(Entra con un escudo cubriéndose, apenas asomando la cabeza)

Holaaaa cómo están? tanto tiempo!

¿Cuál es mi excusa? Bueno, falta de tiempo y un susto de muerte porque no encontraba el archivo de este capítulo…

Ah, y Feliz navidad!

Paso a agradecer a esas personas muy muy hermosas que dejan sus reviews

VSATGPFAN88: jajajaja voy a practicar ese dichoso baile, debe ser muy sensual jajaja gracias por tus geniales comentarios! Bueno, mione es muy genial, pero es pura cabeza y curiosidad, así que ya veremos cómo ira tratando de entender a su novia, y un poco de las inseguridades sobreprotectoras de Fleur también. Jeje. Espero te guste! (no puedo adelantar mas nada!). Algunos Weasley serán un grano en el trasero, para no ser malhablada. Y tu comentario sobre el título me dio muuuuchaaa graciaaaa jajaja, que momento!

SoDamnBeautiful1: nooo! No llores! Aunque yo también soy muy llorona, jajaja, Hermione ira de a poco intentando entender todo, bueno, hasta que algo no le guste y se enoje, quizás, no lo sé. ;P. Como que no le decis nada malo para que no se enoje? No se, tengo una política de honestidad brutal yo xD pero tendrás tus razones! Gracias por comentar!

Nara375: lo de Luna se explica en este capítulo, como he dicho, los personajes tienen de alguna manera relación con la magia (la misma Hermione la tiene, a ver si alguien descubre por dónde viene la cosa), lo cierto es que mione y fleur tendrán sus momentos a solas, elegí centrarme en eso, y en la necesidad de calmarse y pensar antes de actuar. Gracias por tus comentarios tan observadores espero te guste :D

Karean: había que ser un poco dramático! Jajaja perdón u.u … sí, la sangre veela es poderosa, pero de alguna manera el cuerpo de Hermione se irá adaptando, por decirlo de alguna forma. Gracias y espero leerte!

Allen-walker: jajaja, me pasa cuando encuentro una historia que me obsesiona :P gracias por leer y espero te guste este cap!

Celestana: habrá gente esperándolas, pero no fuera de la puerta jajaja habrá visitas, hay que leer ;) gracias por comentar!

dianaquintanilla: perdón! Fueron tiempos duros (¿?) pero aquí está, me alegra que te guste!


XXI. Apestas a magia

Lamentablemente para la curiosidad de Hermione, fue imposible que hablaran tranquilas esa noche. Al parecer, un grupo de magos (a los que Fleur se había referido como aurores), llegaron para hacerse cargo de la emergencia.

Cuando la francesa le rogó que subiera hasta su habitación y se quedara allí, se resistió al principio, negada a seguir desconociendo lo que sucedía a su alrededor, pero terminó cediendo a las súplicas. Por lo visto, había algún tipo de código que decía que los no-mágicos no deberían saber de la existencia paralela de los magos y brujas.

Llevaba casi dos horas sentada en la cama, apoyada contra la cabecera, hojeando distraídamente una revista de modas que Fleur había dejado sobre la mesa de luz. Se preguntó vagamente cuál sería la moda en el mundo mágico y la idea de sombreros puntiagudos y escobas multicolores se le hizo un poco ridícula... aunque, pensándolo bien, había muchas colecciones que eran extravagantes y espantosas y poco tenían que ver con la magia.

Estaba comenzando a cabecear del sueño cuando Fleur regresó, se veía un poco agitada y tenía el ceño fruncido. Hermione la miró desde su lugar, y se quedaron en silencio unos tensos instantes, en los que la rubia parecía estar luchando con un conflicto interno.

-Lo siento por hacerte esperar tanto, cherie, tuve que responder unas cuantas preguntas.- se disculpó Fleur, avanzando lentamente hasta la cama, para terminar sentada a un costado de la inglesa.

Hermione asintió, observando con detenimiento cada una de las facciones de la hermosa bruja. Quién lo diría, toda su vida pensando en el estereotipo de bruja malvada y llena de verrugas para encontrar luego a Fleur, probablemente la mujer más hermosa que había visto.

Fleur suspiró, y con cuidado, le tomó suavemente la mano, tratándola como a una frágil pieza de cristal y Hermione comprendió que la rubia tenía miedo a ser rechazada. Tomando una gran bocanada de aire y empujando su curiosidad al fondo de su mente, se acercó para posar suavemente una mano en su mejilla, y ésta enseguida se inclinó hacia el contacto, cerrando los ojos.

-Creo que ha sido un día difícil y lo mejor será descansar. Tendremos tiempo mañana para hablar de todo esto.- declaró, sabiendo que a pesar de sus dudas, eso sería lo mejor.

Fleur cerró los ojos, mordiéndose el labio inferior. –Mione, realmente quiero hablar de esto contigo. No quiero que dudes de mí.

La castaña esbozó una pequeña sonrisa, y se inclinó para dejar un beso suave en los labios de la rubia.

-No dudo de ti. Pero ambas estamos agotadas y no tenemos el mejor de los ánimos.- razonó hablando con suavidad.

Fleur abrió los ojos, los orbes azules estaban completamente cristalizados, debido a las lágrimas acumuladas. Y Hermione pudo sentir la angustia y el miedo que ella sentía.

-No voy a irme, estaré aquí en la mañana y podremos hablar de esto.- le aseguró.

La francesa asintió por fin, limpiándose delicadamente las lágrimas del borde de los ojos.

-Gracias por confiar en mí. De verdad lo siento por haberte ocultado esto durante tanto.- murmuró con la voz afectada, pero Hermione volvió a besarla por toda respuesta.


Cuando el sol comenzó a colarse por las ventanas, Hermione parpadeó torpemente ante la claridad. Inmediatamente sintió el brazo de Fleur envolviéndola por la cintura, los pechos de ella se aplastaban contra su espalda, las piernas de ambas enredadas bajo las sábanas... parecía como si la rubia se aferrara aún en sueños.

Se quedó quieta unos minutos, mientras repasaba mentalmente todo lo sucedido. No había sido un sueño extraño y claramente no era una alucinación.

Fleur era una bruja. Y había todo un mundo mágico que desconocía. Aquello era sencillamente abrumador.

-¿Hermione?

La voz suave de Fleur sopló sobre su oído y entonces giró para observarla, acomodándose entre sus brazos. Los ojos adormilados de la rubia la miraban atentamente, buscando algo.

-Buenos días.- dijo con voz soñolienta, acariciando el costado de la francesa con la yema de los dedos.

Fleur sonrió, enseguida acurrucándose más contra la castaña, que la envolvió entre sus brazos cálidamente.

-Estoy aquí.- murmuró suavemente, y la bruja rubia asintió.

-Estás aquí.- dijo aliviada y a Hermione le pareció que lo decía más para sí misma.

Se quedaron en silencio unos cuantos minutos más, la castaña acariciaba distraídamente el cabello lacio y rubio, maravillada de las finas y suaves hebras entre sus dedos. Finalmente, se apartó para buscar el rostro de la rubia, y dejó un pequeño beso en los labios apretados, intentando aliviar la obvia angustia.

-No voy a ir a ninguna parte.- siguió. –Todavía tienes mucho que contarme sobre tu mundo.

Los grandes ojos azules se abrieron, y escanearon su rostro por posibles emociones negativas, pero en su lugar, Hermione sonrió.

-Esa es otra cosa que amo de ti.- suspiró Fleur.- ¿Estaría bien que hablemos durante el desayuno? Muero de hambre.

Y como para reafirmar aquello, el estómago de la francesa gruñó.

Hermione arqueó una ceja, riéndose con ganas, para después asentir.-Por supuesto, nos olvidamos de la cena anoche entre tanto lío.

Fleur se sentó en una de las sillas, debido a que Hermione había insistido en preparar ella el desayuno por alguna razón. No podía despegar los ojos de la castaña, admirando como su melena rizada caía por su espalda a la altura de su cintura, su trasero pequeño y formado seguido de las piernas desnudas, ya que sólo estaba usando una camiseta que había olvidado un par de semanas atrás y que se convirtió en su pijama (en caso de que no durmieran desnuda, como la mayoría de las veces).

-¿Ginevra es también una bruja?- inquirió entonces Hermione, sin dejar de moverse por la cocina, buscando los ingredientes.

-Sí, tengo entendido además que los Weasley son una familia de magos bastante antigua.- dijo Fleur, viendo por un momento la castaña se detenía, como si se sorprendiera de sus palabras, aunque al instante continuó con su labor.

-Voy a adivinar que ese es el problema con su familia, el pequeño detalle de que Harry no es como ellos.- dijo, la francesa pudo notar la molestia en sus palabras.

-No lo sé, aunque el Sr. Weasley nunca ha demostrado ser intolerante con los muggles.

-¿Muggles?- Hermione la miró por sobre su hombro, arqueando una ceja.

-Así se le dice a los no-mágicos.- explicó rápidamente.

-Suena un poco peyorativo.- indicó Hermione, y Fleur se mordió el labio. Otra vez la molestia en sus palabras.

-Quizás lo sea, nunca me detuve a pensar realmente sobre el origen de la palabra.

Hermione no dijo nada, ocupándose de sacar la tetera del fuego y servir en las dos tazas. Fleur pudo ver que estaba mordiéndose el labio, la indicación de que pensaba muy profundamente sobre algo. Así que esperó a que terminara de preparar el desayuno y lo sirviera en la mesa, atenta a sus preguntas.

Los ojos inteligentes de Hermione pasaron finalmente de la taza de té al rostro atento de Fleur.

-¿Y tu familia? Quiero decir, ¿Son una familia muy antigua? ¿Tienen algún problema con que estemos juntas?- preguntó atropelladamente, en cualquier otra ocasión, le hubiera resultado graciosa la forma en que divagó, pero dada la situación, sólo le salió una sonrisa tímida.

-Mi familia no se opone a que estemos juntas.- Aunque tampoco es lo que más les gustaría, pensó.-Los Delacour somos una familia respetada, aunque hay algo más que debo decirte…

Hermione la miraba casi sin pestañear, como si fuera la viva imagen de la curiosidad. Fleur tuvo que tomar una inspiración profunda y armarse de valor.

-¿Recuerdas cuando dijiste que parecía un hada?

La inglesa asintió, frunciendo levemente las cejas.

-Bueno, no soy un hada como tal… pero si llevo sangre veela en las venas.- dijo lentamente, estudiando las reacciones de la otra.

-¿Una veela? Y eso…

-Una veela es, mal llamada, una criatura mágica. Mi abuela es una veela de sangre pura que se casó y tuvo descendencia con un mago humano, al igual que mi madre. Es decir, tengo más sangre humana que veela, pero sigue siendo una gran parte de mí.- continuó con cuidado, eligiendo las palabras con detenimiento.

Hermione se dejó caer sobre el respaldar de la silla, con una expresión en blanco.-¿Tu sangre… tiene algo que ver con nosotros?

Fleur dejó escapar una carcajada ahogada y asintió con la cabeza, dándole una mirada rápida a la taza de té que continuaba intacta.

-Sí. Mi lado veela te ha deseado desde que te conocí…

-¿Tu lado veela? ¿Eso quiere decir que tu lado humano no lo ha…

-No. Por favor, no malinterpretes las cosas. Cualquier lado de mí, o como quieras llamarlo, es parte integral de lo que soy.- aclaró con resolución, no queriendo ningún malentendido.

Hermione asintió con la cabeza, y Fleur sabía que estaba procesando todo en su tozuda mente, que tanto amaba.

-¿Es por eso que me sentía mareada las primeras veces que nos vimos?

Fleur estaba segura de que incluso Merlín estaría asombrado por la lógica de esa mujer.

-Supongo que… supongo que inconscientemente quería seducirte.- admitió sintiéndose enrojecer. Y conscientemente también, agregó en su mente para sí misma.

Hermione la miró una ceja arqueada, pero no podía adivinar sus pensamientos. Fleur se sentía como una niña pequeña que debía explicar sus travesuras.

-Aún así, tengo que decir que te has resistido mejor de lo que podía siquiera imaginar.- agregó con una sonrisa torpe, sosteniendo en sus manos la taza como para ocuparse de algo.

La inglesa se inclinó hacia delante, mirándola atentamente.

-No puedo decir que no ha funcionado, de la única forma que puedo describirlo es como si estuviera ebria y sedienta de ti.- dijo con un tono de voz neutro.

Fleur arqueó las cejas, sin saber si aquello era algo bueno o malo para Hermione.

-Lo siento. No puedo evitarlo. Las veelas somos seres conocidos por su naturaleza seductora y sexual.- confesó, dejando la taza sobre el pequeño plato. Le estaban comenzando a temblar las manos de los nervios.

Si su abuela o Gabrielle la vieran en ese momento, se reirían de ella. ¿Dónde había quedado la corajuda y arrogante Fleur que lo podía con todo?

Por Circe, tenía tanto miedo de que Hermione decidiera marcharse en ese mismo momento.

-Ya lo creo, cada vez que vamos a algún lado, hay como veinte idiotas mirándote como si ellos fueran perros y tú el hueso más sabroso de todo Londres.- casi gruñó la inglesa, con obvios celos.

-Yo sólo tengo ojos para ti.- repuso Fleur, intentando sonar lo más coqueta posible.

Hermione torció la cabeza para mirarla con los ojos entrecerrados.

-Es bueno saberlo.

Fleur se sintió un poco más aliviada, así que se atrevió a dar un gran sorbo de su té, bajo la atenta mirada de la inglesa.

-Fleur.

-¿Sí?

-Lo estás haciendo de nuevo.

-¿Qué cosa… oh.

Hermione se removió en su asiento, cruzándose de piernas, probablemente intentando controlar las reacciones de su cuerpo. Y Fleur podía reconocer las señales en el cuerpo de su novia… se había vuelto muy susceptible y atenta a sus reacciones corporales. Tenía la ligera certeza de que también se trataba de algo veela.

-Algún día de estos debes mostrarme algo que sepas hacer con tu magia. ¿Cómo funciona?- cambió de tema la castaña, que ya estaba comenzando a retorcerse en su lugar.

Fleur asintió, sonriéndole suavemente, aunque igual de avergonzada de sí misma. Así que tomó varias respiraciones profundas para poner en control su magia.

-Usamos varitas, aunque también puede haber magia no verbal, que es algo más complejo.

Hermione hizo una mueca divertida.- ¿Una varita?

-Sí, aunque no lo creas. Entiendo que los mug… las personas no-mágicas puedan encontrarlo divertido, pero así funciona.- explicó la rubia, haciendo un gesto con la mano.

-Me encantaría ver tu varita.- dijo rápidamente Hermione.

Fleur arqueó una ceja, un lado de su boca se crispó al oírla y parte de su control flaqueó.

-Oh, y-yo no quería que sonara como algo sexual.- dijo como pudo la inglesa, viéndose algo agitada.

La rubia asintió, sonrojándose también, comprendiendo que su magia estaba asaltando los nervios de Hermione, en especial en ciertas zonas erógenas.

-Lo siento. No puedo evitarlo.- repitió otra vez Fleur, mirando hacia otro lado mientras le daba un mordisco a una galleta.


Hermione caminó hasta la biblioteca con mucha pereza. Su mente era una tormenta de ideas e información que eran difíciles de poner en orden y sacar algo claro de todo ello. Cuando llegó al edificio, avanzó por inercia hasta el mostrador, donde Luna la miraba con sus ojos soñadores.

-Buenos días.- dijo la rubia inglesa intentando llamarle la atención.

La castaña levantó el rostro y se mantuvo en silencio unos segundos hasta que no pudo contenerse más: -¿Lo sabías?

Luna arrugó el ceño, mirándola sin comprender.

-¿Sabías el secreto de Ginevra… y de Fleur?- continuó más específica.

Luna arqueó las cejas, echándose hacia atrás en su asiento. Al final, una de sus características sonrisas apareció.

-Lo sospechaba. Nunca dudé de su existencia.- dijo con tranquilidad.

-¿Cómo lo sabes?- continuó Hermione, realmente curiosa.

-Mi padre, él ha estado en contacto con ellos durante años y me lo confesó.

Hermione ignoró el hecho de que parecían estar hablando de extraterrestres en vez de magos y brujas, es decir, de otros seres humanos.

-Supongo que no tengo nada que reclamarte, no es algo que no hayas dicho antes.- admitió finalmente con un suspiro.

-¿Fleur habló contigo?- preguntó Luna, regresando a su tarea de ordenar los nuevos carnet de socios alfabéticamente.

Asintió por toda respuesta.

-¿Y qué piensas?

La castaña se pasó las manos nerviosamente por el cabello.- Es algo, nuevo, no lo sé, raro. Nunca le creí las historias de gente mágica a mi madre, y de repente, no sólo mi novia es una bruja sino que también es descendiente de criaturas mágicas.

Luna hizo un gesto de asombro que pronto se convirtió en una gigantesca sonrisa.

-¡Eso es muy interesante! ¡Fantástico!- exclamó con emoción y Hermione le hizo un gesto para que bajara la voz. Después de todo estaban en una biblioteca.

-Sí, no, no lo sé.- balbuceó rápidamente.

Entonces sintió que la mano de Luna le apretaba el brazo en señal de apoyo.- ¿Crees que es algo malo?

Hermione negó con la cabeza, una pequeña sonrisa se instaló en su rostro cuando pensó en lo feliz que era con la bruja-veela-francesa.

-Por supuesto que no, sólo debo hacerme a la idea.


Fleur tomó una inspiración antes de aventurarse dentro del café. Disimuladamente buscó con la mirada a Harry, y lo encontró detrás del mostrador, atendiendo a una clienta. El ojiverde le dio una mirada de reconocimiento y asintió hacia ella, pero Fleur no pudo detectar ninguna emoción desde la distancia.

Así que se sentó en su mesa habitual, esperando pacientemente a que se desocupara. Harry tardó unos cinco minutos más antes de estar libre, y pareció dudar un poco si debería acercarse o no.

Finalmente, caminó hasta Fleur, que llevaba leyendo el mismo encabezado de una noticia hacía rato.

-Buenos días, Fleur.- saludó Harry, deteniéndose frente a su mesa.

No fueron difíciles de ver las ojeras que tenía bajo los ojos y el cansancio de su cuerpo reflejado en sus hombros caídos.

-Buenos días, ¿Cómo estás?- dijo, atenta a las posibles reacciones del pelinegro.

Nunca se sabía cómo podría reaccionar un muggle al enterarse de la magia.

-He estado mejor.- suspiró con resignación antes de añadir:-¿Lo mismo de siempre?

Fleur asintió, y en un último momento lo tomó de la muñeca, reteniéndolo. Ambos se miraron por unos tensos segundos, fue una conversación muda hasta que Harry habló:

-¿Lo sabe Hermione?

La francesa asintió, estudiando las fugaces emociones que se presentaron en el rostro del joven.

-¿Qué hay de ti y Ginny?- preguntó a su vez, hablando suavemente.

-Estamos bien, ella fue más honesta que nunca antes. Le creo.- respondió el ojiverde con semblante pensativo.

-Es bueno oírlo.- expresó la rubia, soltándolo para que pudiera irse.

Harry asintió.- Espero que tú y Mione también lo estén. Ginny me dijo que tienes una situación un poco más complicada.

Fleur no quiso preguntar a qué se refería, si a su sangre veela o al psicópata de Greyback, así que se limitó a darle una pequeña sonrisa y agradecerle las buenas intenciones.

-Es bueno que hayas podido aceptarlo.- murmuró la rubia, sonriendo de lado.

Harry se encogió de hombros, suspirando profundamente.-No es fácil. No cualquier día tu novia te dice que es una bruja.


Hermione salió de la ducha, tarareando vagamente una canción, se secó rápidamente con la toalla y se vistió con una camiseta larga y unos shorts de algodón cómodos. Después de todo se quedaría allí el resto del día, continuando con su ensayo.

Pero un suave pop y voces rápidas en francés le llamaron la atención. Intrigada, recorrió e pasillo a paso lento, como si de película de terror se tratase. Es decir, podría haber un hombre lobo sediento de sangre en la planta baja hasta donde ella sabía.

Cuando llegó al descanso de la escalera, se topó con Fleur que venía caminando a paso raudo, mirando hacia atrás mientras exclamaba rápidamente en francés por sobre su hombro. Podrían haber chocado de no ser porque Hermione atrapó rápidamente a su novia por la cintura, ocasionando que ésta se girara hacia ella con los ojos muy abiertos.

-Chérie, pensé que estarías arriba en el estudio.- dijo sorprendida la rubia.

La castaña se encogió de hombros.-Escuché ruidos extraños y voces, bajé a ver qué sucedía.

Fleur suspiró, mirando hacia atrás nuevamente.

-Una visita familiar inesperada.- dijo al final con resignación.

-¿Tu hermana y tu madre?- inquirió suavemente, con una mueca.

La rubia negó.-Mi abuela.

Y como si esa hubiera sido la señal esperada, una mujer hizo su aparición en el living, dejando pasmada a la inglesa, que apenas sintió el agarre un poco fuerte de Fleur en su cintura cuando la rodeó con los brazos protectoramente.

-Buenos días, tú debes ser la famosa Hermione Granger.- le dijo, sus ojos azules parecían de hielo y sus facciones peculiares le recordaban a un ave, pero eran tan sutiles y armónicas dentro de su rostro que no podía llamársele menos que hermoso. La mujer tenía la larga cabellera rubia salpicada de blancos y ligeras líneas de expresión al borde de sus ojos y en la comisura de sus labios que se hicieron más profundas cuando le sonrió.

-Lo soy… y usted es…- comenzó un poco titubeante.

-Silvine.- informó, dando unos pasos hacia ellas y mirándola con un ojo crítico que hizo inconscientemente que Hermione se cuadrara de hombros y levantara la barbilla.

Sin embargo, al menos no sentía esa extraña atracción y sospecha que le produjo su primer encuentro con Apolline.

-Oh, no, mi hija tiene otras formas de usar sus encantos, sin embargo, yo lo considero inadecuado.- dijo Silvine haciendo un gesto con la mano.

Hermione arqueó las cejas, sorprendida realmente de que adivinara el tren de sus pensamientos.

-Abuela…- casi gruñó Fleur, lo que hizo que la castaña la mirara, su expresión era bastante amenazadora.-Deja en paz a Hermione.

Ante las palabras de su nieta, Silvine sonrió con verdadera diversión, mirando a su nieta con un brillo en los ojos.

-Pido mis disculpas, querida, sólo estaba comprobando algo. Sin embargo, debo decir que ella apesta a tu magia.- señaló con aún más diversión, negando con la cabeza y con un gesto que podría calificarse de arrogante.

Para su sorpresa, Fleur se sonrojó, apretando los labios, pero Hermione no iba a quedarse callada ante tamaña indicación.

-¿A qué se refiere con eso?- preguntó con decisión.

Los ojos de la mujer mayor pestañearon nuevamente de su nieta a la inglesa.

-Es normal que cuando las veelas formamos un vínculo con nuestra pareja, parte de nuestra magia se impregne en ellos. Me inclino a pensar que se trata de una estrategia de reconocimiento, cualquier otra veela sabrá que tienes un vínculo con Fleur, y probablemente otras criaturas mágicas podrán al menos notarlo.- explicó Silvine con simpleza e hizo una pausa para tomar asiento en el sofá individual.-Pero es algo complejo de explicar, quizá estaría bien un poco de té y galletas, querida. Y como decía, los magos comunes suelen creer que se trata de marcar territorio, pero las veelas sabemos que es algo más complejo, aunque mi nieta aquí, no haya comprendido la profundidad de lo que ha hecho contigo.

Hermione asintió distraídamente, y sintió el suspiro de Fleur chocándole la mejilla.

-¿Estás bien?- murmuró girándose a mirarla, los ojos azules la miraban entrecerrados y casi parecía como que estuviera en alguna especie de transe.

Finalmente, Fleur asintió, para esconder el rostro en el cuello de la inglesa mansamente, y ésta por acto reflejo comenzó a acariciar su cabellera.

-Sólo lo he hecho para protegerte.- murmuró entonces, a Hermione no le quedó más que asentir.

-Queridas, no me complace decir que esto las ha puesto a ambas en peligro dada la situación con el psicópata que está suelto. Me he tomado la molestia de invitar al tercer involucrado en la cuestión.- dijo entonces Silvine, con una autoridad que sería difícil de desafiar.

Pero Fleur pareció reaccionar, incorporándose para mirar a su abuela con el ceño verdaderamente fruncido.

-No puedo creer que lo hicieras.- dijo escéptica, casi gruñendo nuevamente, por lo que Hermione le apretó con ternura el hombro intentando tranquilizarla.

-¿A quién esperamos?- inquirió entonces la castaña, aunque con una leve sospecha.

-Oh, al inteligente ex novio de mi nieta. El tonto nos debe unas cuantas explicaciones.- contestó la mayor de las brujas con un aire petulante.

El timbre sonó en ese momento, y pudo sentir la molestia manando de Fleur, que la abrazó posesivamente por la cintura.

Hermione miró hacia la puerta como si realmente pudiera ver a través de ésta. A su vez, si preguntó si magos y brujas tenían capacidad de convocar a sus semejantes tan sólo con nombrarlos, o si se trataba simplemente de una innecesaria casualidad.

Suspiró y tomó la mejilla de su novia para que ésta la mirara, y sin importarle la presencia de la magnánima matriarca veela, estampó un beso decidido en los labios rellenos de Fleur, que suspiró en el contacto, relajándose apenas.

-Vamos, busquemos una solución a esto de una vez.- dijo al separarse, con los ojos brillante de decisión.

Fleur asintió, contagiándose de su certeza, se alejó algo reticente y comenzó a caminar hacia la puerta. Ninguna de las dos notó el gesto de sorpresa satisfecha y aprobación en el rostro de Silvine, que sonrió suavemente al ver la interacción entre las dos jóvenes mujeres.


Hasta aquí llegamos, espero que les haya gustado, muchas gracias por leer!

El título es una alusión obvia al comentario de Silvine, je, no pude evitarlo. Espero que se hayan explicado algunas cosas, más adelante, ahora que cayó Bill, vemos!

Espero sus comentarios, me encanta leerlos! Hasta la próxima! (no será tanto, lo prometo)