Declaimer: Hetalia no me pertenece ni tampoco me pertenecen ninguno de sus personajes. Todo le pertenece a Himaruya, no estoy tomando crédito por su trabajo.

Escrito sin fines de lucro, solo por diversión.


"Creía conocerte bien…y me engañaste

Creía saber que podías sentir…y me embaucaste

Creía saber que podías brindarme tu mano cuando cayera…y me empujaste

Creía saber que podías amarme… y me mataste"


-…me pareció una interesante idea y como verás, contrastándolo con las reformas en la educación, las cuales oportunamente estuvimos revisando hace unos días se podría… ¿América? Me estas escuchando América… ¡AMÉRICA!

-ahh ¡¿QUE?-dijo casi al borde del grito el ojiazul portador de la identidad de los Estados Unidos de America-perdón. Perdón, Jefe. Me he distraído… ¿Qué me estaba diciendo?

El presidente de los Estados Unidos se llevó la mano derecha a la sien correspondiente mientras en la otra aun sostenía los papeles que había tratado-en vano-de comunicar a la joven nación de la cual era responsable.

-Alfred Jones

"Oh NO! NO! Ya dijo "Alfred"y encima le agrego mi apellido. Esta enojado."

-Muchacho-prosiguió el presidente y procedió a deslizar sus anteojos que quedaron colgando de su cuello y a continuación sus dedos fueron a parar en el puente de su nariz-¿Qué te sucede hoy? ¿Qué te tiene tan distraído y…consternado, por llamarlo de alguna manera, que ha opacado tu siempre animosa personalidad? ¿Acaso son las reuniones de la UN de las que vas a ser anfitrión? Pensé que ya lo tenías resuelto. Sabes que puedes decirme lo que sea Alfred.

"Mi ex- hermano mayor me ha dado el mejor beso de mi existencia y no he cesado de pensar en el asunto, aún cuando a el parece no importarle ni un poco. ¡Como si pudiera decirle algo así a mi Jefe!"-pensó muerto de vergüenza el rubio

¿Uhm?-le incitó el presidente con una mirada paternal.

-ehhhh jeje...ehmmm pues-América tomo aire. Tenía que actuar y rápido- lo que pasa es que Tony, ya sabe el extraterrestre con el que vivo, ha invitado a sus amigos de la galaxia Andrómeda y me ha pedido que le preste mi nuevo Nintendo wii para que juegue con sus amigos, ahora el problema es que no es muy cuidadoso y se le ocurrió hacer una experimento con el Nintendo, y no es que yo tenga algo contra la investigación científica en alienígenas es que me parecía que…

Ahí iba América, tratando de inventar excusas e inventándolas de una manera bastante patética, se atrevía a pensar el presidente, mientras suspiraba y dejaba que el muchacho siguiera balbuceando incoherencias. Bien, el chico era la representación de América, esa patria a quien amaba tanto y de la que estaba tan orgulloso de ser presidente, pero por encima de eso, Alfred era como un hijo para el. A sus ojos, Alfred era aun un joven que estaba en plena transición a la adultez y como si eso fuera poco tenía sobre sus hombros una gran responsabilidad, como representación de la nación de los Estados unidos.

Nunca olvidaría el momento que ambos fueron presentados.

El ilustre presidente Obama se encontraba en su primer día frente al mando de los Estados Unidos, la ceremonia y festejo por su victoria en las elecciones habían sido muy gratos y habrían de quedar en su memoria para toda la vida.

Pero lo que el no anticipaba, era que, mas que la agradable bienvenida a la casa blanca, iba a ser otro el evento que quedaría grabado en su mente.

-Señor presidente-Obama aparto la vista del retrato de su bella esposa que había estado observando segundos antes y que reposaba tranquilamente en el escritorio de caoba. Se dibujo una sonrisa en su rostro y rápidamente hizo un ademán para que el visitante ingresara

-un gusto verte, Jhon-masculló el presidente estrechando la mano del recién llegado e invitándole a sentarse. Rápidamente el aludido tomó en consideración la propuesta de su superior y procedió a tomar asiento en la silla frente al escritorio

Jhon era uno de los colaboradores mas distinguidos de la casa blanca. Le había mostrado una bondadosa sonrisa el día que se encontraron y pudo sentir en su abrazo de felicitaciones por su victoria una sincera muestra de respeto y consideración. Jhon según le había contado brevemente había trabajado en la casa blanca casi toda su vida adulta, conocía todo lo que había de conocer en el lugar y había recorrido de la mano con esa casa muchos de los acontecimientos más saltantes que habían ocurrido. Era un hombre con experiencia amplia y muy agradable personalidad, una muy jovial, aunque su cabello ya lleno de canas lo delatara. Pero Obama sabía, incluso en el corto tiempo en que llevaba de conocerlo, que era una persona de confiar.

-Te reitero la bienvenida Obama, de verdad me alegra verte por fin aquí-sonrió el hombre alzando las manos y mostrando sus alrededores-Tenía una corazonada contigo. ¡Y henos aquí!

-Gracias por el cumplido-agradeció el presidente tomando su lugar frente al escritorio y encarando a su invitado-y dime ¿A que debo tu amable visita?

Jhon sonrió ligeramente y se tomo su tiempo para observar la estancia. Sus ojos recorrieron lentamente las paredes del lugar como si cada una de ellas le hablara al oído palabras que sólo el podría comprender. Su mirada se posó en la bandera norteamericana que reposaba hermosamente a la espalda del presidente.

Lanzo un largo suspiro y regresó la vista hasta Obama que esperaba sin ninguna prisa su comentario.

-han pasado tantas personas por este salón-mencionó tranquilamente y le sonrió al hombre frente a el, el cual le regreso la sonrisa-algunos buenos, otros tal vez no tanto. Pero todos sabían que este cargo, aunque brindara un gran poder, también requiere de mucha responsabilidad de parte de la persona que se siente en el sillón detrás de este escritorio.

Jhon paso una de sus manos sobre el bien pulido escritorio de caoba, como sintiendo la fuerza de la madera bajo sus manos.

-Todos tenemos responsabilidades y eso hace que nuestra vida, talvez, tenga algún sentido-prosiguió Jhon- Ahora que eres parte de esta familia tu tienes una de las más grandes responsabilidades de esta nación y se que sabrás como sobrellevar la pesada carga que tendrás como presidente.

-sabes que estoy dispuesto a hacerlo

-Lo se-se apresuro a decir Jhon y le afirmo con la cabeza reforzando su anterior comentario- Se que estas dispuesto y eso me tiene tranquilo-Jhon se acomodó en la silla en la que estaba sentado-Pero vayamos al grano .He sido responsable durante años de mantener ésta conversación con cada presidente que ha subido al mando. Y hoy es tu turno de escucharla.

Obama arqueó una ceja mostrando su inquietud ante el tema.

-SI hay que hablar de responsabilidades, te aseguro querido amigo-murmuró Jhon siguiendo su comentario-que hay alguien que tiene la responsabilidad más grande de este país cargando sobre sus hombros. Te agradará conocerlo. Y para eso estoy aquí…

Jhon paró repentinamente y se dispuso a observar el objeto que le había robado el hilo de la conversación. Su celular estaba vibrando y al observar el remitente de la llamada, el buen Jhon no pudo hacer más que sonreír.

-justo a tiempo-le mencionó a Obama quien tenía un semblante bastante extrañado. Jhon se levantó de su asiento y contestó la llamada entrante en su celular- ¿Dime muchacho? Si, puedes entrar.

Jhon terminó la llamada rápidamente y sus pies lo llevaron hacia la puerta de entrada del salón bajo la atenta mirada de desconcierto del presidente. En la puerta se escucharon tres golpes y Jhon procedió a abrir la puerta.

Al giro de la perilla una cabellera rubia fue lo primero que pudo distinguir el presidente Obama. Un muchacho que en apariencia parecía estar en sus veintes entraba a la sala con una ropa muy casual: Unos jeans, una polera blanca y encima de ella una casaca de aviador. Tenía unos lentes sobre el puente de la nariz y detrás de estos unos brillantes y lúcidos ojos azules podían ser divisados.

El rubio recién llegado saludó con un gran abrazo a Jhon y parecía muy entusiasmado de estar ahí.

Obama se preguntaba ¿Quién era el chico que había ingresado? ¿Por qué había ingresado? ¿Por qué Jhon lo conocía y le permitía el paso tan abiertamente a la sala del presidente? ¿Acaso tenían que hablar de política? Pero… ¿Qué asuntos políticos podría tener el joven que discutir con el presidente?

Ambos personajes se dieron cuenta de la extrañada mirada del presidente. Jhon palmeó la espalda del joven unas 3 veces y lo incitó a pasar delante de el para que se acercase al escritorio.

El muchacho se dirigió a Obama, el cual rápidamente se puso de pie y rodeo el escritorio para quedar cara a cara con el recién llegado.

-Este es Alfred F. Jones-dijo Jhon animadamente pero manteniendo una voz madura. El joven muchacho estrecho la mano del presidente animosamente y ensanchando una gran sonrisa

-será muy cool trabajar con usted, Jefe!

Bien el chico era muy animoso y todo pero si Jhon quería contratarle algún ayudante, podría muy bien haberse puesto a pensar que una secretaria…mujer…le habría gustado más. Y de esto no tiene por que enterarse la primera dama.

-es un gusto, Sr. Jones-acopló Obama correspondiendo el saludo de mano-Usted es…?

-America!

-¿disculpa?

- América

-ehm no estoy entendiendo

-¿América? Los Estados Unidos de América, Land of the Free Home of the Brave!

-Si…creo que todos-trago saliva-somos parte de esta gran nación!

Obama volteó a mirar a Jhon con una cara de escepticismo digna de una foto presidencial en un periódico amarillista que reflejaba lo muy poco o nada que estaba entendiendo. Jhon terminó apiadándose de su amigo y coloco una mano sobre el hombro del muchacho rubio llamado Alfred y volvió la mirada a Obama.

-el muchacho no te está bromeando, amigo-y con esto paso una mano sobre los cabellos de Alfred despeinándolo de forma cariñosa- este muchacho no solo es parte de Los Estados Unidos de América. El ES América.

Se necesitó unas cuantas horas para que Obama pudiera sentarse tranquilamente en su escritorio tratando de aceptar lo que tenía frente a sus ojos.

Lo recordaba como si hubiese sido ayer. Así que si América creía que el se iba a tragar tremendas mentiras camufladas de excusas estaba muy equivocado. Lo conocía suficiente como para darse cuenta que lo que le aquejaba era algo muy distinto y algo grande, pero que hacía falta mucho para hacer caer el tremendo ánimo de la joven nación. Pero al parecer el "menor" (Obama lo puso en comillas en su mente, por que sabía bien que si alguien tenía cientos de años en esa sala era Alfred aunque no los aparentara) no estaba listo para hablar de lo que le aquejaba. El presidente se daba cuenta. Obama no había nacido ayer, así que dejo que el muchacho siguiera balbuceando sus excusas hasta que…

-y eso fue lo que paso-sonrió ampliamente la representación americana-nada de que preocuparse ¿no?

-interesante

-…

-…

-no me cree ¿verdad?-inquiró el rubio desalentado

-pensaba que no te darías cuenta-mencionó el presidente seriamente, para luego darle una pequeña sonrisa paternal

América mordió su labio inferior y miró el piso avergonzado.

-de verdad-prosiguió Alfred sin dejar de mirar al piso-no es nada de lo que deba preocuparse. Suficiente tiene usted con los problemas del territorio, no es necesario abrumarlo con los míos también-se animó repentinamente-eso no sería de un héroe ¿no es así?

Obama le dio una paternal sonrisa cuando el muchacho comenzó a reír estrepitosamente con el dedo pulgar en alto. El presidente se puso los lentes nuevamente sobre el puente de la nariz y decidió que era mejor regresar al trabajo y dejar que el muchacho tengo un poco de privacidad, ya sabría el cuando contarle o no contarle sus cosas. Volvieron rápidamente a las hojas con los proyectos para la educación con el presidente tratando de mantener concentrado al muchacho de grandes ojos azules que estaba haciendo un gran esfuerzo para mantenerse con el en la misma frecuencia. Decidió luego de 2 horas de discutir o tratar de discutir los proyectos que era momento de dejar escapar al muchacho y que vaya a distraerse un poco.

Tal vez Alfred si necesitaba hablar, pero tal vez el no era el indicado.

Talvez necesitaba a alguien parecido a el y que pudiera entenderle mejor.

Talvez, el siempre alegre Alfred, estaba abrumado con todas las responsabilidades y necesitaba alguien con quien ser el mismo.

Obama sacó su celular del bolsillo y asintió cuando la idea cruzo por su cabeza. ¿Por qué no lo había considerado antes?

Marcó el número y esperó tranquilo mientras el sonido de llamada sonaba en sus oídos.

Click

-¿Diga?

-Un gusto saludarla, soy Barack Obama

-Oh! Obama, querido, ¿como has estado?-se escuchó la voz en la otra línea cantarinamente

-Me encuentro bastante bien, gracias por preguntar, ¿Y usted?

-Todo está muy bien por aquí, gracias por preocuparse. ¿En que puedo serle útil, presidente?

El presidente se levantó de su asiento y se dirigió con paso lento hacia la ventana que daba a los jardines de la casa blanca. Observó por esta, a Alfred que lanzaba una pequeña pelota roja al perro que habitaba la casa y este observando la acción corría detrás de la pelota siguiendo el juego. El presidente sonrió.

-Llamo para saber si puede ser posible una reunión, muy aparte de asuntos políticos, entre nuestros dos muchachos-musitó Obama seguro de su propuesta

-Oh! Que estupenda idea, querido-susurró la mujer al otro lado de la línea- Encantada de enviarlo para allá, le he notado un tanto distraído en estos últimos días. Le hará bien saludar a Alfred.

-Perfecto entonces…-recalcó el presidente aún mirando hacia los jardines- Puede quedarse a dormir aquí, no hay ningún problema, ya sabe con todo esto de las reuniones de la UN que Alfred está realizando, nos agradaría hospedarlo aquí. Unos días como buenos amigos les hará bien ¿No lo cree usted?

-Me tranquiliza el hecho de saber que estoy dejando a mi querido muchacho en buenas manos.

-Por supuesto que sí-respondió el presidente observando como Alfred corría por el pasto siendo seguido por el perro que trataba en vano de alcanzarlo y lamerlo-Tendré listas todas las disposiciones del caso, no se preocupe. Siempre es un placer recibir a Arthur Kirkland en la casa blanca.


Oh Obama! No sabes como se va a divertir Alfred cuando se entere.

Bueno, lectores queridos, aquí va otro capítulo. Espero no haber tardado demasiado y , además, espero que les haya gustado este capítulo y como ya sospechan esta "gran idea" del Señor presidente transportará a nuestro queridos personajes a buenos...situaciones.

Gracias por seguir apoyandome tan dulcemente, y con tantos comentarios, hits, alertas. Gracias de verdad.

Muchos besos