-Aquí dormirás tú. Es mi habitación –me aclaró, abriendo la puerta del cuarto que estaba justo al lado del de Daniela. Por supuesto, era una habitación muy masculina y, como todo el loft, estaba muy bien decorada. –Pasa –dijo cuando se dio cuenta de que me había quedado en la entrada observando todo.
Puedo sonar ridículo, pero me sentía nerviosa con el hecho de tener que dormir bajo el mismo techo que Rick y si ya era en su cama…
-Kate… -dijo mi nombre para captar mi atención. Estaba tan metida en mi pensamiento que no me había dado cuenta de que había abierta la puerta de su armario y había sacado varios de sus pijamas, poniéndolos encima de la cama, de la gran cama. –Te decía que si quieres algo más cómodo para dormir, -me repitió cuando mis ojos se enfocaron en los suyos –tal vez uno de estos pijamas o… ven, mira tú –ofreció.
Me lleve una mano a la frente, tocándomela, nerviosa. –Uno de esos pijamas estará bien.
Asintió. -¿Cuál te gusta más? ¿Este azul –levantó uno de azul oscuro –o este de Batman? –En su rostro se formó una sonrisa de niño travieso al enseñarme la ropa de dormir del superhéroe. Negué con la cabeza. ¿Cómo era posible que mostrase tanta ilusión por un simple pijama?
-¿Tienes un pijama de Batman? –pregunté con el cejo arrugado y reprimiendo una sonrisa.
-¡Por supuesto! Además, es mi pijama favorito. –Alzó las cejas e hizo un gesto con los labios.
-No sé por qué me sorprendo…
-¿Cuál eliges, entonces? –Miré los pijamas que había sobre la cama mientras escuchaba en un murmullo como Castle no paraba de susurrar "El de Batman, el de Batman". Me mordí el labio para no sonreír. Era un niño.
-Mmm… creo que me quedo con el de… -me callé ante el deseo de Rick de saber mi elección –con el azul –dije finalmente.
-Joo –se quejó, desilusionado. –Si el de Batman es el mejor. Mira –me enseñó el dibujo del héroe en el centro de la camiseta. –Además, créeme cuando la llevas puesta sientes que tienes superpoderes.
-¿No me digas? –ironicé, cruzando me brazos y ladeando la cabeza.
-Sí, te lo digo. Por eso, es mejor que elijas este.
-Ya hice mi elección, Castle, no la voy a cambiar.
-Bueno, bueno –levantó las manos en señal de rendición-, luego no digas que no te lo dije.
-No te lo diré, tranquilo –me miró con los ojos achicados y señalándome con su dedo índice. Tuve que tragarme una carcajada.
Agaché la cabeza cuando pasó por mi lado para salir de la habitación, mirándome ofendido por no haber elegido "el de Batman". Luego, giró la cabeza bruscamente, en un gesto indignado.
-Buenas noches, Kate –me dijo desde la puerta, ahora normal y con una sonrisa en la cara. –Que descanses. Llámame si te sientes mal o necesitas algo.
Asentí. –Estoy bien. Buenas noches.
-Buenas noches –repitió cerrando la puerta. Volvió a abrirla antes de cerrarla del todo. –Que sepas que sigo pensando que el de Batman es el mejor.
Sacudí la cabeza y escuché el ruido de la puerta al cerrarse.
Miré hacia la cama, no solo había dejado el pijama azul afuera, sino que, también, el de Batman. Sonreí, aprovechando que no me podía ver.
Me acerqué y cogí la ropa de dormir azul pero, enseguida me arrepentí, y fue la de Batman la que, finalmente, llevé conmigo hasta el baño que estaba en la habitación para cambiarme.
Si Richard viese que elegí este… Lo que yo no sabía es que él se moría por verme vestida con el pijama de Batman…
XXX
Cuando el sol aún no había salido, sentí cómo alguien se metía conmigo en la cama y se abrazaba a mí, hundiendo su cara en mi pecho. Abrí los ojos cómo pude por culpa del sueño y de lo adormida que estaba. Sonreí al comprobar que era Daniela.
Debía de estar acostumbrada a hacer esto porque nada más apoyar la cabeza en la almohada se había vuelto a dormir y estaría más adormilada que yo porque estaba segura de que no siquiera se había dado cuenta de que era yo.
La tapé con las sábanas y el edredón, pasé un brazo por su cintura y besé su cabeza. La pequeña suspiró y se apretó más a mí. Una sonrisa se dibujó en mi cara al pensar que dentro de un tiempo, no mucho, sería mi hijo o hija la que haría esto de meterse a mitad de la noche a dormir conmigo.
XXX
Daniela había dejado la puerta abierta cuando había entrado en la habitación de su padre. Richard, que había ido a echar un vistazo a su hija, sonrió cuando vio la cama vacía y la puerta del dormitorio de al lado abierta.
Caminó varios pasos más hasta llegar a la entrada y miró hacia adentro. Sonrió cuando vio a su hija abrazada a Kate y cómo está también la tenía abrazada y pegada a su cuerpo.
Suspiró cuando cayó en la cuenta de que era la primera vez que Daniela vivía algo así, dormir abrazada con alguien que no era él, encima con una mujer.
Aunque algunas noches la niña había dormido en casa de la vecina, esta era una persona mayor y era como su abuela. Su hija hasta la llamaba así. Pero nunca había tenido algo parecido a una madre. Él era su padre y su madre. Las dos cosas.
Nunca había pensado en ese hecho. Él mismo había sido huérfano y siempre había pensado que, al menos, Daniela lo tenía a él y que le daba todo el cariño que podía darle, y más. Pero al ver esa estampa…
Eso y sus ganas de que Kate aceptase a tener algo más que una amistad con él. Suspiró, si ya le estaba costando que ella aceptara a ser su amiga no quería imaginar lo que sería intentar algo más con ella.
Kate sería una buena mamá para Daniela. Además, ella iba a ser la madre de su próximo hijo.
Sonrió al recordar cuando fue la primera vez que supo de su existencia.
XXX
-¿Desde cuándo lees? –le preguntó Richard a su amigo, cogiendo el libro de la mesilla.
-No leo –contestó Brad, sacando dos botellines de cerveza de la nevera.
Castle levantó el libro, mostrándoselo.
-¡Ah! –exclamó su amigo. Acto seguido, sonrió pícaramente.
Rick alzó las cejas.
-Me lo compré para ir a la firma de libros de la escritora.
-¿Solo para eso? –preguntó, soltando el libro y negando con la cabeza.
-¿Qué? ¡Está buena! –se defendió. –Ir a su firma era una oportunidad para conocerla. No podía ir sin su libro –se encogió de hombros.
-Supongo que no querías, entonces, solo su firma…
-No, pero…
-Pero… No me digas –comenzó a decir Rick entre risas –que "don conquistador" no consiguió que…
Brad lo miró ofendido. –Tampoco me esforcé mucho.
-Ya –ironizó. -¡Si hasta te compraste el libro! –exclamó, volviendo a coger el libro y abriéndolo. Su sonrisa desapareció al ver la foto de la escritora en la primera página. Sí que era guapa, muy guapa. Oye, ¿puedo quedarme el libro? Parece tener buena pinta.
Brad hizo un gesto de indiferencia. –Quédatelo. A mí ya no me va servir… tiene su firma. Tendré que comprar otra para poder ir otra vez.
XXX
Abrí los ojos cuando sentí a Daniela moverse. Estaba sentada en la cama y se rascaba los ojos.
-Hey, buenos días –le dice, acariciando su cabecita.
Me miró algo desorienta, supongo que se preguntaba dónde estaba su padre… revoloteó los ojos por toda la habitación. Creo que para confirmas que seguía en su casa.
-Papi –dijo con la voz ronca por el sueño.
Sonreí al ver que mis suposiciones eran ciertas. –Papi durmió en otra habitación.
En ese momento escuché un "Buenos días, chicas" proveniente de la puerta. Cuando miré, vi cómo Rick entraba a la habitación con una bandeja con comida en sus manos.
-Os escuché hablar y decidí traeros el desayuno a la cama. –Puso la bandeja a mi lado al llegar a nosotros. Me sonrió y yo lo miré sin saber qué decir. -¿Has dormido bien? –me preguntó mientras rodeaba la cama.
-Sí, ¿y tú?
-Bueno, he descubierto que tengo que comprar un nuevo sofá. El que tengo me ha dejado la espalda hecha polvo.
-¿Has dormido en el sofá? –pregunté, sorprendida.
-Sí –contestó mientras cogía a su hija en brazos y le daba un beso en la mejilla.
-Dijiste que dormirías en otra habitación…
-En las otras habitaciones no hay cama.
Lo miré con los ojos entrecerrados.
-No podía dejar que te fueses así… y sabía que si te decía que dormiría en el sofá no podría convencerte… -se calló de repente. –Ahora que lo pienso no debería de haberte dicho mi secreto… ya no aceptarás más dormir aquí…
-Solo ha sido esta noche, Castle…
Las sábanas que me cubrían, se cayeron al incorporarme y sentarme sobre el colchón, dejando ver el dibujo del superhéroe.
-¡Ah! –Gritó Castle como si fuese la primera vez que veía su pijama. -¡Es Batman! –señaló mi camiseta. –Te lo pusiste –me miró a los ojos, sorprendido y sonrió como un pillín. –Sabía que no podrías resistirte.
Sacudí la cabeza, exhalando el aire que tenía en mis pulmones.
XXX
Daniela estaba sentada en las piernas de su padre mientras tomaba su biberón. Rick, sentado a mi lado, comía sus tortitas y yo hacía lo mismo con mis frutas.
Me mordí el labio y lo miré masticar. Al final, no lo pensé más y me decidí. Llevé mi tenedor a su plato quitándole parte de una de sus tortitas. Escuché cómo Richard se quejaba. Yo tan solo me encogí de hombros y volví a hacerlo.
-Yo también quería tortitas –me quejé.
-Y yo pensé que preferirías algo suave, como frutas. –Ahora fue su turno de robarme parte de mi desayuno.
-¡Eh! –exclamé, dándole un suave golpe en la mano.
-No te quejes que tú me has hecho lo mismo. –Achiqué los ojos y sonreí.
XXX
Richard fingía que reía a carcajadas. –Para, para, no puedo más –decía a su hija que le hacía cosquillas.
Tuvo que agarrarla de las manos para que dejase de mover sus dedos sobre su cuerpo. La niña se puso a buscar su chupete que se le había caído de la boca en esa guerra de cosquillas por culpa de las risas.
Su padre acercó su boca a mi oído y sentí cómo mi corazón se aceleraba. –Fingía porque no me hacía cosquillas de verdad, me clavaba los dedos –susurró, su aliento chocando contra mi oreja. Me estremecí.
Se dio cuenta y se separó lentamente de mí. Cuando, finalmente, lo hizo, nuestros labios quedaron muy cerca, demasiado cerca por culpa de mi movimiento de cabeza. No lo hice aposta, había sido inconscientemente.
Rozó sus labios con los míos, llevó una de sus manos hasta mi mejilla derecha y llevó su mirada hasta mis ojos para volverla a posar sobre mis labios.
