Este capítulo va dedicado para ti...
Quien me esperó hasta estas fechas
A ti, mis más gigantes ¡gracias!
—Así es como, el hombre tuvo la necesidad de plantar su creatividad en algún lugar, con los instrumentos que en el momento tuviera, como lo era el mismo barro, o pigmentos naturales, hasta sangre de animales —arrugaba el papel que tenía en mano, para controlar su nerviosismo, dejó una pausa, para esperar respuesta de un tercero.
—Muy bien, muchas gracias por contestar a mi pregunta Mabel, ¿alguna conclusión que deba darme, Candy? —preguntaba la mayor, una profesora de lentes con montura gruesa y arrugas en su rostro, una piel con muchas manchas de sol y varias pecas, un vestido discreto, que aunque las luces del museo no dejaran ver sus ojos, que el reflejo de los cristales se posara en ti, era más que suficiente para intimidarte.
En cuanto Mabel escuchó la pregunta que esperaba siendo para ella, se le heló la piel, miró nerviosa a su acompañante, del otro lado, paralelamente, del mural que llevaban días haciendo, esperando la respuesta que ella había practicado, a su suerte muchas veces en su compañía. El pulso volvió a ser el normal cuando vio a Candy ajustar su montura en el puente de la nariz y hablar al inicio un poco cortada, pero seguir natural después. Una vez que había terminado, vieron a su juez escribir unas cuantas notas en su cuadernillo y volvió a colocar la mirada en ellas.
—Mejor que la última vez, señoritas, espero que la próxima se cuide un poco más la información y sea conocida entre las dos. No podrán trabajar así siempre, esto es algo muy independiente y cada una deberá dar su propio argumento, la vida profesional no funciona como la escuela, no habrá "cooperación entre dos" siempre. Por cierto, señorita Mabel, no toleraré una distracción más, arregle sus asuntos, está perjudicando su calificación, y no sólo la suya, la de su compañera también. Les doy ciento setenta puntos, cerramos las exposiciones por hoy con ustedes, espero verlos a todos pronto con el avance del próximo tema, y validado, no creo que se quieran quedar sin los créditos, ya estamos terminando el curso —al decir esto, todo el silencio y su respeto desalojaron el lugar, junto a la profesora, quien fue seguida por otros jóvenes, quienes rogaban más calificación. Poco a poco, el lugar fue quedándose solo.
Mabel quedó en su lugar petrificada, un rostro de relajación y decepción naturalmente salió junto a una bocanada de aire en cuanto la mujer mayor salió de la sala, retiró el saco que llevaba puesto y con él quitó el sudor que tenía en su frente, ahora se daba cuenta que la presión en su estómago no era provocada solamente por la ajustada falda "de oficina" como ella les llamaba.
—Mabel, Mabel ¿estás bien? —sintió la presencia de su amiga al escuchar su voz—. Un ochenta y cinco no está mal, fuimos de las más altas… ¿qué te pasa? No, no todo está bien, ¿verdad? —fue el momento en el que ella pudo mirarla a los ojos.
"Dame una descarga de mentiras"
Capítulo X: "Conflicto"
Haber podido terminar la exposición sin tantas distracciones como lo había pensado había sido un triunfo ya, la cabeza le dolía, y hasta eso lo agradeció, eso la distrajo por un momento del dolor que sentía en sus pies gracias a las zapatillas de tacón alto con las que tuvo que hablar al frente. Se supone que debía sentirse bien, todo estaba ya por terminar, las juntas, los trabajos de investigación, las exposiciones de ciclo, las visitas a museos y patrimonios culturales, todas esas cosas aburridas que ella amaba con su corazón; y la Cabaña del Misterio y a todas las personas que la involucraban…
La última semana y media después de la noche que había pasado y terminado todo entre Bill Cipher y ella, la pasó mal, mal en todo sentido, su estancia en la cabaña era cada vez menos frecuente, sólo llegaba a dormir a veces, habían sido días difíciles desde que Bill no dejaba de buscarla y aunque quisiera verlo, no podía, a veces se le olvidaba el propósito de haber llegado ahí, más todo lo que le había costado. Poco a poco empezó a quedarse sin dinero, lo cual no fue problema, pues Stan le había dado trabajo en la cabaña, su ánimo generalmente estaba por los suelos y se le hacía tonto que fuera por todo lo que ella había causado, gracias a sus sentimientos e impulsos de niña adolescente, o eso pensaba.
—Candy, debo hablar contigo de algo —La chica de cabellos oscuros y pecas le sonrió.
Era una lucha interna, cuando el corazón le pedía a gritos pasar momentos con Dipper y decirle cuánto lo quería, también estaba el hecho de que podría estarla odiando, por su aparente indiferencia y eso era lo que más le dolía, tenía que hablar con él, aclarar las cosas. Ese día le había dicho a Soos que no era necesario que fuera por ella al museo, había dicho que pasaría tiempo con Candy, ya que toda la semana que casi había vivido con ella, era por motivos escolares, y aun así, realmente no estaban pasando tan buen momento. Suspiró, se paró un momento y se quitó las zapatillas, el sentir la tierra fresca entre sus dedos la hizo sonreír, en un día nublado.
¿Qué si Pacífica había encontrado la manera, o el perfecto pretexto, de estar en la cabaña cada que quisiera? No significaba nada, así como el que Dipper tampoco quisiera algo con ella, ¿cierto? Realmente ella no era tan mala como se pintaba a ella misma, era una persona con falsas amigas y rodeada de eventos que le favorecían pero donde no pertenecía, lo sabía. No es que la estuviera defendiendo, es que a veces se ponía en sus zapatos e imaginaba lo difícil que sería ser ella, Dipper en cambio era alguien honesto, sencillo, humilde, atractivo en todos los sentidos, era el balance perfecto, para calmar la tormenta donde ella se encontraba. Carcajeó por unos momentos mientras se disculpó por según ella decir tantas estupideces, y luego lloró, lloró de impotencia y coraje, de dolor, de sentimientos encontrados y de cómo el destino hizo de las suyas para conspirar contra ella en momentos en los que no lo necesitaba.
—Vaya… de haber sabido todo esto, hubiera hecho algo antes —Candy limpió las mejillas húmedas de Mabel—, hubiera, no lo sé, hubiera podido haber dado más apoyo, que haber metido presión con la presentación, todo está bien y lo seguirá estando —y la abrazó.
Mabel suspiró de alivio al soltar la bomba atómica que llevaba adentro, el encuentro con Candy fue cálido y el camino de regreso, lo mejor que le había pasado en esos oscuros días. Después de unos momentos de calvario emocional, su mejor amiga la había llevado por un helado, donde hicieron la primera parada, pronto llegarían a la casa de Candy y el camino ya era un poco más corto para llegar a la Cabaña del Misterio. Se sentaron en la primera mesa que encontraron y renovaron su plática, más tranquilas.
—Entonces —chupó la bola de nieve que comenzaba a derretirse—, no sé si sea apropiada la pregunta…
—Suéltala —rió—, realmente necesitaba hablar de esto con alguien más que no fuera Waddles —con una mano sostuvo sus tacones y con la otra el helado, en una postura relajada.
—Está bien… —tosió un poco, volvía al helado—, ¿te gusta entonces… Dipper?
—Ah… —se había parado en seco, era algo de lo que había hablado, pero nunca había mencionado esas palabras en su boca antes.
—Sí, o sea, no… gustar, gustar, ¿entiendes? —tapaba su boca mientras su rostro se tornaba rojo, no sabía si había sido prudente la pregunta—. Lo siento, yo sabía que…
—Me gusta.
—¿Qué?
—Me gusta —contestaba decidida—, me gusta, Candy, carajo, me gusta. Lo quiero y lo quiero conmigo —reía sin entender sus palabras, nuevas para ella—, ¿qué estoy haciendo con mi vida?
—Amiga… eso sí que me conmueve —decía mientras se quitaba las lágrimas de sus propias mejillas, un poco de maquillaje se fue con ellas.
—Llegaré a la cabaña y le diré todo, ¿qué puede pasar? Ya me pasó de todo —sus ojos se iluminaron con cada palabra articulada, realmente quedaba esperanza—, he estado haciendo las cosa-
De repente un trueno lejano las interrumpió, seguido de otro que trajo una ráfaga de viento que hizo bailar a una que otra copa de árbol. Unas cuantas chispas de agua tocaron sus rostros y su cabello se alborotó, se avecinaba una tormenta. Pagaron lo que correspondía a los dos helados y caminaron rápido a sus respectivos destinos.
—Este clima se siente bien, ¿no? —comentó la chica de ojos rasgados, con la voz agitada—, imagina que hay alerta y desalojamiento en la playa.
—Y los chicos harán karaoke nocturno con Tully, como siempre que la lluvia les arruinaba la fogata —reía esta vez de alegría y un poco de nostalgia, Candy la acompañó con risas más tímidas.
—Ya sea que alguna de las dos pase por la otra, nos veremos hoy, ponte lo más provocativo que encuentres —soltó Mabel rápidamente, una vez que las chispas ya eran gotas.
—Estaría perfecto, pero no estamos en la playa… —Candy se paró a la mitad del camino y bajó la cabeza.
—¡Ay vamos! —Mabel la animaba, la lluvia se había soltado tan fuerte, a unos cuantos pasos de la residencia de Candy, que apenas podían escucharse—. ¡Nos vemos a las siete, en la cabaña! ¡Habrá una fiesta! ¡Debo correr, entra a casa!
—¿Fiesta? —gritó—. ¿Quién la está organizando? ¿Por qué? —contestó en el mismo tono de voz, ya empapada.
—¡Por el cumpleaños de Soos! —jadeó— ¡Y por eso debo irme ya! ¡Yo la organicé! —contestó cuando ya había salido corriendo del lugar, adentrando el bosque.
Mabel nunca había disfrutado tanto la lluvia como lo estaba haciendo en esos momentos, el aire le golpeaba y cada vez que sus descalzos pies pisaban un charco enorme, reía, ¿por qué había dejado que tanta negatividad se quedara en su vida? Disfrutaría cada momento que se le cruzara, sabía que no duraría para siempre, el verano terminaría y con él, probablemente su historia con Dipper, pero sabía que todavía podía hacer algo, algo magnífico. Las lágrimas se confundieron con el agua que del cielo caía, sus cabellos se pegaban a su rostro como teniendo vida propia, y su ropa formal estaba manchada, el color vino, de su saco y de su falda, desapareció para convertirse en un marrón oscuro, su camisa blanca de manga larga se pegó a su piel, hubiera podido estar ahí, en el bosque, bajo la lluvia toda su vida, y la loca idea de quedarse para siempre en Gravity Falls invadió su mente. Dipper, sí, correría a Dipper y le diría todo, lo abrazaría y le pediría jugar todos esos juegos de mesa que los hacían enojar y después verían películas de terror. Todo sería mejor que antes. Respiró hondo y tomó el aire perdido, apoyada en un árbol a unos metros de la cabaña y sonrió, estaba soñando tomar un baño caliente. Entró por la puerta de la tienda riendo bajo, exprimió lo que pudo de agua, que su cabello y ropa habían absorbido, se "secó" los pies y pisó la cálida madera de su cabaña.
—Yo que tú, no entraría así más allá —Wendy apareció cargando cajas, las dejó y sacó un pañuelo, retirando el ligero maquillaje que se había corrido—, ¿cómo te fue en la exposición "del diablo"? ¿Pasaste tu coloquio? —frotó su hombro húmedo, proporcionando un poco de calor.
—Todo salió casi como lo planeado —recogió su cabello y retiró el flequillo de su frente, sonrió amablemente a la atención de la pelirroja.
—Casi como lo planeado… vienes hecha una sopa, ¿no viste el clima? —tomó el saco empapado y la arrastró hacia la entrada de la casa—. Ve y toma un baño.
—Ya estoy seca —rio—, me gustaría ver algo ant-
—¡Mi querida Mabel! —La rubia había entrado de la sala a la tienda sorprendida, la miró de arriba a abajo—. Pero ¿qué te pasó? —carcajeó delicadamente. La sonrisa de Mabel se borró.
—Ay, esto no está bien… —Wendy retiró sus manos de la chica y salió de escena—. Iré a traerte una toalla, o algo con que te puedas secar.
—Pacífica —contestó ella en un hilo de voz—, ¿cómo estás?
—Mejor que tú, parece —sonrió—, ay, no, no, espera no iba en ese tono —se arrepintió al haberse escuchado en su mente, iba en serio.
—Sí, sé que lo estás intentando demasiado, está bien —caminó pasando casi sobre ella, pero la detuvo.
—Mabel, no, no vine a eso —por primera vez en mucho tiempo, no veía en sus ojos intenciones de molestar—, quería hablarte de algo.
Después de que Wendy llegó con la toalla para que Mabel se secara, Pacífica puso a calentar agua y en una taza colocó el café, Mabel no supo por qué de la última vez que habían entablado una conversación a esta, las cosas habían cambiado y muy drásticamente. Las dos se quedaron hablando en la caja, mientras la lluvia siguió cayendo.
—¿Estás segura que no vas a pescar algún resfriado? —Pacífica la miró extrañada, Mabel no había retirado su ropa mojada, y su cabello seguía húmedo.
—Sigue, yo estoy bien —contestó neutra, por un momento dudó tomar de su café, pero da igual, si salía envenenada ahí mismo, no perdía mucho.
—Bueno, puede que tomes esto algo extraño, yo sé que tú y yo no nos llevamos bien, pero todo eso puede cambiar —tosió un poco, avergonzada, sonaba sincera—, claro, si me das la oportunidad.
Mabel encorvó una ceja, no sabía si estaba a punto de pactar con las fuerzas oscuras o qué estaba pasando, pero realmente se sentía bien, no había falsedad ni rencor, en serio, no era tan mala idea el arreglar las cosas, eso de las buenas vibras sí estaba funcionando, ¡mantente positiva Mabel! No tenía idea de cómo iba a salir esto, pero todo cambiaría para bien.
—Bueno, ya que tú lo dices, supongo que no suena tan mal tu idea —tragó saliva—, no veo el por qué las cosas deban mantenerse en conflicto, bueno, yo nunca te hice nad-
—¡Mabel!, no regresemos al pasado —interrumpió—, me gustaría ser tu amiga, dejemos ese juego infantil de insultar y sentirnos bien con hacerlo
—Yo nunca lo hi-
—Mabel, Mabel —Pacífica añadió rápidamente—, lo digo, en serio —abría sus brazos en espera de un abrazo—, ¿dejamos todo eso atrás? Con eso de que estaré pasando un tiempo aquí por mi documental, me gustaría poder dejar las cosas bien contigo.
—Si eso lo dices en serio —suspiró—, yo no tengo cómo oponerme —se puso de pie y le extrañó que ella no hiciera algún comentario al respecto de que su abrazo incluyera un fuerte olor a tierra mojada y humedad. Su perfume de coco la inundó y se sintió bien. Sintió que podía ahora caminar tranquila por Gravity Falls sin ser juzgada ni atacada verbalmente por terceros amigos de ella, o víctima de sus miradas desaprobatorias. Agradeció el gesto y antes de que pudiera irse de nuevo la detuvo, ella no había terminado.
—Necesito saber una cosa más… —no, no había terminado.
—¿En qué te puedo ayudar? —preguntó manteniendo la tranquilidad.
—Mabel, me gustaría saber cómo puedo acercarme a Dipper —aclaraba su garganta—, ¿Cómo le puedo atraer? —ya lo sabía. No por nada había hecho lo que había hecho. No pudo parpadear.
Y ahí se iba, su mundo cayó, la tercera guerra mundial se desató en su interior y juró haber escuchado cómo algo se rompía externamente. No tenía nada en contra de ella, no era su culpa, era culpa de Dipper, por existir, por haberse parado en la tierra y ser como era, por tener su cara y su estúpido cabello rizado; su cerebro, su cerebro y toda la información que contenía, él tenía la culpa de ser tan misterioso y tan atrayente al oído con su voz, su olor corporal y de todas esas veces que lo veía salvar el día, esas veces que su afecto a las personas rompía con todo caso de indiferencia y todo él, todo él era el culpable de que Pacífica, una oponente superior, se encontrara en su casa, hablando con ella misma, de cómo atraerle a él, si ni ella tenía idea de cómo hacerlo.
—Eh, Mabel —dijo sacándola de su trance—, aunque sea un poco difícil para mí aceptarlo, sé que eres alguien muy especial para él, eres muy cercana y ustedes dos tienen una relación que sé, no podré tener y no aspiro a ella, porque, bueno —bajaba la mirada y un ligero rubor apareció—, yo busco otra cosa.
—Me halagas, pero sería mejor que tú hablaras con él, ya sabes… ah, no, no sé —se alejaba, y fue detenida una tercera vez.
—Mabel, Dipper me interesa mucho, no es como los otros chicos de ahí afuera, realmente no sé qué pueda a llegar a pasar con él, yo sólo quie-
—A ver, ¿qué? —esta vez ella interrumpió—, ¿cuáles son exactamente tus intenciones con él?
—¿De qué hablas? —contestaba lentamente, como si no hubiera una respuesta.
—Dipper no es alguien con quien puedas estar una noche y dejarlo a la mañana siguiente. Él merece algo más que una ilusión momentánea, o un capricho de niña como lo es el tuyo —respiraba hondo—, discúlpame Pacífica, eres bonita, creativa, extrovertida, tienes contactos y dinero, lo tienes todo, pero si vas a venir a pedirme un consejo, que ni yo tengo, al menos ten tu meta muy clara. Me alegro que hayamos "vuelto" a hablar bien.
—Mabel espera —y sin tener que haber sido detenida, ella se paró—. Aun así, con todo eso, ¿crees que tengo oportunidad con él? —sonrió. Y como si de nada hubiera servido su último comentario, la miró extrañada, algo decepcionada.
—Como nunca antes —respondió recta a su actitud—, si me disculpas, debo tomar un baño. Por cierto, no sé si estés enterada, pero habrá una fiesta aquí en la tarde, en todo caso de que estés interesada. —añadió, para luego tomar la ropa húmeda que había quitado de su cuerpo e ir a tomar un baño.
Las cosas no habían salido para nada de acuerdo al plan, Pacífica se había ido justo después de que ella hubiera subido las escaleras, le extrañó que no supiera del evento y se habría marchado para arreglarse, cuando ella la había visto más que lista. Antes de bañarse, cuidadosamente buscó rastro alguno de Dipper, al no encontrarlo caminó hacia la cocina para tomar algo para comer, había una nota donde decía que Stan no estaría desde temprano en la cabaña junto a un pastel de carne, que ella comió con gusto. Subió de nuevo confundida con todo lo que acababa de pasar, y antes de tomar una ducha caliente, marcó al número que ya de memoria conocía, sin tener respuesta.
—Estúpido Dipper, estúpido, estúpido Dipper —lanzó su móvil a la cama causando un rápido pero ruidoso impacto contra la pared, se asustó al reaccionar y caminó en círculos, mientras la lluvia siguió con su acto. Su ropa no estaba del todo seca, pero al menos el calor había vuelto a ella y ya no destilaba más agua. Miró a Waddles y por un momento pensó en usar magia negra o lo que existiese para cambiar de cuerpos, era una batalla emocional y ella misma estaba cansada de seguirla, suspiró y sintió sus ojos humedecer, después de todo no sería tan fácil, pero aun así, no soltó ni una sola lágrima, se pegó a la pared del fondo, y justo ahí se dejó caer, se levantó de inmediato al escuchar su celular sonar, casi corrió a él y paró de respirar en el momento en el que vio quién marcaba—. Estúpido, estúpido, estúpido, ¡estúpido!
—Oye, ¿a quién rayos le dices estúpido? —una voz inundó la habitación y ella sólo pudo tener un pequeño infarto más, se miraron por segundos, que parecieron eternas horas—, y… ¿por qué te ves tan mal? —las facciones de Dipper se relajaron al ver su condición.
—¿Dónde estabas? —soltó casi susurrando, sin poder parpadear.
—Estaba acostado Mabel, fui a hacer unas cosas que mi pidió el viejo en la mañana y cuando llegué estaba por llover —la miró detenidamente, sus labios temblaban—, y eh… me quedé dormido, pero luego escuché un ruido y cuando te marqué… —golpeó su cabeza ligeramente—. Oye ¿estás bien? —rápidamente retiró la sudadera café que llevaba puesta, se acercó a ella y la ofreció, dejándolo con un escalofrío y dejando ver su abdomen por un momento, con una camisa azul, que generalmente usaba como pijama.
—Todo bien —terminó por decir con una débil sonrisa, después tosió.
—Mabel, ¿pasó algo en tu tonta exposición? —se acercó un poco más, probablemente él sí estuviera muy enojado con ella, por todo lo que había pasado sentimentalmente entre ellos, algo que se explicaba sin palabras y que de la noche a la mañana, ella actuara un poco indiferente, sin contar las pocas veces que pudieron haber mantenido una conversación y ella escapó, sin embargo en esos momentos él entendía que no todo estaba siendo tan fácil para ella, ahí fue cuando se sintió culpable, ella siguió sin contestar—. Oye mira —sonrió delicadamente—, ya que terminó todo aquello, tal vez, podemos…
Y su mano tocó la suya, Dipper sutilmente repasó cada centímetro de la piel que tocaba, fue subiendo cada vez más su mano recorriendo su brazo y sintió el calor en la tela húmeda que todavía se pegaba a ella en partes, ella suspiró e inconscientemente dio un pequeño paso hacia adelante, donde podía sentir el aliento del chico, la sudadera que en un momento había sido ofrecida se encontraba en el piso, a un lado de los pies descalzos de ella; Dipper fue pasando lentamente las yemas de sus dedos hasta llegar a los hombros, ahí él sintió su mirada, las gotas de lluvia tocaron delicadamente el cristal de la habitación, creando una atmósfera de otro nivel, en ese momento eran los dos, sin tiempo ni espacio, sólo ellos. Mabel se estremeció ante el contacto, las manos de Dipper fueron verano en una intensa tormenta de nieve, sus manos llegaron automáticamente a sus brazos, él recorrió lentamente su piel de los hombros a su cuello y ahí mismo, se sintió seguro. Ambos acortaron la distancia, mientras el chico tuvo la oportunidad de ladear su cabeza y ahí recoger el aroma de su cabello con su olfato, ella cerró los ojos por inercia al sentir tal contacto, llevaba esperándolo tanto y como si se hubieran leído la mente, los dos en el mismo momento se abrazaron como si cada uno hubiera estado tan lejos del otro; Mabel se aferró a su cuello mientras él retiró sus manos de su antigua posición para anclar sus brazos en su pequeña cintura, el arranque fue tan impulsivo, tan salvaje que tuvieron que plantar firmemente su pisada para no caer, Mabel sintió el corazón de Dipper latir a mil por hora, mientras él todavía no podía creer a quién tenía en sus brazos, escondió su rostro en el delicado y suave cuello femenino, los primeros besos plantados fueron lentos, cálidos; Dipper sabía cuánto había deseado ese momento y aprovecharía cada segundo que ella le permitiera, siempre y cuando respetándola.
Mabel insertó sus finos dedos entre los cabellos rebeldes del chico, quien interpretando la maniobra subió la intensidad. Y es que bendita sea la reacción de su cuerpo que liberaba tales olores, que de nuevo, no se conseguían enfrascados en ningún lado, se derritió al escuchar gemidos ahogados y sentir su respiración irregular; cegado por el deseo buscó una mejor posición y al darse cuenta que ella estaba en la perfecta, enredada en él, chasqueó con un poco de enfado al ver la pérdida de tiempo pensando y la cargó a su cama. Mabel abrió los ojos sorprendida, ¿qué había sido eso? ¿Había sido Dipper tan atrevido como lo acababa de ser hace un momento? Él ahora se encontraba sobre de ella repartiendo besos en su cuello, tomando su cintura, sintiendo su respiración agitada, sabía que eso se sentía muy bien, demasiado bien para ser la realidad, el silencio y la oscuridad no ayudaban para nada, quería zafarse y hablar de todo aquello que necesitaba decirle, pero en ese momento las palabras sobraban. No había frío aunque el clima estuviera congelando afuera, no había preocupaciones, no había ruido, no había nada que no fuera Dipper. Las manos del chico subieron lentamente por su cintura y se posaron en la punta de la prenda superior de su ropa, sin apartar la mirada de su objetivo comenzó por desabotonar la camisa uno por uno, Mabel sentía la necesidad de tomar su rostro y besarlo; Dipper no terminó de desabotonar cuando Mabel había tomado su rostro con ambas manos, él despertó.
—¡Lo siento! —se apartó un poco—, lo siento Mabel, lo siento —se disculpó para luego verla a los ojos, no había nada de malo en su mirada, estaba tranquila y aunque la luz no dejara ver mucho, podía mirar más pigmento en sus mejillas y un poco alrededor de ellas. En esa misma posición se dio cuenta de que el calor no fue el mismo y comenzó a sentir la tela de ella un poco húmeda y con una mano frotó su cintura, queriendo proporcionarle poco más del mismo—. Vas a atrapar un resfriado, tenemos que quitarte esta ropa —ruborizó al ver que ya lo estaba haciendo—, bueno, no, no en este sentido —susurró tranquilo—¸ rayos, lo siento, yo… me dejé llevar, te dejaré sola si así lo deseas —y sin mirarla a los ojos comenzó a abotonar con delicadeza de nuevo la prenda, pero ella lo paró.
Mabel no tuvo nada qué decir, estaba preparada, creo que para estos momentos estaban muy claras las intenciones de ambos, ella aunque se decepcionó un poco de la pausa que él había hecho, por otra parte su corazón saltó de alegría al verse tan atento y sincero, como ella lo conocía, aparte, no había pasado nada más que unos cuantos besos en el cuello… Así fue como ella esta vez se paró un poco para quedar sentada frente a él, tomó su mentón con ambas manos y lo fue acercando poco a poco, Dipper fue cerrando sus ojos lentamente, guiado por la persona de quien había querido probar sus labios desde casi el primer día que había conocido, y antes de poder tocar sus labios, Mabel lo había golpeado accidentalmente.
—S-sí, ¿d-diga? —El celular de la chica, que se encontraba a un lado comenzó a sonar, tanto el brillo de la pantalla, como el ringtone que en esos momentos sonaba, fueron suficiente como para interrumpir la situación, como para propiciarle un buen codazo en el rostro, a quien en estos momentos se lamentaba de lo mismo en el pie de la cama de la chica—. Ahh, me quedé dormida
—Bueno, no sé si tengas en cuenta que en unos momentos llegará Soos y ni tú ni Dipper están para ayudarme, ni siquiera has tomado un baño, ¿verdad? —decía con un poco de enfado y apuro la persona del otro lado del móvil.
—Cielos Wen, el idiota de Dipper —lo miró regalándole una mirada desaprobatoria en el piso aún, con Waddles curioso a un lado—, todavía no despierta, cuando llegué estaba dormido, así que tampoco sé nada de él, en diez minutos estoy lista y bajaré, lo prometo —contestaba apurada.
—Sí, sí, despierta al chi-
Mabel había colgado antes de que Wendy dejara de hablar, ¡la fiesta de Soos! Cómo había sido posible que estuviera en esa situación cuando tenía algo más importante y delicado que hacer en ese momento, miró a Dipper quien entendió su mirada, un poco decepcionado le sonrió débilmente y le ofreció el suéter que se encontraba en el piso, Mabel salió de la cama, ayudó al chico a ponerse de pie y lo abrazó, fue un abrazo tranquilo, de despedida. "Hablaremos más tarde" frotó con una mano su mejilla y le dio paso para salir de su habitación, Dipper asintió, besó su frente fugazmente y se retiró del lugar, se escuchó bajar las escaleras y preguntar en qué podía ayudar; en cuanto ella se quedó sola, regresó a su cama, se puso en el mismo lugar donde hace un rato estaba él en una comprometedora situación con ella, tocó su cuello y mirando hacia el techo sonrió, perdida en el recuerdo que no tenía más de diez minutos de ocurrido, un momento después se puso de pie, tomó sus cosas y partió al baño. Estornudó.
Dipper saludó a todos de manera casi frenética, había luces de colores por todas partes y de unas horas a otras, la sala de la cabaña se convertía en una disco. No había visto a Mabel desde que se había ido a tomar un baño y una que otra vez la vio pasar entre toda la multitud que en ese momento se encontraba en el lugar, la luz morada reflejada hacía difícil el encuentro o el que pudiera distinguir su rostro del montón que ahí estaba, pero no dejó que la idea lo obsesionara, o bueno no mucho...
Continuará
YO SÉ, LES PROMETO QUE LO SÉ
Esta vez vengo sin muchas palabras porqueee necesito subir este pedazo de capítulo. Les contaré, puede sonar muy a excusa, jajaja, pero realmente pasó, la verdad estoy que lloro de la felicidad porque lo pude recuperar apenitas hace unos momentos.
De nuevo les comento que estudio animación y en uno de esos, tenía una materia en 3D, tuve que instalar un programa que el procesador no aguantó y kinda' se quemó jajaja, fue muy triste porque me pasó ya en finales (de diciembre, justo para salir a vacaciones), tenía este fragmento del capítulo escrito y juré que si salvaba mis datos, no lo continuaría (el capítulo no está terminado, sólo es una parte) y lo postearía tal cual, y eso hice.
Conseguí que un amigo me prestara su portátil vieja (a la cual le cupiera mi disco duro, que no estaba dañado) yyy no lo cupo, hasta que ayer (apenas empezando mayo), encontré una lap, también de un conocido, que me hizo favor de instalar mi disco y funcionó, no saben cómo batallamos con eso como desde temprano en la mañana y ahora mismo son las 10 de la noche, recuperé mis archivos, pero sobre todo este capítulo. Siéndoles muy sincera, me deprimí tanto cuando pensé que lo había perdido que pensé en no continuar la historia, pero aquí estoy, hoy no contestaré PM, por lo que me urge subir esto, editaré después, ya que lo que me apuraba horrible era entrar y leer los mensajes de gente que esperaba tantísimo este cap, gracias al cielo aquí está, espero no haberlos decepcionado.
Lo genial de esto es que al final solo tuve que poner puntos suspensivos y funcionó, así tal cual lo dejé, me encantó, pues sí, ya estamos terminando con la historia, muchas gracias a quienes siguen aquí aferrados a otro capítulo, la universidad me está matando, pero vale la pena, completamente. Los amo muchísimo :'c una gran disculpa, mi corazón se siente demasiado feliz por estar escribiendo un mensaje positivo por aquí, un saludo :)
