y por eso, hoy a las siete de la noche los quiero en el barrio Uchiha ¿Entendieron? —Kushina le señaló con el dedo y el ceño fruncido, dejándoles claro que si se atrevían a faltar lo lamentarían profundamente.
Hinata rió nerviosamente y asintió.
— ¿Pero qué haremos, ´ttebayo?
—Lo sabrás en su momento, ´ttebane —contestó Kushina desinteresadamente.
Hana sonrió amablemente tendiéndoles unos bocaditos que en la mañana había ido a comprar con Mikoto que cada vez estaba más radiante y en mejor estado de salud, seguramente debido a los cuidados proporcionados por Tsunade y Sakura, que siempre estaban al pendiente de que nada les pasara. La muchacha se sentó al lado de la pelirroja con tranquilidad. Esas últimas semanas habían estado bastante ocupadas obteniendo cada cierto lapso de tiempo, información del futuro, que de vez en cuando Naruto, Hinata y Sakura soltaban. Pero ese día les sacarían todo, de una vez para comenzar los cambios definitivos.
Además ya era hora que Fugaku y Hiashi supieran quienes eran sus hijos, así también Kushina dejaba de torturarlos con sus comentarios maliciosos y burlones.
—Todo está bien ¿verdad? —preguntó de pronto Hana observándoles con los ojos entrecerrados. Sus cejas se arquearon de preocupación mientras encontraba algo inusualmente extraño en las expresiones de los dos.
Naruto asintió sin palabra mientras que Hinata se sobresaltó en su sitio y se sonrojó suavemente. Ninguno se había dado cuenta de la observación de la Hyuga mayor. Y claro que no notaban las expresiones resignadas y tristes de sus propios rostros tras las teorías bastantes acertadas de la Haruno. Aunque aceptaran todo lo que venía con madurez no podían evitar sentir desilusión, pues una parte de ellos ya se había adecuado a ese ambiente, al calor familiar que recibían, a ese tiempo donde ninguna sombra se erguía sobre ellos. Hinata temía lo que tendría que pasar cuando volviera y abriera los ojos sólo para darse cuenta que su madre seguía muerta en su tiempo, habiendo sólo sonreído una vez para ella en su mundo. Ya tenía el cariño de su padre, su hermana y su primo, pero el amor maternal…ese no se podía comparar con nada y tampoco reemplazar. Su madre le iba hacer mucha falta.
El rubio pensaba casi lo mismo, sobre todo porque él nunca había tenido a ninguno de sus padres con él. Con sorpresa en ese tiempo se había descubierto muy a gusto cuando Kushina le regañaba con esto o con lo otro, cuando se preocupaba por su bienestar o por cuanto comía, cuando estaba detrás de él mimándolo y gritándole, o cuando su padre le sonreía tranquilizadoramente y calmaba a su madre con un beso. Cuando le enseñaba la aldea o cualquier cosa por el estilo, y le hablaba sobre técnicas y peleas y sobre la paz del mundo. Eso…todas esas conversaciones, esos mimos, esas palabras… los extrañaría profundamente. Lo único bueno tal vez era que no había interactuado mucho con su maestro, Jiraiya y el alejamiento no le dolería mucho, pero antes de irse debía buscar la forma de encontrar a Nagato, Yahiko y Konan y asegurarse de que realmente su otro yo tuviera una vida feliz. La vida que él no pudo tener y que lamentablemente no tendría en su totalidad.
Una vida con sus padres vivos. Un mundo donde ellos estuvieran presentes, al fin y al cabo ese viaje daría algo bueno a su alter ego.
—N-No pasa nada, mamá —musitó Hinata con una sonrisa confiada, pero su voz levemente temblorosa.
Kushina los observó con curiosidad, intercambiando una mirada con Hana, pero no los forzó, ya tendrían tiempo de sobra más tarde.
— ¿Irán también a entrenar hoy? —preguntó casualmente.
Asintieron.
—Bien, Hinata ven conmigo —Kushina se levantó de su sitio abruptamente y sostuvo la mano de la Hyuga con firmeza, obligándole a levantarse y seguirle y dándole antes una mirada amenazadora a su futuro hijo para que no se moviera un centímetro de su sitio.
El apartamento de la Uzumaki ya estaba otra vez en condiciones normales, obviamente después de una agotadora sesión de limpieza por parte de Kushina, Minato, Naruto y Hinata. Fueron hasta la habitación pequeña de la pelirroja.
—Siéntate —le ordenó señalándole la cama.
Hinata obedeció sintiendo curiosidad cuando Kushina se puso a rebuscar algo en su armario, tirando la ropa al suelo sin cuidado. La Hyuga suspiró con una gotita de sudor sobre la cabeza al ver como Kushina era capaz de desordenar todo más rápido de lo que tardaban en ordenar. Esperaba que después no fuera un problema más para la limpieza.
La Uzumaki sin embargo ajena a los pensamientos de la hija de Hana siguió buscando algo con fervor. Estaba segura de lo que tenía guardado, no lo había vuelto a usar desde que Minato le rescató de los ninjas de la nube años atrás, poniendo fin a su recelo y un comienzo a su historia de amor. Dejar de usarlo había significado por fin dejar de lado su tristeza y su dolor y darse una oportunidad verdadera en la aldea, con Minato, con sus amigos. Entonces lo encontró entre el lío de ropa, casi al fondo del armario. Con rapidez lo cogió entre sus dedos y lo sacó, observando si estaba aun a salvo. A pesar de estar perdido entre su armario durante tanto tiempo se seguía conservando intacto, tal como el día que su madre se lo dio, una pieza pasada de generación en generación.
Una pulsera con el símbolo del remolino en color rojo, una fina y sencilla tira de color negro sostenía el dije que representaba a su extinguida aldea.
Simbolizaba la aceptación hacia una nueva integrante. Ella lo había recibido cuanto ingresó a la academia ninja, poco antes de trasladarse a Konoha y cambiar su vida. Había estado orgullosa de llevar el símbolo de su aldea y su clan. Ahora que ya tenía una vida con Minato, era hora de dejar que aquello siguiera su destino. Sonrió dando vuelta y topándose con la mirada perla de Hinata. Si el Naruto del futuro jamás había tenido nada de ellos, por lo menos se aseguraría de darle algo para que se lo llevara, a él y a ella, porque Hinata había ganado su aceptación con el amor demostrado a su hijo, y tenía todo el derecho de cargar con eso.
Ahora se daba cuenta que Naruto hizo una buena elección, tal vez aun no era consciente, pero pronto se daría cuenta.
Hinata sería una digna Uzumaki.
Y por ello debería llevar aquella pulsera.
Apretó entre sus manos lo que alguna vez le perteneció y con una sonrisa satisfecha se lo tendió a Hinata. Al menos si su hijo del futuro no los tuvo a ellos, tendría a esa dulce y tierna muchacha que compensaría todo su dolor y soledad. Al principio vio la duda en los ojos de Hinata, pero entonces tomó la pulsera y la sostuvo de la tira negra con la confusión presente en sus bonitos ojos.
— ¿Qué es?
—Una pulsera de la aldea del remolino, mi antiguo hogar —respondió simplemente armando una ancha sonrisa —. Me la dieron cuando comencé mi entrenamiento ninja, perteneció a mi madre, me la dio cuando dijo que era digna de ser una Uzumaki.
La Hyuga sonrió cálidamente aun sin entender nada.
—Y por eso ahora te pertenece, ´ttebane —siguió Kushina como si nada.
— ¿Eh?
—Te la has ganado. Eres digna de ser una Uzumaki —las manos de la pelirroja se cerraron en torno a las de las Hyuga con una sonrisa amable y sincera. Sentimientos transmitidos sin necesidad de palabras —, es hora de que lo lleves para siempre. Cuida a Naruto ¿Lo harás?
El aturdimiento y el shock dejaron momentáneamente muda a Hinata, que con un leve jadeo casi deja caer la pulsera, pero al último segundo la sostuvo con fuerza entre sus dedos. Se mordió el labio inferior y sus ojos se llenaron de lágrimas, intentando sin éxito encontrar las palabras necesarias para expresar sus pensamientos. No espero obtener su aceptación de forma tan clara y precisa. Por lo menos no tan rápido. Claro que estaba dispuesta a luchar por el amor de Naruto y la aceptación de la Uzumaki hasta hace unos momentos, pero al parecer lo segundo ya lo había obtenido. Sonrió ilusionada apretando la pulsera.
—G-Gracias —balbuceó con emoción reprimida —. Yo…c-cuidaré a Na-Naruto-kun…lo prometo…lo haré feliz.
—Sé que lo harás —le dio unas leves palmadas en el hombro, siendo capaz de apreciar la misma dulzura y ternura de Hana en Hinata. A pesar de lo dificil que resultó la vida para sus amigos tras la muerte de Minato y la de ella, Hiashi y Hana hicieron un buen trabajo, no directamente, pero algo debió influir en el carácter suave y más tierno de la Hyuga.
Con un asentimiento Hinata limpió las lágrimas no derramadas y torpemente intentó colocarse la pulsera. Viendo su nerviosismo Kushina sonrió rodando los ojos y de un simple y ágil movimiento le quitó la pulsera. Con otro movimiento se la puso y formó un nudo lo suficientemente fuerte para que no se soltara. Una vez pasado eso, la muchacha levantó su mano izquierda, examinando como se veía, el rojo del símbolo del remolino resaltaba sobre su piel pálida, dándole un añadido que le encantaba. Un nudo se formó en su garganta ante la emoción de cargar eso, ese símbolo de aceptación hacia la familia a la que deseaba pertenecer con todas sus fuerzas.
Kushina esbozó una sonrisa zorruna, tan parecidas a las de Naruto y arqueó las cejas con diversión ante la emoción de la muchacha. Sabía que hacia lo correcto.
Hinata saltó en su sitio y abrazó a la Uzumaki, sollozando.
—Esto…s-significa m-mucho para mí —murmuró con los ojos cerrados —. Gracias, Kushina-san. Sé lo i-importantes que son ustedes para Naruto-kun…
—Tsk, sé digna de portarlo. Ahora eres como una hija —le dio unas palmaditas y parpadeó para borrar las lágrimas de sus ojos —. Vamos, nos esperan.
Hizo un gesto rápido con la cabeza y separándose de la chica, desapareció por la puerta. Hinata la siguió al instante, sonriendo. Quitó todo rastro de lágrimas y con las mejillas rojas acarició de manera imperceptible el pequeño remolino rojo.
Espera realmente ser digna de portarla.
Pelearía por ganar el amor de Naruto y una vez lo obtuviera se aseguraría de darle una vida feliz cuando volvieran a su tiempo. Tal vez no tendrían la vida que deseaban, no podrían cambiar su propio destino pues este ya estaba tejido, y había sido ese mismo destino, su vida dura y trágica quienes habían forjado su carácter y dado cada suceso en su mundo. Tal vez muchos de esos sucesos habían sido trágicos, horribles y duros, pero también había muchos que fueron alegres, felices y significativos. Cada horrible tragedia los marcó, pero sirvió para endurecerlos. Así como sus propios padres vivieron, pues aunque en su mundo tras la muerte de Minato y Kushina, ellos perdieron prácticamente el juicio, hasta el último demostraron su lealtad y su amistad. Pues fue esa misma amistad lo que los llevó hasta las últimas consecuencias y darse cuenta de su error a tiempo. Fue esa amistad lo que llevó a los Uchiha a rebelarse causando su trágico final, fue esa amistad lo que permitió abrir los ojos a Hana y Mikoto a tiempo, fue esa misma amistad lo que llevó a la muerte de Hana, fue esa amistad lo que llevó a la dureza de Hiashi para fortalecer a sus hijas. Fue esa amistad lo que les redimió antes de morir.
Esa amistad causó risas y lágrimas.
Marcó un inicio y un final, y todos esos desastres tuvieron repercusiones en su tiempo, consecuencias duras, pero necesarias.
Como decían, a veces los sacrificios eran necesarios.
De no ser por el sacrificio de Minato y Kushina, Naruto no estaría vivo ni tendría la fuerza para luchar y vencer a los más poderosos enemigos en el futuro.
De no ser por la rebelión del clan Uchiha, liderados por Fugaku, jamás hubiese iniciado toda esa sed de venganza, transformándose en un circulo de ambición y dolor, pero que sin embargo unió a cinco naciones enemigas como hermanas. Naciones que se consolidarían y formarían un nuevo mañana cuando la guerra terminara. Un futuro que todos habían anhelado desde que se formó el mundo ninja. Paz.
No tendrían ese futuro que formarían con los cambios que darían, pero podían forjar uno nuevo a través de los sueños y sacrificios de las generaciones anteriores. Aunque costase sus propios sentimientos se encargaría de velar por la felicidad de Naruto, si es que al final a pesar de todo no la elegía a ella, daría todo porque fuere feliz en el nuevo mundo que se formaría después de la guerra. Y si la elegía, sería feliz y daría todo para formar la familia que siempre quiso. Para él y para ella.
Hana alzó la mirada esbozando una tímida sonrisa cuando ingresó nuevamente a la sala. Correspondió la sonrisa con dulzura.
Kushina tenía las manos en las caderas regañando a Naruto por haber roto otro jarrón.
—Ya, ya, ´ttebayo —Naruto se rascó la nuca e infló las mejillas.
— ¡El cuarto, ´ttebane! ¡El cuarto jarrón en esta semana, Naruto!
— ¡No es para tanto, ´ttebayo!
— ¡No grites mientras yo lo hago, ´ttebane!
Unas leves tocadas casi ahogadas por los gritos de madre e hijo resonaron. Hana se levantó de su sitio y abrió, sabiendo que su amiga no lo haría hasta ganar la batalla verbal incluso en contra de su propio hijo. Minato entró sonriente, pero cuando alcanzó a escuchar el alboroto formado por Kushina y Naruto se dio un golpecito en la frente con resignación.
—Kushina, Naruto…
Hinata sonrió divertida, mirando la escena familiar. Esos pequeños recuerdos se instalarían en su corazón y formarían bellas esperanzas en su interior. No se quedarían con ese futuro que siempre formó parte de sus anhelos pero al menos disfrutarían de todo eso mientras tuvieran tiempo. De una forma tenían una oportunidad de aprovechar.
La vida les estaba dando la oportunidad de vivir aquello que jamás sería suyo completamente.
Lo que pudo haber sido, y no sería.
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—…Sakura-san —una enfermera ingresó después de llamar la puerta del consultorio dado por Tsunade para la pelirosa. Algo realmente increíble para alguien que llevaba en la aldea sólo tres semanas. Pero quiéranlo o no las decisiones de Tsunade-sama no se cuestionaban, por algo era la directora del hospital.
La de ojos jades levantó la mirada impasible de unos documentos que estaba leyendo, acariciando de forma imperceptible una jeringuilla que tenía en la mano. Escrutó un momento a enfermera con una ceja arqueada.
—Tenemos un problema —dijo de forma solemne.
— ¿Problema? —repitió sin emoción —. ¿Qué problema?
—Movida de brazo, podríamos curarlo rápidamente, pero lo que pasa es que el paciente es…
— ¡TAKESHI HARUNO! ¿POR QUÉ NO CIERRAS LA BOCA POR UNA VEZ EN TU VIDA?
Un suspiro resignado salió de entre los labios de la enfermera. Siempre que Takeshi era paciente tenían aquellos problemas y sólo Tsunade-sama era capaz de lidiar con el terrible carácter de Akemi, pero como la sannin estaba verdaderamente ocupada con Orochimaru-sama y Jiraiya-sama decidieron que tal vez su discípula podía hacer algo. La cara de Sakura era un poema, de no ser porque la enfermera le volvió a llamar hubiera soltado la jeringuilla y se hubiese quedado de piedra. Pero tragando saliva de forma nerviosa se levantó de su sitio como un resorte, dejando los documentos que estudiaba en desorden.
La emoción de sus ojos era notoria.
Lo había intentado, de verdad que sí, pero habiendo estado ocupada con Mikoto le era imposible haberse ocupada de sus padres y una parte de ella, la parte que le recordaba la muerte de Ino y Kakashi no le dejaba tranquila. Acercarse a sus padres implicaba descubrirse como su hija lo quisiera o no, tal como Minato y Kushina, como Mikoto y Hana que descubrieron todo sin necesidad de palabras. La sangre llamaba y ellos eran astutos. Sus padres no eran ninjas, pero idiotas no eran, lo comprendieran tarde o temprano. Y era precisamente el problema, si les decía la verdad o dejaba que ellos lo descubrieran los arrastraría hasta un conflicto que aun no tenía fin decidido.
Pero su parte egoísta actuó. Ella también necesitaba a sus padres, por lo menos un momento. Realmente lo necesitaba, aunque sea viéndolos de lejos.
Se limpió las manos sudorosas en la bata de medico que llevaba puesta y asintiendo para sí misma para darse fuerzas siguió a la enfermera, aunque los gritos que pegaba su madre igual la hubieran conducido sin necesidad de guía.
—La dejo, Sakura-san.
—Lo arreglaré, no se preocupen —Sakura hizo un leve asentimiento y abrió la puerta del cuarto donde se escuchaban los gritos de furia y otros más agudos de auxilio.
Una gota de sudor resbaló por su cabeza.
Lo primero que vio al hacerlo fue a su padre acostado sobre la camilla con el brazo en una extraña posición, siendo asfixiado con bastante ganas por su amorosa madre, que estaba encima de él con sus manos apretando su cuello mientras vociferaba gritos de furia. Esa posición hubiese podido ser bastante comprometedora de no ser por que en realidad mostraba los intentos homicidas de su madre.
Aunque verlos en esa situación no fue lo que ella soñó, verlos allí vivos, como adolescentes hormonales y conflictivos significó algo de paz en su atormentado corazón.
Rió con ganas, con las mejillas rosas y con tanta alegría que logró que ellos le prestaran atención.
Akemi pestañeó y dejó de apretar el cuello de Takeshi con fervor. Al observar a la chica de cabello rosa tan parecida a ella pero con los ojos del idiota de Takeshi algo en su interior se calmó. Ese había sido el plan que ideó con el idiota de Haruno, el problema consistió en tener que golpearlo para causarle una torcedura en el brazo. Todo fue bien hasta que como siempre ese tonto le sacó de sus casillas. Sea como sea lograron ser atendidos por la doctora Haruno, la misteriosa chica que sin ser de su clan llevaba su apellido y los ojos que caracterizaban a los Haruno. Había excepciones como ella ya que su sangre Haruno era casi insignificante.
—Doctora —Takeshi dio un empujón a Akemi con el brazo bueno, sentándose de forma correcta y sonriendo a Sakura rápidamente.
La peli-fucsia cayó de espaldas, dándose un golpe fuerte, pero se levantó casi al instante fulminando con la mirada al chico. De no ser por que Sakura carraspeó se hubiera lanzado a intentar ahorcarlo de nuevo. Sonrió forzadamente, asegurándose de mandar una mirada a Takeshi que le aseguraba que en cuanto Sakura se fuera lo lamentaría. Volvió su atención hacia la chica que había llamado la atención de ambos desde su llegada a la aldea.
La habían vigilado esas semanas. Aun no encontraban que era esa necesidad de acercárseles, pero intentaban averiguarlo. Tenerla cerca ayudaría, creían.
—Takeshi Haruno ¿No? —Sakura sonrió amigablemente, poniendo un mechón de su cabello tras su oreja y acercándose —. Mucho gusto, soy... —en ese momento dudó al darse cuenta que ella era bastante más conocida que los demás y por lo tanto su apellido ya debía ser conocido.
—Sakura Haruno —nombró Akemi sonriente —. Si, hemos oído de ti, mucho gusto Akemi Haruno —alzó la mano.
La pelirosa estrechó la mano de su madre sonriendo cálidamente.
—Las enfermeras han huido despavoridas —bromeó revisando el brazo de su futuro padre —. ¿Son visitantes frecuentes, no?
—Algo así, este idiota tiende a sacarme de mis casillas —reconoció Akemi algo avergonzada.
—Sí, eso parece —comentó divertida.
Takeshi infló las mejillas en gesto infantil, se contuvo de hacer un berrinche porque Sakura hizo un leve movimiento que le arrancó un quejido de dolor. Pero mientras la pelirosa se dedicaba a hacer su trabajo, los dos chicos la observaron fijamente, intentando descifrar aquel rompecabezas de su cabeza, encontrar aquella pieza para resolver el misterio de porque les causaba tanta curiosidad ella.
Sakura fue consciente de aquello, sus movimientos se entorpecieron mientras las penetrantes miradas siguieron allí. No lo soportó mucho, apretando los dientes dio unos simples golpecitos en el brazo de su padre, arrancándole otros quejidos de dolor y con una mirada seria comenzó a vendarle el brazo.
— ¿Algún problema? —cuestionó secamente, cambiando al instante su ánimo.
—Disculpa si te incomodamos, pero sentimos curiosidad —Akemi dejó los tapujos a un lado, observando a Sakura con la misma seriedad.
Ella le observó de reojo, no espero que tan pronto pasara eso.
— ¿Curiosidad? No entiendo.
—Haruno… ¿Por qué llevas ese apellido? ¿De dónde vienes? —intervino Takeshi frunciendo el ceño.
Fue cuando se dio cuenta que ese accidente, esa torcedura no fue más que una excusa para atenderlos. Los observó con alarma ¿En qué momento se habían fijado en ella?
—Son preguntas que no puedo responder —murmuró sin mirarlos —. No estoy obligada a ello.
— ¿Sabes que has causado mucho revuelo, no? —dijo Akemi lentamente —. Discípula de la sannin Tsunade… Sakura Haruno…
— ¡Basta! No tienen ningún derecho a hacer esas…
— ¿De verdad no lo tenemos? —la muchacha le miró con la misma firmeza y astucia —. Nos causas mucha curiosidad, principalmente a Takeshi y a mí, no negamos que cualquiera la siente, pero es extraño, no te conocemos, nadie sabe nada de ti… y sin embargo al mismo tiempo esa curiosidad es familiar. Algo me dice que tu si puedes responder a nuestras dudas.
Sakura pasó saliva, relamiendo sus labios y tratando de pensar con la cabeza fría. La astucia e inteligencia que tenía era heredara de su madre, había que ir con cuidado.
—Provengo de la aldea de la nieve —inventó, utilizando la misma excusa que Minato-sama usó para presentar a Naruto —, seguramente algunos Haruno se dividieron, y mis padres se instalaron allí. Vine por asuntos que sólo conciernen a mis amigos y al Hokage ¿Contentos?
Akemi la observó fijamente.
—Es mentira —decretó —. Lo puedo ver en tus ojos.
—No me conoces, no puedes asegurarlo —murmuró agriamente.
No entendieron muy bien en el momento en que pasaron de esa breve charla divertida a esa pelea recelosa, pero la pelirosa era consciente de que iba perdiendo el round. No esperó que pasara eso, si hubiese sido cualquier otra persona lo hubiese mandado al infierno sin sutilezas, pero a ellos no podía. Tarde o temprano lo averiguarían, y si seguía con esa pelea con su madre ella misma lo diría. Fue entonces que captó el drástico brusco en el chakra de Mikoto. Ensanchó los ojos alarmada, soltando una maldición y dando media vuelta.
Algo había pasado.
Seguramente otra pelea entre Mikoto y Sasuke.
Lo único bueno era que por esa vez sería su salvación.
—Mañana estarás bien, por el momento no hagas ningún movimiento brusco —ordenó a Takeshi sin mirarlo. Se quitó la bata de médico y la dejó sobre la camilla, abriendo la ventana, no tenía tiempo para usar la puerta.
La mano de Akemi sobre su codo le impidió la huida.
— ¿Qué?
—Espera, por favor esto es importante para nosotros —Akemi le miró casi con desesperación, dejando de lado su recelo —. No lo entiendes, es…
—Lo entiendo, créanme que lo hago —susurró con la voz rota —, pero no puedo hacerles esto.
— ¿Quién eres? —preguntó Akemi soltándola y observándola fijamente a los ojos.
—Ya lo saben, Sakura Haruno…. En otro momento hablaremos —apretando los labios con un movimiento saltó desde la ventana, cerrándola y se convirtió en un borrón corriendo entre los techos.
Takeshi bajó con dificultad de la camilla, haciendo una mueca cuando forzó levemente su brazo herido. Había visto las lágrimas brillar en esos ojos que eran como los suyos y la tristeza que le invadió no era cada vez más desesperante.
Estaban cansados de esas dudas. Abrazó a Akemi de forma imperceptible, intentando tranquilizarla.
La muchacha estaba inusualmente callada.
—Vámonos —murmuró finalmente luego de unos minutos.
— ¿Estás bien?
— ¿Por qué no habría de estarlo? Ella oculta algo y tiene que ver con nosotros, lo averiguaremos tarde o temprano. Lo sé.
La Haruno posó su mano sobre el pomo de la puerta para abrirla, Takeshi le siguió al instante, ambos sin notar la sombra que en ese momento volvía a abrir la ventana.
Cuando la enfermera de turno ingresó para ver si ya Sakura ya había acabado de atenderlos, se encontró con el cuarto vacío y las ventanas abiertas de par en par, las cortinas revoloteaban hechas jirones en claro contraste a la paz.
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~o~
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Danzou tiró unos documentos al suelo, apretando el puño con furia. Finalmente obtuvieron la información que tanto deseaban, la que Sarutobi había ocultado a los consejeros y a él sobre la llegada de esos chicos.
¿Viajeros del futuro?
Eso era peor de lo que imaginaba. Habían encontrado a algunos de sus hombres en la mañana metidos en un genjutsu que prácticamente los había vuelto locos, y no tuvo dudas de lo que debía hacer. Desde que la información llegó supo cual era el siguiente paso. Lo que había pasado a sus hombres era lo que pasaría con él y con todos los que esos chiquillos quisieran eliminar y no estaba dispuesto a esperar a que ellos dieran el primer paso. Viajeros del futuro eran sin duda un peligro para sus planes, mucho más de lo que jamás pensó.
Si esos cuatro mocosos conocían lo que sucedería y estaban allí seguramente era para cambiar algo, por el estado en que estaban, obviamente el futuro no era muy alentador para ellos y si para él. No permitiría que cambiaran nada y sobre todo que atacaran, interviniendo en sus planes.
Lo único bueno de los hombres que fueron metidos en genjutsu es que tenía la excusa perfecta para arrestarlos y meterlos en la prisión de Konoha. Cuando eso sucediera los mataría sin piedad y sin darles oportunidad a defenderse o a que Sarutobi interviniera.
Su plan aun estaba incompleto, faltaba muchas cosas para pulir, pero si se no hacía nada, nunca obtendría sus deseos. Esos niños acabarían con todos sus planes en un abrir y cerrar de ojos.
Era hora de obtener el puesto de Hokage.
—Envía esto inmediatamente a Hanzo en la aldea de la lluvia —ordenó a un ANBU que estaba arrodillado frente a él. Le tendió un rollo de pergamino sellado —. Dile que aliste a sus hombres y que envíe refuerzos a Konoha lo más rápido que pueda. Y quédate a esperar órdenes.
El ANBU asintió de forma obediente y desapareció en una nube de humo. Danzou se volvió hacia el resto de sus hombres, que estaban arrodillados esperando órdenes.
—Prepárense, la pelea para obtener el puesto de Hokage está cerca. Los sacrificios son necesarios, no importa que método usen reduzcan a los aldeanos y oblíguenlos a permanecer fuera. Los líderes de los clanes importantes deben ser distraídos todo el tiempo que sea posible.
Asintieron de forma solemne.
La mirada de Danzou brilló de manera fría y firme.
No iba a permitir que hicieran lo que deseaban. Era su deber liderar bien Konoha, era su deber dejarse de sentimentalismo y de una vez eliminar los males de la aldea para que no terminaran infectando todo. Si Sarutobi no lo deseaba y se unía a esos viajeros del futuro no tenía otra opción que eliminarlo. Iba a esperar pacientemente a que Sarutobi muriera o que iniciara otra guerra para tomar el puesto de Hokage pero visto con que no podía esperar o perdería si oportunidad la obtendría por la fuerza.
Era hora de que los Uchiha desaparecieran.
Y era hora de finalizar su trato con Hanzo, él obtendría el puesto de Hokage y Hanzo se libraría por fin de esa organización que peligraba su poder: Akatsuki.
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Eran casi las tres y media de la tarde cuando finalmente Naruto y Hinata fueron libres de salir de casa de Kushina, ambos sonrientes y ya habiendo comido el almuerzo, así podrían entrenar hasta el anochecer y descansar un rato para llegar justo a la cena. Como siempre, Naruto cogía la mano de Hinata, charlando animadamente de esto y lo otro, sin ser muy conscientes de que daban el aspecto de una pareja completamente feliz, que daban la apariencia y el recuerdo de otra pareja de hecho.
Se parecían bastante a Minato y Kushina.
Pero en ellos era el chico el que hablaba hasta por los codos, riendo y haciendo gestos exagerados mientras la chica reía suavemente, con una sonrisa tranquilizadora.
Además algo más llamó la atención de algunos de los lo que los veían.
Mientras Hinata llevaba una pulsera con el símbolo del remolino en color rojo en la mano izquierda, Naruto llevaba una pulsera en la mano derecha con el símbolo de Konoha también rojo, la llama que representaba la voluntad fuego resaltando contra el círculo amarillo que lo encerraba. Había sido la pulsera que Minato le regaló una semana atrás mientras de forma cariñosa le mostraba la aldea desde la cabeza de los Kages esculpidas en las montañas.
Como dijo Kushina, Naruto del futuro tendría algo para él y para ella. Naruto tendría la pulsera de Minato como ninja de Konoha y Hinata la pulsera del remolino en clara señal de la aceptación de la pelirroja en su familia, representando su antigua aldea.
Claro que Naruto no se había dado cuenta de lo último.
—…entonces Sakura-chan dijo que me pagaría el ramen hasta que finalizara este mes, dattebayo —contó Naruto alegremente.
—Me alegro por ti, Naruto-kun —dijo la muchacha sinceramente.
El rubio rió zorrunamente y dando un salto en su sitio siguió narrando los sucesos acontecidos en los últimos días y que había pasado por alto a la hora de contarla antes a Hinata. La pelirosa se había sentido culpable por no haberla pasado con él el día de su cumpleaños y a modo de compensación le pagaría el ramen ahora que ya tenía un suelo estable, aunque puso como condición que llevara a la Hyuga a comer y él no tenía ningún problema. Es más la compañía de Hinata le agradaba mucho. Era tranquilizadora y le transmitía paz.
Verdadera paz como no había sentido mientras estuvo en la guerra.
Claro que el ramen comenzaría a ser pagado recién a partir de ese día y aun no le preguntaba a Hinata pero estaba seguro que aceptaría.
Siguiendo su cháchara rumbo al campo de entrenamiento número diez, Naruto observó de reojo a Hinata y sonrió al verla con las mejillas rosas prestando atención a sus palabras. Eso le gustaba, la atención que Hinata le daba era agradable.
Lamentablemente no podía asegurar que amara a Hinata o incluso que estuviera enamorado.
Lo que tenía seguro es que le gustaba y mucho. Mucho más de lo que Sakura le gustó en su tiempo y de hecho aun gustaba. Era imposible negar que su amiga y compañera de equipo aun despertara atracción en él, habían sido bastante años estando ilusionado con ella, no se podía borrar de la noche a la mañana, pero la atracción ya no era como antes, sentía cada vez menos apego a Sakura y más necesidad de pasar tiempo con Hinata. Tal vez algún día podía llegar a corresponder los puros sentimientos de la Hyuga.
Realmente lo deseaba, ese amor que le ofrecía, puro y desinteresado lo anhelaba pero quería estar seguro antes de comenzar algo, porque sería injusto para Hinata de lo contrario.
—Naruto-kun —la suave y melodiosa voz de Hinata le hizo parpadear.
— ¿Hm?
—Hemos llegado —dijo riendo suavemente.
— ¿Ah? ¡Claro, dattebayo!
Sólo faltaron unas cuantas palabras sobre tácticas y en pocos minutos se encontraban en posición de pelea. Habían estado practicando una semana y media desde que Sakura sugiriera o más bien dicho ordenara a Naruto a que comenzara a entrenar su Rin´negan para poder utilizarlo a su favor y disminuir los riesgos de desgaste de su vista o de su poder por falta de experiencia. Era cierto que aparte de Naruto sólo Nagato había despertado ese Dōjutsu y nadie más sabía nada sobre ello, sólo podían ir a ciegas pues aunque Sakura pacientemente había presenciado varios de los entrenamientos, en especial el primero y había corregido varias cosas con sus conocimientos teóricos para intentar ayudar en algo. Lo que no tenían en claro era si una vez dominado el Dōjutsu Naruto lo tendría para siempre o podría activarse y desactivarse.
Hinata esperaba que no, pues de lo contrario no volvería a contemplar los lindos ojos azules de Naruto.
Pero ese día Sakura no podía ir, estaría en el hospital y de cualquier forma había dejado establecida varias pautas para el mejor entrenamiento entre ellos dos.
Minato y Kushina se habían mostrado bastante interesados en eso, sobre todo al saber que el Rin´negan provenía por parte de la sangre Uzumaki, el clan de Kushina. En algunos de los entrenamientos que presenciaron Naruto dejó caer preguntas sueltas sobre su extinguido clan, intentando saber si su madre sabía algo de Nagato.
Pero nada.
De cualquier forma él mejoraba cada vez más, ya no se sentía tan agotado cuando tenía la suerte de activar el Dōjutsu por escasos segundos. Como dijo Sakura-chan requería de paciencia y entrenamiento. La paciencia no era algo que le sobrara pero Hinata se encargaba de equilibrar eso con su presencia y sus palabras.
Siempre que fracasaba, ella le tendía la mano, le daba una botella de agua y con una sonrisa amable decía:
"Los has hecho muy bien, Naruto-kun. Descansemos un momento y volveremos a intentarlo"
Cada vez que eso pasaba, él respondía:
"¡Claro que si, ´ttebayo! ¡No retrocederé jamás, ese es mi camino del ninja!"
Horas después Hinata le tendió la mano a Naruto que agotado jadeaba en el suelo, limpiándose el sudor de la frente y suspiraba al saber que ya había llegado a su límite. La Hyuga no estaba en mejores condiciones, ella no tenía la resistencia de Naruto ni mucho menos su fuerza y su chakra tan inmenso, pero la resistencia de Naruto disminuía considerablemente al usar el Rin´negan, o mejor dicho al intentar usarlo y eso que sólo lograba activarlo por algunos segundos.
—Los has hecho bien, Naruto-kun —jadeó Hinata cansada, respirando un gran bocanada de aire y cerrando su mano en torno a la de Naruto —. Es hora de descansar.
El rubio agitó la cabeza pesadamente, intentando atrapar más aire en sus pulmones. Con un ruido molesto se quitó la chaqueta y se quedo en su habitual polo de mallas.
— ¡Ahhhhhhhhh, casi lo logró esta vez, ´ttebayo! —chilló cuando recuperó algo de fuerzas y se levantó débilmente.
Hinata rió apenas.
—Sólo un poco más…has…avanzado…bas-bastante —dijo cerrando un ojo y respirando más fuertemente.
Tanteó en el suelo con cuidado una vez que Naruto estuvo de pie y cogió las botellas de agua. Le tendió una al rubio que enseguida la abrió y comenzó a beber todo su contenido de un solo tragó. Ella de forma más educada bebió un poco y respiró de formas más tranquila para sentarse mientras miraba las nubes.
Entonces recordó algo.
—Hinata-sama —giró la mirada para ver como Neji salía de la tienda donde descansaba algunos miembros del escuadrón—. ¿Se encuentra bien?
Sonrió y asintió.
—Bastante bien, Neji-niisan —susurró sin dejar de mirar el oscuro cielo.
Llevaban ya medio año en guerra, aunque Naruto aportaba un gran beneficio, las perdidas y los refuerzos del enemigo seguían en esa batalla sin fin. No ganaban ni perdían y francamente ya muchos creían que la guerra se prolongaría por años como las antiguas guerras shinobis.
Con sorpresa sintió como Neji se sentaba a su lado de forma tranquila, uniéndose a su silenciosa velada. Estaba allí porque era la única forma de tranquilizarse y no perder más la noción del tiempo. Hace bastante que no veía a su padre ni a su pequeña hermana. Sus amigos… aunque Shino y Kiba estaban con ella, también sentía la ausencia de los otros.
—Pronto los verá, Hinata-sama.
— ¿Lo crees nii-san? —preguntó deprimida —. La última vez que hable con padre fue hace dos meses, me dijo que todo estaría bien, pero a veces pienso que no todo está bien.
— ¿No confía en Naruto?
— ¡Claro que sí! —protestó al instante con las mejillas encendidas —. Pero… ¿No crees que es demasiado para él solito? —preguntó con la mirada baja —. Siempre nos hemos mantenido esperando a que él no salvara, Naruto-kun tiene que cargar con todo ese peso y es demasiado. Todo el mundo ninja…
Neji suspiró a su lado, él creía lo mismo, pero ¿Qué hacer?
—No tenemos opción, Hinata-sama.
—Me gustaría hacer algo más por él, ayudarle…
—Algún día llegara esa oportunidad, téngalo por seguro —dijo simplemente —. Créame, todos deseamos ayudarle, sin embargo su nivel es superior al nuestro, y a menos que intentemos aminorar su carga en nuestras propias peleas no seremos más que estorbos.
— ¿Cómo lo fui en el ataque de Pein, verdad? —susurró deprimida.
—No, Hinata-sama usted fue valiente, créalo o no aunque no lograra nada le dio unos minutos valiosos que sirvieron para otorgarle la victoria a Naruto. De lo contrario se lo hubieran llevado y el mundo tal como lo conocemos no existiera.
—Tal y como lo conocemos, eh…—Hinata abrazó sus piernas, mirando el cielo de nuevo y recordando durante un fugaz momento la cálida y única sonrisa de su madre el día antes de su muerte. Como le hubiera gustado ver esa sonrisa otra vez, aunque sea sólo estar con ella un día y sería feliz, atesoraría esos recuerdos —. ¿Recuerdas que padre dijo que vio a tío Hizashi mediante el Edo Tensei?
Neji se tensó un momento pero luego asintió lentamente, no pensó en eso mucho tiempo ya que sabía que se torturaría, pero por lo menos era feliz sabiendo que su padre al fin comprendía lo que tanto le costó entender a él mismo, sobre el destino. Ahora que las ramas de la familia Hyuga estaban unidas el odio había quedado en el olvido y fue reemplazado por el cariño, el respeto y lealtad. Aunque le hubiera gustado ver a su padre aunque sea por unos minutos. Pero no fue así.
—Así es.
— ¿Imaginas un mundo diferente, Neji-niisan? —cuestionó con una sonrisa ilusa —. Un mundo donde ellos estuvieran presentes, donde pudiéramos tener lo que tuvimos. Aquello que no pudo ser…
—Todos imaginamos eso, Hinata-sama. Pero por algo las cosas son como son, no todo es malo.
—No todo es malo —repitió suavemente.
Naruto que se tumbó a su lado, con los brazos tras la cabeza la miró sin entender.
— ¿Eh?
Hinata sonrió avergonzada.
—N-Nada, sólo recordaba algo que me dijo Neji-niisan.
— ¿Neji? —repitió Naruto sorprendido —. ¿Qué dijo, ´ttebayo?
—Dijo que no todo es malo —ella acarició la pulsera que estaba atada a su mano izquierda. Tal vez ellos cuatro estaban tenido el sueño de cualquiera de su generación, por eso por lo menos asegurarían un futuro diferentes para sus otros yo. No sólo ellos sufrían, personas como Neji, Tenten, Ino y muchos más, tantos más que habían perdido tanto en las guerras —. Creo que tiene razón, aunque Sakura-san haya dicho que no nos quedaremos con este futuro… tenemos la suerte de conocer a nuestros padres, de poder vivir con ellos aunque sea un tiempo. Es un regalo.
El Uzumaki parpadeó al principio aturdido, pero acto seguido sólo una risotada. Hinata de verdad era bastante especial.
—Tienes razón, Hinata-chan, dattebayo —concedió alegremente —. No nos quedaremos con esto, pero no todo lo de nuestro propio tiempo es malo. Y ya es bastante suerte haber obtenido esto.
—Si… ¿Entrenamos otra vez?
—Ah, espérate un ratito, Hinata-chan —se quejó haciendo un puchero y acomodándose en su sitio.
La Hyuga rodó los ojos levemente divertida y se acostó también al lado del rubio, aspirando con fuerza el sabor de la felicidad. Cerró los ojos pensando en todo lo que quería y deseaba pasar con su madre, en asegurarse de que su padre y su tío nunca se enemistaran y que su tía no muriera durante el parte de Neji. En ese mundo haría todo para que su primo saboreara la misma dicha que todos. Había tantas cosas por cambiar, tantos sueños y anhelos…
Naruto chasqueó levemente la lengua, conversando internamente con el Kyūbi.
— ¿No me lo dirás?
— ¿Crees que soy tu maldita bola de cristal, mocoso? —se quejó el zorro mirándole fastidio desde su prisión. Estaba echado y miraba con aburrimiento a su jinchūriki.
—Pero necesito saber cómo ocurrió —se quejó infantilmente el Uzumaki paseando de un lado para otro ante la exasperada mirada del zorro de las nueve colas —. ¿Cómo murió Obito Uchiha?
—La muerte de ese crío Uchiha sucedió antes de la muerte de Kushina ¿Por qué crees que tendría que saberlo?
—Yah, no te hagas el tonto, seguramente si no estabas presente pudiste sentirlo con tu chakra o mi madre te lo habrá contado o lo viste en su mente, Kyūbi.
El demonio sonrió anchamente, mostrando la fila de colmillos. Su sonrisa burlona fue captada por Naruto que frunció el ceño sin entender a que venía eso. El zorro parecía estar pasándosela en grande.
—Oh, me sorprendes, Naruto, cuando eras más chico no llegabas a ese nivel de entendimiento —se mofó.
— ¡Eh! ¿Insinúas que soy idiota, dattebayo? —chilló irritado.
—Tú lo has dicho —se burló el demonio, pero antes de dejar que Naruto siguiera haciendo berrinches, respondió —. Sacrificio. Tal como el tonto de tu padre y la gritona de tu madre, tal como esa niña y como otros tantos sentimentales. Kushina dijo que se sacrificó salvando a sus compañeros de un derrumbe en medio de la tercera guerra ninja. Los conocimientos de la alumna de Yondaime fueron insuficientes para salvarlo y lo único que quedó fue trasplantarle su Sharingan a tu sensei.
Al abrir los ojos frunció el ceño. Ahora sabía cuál era la causa de la muerte del niño Uchiha.
"Los nombres tallados en esta piedra, son los nombres de las personas a quienes la villa considera sus héroes. Son todos shinobis…pero no son simple héroes."
"Son héroes que dieron su vida en acto de servicio. Se sacrificaron. Esto es una lapida. Mi mejor amigo se encuentra enterrado aquí junto con todos los demás"
"En el mundo Shinobi se desprecia a quien desobedecen las normas y ordenes, son considerados escoria, pero los que no piensan en sus compañeros son peor que escoria."
Así que Obito moriría dejando ese mensaje en su sensei. Recordó entonces la petición de Rin a Sakura para su entrenamiento. Sabía perfectamente que como médico ninja no había persona capaz de superar a Sakura a excepción de la misma Tsunade, si Rin recibía entrenamiento de Sakura que era discípula de la rubia las posibilidades de salvar a Obito se incrementarían, sin contar claro que Sakura ya había armado una estrategia para impedir la tercera guerra ninja, la cual sólo empezaría luego de que Sasori raptara al tercer Kazekage, si impedían eso la guerra no se daría, por lo menos no por esa razón.
Cada cosa que hacían repercutía de forma diferente e inconsciente los cambios ya se ejercían.
Ya sintiéndose mejor y más descansado ladeó la cabeza para pedir a Hinata seguir con el entrenamiento. Ella tenía los ojos cerrados, las mejillas rosas y una bella sonrisa adornando su rostro de porcelana. Pero dejó de observarla al captar algo que no vio antes.
En la mano izquierda llevaba una pulsera parecida a la que tenía él en la mano derecha a excepción de que tenía el dije en forma del símbolo del remolino.
¿No era el símbolo del antiguo país y la aldea de su madre?
Con cuidado posó su mano sobre la de Hinata.
La chica abrió los ojos al instante con una sonrisa cansada.
— ¿Entrenamos ya? —preguntó gentilmente.
— ¿De dónde sacaste esto, dattebayo? —preguntó.
—Ah…—Hinata enrojeció y desvió la mirada avergonzada —. Ku-Kushina-san…e-ella…m-me lo dio —farfulló como pudo.
— ¿Mi madre?
—Sí.
— ¿Por qué?
— ¿No te gusta que me lo diera? —preguntó sin tartamudear y con tristeza. ¿Tal vez deseaba que Kushina le hubiese dado la pulsera a Sakura?
— ¡No, no! —casi gritó Naruto al instante —. Sólo me sorprende, ´ttebayo —dijo más calmado.
Hinata asintió.
—Dijo que…—apartó la mirada sabiendo que no podía decir mientras mirara esos pozos azules llenos de tanta vida —… me lo gané. Espero poder hacer todo para c-cumplir, Naruto-kun —aspiró y se mordió el labio inferior —. Y-Yo…tú…s-sabes lo que s-siento. M-Mientras tengo esta pulsera yo haré todo por hacerte feliz, te lo juro —cerró los ojos con miedo sin querer saber cuál fue la reacción de su amado rubio.
Espero que Naruto se fuera o dijera otra cosa para desviar el tema, pero lo cierto es que quedó sorprendida cuando notó como la mano de Naruto siguió sosteniendo la suya de forma más delicada, pero esta vez sólo uniendo sus índices. Al abrir los ojos se topó de lleno con el rostro de Naruto a unos milímetros del suyo. Perdió la capacidad para pensar cuando vio la sonrisa alegre e infantil de Naruto antes de que sus labios chocaran con los suyos.
Si, él la besó.
Naruto la estaba besando.
¡NARUTO LA BESÓ!
Fue un suave y tímido roce al principio, pero segundos después los labios de Naruto exigieron más, completamente roja y casi desfallecida con la mano libre se sostuvo con fuerza del hombro de Naruto y trató de responder el beso, de apagar ese calor que le recorría el cuerpo.
Cuando se separaron por la falta de aire, Hinata miró atontada a Naruto, con todos signos de desmayarse de un instante a otro.
— ¡Espera, Hinata-chan, no te desmayes, dattebayo! —Naruto soltó su meñique a tiempo para zarandearla ligeramente y e impedir que perdiera la consciencia.
—Na-Naruto…kun —roja de vergüenza por lo que pasaba Hinata asintió avergonzadísima.
—Ya, menos mal, es que… no se hubiese visto muy romántico si te desmayabas, ´ttebayo —explicó Naruto confiadamente, y de un momento a otro la alzó en brazos.
Ella ahogó un grito por la sorpresa del movimiento, pero no tuvo tiempo de más porque otra vez el rubio le plantó otro beso. Naruto no podía pensar en otra cosa que besarla, lo cierto es que cuando ella dijo todo eso a pesar de que se obligaba a aclarar sus sentimientos para no lastimarla no pudo contenerse. Era imposible. Tuvo que besarla y pudo saber que fue lo correcto. Dejar ir a Hinata sería una estupidez. No podía.
La Hyuga se sostuvo de nuevo de los hombros de Naruto al apoyar sus manos tímidamente y respondió de nuevo el beso. Sus mejillas estaban literalmente ardiendo.
Justo entonces el cielo terminó por oscurecerse y a unos metros de allí Kushina y Hana lanzaron gritos triunfantes que hubieran dejado sordos a cualquiera que hubiera pasado por allí, pero a la parejita que estaba bastante lejos no le llegó las celebraciones de sus respectivas madres.
— ¡LA BESÓ, LA BESÓ! —Hana saltaba entusiasmada mientras tomaba foto a cada segundo que la cámara se lo permitía.
— ¡MI HIJO ES TODO UN CONQUISTADOR, ´TTEBANE! —celebró Kushina peleando por la cámara.
—Pero Hinata dio el primer paso.
—Ah, no, no, fue Naruto, ´ttebane.
—Fue Hinata —saltó Hana frunciendo el ceño mientras que las marcas que había pintado con marcador negro en sus mejillas tipo espía se distorsionaban cuando infló las mejillas de forma infantil.
—Fue Naruto —Kushina soltó las ramas de los arboles que había roto sin piedad para intentar camuflarse entre el follaje. Cabe decir que ambas mujeres los siguieron desde que salieron de la casa con el chakra muy bien oculto y de forma tan minuciosa que ninguno de ellos lo notó. Se pintaron esas marcas e intentaron dar camuflarse inútilmente para darle más emoción al asunto como se dijeron mientras miraban aburridas el entrenamiento.
Dale y dale, ellos parecían no avanzar mucho, pero horas después pudieron ver con deleite como al fin se cumplía lo que deseaban.
Pero el enojo por ver quien dio el primer paso les hizo mirarse con rayitos en la mirada.
Soltaron la cámara y en el momento en que iban a iniciar otro round el grito de Hinata las alertó.
— ¡NARUTO-KUN!
Salieron del espeso follaje corrieron para ver como Naruto estaba en el suelo frotándose las sienes y respirando de forma intranquila con Hinata encima suyo, parecía como si Naruto hubiera caído mientras cargaba a Hinata.
— ¿Naruto, que te pasó?
Los metros que les separaban eran casi insignificantes…
— ¿Mamá? —el rubio abrió los ojos mirándoles con sorpresa, misma que se vio reflejada en el rostro de Hinata. Pero la expresión del rubio cambió drásticamente, apretó los dientes a tiempo y abrazando a Hinata rodó por el suelo justo en el momento en que una barrera dividió los lugares en que se encontraban.
…y esos metros insignificantes se convirtieron en los más largos cuando Naruto y Hinata comenzaron a gritar dentro de aquella barrera.
Hana quedó lívida, sin reaccionar.
Kushina tembló sin entender que pasaba. Un calor en el ombligo le hizo reaccionar a la mala y apartar de un empujón a su amiga antes de que un Shuriken gigante le atravesara. Sus ojos adquirieron el color rojo y su cabello se levantó en nueve mechones, rugió indignada y furiosa al ver como varios y realmente eran varios, ANBUS las rodeaban en postura ofensiva.
Hana se levantó del suelo con el Byakugan activado.
¿Qué pasaba?
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~o~
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—… ¡Konoha, Konoha! —gritó Sasuke harto de que su madre defendiera la aldea sin saber nada aún —. ¡Konoha es la culpable de la extincion del clan Uchiha!
— ¿Q-Qué? —atinó a decir la matriarca Uchiha débilmente.
Sakura se interpuso entre ambos, mirando con reproche a su ex compañero de equipo. El embarazo de Mikoto se estaba volviendo de alto riesgo conforme esas peleas estallaban de vez en cuando. Sasuke recobró la postura y se dio un golpecito en la frente ante la estupidez que dijo, no podía haber soltado eso así como así a su madre y menos en ese estado. Se suponía que lo harían de forma más suave y cautelosa pero ¿Por qué rayos esos otros idiotas no se apuraban?
La pelirosa chasqueó la lengua e instantáneamente hizo que Mikoto se sentara, aunque parecía obviamente choqueada no había reaccionado mal con respecto al embarazo.
—Mikoto… por favor, te explicaremos esto con calma —murmuró suavemente —. No dejes que esas palabras nublen tu juicio, recuerda tu estado.
—Pero…—balbuceó Mikoto desesperada —. ¿Es…cierto?
—Si…y no —respondió la Haruno tensamente —. Ve con Fugaku-san, Hiashi-san y Minato-san, están en el dojo entrenando a la espera de que lleguen Kushina-san, Hana-san, Naruto y Hinata. Cuando ellos lleguen explicaremos todo ¿Está bien?
La pelinegra miró de reojo a Sasuke que cruzado de brazo miró a otro lado con fastidio ante su error que podía haber lastimado emocionalmente a su madre y por tanto a Itachi. Mikoto se levantó de nuevo con la ayuda de Sakura y salió cerrando las puertas corredizas con un ruido casi imperceptible.
—Pudiste haber causado un grave daño, Sasuke.
—No necesitas decírmelo.
—Pues tal parece que sí. Recuerda que tu madre tiene tres meses de embarazo.
—Ya cállate, Sakura, me irritas.
—Nada nuevo, Sasuke —dijo la pelirosa en tono cansado —. Por favor, intenta…—sus palabras murieron en sus labios y volteó bruscamente mientras palidecía.
Sasuke alzó la cabeza bruscamente al mismo tiempo, el Mangekyō Sharingan giró de manera casi enloquecida en sus ojos.
— ¡Naruto, Hinata! —gritó sintiendo como el chakra de ellos dos disminuía de manera alarmante.
Casi al instante el chakra de poderosas presencias se sintió en casi toda la aldea, varios chakras fueron sellados y pudieron sentir como una lucha comenzaba a darse.
¿Qué demonios…?
Los gritos provenientes del dojo les hicieron girar. Sasuke gruñó y sin esperar a intercambiar unas palabras con la pelirosa corrió en dirección hacia donde estaba su padre con la katana desenvainada, dispuesto a enterrar el filo en cuantos cuerpos fueran necesarios para impedir que mataran a su padre.
La pelirosa corrió alterada para ir en busca de Naruto y Hinata cuando se dio cuenta de algo. El chakra de Mikoto se sentía del otro lado, no en el dojo, ahogando una maldición giró sobre su sitio y corrió con todas sus fuerzas mientras escuchaba ya los gritos de Mikoto y su chakra disminuir fuertemente.
El niño, mientras Mikoto estuviera embarazada pelear no era una opción a menos que deseara perder a su hijo.
Llegó justo a tiempo para ver como un ANBU la desarmaba y alzaba el kunai dispuesta a enterrarla en su corazón.
Se escuchó un grito, y la sangre salpicó el cuerpo del ANBU, formando un pequeño charco en el suelo.
.
Hola!
Si, lo sé, no necesitan decírmelo me tarde. ¿Razones? Estoy de vacaciones pero no conté con algo que desbarato mis planes completamente. Motivación e inspiración que me faltaron y aun me faltan u.u, realmente lo siento, no pensé que mi inspiración me fallaría de esta forma tan horrible. Juro por lo más sagrado que intentare actualizar lo más rápido posible, no daré una fecha porque últimamente ya no puedo cumplir, tal vez en una o dos semanas traigo el otro capítulo pero no es seguro.
Espero puedan entenderme, hice lo que pude para avanzar poco a poco este capi.
¿Qué les pareció? Dije que lo bueno comenzaba aquí. Tal como quieren hacer cambios tienen que afrontar las consecuencias, no todo puede ser bueno.
Ahora sí, importante, así que LEAN:
-Con respecto a Madara aun no sé muy bien como adaptare todo dado que Kishimoto venerable anunció que el tipo de la máscara no Madara Uchiha.
-Guerras habrán, peleas también pero más que todo es un fic familiar y de romance, entiéndalo.
-A Naruto le sigue gustando un poquito Sakura…no creo que piensen que de la noche a la mañana la olvido, eso es imposible, un gusto no puede desaparecer así de sencillo, pero el mismo piensa que Hinata le gusta aun mas, su gusto y posterior enamoramiento por Hinata reemplazara la ilusión por Sakura.
-La muerte de Danzou está cerca, así como el reencuentro de Jiraiya con sus antiguos alumnos y otras sorpresas. La muerte de Danzo también marcara el comienzo de la redención de Sasuke y su cambio, una vez liberado de ese odio que no le deja en paz, podrá seguir sin arrepentimiento ni dolor… y tras eso el amor de su familia lograra sacar la puerta buena que aún queda en él, y tras eso comenzara el SasuSaku.
-El entrenamiento a Rin por parte de Sakura también significara la salvación de Obito y el cambio de Kakashi sin la muerte de su amigo.
-Referente a lo que he revelado sobre su viaje en el tiempo, sé que tal vez no es lo que esperaban, pero después de pensar y pensar he decidido que es lo mejor, después de todo ese viaje en el tiempo es para aprender y vivir lo que no pudieron vivir. Lo que ellos vivieron en su propio tiempo fue necesario para cada cosa que ha pasado a través de la historia de Naruto y que es significativa. Sin embargo para que todo lo que hago no quede así como así, cuando termine el fic habrá dos epílogos. Epilogo 1 tratara sobre la vida de ellos cuatro, años después de que regresan a su tiempo, quédense tranquilos que los que maté revivirán. Epílogo 2 tratara sobre la vida de sus otros yo, a los que lograron salvar de todo ese dolor, con todos los que salvaron vivos, una vida feliz y tranquila y relativa paz.
Ahora sí, MUCHISIMAS GRACIAS por todos sus reviews, me animaron mucho y me ayudaron a seguir luchando por escribir y tratar de que la inspiración vuelva. Espero poder actualizar mis otros fics pronto.
Besos.
Poquito a poquito responder sus dudas por mp ¿vale?
Bella Scullw
Feliz navidad y año nuevo por atrasados!
