Este es un COPY-PASTE, los personajes de SCC pertenecen a CLAMP.

Pesadilla de Verano

CAPITULO 10

—¿Vas a una fiesta?

Tomoyo estaba parada en la puerta del cuarto de huéspedes esa noche, una hora después de haber regresado de la casa de Sherri. No estaba segura de cuánto tiempo había estado ahí, seguramente lo suficiente como para haber escuchado la última parte de nuestra conversación, justamente cuando había quedado con Harrison. Ella sonrió y entró, sentándose al borde de la cama.

—Si —dije poniendo el móvil encima de la cómoda.

—¿Puedo ir?

Debí haber sabido que esto venia. Tomoyo no había dicho mucho sobre su noche en el Nest. Aunque sabía que las cosas no había sido tan excitante como ella esperaba. Pero al parecer no había perdido el interés de la escena social en Hodogaya todavía.

—No lo sé.

—Por favor, Sakura —dijo—. No me meteré en tu camino ni nada. Yo solo... No quiero ser la única chica que empieza la secundaria sin conocer a nadie, ¿sabes?

—Estarás mejor por tu cuenta —le dije—. Los amigos son una pérdida de tiempo.

Ella frunció el ceño.

—¿Por qué?

—Ellos solo lo son —respondí—. Los chicos en la secundaria apestan. Son egoístas y falsos. Estarás mejor sola.

Tomoyo sacudió su cabeza.

—Eso es estúpido —insistió—. Tal vez eres demasiado gruñona como para hacer amigos, y yo no, así que...

Esparció un poco de rubor en su rostro.

—Lo siento, no pretendía que sonara tan mal como lo hizo, pero en serio, ¿puedo ir contigo?

Suspiré.

—Como sea. Supongo que puedes venir. La fiesta es mañana en la noche.

—¡Sí! —Ella rebotó un poco de arriba a abajo en la cama—. ¿Cómo llegaremos?

Esa era una buena pregunta. Harrison iría con varios de sus amigos así que él no podría recogerme. Papá no estaría de vuelta de la universidad por hacer el discurso de apertura, y como el infierno que no había manera de que le pidiera a Kaho llevarme. Ella probablemente me preguntaría acerca de conocer a nuestro huésped y traerle una bandeja de galletas o algo así.

Lo que significaba que sólo tenía otra única opción.

—Entra.

Empujé la puerta del dormitorio de Shaoran encontrándolo sentado frente a su escritorio.

—Oh. Hola Sak.

Él miró por encima de su laptop sonando sorprendido. Me pregunté lo que estaba haciendo ahí. ¿Viendo porno, tal vez? Eso era para lo único que usaban la computadora los chicos de dieciocho, ¿cierto? De cualquier manera Shaoran no me parecía el tipo de chico que hacia eso. Tal vez era por el edredón de Spiderman o el Darth Vader cabeza de espuma en su estante. Parecía más nerd que pervertido.

No había sido lo que esperaba del animal de las fiestas que había conocido en la noche de graduación.

—¿Qué pasa? —preguntó.

—Necesito que me hagas un favor.

—¿Qué clase de favor?

—¿Podrías llevarnos a Tomoyo y a mí a una fiesta mañana en la noche?

Shaoran frunció el ceño.

—No lo sé...

—¿Cuál es el problema? —pregunté—. No es como si tuvieras algún problema con las fiestas.

Su expresión se ensombreció y me miró con repulsión.

—Supéralo Shaoran —chasqueé—. Pasó. Nos liamos. Estoy segura de que no quieres que tu mami lo sepa, pero pretender que eres un santo en frente de mí es en vano.

—Nunca dije que fuera un santo.

—Entonces deja de ser un imbécil y llévanos a Tomoyo y a mí a la fiesta. —Cuando él no se movió suspiré—. ¿Por favor? Yo quiero ir, y eso hace que tú hermana también. Sólo quiero tener un poco de diversión y no te estará preguntando si no tuviera otras opciones.

Él mordió la esquina de su boca por un segundo.

—Bien —dijo finalmente—. Pero también voy. Alguien tiene que mantener un ojo en Tomoyo.

—Ella no necesita una niñera — le dije.

—Ella tiene trece. Y es demasiado joven como para ir a una fiesta sin alguien vigilándola.

—Entonces yo la cuidaré —dije esperando convencerlo de no ir a la fiesta. Y no mentía. Parte de mi estaba preocupada de que me emborrachara, tratara de dormir con él otra vez. Simplemente estar en la misma fiesta con Shaoran parecía una receta para el desastre.

—Está bien. Pero si iré.

Gemí.

—¿Por qué?

—Estaré alejado de tu cabello. Y además seré el conductor designado. Sólo me sentiría mejor estando ahí.

Yo no. Pensé. Pero sabía que no podría discutir con él. Por lo menos esto haría feliz a Harrison.

—Como sea.

—Bien, ¿tienes la dirección del lugar?

—Sí. —Saqué el papelito doblado de mi bolsillo en el que había apuntado la dirección de Harrison y se lo lancé a Shaoran—. Quiero estar ahí a las nueve, ¿ok?

—Eres la única que se toma cinco años para estar lista, ¿recuerdas?

—Cállate.

Me volví y comencé a caminar hacia la puerta pero Shaoran dijo:

—¿Sak?

—Sakura. Y... ¿qué?

—Hazme un favor, si mamá pregunta, vamos a ver esa película de ciencia ficción y haciendo un poco de boliche tardío después. —Me miró seriamente—. No le digas sobre la fiesta.

—Bien por mí.

Hice una nota mental de despertarme temprano la mañana del sábado, como antes del mediodía, para poder ver a papá antes de que se fuera a la ceremonia de apertura. Parecía que no habíamos hablado mucho sobre eso en lo que llevaba de la semana. Cuando no estaba trabajando, estaba ocupado en colgar pinturas o en ordenar algunas de sus cosas que seguían en cajas de la mudanza o haciendo algo en su laptop.

Los únicos momentos en los que no estaba ocupado eran durante la cena o cuando se sentaba durante la cena para ver ESPN con Shaoran, no teníamos la oportunidad de tener una conversación uno a uno.

Pero el sábado en la mañana, mientras Kaho iba a hacer algunas compras de boda y Shaoran y Tomoyo siguieran durmiendo iría abajo a disfrutar desayunando con mi papá.

—Hola munchkin —dijo cuando caminé hacia el comedor en pijama—.Te despertaste espantosamente temprano.

Caminé a través de la entrada en forma de arco de la cocina dirigiéndome al gabinete con los platos para el cereal.

—Pensé que tal vez podríamos ponernos al día antes de que salieras. No hemos tenido oportunidad de hablar. ¿Cómo va el trabajo?

—Muy bien —dijo sonoramente para que lo pudiera escuchar. Me serví un poco de cereal y disfrute con él en la mesa del comedor—. Me ofrecieron un trabajo en las noticias de la tarde un par de semanas atrás porque uno de los conductores se mudó. Los jefes piensan que haré subir los ratings en ese slot.

—Genial, ¿lo tomarás?

—No. —Tomó un sorbo de su café—. Me gusta mi horario tal y como está. Llegaría a casa al medio día y Kaho hasta las cinco. Si diera las noticias de la tarde, me iría justo después de que ella llegara a casa, llegando tarde. No la vería a ella o a los niños.

—Seguro —dije.

Era estúpido sentir celos. Lo sabía. Sólo deseaba ver a mi papá cada tarde de la manera que él pudiera. En vez de verlo unos pocos meses al año.

—¿Qué hay sobre ti? —preguntó—. ¿Emocionada por la universidad?

—Un poco. Actualmente he estado sopesando hablar contigo de eso. Estaba pensado en especializarme, y me preguntaba si tú podrías...

Fui interrumpida por el sonido del teléfono inalámbrico sonando. Papá lo tomó.

—¿Hola? Oh, hola, cariño... Espera. Déjame ver la lista de invitados. Estaba pensado que teníamos doscientas personas fuera, pero el número podría estar mal. Sólo un segundo. —Cubrió la bocina del teléfono con su mano—. Lo siento munchkin, tengo que ayudarla con esto y así estar listos para estar en camino. Después hablamos de la universidad ¿ok?

—Sí, seguro, después.

Alborotó mi cabello al pasar por mi lado cuando salía del comedor.

Comí el resto de mi desayuno sola.

Continuara…