—Eres un pringado, que lo sepas.
—Yo seré un pringado, pero tu estás sentado a mi lado y eso te convierte en alguien tan pringado como yo —le replicó James a su hermano.
—Los tres somos unos pringados, así que callaros los dos —dijo Rose con fastidio.
Estaban sentados en la cera de una calle perdida de Londres. No había nadie a esas horas circulando por allí y la poca gente que quedaba, estaba entrando al local del que les había hablado Teddy.
—Sois menores, no podéis entrar —les había dicho el guardia de la entrada.
La noche ya era oscura y densa. Dejó de nevar pero las calles se llenaron de hielo. Estaban sentados en la cera, con los pies húmedos y tapados con capas y capas de ropa. El alcohol muggle que James había comprado y que habían consumido sin moderación, les mantenía en calor.
—¿Por qué no nos vamos a casa? —preguntó Rose—. Esto de fiesta no tiene nada…
—¡Venga ya! —exclama James—. No podemos dejar que ese maldito gorila de discoteca nos fastidie la noche… Podemos probar en otro lado.
—No conocemos nada de la zona muggle.
—¿Por qué no probamos algún local mágico? —propuso Rose.
—¡Ni de coña! —Albus se negó con alevosía—. No pienso entrar en ningún local mágico y que nos estén acosando toda la noche.
—¡Joder, Al! ¿Hay algo mejor que te acosen en una discoteca? Y mejor aún si son tías… —dijo James.
—No necesitas ir a una discoteca para que las tías te acosen, James… —le respondió su hermano.
—Lo sé —James sonrió—. Pero no se puede decir lo mismo de ti, Albus. La única chica con la que te han relacionado a sido con Beth Welbelove. Y no fue durante mucho tiempo…
Albus prefirió no contestar. —¿Para qué? ¿Para que James utilizará su homosexualidad en su contra? Mejor evitar problemas —pensaba Albus.
Decidieron pasear por la ciudad hasta que estuvieran cansados. Entre los tres se habían acabado la botella de Vodka que James había comprado y el alcohol consumido estaba empezando a surtir efecto. James cantaba cogido de los hombros de su hermano, Rose cantaba con él y Albus no podía parar de reírse.
Se encontraron con un grupo de chicos jóvenes que celebraban Navidad igual que ellos. Compartieron cigarrillos y estuvieron charlando durante un rato. Le regalaron a James un sombrero de Santa Claus por haberse marcado el baile de su vida con una chica del otro grupo, con la cual acabo enrollándose mientras Rose y Albus hablaban con los demás.
—Venimos de Raven —explicó Rose al grupo de jóvenes que acaban de conocer. Estaban sentados en unos bancos en Hyde Park—. Una discoteca, como dicen los muggles…
—¿Muggles? —se escuchó de fondo. El alcohol consumido hizo que la mayoría ignoraran mucha de la información.
—Pero no nos han dejado entrar porqué somos menores. ¡Puff! Así que nos hemos tenido que ir a dar vueltas por ahí —decía Albus mareado.
—¡Bien hecho!
James se paso más de media hora detrás de un árbol con la chica. Rose empezó a chillarle por qué quería irse ya. Albus se unió a su decisión e hizo volver a James. Cuando salió de detrás del árbol tenía el pelo revuelo, la camisa por fuera, el pantalón desabrochado y labial rojo por toda la cara.
—¡Feliz navidad a todos! —le brillaban los ojos.
Se despidieron de aquel grupo de jóvenes y siguieron su camino. La noche estaba apunto de acabar cuando se encaminaron hacía casa de Rose. El alcohol ya no nublaba sus mentes ni aturdía sus sentidos. Ahora solo restaba el cansancio y la fatiga de toda la noche en vela recorriendo las calles de la ciudad.
—No vuelvo a salir de fiesta con James —declaró Rose.
—Cielo, —James cogió a su prima por los hombros—. Sabes perfectamente que no hay nadie como yo para ir de fiesta…
—Permíteme que lo duda.
—¿Acaso las fiestas que organizamos los Harrelsons y yo no son lo mejorcito que tiene Gyrffindor?
—Mmm... —dijo Rose—. Lo mejorcito que tiene Gryffindor soy yo.
Rose vivía con sus padres en Bloomsbury. Albus y James la acompañaron hasta la puerta de su casa. Y hasta que no la vieron entrar no se marcharon. Pusieron rumba a casa en silencio absoluto. Albus se extrañó de que su hermano guardara silencio. Pocas eran las veces en las que se habían encontrado con tales situaciones.
Les quedaba bastante rato hasta llegar a casa y James decidió que ya había pasado demasiado tiempo sin hablar.
—No recuerdo su nombre…
—¿De quién? —preguntó Albus.
—De la chica de Hyde Park.
—¿Emma Fri… Fros? ¿Emma Fros no-sé-qué…?
—Ni idea. Pero estaba buena. Muy buena —James se felicitaba a si mismo—. ¿A qué sí?
Albus subió y bajó los hombros a modo respuesta. No estaba buena, claro que no.
—Albus, si alguna vez necesitas ayuda para conseguir alguna chica —James entonó la voz y se acercó a su hermano—, me avisas. En Hogwarts hay cientos de chicas locas por ti, estoy seguro…
—No me interesa tu oferta, gracias.
—Lo digo en serio, hermano. Cuando tengas ganas de…
—No me gustan las chicas, James.
—Ah… —pausa—. Yo… —pausa—. No… —pausa—. No lo sabía… Ah… Vale… Pues nada… Olvídalo… —balbuceó.
El resto del camino transcurrió en silencio. Llegaron a casa antes de lo que ambos se esperaban. Albus estuvo pensando en porqué lo había hecho. ¿Qué le había hecho pronunciar aquellas malditas palabras? ¿No tenía bastante ya? Por lo menos James no había dicho nada más. Se había mantenido callado, con las manos en los bolsillos y la vista al frente. Albus había estado pensando ensimismado sobre lo que podía decir su hermano en cualquier momento. Todo lo que podía haber dicho y que no estaba diciendo. James siempre tenía algo que decir, era el rey de las coletillas, siempre tenía la última palabra. Pero no dijo nada, no volvió a abrir la boca.
Entraron en casa, evitando hacer el menor ruido. Fue en vano.
Al abrir la puerta y encender la luz de sus varitas, se encontraron a Ginny de brazos cruzados en el salón. Harry estaba a su lado, sentando en su butaca calor salmón.
—Mamá, nosotros… —intentó decir James.
—No quiero explicaciones… Os quiero a los dos en vuestras habitaciones y mañana hablaremos de esto. ¿Entendido?
—Pero, mamá…
—¡¿Entendido?! —de sus ojos salieron chispas.
Albus y James salieron corriendo hacía las escaleras, subieron a sus habitaciones y cerraron la puerta. No se despidieron ni volvieron a compartir palabra. Albus estaba realmente preocupado —dejando de banda que sus padres les acababan de pillar llegando a las 5 de la mañana—.
Entró en su habitación y cerró la puerta.
Les iba a caer la bronca del siglo.
Buenas!
Me he adelantado a subir el capítulo porqué 1)Me apetecía mucho subirlo 2)Este fin de semana lo paso fuera de casa y no voy a tener internet y 3)Acabo de llegar -literalmente- del cine de ver Fantastic Beasts y estaba tan emocionada que no he podido evitar colgar el capítulo. Que conste que lo iba a publicar el lunes cuando volviera a estar disponible... PERO NO. Esa película se merece que yo cuelgue el capítulo hoy, con dos días de adelanto. Si la habéis visto, por favor, hacedme saber que os parecido, si os ha gustado, si no (todo es respetable, por supuesto). Y si no la habéis visto... ID YA! Y contadme cuales son vuestras expectativas. Las mías no eran muy buenas, la verdad. Pero me quito el sombrero y aplaudo, me ha sorprendido mucho. Me ha encantado!
Siempre he creído que el fandom de Harry Potter es una gran familia. Acababa yo de salir del cine y me he ido a cenar con mis amigas... Estábamos casi acabando cuando escuchamos en la mesa del al lado el nombre de Molly Weasley y algún que otro comentario sobre Harry Potter en general. A eso que miro a mi amigo y le digo ''nos unimos a ellas'' y me ha retado con la mirada ''¿si? ¿les decimos algo?''. La cosa a acabado juntándonos todos en una mesa y hablando sobre la película, la saga, los libros... En fin, ¡genial! ¿Qué mejor recuerdo que ese?
Son las dos de la mañana aquí, acabo de llegar a mi casa y cuelgo un capítulo ¡ala! Porqué puedo y punto. Mañana a las 8 en pie... pobre de mi.
-insertar disculpas por contar mi vida aquí-
Después de este gran paréntesis... Volvemos con Libres. Bueno, ¿qué más decir? El próximo capítulo se va a poner interesante... Ginny es una mujer de armas tomar, quien me lo niegue es que no se ha leído los libros jeje. Espero poder publicarlo sin falta. Me gustaría decir que mi prioridad ahora son los estudios, como todo estudiante debería decir... Pero no lo son. Cuando más exámenes tengo más escribo... ¿Le ven la lógica? Yo no. Hasta el próximo...
Besos, Lúthien.
PD: en cuanto disponga del tiempo contestaré los reviews que habéis ido dejando. Vosotros lectores sois lo más importante. Sin vosotros esto no sería nada, no tendría sentido. MIL GRACIAS POR ESTAR AHÍ.
