Capitulo 10: La historia de Himekoyami

"Esta historia empieza hace muchos años, en el principio de los tiempos. Los humanos empezaban a cazar para subsistir, así como empezaron a utilizar el fuego para poder sobrevivir a los climas más inhóspitos. Por aquel entonces, en estas tierras existían muchos demonios, y muy poderosos. Todos luchaban por pura supervivencia y solo había una ley, la del más fuerte.

En aquella época, los demonios-perro ya existíamos, pero no éramos ni la mitad de fuertes de lo que somos ahora. Éramos muchos y vivíamos de forma más primitiva, igual que actualmente los lobos. Habían varias etnias ya extinguidas y vivíamos como una gran tribu para poder defendernos de los grandes demonios que nos atacaban, ya que por aquel entonces teníamos muchos enemigos y formábamos parte de la cadena alimentaria de otros demonios. Nos lideraba una hembra de la etnia negra, la más fuerte de todos ellos y la única con suficiente valor para organizar todo aquel caos y enfrentarse a nuestros enemigos. Su nombre era Himekoyami.

Un día vino a la tribu una vieja demonio de raza desconocida que hacía brujería. Acababa de venir de las tierras occidentales, de muy lejos, mucho más allá de las tierras que actualmente se conocen como China. Dijo que traía conocimientos que podrían ayudar a nuestra tribu, hacerlos invencibles y a sortear a la muerte, a cambio solamente de protección, un techo y alimento. Himekoyami se interesó en seguida por aquel poder, y le prometió a aquella bruja que le daría todo lo que quisiera si, a cambio, le rebelaba sus secretos y los convertía en la tribu más poderosa de todas. Aquella bruja aceptó el trato.

Durante bastante tiempo, la bruja les ayudó a vencer a sus enemigos y a ganar cierto poder, lo que hizo que Himekoyami se volviera ambiciosa. Quería más poder para conseguir que nuestro clan fuera el más fuerte de todos y no tener que sufrir las penurias que nos provocaban nuestros enemigos, y así se lo solicitó a la bruja. Esta le dijo que lo haría, pero antes la advirtió que el conjuro que debía hacer era terriblemente peligroso, ya que trataba con seres que no eran del mundo de los vivos ni de los muertos, ni siquiera del mundo de los demonios, y solo ella podía hacerlo. Aun así, Himekoyami asumió el riesgo y se dispuso a realizar el conjuro. Lo que jamás se hubiera imaginado era que dicho conjuro es una variante completamente corrompida y peligrosa de la "magia prohibida"."

- ¿Magia prohibida?- Preguntó Inuyasha.- ¿Qué quiere decir con eso?

- Nigromancia.- Le respondió la madre de Sesshomaru.- El culto a los muertos, magia negra al fin y al cabo. Hay que decir que, a raíz de aquellos acontecimientos se prohibió terminantemente toda clase de magia para nosotros, ni siquiera se podía nombrar.- Añadió la noble demonio- perro, para después proseguir con el relato.

"La bruja solicitó la presencia de todos los miembros de la tribu y sacrificios humanos para el ritual para, una vez conseguido todo lo que necesitaba, fijar la fecha de realización del conjuro. Antes de realizar el ritual, Himekoyami convenció a todos los de la tribu para que la siguieran en su camino hacia la gloria, consiguiendo que vinieran casi todos, excepto veinte miembros de la etnia blanca de los cuales descendemos todos nosotros, que rechazaron el ofrecimiento, ya que desconfiaban de la bruja y estaban en desacuerdo con sus nuevos métodos, diciéndole que desde que aquella bruja estaba en la tribu ella había cambiado para mal. Aunque ellos rechazaron participar en el ritual, si decidieron más tarde observar de lejos el ritual sin conocimiento de Himekoyami y la bruja, ya que intuían que lo que se disponía a hacer podría ser algo muy peligroso y debían observarlo para ver si podían detenerlo en caso de complicarse.

Según lo que pude averiguar, el ritual fue aterrador, tan horroroso que nadie desea hablar de aquello, pero a causa de ello consiguieron abrir un portal. Según dicen, ese portal llevaba a un lugar completamente desconocido para nosotros, una especie de infierno que no es de ningún mundo conocido, ni siquiera para nosotros los demonios. La bruja le dijo a Himekoyami que entrara en dicho portal. Ella obedeció y el portal se cerró, para, al cabo de cinco minutos, volverse a abrir de nuevo. De dicho portal salió de nuevo Himekoyami, solo que ya no era la misma. La Himekoyami que entró había desaparecido, y en su lugar apareció la maldad personificada. Su alma se había transformado por completo, completamente corrompida por la maldad de aquel lugar. Dijo que para ella, habían pasado cinco años humanos y con ella trajo un presente. Ese presente lo conocemos todos muy bien ya que se trataba de Souunga."

- ¡¿QUEEEEE?!- Exclamó Inuyasha completamente sorprendido, notando al mismo tiempo como un escalofrío recorrió su espalda. Aun recordaba como costó vencer aquella espada y enviarla al infierno.

La madre de Sesshomaru, ignorando completamente a Inuyasha, continuó con la historia.

"En aquellos tiempos la raza de demonios-perro también eran buenos herreros, aunque con el paso del tiempo perdimos esa facultad, asignándola a demonios menores. En particular ella era una buena herrera, y dijo que aquella espada la había forjado ella misma en el tiempo que estuvo allí, con un material de aquel lugar para poder volver de nuevo a su mundo. Para dotarla de poder, había dado parte de su alma, de su carne y de su sangre, consiguiendo con ello regresar a casa. No explicó con qué herramientas pudo forjarla, ni cómo ni con qué medios había conseguido salir de allí, eso es algo que jamás sabremos.

De repente, la bruja hablo. Le dijo que como última parte del ritual debía hacer su espada más poderosa, y para ello, debía matar a todos los seres que había en aquella reunión. Aterrados, y viendo que su vida corría peligro, toda la tribu intentó huir despavorida para ponerse a salvo, excepto unos cuantos machos de varias etnias que quisieron enfrentarse a ella para defender al resto de sus miembros. Pero antes de que pudieran hacer nada, Himekoyami blandió la espada, y de pronto todas las almas de los allí presentes fueron absorbidas por aquella espada, no quedando nadie vivo. Los veinte supervivientes que no asistieron al ritual vieron impotentes como Himekoyami masacró a su pueblo en post de una espada casi sin darles tiempo a reaccionar, y desde entonces, aquel suceso lo llamaron "La gran extinción".

Después de aquello, Himekoyami, siguiendo las instrucciones de la bruja, introdujo la espada en la montaña de cadáveres de nuestros compatriotas, para que esta absorbiera todo el miedo, dolor, el rencor y la desesperación que sintieron en su último momento, a través de su sangre. Así es como se generó el espíritu maligno que habita en esa espada, de la unión entre parte del alma de Himekoyami y las almas, junto a los sentimientos de desesperación, de todos nuestros compañeros.

La tuvo así durante todo el día, y cuando la sacó, la espada presentaba una impresionante aura demoníaca. A continuación, todos los cadáveres que la espada había matado se levantaron en forma de zombis. Esos seres solo obedecerían a la espada que los había revivido y a su portador. Gracias a su nueva espada y a ese ejército que no se podía matar, durante muchísimo tiempo Himekoyami organizó su propia cruzada, eliminar a todos sus enemigos y someter a los más débiles para dominarlo todo. Mataba a cuanto demonio se le cruzara en el camino, anexionándolo a su impresionante ejército, tanto si era un antiguo enemigo como si no. Nadie osaba plantarle cara, era invencible...Pero, a veces, las circunstancias dan un giro inesperado. Lo que Himekoyami jamás esperó que ocurriera, ocurrió. El espíritu maligno que albergaba la espada también heredó su enorme ambición y quería separarse de su dueña para dominar el mundo por su cuenta con su enorme poder. Pero Himekoyami era un ser muy fuerte al que no podía dominar, ni tampoco separarse con su propia voluntad ya que su vínculo de carne y sangre es demasiado fuerte. Entonces se dio cuenta que tenía una oportunidad, una sola oportunidad para poder separarse de ella y seguir su camino, y no iba a desperdiciarla bajo ningún concepto.

Una noche, Himekoyami dejó momentáneamente su espada en un lugar seguro, al cual solo tenían acceso ella y la vieja bruja. Cuando la vieja entró para comprobar el estado de la espada, el espíritu maligno logró engatusarla para que tocara la espada y, al hacerlo, sus tentáculos entraron en su brazo, anulándole su voluntad y absorbiéndole el alma casi de inmediato. Acto seguido, salió despavorida con su nuevo cuerpo anexado antes de que su antigua dueña se percatara de su desaparición y en el momento que Souunga desapareció, junto con el cuerpo de la bruja, todos los zombis se desplomaron al suelo, muertos, haciendo que Himekoyami se percatara de que había sucedido algo muy grave con la espada. Fue al lugar donde estaba situada para percatarse en cuanto llegó de que había desaparecido, montando en cólera y jurando que la encontraría aunque le fuera la vida en ello.

Souunga utilizó el cuerpo de la bruja como método de transporte hasta que pudo encontrar a un demonio más fuerte. En cuanto pudo se deshizo de aquel cuerpo débil e invadió el cuerpo del otro demonio, y así ha hecho sucesivamente, para poder sobrevivir y encontrar a alguien lo suficientemente fuerte. Nadie podía soportar su poder, todo aquel, fuera humano o demonio que tocara la espada le absorbía y le corrompía el alma para después morir irremediablemente en cuanto la espada no le fuera de utilidad. Durante miles de años estuvo escapando de su dueña e intentando conseguir poder para poder enfrentarla y dominar el mundo por su cuenta.

Himekoyami mientras tanto dedicó todo su tiempo y energía para buscar su espada. La necesitaba para crear nuevamente su propio ejército de zombis y seguir con su propósito, pero ese no era el verdadero problema. Al donar parte de su sangre, de su carne y de su alma, la demonio perro sentía que estaba incompleta, y necesitaba su espada para desarrollar todo su potencial. Así que, durante milenios han estado jugando a este juego macabro. Al estar conectadas, las dos se sienten cuando están cerca y mientras una va a buscarla para someterla de nuevo y volver a ser completa, la otra huye para evitar que la sometan mientras busca a un demonio lo suficientemente fuerte para poder plantarle cara, mientras generaba batallas con sus cuerpos invadidos para tener acceso a más almas a absorber y hacer su poder más fuerte.

Mucho tiempo después, un joven soldado perro inspeccionaba un campo de batalla humano. Mientras contemplaba los cadáveres y se lamentaba de aquella matanza tan horrible, vio un resplandor sepultado entre varios cadáveres. Fue a investigar, y lo que encontró fue una enorme y pesada espada. Lo que había visto brillar era la piedra preciosa que hay engarzada en la empuñadura. Se dispuso a cogerla, pero cuando estaba a punto de hacerlo un enorme escalofrío invadió su espalda, deteniendo el movimiento. Al observarla, se fijó que aquella espada tenía el aura maligna más fuerte que había visto jamás. No le gustaba aquella sensación, pero su curiosidad pudo más que su prudencia, así que se armó de valor y la empuñó. Seguidamente, lo que sintió al momento fue como si algo, una especie de fuerza, entrara dentro de él, examinándole. Al segundo, los tentáculos salieron para invadir su brazo, pero se detuvieron en el último instante y recularon. De pronto, en su mente apareció una frase que, evidentemente, no la había pensado él.

"Si, tú eres lo suficientemente fuerte…".

Entonces el espíritu de Souunga habló. Le juró fidelidad, y que si la utilizaba lo convertiría en el demonio más fuerte de todos y en el señor de todas aquellas tierras. El joven soldado aún no salía de su asombro, pero aceptó inocentemente su servicio sin saber siquiera en el problema en el que se estaba metiendo. Ese joven soldado perro… era Inu no Taisho, vuestro padre."

Tanto Inuyasha como Sesshomaru no cabían en su asombro, aunque cada uno lo expresaba de diferente manera. Mientras que Inuyasha casi se cayó al suelo de la impresión, Sesshomaru permaneció impertérrito, pero su mirada demostraba una gran sorpresa.

- Eso es mentira, durante siglos padre dominó esa espada con mano de hierro, yo mismo lo vi con mis propios ojos.- Negó Sesshomaru categóricamente.- Él siempre dijo que aquella espada era suya y que nadie iba a arrebatársela.

- Eso lo decía por algo que sucedió más tarde y que ahora contaré. Y ahora, si el "bastardo semi-demonio" deja de hacer el tonto y presta atención, seguiré con la historia.

Inuyasha se levantó gruñendo por el evidente desprecio que demostraba aquella demonio-perro tan estirada, y se dirigió cara ella para decirle cuatro cosas bien dichas, pero sin embargo, se encontró con la mirada de su medio-hermano mayor, expresando tal irritabilidad que Inuyasha paró en seco y claudicó, quedándose en su sitio. Viendo la madre de Sesshomaru que su hijo había controlado de forma contundente a aquel maldito bastardo, prosiguió con el relato.

"Durante muchísimo tiempo, Souunga cumplió con el trato y convirtió a vuestro padre en el Gran General Perro que todos conocimos. Cuando vuestro padre consiguió semejante poder y prestigio, se convirtió en alguien digno para desposarse conmigo, una dama que desciende directamente de los demonios perro más valerosos y poderosos de los veinte que sobrevivieron a la "Gran extinción", realizándose las ceremonias nupciales. Al poco nació nuestro único hijo, Sesshomaru, el digno heredero de su padre y el único que podía ostentar su título.

Una noche, cuando vuestro padre se encontraba fuera protegiendo nuestro hogar de invasiones externas, en su campamento apareció Himekoyami, localizando su espada. Supongo que su primera opción sería matar directamente a vuestro padre y apoderarse inmediatamente de la espada, pero si algo no es Himekoyami es precisamente tonta. En cuanto vio a vuestro padre y se percató de su fortaleza, decidió obrar con cautela y trazó un plan. Se hizo pasar por una mercenaria y se dispuso a su servicio, cosa que vuestro padre aceptó. Tiempo después, Himekoyami, que a pesar de estar incompleta seguía siendo una formidable guerrera, empezó a escalar posiciones dentro de nuestro ejército, pasando a ganarse la confianza total de vuestro padre y se convirtió en su mano derecha y su segunda al mando en caso de su ausencia. Uniendo sus fuerzas, consiguieron conquistar todas las tierras del oeste, pasando a ser su señor hasta el día que murió.

Tanto yo como vuestro padre estábamos muy agradecidos con ella, tomándola como alguien leal y de confianza, hasta el punto que de la consideráramos casi de la familia, pero resultó todo mentira, ya que Himekoyami solo ansiaba una cosa con desesperación, su espada. El objetivo que tenía ella con toda aquella mentira era conocer bien a su enemigo y averiguar qué tipo de ser era vuestro padre, para ver cuando era el momento adecuado para asesinarle y arrebatarle la espada. Cuando comprobó que vuestro padre, junto con el poder de Souunga, era lo suficientemente fuerte como para matarla, decidió obrar con cautela y ganarse la confianza de todos para que nadie sospechara de ella ni del plan que tenía en mente, pero cuando se dispuso a recuperar su espada, algo salió mal".

- Aquí hay algo que no encaja, señora.- Interrumpió Inuyasha de forma prepotente.- Antes dijo que Souunga se ofreció a nuestro padre, pero luego la dominó sin dilación durante siglos hasta que murió. Y si estaba huyendo de Himekoyami ¿Por qué no avisó a padre para que estuviera alerta con respecto a ella?

La madre de Sesshomaru, al escuchar al impaciente semi-demonio, sonrió hipócritamente mientras que su mirada demostraba cierto fastidio por tener que aguantar al fruto de la gran equivocación de su difunto esposo.

- Ya os avisé de que esta historia era muy compleja y larga. Era algo que os iba a explicar, si no fuera porque con tu mala educación y tu impaciencia interrumpes tan seguidamente mi relato. ¿Y ahora podrías estar calladito por un momento y prestar atención?- Cuestionó la madre del señor Sesshomaru educadamente pero con indiferencia, obsequiándole a Inuyasha con una mirada tan fría que el semi-demonio cerró la boca, avergonzado.

"Bien, como habréis notado, Souunga pareció que se había quedado indiferente, pero fue todo lo contrario. Bastante antes de que apareciera Himekoyami en nuestras vidas, una noche encontré a vuestro padre muy débil y enfermo en nuestros aposentos. Al preguntarle preocupada que le ocurría, vuestro padre me confesó que era culpa de aquella espada tan terriblemente poderosa y peligrosa, ya que estaba intentando debilitarle para someterlo a su voluntad, pero hasta ahora no lo había conseguido, ya que hasta entonces vuestro padre se había enfrentado a ella, sometiéndola. A causa de ello, cada vez que se enfrentaba, vuestro padre acababa agotado y enfermo. También me dijo que acababa de descubrir hacía poco que la espada estaba absorbiendo las almas de sus contrincantes para hacerse más fuerte, y por ello cada vez le costaba más de dominar. Aquello me preocupó muy seriamente y le exigí que se deshiciera de aquella espada inmediatamente, pero vuestro padre se negó, argumentando que era demasiado peligrosa y si caía en malas manos sería el fin de todos. Desde entonces no volvió a utilizarla nunca más para evitar que lo manipulara y lo debilitara, pero se quedó con ella para evitar que alguien más débil que él la obtuviera, generando un desastre. Si es cierto que, antes de llegar, se puso tremendamente nerviosa e hizo amago de escapar, yo misma lo vi. Pero ya antes de que el espíritu detectara la cercanía de Himekoyami y pudiera decirnos algo vuestro padre le puso hacía tiempo un sello muy poderoso en la vaina que le neutralizaba parte de los poderes, ese sello también neutralizó el poder comunicador del espíritu que habita en la espada, silenciándolo."

- Algo así como Saya.- Indicó Sesshomaru.

- Aquel sello era mucho más poderoso que el viejo estúpido de Saya.- Respondió su madre.- Saya solo es un inútil que ni siquiera pudo hacer su trabajo como es debido. Pero en fin, no es el momento de centrarnos en seres sin importancia, continuemos.

"Una noche, después de una batalla especialmente cruenta, Himekoyami se presentó por sorpresa en nuestra tienda. Al principio pensamos que querría hablar de algo referente al ejército, pero en vez de eso fue directa a matar a tu padre, nos pilló tan de sorpresa que casi no nos dio tiempo a reaccionar. Ella y vuestro padre lucharon encarnizadamente hasta el punto de que, producto del ruido generado y las llamaradas de energía producidas, llamó la atención de todas las tropas, que acudieron prestas a averiguar que pasaba. Producto de la lucha, la tienda se volatilizó por los aires, haciendo que todos pudieran ver como peleaban. Algunos oficiales intentaron entrar para ayudar a vuestro padre, pero descubrieron con horror que Himekoyami había rodeado la tienda con un campo de fuerza que absorbía toda la energía vital de cualquiera que traspasara aquel campo hasta hacerlo cenizas, para así asegurarse de que nadie interrumpiera la pelea con vuestro padre y de que el mismo no pudiera escapar de su destino en caso de que perdiera. Lucharon así durante un buen rato, hasta que vimos que a Himekoyami le pasaba algo, como si su cuerpo se resintiera de algo y su energía disminuyera. Vuestro padre, viendo que aquella era su oportunidad, intentó rematarla pero antes de que pudiera hacerlo, escapó con un conjuro que hizo que desapareciera de repente.

No he vuelto a saber nada de ella hasta hace muy poco, cuando me puse a investigar a tu protegida, y ahí me enteré en donde había estado, que estuvo haciendo hasta ahora y por qué escapó. Himekoyami tenía a simple vista un aspecto joven, pero en realidad era muy vieja y su cuerpo era demasiado débil para enfrentarse a otro demonio-perro bastante más joven que ella, y en un momento de la lucho notó que se quedaba sin fuerzas. Así que, viendo que vuestro padre podría matarla, decidió retirarse a tiempo, no sin antes amenazarnos de que volvería y que nadie podría detenerla la próxima vez. Después de escapar, recordó un modo que le enseñó la bruja que le ayudaría a resolver ese problema y para llevarlo a cabo buscó un pueblo humano bastante apartado del mundo, y a ser posible, algo endogámico. Tuvo suerte y al cabo de un tiempo encontró uno, en donde pudo notar unas levísimas gotas de sangre demoníaca de demonio perro en una familia que vivía allí. Himekoyami tenía la particularidad de podía pasar perfectamente por humana, ya que podía controlar los efectos físicos de su poder demoníaco y debido a su etnia poseía el cabello negro, así que se hizo pasar por una refugiada de guerra humana y pidió asilo para vivir allí. Con malas artes, sedujo al alcalde, que pertenecía a la familia por la que estaba interesada, y se casó con él, dándole tres hijos de aspecto completamente humano y sin poder demoníaco. Aquellos hijos se desposaron con habitantes del mismo pueblo y tuvieron descendencia, y así sucesivamente. Cuando pasó un tiempo prudencial, fingió su muerte y siguió observando al pueblo desde lejos durante mucho tiempo, vigilando como su sangre y su poder se escampaba entre las nuevas generaciones de aquel pueblo, esperando que todo aquello diera el fruto deseado. El resto del proceso lo desconozco por completo, pero después de varias generaciones, al final obtuvo lo que estaba esperando tan ansiosamente, y eso era un "Shison", pero no uno cualquiera, sino uno muy particular."

- ¿U- un… Qué?- Preguntó Inuyasha con una exagerada mueca de interrogación. Aquella era la primera vez que oía aquella palabra.

- Veo que tu cultura deja bastante que desear, bastardo semi-demonio. – Indicó la madre de Sesshomaru con una leve mueca de desprecio. – Bien, como veo que no me queda más remedio, te lo explicaré. Un "Shison" es un ser humano con unas pequeñas gotas de sangre demoníaca. La mayoría pasan perfectamente por humanos, ya que ni siquiera tienen poderes, pero algunos tienen suficiente sangre demoníaca en sus venas para tener algún poder. "Shisones" hay muy pocos, ya que cuando un demonio ataca un poblado humano, van primeramente a por ellos, ya que los demonios detectan en seguida el olor de un demonio, aunque sea una ínfima parte. Los que no pueden desarrollar poderes no pueden defenderse, son humanos normales y corrientes, pero con un imán que los convierte en objetivos prioritarios, y los que pueden hacerlo viven una vida de nómadas y ermitaños para evitar que los demonios los detecten y los maten.

- Ya veo…- Pensó Inuyasha en alto. En realidad se trataban de descendientes muy lejanos de algún demonio que copuló con algún humano y generó semi-demonios como él. Si ese semi-demonio tuviera descendencia con algún humano, toda su descendencia serían "Shisones", solo que su sangre demoníaca se iría diluyendo en cada nueva generación hasta desaparecer al final. Es decir, es lo que sería su descendencia si algún día si Kagome y él decidían tener hijos.

- ¿Te ha quedado claro, bastardo Semi-demonio, o te lo explico con más detalle?

Inuyasha soltó un bufido al escuchar otra nueva humillación por parte de aquella demonio, generándole unas enormes ganas de mandarla a la porra y salir de allí inmediatamente, pero intentó tranquilizarse mentalmente para aguantar. Esto no lo hacía por él, sino por Rin.

La madre de Sesshomaru le observó nuevamente, y al ver que volvía a tener su atención, continuó.

"El "Shison" que obtuvo después de tanto tiempo y que cumplía los requisitos que necesitaba era un macho de apariencia completamente humana y físicamente muy atractivo, pero con un poder bastante superior al que podía tener un "Shison" estándar, casi se podría decir que tenía el poder de un semi-demonio, y, teniendo en cuenta que era descendiente directo de Himekoyami, es algo a tener en cuenta. Se lo llevó con ella y le enseñó todo lo que sabía para que aprendiera a dominar sus poderes, con ello consiguió un "Shison" que, aparte de su considerable poder demoníaco, también era brujo, y que su función era de ayudante, guardaespaldas, segundo al mando y compañero. Pero aparte, ese "Shison" tenía una misión para la cual fue creado, y cuando llegó la ocasión se dispusieron a hacerlo."

- Deberías resumir un poco, sigues haciéndome perder el tiempo.- Escupió Sesshomaru molesto.

- Paciencia hijo, estoy a punto de acabar, y créeme, es algo que jamás te habrías imaginado.- Respondió su madre con un dejo de malicia mientras lo miraba fijamente con la misma expresión.

"Los dos estuvieron buscando a una hembra con unas características muy particulares, y al final la acabaron localizando. La elegida resultó ser una joven novicia humana de unos quince años, muy prometedora para ser la futura guardiana de la esfera de los cuatro espíritus debido a su poder divino. Cuando la localizaron, Himekoyami le ordenó al "Shison" que debía contactar con ella, conquistar su corazón y conseguir llevársela a su escondite. El "Shison" así lo hizo y, haciéndose pasar por un mendigo pidiendo ayuda para comer y descansar un poco, consiguió entrar en la congregación, poniéndose en contacto con la chica. Logrando engatusarla con malas artes, consiguió que siguieran viéndose durante un tiempo a escondidas de la congregación y al final le pidió que lo dejara todo para ir con él, la estúpida niña, inmadura y locamente enamorada, le hizo caso.

Cuando llegaron al escondite de Himekoyami, la chica se dio cuenta del terrible error que había cometido, pero ya era demasiado tarde, ya que no pudo defenderse porque aún no controlaba bien sus poderes divinos. La encerraron y durante un tiempo fue repetidamente violada por el "Shison" hasta conseguir lo que se proponían.

Lo que pretendía Himekoyami era generar un "Kariru Zenshin", un cuerpo hecho a medida para albergar su alma, ya que el suyo se estaba muriendo y no le quedaba mucho tiempo de vida. La misión del "Shison" era engendrar ese nuevo cuerpo para, una vez madurado, Himekoyami tomara posesión de él y seguir su camino. El cometido tuvo éxito y la chica quedó encinta, pero contra todo pronóstico, la chica de algún modo logró escapar. Cuando eso sucedió, su embarazo ya estaba muy avanzado, pero corrió todo lo que pudo hasta que encontró una cabaña en la cual encontró una familia humana que la socorrió. Dos días más tarde aquella chiquilla dio a luz a una niña, pero el parto resultó ser muy difícil debido a la juventud de la parturienta y la novicia murió desangrada debido a una complicación. Aquella familia enterró a la novicia y adoptaron a la niña, criándola como si fuera un miembro más de la familia. Esa niña… es Rin."

En esos momentos, Inuyasha sintió que estuvo a punto de caerse al suelo de la impresión, ni siquiera se fijó en el estado de su hermano, estaba demasiado impresionado como para hacerlo. Inmediatamente empezó a recordar un montón de cosas que le explicó Kagome sobre Rin, y empezó a ver un mapa en donde las piezas ya empezaban a encajar. De pronto, fue consciente del horror que suponía todo aquello.

- Lo que estás diciendo es mentira.- Masculló su medio-hermano con un leve tono de negación y enfado.- Rin es humana, jamás ha tenido ningún poder demoníaco, me habría percatado de ello.

- Mmmm… bueno… ella es "técnicamente" humana.- Respondió su madre con indiferencia.- Pero… ¿Por qué crees que escogió precisamente a una novicia con poderes divinos y no a una humana normal y corriente?

- ¿De qué estás hablando?- Preguntó nuevamente Sesshomaru con un tono aún más enfadado.

- ¿Acaso no sabes que las dos energías juntas se neutralizan? Por eso la eligió. Necesitaba al "Shison" para transmitir su sangre, pero necesitaba a la novicia para que esos poderes que saldrían innatos en cualquier momento quedaran neutralizados hasta el momento propicio, es decir, cuando el cuerpo estuviera maduro, que sería cuando ella tomara posesión del cuerpo. Es decir, tu protegida es "casi" humana, pero posee una ínfima parte de la sangre de Himekoyami que permitirá tomar su cuerpo y utilizar nuevamente sus poderes sin ningún problema. Un cuerpo humano normal se destruiría en segundos después de haber tomado posesión, y uno demoníaco no le permitiría utilizar sus poderes, aparte de que con el tiempo se pudriría. Lo que voy a decir es muy duro, pero lo que Himekoyami necesitaba era un "traje a medida" y la pequeña Rin es eso, solo su cuerpo a medida.

- ¿Y por qué haría eso, por qué utilizar a todas esos humanos y no utilizar desde un principio un hijo suyo o cualquier otro descendiente, por qué no utilizar al "shison"?

- Tengo dos teorías. Una es porque necesitaba un cuerpo muy "especial" y tal vez esta era la única forma de conseguirlo, tal vez el "shison" no hubiera encajado tal y como ella quería. Y la segunda teoría es que, tal vez quería evitar a toda costa que tu padre, o cualquier otro enemigo pudiera dar con el cuerpo y destruir sus planes ¿No crees?, como humana pasaría inadvertida, pero como semi demonio… hubiera llamado demasiado la atención. Tarde o temprano tu padre hubiera dado con ella y la hubiera matado, a ella, a todos sus descendientes y al "Kariru Zenshin", la verdad es que lo tenía todo muy bien pensado.

Inuyasha estaba intentado asimilar, aunque le estaba costando, todo la información, muy valiosa y al mismo tiempo tan terrible. Era demasiado cruel lo que estaba contando como para que no le afectara todo aquello, aun así, tuvo una última duda y quiso que se la contestara.

- Yo tengo una pregunta… ¿Qué pasará con su alma?

Inmediatamente después de formularla, la madre de Sesshomaru levantó una ceja, como si pensara "buena pregunta…."

- Esa es la raíz de todo. Veréis, todos los seres desarrollados poseemos un alma intrínseca que va unido a nuestro cuerpo físico. Los dos están tan unidos que solo la muerte del cuerpo físico puede separarlos, por lo que lo que pretende Himekoyami es completamente antinatural. Debido a eso, si tomara el cuerpo ahora mismo, sería inmediatamente repelida por este, ya que ese no es SU cuerpo, y el alma expulsada también la expulsaría para unirse con su alma original. Pero cuando lo creó, necesitaba del alma original para que creciera y se desarrollara correctamente, ya que el alma es una fuerza vital y es la energía que hace que todos los órganos del cuerpo funcionen y se desarrolle el ritmo de crecimiento natural. Sin ella, Himekoyami solo habría tenido una masa de carne sin atisbo de vida, inmadura e inservible, y necesita que el cuerpo esté vivo y en funcionamiento para poderlo poseer. Debido a estas características, debía dejarla vivir normalmente para que todo tuviera su proceso normal, y en el momento adecuado expulsar el alma original para ocupar su lugar. Pero, como os he comentado antes, si lo poseyera tal cual sería repelida inmediatamente por el cuerpo de Rin, así que la única forma de hacerlo es debilitando el alma poco a poco a través de unas pesadillas horrorosas para que, cuando estuviera lo suficientemente débil para no plantar batalla, poseer el cuerpo e inmediatamente matar el alma para evitar que vuelva a entrar en su cuerpo legítimo, expulsando al invasor. Así, al quedar el cuerpo sin su alma correspondiente, el efecto imán quedará neutralizado y el cuerpo aceptará sin problemas el alma invasora de Himekoyami. En otras palabras, Rin se está muriendo poco a poco, pero no es su cuerpo lo que muere, sino su alma, y esa SI es la muerte verdadera.

Se hizo un silencio incómodo, a Inuyasha le dio un escalofrío en la espalda y se dio cuenta entonces que lo que le pasaba era algo muchísimo peor a lo que se hubiera imaginado, es más, era algo horrible. Cada vez era más difícil de soportar todo aquello, y entonces se percató de que, si no detenían a aquella demonio, Rin estaba perdida. Entonces se le encendió una lucecita en su cabeza, propia de su carácter impulsivo.

- Pues entonces ¿A que estamos esperando?, vamos a buscar a esa bruja malnacida y matémosla, entre los tres podremos con ella. Si ella es el problema solo hay que liquidarla, y Rin estará salvada…

- ¡Alto ahí, bastardo semi-demonio!- Interrumpió la madre de Sesshomaru cuando este se giró impulsivamente para dirigirse a su objetivo.- Esa hubiera sido la solución más fácil, pero desgraciadamente no se puede hacer nada, el cuerpo de Himekoyami dejó de existir hace unos años humanos, unos diecinueve para ser exactos, y su espíritu está escondido en alguna parte que no puedo localizar.

- Justo los años que tiene Rin…- Susurró Sesshomaru en alto con mirada perdida, como si se hubiera percatado de algo. Después se giró hacía su madre y masculló enfadado.- Nos estás ocultando algo.

- Tienes razón cariño, en realidad no está todo explicado.- Respondió su madre mientras lo miraba inquisidoramente y se abanicaba con toda la tranquilidad del mundo.- De hecho, ya sabes que tengo contactos con los espíritus del inframundo y eso siempre me da acceso a una información muy privilegiada.

Inuyasha vio cómo su medio hermano entrecerró los ojos, y eso no le gustó nada. Casi no conocía a aquella demonio, pero por la forma que tenía de ser, demostraba ser aun peor que su medio-hermano. Aquella demonio solo le importaban sus intereses, no había que ser muy listo para darse cuenta de ello, y algo dentro de él le dijo que lo que iba a contar no le iba a gustar nada de nada.

- Veréis, si os he reunido principalmente no es por el bienestar de esa insignificante chiquilla, sino para planificar como vamos a derrotar a esa vieja bruja una vez realizada la usurpación del ese cuerpo. Ese es nuestro objetivo, y no debemos desviarnos de el con tonterías pueriles sobre lo que le va a pasar a la protegida de mi hijo.

- ¡¿PERO SE PUEDE SABER DE QUE ME ESTÁ HABLANDO SEÑORA?!- Exclamó furioso Inuyasha.- Que objetivo ni que puñetas, lo que tenemos que hacer es acabar con esa bruja antes de que se apropie del cuerpo de Rin, es la única forma de salvarla.

- Creo que no has entendido nada de lo que he explicado, estúpido bastardo.- Siseó la noble demonio con un tono enfadado.- Esa niña está condenada desde el mismo día en que la concibieron, no podemos hacer nada por ella. Además, el proceso de usurpación ya está demasiado avanzado, ahora mismo es irreversible. Así que harás bien en olvidarte de ella, su vida no es lo más importante.

- ¡ME DA IGUAL LO QUE USTED DIGA, TENEMOS QUE…!

- Calla de una vez, Inuyasha.

Inuyasha se giró igual que un resorte hacia su medio hermano, sorprendido porque lo había cortado de una manera tan tajante. Después lo que sintió fue pura decepción por él, ya que no entendía por qué no se ponía de su parte.

"¿Es que acaso no le importa el destino de Rin?"

Por un segundo su ira subió como la espuma y le odió hasta el punto de querer matarlo. A él no le engañaba, siempre había sido un soberbio egoísta que solo se preocupaba por él y sus intereses, pero le dolió que hubiera engañado a Rin de aquella manera, hasta el punto de enamorarse de alguien que no se merecía ni una mísera migaja de su amor. En aquella frase le había demostrado al verdadero Sesshomaru, al que conocía desde hacía tantos años. Alguien tan despiadado que no le importaba dejar cualquier cadáver en el camino con tal de conseguir el objetivo. En el fondo no le importaba Rin ni lo que le deparaba en el futuro, y eso era lo que le dolía tanto.

- El verdadero objetivo es localizar a Souunga del lugar del inframundo en el que está y traerla a este mundo para que yo pueda guardarla en un sitio seguro. Me consta que el "Shison" la está buscando desde hace mucho tiempo, ya que puede entrar y salir del inframundo gracias a sus poderes, pero no tiene la capacidad de poder detectarla. Eso nos da un buen margen de ventaja, pero cuando el espíritu de Himekoyami se apropie del cuerpo de Rin, lo primero que hará será ir directamente al inframundo a recuperarla, ya que ella la detectará en seguida, y entonces si estaremos perdidos.

- Puedo enfrentarme a ella sin problemas.- Resolvió Sesshomaru muy seguro de sí mismo.

- No se te ocurra subestimarla, si lo haces morirás.- Respondió su madre.- Te recuerdo que con Souunga ella estará completa, y junto con un cuerpo joven que sabe que no le fallará la hará mucho más temible y peligrosa. Hay que evitar a toda costa que recupere a Souunga, porque si se apropia del cuerpo sin aun recuperar esa espada tendrás alguna oportunidad y podrás acabar con ella. Así su alma quedará atrapada en el orden natural del que jamás tendría que haber salido con brujería e irá directamente al inframundo, de donde no podrá escapar, ya que no podrá utilizar sus poderes.

- Muy bien señora.- Bufó Inuyasha enfadado y al mismo tiempo cansado.- ¿Y yo que pinto en esto?

- Yo abriré la puerta al inframundo con la piedra meidou, e irás con él a ayudarle a buscar la espada, para después abrir la puerta del inframundo, ya que es más seguro si la puerta se abre desde dentro, y evitará que el "shison" os detecte. Además, eres su plan B, si la piedra meidou desapareciera o se rompiera, la única forma de volver al mundo real sería con tu "Meidou Zangentsuha". Como comprenderás, no quiero que mi hijo se quede atrapado en el inframundo, es demasiado valioso como para perderlo de esa forma tan estúpida.

- Uhm… como no…- Masculló Sesshomaru mientras sonreía de medio lado.- ¿Y tú no vienes, o es que tu cobardía ha ido aumentando en estos años de aislamiento que has estado hasta ahora?

- Aunque no lo parezca, yo ya soy bastante vieja, Sesshomaru.- Respondió su madre obviando el leve tono de desprecio con el que pronunció la pregunta.- Si voy yo misma mi alma quedará absorbida, ya que mi turno de entrar en el orden natural no está muy lejos. Ya hace mucho tiempo que no voy, y la última vez que fui para buscar información casi no salgo de allí, me costó mucho y no me pienso arriesgar. Además, debo estar preparada para recoger la espada lo antes posible antes de que sea detectada y ponerla en un sitio seguro, y eso solo lo puedo hacer aquí.

- Muy bien, pues todo está claro.- Resolvió Inuyasha con un tono bastante alto.- Pero se le pasa un pequeño detalle, y es que no contéis conmigo. Quedaros vosotros con vuestros planes y vuestros estúpidos objetivos, yo me voy a buscar a Rin, que eso SI es importante, por mucho que no queráis vero, así que, ahí os quedáis.

Todo aquello lo dijo mientras daba media vuelta y se dirigía hacia la entrada de la cueva. Ninguno de los dos le llamó, señal de que no era tan importante en aquella misión. Mientras se dirigía hacia la entrada, escuchó a través del eco que la noble demonio se dirigía hacia Sesshomaru.

- Antes de que te vayas tengo que hablar contigo en privado, es importante.

"Bah, y a mí que me importa lo que le tenga que decir esa mujer a su hijo, son problemas de ellos, no son asunto mío…"

No quiso darle mayores vueltas al tema, de hecho, estaba demasiado impresionado aun con todo lo que les había dicho aquella mujer como para pensar en otra cosa. Bueno, sí, estaba demasiado preocupado por Rin como para pensar en tonterías de índole familiar.

Salió de la cueva más que decidido a buscar a Rin, cuando escuchó una voz familiar que le llamaba mientras notaba un pequeño toque en el hombro izquierdo.

- Pero Myoga ¿Se puede saber qué haces aquí? ¿No se supone que te habías ido?

- Hombre, pues ya que lo dice…- Respondió un poco cohibido la anciana pulga.- Pero es que estaba muy intrigado con la conversación que han tenido ahí abajo con la señora Irasue, y he decidido quedarme para que alguno de los dos me lo explicara. Y como ha salido primero usted… pues mejor que mejor, con el señor Sesshomaru no tengo tanta confianza.

- Ya, claro, y como yo soy el tonto de la familia me lo preguntas a mí ¿No?

- Por favor, no se enfade conmigo señor Inuyasha, solo que su carácter es más abierto y he tratado más con usted. Y bien ¿Cómo ha ido todo?

Entonces Inuyasha le explicó todo lo que les había contado la madre de Sesshomaru, dejando a la pulga bastante preocupada.

- Así que esa bruja malvada es la que ha estado desde el principio en esto…- Movió la cabeza preocupado.- Me lo tenía que haber imaginado, aquella mujer jamás me gustó.

- ¿Tú la conocías Myoga?

- Sí, era alguien con mucho poder dentro del ejército de vuestro padre, hasta el punto de ser alguien de máxima confianza. Había algo malvado en ella, su mirada daba escalofríos incluso cuando quería ser amigable, todo el mundo le tenía miedo.

De pronto vieron como Sesshomaru salió de la cueva a paso rápido. Inuyasha vio entonces que el semblante de su medio hermano estaba algo alterado, señal de que por dentro estaba hecho una furia. No tenía ni idea de lo que le habría dicho su madre, pero daba la sensación de que iba a matar al primero que se la nombrada.

- Sesshomaru ¿A dónde vas?

¿Acaso te importa?- Preguntó su medio hermano con un tono de voz que, aunque bajo y calmado, no dejaba lugar a dudas de su monumental enfado.

- Eh, no me ataques, que solo preguntaba. – Respondió Inuyasha intentando defenderse de aquella pregunta mientras enfatizaba aquel comentario levantando las palmas de las manos como defensa.

- Escúchame.- Dijo Sesshomaru después de girarse para mirarle atentamente. – No quiero que digas nada de lo comentado dentro de la cueva a nadie hasta que yo vaya a vuestro pueblo ¿Queda claro?

- ¿Ah, sí? ¿Y hasta cuando tengo que esperar a que el señor regrese y me dé permiso para poder hablar?- Preguntó irónicamente Inuyasha, bastante harto ya de que le dieran órdenes por todas partes.

- Si en tres noches no he ido al pueblo, haz con esta información lo que creas conveniente.- Respondió Sesshomaru, para después girarse e irse volando muy rápido.

"Está claro que quiere ganar tiempo. Lo que no sé es para que…"

Decidió no darle más vueltas al tema, ya que eso era un tema de Sesshomaru que a él no le concernía. Se despidió de Myoga y continuó con su camino.

Durante los dos primeros días después de la reunión, junto con sus respectivas noches, estuvo buscando a Rin para ver si la encontraba, pero todos sus resultados fueron infructuosos. De todos modos, aunque quisiera era una tontería ir al pueblo, ya que todos estarían también buscándola y no habría nadie. Igualmente estuvo pensando, asimilando todo lo que la madre de Sesshomaru les había contado y le costaba muchísimo de aceptar todo aquello. Sentía autentica frustración por no poder hacer nada por ayudarla, de hecho nadie podría hacerlo. Según la madre de Sesshomaru, aquella bruja maldita se había despojado de su viejo e inútil cuerpo con la evidente idea de esconderse mejor, por lo que sus armas no podían hacer nada para matarla. Necesitaba un cuerpo físico para poder detectar su energía demoníaca, y era una ironía que, una vez apropiado del cuerpo de Rin, entonces sí podría hacerlo, ya que su espíritu se habría materializado físicamente y entonces sería más vulnerable.

"Pero todo ello es a costa de sacrificar el cuerpo y el alma de Rin."

Eso era lo más duro de todo, que aunque le diera dos millones de vueltas al tema, aunque buscara todas las soluciones y alternativas posibles, Rin estaba perdida. Ya lo había dicho la madre de Sesshomaru, el proceso ya estaba demasiado avanzado y no había solución con respecto a ella. Una parte de él se negaba a aceptarlo, quería rebelarse contra aquel destino tan cruel, pero a medida que pasaron aquellos días, lo fue asimilando. No quería tirar la toalla, pero cuando antes aceptara la situación, antes podría mentalizarse para afrontar lo que se les venía encima, porque aquello era aún peor. Tarde o temprano tendría que ir al inframundo junto con Sesshomaru y localizar la espada, o mejor dicho, que la espada los localizara a ellos.

"Muy lista señora, buena jugada por su parte…"

No le hacía ni pizca de gracia toparse nuevamente con aquella espada, aun le daban escalofríos al recordar todo lo que pasaron para poder encerrarla en el inframundo, y ahora tenían que sacarla… Antes prefería que le arrancaran la piel a tiras, pero a medida que pasaron los días fue asumiendo que habría que hacerlo, si esa espada caía en manos de aquella bruja las consecuencias podrían ser imprevisibles, por no decir catastróficas.

Pero antes tendría que explicarles a todos lo que estaba pasando, a fin de cuentas, ellos también tendrían que saberlo.

Cuando pasaron dos noches decidió volver al pueblo al día siguiente, para convocar la reunión. Aquello le había ido bien, a pesar de que la búsqueda había sido infructuosa, el tiempo pasado le había ayudado a aclararse las ideas y asumir lo que había para evitar exaltarse y perder los nervios. Era una ironía, porque siempre era él el que los perdía y los demás los que le controlaban su actitud, sobretodo Kagome con su "siéntate". Por primera vez, tendría que ser él el que controlara la situación y no debía perder los nervios bajo ningún concepto, porque esta información sabía que no iba a sentar nada bien.

Una vez llegado al pueblo, se dirigió a casa de Miroku. Sabía que él y Sango se habían estado turnando para cuidar a los chicos y seguro que encontraría a alguien allí dentro. Se acercó a la puerta y le dio dos golpes con los nudillos, intentando hacerlo lo más suave posible. Alguna vez habían tenido que cambiar la puerta debido a que le había dado un poquito más fuerte de lo normal, generando un considerable agujero. Las primeras veces hizo gracia, pero la última vez que ocurrió vio de soslayo la cara de Sango y a partir de entonces decidió tener muchísimo cuidado a la hora de llamar a la puerta, porque intuía que la próxima puerta rota la tendría que pagar él con su dinero, y ahora mismo no es que tuviera muchos bienes que digamos. Al cabo de un rato, se escuchó una voz somnolienta.

- ¿Quién es?

- Soy Inuyasha.

En un momento se abrió la puerta y de allí salió un Miroku completamente somnoliento.

- Ah, hola Inuyasha. ¿No estabas buscando a Rin?- Preguntó el monje mientras bostezaba de forma muy poco discreta y se rascaba la cabeza con la mano.- Por cierto, vaya semblante más serio que tienes.

- Tú lo has dicho, estaba. Oye, tenemos que convocar una reunión urgente ¿Podrías llamarlos a todos para que vengan al pueblo?

- Pues mira, has sido muy oportuno, porque nosotros también teníamos que convocar una reunión. Voy a llamar a Ah-un y que los vaya buscando a todos, cuando antes lleguen, más pronto empezaremos.

- ¿Nosotros?- Preguntó Inuyasha interrogante.

- Ah, claro, que no lo sabes. Kagome está en vuestra casa, y supongo que estará durmiendo. Me ha dicho que ha estado toda la noche en vela buscando una información muy valiosa con respecto a Rin, a mí ya me lo ha contado y no tiene desperdicio, es muy importante que todos lo sepáis.

"Pues si os digo lo que sé yo, os vais a caer todos de espaldas".

- Bien, pues vamos a distribuirnos. Tú irás con Ah-un, y yo iré por mi cuenta, ya que con el olfato puedo detectar a la gente más rápidamente.

- Me parece bien.- Afirmó el monje.- Espera aquí un momento, me arreglo y nos ponemos a ello en seguida.

Dos horas más tarde Inuyasha ya estaba resoplando bastante enfadado por la tardanza de su amigo. Se hacía tarde y no había tiempo que perder, había mucho que explicar. Además, mientras perdieran el tiempo en estas cosas Rin se acercaba inevitablemente al abismo y había que darse prisa. Solo esperaba que su medio hermano cumpliera con su palabra y tampoco le hiciera perdiera el tiempo innecesariamente, bastante había hecho con darle aquel margen. Si no cumplía con su palabra era bien capaz de irlo a buscar y montarle una buena por hacerle perder el tiempo tan inútilmente

De pronto, se escuchó el correr de la puerta, indicando que se estaba abriendo, resopló aliviado.

"Por fin, ya era hora…"

- Perdón, he tenido unos problemillas de última hora.- Se disculpó Miroku apurado mientras cerraba la puerta y bajaba los escalones de la casa.

- Maldita sea Miroku, es que te acicalas más que una mujer.- Respondió exasperado el semi-demonio.

- Bueno… uno tiene que ir presentable, y la verdad es que me pillaste recién levantado.- Se excusó su amigo.

Al cabo de un rato fueron a buscar a todos los demás, y en unas horas ya los tenían a todos en el salón listos para escuchar todo lo que tenían que decir. Sango dijo que iría a despertar a Kagome, pero decidió que iría él en persona, por lo que la hizo desistir. Una vez que llegó, lo primero que vio fué la mochila que solía llevar a todas partes, para después verla dormir plácidamente. Estuvo mirándola un buen rato, a pesar de que habían pasado los años seguía siendo muy hermosa, y no aparentaba ni de lejos la edad que realmente tenía. Pensó que, para él, siempre sería aquella chica de quince años con aquel traje tan extraño que vio por primera vez cuando le liberó de la flecha que durante cincuenta años le lanzó Kikyo y que lo tuvo apresado en el sueño, pasaran los años que pasaran.

"Deja de pensar en chorradas, hay mucho que explicar y el tiempo es demasiado valioso para perderlo en tonterías."

Y se dispuso a despertarla.


Al cabo de un rato, su mujer se dignó a aparecer y una vez instalada, se quedaron todos pendientes de su explicación, pero el imbécil de Sesshomaru aún no hacía acto de aparición y eso empezó a ponerle nervioso. Su primer pensamiento fue de empezar sin contar con aquel ególatra, de hecho bastante le había hecho el favor de esperar lo que le pidió, y de hecho no le había dicho una hora en concreto, así que en cierto modo, no estaba faltando a su palabra. Pero justo cuando iba a empezar de lo más convencido, surgió un pensamiento que le decía que confiara por una vez en él. Él mismo se reconoció a sí mismo que era idiota por pensar que "a lo mejor" su medio hermano cumpliría con su palabra, pero quiso darle un voto de confianza y esperar un poquito más, a lo mejor estaba a punto de llegar. A causa de ello, Kagome vio su oportunidad y se dispuso a contar lo que había averiguado. Como dijo Miroku, la información no tenía desperdicio, de hecho, ese "cromosoma misterioso" era la parte de Himekoyami que haría que, cuando tomara posesión del cuerpo, este se adaptara como un guante al alma de esa bruja nigromante, ya que le daría la fuerza, la inmortalidad y todos los poderes que necesitaba. A medida que escuchaba iba encajando todo a la perfección, pero decidió esperar a que acabara para explicar sus propias conclusiones.

Por suerte, justo cuando Kagome acabó, su medio hermano cumplió con su palabra y pudo notar su olor, aunque cuando salieron todos y pudo verle, para su sorpresa portaba a Rin. Eso supuso algo que no esperaba para nada, y entendió porque le hizo aquella recomendación. No sabía cómo demonios la había encontrado, pero lo importante era que lo había conseguido. Mejor, una preocupación menos, al menos ya tenían a Rin localizada y a salvo, por lo que podrían centrarse en ayudarla. Aun así, la chiquilla tenía a simple vista muy mal estado y Kagome recomendó llevarla a su casa para examinarla, para cerciorarse que solo necesitaba que le metieran una botellita de esas que guardaba su mujer y que se supone que hidrata y da los nutrientes que necesita alguien enfermo, ahora no se acordaba del nombre de líquido… maldita sea… siempre se olvidaba de esos detalles sin importancia.

Después vino la explicación y pudo ver cuando acabó los rostros estupefactos de todos los presentes. Al principio la incredulidad hizo mella en todos, aunque después cada uno puso una expresión a medida que fueron asimilando la noticia. Miroku, la anciana Kaede y Sango tenían una cara de circunstancias que no delataba nada bueno, de hecho parecían más preocupados que otra cosa. Kohaku sin embargo, parecía que iba a saltar en cólera en cualquier momento. Apretaba los puños y los dientes fuertemente mientras que en su cabeza gacha no podían vérsele los ojos ,pero seguro que si los viera parecerían dos volcanes a punto de estallar. Shippo aún no se había recuperado de la sorpresa, y Kagome saltó como un resorte negándose a aceptar la evidencia, dispuesta a luchar hasta el final, para después salir abruptamente de allí a desahogarse como todas las mujeres hacen, llorando. En parte la entendía, pero tendría que aceptarlo tarde o temprano, así que, cuando antes lo asimilara mejor. Rin los necesitaba a todos y no era el momento de reproches.

Inuyasha suspiró y decidió volver nuevamente al pueblo. Se acordó que Rin estaba en su casa y que Kagome estaría cuidándola, allí lo único que haría sería molestar, así que sopesó ir nuevamente a casa de Miroku o de Kohaku a pasar la noche. Sí, mejor a la de Kohaku, ya que estaba solo y no molestaría tanto. Pero cuando se puso en marcha, vio a lo lejos a Kagome que se dirigía a él corriendo y el rostro sofocado mientras gritaba su nombre. Aquello no le gustó, había pasado algo.

- Pero Kagome ¿Por qué vienes así? ¿No estabas cuidando a Rin?- Preguntó en cuanto Kagome se puso frente a él, inclinó su torso hacia abajo y apoyó sus manos en sus rodillas mientras respiraba trabajosamente, para recuperar el aliento. Pero cuando Kagome lo recupero, lo que le dijo lo dejó tan sorprendido que lo dejó mudo.

- Inuyasha… Rin ha vuelto a desaparecer… y se ha llevado a Ah-un.


Disclaimer: Todos los personajes son de Rumiko Takahashi, excepto los inventados por mí.

Uff, por fin, como me ha costado acabar este capítulo. Primeramente porque era muy complejo de hacer, y segundo porque no he tenido casi nada de tiempo. Entre preparar los exámenes que los tengo ahora, las fiestas que han sido un caos y la nena que ha pasado una época malísima (dientes, resfriados, que está a punto de caminar, que está super mimosa y no me suelta ni echándole agua caliente, que está pasando malas noches…) he sacado tiempo de donde he podido. En fin, para que contaros en que consiste el estar MUY ocupada…

Pues eso, que las he visto negras, pero por fin lo he acabado. He intentado buscar un pelín de tiempo todas las noches para escribir un par de líneas, excepto algunos días en los que la musa me abandonaba por completo. Si ya fastidia en circunstancias normales, imaginaos con falta real de tiempo… Pero como ya lo tenía acabado, solo me toca hoy repasarlo, corregirlo y ya colgarlo para que lo disfrutéis.

Pero bueno, vamos a dejar las quejas de un lado y vayamos a lo importante. Por fin se ha rebelado quien es el verdadero enemigo, y la verdad es que tiene miga. De todos modos una pequeña pista, Himekoyami y Jaaku tienen mucho que ver, pero eso se desarrollará a lo largo del fic, así que tiempo al tiempo.

¿Y qué os ha parecido el capítulo? Espero que os haya gustado y haya resuelto vuestras dudas, aunque supongo que habrá creado otras muchas más ¿Dónde habrá ido Rin nuevamente, y con qué motivo? Como digo, se irán resolviendo a medida que vaya colgando los capítulos. Solo os pido muchísima paciencia, ya sé que pido mucho lo siento, y se resolverá todo.

Pasamos a los Rewiews. Muchisimas gracias por agregar esta historia como favorita, las alertas, los rewiews… Os parecerá una tontería, pero cuando veía un rewiew nuevo o alguien me agregaba me animaba un montón a seguir con la historia.

Muchisimas gracias a Hoshi no negai (me alegro un montón que te gustara el anterior capi, aunque si aquel te gustó, este te va a encantar, y si, ya empieza lo bueno. Tengo guardado tu fic para leerlo y voy muy poco a poco, pero está genial de verdad, en cuanto acabe va rewiew seguro.) QinzMoon(Espero que este capi te guste aún más, porque van muchas más explicaciones, muchas gracias por seguir este fic, de verdad.) Rosedrama (Casi, casi, no es el apocalipsis, pero la cosa se ha liado pero que muy gorda XD. Me encanta que te guste tanto este fic, pero tienes que dormir un poco más, que si no luego no se rinde :D , vale, vale, te dejo tranquila.) Ako Nomura (No eres una buena detective, eres una EXCELENTE, así, con las letras bien grandes. Como se nota que te fijas mucho en los detalles, estaba leyendo tu rewiew y pensaba "esta chica me va a desmontar la intriga" XD, no en serio, se nota mucho que te fijas en los detalles y eso demuestra que lees con mucha atención, eso es bueno). Litahh (Lo siento, lo siento… siento haberte dejado con la duda, aunque espero que este capi se hayan resuelto algunas cosas…pero te habré dejado otras, que mala que soy…XD) Hime no Bara, Laura Cullen Swan y Hana-993 (Me alegro un montón que os guste tanto el fic y espero de verdad no decepcionaros. Muchas gracias por lo de la narrativa, aunque pienso que siempre puede estar mejor, y por eso a veces tardo tanto, porque siempre estoy retocando todo lo anterior porque no me convence :D) Gest (Mujer, ¿Cómo iba a hacerle algo así a la pobre Rin,? Al contrario, le he hecho algo mucho peor XD, no, ahora en serio, estoy de acuerdo en que la humanidad de Rin es una característica de ella que no debe cambiarse. De hecho, si te fijas ella sigue siendo humana, pero tiene algo muy, pero que muy malo. Pero… como siempre, todo se irá resolviendo a medida que vaya colgando los capis).

Bueno, pues de momento os dejo. Estoy pensando en hacer un anexo que colgaré aparte, ya que va a ser muy extenso, o añadirlo como capítulo, pero ya lo miraré a medida que vaya escribiendo. Ahora de momento me voy a concentrar en los exámenes y en cuanto a acabo me pondré de nuevo a la carga.

Como siempre, espero que este capítulo os guste.