Capítulo 10
- Cassius! Cassius! – gritó Spartan con Shaina en brazos casi llegando a la zona de cabañas donde ella vivía.
Sabía bien que Cassius estaría ahí por la hora, pues ya pasaba de las ocho de la noche cuando llegó al santuario después de la batalla con Argol contra los santos de bronce y acero.
Cassius salió tranquilamente de su cabaña, pero cuando vio que Spartan traía a Shaina corrió para quitársela de los brazos.
- Esta… muerta? – preguntó con miedo en los ojos
- No – contestó Spartan – Solo está herida. Atiéndela. Yo tengo que dar mi parte a Phaeton.
Cassius le acaricio su cabeza con ternura.
- Por qué no le dices de una vez lo que sientes? – dijo Phaeton – Así te la llevas de aquí. Está perdiendo la perspectiva con ese imbécil.
Cassius rechinó los dientes.
- De nuevo peleo contra Seiya verdad? – preguntó enojado
- Sí. Mataron a Argol, aunque uno de ellos está herido de gravedad. – dijo Spartan – Puedes con el paquete o la llevo a la enfermería.
- Yo la cuidare.
Spartan se alejó del lugar una vez que Cassius dio la media vuelta y entro a la cabaña de Shaina. La depositó suavemente sobre la cama mirándola con ternura y se dio la vuelta para comenzar a calentar agua para poder curarla.
Shaka estaba inquieto. Desde que había recibido el pergamino con el pesimista recado de Shaina hacía varios días, no había dejado de pensar en eso. De verdad esos caballeros renegados podían ser tan fuertes como para derrotar a tantos caballeros de plata? Por qué se atrevían a querer atacar el santuario? No tenía sentido. Y porque ella insistía en ir? Era casi un suicidio. Tan mala era su vida? O era por lo que había ocurrido con su hermana? Tal vez el nunca debió haber intervenido y si Geist hubiera muerto ella podría haberlo superado con el tiempo.
Sintió bajar por el pasadizo a Shaina pero se obligó a no pensar en eso. Ella siguió de largo e iba enojada. Nada raro. Hizo su meditación como todos los días y al terminar, una vez que despidió a sus discípulos decidió caminar un rato. Le hacía bien para despejar la mente. Involuntariamente sus pasos lo llevaron a la colina donde estaban las cabañas donde vivía Shaina y compañía. Aún era temprano por lo que ella no se encontraba en el lugar.
- Se te perdió algo? – preguntó una voz masculina detrás de él.
Shaka volteó y vio a un animalon de más de dos metros con musculatura que hacía que cualquier caballero dorado se viera escuálido junto a él.
- Buenas Tardes. – dijo Shaka – No. Se bien dónde estoy.
- Entonces sabes que no debes estar aquí. – contestó Cassius, quien traía una bolsa con víveres –Si ella te encuentra aquí, te mata.
Shaka sonrió.
- Ya lo intentó y no pudo. – dijo Shaka
- Ya veo. – dijo Cassius entrando a su cabaña – Gustas pasar? Tengo que preparar la cena.
- Gracias.
Shaka se sentó a la mesa y se dedicó a ver a Cassius ponerse su delantal y cortar los vegetales.
- No eras tú el del día que fuimos a la playa? El zoquete que estaba Shaina esperando para hablar con él?
- El mismo
- Ahhh….
Cassius se quedó callado unos minutos concentrándose en el sazón de la sopa.
- Y cuál es tu participación en su vida? – volvió a preguntar
- Ninguna. Solo… mmm… le estaba dando lecciones. – respondió Shaka
- Lecciones de qué? – volteo Cassius desconfiado
- Psicología
- A otro perro con ese hueso – Dijo Cassius regresando a sus labores – Pero me alegra que ella pueda distraerse con alguien más, así evitara pensar en suicidarse al intentar matar a Seiya.
Shaka se interesó en esto último.
- Que es lo que sabes?
- Sé que ella dice odiarlo a muerte, y que intenta según ella acabar con su vida en cuanta oportunidad se le presenta, pero también sé que solo es una pantomima para evitar reconocer lo que siente por él.
Shaka se tensó.
- Que quieres decir?
- Quiero decir que aunque no pude llegar a ser caballero y soy un fracaso, me tratan como imbécil y no lo soy – dijo Cassius – Le he dado mil vueltas al asunto y solo encuentro una explicación razonable.
- Estas diciendo que… Shaina está…
- Yo no digo nada. – dijo Cassius probando su sopa – Sobre todo cuando no sé qué pitos tocas tu aquí. No está a tu altura.
Shaka se sorprendió.
- Sabes entonces quién soy?
- Desde luego. Soy asistente de Shaina. Mi deber es saber y conocer todo de todos y a todos. Tu eres Shaka, caballero dorado y guardián del templo de virgo. – dijo Cassius – Muy superior en rango de Armadura a Shaina.
- Sí. No eres nada tonto.
- Te lo dije
Shaka temía preguntar. Ya no quería involucrarse pero parecía que eso era inevitable.
- Hace unos días ella se fue a una misión…
- Si, y llegó herida y encabronada – respondió Cassius – Ya está bien. Yo la cuidé.
- Sé que está bien. Acabo de sentirla bajar de con el Sanbocho y…
Cassius lanzó un grito de exasperación.
- Arghhhhhhh no entiende! Como es posible? ¡!
- Que cosa? – pregunto Shaka curioso
- Según entiendo, los caballeros de bronce mataron a Argol, y Spartan logro apenas sacar a Shaina con vida, pero Seiya sigue vivo…
Shaka no tardó mucho en adivinar hacia donde iba todo eso.
- No es cierto! Es mucho más necia de lo que creí! – exclamó
- No lo sé con seguridad, pero estoy casi seguro de que sí. Fue a pedirle permiso a Phaeton para tomar su revancha.
Shaka tuvo que respirar muchas veces para intentar calmarse. Hasta donde quería llegar? Seria cierto lo que Cassius había insinuado?
- Te importa mucho lo que le pase, verdad? – pregunto Cassius a Shaka – A mí también.
Shaka se quedó en silencio. Le importaba?
- Te sugiero que si vas a hacer algún movimiento sea rápido, antes de que cometa alguna otra estupidez.
- Movimiento?
- Yo no tengo ninguna oportunidad con ella ni nada que ofrecerle – dijo Cassius tranquilamente – Pero si he de perderla, prefiero que sea con alguien que se la merezca y no con Alguien que la trata mal, se atreve a golpearla, es de menor rango y de menor edad.
Shaka cerró los puños.
- Yo sé que es lo que puedes hacer y que la va a alejar de la senda por la que va – dijo Cassius – Pero tienes que actuar rápido o de verdad va a morir.
Shaka no dijo nada mientras Cassius le explicaba su plan. Era algo arriesgado, pero si con eso le salvaba la vida….
Shaka llegó al lugar donde había sentido por última vez el cosmos de Jamian: el domador de cuervos, justo cuando vio a Shaina caer al precipicio. Había llegado demasiado tarde!
Miró al tan famoso Seiya quien yacía mal herido por la batalla y a sus amigos y una chica irse del lugar. El no tenía ninguna orden contra ellos, por lo que los dejo ir sin problema.
Una vez que se hubieron alejado bastante, Shaka uso su levitación para bajar al lugar desde donde la había visto caer. Suspiró derrotado. No había sido lo suficientemente rápido para detener su caída. La huella de las uñas de Shaina arrastrándose hasta el precipicio le confirmó su peor temor: Había caído hasta el fondo junto al cuerpo de Jamian. Lo menos que podía hacer era recuperar su cuerpo y darle sepultura en el santuario.
De nuevo usando su levitación, bajo hasta el fondo del barranco. Calculó por lo menos 80 metros desde el lugar de la caída y el cuerpo deshecho de Jamian en las rocas le hicieron hacer una mueca. Que desperdicio! Buscó el cuerpo de Shaina que debía estar en parecidas condiciones, pero no encontró nada.
- Que extraño. – dijo – Juraría que la vi caer por aquí.
Volteó hacia arriba para ver si estaba en el lugar correcto y vio una mancha verde a unos treinta metros por debajo de la orilla y unos diez hacia su derecha. Una gran saliente le había tapado su visión al primer momento. Se dirigió hacia allá y se sorprendió al ver que Shaina en si tenía una gran herida en la cabeza que sangraba profusamente, posiblemente de alguna roca que la había golpeado. Estaba inconsciente pero bien anclada a un pequeño orificio en la pared de piedra con sus uñas que estaban demostrando una resistencia increíble.
Rápidamente, se dirigió a ella y con mucho cuidado quitó sus uñas de la roca y la subió a tierra más firme. Aplicó su healing en su cabeza para que dejara de manar sangre y pudiera despertar. Poco a poco ella fue recuperando el conocimiento y lo primero que vio fue a un Shaka que la miraba furioso. Trató de incorporarse pero él se lo impidió.
- Condenada mujer. Esta vez estuviste muy cerca! – dijo
- Que carajos haces tú aquí? – logró articular Shaina - Te mando el Gran Maestro?
- Claro que no! Él no sabe que estoy aquí – dijo Shaka – Vine para llevarte arrastrando de ser necesario.
- Tú y cuantos más? – preguntó enojada – Donde esta Seiya?
- No tengo la menor idea.
- Y Jamian?
- En el fondo del barranco… muerto.
Shaina pateó el piso con su tacón. No solo había fallado ella, sino Jamian. Phaeton iba a estar furioso cuando se enterara.
- Hasta cuando vas a seguir con esto? – pregunto Shaka más tranquilo
- Hasta que logre matarlo – murmuro Shaina entre dientes
- Ya te dije que nunca lograras hacerlo – le dijo Shaka – Llevemos el cuerpo de Jamian al santuario y seguiremos platicando.
Shaina asintió, Shaka la ayudó a levantarse, abrió un portal hacia donde estaba su ex compañero y se quitó la capa para cubrirlo. Hizo lo necesario para podérselo llevar al Santuario. Shaka volvió a abrir otro portal al santuario y entregaron el cuerpo a los guardias para que lo enterraran.
Shaina sin decir palabra echo a correr hacia su casa pero Shaka la interceptó a medio camino.
- Te dije que seguiríamos hablando aquí – le dijo Shaka
- Déjame pasar! – ordenó Shaina. No le gustaba el tono en el que estaba hablando Shaka.
- No – dijo Shaka dando un paso hacia ella y ella retrocediendo igual – Ya es suficiente de tus niñerías.
- No son niñerías! – alegó Shaina
- Entonces como le llamas a querer matar a alguien solo porque vio tu cara. Eso es estúpido!
- No, no lo es! Es el código de honor de las Saints femeninos y….
- Y cuantas carajitas femeninas ves en todo el maldito santuario ahora que Marín de Águila es considerada una traidora eh? – grito Shaka – Cuantas? Yo te diré cuantas. Una! O sea que el maldito código de honor es mucho más importante que supervivencia de la única en su género.
- Tu no entiendes!
- No! Ya te he dicho varias veces que no entiendo! – dijo tomándole de la muñeca mientras Shaina intentaba zafarse con todas sus fuerzas. Shaka le tomó la otra muñeca y sujetó ambas con una sola mano – Pero ya va siendo hora de que lo haga.
Acercó su mano libre a la cara de Shaina, quien se retorcía para evitarlo, mas con un ligero movimiento de dos de sus dedos, Shaka logro liberar la máscara que cubría el rostro de Shaina. Shaina bajo inmediatamente la cabeza, logrando que su alborotada melena verde la cubriera, pero con los mismos dedos, Shaka le alzó la cara con gentileza y finalmente pudo observar el rostro de Shaina de cerca, de frente y sus enormes ojos color esmeralda.
