The Leyend of zelda no me pertenece.
Historia iniciada por un regalo a una vieja amiga, pero ahora por diferentes circunstancias, es un regalo para ustedes y sobretodo para mi xD ame escribir esta historia.
One Life
Capítulo 11: Aguas peligrosas
Admitía que esa vista era preciosa, montañas a lo largo de su camino, mucha variedad de flores y arboles con hojas de otoño, la brisa provocaba que su viaje no fuera tedioso, aunque perdió la cuenta de lo largo que estaba esa caminata. Frente a ellos estaba Teba, su guía a una fuente secreta que quedaba…no estaba segura, pero según Revali indicaba que contaba la leyenda que la princesa había ido a orar a esas aguas.
No tenían más que tomar ese vago indicio.
Sus únicos dos acompañantes eran Matt y Linkle, el viaje era largo y un grupo muy grande solo llamaría la atención. En primeras la idea es que Link fuera en lugar de su hermana, pero al haber colapsado la noche anterior, fue sustituido.
Este si bien no parecía muy cómodo, por suerte pareció satisfecho cuando también se le prohibió la salida a Revali que iba a funcionar como guía.
Ambos terminaron en medio de una sala de reunión intercambiando información por parte de Impa, por otro lado Teba se ofreció como guía al conocer tan bien como su maestro Revali los caminos.
En medio de unas rocas que parecían caídas, la apertura de una cueva hizo que Teba se detuviera, al igual que el resto de viajeros. Todos miraron confundidos al Orni, pero este solo giro a verle detenidamente a ella.
—Hasta aquí es nuestro deber acompañarte—explico él señalando la cueva.
Zelda trago pesado viendo el interior oscuro y sin ningún fin aparente, tuvo miedo de entrar ahí, pero al mismo tiempo sentía que era una necesidad de su cuerpo.
—Cobarde—escucho susurrar a Linkle con mofa.
Le lanzo una mirada mortal, sintiendo el reto en su espalda por lo que se encamino a lo que fuera encontrar ahí adentro.
Tropezó más de una ocasión por la falta de luz, chocó contra una pared y al final un destello de luz le indico que era el camino correcto. Una sensación extraña se ocasiono en su cabeza, como si se sintiera observada en medio de la oscuridad.
Apresuro su paso a la luz.
Quedo inmóvil ante la imagen.
En medio de lo que parecía el interior de la cueva, había un enorme y gigantesco lago, en el techo había una apertura muy diminuta, pero que provocaba que la luz del sol entrara y diera claridad a todo el lugar. Había unas pocas plantas acuáticas y un poco de pasto alrededor del lago.
Pero era lo que había en el medio, una enorme estatua como en sus sueños, lo que hizo que su boca se secara.
Admiro todo unos minutos, hasta que cayó en cuenta de que no sabía qué hacer.
¿Orar como dijo Impa?
Nunca había sido alguien muy devota, ni a sus culturas Gerudo, mucho menos a las culturas Hylianas que no conocía.
¿Cómo se oraba?
Algo la hizo moverse en su lugar y caminar hasta el borde del lago, este parecía poco profundo en sus alrededores, pero se iba haciendo más y más, o al menos eso distinguió.
Se quitó con pesadez las botas de sus pies y sus medias, quedando con sus pies al aire, quienes estaban magullados y con un hematoma. Sintió la marca en su mano derecha quemar mientras más se acercaba al lago, así que con algo de inseguridad, metió sus pies.
El agua estaba tibia.
Camino un poco, hasta que el agua logro llegarle a la cintura. No estaba en el centro del lago, estaba muy lejos de estarlo.
Su mano ardía como si tuviera una cuchilla atravesándola, pero sus ojos no se apartaron de la estatua de la diosa en ningún momento.
De pronto una sensación en sus pies le hizo gemir, antes que fuera sujetada y arrastrada dentro del agua sin poder hacer nada o gritar.
.
Fuera de la cueva Linkle observaba algo aburrida la entrada, había pasado más de dos horas y Zelda no aparecía por ningún lado. Había visto a Teba confundida, pero este indico que no les era permitido entrar, a lo que la rubia simplemente respondió con un resoplido. Resignada acepto sentarse al lado de Matt en un árbol cercano, que daba una perfecta vista de la entrada.
Envidio la forma en que Teba estaba frente a la entrada como guardián, como si no se cansara.
—Link parecía molesto que lo sustituyeras—murmuro de la nada y sin sentido Matt.
Giro a verlo dispuesta a iniciar una charla para no morir de aburrimiento.
—¿De qué hablas?—cuestiono sin comprender.
La imagen de su hermano llego a su mente, cuando le informaron que el no participaría en esta expedición había lucido como de costumbre, bueno su ceño se había fruncido un poco y no se relajó hasta que descubrió que Revali tampoco iría.
Pero no le dio importancia.
Su hermano era callado, sin muchos sentimientos y algo raro, pero era su hermano que amaba más que su vida.
—Tal vez quería viajar con Zelda—indico Matt encogiéndose de hombros.
Duro unos segundos procesando su palabra, antes de bufar divertida.
¿Link?
¿Su hermano Lincoln?
Soltó una risa burlista que hizo que Matt le viera mal.
—Por favor ya te volviste loco—exclamo secando las lágrimas de la risa.
—Hablo en serio—
—Matt, no sé si lo sabes, pero Zelda era el enemigo y mi hermano es el chico que más sigue las normas para la rebelión, no haría una estupidez como esa—
—Link también es un hombre, tiene hormonas y Zelda en realidad no es fea—
Una fibra sensible toco a Linkle y se sintió molesta de repente.
—Lana, Malon e Ilia tampoco son feas, son buenas chicas y mucho mejor que el enemigo…pero no se fijó en ellas y no se fijara en Zelda—
Ambos se lanzaron duras miradas defendiendo sus puntos.
Al final Matt chasqueo la lengua y desvió la mirada, como si insinuara que era terca y que no tenía solución. Se sintió ofendida, por lo que se cruzó de brazos viendo el interior de la cueva.
Esa maldita mocosa no salía y tenía ganas de irse.
No pudo pasarle nada malo… ¿cierto?
.
Algo estaba pasando, estaba muy inquieto e ignoraba a Revali más que de costumbre, como si algo malo hubiera pasado. Había preguntado varias veces a Lyon si sucedía algo, pero este le indico que todo en el campamento estaba bien, Lana estaba con Enma en la enfermería y Malon había ido ayudarles. Revali comenzaba a estar fastidiado en esa reunión con su persona.
Lo ignoro.
Vio a la ventana y sus ojos se oscurecieron al ver una enorme nube oscura.
Una tormenta se acercaba.
Al parecer Revali no estaba muy lejos de sus pensamientos, pues su cuerpo se puso rígido.
—¿No han llegado?—le pregunto a un chico con orejas de gato y ojos como rendijas.
Este negó con la cabeza.
No les pasaría nada malo, estaban Teba (quien había entrenado con él anteriormente y demostraba ser un gran guerrero), Matt y Linkle, quienes eran de los mejores guerreros de la resistencia, estaba seguro que Zelda estaba segura donde fuera que estuviera.
Para su desgracia, su mal presentimiento no se fue en ningún momento.
.
Todo a su alrededor era brillante, pero por algún motivo, sabía que no era un sueño…o si lo era. Al abrir los ojos le entro una luz mucho más brillante de la que había estado viendo, pero aunque la luz estuviera ahí, sentía un gran frio por todo su cuerpo. Se incorporó para descubrir que estaba en el lago aun, bueno, algo similar. Estaba frente a la estatua de la diosa, pero solo su mitad, pero estaba sobre el agua.
¿Qué rayos?
—Es curioso como tu pudiste obtener tu poder fácilmente…cada vida tiene su forma de actuar—murmuro una voz a su espalda.
Giro su rostro para ver la silueta de una chica también sobre el agua.
No, no era sobre el agua.
Alzo la vista para ver unas enormes rocas que había pensado eran el techo de la cueva, pero en su lugar, descubrió que estaba de cabeza y estaba dentro del agua como si estuviera de pie. Por eso su cabello corto estaba a su alrededor y el de la mujer frente a ella sus cabellos dorados como el sol, bailaban en todas direcciones.
También tenía un extraño vestido blanco sin ninguna manga y atado en su pecho. Anteriormente había visto a una de "sus vidas pasadas" con un vestido de manga larga, pero esta era diferente. Su mirada no era tan infantil como la otra y su rostro mostraban una seriedad que le sorprendió.
—Yo tuve que orar toda mi vida y aun así no desperté mi poder hasta que fue necesario—comento a la nada en particular.
Ella apretó los dientes.
—No deberías estresarte mucho…no sé cuánto aguante tu cuerpo—susurro señalando a su espalda.
Al girar su rostro vio su cuerpo, se quedó inmóvil al verlo en medio del agua con muchas ramas rodeándolo. Pudo ver su cuerpo totalmente lleno de heridas y tan delgado que no se reconoció, la aventura la había estado agotando a niveles que no había procesado. En su rostro había una especie de mascara, solo cubría su boca y nariz, pero era lo que no dejaba que se ahogara por completo.
—Esta fuente fue especialmente diseñada para ti…para que te comunicaras con una de tus vidas pasadas, lamentablemente soy la única que parece aun interesada en tu persona—admitió esta con aires de tranquilidad.
Rodo los ojos.
—No me interesan mis vidas pasadas o lo que fueran ustedes espíritus—
—Ya entiendo por qué ninguna quería venir—
—No sé qué está pasando…—
—Estamos en un plano astral para invocar tu mente conmigo—
—No me interrumpas—
La chica de su vida pasada o espíritu movió la mano con impaciencia para que se apurara.
—No sé por qué Impa me exigió venir hasta aquí, pero creen que orando podría conocer el paradero de la espada maestra que derrote al mal—explico harta de todo esto.
¿Así era orar?
No estaba convencida de querer repetir la experiencia.
El otro ser la vio detenidamente a los ojos, antes de suspirar.
—Aunque encontraras la ubicación de la espada maestra, sin un héroe que blanda su filo sagrado, no servirá de nada. Solo el escogido de la diosa puede vencer la calamidad que ataca a Hyrule—le sentencio con pesadez.
Dale con el desgraciado Héroe, no entendían que no era necesario, una persona no salva a miles.
Pero la mirada de su espíritu fue suficiente para comprender que no diría más que eso.
—Debes apurarte, tu tiempo se agota niña—susurro antes de que su cuerpo se desvaneciera como si fuera tinta en el agua.
Quiso gritarle indignada, pero en su lugar apretó su cuello sintiendo agua en este y la inconciencia arrancándola de ese mundo.
.
Cuatro horas era el límite de Linkle, al menos eso vio Matt cuando la chica se levantaba furiosa en camino a la cueva, de no ser por Teba esta hubiera entrado gritando a todos los dioses sobre que mataría a Zelda. Estaba por ir a detenerla, al ver como sacaba una navaja dispuesta a asesinar a alguien, cuando un movimiento tipo terremoto los detuvo.
La cueva.
Los tres vieron como todo a su alrededor se movía, pero proveniente de ese sector, algunas rocas caían y los pájaros volaban.
Ignorando los gritos de Teba, aunque este tampoco parecía muy convencido de seguir las normas, tanto Linkle como él se internaron corriendo entre la cueva. Gracias a sus reflejos como guerreros esquivaron chocar contra las paredes, la mayoría de veces.
Duró cinco minutos de carrera continua el llegar a ver la luz en el fondo. El lago si bien parecía impresionante y le hubiera gustado admirarlo, las rocas cayendo aun por todas direcciones y la falta de Zelda le hicieron ponerse pálido.
¿Había huido?
Jamás, no con su hermana aun con ellos.
Habían pactado mantenerlas separadas la mayor parte del tiempo, bueno Link los había ignorado cuando hicieron ese plan, tener a Enma siempre con ellos era una forma de asegurar a la chica, si bien no mostraba señas de traicionarlos, aún tenían todos sus dudas.
—¿Huyo?—cuestiono en voz alta.
Pero Linkle solo corrió al lago con seriedad, detuvo sus pasos unos instantes, antes de tirarse al agua.
—¡LINKLE!—grito esquivando apenas por los pelos una roca.
Que el suelo se moviera con mayor fuerza no ayudaba en nada.
Corrió al borde del lago viendo el agua turbia y violenta, pero se sorprendió de ver a la chica rubia con una navaja cortando algo. Instantes después esta salió jadeando con un cuerpo a su lado, con la piel mucho más blanca (revelando casi todas sus heridas) y algo morada, Zelda parecía no estar respirando.
La tomo entre sus brazos para sacarla y Linkle lo jalo del cuello para empezar a correr.
Mientras intentaban salir de ese lugar, noto el pulso de Zelda a su lado muy débil y con un cuerpo demasiado frio.
¿Cuánto tiempo estuvo ahí?
Podía decir que esta historia seria épica, cuando casi al salir de la cueva una enorme roca caía sobre ellos, Teba había usado algún poder de viento para apartarla. Todos salieron a tiempo para que toda la entrada se desplomara sobre su propio ser, y ahora fuera imposible entrar.
Pero antes de cantar victoria, Linkle lo empujo tirándolo al suelo y colocando su oreja sobre el pecho de la chica.
—¡NO RESPIRA!—grito con pánico y viendo a Zelda incrédula.
¿Muerta?
Vio las manos de la rubia temblar ante la posible revelación, su deber había sido protegerla y habían fallado estrepitosamente.
Teba también parecía lucir con un rostro culpable, susurrando que debieron entrar antes de no ser por él.
Por su parte la imagen de Zelda levantándose una y otra vez en su pelea con Impa, le hizo fruncir el ceño. Esa chica no era débil, no había huido y ahora no se moriría destruyendo las posibilidades de éxito de su misión.
Corrió a Linkle para poner ambas manos en el pecho de la chica, ignorando que no era tan plana como había pensado, empezó a empujarlo una y otra vez. Luego poso sus labios sobre los de ella soplando todo el aire posible, sintiéndolos fríos y con sabor amargo por el agua.
Volvió a repetir su movimiento sobre su pecho.
—No se morirá—dijo jadeante por la presión.
Una vez más.
Otra.
Otra.
No importa cuánto durara así, no descansaría hasta que respirara. Ignoro que al salir de la cueva tomaron su rato y llevaba varios minutos sin respirar, pero no moriría.
—Qué hay de Enma y como juraste protegerla—le grito en la cara que no mostraba cambios.
Su pulso, no sentía ahora su pulso.
Joder.
—Toda esa fanfarronada frente a Impa…LEVANTATE—dijo casi sin fuerza y gritando al final.
Todo a su alrededor estaba en silencio, mientras Linkle y Teba sospesaban que hacer, él casi sentía que se rendía, hasta que lo vio.
Su pecho se movió por sí solo unos instantes.
No sabía que había cambiado, pero intento la respiración boca a boca una vez más, logrando que un chorro de agua lo escupiera en el rostro. Hizo una mueca de asco mientras la chica débilmente se incorporaba de medio lado para comenzar a escupir agua y sus ojos algo irritados, miraban todo con cansancio.
Iba a reclamarle, cuando esta se desplomo aun respirando débilmente.
—Puede tener aún hipotermia—hablo Linkle al tocarle la frente a la chica.
Esta quien apenas podía mantener los ojos abiertos, lucia muy cansada. Además su cuerpo no dejaba de temblar a pesar que su pulso apenas si era percibido por ellos.
—Ocupamos hacer una fogata—hablo Linkle antes de quitarse sin ningún pudor de su camisa.
Matt se sonrojo al verle apenas en un toples de color café, que cubría bien sus pechos, pero que no dejaba mucho a la imaginación.
Mientras Teba corría por leña, esta le lanzo una mirada iracunda que le hizo sonrojarse.
—¡Quítate la camisa!—expreso con furia antes de sin ningún aviso.
Romper la camisa de Zelda.
Quiso ignorar la situación, pensar que lo más lógico era quitarle las ropas mojadas a la chica y cambiarlas por secas. Aun así su vista se desvió unos instantes al pecho de Zelda, pero desviándolo a tiempo cuando Linkle le quito rápidamente la ropa interior.
Alzo la vista cuando se quitó la ropa pensando, por todas los dioses, que si Link tenía algún mínimo sentimiento por la chica…no se diera cuenta de eso.
La chica tenía un bonito cuerpo.
.
Observo el cuerpo de la chica que estaba entre los brazos de Matt, este sin camisa y totalmente sonrojado, le lanzaba una mirada de reproche, que ella ignoro. Zelda tenía su camisa y la de Matt sobre ella, por suerte la camisa de Matt era tan grande que no ocupaba los pantalones que tuvieron que quitarle, ahora se secaban al lado de la fogata improvisada en aquella cueva que Teba encontró. Con ayuda de su anterior capucha, le cubrieron los pies como pudieron y dejaron a Matt la tarea de calentar el cuerpo de la chica.
—Tengo esposa—fue la excusa de Teba cuando se le pregunto.
Si bien sabían que de ser necesario prestaría su cuerpo, por ahora Zelda parecía mejor. No tenían medicamentos y lo mejor sería ir rápidamente de regreso.
Pero temía no aguantara el viaje.
Deberían cargarla, como otro punto en contra.
Pensaban en mandar a Teba con un mensaje, pero temían estar demasiado expuestos, lo que ocupaban eran guerreros por aquello que hubiera un ataque. Además de ser necesario el Orni podría llevarse a Zelda en caso de escape.
Hablando del Orni, este se había colocado en la entrada de la caverna, sin querer ir al ver la forma de Linkle de estar.
—Solo no tengo la camisa ni la capucha—hablo ella de forma algo picara.
Matt bufo.
Zelda estornudo, aun con los ojos entrecerrados, no parecía volver del todo a la realidad.
—Link—susurro en unos momentos.
Toda la cueva quedo inmóvil, mientras Matt parecía algo curioso, ella miro a la chica con cierto fastidio. No era de su agrado que en esa situación, llamara a su hermano de forma inconsciente, le era un gran fastidio en realidad.
Chasqueo la lengua y levanto sus manos al fuego.
Su temperamento empeoro, cuando inconscientemente Zelda se acurruco más a un rojo Matt. En vez de lanzar todos los insultos mentales que tenía, miro de forma picara a Matt.
—Quien diría que el casanova sería tan tímido—se burló descaradamente.
Este la vio alarmado.
—Estoy temiendo por mi vida por si Link se entera—
—Que mi hermano no la quiere—
—Igual prefiero prevenir—
Gruño pensando que esa noche sería muy larga.
.
No había dormido nada, sus ojeras eran prueba de que la estaba pasando mal, incluso aunque Lana le reprendió decidió ignorarle. Después del pasar de las horas y la falta de vida por los viajeros, había ofrecido ir a buscarles, pero negado por Revali, que muy a su pesar, era su superior. Aun así estaba decidido que si a medio día no había señales de vida, iría el mismo a buscarles.
Llego a la entrada del edificio, donde observo a Enma sentada en la entrada con la mirada perdida, donde el día anterior sus amigos habían emprendido su viaje.
No la culpaba.
Ella debía estar pasándolo peor.
Con sumo cuidado se situó al lado de la niña, sin importarle sentarse en el piso frio por la madrugada. Esta no se incomodó, mantuvo su mirada firme a nada en específico.
Deseo por todos los dioses que ellos aparecieran de la nada.
No sucedió.
—Ella prometió que me protegería—hablo de pronto Enma.
Vagos recuerdos de Malon la noche anterior llegaron a su mente, esta comentaba preocupada que Enma había estado muy silenciosa desde que llego la noche y nadie regreso.
Era curioso que hablara con él.
De reojo noto que esta apretaba los puños y su mirada bajaba.
—Me gustaría poder hacer lo mismo con ella—susurro en voz baja.
La imagen de Zelda lo inundo, desde como la conoció protegiendo fieramente a Enma en el castillo de Hyrule, la chica débil por proteger a Malon y Colin, está en el campo de flores con una leve sonrisa y su forma de batallar contra Impa. La rubia tenía muchas facetas, pero su carácter fuerte, testarudo y de auto sacrificio, la habían convertido en alguien muy dispuesta a correr peligros por sus ideales.
Era toda una odisea mantenerla con vida unas horas.
Se preocupó ante el pensamiento.
Pero había algo más en la chica que le hizo suspirar.
—Ella volverá—le señalo.
Esta la vio algo incrédula, como si dudara que algo bueno pasara a su vida. No la culpaba por pensar así, cuando sus padres murieron, le era difícil pensar en algo bueno en su vida.
Pero él no había vivido que su padre intentara matarlo.
Su padre fue un gran hombre.
—Ella te dijo que te protegería, es demasiado terca para no volver a tu lado—expreso incomodo de tener que decir tantas palabras.
Por su lado Enma pareció pensar sus palabras unos momentos, luego alzo su vista y le dio una sonrisa. Se sorprendió, era la primera vez que la niña tenía una sonrisa sincera a su persona, o a alguien en general que no fuera Zelda…incluso las de Malon y Lana, eran algo forzadas.
—No eres tan mal tipo…entiendo por qué mi hermana acepto ser tu amiga—expreso con tranquilidad.
Se incomodó un poco ante esa afirmación, no es que esperara que Zelda lo mantuviera en secreto, simplemente sentía como si vieran una parte de él que no quería que nadie supiera.
Los ojos de la niña se afilaron.
—Escuche su pequeña charla esa noche—
Más incomodidad.
Esa niña tenía una lengua afilada que sabía golpearle.
Como una flecha que da a un venado a la distancia, silenciosa, mortífera, letal y siempre da en el blanco.
—No te preocupes, no le diré a nadie sobre tus sentimientos sobre Zelda—
Esto no era una daga, era un balde de agua fría con hielo y piedras que caía sobre su cabeza.
Le dio una mirada dura a la niña, sin poder evitar que la advertencia de Impa resonara en su mente.
—No me mires así, no te veo que actúes con otras chicas como con Zelda…eres más…interesado en lo que hace—
—Eran del bando enemigo—
—No te crees ni tú esa escusa, recuerdo tus miradas al inicio cuando nos atrapaste, hace mucho que tus intenciones fueron hostiles con ella—
Gruño antes de cruzarse de brazos.
Esa niña solo hacia líos su ya revuelta cabeza.
Esta mostro una leve sonrisa de autosatisfacción, era el mal en persona.
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Malon fue la primera que los vio casi llegando al medio día, donde Link estaba en una fiera discusión con Revali sobre ir a buscarlos, principalmente por que el Orni también quería ir, aunque nadie parecía darles autorización para hacer tal locura. Ella buscando algo de tranquilidad y no querer pensar más en Zelda, pues su mente ya estaba muy preocupada, camino por la entrada. Un grito de alegría la inundo al ver a lo lejos como Matt cargaba con la chica en su espalda.
Rápidamente todos entraron en acción, Zelda fue llevada de emergencia a la ala médica, donde Lana comenzaba a concentrar magia.
Todo fue muy bullicioso después.
Enma reclamaban el no poder entrar, Lyon la tenía bajo su cuidado. Mientras Revali tenía una charla con Teba a las afueras, tanto Matt como Linkle estaban en camillas para ser revisados, pero aparte de heridas leves no estaba nada mal.
Link en cambio estaba tieso en la puerta escuchando el informe de Linkle.
—Luego de sacarla de la cueva, notamos que no estaba respirando y tuvimos que reanimarla—murmuro con expresión seria.
Eso la confundió.
—¿Reanimarla?—pregunto sorprendida de los conocimientos médicos de la chica.
Esta asintió.
—Matt pudo darle respiración boca a boca, fue durante varios minutos, pero por fin logro respirar—
Malon noto ahora confundida, como Matt se había puesto pálido de golpe y viendo a Linkle asustado. Antes de preguntar algo, vio como este desviaba su mirada unos segundos y su pálido rostro, era ahora aún más pálido…temía que se desmayara.
Siguió su mirada topándose con Link, el chico permanecía exactamente como antes, solamente que su cuerpo parecía más tenso y su rostro una seriedad mortal.
Debía estar preocupado porque casi la dejaran morir.
Todos estaban preocupados por eso, por suerte gracias a Matt no sucedió.
—Luego de eso notamos síntomas de hipotermia, le quitamos la ropa y Matt ayudo a que entrara en calor el resto de la noche—explico vagamente Linkle.
Esta nunca había tenido como fuerte ser detallista, siempre era al grano y tomando lo más importante. Supuso que debió ser duro para la rubia ver al chico con otra, pero era una cuestión de vida o muerte.
Un crujido la hizo voltear a ver a Link.
Este había apoyado mal su pie, o eso supuso, provocando que el suelo se quebrajara un poco.
Lana le dio una mirada de advertencia de no hacer ninguna tontera más, este la ignoro.
—Entrar en calor—repitió muy bajo Link de forma algo amenazante, poco usual en él.
Linkle asintió.
Matt estaba ahora verde.
¿Qué pasaba ahí?
Además Link no era de hablar mucho, aunque esta situación parecía ameritarlo.
—Se quitó la camisa—
—Tú me lo ordenaste—
—Para poder abrazarla, de esa forma es que su temperatura regreso a la normalidad junto a la fogata—
Para nadie fue inadvertido la mirada furica de Link a Matt y como este se escondía detrás de Linkle. No sabían que pasaba, pero Lana se interpuso.
—Gracias a eso está con vida, fue un buen trabajo—termino la conversación la médico.
De pronto un sonido alerto a todos, fue un débil gemido y con dificultad, Zelda se incorporó en su cama con expresión algo cansada.
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Luego de pasar algunos exámenes de Lana, las preguntas de sus conocidos y tomar una sopa que sabía horrible. Aun en medio de la enfermería todos se reunieron, incluyendo a Enma y Lyon, quienes parecían ansiosos como el resto de saber que había pasado dentro de la cueva. Ella después de comentarle que fue llevada bajo el agua, se quedó en silencio recordando vagamente lo que paso.
Su vida pasada, o como ella le gustaba pensar, ese espíritu horrible.
Le había dicho algo.
No estaba de acuerdo con ello, pero no tenía mucho más que revelar.
—En resumen, me dijeron que buscara al héroe para poder encontrar la espada maestra—musito con molestia.
Odiaba la idea de un héroe todopoderoso que todos parecían alabar.
Todos se vieron entre si confundidos, menos Link que permaneció con expresión pensativa.
—Según las leyendas el héroe elegido por la diosa es quien por deber, se enfrenta con el mal que se levanta sobre Hyrule y con la espada maestra logra derrotarlo—hablo Lana pasando una venda por su brazo.
Noto una leve nostalgia en sus palabras, pero no pudo prestar mayor atención.
—¿Cómo sabemos quién es el héroe?—cuestiono primero Matt con genuina curiosidad.
Zelda alzo la vista incrédula.
¿Le creían?
¿Creían sus palabras?
Dejando de lado si le creían o no, no era una ridiculez pensar en buscar a una persona entre miles, quien supuestamente era un héroe legendario que había rencarnado muchas veces para defender un pueblo. Parecía una historia de hadas.
Vio de reojo su palma derecha donde brillaba la trifuerza en ocasiones.
Ella ahora formaba parte de un cuento de hadas.
—No es importante un héroe—mascullo Zelda con enojo ganando la atención de todos—las guerras las ganan las personas, una no puede hacerlo sola—añadió molesta.
La puerta se abrió en ese instante.
—Una persona no gana una guerra, pero si hace una diferencia—añadió Revali quien la veía fijamente.
Bufo por bajo, este pareció divertido de su expresión.
—¿De qué hablas?—pregunto Malon con timidez.
—En todas las leyendas sobre Hyrule, el héroe sale a relucir en muchas ocasiones—comento Revali con orgullo.
Todos se vieron de reojo.
—Eso significa que deben haber características para identificarlo—hablo de pronto Enma para sorpresa de todos.
Zelda vio a su hermana con pesar de que se viera inmiscuida en esta situación, pero la niña parecía con determinación de ser de ayuda, aunque eso significara el fin de su padre.
Esa niña era muy fuerte, aun no se recuperaba de sus traumas, pero sabía que era lo correcto y se aferraba a eso.
Una ola de orgullo la inundo.
Revali puso una de sus patas en su pico en forma pensativa.
—Según las leyendas era un joven Hyliano valiente, hábil con la espada y con un valor incomparable—hablo Revali con algo de incomodidad, como si eso no fuera de su agrado.
Linkle resoplo.
—Desde que Ganondorf esté al mando, mato a casi todos los Hylianos y los poco que quedan están en su mayoría en la ciudadela—agrego con odio.
No por nada ella pertenecía a esa raza.
Vio como las palabras de la rubia provocaban un temblor en el cuerpo de Enma, a un no soportaba el hecho que su padre fuera el culpable de tamaña barbaridad. Sintió un poco de pesar, pero se concentró en las palabras de la chica.
Cerró los ojos con pesar.
—Yo vi a esos Hylianos, la mayoría está muriendo de hambre…no hay nadie que porte armas o fuera bueno luchando—musito por bajo.
El ánimo había caído repentinamente en el salón.
—También hay la posibilidad que aún no nazca o sea un niño…esta guerra no puede esperar a que un héroe surja de la nada—reprocho Lyon, quien asombrosamente estaba de su lado en sus pensamientos.
Ambos se vieron de reojo, ninguno terminaba de ser de agrado al otro, pero estaban de acuerdo en este tema al menos.
Durante unos segundos reino el silencio, como si nadie comprendiera que pasaba.
—Ya nació y debe ser un gran hombre—hablo de pronto Lana con una serenidad, que dejo a todos sin entender.
—¿Lana?—cuestiono Zelda con seriedad.
Pero esta le dio una mirada cariñosa mientras tomaba la mano, ya totalmente vendada entre la suya. Zelda se quedó inmóvil al ver los ojos llenos de brillo y algo de melancolía, que parecían expresar muchas cosas.
Sintió que había pasado por esto antes.
En su mente llego la imagen de Lana, pero con extrañas ropas de colores y mucho más femeninas que las de aldeana que llevaba. También sentía que había visto con un libro y luchando en medio del bosque con magia.
¿Qué fue eso?
—El héroe y la princesa están unidos desde el inicio de sus vidas, por un vínculo mucho más fuerte que cualquier otro. Siempre que la princesa tenga latente su espíritu y la trifuerza de la sabiduría sea manifestada, el héroe del valor aparecerá para protegerla—explico con una sonrisa.
Revali pareció algo incómodo y ofendido por el tema.
—Estas diciendo que Zelda está unida a un total desconocido de forma mística—sus palabras tenían veneno y burla en todo su ser.
Lana sonrió con pesar.
—Es el destino de ellos estar unidos, no importa que suceda—sus palabras parecían dolerle más a nadie que a ella misma.
Zelda gimió para sí misma, ahora no solo era la poseedora de una fuerza mágica, tenía vidas pasadas en su mente y debía derrotar a su padre.
Ahora tenía también que estaba unida a un completo desconocido por algo que ella misma no eligió.
Joder.
Continuara...
Espero les gustara.
Nota, mi portada fue hecha por mi amiga Lucy, yo no la hice. Siento no haberlo aclarado antes.
Nota:
Por si no lo saben en mi perfil tengo un link de mi página en Facebook donde publico mis actualizaciones y donde chateo con los chicos sobre temas de anime, manga, juegos, libros, series…etc por si alguno quiere comunicarse conmigo o visitar un rato para conocerme mejor.
Sayonara sexys lectores.
