Porque no sabemos dónde están las Otras Partes que fuimos desde el comienzo de los tiempos; si ellas estuvieran bien, también seremos felices. Si estuvieran mal, sufriremos, aunque inconscientemente, una parcela de ese dolor. Pero, sobre todo, somos responsables por reunir nuevamente, por lo menos una vez en cada encarnación, a la Otra Parte que con seguridad se cruzará en nuestro camino.

(Paulo Coelho)

El hermoso sonido del agua cayendo fue lo único que pudo identificar alrededor de aquel oscuro y tenebroso paraje. Era de noche, no había una sola luz que pudiera ayudarle en su camino, excepto la de la luna llena que de repente se colaba entre un montón de nubes rojas que amenazaban con empezar a llover en cualquier momento.

"Un manantial debe estar cerca" pensó para sí mismo caminando con cuidado de no tropezar con una roca o un árbol, y más aún, con precaución de no hacer ruido.

Here you are…. Aquí estas
Daylight Star….
Estrella de luz de día
Made out of miracles…. Hecha de milagros

Había perseguido al padre y la "hija" por un buen rato, puesto que ya había notado la enorme cantidad de magia que parecía, Clow Reed, había estado empleando los últimos días, y aquello ¡era el colmo!, cuando el hombre, no, el mejor hechicero del mundo había renunciado a todo aquello para hacer de niñera con una bastarda, que ni siquiera sabían de quien era en realidad.

Finalmente, los ojos oscuros de Mazahiro se abrieron atónitos ante lo que veía.

Hay estaba, a tan solo unos metros de distancia, Clow Reed, sosteniendo una especie de báculo mágico entre sus manos, haciendo acopio de toda su energía, y aún de toda su magia para…

No podía creerlo, nunca había visto que ningún otro hechicero creara algo como aquello.

Perfection of your own… Perfección por tu cuenta
You alone…
Tú sola
Oh so incredible… Es demasiado increíble

El símbolo del sol se dibujo debajo de los pies del hechicero Clow mientras este alzaba el báculo en lo alto y un montón de nubes negras se juntaban entre sí, creando un remolino espeso que al irse disipando dejo a la vista dos enormes criaturas diferentes, pero iguales a la vez.

El primero, un enorme león con ojos dorados y enormes alas, el segundo, un ángel plateado de tamaño humano con expresión tan fría como el hielo.

Dos figuras diferentes en físico, e iguales en esencia y magia, el ángel representando la noche, la luna, y el león siendo el sol, el día.

Each atom sings to me… Cada atomo me canta
Set me free…. Liberame
From chains of the physical…
De las cadenzas de lo físico
Oh free me… Liberame
Oh free me… Liberame

Pero aquel hechizo debía ser el más poderoso que Clow Reed había empleado hasta ese momento, y sin poder evitarlo cayó al suelo de rodillas, apenas consciente.

- ¡Papá! – Grito la pequeña que lo acompañaba corriendo a ayudarle, una niña de cabello tan negro como el ébano, pero de unos hermosos y cálidos ojos color miel.

Mazahiro se quedo mirando como la pequeña de tan solo cinco años trataba de sostener su alta figura, y aún, pese al enorme esfuerzo esbozo una sonrisa que manifestaba, se había salido con la suya.

Y quien mejor que él para saberlo, alguien que alguna vez había sido su mejor amigo.

- ¿Te encuentras bien? – Cuestiono la niña mirándolo preocupada – Estas muy pálido.

- Estaré bien – Dijo aunque temblaba levemente y unas gotas de sudor frio cubrían su rostro, para luego mirar a las criaturas frente a sí.

- Creo que lo logramos, ¿no es así hija?

The mirror meltsEl espejo se derrite
Somewhere else… En algún lugar
Inside eternity…
Dentro de la eternidad

La niña miro finalmente a las criaturas delante suyo y Mazahiro pensó que cualquier niño de esa edad, frente a seres como aquellos debía por lo menos gritar espantado, pero no, la mirada de la pequeña se ilumino de una felicidad indescriptible que venía directamente de su alma, algo demasiado puro.

- Son… ustedes son…

La bestia en forma de león ladeo levemente la cabeza mirando al padre y la hija, y luego al ángel que se encontraba a su lado tan tranquilo como si hubiese visto a aquella pequeña familia desde siempre.

Pero realmente, el tiempo no existía, aquella era la primera vez que se veían, aunque no había necesidad de palabras, ellos sabían quienes eran, y quienes eran las personas que estaban frente a ellos, una familiaridad poco convencional pero obvia.

- ¡Kero!, ¡Yue! – Grito la niña emocionada sin poder evitar correr hacia donde ambos seres se encontraban para abrazarlos, derramando unas cuantas lágrimas de felicidad que Clow Reed contemplo satisfecho.

- ¡Pequeña ama! – Expreso con voz grave y fuerte el león hablando con la niña – Estoy feliz de conocerla finalmente – Dijo apartando un poco con su garra derecha a la niña para mirarla más detenidamente – Creo que tardo años el mago Clow en terminar de crearme.

Musito lastimero el león y el ángel de alas plateadas le miro con una ceja alzada y respondió tranquilamente.

- Sabes perfectamente la cantidad enorme de magia que el amo Clow uso para crearnos, deja de quejarte.

- Argghh… - Gruño levemente el león – No se como el amo pudo crear a alguien tan antipático como tú, siendo yo tan carismático.

El ángel no respondió a la agresión verbal del león, mientras la niña miraba con fascinación, conteniendo a duras penas la risa por la actitud de los dos seres hasta que algo llamo su atención.

- Es un placer conocerlos – Dijo Clow incorporándose lentamente siendo ayudado por su hija – Aunque ya nos conocíamos en realidad.

Where you, on outstretched wings… Don de tú, con alas extendidas
Sing within…
Cantas con
The garden of everything… el jardín del todo

- ¡Es increíble! – Dijo Ying Tiao – Ellos saben quienes somos, tienen nuestros recuerdos y todo gracias a ti.

- No hija – Corrigió el hombre de gafas circulares – Estos seres han sido creados por ambos, no te olvides que aunque yo pensé en Yue, tú mucho antes habías creado a Kerberos.

- Pero yo nunca hubiese podido crearlos con magia, tú si – Dijo la pequeña sacando de su capa un grueso libro de color carmesí con bordes dorados – Como también has creado esto.

Where memories call to meDonde los recuerdos me llaman
Backward dreams… Dejando atrás los sueños
Or phantom reality… O una realidad fantasma

Mazahiro observo el libro lo mejor que pudo, pese a las oscuras condiciones, aquel libro carmesí, con bordes dorados era…

"Las cartas Clow"

Susurro una voz femenina en lo más profundo de su ser, a la vez que un joven castaño abría sus ojos.

Call to me… Llamame

Call to me… Llamame

- Las… ¿las cartas Clow?

Los ojos de Syaoran Li se abrieron con sorpresa y asombro ante el revelador sueño.

La misma pequeña, su padre y el momento en que gracias a un cuento, un gran hechicero había creado las cartas mágicas más poderosas hasta el momento.

Episodio X

El cuento

·Realidad normal, año 2010.

- ¡Tomoyo! – Grito animadamente Meiling Li entrando por la puerta del apartamento cargada de bolsas, junto con Kunai que también venia ayudándola con más cosas.

- ¡Tommy! – Grito con más insistencia Meiling mientras Kunai dejaba las bolsas en la estancia.

En lugar de Tomoyo, Sakura apareció de pronto por el pasillo mirando el montón de comida, ropa y demás artículos diversos que Meiling había comprado.

- ¿Sakura donde esta Tomoyo? – Pregunto mirando por donde había venido su amiga de ojos verdes – Necesito que venga para darle sus obsequios.

Sakura se puso entre el camino de Meiling y dijo en voz baja.

- No es el momento más adecuado Meiling - Musito con tristeza – Se que tu intención es buena, pero Tomoyo no desea ver a nadie de momento.

Meiling dudo unos momentos sin soltar aún las bolsas que ella había cargado.

- Pero Sakura… ¡en cuanto vea estos preciosos zapatos se va ha!…

- Meiling, es en serio - Dijo Sakura con más firmeza – ¿Sabes como se siente Tomoyo ahora? Necesita tiempo para procesar lo sucedido.

Meiling miro a Sakura negándose a rendirse, estaba harta de ver tan triste a Tomoyo por alguien que no valía la pena, que en su vida había significado tan poco y que nunca había puesto en ella la debida atención.

Pero también sabía que Sakura tenía razón, por muchos intentos que hiciera por animarla no iba a lograrlo, pues aunque aquel hombre le había pagado mal, había sido importante en la vida de Tomoyo y de una manera siempre lo seria.

- Creo que mejor saldré de este lugar, no soporto ver tanta depresión – Musito débilmente Meiling dejando todo para alejarse del sitio, ante la mirada apenada de Kunai.

Sakura se acerco a su hermana con una triste sonrisa, sentándose al lado de la joven de ojos verdes y cabellos negros.

- Meiling lo hizo con la mejor intención Sakura.

- Lo se Kunai, y agradezco que también desees ayudar.

- ¡Yo no hice nada!

Replico la joven sonrojándose levemente, pues no le agradaba parecer empática o preocupada por nadie, pero Sakura sonreía, porque sabía bien que Kunai siempre se escudaba en dar una apariencia indiferente a los demás cuando era la que más se preocupaba por que todas estuvieran bien.

Sobre todo por la que ahora era su nueva hermana.

- Mañana será un día muy difícil para Tomoyo, y necesitara toda nuestra comprensión y apoyo.

La hermana menor de Sakura asintió.

- Entonces será mejor que meta los helados al congelador, podríamos necesitarlos mañana, eso si Tomoyo esta de mejor humor.

La joven se retiro recogiendo las bolsas de comida y marchándose a la cocina, Sakura borro su sonrisa al mirar la habitación de Tomoyo que se encontraba al final del pasillo.

Ella dudaba que Tomoyo fuera a mejorar, habían pasado cinco días de aquello y Tomoyo desde antes se había encerrado en una clase de melancolía y tristeza que no compartía con nadie, ni siquiera con su guardiana, lo cual tenía preocupada a Sakura.

Pero de igual modo trataba de entenderla, era cierto cuando le había dicho a Kunai que no sabía como se sentía Tomoyo, ella no comprendía lo que era perder un padre que nunca había tenido.

Hacia pocos días Tomoyo había recibido la noticia de la muerte de su padre, su primera reacción había sido de sorpresa e incredulidad, Sakura no podía haber dicho incluso después del funeral del señor Daidouji que Tomoyo se encontrara triste, pero se notaba afectada de cierto modo, y aquello era comprensible, Tomoyo estaba consiente de que había perdido a su padre, pero también estaba consiente de que aquel nunca había sido un buen padre.

No sabía como sentirse, no sabia si debía llorar por la perdida, si debía sentirse mal, si debía sentirse feliz o si debía tener rencor por los años de ausencia de aquel hombre, por todo lo que le había hecho falta.

Dentro de su habitación, la chica de ojos azules parecía perdida en sus pensamientos, recostada sobre su cama, mirando al techo se hacia preguntas aún sin respuesta.

No era el simple hecho de haber perdido a su padre, que en verdad, no podría haberlo llamado así, ya que para ser padre suyo, debía de haber estado con ella cuando lo necesitaba, pero…

Tomoyo volteo de lado hacia la ventana levemente abierta entrecerrando sus ojos con dolor.

Tener una media hermana, eso era distinto.

Ella ya sabia que la relación caótica de sus padres no daba para muchas esperanzas de reconciliación, incluso entendía el enorme sacrificio que Sonomi Daidouji había hecho para poder cuidar de ella y sus negocios, tratando de ser padre y madre a la vez, y aunque nunca había podido odiar del todo a su padre, pese a haberla abandonado a temprana edad, el saber que aparte de todo, tenía otra familia lo hacia decaer de su aprecio aún mucho más, si esto era posible.

Odiar no era la palabra correcta que buscaba, decepción si.

Decepción de que él fuera su padre, de que las hubiera abandonado, de que no era el típico héroe que toda niña busca en su figura paterna.

De que ni siquiera en su velorio pudiera sentir algo, mucho menos al ver a aquella alta joven de cabello negro y ojos violetas.

"Tu debes ser Tomoyo, mi nombre es Kendappa* soy tu hermana mayor"

Al principio le había tomado tiempo creerlo, pero las pruebas eran contundentes, aún cuando su madre se había negado a ir al entierro, mucha gente corroboraba que aquella era realmente su media hermana, y por si no fuera poco, se parecían.

No podía ser, que aún siendo hijas de madres distintas, ambas se parecieran tanto, aún no podía creer que ella tuviera ¡una media hermana mayor!

Y la gran pregunta era… ¿Qué debía sentir en aquel momento?, ¿tristeza? ¿Dolor acaso?, ¿perdida?, ¿enojo?

No entendía el porque, pero ninguna de esas emociones encajaba en su sentir en aquel momento, quizás fuera el hecho de los recientes cambios ocurridos en ese momento de su vida, del shock emocional de las dos noticias más increíbles en su vida actual, o aquel viaje tan accidentado que tuvo.

Su padre quizás se parecía a él, más de lo que deseaba.

Tomoyo derramo una lagrima, era la primera que derramaba luego de dos meses, a pesar de que no le había dicho lo que había pasado con Eriol a nadie, no podía ocultar su rostro decaído y triste luego de aquel furtivo encuentro que solo le había dejado más dolor que alegría.

Abrazando su almohada y escondiendo su rostro en ella para no sollozar con fuerza se dejo nuevamente abatir por aquel pensamiento.

"Eriol no me ama", "Nunca me amo, y nunca va a amarme" Pensó angustiada con el corazón roto, sollozando con más fuerza "Aunque yo si lo ame a él, aún lo amo".

10 de octubre, año 2011, realidad alterada.

Toki caminaba por los pasillos del amplio hospital, llevando en sus manos un libro y una pluma, para hacer anotaciones de los pacientes del hospital.

Había estado en todos los cuartos excepto en uno, pues no había deseado interrumpir al señor Li, quien como siempre se encontraba con aquella extraña paciente, pero al ser tarde pensó que por fin el joven se habría marchado y podía entrar a revisar los monitores.

Al estar frente a la habitación pensó en tocar, pero decidió abrir la puerta, pues estaba segura de que el misterioso joven ya se habría marchado, no solo porque no eran horas de visita, si no porque de vez en cuando el señor Kinomoto solía visitar a su hermana menor a esas horas.

Toki había aprendido bien desde los primeros días en aquel lugar que a Sakura Kinomoto no le tenían restringidas las visitas, siempre y cuando fueran del mismo grupo de personas que siempre iban.

Había podido observar ir al hermano de la joven, su prima, una miko**, y otras cuantas personas más, pero sobre todo el que estaba casi siempre hay era el señor Li.

Al entreabrir la habitación y mirar, Toki se dio cuenta de que la chica estaba sola, así que decidió pasar acercándose hasta ella para tomar el pulso de su mano, mirar los monitores de los aparatos que la seguían manteniendo con vida, y finalmente abrir uno de sus parpados afocando con una luz para mirar sus pupilas.

La chica anotaba los resultados en su libreta cuando escucho decir.

- No era necesario hacer todo aquello, no hay ningún cambio.

Toki se sobresalto tirando la pluma al suelo sin poder evitar la sorpresa, al mirar que detrás, en un sillón negro, se encontraba el señor Li.

- Yo… - Dudo la chica asustada, pues se daba cuenta de que era la primera vez que hablaría con el más de un buenos días, tardes o noches – Disculpe no me di cuenta de que estaba aquí.

Dijo haciendo una leve reverencia para luego dar unos pasos atrás.

- Yo debo.

- Espera – Dijo el joven mirando a Sakura aún, pero perdido en sus pensamientos – Necesito que me digas los resultados.

La chica no comprendió, si ya los sabía y el mismo se los había dicho a ella, ¿porque quería que lo repitiera?

- Pero… si usted mismo acaba de decir que…

- Necesito que me los digas aun así – Espeto seriamente el joven sin ánimos de seguir hablando más con la chica.

Unos segundos pasaron antes de que Toki dijera desde su sitio con tono débil.

- No hay ningún cambio.

El asintió levemente, Toki no comprendía bien la situación del joven, desconocía el porque de su conducta, el porque había escuchado rumores de que él era culpable del coma de la chica, pero lo que si podía ver era, que más que ninguna otra persona en el mundo, él deseaba que ella despertara.

Por ello comprendía lo que él le había pedido, pues aunque ya sabía que nada había cambiado para mejorar, lo deseaba tanto que para entender que no había pasado nada, necesitaba que alguien más se lo dijera.

Toki sintió un nudo en su garganta, no podía creer que un hombre que se preocupaba tanto por su prometida hubiera podido hacerle daño de algún modo, mucho menos para dejarla en el estado que tenía.

- Gracias.

Toki salió de sus pensamientos, dándose cuenta de que había estado sumergida en ellos aún de frente al joven castaño.

- Me entere que fuiste tu quien descubrió a Kunai Aikawa hace tiempo, cuando trataba de envenenarla.

- Fue un placer – Dijo ella sonriendo – Es decir… no fue un placer que tratara de matarla, solo fue el descubrirla, no porque me vallan a dar mas dinero, digo es que…

Toki empezaba a ponerse muy, muy nerviosa y era visible tanto en lo que decía como en su rostro sonrojado por el bochorno, pero a pesar de aquello Syaoran solo sonrió levemente, con un rostro tan melancólico que Toki sintió deseos de abrazarlo.

- No puedo estar con ella siempre – Dijo Syaoran incorporándose de su sitio y mirando a Sakura con seriedad – Necesito alguien en quien confiar, alguien que la cuide, alguien con principios, que nunca ponga en riesgo su vida, ni siquiera por salvar la propia.

En sus pensamientos Toki creía que aquel joven pedía mucho, ¡muchísimo!, es decir, ese hombre quería que de ser preciso sacrificara su vida por una persona que probablemente jamás despertaría.

- ¿Porque cree que soy yo la indicada? ¿Quién querría aceptar algo así?

- En realidad no lo se – Dijo él en respuesta mirándola finalmente – Pero eres la única persona que no ha andado por hay cambiando chismes con otras enfermeras, te dedicas solo a lo tuyo y eres responsable, pese a lo atolondrada que sueles ser.

Toki no cambio su sonrojo, de hecho tuvo que desviar su mirada hacia el suelo, es que no podía creerlo, ella jamás había pensado que él la observara tanto, si siempre había parecido tan ermitaño, metido solo en lo suyo, y sin embargo la había evaluado bien, todo aquello era cierto.

- No puedo… prometerle que la protegeré aún a costa de mi vida – Dijo ella finalmente viendo sus ojos castaños con los grises propios – Mentiría.

El joven sonrió levemente.

- No esperaba menos que la verdad – Acepto él – Cualquier otra enfermera o medico de este sitio me daría por mi lado solo por temor.

La frente de Toki tenia varias gotitas de sudor, ya había escuchado conversaciones de varios médicos y enfermeras acerca de lo macabro y tenebroso que era el señor Li, él no aceptaba nunca que su novia pudiese morir, si alguien mencionaba una palabra sobre la posible muerte de la joven, podía causarle serios problemas, tanto laborales como físicos.

- También hay otro favor que debo pedirte, algo "especial".

Toki pensó que ya eran muchos favores para un día, pero bueno, le gustaba escuchar al joven hablar.

- Quiero pedirte que vigiles a Touya Kinomoto.

- ¿Quiere que… vigile al hermano de la señorita?

- Si – Dijo Syaoran seriamente – Quiero que me digas que piensa él del estado de su hermana, si sus intenciones siguen siendo mantenerla en este hospital, si piensa que tendrá cura, cualquier cosa relevante.

- Pero.

- Es vital que lo hagas, yo no puedo acercarme a él, sería… mucho peor, y sobre todo es importante porque él comparte la responsabilidad de Sakura, es uno de los que decide que tratamiento debe tomar, como cuidarla, donde, todo.

Toki asintió, aunque se preguntaba a si misma como hacer para enterarse de los movimientos de aquel hombre que también siempre estaba de mal humor, aquello sería todo un reto, y empezaba a dudar si valdría la pena.

Pero al ver el rostro suplicante del joven no pudo mas que aceptar, aquel gesto melancólico, taciturno y deprimente no podían ser en realidad su verdadero yo, y por alguna razón que ni ella misma entendía del todo, no deseaba que sufriera.

- Le prometo que hare lo que pueda.

Syaoran agradeció a la joven, justo cuando un alto y apuesto chico rubio llego a la habitación.

El joven parecía molesto, tanto como Syaoran cuando ingreso en el sitio.

- Tenemos que hablar.

Syaoran tenia una expresión fría como el hielo, pero no pensaba ponerse a pelear hay como cuando Fye había visitado a Sakura, lo mejor sensato era salir de aquel sitio porque ninguno de los dos parecía poder contenerse.

- No olvides nuestro trato – Dijo Syaoran en un susurro antes de salir de la habitación, dejando a Toki confundida, pues aquella era la primera vez que miraba a ese joven rubio.

Luego de subir hasta la azotea, el joven de gafas dijo.

- No puedo seguir con esto – Se quejo mientras se paseaba nerviosamente, mientras Syaoran Li miraba hacia la nada recargado en el barandal del edificio – Tú no quieres hacer caso de nadie, no cumples con tus obligaciones, no acudes al consejo, ¡ni siquiera te reportas! ¡Todo te importa un cacahuate! Y el único responsable soy yo, yo tengo que meter las manos al fuego por ti, y aún con todas las estupideces que has hecho en estos meses el consejo te sigue considerando ¡el líder!

Syaoran saco un cigarro de su saco colocándolo en su boca.

- Que conveniente – Dijo luego de encenderlo y darle una bocanada.

- ¡No me vengas con tus sarcasmos! ¡Demonios Syaoran! Se que estas molesto pero esta no es la forma de arreglar la situación.

Dijo el rubio tocando su hombro, pero en un rápido movimiento Syaoran torció el brazo con el que lo había tocado dejándolo indefenso.

- No volveré a repetirlo nuevamente – Dijo con rostro frio, sujetando con un brazo a "su amigo" y con el otro su cigarro – Intente darle un sentido a lo que el consejo hacia por Sakura, pero ella esta en coma y haga lo que haga en ese sitio no lograra que ella regrese en sí, yo tengo que estar con ella, me necesita mucho mas que esos cobardes sujetos y no voy a abandonarla en este momento.

- Pero - Objeto aún en aquella difícil posición – ¿Que pasara con la guerra Syaoran?, este ha sido solo un cruel compás de tiempo, ya no falta mucho para que vuelvan a atacar.

- Lo se – Dijo frunciendo el ceo, consciente de todo lo que estaba por pasar – Pero mi responsabilidad primera es con Sakura, y de cualquier modo, yo ya no se como manejar el consejo.

Ramses se sorprendió de lo que decía, tan sorprendido estaba que no había notado cuando lo había soltado, pero Syaoran se dirigió dentro del edificio sin decir más, hasta que Ramses lo alcanzo.

- Si no defendemos lo que tenemos harás sufrir a Sakura una vez más.

- No, no me mal interpretes, cuando el consejo me necesite para pelear estaré hay, pero ellos quedan en segundo lugar y sus estúpidas reuniones de niños de primaria no me interesan.

El joven rubio quedo pasmado, Syaoran jamás había hablado así del consejo, por mucho rencor que les hubiera tenido, el respeto y las fuertes enseñanzas de la familia Li le habían convertido en un hombre de tradiciones y costumbres que respetaba sobre cualquier cosa.

Pero, no sobre Sakura.

La vida del jefe del consejo había cambiado tan drásticamente que Ramses se comenzó a cuestionar si realmente conocía a Syaoran Li, o si el real era este tipo que guardaba tanto rencor hacia su propia gente.

No lo sabía con seguridad, pero a pesar de las circunstancias decidió en aquel momento guardar silencio, tanto con Syaoran Li como con el consejo.

La mujer de edad corto la comunicación telefónica, parecía estar preocupada y a la vez perdida en sus pensamientos.

- Han pasado ya seis meses verdad.

Escucho decir a una vocecilla chillona que provenía de la ventana, de inmediato la mujer fue hacia aquel lugar abriéndola para dejar entrar a la pequeña criatura alada de color naranja.

- Golden Sun, no deberías salir así en pleno día, ¡alguien podría verte!

El guardián suspiro decaídamente.

- Con lo que esta pasando en este mundo lo que menos le importa a la gente es un peluche con alas.

La mujer de ojos celestes se impresiono levemente, ya había notado un cambio radical en la conducta de muchos por lo que había pasado a Sakura, pero nunca habría pensado que el famoso guardián de las cartas, él, que tenía su ego sobre alimentado (al igual que su pancita) fuera también a decir eso, pues de todas las cosas que el guardián fuera a mencionar de si mismo, "peluche", no estaba en su vocabulario.

- Debemos guardar las apariencias – Dijo ella acercándose a él y acariciando su pequeña cabeza – Es verdad que este mundo esta enterándose de muchas cosas a las cuales no estaban acostumbrados, pero mientras podamos evitarlo será lo mejor.

- Lo se, Sakurita lo habría querido así, pero… - Dijo decaídamente – Ya pasaron seis meses… ¿Qué va pasar si en verdad no despierta?

La mujer de ojos celestes se había hecho esa misma pregunta una y otra vez en secreto, aunque ella misma pensaba que todos se la hacían, por sus actitudes, por sus rostros, todos excepto Syaoran parecían carecer cada vez más de fe en la tan esperada recuperación de Sakura.

- Todo saldrá bien – Dijo ella con una pequeña sonrisa – Confiemos en mi niña.

Golden sun asintió con poca seguridad, aunque no deseaba decir que empezaba a dudar seriamente, también él mantenía una pequeña esperanza en su dueña, de que algún día despertaría porque ellos la necesitaban, y porque ella misma necesitaba de ellos.

Sobre todo de las cartas y sus guardianes.

Realidad normal, año 2010.

Sakura entro en la habitación de Tomoyo con una bandeja con tostadas, sopa y jugo de naranja, estaba decidida, de ser necesario la obligaría a comer, no era que los días pasados no hubiese pasado bocado, pero ella había tenido que repetir el patrón llevándole alimentos, era evidente que su prima seguía sumida en una depresión muy grande que no podía seguir cargando sola.

Necesitaba ayuda y ella haría todo lo posible por proporcionársela.

Lo primero que noto al entrar fue que todo estaba apagado, y que su prima parecía estar aún dormida, las ventanas de la habitación seguían corridas pese a ser pasadas las once de la mañana, Sakura dejo la bandeja en la mesita de noche al lado de la cama de Tomoyo, mirándola finalmente.

La joven de ojos azules dormía, sus ojos parecían estar hinchados levemente y Sakura adivino que no la había pasado muy bien la noche anterior, y por más que apoyaba la idea de dejarla desahogarse, la vida continuaba y su prima tendría que dejar esa conducta tan nociva para su salud.

Sakura corrió las cortinas para que la luz iluminara la habitación, Tomoyo frunció el ceño y la joven de ojos verdes se sentó al lado de la cama con una sonrisa mientras apartaba unos cabellos del rostro de la pelinegra.

- Buenos días prima – Saludo la joven terminando de despertar a Tomoyo que abrió sus ojos pesadamente tratando de ubicar el lugar donde se encontraba.

- Sakura, ¿Qué haces aquí?, pensé que hoy tenías trabajo.

Y era cierto, pero Sakura no se podía ir tranquilamente si su prima seguía con una actitud tan mala, así que con algunas complicaciones le habían dado el día.

- Estoy preocupada por ti no podía dejarte sola – Dijo Sakura con simpleza tomando la sopa – De hecho nos tienes preocupados a todos.

Tomoyo se sentó sobre la cama terminado de despertar completamente, e intentando acomodar su cabello que en aquel momento era una mata de rizos oscuros bastante despeinados, Sakura seguía sonriendo.

- No tienes porque disimular que no te duele lo que paso, todas nos hemos dado cuenta.

- No es tan importante, ya lo superare – Dijo ella desviando la mirada sintiéndose bastante incomoda de abrir sus sentimientos con su prima, no porque ella no fuera de su entera confianza, si no por el hecho de que hay Tomoyo siempre había sido la fuerte y lamentaba el deplorable estado en que se encontraba frente a su prima.

- No es cierto, necesitas hablar con alguien, lo que sucedió en el funeral de tu padre te afecto demasiado.

Tomoyo sonrió levemente bajando la mirada, Sakura no comprendió en principio el motivo de su sonrisa, no era de felicidad había algo detrás de esa mirada.

- ¿Y tu que vas a saber de mi dolor? – Pregunto Tomoyo levantando la vista con coraje - Tú siempre tuviste una familia perfecta, tus padres siempre se amaron por sobre todas las cosas, aún después de la muerte de tu madre Fujitaka la sigue adorando, tienes un hermano real, tanto de sangre como de alma, uno que daría su vida por protegerte, al bisabuelo, a Madeline y un novio que te ama… que te ama tanto que no pudo olvidarte en diez años.

Sakura miro a Tomoyo sin parpadear, parecía bastante sorprendida, pero no dijo nada, Tomoyo continuo con el ceño fruncido y los ojos temblorosos.

- ¿Qué podrías saber tú que todo lo has tenido?, una familia, un hogar, el amor real de un hombre, incluso las cartas Clow, la heredera del mejor mago que existió en este mundo.

Sakura bajo la cabeza unos segundos, depositando la cuchara sobre el plato volvió a acomodar todo sobre la charola, Tomoyo palideció, no había sido su intención arremeter de esa forma contra su prima, pero aquello había salido de su boca casi sin pensarlo, sin poder detenerlo.

- Tienes razón, no se nada de eso, no se que se siente tener el padre que has tenido, ni entiendo tu situación en realidad, sin embargo te olvidas de una cosa muy importante.

Sakura volvió a mirarla y sonrió tomando ambas manos de Tomoyo con las suyas.

- Tú también eres parte de esa familia que tanto amo, y yo también me preocupo por ti.

Tomoyo bajo la mirada unas cuantas lágrimas salieron de sus ojos y Sakura le abrazo.

- Lo siento – Murmuro la joven de ojos azules sollozando en los brazos de su prima.

- Vamos, se que no hablabas en serio, estas enojada y tienes derecho a estarlo, y con sinceridad prefiero verte molesta a triste, últimamente has estado muy sensible y eso me preocupa.

Tomoyo abrió los ojos con sorpresa, al parecer su despistada prima ya no lo era tanto.

- No podría enojarme contigo de cualquier modo, se que tienes gran parte de razón en lo que dices, tengo demasiado y no dejo de agradecerlo, sin embargo tu tampoco te quedas atrás, tu madre te ama, mi padre también te quiere mucho, Madeline, Touya, Chakra, y cuentas con muchos amigos que te queremos, se que ahora parece insuficiente, porque quieres algo que nunca tuviste y que debiste tener, pero piénsalo de este modo, para que añorar a alguien que nunca mereció tu amor, eres muy valiosa para menospreciarte de ese modo.

Tomoyo quedo pensativa unos instantes, lo que su prima le decía tenia sentido en tantos aspectos, olvidar y perdonar no sería fácil, pero era cierto, no estaba sola, finalmente sonrió un poco limpiando los restos de lagrimas en sus ojos.

- Gracias Sakura.

- No tienes nada que agradecer, tu siempre has estado hay para mi, y yo también estaré siempre contigo.

Tomoyo volvió a abrazar a Sakura, y ella correspondió su cariño confortándola con sus brazos, sin embargo el comentario de Tomoyo la había hecho pensar, que quizás tenía razón, sobre todo respecto a las Cartas.

10 de octubre, año 2011, realidad alterada.

Syaoran Li volvía a refugiarse como de costumbre en su solitario departamento, haciendo caso omiso de las constantes protestas de su fiel amigo Ramses, empezaba a detestar al joven rubio y temía que además había sido mal influenciado por Ryoken, ahora todos los demás suponían tener la razón sobre su comportamiento, y que la manera de proceder de él era la incorrecta.

Pero no podía soportar al consejo, como hacerlo cuando aquellas personas habían sido tan responsables como el mismo del estado de Sakura.

Ellos sabían la verdad mucho antes de que él se enterara de las cosas, y pese a ser el jefe del consejo nunca nadie había dicho nada.

Lo habían utilizado a él, a Sakura, a todos como piezas de un tablero de ajedrez y les habían acomodado a su conveniencia, y quizás y por poco se hubieran salido con la suya y entonces Sakura habría muerto.

Era lo que a fin de cuentas deseaban ellos ¿no?, muerto el perro se acaba la rabia.

Y todo el sacrificio de Sakura, todas las cosas que había hecho para el consejo, ¿Dónde quedaban?, porque nadie parecía apreciarla de verdad como se merecía.

Suspiro pesadamente buscando en su saco un cigarro, pero la caja estaba vacía y pronto se dio cuenta de que sus vicios se hacían mayores.

Habían pasado seis meses, y todo dolía como si hubiesen sido seis siglos.

A veces en profunda soledad no podía contener el dolor de verla en ese estado, del pensar en la terrible posibilidad de que nunca despertara, hasta tener que bloquear por completo la idea de su cerebro, como siempre, tomando grandes cantidades de whiskey, su razón de vivir se remitía al bienestar de ella, ¿y si ella no despertaba?

No tuvo oportunidad de seguir pensando en eso, una ventana abierta dio paso a una ventisca que hizo que las páginas de un libro carmesí se abrieran, Syaoran cerro la ventana y sin poder evitarlo se dirigió hacia el diario para leer la página que había quedado abierta.

"Hoy Tomoyo se ha molestado conmigo, cosas que jamás, que nunca pensé que saldrían de sus labios fueron dichas, con sorna, con un desprecio implícito, es evidente que se trata de celos, quien mejor que yo para entenderla".

A Syaoran le sorprendió leer aquello, ¿Tomoyo y Sakura?, ¿Tomoyo insultando a Sakura?, ¿la misma niña que había capturado cada momento de su vida en video?, aquello parecía irreal, casi imposible, él mejor que nadie lo sabía, y lo que era más increíble aún para él, es que Sakura nunca hubiera mencionado aquello.

"No estoy molesta, como ya he dicho su arranque a sido por celos, celos de mi vida, de lo que tengo en ella, de pronto y sin poder contenerse me ha echado en cara mi perfecta familia unida, el amor indestructible de mis padres, la lealtad y cuidado de mi hermano, el amor de Madeline y mi bisabuelo, el amor de Syaoran"

Syaoran se sorprendió, jamás había imaginado que Tomoyo se sintiera de esa forma respecto a Sakura, que envidiara su vida, y sin embargo aquello comenzaba a tener sentido en su mente, Tomoyo había tenido todas las riquezas del mundo, menos amor.

"Mi querida prima no podía estar más cerca y más alejada de la realidad con su afirmación"

Leyó sintiendo una fuerte opresión en el pecho.

"Es verdad, nunca podría negar que mis padres se amaron hasta la muerte, al punto de que aún veo aquel brillo de amor en los ojos de mi papá cuando hablamos de mi madre, no puedo negar que pese a lo celoso, sobreprotector y molesto que es mi hermano me quiere, y se que en cualquier momento y circunstancia podría contar con él, tampoco puedo quejarme del amor de mis guardianes, de mi abuelo, el de Madeline, pero es imposible tenerlo todo, ¿verdad?

Aquello no auguraba nada bueno para él, sobre todo considerando la fecha en que se había escrito, Sakura y él habían mantenido una distancia a causa de sus miedos, de su cobardía al ir descubriendo una verdad en común bastante incomoda y confusa.

"Hoy casi podría asegurar que los sentimientos de Syaoran hacia mi han cambiado, si alguna vez soñé con que me amara, ese sueño esta hoy más lejano que nunca, lo peor es que no entiendo, siento su rechazo, su distanciamiento es ahora a propósito, no por sus deberes con el consejo, ni su timidez, es algo más fuerte, mas palpable y a la vez inexplicable, por ello, la única cosa congruente es que no me ama".

Syaoran casi podía escuchar la voz de Sakura a través de las palabras de su diario, aquello parecía haber sido escrito con tanto dolor que incluso él podía sentirlo.

"Por eso no pude enfadarme con Tomoyo, quien mejor que yo, que comprende lo que sufre en este momento por desear algo inalcanzable, por su padre, por Eriol aún, no me engaña, se que aunque ya no se queje lo sigue amando, y que el recuerdo del señor Daidouji le hace mella en el asunto con Eriol, y si tan solo estuviera aquí, si supiera lo que Tomoyo siente por él. Pienso que eso cambiaria la historia, estoy segura.

Syaoran frunció el ceño, sabía que Sakura siempre había tenido plena confianza en Eriol Hiragizawa, pero en aquel entonces ella no conocía todo lo que Tomoyo y él habían vivido, Sakura tenía fe ciega en las personas, pese a su desconfianza inicial luego de volver de Inglaterra, ella mantenía la fe.

"Sin embargo, quedo otro detalle, algo que dijo que me hizo pensar muy seriamente que podría tener razón. Las cartas Clow, ¿seré la indicada para tenerlas?, ¿Por qué yo?, ¿porque no mejor Syaoran, Tomoyo o alguien más? ¿Porque el mago Clow confió en mi en algo que debía ser el logro más importante en su vida?, ¿quien era yo para él?, nadie, y sin embargo el libro de las cartas estaba ubicado específicamente en mi casa, se que mi padre es arqueólogo pero es una enorme coincidencia que siendo yo hechicera, el libro que mi padre encontró hubiera sido de Clow, ese libro debía ser la reliquia más valiosa de la familia Li, aún no se exactamente como llego a las manos de mi padre, es algo que en algún momento hablaré con él, porque a pesar de que han pasado muchos años, aún me sigo cuestionando el como o porque".

"¿Esta bien que sea yo la nueva dueña de las cartas?, ¿no sería mejor que Syaoran hubiera ganado el juicio con Yue?, quizás quite una herencia valiosa a alguien que de verdad la merecía más que yo, Syaoran nunca hubiera permitido que las cartas quedaran dormidas por temor, ni tampoco las habría usado para lastimar gente inocente como hice cuando la carta odio me poseyó, esas cartas y los guardianes han sido más que mis mejores amigos, han sido mi familia más cercana desde el momento que los encontré, pero no se si he podido llenar las expectativas que Clow Reed tenía, recuerdo la última vez que lo vi, y lo que me dijo, que vivir intensamente y ser feliz era suficiente para él, para las cartas, y la verdad siento que tampoco puedo cumplir con ese compromiso".

"Sufro mucho por su rechazo, y en este momento no puedo recurrir a mi magia para sentirme un poco más viva, no soy feliz, y lo que más me preocupa es mi familia, las cartas Sakura, y mis guardianes".

Los ojos de Syaoran se abrieron con sorpresa al leer las palabras de Sakura, un enorme dolor se apodero de él, mezclado con un sentimiento de nostalgia al recordar como había sido su niñez al lado de ella, cuando peleaba por ser el dueño de las cartas Clow, y ella siempre se preocupaba porque todos estuvieran bien, porque las cartas no salieran lastimadas ni lastimaran a nadie.

"Mi familia", Syaoran sonrió con tristeza, era lógico que ella se sintiera así, si tan solo supiera, si tan solo se lo hubiera dicho, si le hubiera dedicado más tiempo a ella que a sus dudas.

Estaba seguro que de haber hablado con ella sobre aquello, ya no pensaría de aquel modo.

¿Qué si las cartas Clow no le pertenecían?, habían sido creadas hacia mucho tiempo para una niña dulce de ojos almendrados y cabellos oscuros, por un hombre que la amaba como a su hija, Clow Reed.

Y todo había empezado como en un cuento con un "erase una vez"…

La carita de Ying Tiao se notaba desilusionada al mirar a su mejor amiga que se encontraba sentada a su lado tan decaída como la niña de ojos almendrados.

- De verdad, ¿debes irte Shui?

Pregunto con tono débil Ying Tiao y la pequeña de ojos negros asintió tristemente.

- Mis papás ya no creen que este es un lugar seguro, tarde o temprano la gente mala llegara.

Pese a que ambas niñas eran tan pequeñas, la amiguita de Ying Tiao era suficientemente observadora para notar la preocupación en los ojos de sus padres, y los cambios en el lugar donde vivían, sin embargo, Ying Tiao era distinta y no comprendía aún cosas sobre el bien y el mal.

Ella solo entendía que su única amiga se marcharía y que no la volvería a ver.

A pesar de ser una niña tan pequeña comprendía muy bien lo que era extrañar a una persona, siempre había deseado tener una madre, siempre había añorado poder saber que se sentía aquello que llamaban amor materno y en secreto veía a las demás niñas de su edad jugar con sus madres, añorando tener una ella misma.

A una distancia prudente, su padre, Clow Reed observaba a las pequeñas y su triste despedida, consiente más que nunca de lo sola que estaba su hija.

- Debe ser duro perder a tu única y mejor amiga – Musito Draven apareciendo detrás de Clow.

- Mi hija ha perdido muchas más cosas.

- Tu también – Respondió Draven acercándose más hasta colocarse a su lado – Una vida como el hechicero más importante de este mundo, por decir algo.

- Mi hija es más importante – Dijo mirándolo seriamente a través de sus anteojos que usaba hacía un tiempo.

- No te molestes Clow, yo se lo importante que es para ti, solo que ambos están muy solos.

Clow Reed no dijo nada, se remitió a observar a su hija, era verdad lo que Draven decía, tanto ella como él solo contaban el uno con el otro, toda la gente que los amaba terminaba por apartarse por una u otra razón.

Además el amigo imaginario de su hija "Kero" parecía ser insuficiente cada vez más, al grado que había tenido él que convertirse en su amigo de juegos.

Pero su niña estaba creciendo, y necesitaba más amigos.

- Aunque se que lo deseas, no siempre podrás estar con ella, no es bueno que sea ermitaña tan joven.

Clow Reed volteo su mirada y como siempre sonrío con aquella típica expresión picara.

- Algo me dice que tenemos al tío Draven también.

El rubio sonrió.

- Por un tiempo, hasta que tengamos que partir por causa de esta guerra, y mira que ya no me he puesto a regañarte por habernos dejado, sigo pensando que fue un error de tu parte – Señalo el rubio mirando a la pequeña niña de cabello negro con algo de ternura – Pero quizás no fue un error tan grave.

- Gracias, creo – Respondió Clow, Draven y él se quedaron contemplando en silencio por varios minutos hasta que la amiga de su hija se marcho con sus padres, aquella carita triste hizo pensar al hechicero, su hija necesitaba amigos reales, amigos que siempre estuvieran con ella.

Los días pasaron con rapidez, y Draven tubo que irse, haciendo más notoria la soledad de la pequeña e improvisada familia Reed. Él se encontraba como de costumbre sentado en su viejo sofá rojo, mientras Ying Tiao escuchaba entusiasmada y con atención el relato que contaba.

La noche era el momento favorito de Ying Tiao, cuando su padre tenía el tiempo para contarle un cuento.

- Hubo una vez hace mucho tiempo, una hermosa princesa que vivía en un hermoso castillo…

El cuento resultaba ser siempre el mismo, acerca de las aventuras de una valiente princesita, una unión de ideas creadas entre Clow y su hija.

- La princesa decidió entonces utilizar el arma que su padre le había obsequiado y la espada se clavo en el corazón del dragón que cayo muerto al piso.

Los ojitos avellana de la niña se iluminaban ante el relato, muy pocas niñas de aquella edad mantendrían tal atención, pero Ying Tiao era distinta, pues aquellos cuentos y su padre eran todo lo que tenía.

Absolutamente todo.

- ¿Pero que paso con Kero? – Pregunto la niña intrigada, su padre sonrió – El guardián fue rescatado por Yue, luego de la batalla todos regresaron al palacio, logrando que la paz volviera a estar en el reino por unos días más.

Los ojos de Ying se iluminaron de felicidad y mirando a su lado derecho dijo a la nada.

- Lo vez Kero, te dije que todo estaría bien.

Clow Reed sonrió, mientras su pequeña hija platicaba con su amigo imaginario.

Ying Tiao que contaba con cinco años, había creado a causa de su soledad a "Kero", una especie de león alado enorme que tenía poderes de fuego, Clow en gran parte pensaba que aquello había sido culpa suya, porque nunca le había podido ofrecer una vida establecida a su hija, viviendo con gente decente que tuviera hijos de su misma edad.

Y no podían darse el lujo, todo porque Clow Reed era buscado por caza recompensas, y guardias, así que el llamar la atención no era un lujo que pudiera darse, pues mientras más oculto, mientras más discreto fuera, mas protegidos estarían.

Pero a pesar de aquello, quería que su única hija fuera feliz, una niña tan especial como Ying Tiao merecía serlo.

- Verdad que los sueños se hacen realidad…

Dijo ella sacando de sus pensamientos al hombre de anteojos quien la observó un largo rato en silencio.

- Por supuesto – Dijo él con una enorme sonrisa, que su hija conocía como indicio de un plan loco, y tenía razón, una idea por demás descabellada, y que podía traerle problemas maquinaba en su mente.

Por ella valía la pena correr el riesgo.

Si su hija necesitaba amigos que siempre estuvieran con ella, pasará lo que pasará, él se los daría, o mejor dicho los crearía.

- Mi pequeña – Dijo él hablando al fin con una sonrisa victoriosa - Hoy vamos a hacer realidad un cuento, nuestro cuento.

La niña lo miro sorprendida, Clow Reed le había explicado básicamente en el aspecto mágico que era posible quizás crear seres por medio de objetos valiosos inanimados, siempre y cuando se reuniera todos los requisitos y las criaturas mágicas formaran parte del mismo hechicero, la niña estaba fascinada con la idea, pero se preguntaba que tan peligroso sería el hacerlo.

- Descuida hija, no pondría mi vida en riesgo, tú eres lo más importante para mi y debo cuidarte, pero se que eso te hará feliz, a ambos.

Ella dudaba si era lo correcto, pero era una niña, no podía negar la enorme ilusión que le hacia la idea.

- De acuerdo, pero me dejaras ayudarte papá, esto lo haremos juntos.

Clow asintió, su hija aunque joven era temeraria, y estaba seguro que entre ambos darían vida a algo realmente maravilloso, algo mágico.

Realidad normal, año 2010.

No podía olvidar aquel sueño, había sido impresionante, algo que tenía que ver con el pasado y que a su punto de vista contestaba muchas de sus dudas, pero con este sueño ya no quedaban más, Ying Tiao era hija de Clow Reed, y curiosamente y además por ella, las Cartas Clow habían sido creadas.

Syaoran comprendió de pronto que había sido inútil desde el principio pelear contra Sakura, aunque por alguna razón que aún desconocía las cartas y los guardianes no la recordaban de su vida pasada, quedaba de por medio ese otro tipo de memorias que había escuchado hacia tiempo que existían, memorias del cuerpo, del tacto, algo tan fuerte que jamás hubiera tenido oportunidad contra ella.

La heredera de Clow era Sakura legítimamente y no había más que hablar.

Ahora comprendía como lógicamente el pequeño guardián de Sakura se había encariñado tanto con ella, como hasta el mismo Yue había roto sus barreras terminando de aceptar que ella fuera su nueva dueña.

Y las cartas, todas las cartas en realidad la amaban e incluso le habían ayudado para hacer la recolección más sencilla, habían intervenido a su favor por propia voluntad y él estaba consciente.

Aunque aún no comprendía el porque él que parecía haberla odiado tanto la había encontrado en esa vida, y como era el heredero de sangre de Clow Reed y ella no, no tenía sentido. En el pasado había odiado tanto a Clow Reed, en esta vida era descendiente suyo y mucho peor, había sido rival de Sakura alguna vez por las famosas cartas Clow.

Por otra parte, de haber conocido esta verdad desde siempre Syaoran jamás se habría atrevido a competir contra Sakura, nunca hubiese viajado hasta Japón y no la conocería, ¿es que acaso todo era broma del destino que quería reunirlos una vez más?, si la respuesta era un sí, ¿Por qué? ¿Qué Karma tenía que pagar? ¿Qué había hecho mal?

Syaoran dejó las pesas sobre el piso, estaba empapado de sudor, había entrenado sin descanso por casi cuatro horas sin darse cuenta de nada, había tenido varios días libres y usaba cualquier excusa tonta para gastar su tiempo y no ver a su novia.

No porque no lo deseara, por una parte, si no porque no comprendía que sentía al verla. Algo en su interior le decía que estaba mal que él, aunque fuese joven y de la edad de Sakura en esa vida, no debía estar con ella, como si fuese algo malo.

Y tampoco podría decirle la verdad a ella de momento, necesitaba más información, y se estaba preparando para lo que vendría, seguro que no era nada bueno, su intuición no podría estar tan equivocada.

Además tenía que ser sincero, porque comenzaba a cuestionarse ahora sus sentimientos hacia Sakura, es decir, ¿y si lo que sentía por ella no era amor?, si no remordimiento, ahora cada vez que la veía podía sentir un deje de dolor, aunque no sabía el porque, pero quería protegerla, y a la vez creía que el estar cerca de ella le haría daño.

El sonido de un timbre llamo su atención, limpiándose un poco con una toalla fue a atender la puerta.

La abrió mirando a la persona frente a si con sorpresa, mucha.

- Pensé que tendrías hambre – Dijo ella excusando su presencia, llevaba consigo varias bolsas con comida china – Meiling me dijo que últimamente no te has alimentado bien.

Él se hizo a un lado casi por inercia asintiendo, aunque parecía verla no la miraba, y ella noto eso con algo de decepción.

¿Eran novios?, si lo eran aún no estaba segura, pero eso no quería decir que ella no se preocupara por él.

Sakura comenzó a poner la mesa, Syaoran se había retirado unos momentos para ducharse, así que únicamente y para romper el incomodo silencio se escuchaba música de fondo.

Anata dake mitsumeteruI'm looking for you)… Solo te miro a ti (Te estoy buscando)
dare to issho ni itte mo… Con quien quiera que estes
wasurarenaide hoshiiCan you see it?)… Quiero que me recuerdes (Puedes verlo)
ima mo omotte iru toI'm still here)… Todavía te quiero (Sigo aquí)

Sabía que tenía poco tiempo para pensar que le diría, finalmente se había armado de valor para mirarlo a la cara luego de lo que Kakyo, y aunque estaba consciente que era casi seguro que él no quería verla tendría que escucharla.

Aunque fuera por última vez.

Syaoran salió en ese momento vestido con unos simples jeans y camisa negra, se veía realmente atractivo con el cabello despeinado y su aroma masculino mezclado con su fragancia favorita.

Era una combinación fatal, Sakura hubiera deseado acercarse y besarlo, pero…

Anata ni mananda koto aisugiruto… Me enseñaste que amar demasiado a alguien
naite shimaun da ne…but still… Solo conduce a las lagrimas… pero aún así

- Meiling dice que Tomoyo parece zombi – Dijo él rompiendo el incomodo silencio, mientras ella servía la comida en un plato.

- Ha sido difícil para ella reponerse de lo de su padre - Contesto Sakura pasándole el plato sin servirse ella nada, sabía que Syaoran vería como una excusa el traerle comida, pero a esa altura no le importaba eso.

Y de otras cosas – Pensó Syaoran consciente por medio de una buena fuente que Tomoyo y Eriol se había vuelto a ver, sin saber más detalles.

Everyday I see her and pass her byaitai yobaby)… Cada día la veo y paso por su lado (Te extraño baby)
Nothing can replace her but she's not mineitsumademoI love you)… Nada puede reemplazarla, pero ella no es mía (Te amaré por siempre)
If things were different she'd be by my sidetsuresatte yo)… Si las cosas fueran diferentes estarías a mi lado (secuestrada)
So everyday I see her and pass her by…by… Así que cada día la veo y paso por su lado… lado…

- ¿Y tú?, ¿has estado bien? – Pregunto Sakura sacándolo de sus pensamientos.

- Si, todo bien – Dijo él secamente, ella parecía preocupada y él se negaba a mirar esos ojos que ahora arremetían con tanto impacto en sus pesadillas, solo que esos ojos eran de otro color, ojos dorados.

- No pareces estarlo – Contestó ella en voz baja – Te vez cansado.

You see. All I want is a chance to feel real within… Ya vez. Todo lo que quiero es la oportunidad de sentirme real por dentro.
I want to feel this love that I'm feelin'… Yo quiero sentir este amor que estoy sintiendo
I'm missing out on love so true my hearts grown cold and… No quiero perder la oportunidad de un amor tan verdadero, mi Corazón se va congelando
Babe the only cure is you… Baby la única cura eres tú

- Escucha Sakura, he tenido mucho trabajo y…

- Si, ya se que has tenido mucho trabajo, pero creo que el mayor que has tenido soy yo, ¿verdad?

Lo estaba confrontando y Syaoran trago con dificultad perdiendo el poco apetito que tenía.

saigo no koi dattaI wish she could be right here)… Tu fuiste mi ultimo amor (Desearía que ella estuviera aquí)
owari nante nai hazu dattaso weird)… Jamás debió terminar (es tan raro)
ima datte shinjiteruI see you I see you,I see me I see me)… Incluso ahora todavía creo (Te veo, te veo, me veo, me veo)
onaji kimochi da to… Que tu sientes lo mismo

- No soy tonta, se que no deseas verme, solo no se el ¿porque?

- Sakura…

- ¿Fue por lo que paso con Kakyo?, por qué no te dije donde aprendí a usar… magia negra.

Syaoran negó viendo finalmente sus ojos, sosteniendo su mirada.

- Quisiera explicártelo, es solo… que no puedo.

Everyday I see her and pass her byaitai yobaby)… Cada día la veo y paso por su lado (Te extraño baby)
Nothing can replace her but she's not mineitsumademoI love you)… Nada puede reemplazarla, pero ella no es mía (Te amaré por siempre)
If things were different she'd be by my sidetsuresatte yo)… Si las cosas fueran diferentes estarías a mi lado (secuestrada)
So everyday I see her and pass her by…by… Así que cada día la veo y paso por su lado… lado…

Sakura miró en los ojos de su mejor amigo algo muy parecido al dolor, quizás no la amaba, pero sabía que en el fondo le estaba costando tanto como a ella toda esa incomoda situación.

Por eso sonrió lo mejor que pudo, aunque tenía el corazón destrozado, él no tenía porque saberlo.

- Te haré las cosas más sencillas entonces – Dijo ella quitándose un collar con las insignias SS entrelazadas y dejándolo sobre la mesa – Se que lo intentaste, nadie puede decir lo contrario – Dijo ante la mirada incrédula de él, pero Sakura seguía sonriendo – No voy a hacer un drama de esto, solo – Dijo ella haciendo una pausa para que no pudiera percibir el dolor en su voz - Regresemos el tiempo, a cuando éramos niños, cuando fuiste mi rival y luego mi mejor amigo, dejemos todo hay, así la próxima vez que nos veamos, podremos sentirnos cómodos.

oshiete eien no ai ga hoshii… Quiero un amor eterno, debería sentir eso
ano hi no ayamachi wa machigai da toeveryday… Dime que los errores del pasado fueron un error, cada día

Sakura se levanto de su asiento y sin decir más camino hacia la puerta, antes de que saliera Syaoran la siguió logrando articular.

- Sakura…

- Esta bien, no tienes que decir nada, la próxima vez que te vea será de un modo distinto, lo prometo.

Dijo por último y salió del departamento sintiendo como su corazón martillaba con fuerza, mareada y sin deseos de que sus amigas la vieran llorar salió corriendo de hay, necesitaba estar sola, había perdido a la persona más importante en su vida, y esta vez estaba convencida que era para siempre.

Definitivamente este no era su día, de pronto sintió unas terribles ganas de vomitar y corrió al baño, últimamente se había sentido muy mal y todo mundo adjudicaba aquello a la perdida de su padre y la forma en que Tomoyo lo había tomado, como si fuera un robot, sin un comentario, o algo que tuviera que ver con el tema luego de lo que fue el funeral y entierro.

Pero Tomoyo sabia que realmente no era por eso, de verdad tenia nauseas injustificables, el aroma a ciertas comidas como el huevo o el aceite le resultaban terribles y sabía que aquello no era por depresión o por estrés, si el caso fuese así ella no podría comer nada y luego de recuperarse un poco de su depresión comía en horarios que ella no acostumbraba, cosas que a ella normalmente no le gustaban, y todo aquello le había llevado a pensar, que…

Tomoyo se mojo la cara en el lavabo, soportando las terribles nauseas que la invadían cada vez con mas frecuencia.

No, ¡no podía ser eso!, pero no encontraba otra explicación y estaba terriblemente asustada de solo pensarlo, aunque era lógico, aquella noche con Eriol, es decir, nadie lo había planeado y no habían usado ningún tipo de anticonceptivo, ella había obrado por sentimientos sin pensar en las consecuencias, sin saber que estaba en sus días fértiles y que una relación sexual sin protección daba como resultado con frecuencia un hijo.

¡Un hijo! Tomoyo toco su vientre plano como si el contacto con este fuera a decirle la verdad, ¿estaría embarazada?, y si era así… ¡que iba a hacer!

Hasta el momento su viaje a Amsterdam había quedado guardado secretamente solo por Syaoran y ella, ninguna otra persona había sabido nada más, e incluso su amigo castaño no había preguntado detalles, Syaoran solía ser muy discreto porque sabía que ese asunto era mas de índole personal y él no debía intervenir ni presionar a Tomoyo.

Y claro, ella no iba a contarle que estúpidamente se había arrojado a los brazos de Eriol creyendo ciegamente que él aún la amaba, tenía demasiada vergüenza y dolor por todo lo que había pasado.

Porque él no la amaba, nunca la había amado, se lo había gritado a la cara, todos esos años, todo lo que él había dicho, la forma en que se había portado con ella, todo había sido solo una magnifica actuación que Tomoyo aún no podía creer, es que había parecido tan real.

Y también se preguntaba porque Eriol lo habría hecho, con que fin, ¿para divertirse?, ¿porque parecía ser lo correcto?, porque todo y todos en ese lugar decían que ellos eran la pareja perfecta, que lucían maravillosamente bien juntos y que se complementaban.

¿Solo por eso?

La idea la mataba de tristeza, ella no había podido definir su relación cuando esta todavía existía, pero… en aquel año que se había encontrado sin Eriol a su lado se había dado cuenta de que lo que ella sentía por él, era tan parecido a lo que sentía por su padre.

Era un hombre que debía ser importante en su vida, que debía querer, o sentir algo por él, pero que ella misma había decidido mirar con indiferencia, haciendo un mantra tan fuerte que parecería real, había dicho que no le importaba que no sentía amor por esa persona para no resultar herida, porque en su experiencia personal con su padre, el sentirse abandonada, sola, le había hecho aquello tomarse sus relaciones personales con mucho más celo, sobre todo con los hombres, sobre todo con Eriol que había sido tan juguetón, bromista y coqueto.

Tomoyo habría deseado seguir pensando que no lo amaba de verdad, hubiera deseado creer toda la vida que se había enamorado de Sakura Kinomoto, su prima, a quien muchos años estuvo devotamente admirando de manera poco común, pero aquello no había sido amor, aquello había sido un fuerte deslumbramiento, porque Sakura era lo que ella siempre había querido ser, porque Sakura siempre pensaba bien de todo y todos y admiraba su capacidad de amar sin medidas, no como ella, que aunque no parecía miraba las cosas de manera mas calculadora.

Pero Sakura era Sakura, y ella era Tomoyo Daidouji, sus vidas habían sido distintas, los padres de Sakura se habían amado, sus padres eran divorciados y él tenía otra familia y, los padres de Sakura la habían amado mucho, ambos, ella solo había conocido una madre que trato de hacer las veces de padre.

Tomoyo volvió a tocar su vientre, una promesa se planto con fuerza en su interior.

- Si de verdad existes no voy a permitir que tengas que pasar por lo que yo estoy pasando, no voy a cometer el mismo error.

Unas lagrimas salieron de sus ojos, ¡un hijo!, ¿podría ser cierto?, Tomoyo se sentía en shock, si esto era verdad, no podría seguir ocultando por mucho tiempo su visita a Amsterdam.

Fin del episodio.

Canciones:

The garden of everything: Maaya Sakamoto ft.Steve Conte. (esta la usaré mucho)

Passing by: Koda Kumi ft. B. Howard.

*Kendappa.- O Kendappa Ou es el personaje que sale en Tsubasa con la princesa Tomoyo y es su hermana, originalmente pertenece a un manga de Clamp llamado RG Veda.

** Miko.- El típico traje de sacerdotisa japonés de colores rojo y blanco.

Perdón, perdón, ¡PERDÓN! Yo se que existe gente que se pregunto ¿Qué le paso a Lady Clamp?, pasó más de un año sin publicar capitulo nuevo, eso si es un record, y una vergüenza para mi, no me voy a justificar, simplemente estoy batallando para hilar mis ideas porque tengo mucha información, solo quiero usar la más importante para no confundirlos tanto, y de hecho este capitulo me iba a salir al doble, pero no quiero cansarlos, mejor explicaré más detalles importantes en el que sigue.

Pasando a otro tema he visto que algunos de los mensajes que me han dejado dicen cosas como: "por favor no dejes el fic votado", "no te tardes tanto" etc, etc, y bien si entiendo la desesperación que es no ver un fanfic que te gusta mucho actualizado (a parte de escritora claro que soy lectora y entiendo lo que sienten n_nu) también entiendan ustedes que no quiero sacrificar calidad por tiempo, porque si, igual puedo traerles capítulos mas seguidos pero tengo que acomodar una historia que juega mucho con el tiempo, que el final y el principio son un mismo punto de referencia y… que como no quiero arruinar lo que llevo trato de hacerlo con calma y escribo varios capítulos a la vez, yo no se escribir un capitulo normal, yo escribo cinco o seis capítulos sobre situaciones que se verán desarrolladas mas a futuro y que entrelazan entre si, pero esto hace que el fanfic se tarde mas porque no trabajo en línea recta, me salto muchos episodios, comienzo con otros y se me va el tiempo, pero tengan por seguro algo mis estimados lectores, este fic lo seguiré haciendo, es MUY importante para mi, ya van varios años invertidos, mis seguidores de paraíso del fanfic lo saben, amo esta historia.

Además de eso empecé ¡finalmente!, la reedición desde los Amamia, voy por el capitulo 5, me va tomar tiempo y quitare y agregare detallitos simples que no alteren de manera significativa la historia, básicamente será ortografía y detalles jaja, así que no se preocupen no les pediré que lean todo desde el principio.

Otro detalles es que como se habrán dado cuenta, al no cumplir con las fechas estimadas desde que inicie este fanfic he decidido cambiar los años, antes comenzaba en el 2007, ahora empieza en el 2010, para que pueda ahora si, cueste lo que cueste, terminarlo en el nuevo tiempo limite, como solo cambiaré los años, no se tiene que volver a leer desde el principio, solo tengan en cuenta año pasado 2010, año real realidad alterada 2011.

Por último he considerado la idea de conseguir Beta reader, sobre todo para que me presione con fechas de entrega y lea mis capítulos haber si son comprensibles, no estoy segura aún pero si existen voluntarios que les interese podemos hablar.

Mi correo es clampsia(arroba).mx

Por su comprensión, paciencia y comentarios muchas gracias, hubo gente que tuvo mucha razón en sus sospechas atinadas, jeje, me alegra que saquen sus deducciones, hay una por hay muy perspicaz que aún no he explicado y que saldrá a la luz en los próximos episodios.

Así que dejo un breve avance del siguiente:

Ella va tener un hijo tuyo – Le había dicho aquel joven a quien bien, podría llamar "amigo" porque era el termino más cercano a una persona, que sin ser parte de su familia, se preocupaba por su bienestar, aunque no fuera correspondido de igual modo.

Por un momento su mente se fragmento en pedazos, sintiéndose en shock, atrapado en un mundo, donde no podía siquiera considerarse la posibilidad, de que él, de entre todos los hombres, daría vida a un nuevo ser con su sangre.

- ¡Ella no puede estar embarazada!, ¡Estas mintiendo!

Episodio XI: La otra parte de Clow.