Eriol se sorprendió cuando, al despertar de su sueño, el teléfono que se encontraba a su lado comenzase a sonar.
No se trataba de su casa, ¿por qué debería atender? Intentó no prestarle atención y reposó nuevamente en cama. Había dormido un par de horas más y durante ello, un extraño sueño lo había abrumado, de nuevo.
El incesante sonido del aparato llegó a preocuparlo. Cierta idea comenzó a vagar en su cabeza y finalmente levantó la bocina, llevándola hasta su oído y esperó escuchar algo proveniente del otro lado.
- ¿Eriol... eres tú?- escuchó de la frágil voz de su querida esposa. Sintió que un gran peso de encima se alejó de su cuerpo. Suspiró hondo y no pudo evitar el esbozar una sonrisa ante el alivio que sintió su corazón.
- Kaho...- habló hasta con ternura.
- Gracias a Dios. Me alegra que aun estés a salvo...- suspiró aliviada- Cuando supe lo ocurrido en Londres, pensé en lo peor.
- Lamento haberte preocupado... Igual lamento no haberme comunicado contigo, pero estaba tan exhausto que ni siquiera pasó por mi cabeza el llamarte...
- Para nuestra suerte, me alegra que me hayas enseñado un hechizo tan efectivo como este. De no haber resultado, hubiese tomado el primer vuelo a Londres de ser necesario.
- Lamento mucho preocuparte de esta manera, de verdad- insistió apenado el hechicero.
- Descuida, no te lo reprocho. Solo deseo estar contigo... Tengo miedo Eriol, porque no sé qué es lo que ocurrirá... Y ya han muerto tantos. Ja, incluso acudí al templo esperanzada de ver el futuro, pero mi vida como visionaria ha terminado...
En el semblante de Eriol se marcó su preocupación - Esta mal que quieras sobrepasarte Kaho, recuerda tu estado, no le hace bien a nuestro hijo...
- Es pensando en nuestro hijo por el que lo hago...
- Es ahora en que lamento mucho haber tomado la decisión de venir... Debí quedarme contigo, y no abandonarte. Quisiera poder decir que volveré a Japón pronto pero...
En ese momento la comprensiva voz de la mujer se le adelantó- ¿No puedes, verdad?... Tu también lo has vito ¿cierto? Me refiero al dragón y a los cerezos...
Hiragizawa se heló ante las palabras de su esposa. ¿Acaso ella también había visto lo que él?
"Todo es oscuridad. Tal es su intensidad que ni uno mismo alcanza a distinguirse estando en ella. Entonces, pétalos de cerezo comienzan a surcar por el manto de oscuridad, simulando ser como estrellas en el espacio exterior. Un sonido peculiar alcanza a distinguir tu sentido del oído, que se aproxima y poco a poco lo reconoces: Son las cuentas de un rosario. Te vuelves ante el abrupto rugido proveniente de una bestia feroz y ahí, las sakuras golpean velozmente tu rostro, no te permiten ver del todo, pero entre la tormenta de pétalos, observas una serpentina silueta que se camuflajea con el manto oscuro. Distingues la cabeza de tal criatura, llena de crestas, y sobre ella alcanzas a divisar la silueta de una mujer.
Su atuendo es antiguo, bastante tradicional de nuestro país. En su mano sujeta un largo rosario que alza de un lado a otro. Alrededor de ella, una delgada circunferencia de colores gira con rapidez, como si fuese un arcoiris de seis colores.
De pronto, todo el manto oscuro que ven tus ojos, se acumula en un solo sitio, comenzando a tomar una forma grotesca, gigantesca que se levanta muy por encima de esa mujer y el dragón, aspirando los cerezos al formarse un remolino el cual te atrapa y...
- ... La ilusión termina. Despiertas y te das cuenta que solo se trato de un sueño...- explicó la mujer- Y en tu cabeza resuena en la lejanía sencillas palabras 'En el país custodiado por el dragón, son respuestas las que te esperan'
Aquello resultó nuevo para Eriol pero, ante la breve cita, una sola palabra se formó en su cabeza y fue repetida por sus labios- China...
"Lost Souls"
Por Ulti_SG
Capítulo 11
* Una shaman de Clase Sagrada.
Nichrom recuperó la conciencia de golpe. Irguiéndose del suelo con audaces reflejos fue como se puso de pie. Su paranoia lo llevo a pensar que se encontraría en una situación difícil, pero en vez de eso se topó con los rostros confundidos de tres personas. Un gesto de dolor se marcó en su rostro al resentir el golpe que lo dejo fuera de combate momentos atrás.
- Ya despertaste, bienvenido Nichrom- le habló Yoh al terminar de ser atendido por Fausto, quien guardó sus herramientas en un maletín.
- Te aconsejo que guardes reposo por algún tiempo, ese hombro tardara en sanar- indicó Fausto con su voz de ultratumba.
Nichrom revisó su hombro y lo encontró vendado.
- Fausto es un gran doctor, mira que poder atendernos en la intemperie- comentó Yoh con sus usuales gestos- Deberías tomar en cuenta su consejo.
- Espero que ni se te ocurra continuar peleando, Nichrom- añadió Manta con recelo.
El apache bajó la guardia entonces- Sé cuando me han derrotado...- musitó al caminar en dirección al grupo.
Manta de asustó un poco. Fausto se mantuvo alerta. Yoh cambiaba sus atuendos sin preocupación alguna cuando miró de modo interrogante a Nichrom y miró a este doblando sus rodillas hasta que una se apoyara sobre el suelo.
- Que niño tan más extraño, aparece a la ofensiva y ahora se arrodilla ante Yoh- pensó Manta confundido.
- Disculpe mi rudeza anterior, señor Yoh- dijo el apache con la cabeza gacha- Pero debíamos estar seguros que conservase el poder y la habilidad que hace años lo hicieron acreedor de la confianza de mi tribu y de los Grandes espíritus...
- Nichrom, No hay necesidad que te humilles ante mi, ponte de pie- objetó Yoh con seriedad e indiferencia- No soy ninguna clase de dios para que desee tener gente a mis pies.
- Eso es lo que opina usted, pero muchos otros tenemos la esperanza que sea usted quien conduzca a la victoria, señor- comentó Nichrom, sin dejar su posición.
- ¿De qué hablas?- preguntó intrigado Manta quien recibió una mirada intensa de aquel shaman quien evidentemente lo despreciaba.
Nichrom, mirando fijamente a Asakura, habló- Señor, ante los tiempos que se desatan sobre nosotros, ha sido rápida la respuesta de muchos... Y esperamos que acepte nuestra invitación.
- Sigo sin entender... Nichrom ¿de qué respuestas hablas?- inquirió el shaman.
- ¿Qué no es claro señor? Hablo sobre la guerra que se nos viene encima...
- No es una 'guerra' Nichrom...
- Tal vez aún no, pero no tardara en convertirse en ella.
- Si lo permitimos y ayudamos a ello, sí.
- Siempre ha sido tan pacifista... y aun por ello no entiendo cómo es que posee tanto poder. Señor Asakura, no estamos dispuestos a permitirles a esos humanos continuar con tales atropellos- le aclaró- En Norteamérica fueron rápidas las reacciones y se ha propagado velozmente en unas cuantas horas por todo el continente. Están comenzando a unirse para enfrentar cualquier cosa que el enemigo pudiese tramar.
- Me sorprende que tu tribu acepte tales movimientos de violencia- comentó Fausto.
Nichrom guardó silencio un instante- Ellos no aprueban las decisiones que hemos tomado- aclaró al suprimir una sonrisa- Pero ¿cuando han demostrado mano dura para temer lo que ellos pudiesen llegar a pensar?- dijo con amargura.
- Hablas osadamente pese a que ellos te aceptaron después de tu abierta traición- se atrevió a decir Manta solo para recibir nuevamente una mala cara del shaman quien logro controlar sus emociones y contuvo el impulso de responderle al enano. Pero entonces miró a Yoh en cuya mirada leyó la misma pregunta.
- Aunque me hubiesen perdonado y permitido regresar a casa... Es imposible que vuelva a sentirme parte de ellos- confesó- He visto muchas cosas en mi vida como para fingir el volver a ser el de antes. Si aun conservo estos atuendos solo es por respeto a mi sangre, a mi hermano quien murió vistiendo uno igual... Solo por él es porque no lo he hecho- musito melancólico- Señor Yoh, le pido que no me desvíe del tema- pareció un poco afectado al removerse los recuerdos de su pasado- Como le iba diciendo, nuevos lideres han comenzado a levantarse, y aunque son tan diferentes unos de otros, solo hay dos cosas en las que han concordado.
- ¿Cuales son ellas?- se adelantó Manta nuevamente.
- Uno, el organizarnos. Y la segunda es, el motivo de mi viaje hasta aquí... el que es usted quien debe dirigirnos, convertirse en nuestro líder, señor Asakura.
Tomoeda.
Yue se mantenía oculto. Sus cristalinos ojos miraban con desconfianza el automóvil que se encontraba frente a la casa de los Kinomoto.
Aunque un solo hombre se encontraba dentro de este, no se atrevía a dejarse ver. Aún ocultando sus alas, resultaba bastante llamativo.
Enfocó sus sentidos y no encontró alguna presencia dentro de la construcción. ¿Dónde podrán estar? se preguntaba la criatura.
Se distrajo solo tres segundos cuando escuchó un golpe que se expandió en el aire. Al volverse, el hombre dentro del automóvil había desaparecido y, entrando al umbral de aquella casa, miró a una mujer.
Sus sentidos se apoderaron de su presencia, bastante inusual, pero poderosa. Su curiosidad lo llevó a salir de su escondite y seguirle una vez que ella hubiese desaparecido en la oscuridad del lugar.
Antes de entrar, echó un vistazo al coche, y ahí encontró al dueño inconsciente. Todo indicaba que ni siquiera supo lo qué lo golpeó antes de caer de lado.
La casa se encontraba en penumbras, pero sus ojos se adaptaron rápidamente y pudo abrirse camino sin tropezar.
Guiándose gracias a la habilidad adquirida con su antiguo amo, es cómo llegó hasta la puerta del estudio, la pequeña biblioteca que el Profesor Kinomoto había formado durante sus años de carrera.
De alguna manera, no temió el ser descubierto cuando la escalera de madera rechinó por su peso, ya que no sentía peligro alguno.
Se detuvo cuando notó a aquella mujer frente a uno de los estantes, muy cerca del escritorio, y parecía analizar los libros que estaban a su vista.
La luz que entraba por las pequeñas ventanas iluminaban su silueta y dibujaban su atuendo tan sencillo pero tan antiguo. Él solo había visto vestuarios similares en libros de historia.
Yue levantó la mano hacia la mujer, solo tomando precauciones para cualquier ataque inesperado. Aquella persona no parecía notar aun su presencia, se veía bastante distraída, incluso se atrevió a darle la espalda mientras hurgaba en el escritorio.
- ¿Quién es usted para atreverse a entrar a esta casa?- cuestionó, tratando de llamar su atención. Pero no recibió respuesta.
El guardián intentó dar un paso más, cuando sus sentidos lo alertaron de una presencia más. Volteó con rapidez solo para recibir un golpe en plena mejilla que lo tiró al suelo boca abajo. Reaccionó con agilidad y giró para que su espalda estuviese sobre el suelo y poder impulsarse para ponerse de pie, sin embargo se detuvo en cuanto vio y sintió el filo de una cuchilla rozando su mejilla, clavándose limpiamente sobre el suelo, muy cerca de su cabeza.
Yue se paralizó mientras que un ligero hilo de sangre se deslizó por su rostro, mirando perplejo al ser que se encontraba de pie sobre él. Ni la luz de la luna se atrevía a desplazar el manto que cubría a aquella criatura quien sostenía con firmeza una magnifica espada de doble hoja, la cual y su filo mantenían al guardián inmóvil contra el piso.
Se sintió tan indefenso, como si él fuese una liebre, y quien lo amenazaba fuese una gran serpiente de intensos ojos color escarlata.
- Tranquilo, él no iba a lastimarme- una suave voz femenina pareció tranquilizar a la criatura ensombrecida- Recuerda que cuando estas conmigo, no debes ser tan violento... Deja que se levante.
Yue notó como es que la criatura obedeció sin chistar y retrocedió un poco. El joven se levantó lentamente, no pudiendo apartar la vista de aquella sombra.
- Lamento si te asusto- escuchó Yue, volteando y ver a la mujer que finalmente le daba la cara.
Ella sonrió ligeramente con un gesto gentil y prosiguió al notar su desconcierto- Pero le gusta exagerar en el cumplimiento de su misión.
Yue arqueó una ceja, se encontraba bastante intrigado- ... ¿quien eres tú?- se atrevió a preguntar de modo tranquilo.
- Descuida, no deseo causar problemas en esta casa. Solo cumplo con la encomienda que una persona muy querida para mí me ha pedido...- respondió la mujer al palpar el libro que llevaba en sus manos.
- ¿Te refieres a alguien que vive aquí?
Ella asintió- Olvidó algo que yo debo recoger. No quiero causar molestias, por lo que te pido que no te pongas en mi camino y tampoco me consideres una amenaza- le aseguró tranquilamente.
- ¿Sabes donde están? me refiero a las personas que viven aquí- se apresuró a preguntar, mostrándose ligeramente ansioso.
- Te preocupas mucho por ellos. Se ve que los quieres mucho- comentó- Una de esas personas esta a salvo, créeme. En un lugar en donde nadie podrá lastimarlo. Y otra aún esta aquí, en Japón, debe ser ella a la que estas buscando. Pero no te preocupes, esta rodeada de amigos.
- ¿Cómo sabes eso?... ¿Quién eres?... ¿qué eres?
- Haces muchas preguntas pequeño- le señaló- Pero te diré algo, acompáñame y lo sabrás. Te guiare a donde esta esa persona, y a la vez, tu también podrás hacer nuevos amigos.
Residencia Asakura
Anna miraba impávidamente a su nueva visita en la sala de estar mientras que el viento frió se colaba ligeramente por las ventanas. El arribo de aquel joven había resultado la distracción perfecta para que ella no lograse percibir la ausencia de Fausto, pero si el retraso de Yoh.
- Y dime ¿Qué es lo que haces aquí?- preguntó finalmente la sacerdotisa.
El joven frente a él dejo de comer aquella sopa instantánea- ¿Acaso no soy bienvenido?- limpió las manchas de comida en su rostro con el simple paso de su mano.
Anna quiso trasmitirle la respuesta con su mirada, y su silencio.
- ... Amargada- pensó para sus adentro el shaman Horo Horo, continuando con la cena que el mismo compro, conociendo de antemano lo tacaña que esa mujer llegaba a ser- Así que, han visto a uno de esos asesinos...
- Si, los hemos visto. E Yoh se ha enfrentado a uno con habilidades especiales...
Horo Horo pareció confundido- ... Creía que no se trataban de shamanes.
- Y no lo son, no utilizaban energía espiritual como nosotros. Yoh no sabe describirla ya que era... diferente- explicó seriamente la señora de la casa.
- ... Todo esto es demasiado extraño. Pero creo que dentro de poco podremos obtener respuestas, cuando esos sujetos salgan a la luz- miró fijamente a Anna- ¿Qué es lo que piensas de esto Anna, crees que Yoh pueda marcar la diferencia nuevamente?
Anna frunció levemente el ceño- La pregunta sería ¿tendrás la capacidad de seguirle los pasos, Horo Horo? Recuerda que Yoh no es el único que debe pelear- se mostraba molesta por el comentario- Si viniste aquí solo como perro asustado, te aconsejo que vayas a esconderte en otro lado.
Horo Horo se sintió agredido- Te equivocas, yo no vine aquí a esconderme de tras de Yoh, sino a brindarle mi apoyo, deseo pelear a su lado- le aclaró levantando la voz- Escucha Anna, sé bien que aunque no lo quisieras, Yoh de alguna manera estará involucrado en esto, hasta el cuello. Pensando en ello, es por lo que viaje hasta aquí. Mis poderes se han fortalecido y tengo confianza en que podré pelear al lado de Yoh una vez más- le aseguró.
La sacerdotisa guardó silencio por unos instantes, notó la determinación en los ojos del shaman... A través de ellos pudo ver el notable cambio que Horo Horo transmitía, solo a través de la fuerza de su mirada. Lucía mucho más maduro, y estaba segura de que lo que hubiese aprendido en esos años, sería una herramienta útil para Yoh- Escúchame... Si llegas a convertirte en un estorbo para Yoh... Horo Horo, yo misma te quitare de su camino ¿entiendes?
- Uh... Anna, veo que estos años te han vuelto mucho más brava que antes- comentó sarcástico al ya no sentirse intimidado por aquella mujer.
- Y a ti más impetuoso...- agregó con cara de pocos amigos.
- Me alegra haber llegado para ver cómo es que se sacan los ojos entre ustedes dos- intercedió un tercer timbre de voz- Jamás me hubiera perdonado perderme tal diversión.
Horo Horo pareció contento de ver a su camarada después de tantos años- ¡Len!
Len Tao dedicó una mirada a su antiguo compañero de batalla y saludó a su manera, solo con una seña de su mano- Tanto tiempo, Horo Horo. Veo que continuas con la cabeza pegada al cuello.
Anna se sintió ofendida tras la entrada de Len de esa forma a su casa, sin siquiera tocar a la puerta- ¿Acaso no te enseñaron a tocar antes de entrar a las casas ajenas, Len?
El joven Tao se volvió hacia ella- Discúlpeme doña Anna- dijo claramente sarcástico- pero tenia más de diez minutos afuera y nadie salía a recibirme.
La sacerdotisa tenia la idea de que Fausto se encontraba en casa... parece que el muy desconsiderado salió sin dar aviso. Pero ¿a dónde?
- Estos años no te han cambiado, Len- habló Horo Horo de modo burlón- Sigues actuando tal y como siempre.
Len no atendió el comentario- Parece que la situación actual se ha complicado un poco más.
- ¿A qué te refieres?- inquirió la sacerdotisa rápidamente.
- Prefiero esperar a que Yoh este aquí- Len retrocedió un poco y se asomó por el pasillo, haciendo una seña para alguien- Y si no les importa alojar a algunas personas más en esta casa, traje conmigo a unos 'conocidos'.
Anna reconoció a los dos jóvenes que acompañaban a Len Tao- Perfecto, mas visitas inesperadas- suspiró al recargar su rostro en su mano.
Sakura resintió el sarcasmo de la joven- Mil perdones si nuestra presencia aquí le causa alguna molestia- se apresuró a decir apenada.
Li guardó silencio y espero reacciones.
Anna examinó la situación tranquilamente y se rigió a Len- ¿Crees que acaso este lugar es un hotel o algo parecido?
- ¿Y acaso no lo era antes?- inquirió Len al tomar asiento a su lado- Por favor doña Anna, créame que al igual que todos, están en dificultades.
Horo Horo contempló a la pareja, y sobretodo a la joven de cabello castaño- Que linda es- pensó para sus adentros, pero en ello notó la forma en la que ellos dos se tomaban de las manos- Bueno, creo que hasta aquí termino mi fantasía- suspiró resignado.
- Por favor Anna, no seas tan ruda- se levantó Horo Horo- No le hagan caso, ella siempre tiene ese carácter tan cruel, pero que no los deprima ¿de acuerdo?- le dirigió sus palabras a la pareja- Mi nombre es Horo Horo, un placer. ¿Ustedes también son shamanes?- preguntó tratando de romper el hielo.
- Soy Sakura, el placer es mío- saludó con cierta timidez- Y él es Shaoran Li. Y no, temo que no somos 'shamanes'.
- ¿De verdad? Vaya, que extraño, siento una gran fuerza espiritual en ambos- sonrió con amabilidad.
Len sonrió ante la incredulidad de su amigo- Debes saber que no solo los que practican el arte del shamanismo son los que poseen fuerza espiritual. Pero claro, como no sales de tu villa, es natural que desconozcas el mundo tal y como es.
Horo Horo frunció el ceño- Cierra la boca engreído, he viajado tanto como tu.
- ¿Piensan reñir como niños frente a nuestras visitas?- intervino Anna.
- Por esta vez te la paso pelo de aguja- agregó Horo Horo.
- Basta- insistió una ultima vez- Por favor, Sakura, Li, no se queden ahí, tomen asiento- dijo ante la sorpresa de todos- Si lo veo de cierto modo, tal vez el destino conspira para que hablemos de lo ocurrido, y por qué no, ayudarnos mutuamente- se puso de pie- Tomaremos decisiones en cuanto Yoh regrese- se encaminó hacia la salida.
- ¿Adónde crees que vas?- preguntó el shaman de los hielos.
- ¿A preparar té, qué mas? Si tomo esto como una señal, estoy segura de que pronto recibiremos más visitas inesperadas.
- ¿Qué?- preguntó Yoh confundido y con los ojos bien abiertos- ¿Quieren que los dirija yo?- repitió incrédulo, apuntándose a si mismo con su dedo índice.
- Así es... ¿Quien mejor para dirigirnos que el más apto para tomar el puesto del Shaman King?
- Pero el Torneo se pospuso...- Yoh intentó recordárselo.
- Todos los que atestiguamos su victoria pensamos que de continuar, usted hubiese resultado el ganador del Torneo, a estas fechas ya sería el Rey de los Shamanes- lo interrumpió el apache.
- Me halagas, ¿enserio lo crees?- sonrió ampliamente al sentirse avergonzado, llevando sus dos manos cruzadas tras su nunca- ... Pero son solo especulaciones- agregó con el mismo gesto.
- No debería ser modesto, ya que usted venció en duelo justo al mismo Hao Asakura. ¿Qué mas pruebas quiere para darse cuenta que usted es el más apto para liderarnos en las batallas que se avecinan?
Manta frunció el ceño y objetó- ¿Estas pidiéndole a Yoh que sea quien les ordene comenzar las luchas? ¡Se han vuelto locos!
- Yoh jamás se ha dejado llevar por la violencia, olvida tal petición joven apache- secundó Fausto.
- Vine aquí sabiendo eso. Conozco al señor Yoh lo suficiente para haberlo anticipado...- de un momento a otro logró relajar la mirada- Pero creí que con lo que esta pasando, tendría una actitud diferente- dijo Nichrom- He comprobado que sus poderes y habilidades no han disminuido en lo absoluto, es más, han aumentado...
Manta se encontraba extrañado ante la afirmación, la capacidad de Yoh no había llegado a los extremos como para que Nichrom dictaminara tal cosa.
- En contraste con su desempeño en el combate, sé bien que no luchó enserio... Solo por un instante, al final, me permitió probar un poco de su mejoría como shaman- llevó su mano a tocar su hombro herido- Pero aún ante la derrota, me conforta el saber que los años no lo han estropeado... y que yo... tampoco utilice todo mi poder espiritual.
- Presumido- pensó Manta.
- Es verdad, te has vuelto muy fuerte... Me alegro por ti Nichrom ya que se aproximan tiempos en los que tu fuerza podría llegar a ser la diferencia, y la que te permita seguir adelante- dijo Yoh.
- Así como yo, hay muchos otros shamanes con gran poder, y todos están dispuestos a seguirlo- le aseguró bastante esperanzado- Es por ello señor Yoh que le suplico que acepte, por favor- se agachó aún más, encontrándose aún de rodillas ante el joven.
El impávido rostro de Yoh dificultaba el anticipar su respuesta. Manta y Fausto no lo creían capaz de aceptar la propuesta, y Nichrom esperaba que si. Asakura podía sentir la tensión a su alrededor, pero le tomó poco tiempo para tomar una sabía decisión.
- Lo siento, pero...- sus palabras fueron interrumpidas por un extraño sonido proveniente de su interior- no puedo pensar con el estomago vacío, jejejeje- rió desvergonzadamente.
Quienes lo rodeaban casi caían por la impresión de la respuesta.
- Ay Yoh, no tienes vergüenza- sonrió ciertamente divertido el joven Manta.
- Con todo lo que ha pasado, nos hemos retrazado bastante- dijo antes de que su rostro se llenara de pánico- ¡Anna se molestara mucho conmigo!- gritó al verificar la hora en su reloj, tomando con rapidez las malgastadas bolsas con los víveres, emprendiendo su camino de regreso a casa.
- ¡Oye Yoh, espérame!- corrió Manta atrás de él.
Fausto lanzó un leve suspiro y comenzó a caminar lentamente.
Nichrom se encontraba desconcertado ¿debería seguirlos?
- Ah, casi lo olvidaba- se dijo Yoh al detenerse, pero sin dejar de trotar en el mismo lugar- ¡Oye Nichrom, si quieres puedes venir con nosotros! ¡Te prometo que después de cenar, tomare mi decisión! ¿Qué dices?- lo invitó amablemente, aun ante la negativa que intento transmitirle Manta.
Nichrom se puso de pie, sintiéndose confundido ante las actitudes que ese hombre adoptaba aún ante momentos en los que su cabeza debería centrarse en la situación de peligro que corría tanto él como su pueblo...
En su interior ya sabía la respuesta que Yoh va a darle... Pero no podía marcharse hasta que lo dijese en voz alta. Nichrom creía firmemente en que si ese shaman estuviese al frente de todos ellos, seguramente no habría nada a qué temer.
Dejó escapar un leve suspiro cuando sus labios se curvearon ante su análisis- ... Debemos estar locos al querer confiarle nuestro futuro a Yoh Asakura... pero, yo no podría confiarle mi vida a nadie más- pensó antes de que sus pasos siguieran el mismo trayecto que el de Yoh, Manta y Fausto.
Hong Kong, China.
La basta biblioteca se encontraba sumida en la oscuridad. Solo los ventanales que filtraban luz del exterior permitían a alguno de los inquilinos de aquella mansión el desplazarse entre los pasillos cubiertos de libros antiguos.
En lo más recóndito del lugar, una luz destellaba. Ahí, sobre un escritorio de donde unas velas descansaban, la actual cabecilla de la Dinastía de los Li parecía estudiar atentamente algunos manuscritos.
En su rostro se reflejaba la preocupación que le producía el leer aquello y la impotencia que resultaba hacerlo- ... De nuevo... Lo que nuestros antepasados dejaron inconcluso, volverá a presentarse en el futuro...- musitó al resguardar su cara entre sus manos, como si deseara arrancar el sentimiento de agobio que había inundado su corazón.
Otra luz que se aproximaba llegó a reforzar su visión, aunque la tomó muy de sorpresa- Disculpe Señora, no quise asustarla- escuchó de la voz de su fiel sirviente, Wei. La señora de los Li no articuló palabra solo espero la explicación de este- Pero es una llamada urgente- traía el teléfono en sus manos.
- ¿De quién se trata?- preguntó la mujer de cabello largo.
- ... Su hermana, señora.
Ella abrió los ojos de par en par, solo por mero reflejo, pero no le tomó mucho para endurecer la mirada. Parecía molesta por tal cosa.
- Sabes bien que yo no tengo nada que hablar con ella...- se levantó de su asiento, tomó el libro que consultaba y se encaminó al anaquel al que pertenecía.
Wei la siguió- Lo sé mi señora, pero... parece muy urgente. Sabe que su hermana no la molestaría a menos que fuese por algo importante. Después de tantos años de silencio ¿no le parece extraño que necesite hablar con usted en este momento, justo ahora que muchas vidas peligran?- trató de convencerla el anciano sirviente.
Yelan fingió no escucharlo, pero en el fondo cierta curiosidad creció. Después de algunos momentos ella se volvió a su sirviente- Seguiré cumpliendo mi palabra... Díselo, la escuchare pero no escuchara mi voz ¿esta bien?
Wei asintió y comunicó lo dicho. Yelan tomó el aparato, y con seriedad lo puso sobre su oreja.
- ¿Yelan?- escuchó. después de tantos años volvía a encontrarse con la voz de su hermana menor- Hermana... Je, aún no puedo creer que después de casi dos décadas, continúes con esto...- pero ella no emitía sonido alguno, su voluntad era mas fuerte que la roca misma- Pero esta bien. Escucha Yelan el motivo de mi llamada es solo... Bueno, creo que cuando una persona siente que esta cerca el final, es cuando hace un pequeño recuento de su vida ¿sabes? Y yo lo he hecho desde hace algunos días... Mal presagio, diría yo- se le escuchaba triste, pero firme- No tengo miedo por mi vida, sino por la de mis hijos. Pero, creo que no podré enfrentar a la muerte de cerca sino te digo esto hermana... Lo que sucedió con Bruce...
La señora de los Li estuvo punto de colgar. El que esa mujer dijera su nombre sin remordimiento le resultaba agobiante.
- ... Jamás lo lamentare- dijo la otra mujer. Yelan comprimió sus puños- De no haber sucedido, no imagino en lo que te hubieras convertido... Aunque me hubieses dejado el camino libre para tomar posición como cabeza de la Dinastía, yo te amaba hermana, aun te amo.
Deseaba poder hablarle, decir lo despreciable que le resultaba... Pero no, no lo haría, no se dejaría vencer. Hablaba de ello a propósito la muy arpía.
- ... Sobre lo que esta por venir ¿Crees acaso que tengamos alguna oportunidad de sobrevivir?... Yo no lo creo, ya somos viejos... Ciertamente creí que nosotros seriamos los que enfrentaríamos las amenazas para traerle un mundo mejor a las generaciones futuras. Por ello es que siempre entrenamos tan arduamente, y nuestro padre intentó crear alianzas con otras familias poderosas. Se hizo tanto al creer que nuestra generación sería la que estaría involucrada en asuntos de tal magnitud. Pero mira la ironía de la vida, son nuestros hijos quienes deberán hacerlo para forjar su futuro... Mi Len aún no esta preparado. Los planes de mi esposo no resultaron tal y como lo esperaba... Aunque Len es fuerte, su entrenamiento jamás fue completo. Al independizarse, temo que tomó el camino más difícil. Pero al final, espero que nuestros hijos, tanto el tuyo como el mío, logren que nuestra Dinastía perdure. Ya que las estrellas me han dicho que la humanidad comenzara una nueva era muy pronto... Y nosotros no estaremos ahí para verla.
Residencia Asakura
- Woaaaw! Tenía mucho tiempo en el que no tenia tantas visitas en casa ¿no lo crees así Anna?- exclamó bastante animado el joven Asakura al ver a la numerosa compañía.
- Y yo que ya había aprendido a estimar mi privacidad- dijo la señora de la casa al dar un sorbo a su té.
- En verdad... no queremos ser una molestia- añadió por tercera vez la joven Kinomoto que apenas y había probado la bebida que ella termino por hacer. Momentos atrás se ofreció a ayudar a Anna en la cocina y cuando menos lo pensó, termino preparando el té e incluso los refrigerios ella sola.
- No lo digo por ti, sino por los holgazanes que solo vienen aquí esperando comida gratis- agregó Anna al tomar un bocadillo.
Yoh miró entonces a Nichrom quien se encontraba a la sombra de las puertas corredizas, fuera de la habitación- Oye Nichrom, ¿seguro que quieres quedarte ahí?
El apache no dijo nada, y continuo observando el final del pasillo.
- aquí tienes- le dijo Sakura al colocar sobre el suelo un poco de té y algunos postres- Te ves cansado, no te haría mal probar un poco.
Nichrom sintió la calidez de la sonrisa de aquella joven a quien no conocía- ... Gracias- pronunció casi en un murmullo pero ni siquiera el sabroso olor de los panecillos y el té parecieron tentadores y se volvió nuevamente, indiferente a lo que sucedía en el interior de la sala.
Li y Len observaban con recelo al apache, ambos por diferentes motivos claro.
- Oye Yoh, aún no entiendo cómo es que ese sujeto esta vivo...- susurró discretamente Horo Horo.
- ¿Acaso le deseabas la muerte, Horo Horo?- preguntó Manta.
El shaman dudó por un instante- Cualquiera que intentó matarnos en el pasado, no es de mi confianza.
- ¿Qué esperabas de Yoh? Le abriría las puertas de su casa al mismo diablo...- masculló sarcástico al estar pendiente de la conversación tan discreta.
Sakura volvió al lado de su novio. Quien pareció decidido a terminar con aquella falsa reunión social.
- Aunque agradezco mucho la hospitalidad que nos han brindado, creo que ya es suficiente el tiempo que hemos desperdiciado- dijo de pronto, sorprendiendo a los demás. El joven chino miró a Len entonces- Vine aquí esperando algunas explicaciones. Bien ¿qué es lo que tienen que decir todos ustedes? Porque sin duda, han de saber mucho más que nosotros.
- Shaoran- intentó tranquilizarlo la joven Kinomoto.
Anna se giró ante el osado invitado- Si crees que tenemos todas las respuestas, estas completamente equivocado- aclaró- Al igual que muchos otros, solo sabemos lo que los hechos nos han mostrado- en ello desvió su mirada al apache- Aunque concuerdo contigo al creer que algunos de los presentes saben más de esto...
Li Shaoran continua- Esto se ha complicado cada vez más. No solo esos locos están cazándonos, ahora por su imprudencia organizaciones internacionales han comenzado a movilizarse en nuestra búsqueda- habló con cierta impotencia.
Len recargó su cabeza contra la pared- Si lo piensan un poco, tal vez eso es lo que esos sujetos buscaban: Fastidiar y complicar aún más la situación.
- Por todo lo que dicen, parece que estamos contra la espada y la pared- agregó Horo Horo.
- Solo podremos confiar en nuestra propia fuerza a partir de ahora- dijo inesperadamente el apache- Lo que hagan los humanos comunes no debería de importarnos, o incluso atemorizarnos. Nuestra clase siempre ha estado sobre encima de ellos, ¿por qué preocuparnos por ellos?
Len frunció el entrecejo- De hecho, yo no me preocupo por ellos, hay cosas que llaman mucho más mi atención. Tu presencia aquí, por ejemplo.
- Lo mismo opino- dijo Anna- ¿Qué tienes que decir, Yoh?- lo miró fríamente.
Yoh sonrió nerviosamente- ¿Por qué me miras así Anna bonita?
Nichrom se puso de pie y encaró a los que parecían incómodos por su presencia- Yo solo vine a discutir algo de suma importancia con el Señor Yoh. Pero veo que él deseaba que ustedes también lo escuchasen, y si solo así piensa darme una respuestas es por lo que me digne a presentarme aquí con ustedes.
- Entonces dilo Nichrom. ¿Qué es lo que haces aquí?- espetó Len.
- Vino a pedirme el que fuese su líder ¿qué les parece?- dijo despreocupado Asakura.
Horo Horo preguntó extrañado- ¿líder?
- Según Nichrom, en Norteamérica y varias partes del mundo, algunos shamanes han comenzado a unirse, tratando de buscar soluciones a lo que ocurre. Y la mayoría de ellos han concordado el que Yoh sería un excelente líder para tal 'resistencia'- explicó Fausto quien era atendido por Eliza.
- ¿Tú? ¿De líder?- Len intentó contener su risa.
- ... Eso quiere decir, ¿que están dispuestos a seguir la línea de violencia que esas personas han trazado?- intervino Sakura con una voz llena de tristeza.
Manta Oyamada pareció resentir más su rostro afligido.
Nichrom rechazó tal pensamiento- Con todo respeto señorita, pero yo no estoy dispuesto a tratar a mis enemigos con compasión, ya que ellos no han tenido hacia con los nuestros tal 'amabilidad'. ¿O si?
Las palabras del apache pesaron en el corazón de Kinomoto, quien recordó el instante en el que su hermano perdió la vida... No imaginaba qué clase de muerte pudo tener, pero había tanto odio en las palabras de aquella que fue su verdugo y ello le daba una idea de lo atroz que pudo ser.
- Es lógico que no podemos cruzarnos de brazos y esperar, pero ¿cómo supones que actuemos si desconocemos quienes son nuestros enemigos?- cuestionó Horo Horo.
- Podemos empezar con unir fuerzas con otros como nosotros. Esos individuos, sean quienes sean, se han aprovechado de la bajas defensas de los miembros de nuestra clase. Deben ser débiles por atacar de modo tan traicionero, pero muy audaces y listos ya que, solo así serían capaces de tales hazañas- dedujo el apache.
Yoh se torno serio ante lo que el joven perjuraba- Si todos piensan de tal forma, entonces están acabados- sentencio ante la sorpresa de todos- No se le debe menospreciar a un enemigo. Ellos no son tan poca cosa Nichrom. Encare a uno y no pude hacer nada. Si hubiese luchado, sin duda alguna hubiera perdido... Y ese sujeto lo sabía, y aún así me perdono la vida...
- Yo lo tomaría como un reto. Te convertirás en su presa, tenlo por seguro...- anunció Len.
- Su advertencia por televisión era clara. En menos de 48 horas comenzaran- les recordó Li.
Len tomó la palabra- ... Yo no creería demasiado en lo que dijeron. Piensen, tal vez fue una forma de llevar a cabo mejor sus artimañas.
- No importa lo que suceda, debemos estar listos. Por eso vine a buscarlo Señor Asakura, por favor, venga conmigo y hable con otros shamanes renombrados. Lo esperan ansioso en Norteamérica. Se encontrara entre amigos y aliados, no habrá forma en la que podamos perder.
Yoh comió una galleta para después hablar- ¿Para qué ir hasta allá cuando aquí tengo todo eso?
El rostro de Nichrom se endureció- ¿De verdad cree tal cosa?...
Yoh asintió. Se levantó y corrió las paredes para permitir que una brisa fría entrase al lugar, sintió muy reconfortante la luz de la luna sobre su rostro- Escucha Nichrom... Solo voy a decir esto una vez, espero y pongas atención para que se lo comuniques a quienes te enviaron- dijo el shaman quien le daba la espalda- No me considero apto para el papel que desean concederme en todo esto. Ciertamente me siento halagado... Pero no deseo tal responsabilidad. Jamás me ha gustado el que mis decisiones afecten la vida o el bienestar de los demás, no soy nadie para regir sus vidas o poner en peligro sus futuros- se volvió hacia todo el grupo, sonriendo serenamente como cera su costumbre- No quiero que por mi culpa alguien muera. Y yo sé que en esto que se nos viene encima, muchos van a morir... Lo que empieza con sangre, terminara con sangre.
- Hablas con sabiduría, joven Asakura. Pero te muestras egoísta por tus convicciones- escucharon todos, al mismo tiempo en que sus sentidos se vieron abrumados por la cercanía de una presencia abrumadora.
Resultó rápida la respuesta de aquellos que pudieron percibirlo, y al mismo tiempo voltearon hacia el exterior de la habitación. Yoh fue el primero en ver a sus nuevas visitas, aunque Sakura fue la única que reconocía a la pareja recién llegada.
- ¡Yue!-gritó Sakura al guardián quien permaneció al lado de la otra mujer, misma que Kinomoto reconoció.
Al encontrarse con su mirada, a la mente de Sakura vinieron los vivos recuerdos de las visiones de su pasado, aunque en ese momento se mezclaron con imágenes más intensas, nuevas para ella, cosa que la llevó a medio desfallecer por la impresión. Li alcanzó a sostenerla, esperando ansioso que pudiese responderle.
Por mero reflejo, Len y Horo Horo tomaron posición al lado de Yoh.
La mujer se volvió a Yue y le sonrió débilmente- Te prometí que te traería con esa persona. ¿Ves que no soy tan mala?
Yue en ningún momento pensó en que sería alguien de peligro. En contraste con la bestia que la protegía, aquella mujer resultaba la representación de la bondad.
Los espíritus acompañantes de los shamanes se materializaron ante lo que sentían.
Ella le dedicó una ademán a los jóvenes que la observaban con curiosidad- En verdad es todo un placer conocer a los valientes guerreros que demostraron una supremacía única en el pasado Torneo de Shamanes. En especial a usted joven Asakura.
- Parece que conoce algunas cosas de nosotros, señora. Pero temo que estamos en desventaja en las presentaciones- el primero en hablar fue el impetuoso de Len Tao- Por lo que le exijo el que se presente.
Nichrom se apresuró a adelantarse a todos ellos, encarando a Len Tao- Cuida tus palabras, Tao- le advirtió con mala cara- Ten más respeto por alguien con mucha más jerarquía que tú.
- ¿Acaso tu sabes quien es Nichrom?- preguntó Manta.
- Cuidado amo Yoh, puedo sentir algo diferente en esa mujer- le alertó algo que Yoh supuso de antemano.
Nichrom para sorpresa de todos se encaminó hasta donde Yue y aquella mujer se encontraban. Con suma confianza, el apache se inclinó en el suelo en signo de reverencia a ella- Por supuesto qué sé quién es ella. La mujer que me salvó la vida y me mostró un nuevo camino- Mi señora Inet, no esperaba verla aquí.
- De pie mi joven Nichrom. Te he dicho muchas veces que no debes humillarte así ante nadie- lo animó a levantarse.
- ... 'Inet', un nombre bastante adecuado para una shaman de tu clase- comentó la sacerdotisa al analizar a la mujer.
- ¿Es una shaman?...- inquirió confundido Horo Horo, ya que era la primera vez que sus sentidos captaban tal presencia, aunque le encontró cierta similitud con la de la Doncella Jeanne y el mismo Hao Asakura.
- Y no de cualquier clase... Es una shaman de clase sagrada- afirmó Anna.
- ¡¿Cómo?!- se exaltó el pequeño Manta.
Len lucía indiferente- ¿De verdad?... Un shaman de clase sagrada es aquel que posee el espíritu de un Dios respaldándolo, y yo no veo a tal espíritu.
La mujer se adelantó un poco- Es que mi fiel amigo es un poco tímido, y solo aparece bajo ciertas circunstancias- respondió despreocupada y amablemente.
La desconfianza innata de Len Tao no le permitiría el confiar con tales suposiciones- ¿Ciertas circunstancias?... A diferencia de los demás crédulos aquí presentes, yo no me dejo llevar tan fácilmente por las apariencias, por lo que con su permiso- con celeridad tomó la espada que escondía en su cinturón y se arrojó sobre la shaman quien apenas y alcanzó a percatarse de ello.
Yoh intentó detenerlo en vano- ¡Len, ¿qué haces?! ¡Detente!
El filo del arma de Len Tao se acercó peligrosamente al cuello de la shaman cuando el estruendo de metales chocando entre si ensordeció a todos.
La espada de Len, junto con su brazo, tembló al chocar contra la resistente hoja esmeralda que se le interpuso. Sonriendo de modo victorioso, Len contempló a la criatura bípeda que apareció para contener su ataque y proteger a su shaman.
Frente a él, uno de los dioses del antiguo Egipto ha considerado de mal gusto el reto del joven Tao.
- Fin del Capítulo 11-
