Gracias, gracias, gracias, gracias! Muchas gracias! Bueno aquí va un capitulo un poco delicado pero hermoso. Sin más, disfruten! Besos. Igual tardare en subir el siguiente porque estoy de exámenes o igual lo subo en seguida porque me inspiro en estas fechas que doy miedo jajjaa Dependerá de los reviewes jaja gracias!

Capítulo 11: El botón de la vida.

Emma cogía a Regina de la mano mientras el avión despegaba. La morena estaba nerviosa porque habían dado mal tiempo y eso suponía que en cualquier momento podrían empezar las turbulencias. Las dos escuchaban música por los auriculares en el móvil de Emma, la cabeza de Regina en el hombro de su chica. Delante de ella estaban Zelena y Ruby hablando sobre las peleas que hubo en la última fiesta por culpa de algunos extranjeros que empezaron a pelearse con los italianos como si fuera la noticia más espectacular del mundo. La rubia se reía, ella había pasado mejor, con su novia borracha en la cama.

-No me gusta esta canción, pásala.

Pero Emma estaba dormida así que le cogió el móvil para cambiar ella la canción. Lo que no imagino fue encontrarse con un montón de mensajes de su madre preguntándole como lo estaba pasando. Ningún mensaje había tenido respuesta. Se sentía mal por Mary Margaret así que decidió responder.

Media hora después, Emma despertó por las turbulencias y agarro a la morena muchísimo más fuerte y le beso en la mano calmándola.

-¿Cómo puedes estar tan tranquila?-le pregunte Regina preocupada.

-Me da igual en este momento si el avión se estrella, las únicas personas que me importan son tú, Neal y estas de aquí, y estáis todos en el avión así que…

-Emma, para, eso no es verdad y lo sabes.

-Es la verdad y punto.

Lo que quedaba de viaje lo hicieron en silencio. Al llegar, todos los padres estaban esperándoles en el coche para llevarlos a casa. Regina corrió hacia su padre saltándole encima y Zelena abrazo a su madre. Neal beso a su madre y Emma se quedó un poco atrás mirando más a su chica que a su madre.

-Emma, vámonos a casa, tenemos una cosa de que hablar.

-No voy a ir a casa-dijo cuándo Regina se acercó para darle la mano-Me voy con Regina.

-Emma, por favor, es importante.

-Que no, mama, me voy con ella.

-Tráela si quieres, pero por favor, necesito contarte algo-Regina asintió mirando a Emma.

-Mama, papa, vuelvo con Emma, ya os avisare cuando llego a casa-se despidió la morena.

Los cuatro, Mary Margaret, Emma, Neal y Regina se metieron en el coche y pusieron rumbo a la casa de la rubia para esperar esa charla que su madre había insistido tanto. No estaba nerviosa, o eso quería pensar ella. La verdad es que estaba muerta de miedo, ¿Por qué su madre quería hablar tan seriamente y de algo importante además?

-Mama, ¿te vas a morir?-le pregunto Emma sin más rodeos, arrepintiéndose enseguida por sus palabras.

-No es eso de lo que te voy a hablar Em, tranquila.

Emma trago saliva y sintiendo su mano más apretada por la de Regina decidió poner su mente en blanco. No tardaron mucho en llegar a casa, gracias a dios, papa no estaba en casa así que estarían tranquilos. Pero al abrir la puerta de la cocina, la rubia se encontró con el policía David que días antes había pillado comiéndole la boca a su madre en ese mismo sitio. ¿Qué es lo que pasaba?

-Ah, entiendo-se rio-Nos vasa decir que te separas de papa para ir con él. Por fin nos abandonas, ¿es así?

-Emma nunca digas eso-se enfadó cogiendo la mano de David-Nunca os abandonaría, ni a ti ni a tu hermano, jamás.

-Entonces, ¿Qué es eso tan importante que nos tenéis que contar vosotros dos?

-Emma-empezó su madre sentándose en una silla, después de tiempo en silencio, nerviosa como nunca-Hace mucho tiempo, antes de que nacieras David y yo salíamos juntos. Tu abuela no se enteró hasta que David le pidió mi mano. Se enfadó muchísimo, ella quería que me casara con Gold, ya que su familia tenía mucho dinero. Total que tiempo después se enteró de que estaba embarazada y entonces me obligo a dejar a David y casarme con Gold. Gold era un hombre atento y muy buena persona conmigo al principio, naciste tú y era todo perfecto. Luego nació Neal y también era todo perfecto. Pero después de que me diagnosticaran cáncer, David vino al hospital a verme y Gold escucho toda la conversación y es ahí donde empezó todo…-lloraba mientras contaba.

Regina no había soltado la mano de su chica en todo el discurso, no quería dejarla sola en momentos así. Cuando acabo de hablar, Emma corrió a su cuarto echa una furia y empezó a tirar las cosas al suelo, sus cosas que estaban encima de la mesa, los libros, la ropa… La morena corrió detrás de ella lo más rápido posible.

-Emma, para por favor, te vas a hacer daño-le dijo mientras lloraba viendo como su novia pegaba al armario haciéndose sangre en los nudillos.

Regina intento abrazarla por detrás y al final logro que su chica se calmara en sus brazos, empezando a llorar.

-¿Por qué nunca me lo ha dicho? ¿Por qué ha aguantado tanto tiempo en decírmelo? Me ha hecho creer que ese monstruo era mi padre. ¿Cómo ha podido hacerme esto durante tanto tiempo?

-Emma, tu madre solo quería protegerte. Imagínate lo que se puede montar ahora que sabes la verdad.

-Y entonces, ¿Por qué lo ha hecho ahora?

-No lo sé Em, puede que a tu madre no le quede mucho tiempo y quería contártelo antes de…-le dijo con la voz entrecortada.

-Y el, ¿Por qué nunca ha hecho nada por nosotros? ¿Por qué ahora?

La rubia lloro durante un tiempo en los brazos de la morena mientras esta le acariciaba los brazos y la cabeza con pequeños besos de amor, diciéndole que nunca la dejaría, que estaría para siempre con ella.

-Tú piensa en lo positivo ahora. Gold no es tu padre y parece ser que el verdadero es un guaperas y de verdad ama a tu madre.

Tiempo después, cuando su cara volvía a tener un estado aceptable, bajaron las escaleras encontrándose a sus padres y a su hermano charlando en el mismo sitio en que les había dejado.

-Em, siento que…

-Tranquila mama.

-Emma puede ser que nunca me perdones por ocultártelo y por no haber ayudado a la familia pero… -hablo su padre por primera vez.

-No te conozco, solo os pido un poco de tiempo para asimilar todo esto.

-Claro, tranquila-sonrió David agradecido por la respuesta.

-Solo quiero que sepas que van a arrestar a Gold gracias a David-hablo Mary Margaret orgullosa.

-Sé que es un poco tarde, después de todo lo que ha hecho pero…

-Gracias-le cortó Emma sonriendo a David.

Regina también sonrió por cómo había terminado todo y decidió quedarse todo el día en casa de su rubia con ella. Quería estar para ella en todo momento posible, protegiéndola.

Unas semanas habían pasado de aquello, y Emma cada vez tenia mejor relación con su padre y Gold ya estaba en la cárcel. Faltaban pocos días para el cumpleaños de la rubia y Regina le estaba preparando una fiesta sorpresa con todos sus amigos y familia. Gracias al encarcelamiento de Gold y el acercamiento a David, Emma tenía muchísima mejor relación con su madre. Cada día se esforzaba más en los estudios y ahora que ya era casi verano no tenía ninguna recuperación. Su relación con Regina cada vez era más estable y gracias a ello su muñeca no tenía marcas nuevas desde hace mucho, según ella eso ya lo tenía superado.

Después de haber comido, Mary Margaret entro en la habitación de su hija para meterle la ropa limpia en el armario mientras ella veía Orphan Black en el portátil tumbada en la cama.

-Emma, ¿Qué quieres te que regalemos David y yo para tu cumpleaños?-todavía no se atrevía a decir papa delante de su hija.

-No quiero nada, mama, además no me gusta celebrarlos. No me hagáis una fiesta-se rio dándole al stop.

-¿Cómo qué no?-se rio también haciéndole cosquillas como si tuviera cinco años.

-Mama para-se reía Emma por las caricias de su madre.

Las dos empezaron una guerra encima de la cama, disfrutando, madre e hija como hacía años que no lo hacían. Cuando por fin pararon las dos sonrieron mirándose a los ojos.

-Nunca te lo he dicho pero te queda genial el pelo corto.

-Gracias Em-sonrió besándole la muñeca haciendo que Emma derramara algunas lágrimas-No llores cariño.

-Mama no quiero que mueras-le susurro empezando a llorar fuertemente tapando la cara con sus manos.

-Cariño…-sollozo ella también-Me iré agosto sabiendo cómo está todo, os dejo en manos de David que cuidará perfectamente de mis dos mejores hijos. Me iré feliz sabiendo que me quieres, Em.

-No, mama-casi no podía hablar-Lo siento muchísimo por cómo te he tratado. Me siento una hija pésima, te he tratado como a la mismísima mierda todos estos años. Quiero que me perdones por favor, te quiero mama.

-Emma, cariño, no todo ha sido tu culpa. Tú solamente pensabas que yo tenía la culpa de todo, que al fin y al cabo un poco también tengo. Tienes solo 18 años y has vivido demasiadas cosas horribles. No tienes la culpa de nada.

-No mama, eres la mujer más fuerte que conozco, en serio. Lo siento por haberte dicho que… Que merecías el cáncer, lo siento tanto.

-Te quiero muchísimo, hija, nunca lo olvides ¿vale? Tienes que cuidar de tu hermano pequeño-sonrió.

-Mama no te despidas, por favor.

-Prométeme que cuidaras de todos, ¿vale? Eres mi niña valiente.

Emma abrazo fuertemente a su madre y quedaron las dos tumbadas en la cama. No querían despedirse pero Mary Margaret no aguantaría muchísimo más y lo sabían. La rubia cogió el móvil y le mando un whatsapp a Regina.

Emma: Lo siento Gina, pero esta tarde me quedo con mi madre y no podré ir a tu casa.

Emma: Nos vemos a la noche.

Emma: Te quiero.

Regina: Tranquila, me alegro.

Regina: Yo también te quiero Emma.

-Mama, Regina es mi novia-soltó de repente todavía abrazada a su madre.

-Lo se cariño-se rio-Se os nota.

-¿Y qué piensas sobre ello?-pregunto Emma nerviosa.

-¿Eres feliz? ¿Te hace feliz?

-Muchísimo, estoy enamorada de ella, mira-le enseño la muñeca sin marcas recientes, solo cicatrices.

-Me alegro cariño, de verdad. Quiero conocerla algún día-se rio.

-Claro.

Emma abrió los ojos, miro su móvil, eran las ocho de la tarde, había dormido cuatro horas seguidas. Miro alrededor pero no encontró a su madre así que bajo las escaleras. La encontró en la cocina hablando con Regina.

-Solo te quiero dar las gracias-Mary Margaret cogía las manos de Regina-Mi hija parece otra gracias a ti. No tengo palabras.

-Oh, es un placer hacer feliz a Emma-se rio Regina acariciándole los brazos-La quiero Mary, en serio, no podría vivir sin ella, no la abandonare nunca.

Emma sonreía pegada a la pared, estaba feliz por las palabras de su chica, además hablando con su madre se había ganado totalmente su respeto si aún no lo tenía.

-Emma que haces ahí escuchando-se quejó su madre.

-Acabo de bajar, no he escuchado nada-mintió.

-He invitado a Regina a cenar.

-Genial-sonrió Emma saludando a su chica con un beso en los labios delante de su madre que sonreía con alegría.

La cena salió perfecta, Mary Margeret, David y Neal acabaron de recoger todo mientras Regina y Emma subían a la habitación. Era uno de los días más felices para Emma, todo estaba perfecto. Las dos estaban tumbadas, encima de la cama con las manos entrelazadas.

-¿Sabes Emma? Eres como le botón que enciende la luz pero de mi vida-le dijo Regina mirándola a los ojos con todo el amor del mundo.

-Estoy perdidamente enamorada de ti Regina-soltó de repente y succiono sin piedad la piel sensible de debajo de su oreja.

Le paso las manos por el pelo, Regina gimió y le cogió a la rubia de la cintura para atraerla a su cuerpo.