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Capítulo 10 ….. "Padre"

Caminaba a paso lento por el muro, le gustaba mucho apreciar la dualidad del lugar. Ese enorme muro hecho de madera, piedra, acero y cemento marcaba una gran diferencia. En su interior se encontraba una pequeña ciudad, de construcciones modernas, luz eléctrica, agua potable y gente devota a la iglesia, llena de vida y esperanza. Y fuera de él… la antigua ciudad de Berck, devastada por guerras, desastres naturales, enfermedades y demás calamidades, llena de edificios viejos y casas abandonadas, cubiertas de maleza y polvo.

El muro era una clara división entre la vida y la muerte, entre el pasado y el presente.

Mientras caminaba se preguntaba, ¿él se encontraba en el centro de esta dualidad?, ¿o era él quien la provocaba?

*****…..*****…..*****

Ya era de noche cuando el padre llego al vaticano, cuna del poder y fe en su orden, El hombre fue alojado en una casa a dos cuadras de la capilla Sixtina, la humilde choza tenía más de treinta habitaciones y una gran cantidad de sirvientes, listos para atenderle.

Molesto aventó la maleta a la cama, ¡no tendría por qué estar ahí!, ¡ese no era su lugar!, se despojó de su sotana, quedando con un pantalón de mezclilla y una camisa blanca, no necesitaba nada más. Decidió cenar y acostarse temprano, algo le decía que el día de mañana sería muy problemático.

La cena no fue de su agrado, todo le resulto seco e insípido, y la compañía (tres templarios acudieron a cenar con él) peor, por horas escucho las grandes proezas de sus viejos conocidos, eran las cuatro de la madrugada cuando finalmente logro retirarse a descansar. Se tumbó en su cama mirando su mano, una sonrisa sincera se formó en su rostro, cerró los ojos recordando el momento…como deseaba volver a hacerlo, tocar todos los días esas finas hebras de cabello cobrizo, pero, por desgracia…no podía hacerlo.

Cansado se hecho a dormir, su sueño no fue nada placentero, el miedo y la incertidumbre le consumían, solo suplicaba que el menor hiciera caso de sus advertencias.

*****…..*****…..*****

La guardia era monótona, caminar en círculo todos los días, sin nada más que hacer, aburría a sus compañeros…pero a él no, le fascinaba el silencio y la paz que reinaba, prefería mil veces eso a tener que cumplir con… "su deber", un deber al que su familia fue condenada por uno de sus antepasados.

Continúo su recorrido…solo, sus compañeros se habían marchado a dar una vuelta por la ciudad, él no se negó a suplirlos, prometió llamar de ser necesario. Las estrellas brillaban y el silencio era abrumador, pero eso no importaba, la calma era muy apreciada para ese templario…por desgracia no duro.

*****…..*****…..*****

La Capilla Sixtina era una de las estructuras más hermosas en toda la tierra, miles deseaban conocerla, y millones vivir bajo su muro protector…pero el padre Tomas lo único que deseaba era alejarse de ahí.

El hombre caminaba, a paso lento, por un enorme pasillo, adornado con pinturas renacentistas y jarrones de porcelana, escoltado por dos jóvenes templarios. Llego a una enorme puerta de roble blanco (adornada con el relieve de un ángel femenino), los jóvenes le abrieron la puerta y él ingreso con paso firme.

Era una sala inmensa, bellamente decorada, con un hermoso candelabro de cristal cortado, esculturas de los siete arcángeles por toda la sala, plantas exóticas y unos incensarios de oro que desparramaban un aroma muy sutil. Una enorme mesa de cristal y madera blanca se encontraba en el centro, rodeada por 183 cardenales, vestidos de purpura y rojo, de distintas edades y razas. El ojigris soltó un suspiro molesto, todo el conclave estaba reunido ahí.

Los cardenales clavaron sus ojos en el sacerdote, algunos lo miraban curiosos, otros asombrados y uno que otro con indiferencia. Pero ninguna de estas miradas le importaba, la única que contaba provenía de una figura vestida de blanco y oro, de unos ojos azul profundo, tan fríos como los de él. Se adentró con paso firme, saludando en voz baja a los cardenales, muy a su pesar se vio en la necesidad de acercarse al hombre vestido de blanco, logro percibir una mirada burlona cuando se tuvo que hincar para besar el anillo del pescador.

-Su Santidad…es un honor el volver a verle.

-Messie Tomas…un placer verle, nos alegra que aceptara la invitación, por favor tome asiento, cardenal Soto, le molestaría.

-No, su eminencia.

Un hombre de unos 50 años se levantó, dejando vacío el lugar derecho frente al Papa. Tomas ocupo el lugar…conque quería verle de frente eh, bueno, eso no le molestaba.

-y dígame messie, ¿Cómo se encuentra mi sobrino? ¿Espero no le defraudara?

Tomas sonrió mordiendo su labio, - claro que no su santidad, el chico es hábil y brillante, digno representante de la familia Guisa, debe sentirse muy orgulloso de él.

-y pese a ello…me pidió retirarlo de su tutela, reclamo con un deje de desprecio.

-como le explique en mi carta su santidad…Jedan resulto ser todo un prodigio, yo…no tengo nada más que enseñarle y tenerlo bajo mi tutela…bueno, sería un desperdicio de talento.

-valla, ¡debe ser un verdadero genio!… ¡¿si aprendió todo lo que una mano ejecutora puede enseñarle en menos de un año?!

-Así es su santidad (Tomas no lo dejo terminar) -Jedan avanzo a pasos agigantados, sorprendiendo este pobre viejo, pero era de esperarse…proviene de una gran familia.

La burla y adulación se encontraban perfectamente mezclados en cada oración del sacerdote. Por un lado los cardenales agradecían fascinados el tener semejante prospecto, el chico debería ser todo un genio si el mismo Torquemada lo recomendaba.

Pero para el Papa…bueno, conocía muy bien a Tomas, no hacía falta que dijera nada más para saber que se estaba burlando de él.

-pero su santidad ya lo sabía, hablo con sorna- después de todo accedió a la petición de este pobre sacerdote.

Un brillo de Odio apareció en los ojos azules… ¡Ese maldito!... ¡claro que accedió!, su amenaza en esa carta era muy clara; Sí, estaba llena de halagos y felicitaciones, pero… ¡Todo era mentira!, porque entre líneas…bueno, más claro ni el agua. "Lévate a tu sobrino de aquí o sufrirá un terrible accidente", una amenaza sutil y precisa.

El Papa no dudo en obedecerle, ese maldito no dudaría en cumplir su amenaza, y apreciaba demasiado a su sobrino como para arriesgarlo.

-le aseguro mi señor que Jedan puede iniciar su viaje, es un templario nato, no tendrá ningún problema (a menos que se encuentre con alguien más fuerte, pensó).

-ya veo…gracias messie.

Una tenue sonrisa se formó en los labios del ojigris… ¡AH! como le gustaba ganar.

Por desgracia esto no duro mucho, una cubetada de agua fría le cayó tras oír su nueva orden…esto era una maldita pesadilla.

*****…..*****…..*****

Sus ojos casi se salen de la impresión…no…no… ¡¿estaba soñando?! ¡¿Lo que sus pupilas le mostraban…era real?!… ¡¿dragones?!… ¿esos eran dragones?

Dos imponentes colosos se acercaban a la ciudad.

El joven templario no sabía cómo actuar, su deber era sonar la alarma…pero. Tomo un gran respiro antes de actuar, con agilidad felina trepo una de las torres, saco su lámpara y empezó a hacerles señas… rezando por que las vieran.

El cielo pareció escuchar sus suplicas, uno de los dos reptiles (el brincador de nubes) lo diviso, le hizo una seña a su compañero y ambos se acercaron, transformándose frente al chico. Esto sorprendió mucho al chico, había escuchado historias de sus antepasados, pero jamás creyó verlo, tomo una gran bocanada de aire y bajo a hablar con ellos.

Los híbridos le miraban desconfiados, incluso se alejaron un poco, el chico no lo tomo a mal, tenía que apresurarse antes de que los demás regresaran.

-buenas noches, saludo cortes, sus interlocutores no respondieron, -escuchen, es muy peligroso para ustedes estar aquí, lo saben, ¿verdad?, los reptiles asintieron,-entonces, deberían de marcharse, si los demás los ven, no dudaran en atacar, no pueden estar.

-era nuestro hogar, hablo el brincados de nubes- nuestra aldea, aquí convivimos con nuestra familia…nosotros…solo deseamos verla una vez más, hablo con voz triste.

El chico los miro dolido, se veían cansados y hambrientos, tenía planeado sugerirles que fueran a la ciudad desierta, les llevaría comida, ya se las ingeniaría para bajar a hi, después encontraría una manera de adentrarlos a la ciudad, sin que nadie los vieran, después de todo ellos eran muy parecidos…muy parecidos.

Por desgracia el destino no quiso que fuera así (yo culpo a la escritora¬¬). Sus compañeros regresaron más temprano, decidieron que no era justo, siempre dejaban al chico solo, patrullando, ya que no pasaba nada interesante, pero ese día.

-Hey Tomas te trajimos algo de co…

Las palabras murieron en la boca del templario, los hombres miraron asombrados a las dos creaturas aladas parada frente a su compañero. El mayor de los hombres no tardó en reaccionar, desenfundo su revólver y comenzó a disparar, intentando no herir al chico…el cual suponían estaba aterrado.

Fue el disparo lo que saco a Tomas de su ensoñación, el chico alcanzo a brincar antes de que el pesadilla lo golpeara con su cola.

-¿Tomas estas bien?, uno de sus compañeros corrió a auxiliarlo

-Si…no…esperen ellos no…

¡GRRRRRRRRGH!

Un fuerte rugido cimbro la tierra; debió suponer que esos humanos le atacarían…como todos los que se encontraban. Un enorme dragón carmesí salió a la escena, al diablo con lo de entrar a escondidas, ese era su hogar y no volverían a arrebatárselo. Su compañero no tardo en transformarse y ayudar en la lucha.

-¡NO! ¡BASTA NO PELEEN!

Los ojos grises miraron horrorizados el principio del fin, ninguno de los dos bandos le escuchaba.

*****…..*****…..*****

¡MALDITO! ¡MIL VECES MALDITO!

El sacerdote se encontraba furioso en su habitación, la rabia le estaba consumiendo. Ese estúpido Papa, ese maldito conclave…es que no entendían, él no quería volver a luchar, no deseaba pasar por eso nunca más…y menos con él.

Suspiro derrotado, no podía negarse, tenía que cumplir con su deber…solo suplicaba que su segunda carta llegara.

Y rogaba a Dios que así fuera.

*****…..*****…..*****

La gente mira horrorizada como los templarios intentaban detener a los dragones. La alarma había sonado y todos intentaban ingresar al buque subterráneo para protegerse.

Tomas intentaba detenerlos, el chico les suplicaba a sus compañeros que pararan, pero estos no le escuchaban, incluso algunos le llamaron traidor. Grandes ráfagas de aire y fuego, golpeaban el muro, cortesía de los dragones, algunos templarios intentaron derribarles con armas de fuego, pero las balas rebotaban en sus escamas, dando a conocer que eran dragones de gran antigüedad y poder.

-¡maldición!... ¡usen las ballestas!, ordeno el capitán.

-¡si señor!

Dos templarios corrieron a las torres, tomas los siguió, si usaban eso los dragones morirían.

El brincador de nubes comprendió su estrategia, voló sobre una de las torres y comenzó a agitar sus alas con fuerza, el viento que estas producían comenzó a tomar forma, grandes navajas de aire se fueron a estampar contra la estructura, provocando que enormes bloques de cemento salieran volando. Su compañero no tardo en ayudarle con sus bolas de fuego. En poco tiempo tres de las cinco torres fueron reducidas a escombros.

Brincador se acercaba a la cuarta torre, el dragón esquivaba los misiles y granadas, las cuales si le lastimaban, ya tenía una pata dañada y sangrando. Sus ojos amarillos se clavaron en su objetivo, la torre estaba frente a él.

Uno de los templarios llego a la ballesta, coloco la flecha en el cañón (una enorme vara de metal negro, con una punta de plasma, en la cual descansaba un poderoso láser), activo el arma, lo cual ocasiono que la punta se alargar y comenzara a dar vueltas como un taladro, apunto y disparo. La flecha salió contra el brincador, el reptil la vio venir y alcanzo a esquivarla, aunque si alcanzo a lastimar su costado izquierdo.

Molesto el dragón comenzó a atacar con más furia, sus cortes de aire crecieron, siendo más destructivos y peligrosos…también se salieron de control.

¡SPLAS!

Varias ráfagas de aire, cortaron no solo la torre, estas siguieron hasta la ciudad derribando algunos edificios. Los gritos de terror no tardaron en llegar a oídos del ojigris .El templario observo como algunos edificios caían, lastimando a las personas, se apresuró en trepar a la torre y llamo al dragón, intentando calmarle.

No había rastros de razón en esos vipedinos ojos…solo rabia. Las pupilas afiladas eran una clara muestra de que su lado animal era el que gobernaba.

¡GRARRRRRRRGH!

El brincador comenzó a girar, creando una especie de tornado. Tomas lo miro asustado, ese ataque no solo destruiría la torre…seguiría hasta la ciudad y ocasionaría un grave daño. El chico no lo pensó dos veces, tomo una flecha y la coloco en la ballesta, amarro una cadena al gatillo y se paró frente al arma, desenfundo una magnum y comenzó a dispararle a l dragón, buscando llamar su atención.

Su intención no era matarle, solo buscaba herirlo (…o.O) y asustarlo, tenía todo calculado, los había visto en movimiento, era rápido y esquivaría la flecha sin problemas, cuando girara el atacaría la herida en su costado, obligándole a aterrizar en la ciudad en ruinas, saltaría hasta ahí y buscaría hacerlo entrar en razón…por desgracia no fue así…el chico no previno la intervención de sus compañeros.

El dragón se lanzó en picada, dispuesto a terminarlo, Tomas giro y aventó la flecha… Si, podía esquivarla sin problemas, o almenos eso pensó. Antes de poder girar dos cadenas se atoraron en sus patas traseras, frenándolo por unos segundos…sus últimos segundos.

Logro sentir una extraña navaja perforando su piel, rasgando su carne, perforando sus huesos y atravesando su corazón, soltó un último suspiro y miro a su viejo amigo…después todo se volvió negro.

El pesadilla Monstruosa miro horrorizado como su compañero caía pesadamente en el muro, destrozando gran parte de este. Un fuerte dolor en su pecho lo invadió, acababa de perder a su último camarada. El fuego en su interior comenzó a crecer, sus ojos se tiñeron de rojo mientras su respiración se aceleraba, lanzo un fiero rugido y se arrojó contra los sujetos que sostenían la cadena.

Eran dos jóvenes inexpertos, no mayores que Tomas. Los chicos esquivaron la llamarada y se prepararon para la pelea. Uno de ellos recogió la enorme cadena y comenzó a girarla…sin la necesidad de tocarla, con el látigo de acero intento domar a la bestia. El pesadilla esquivaba los ataques…así como las enormes rocas que el segundo le arrojaba…ese chico sí que era fuerte.

Llevado por la ira y odio, decidió terminar rápido, incendio su cuerpo y se aventó en picada. La cadena comenzó a formar un remolino a su alrededor, mientras una enorme roca era levantada para aplastar su cabeza. El pesadilla sonrió complacido, aumento su velocidad, antes de que la prisión de acero se cerniera sobre él…cambio de forma, un joven de cabello rojo broto de las llamas, escapo con facilidad de la red de acero y se dirigió contra su oponente, lo sujeto del cuello, estampándole en el piso, y arrojo una gran cantidad de fuego a su rostro.

El templario no tuvo tiempo de gritar, el fuego lo consumió con rapidez… ¡NO! su compañero intento ayudarle, pero el pelirrojo se vio más hábil, con agilidad felina brinco detrás de su oponente, incrustando sus garras en su espalda y perforando sus pulmones, la sangre no tardo en brotar de la boca del chico.

Los ojos rojos miraron como se acercaban los demás templarios a luchar con él, lanzo un rugido y continúo con la pelea.

Tomas miraba desde la torre, el chico se había congelado al ver como el brincador caía inerte al muro…no, él no quería matarlo… eso no tenía que haber sucedido ¡AGHHHHH!, los gritos de sus compañeros le regresaron a la realidad, giro la vista para ver lo que sucedía. Los templarios intentaban dañar al dragón en sus puntos vitales, buscaban su punto ciego, dañar su equilibrio con el ruido, atacar su garganta, todo lo que el libro de los dragones decía, pero…este reptil sabía esquivar muy bien sus ataques, tenía mayor rapidez y fuerza, aparte...la ira que sentía en ese momento era un excelente impulsor.

La gente miraba horrorizada como los templarios caían uno a uno, bajo las garras de ese demonio de fuego. La noche comenzaba a terminar y el frio dela madrugada le calaba los huesos, pese a ello no se retiraban, se habían congelado en su lugar, mirando la pelea que marcaría su destino.

El instructor y jefe del muro fue el último en caer, un hombre de unos 50 años, el hombre manejaba el agua a su antojo, había intentado ahogar al dragón creando una burbuja en su cara, pero no lo logro, el pesadilla aumento el nivel de sus llamas y evaporo con mucha facilidad el agua, lo último que alcanzo a sentir el hombre fueron las garras calientes perforando su cuello.

Pero su ira no termino ahí, quería que esos humanos sufrieran lo que él sufría, el miedo de ser atacado sin ningún motivo o razón. Se transformó en el reptil alado y comenzó a arrojar sus bolas de fuego directo a la ciudad. La gente corría asustada, sin templarios protegiéndola se encontraban a merced del dragón, prácticamente estaban encerrados en la olla…y el fuego llegaba a quemarlos.

No supo bien lo que sucedió, pero logro sentir un fuerte golpe en su mandíbula que lo hizo tambalearse y caer, al levantarse vio al chico de cabello plateado parado frente a él, con su gabardina blanca mecida por el viento y en posición de pelea.

-¡Vete!, ordeno el joven (aunque parecía más una súplica)-no tienes nada que hacer aquí…ya no….por favor vete.

Era cierto, ya no tenía nada, solo se encontraba en ese lugar por las suplicas de su compañero, el brincador quería ver de nuevo su antiguo hogar, donde fue feliz con los humanos antes de que las guerras empezaran de nuevo. Se maldijo mentalmente, jamás debió de acceder a esas suplicas, tenían que haber permanecido ocultos, como lo habían hecho hasta ahora, así…así el estaría a su lado.

La mirada que le dio lo devasto, era claro que no tenía planeado retirarse. –Por favor…no quiero luchar contra ti. El joven comenzó a retroceder, mientras el reptil se acercaba amenazante.

Este humano era más ágil, esquivaba sus ataques con facilidad, y lo peor, lo estaba obligando a retroceder, pese a que él era el atácate, pero también, tenía algo muy especial, su aroma y mirada…algo le decía que no era humano…al menos no por completo.

Molesto incendio su cuerpo, no se dejaría vencer tan fácil, arrojo una dentellada falsa, cuando el chico la esquivo ataco con la cola envuelta en llamas, esta dio de lleno en el hombre del chico, el cual alcanzo a sostenerse y no caer, la flama comenzó a quemar su ropa, en poco tiempo la prenda se redujo a cenizas. Los ojos carmesí se abrieron sorprendidos, la carne…la carne del joven no se quemaba, Tomas hizo un giro, sujeto al pesadilla de la cola y lo arrojo a los restos de una de las torres.

Se levando adolorido…y sorprendido, el brazo del chico se encontraba en perfecto estado, no había rastros de alguna quemadura.

-por favor…vete, volvió a suplicar.

Por un momento estuvo a punto de obedecer y marcharse, pero al girar la vista y mirar el cadáver de su amigo…a donde iría, ya no tenía a nadie, ni nada, para que huir…no, si caería seria luchando.

-Grrrrrrrg…. ¡JAMAS!

Se arrojó contra el humano mientras cambiaba de forma, coletazos, zarpazos, llamaradas, Tomas las esquivaba todas.

El amanecer llego, la gente miraba espantada al último templario en pie, luchando contra ese demonio de fuego.

-a…ayúdenle…ayúdenle.

Con la luz del día los habitantes recuperaron un poco de valor, suplicaron a la escasa y pequeña policía local que ayudaran al joven que luchaba por ellos. Los oficiales titubearon algunos minutos antes de acceder a las suplicas del pueblo…grave error.

Con una puntería terrible, pero buenos rifles, comenzaron a disparar, intentando herir al joven pelirrojo, las balas daban en las esquinas del muro, o lo sobrepasaban, tres casi le daban al pobre templario.

El muchacho se giró y les hizo señas para que se detuvieran, pero no por temor a que lo lastimaran…bueno, en parte sí. Era más bien miedo a lo que el reptil pudiese hacer en su contra…y por desgracia este reacciono. Dio un giro y arrojo una bola de fuego a la gente, Tomas miro horrorizado como el proyectil se impactaba en tres oficiales, que no tardaron en prenderse.

-¡NOOO!

El grito del chico fue música para sus oídos, ahora sufriría lo que él al perder a sus seres queridos. Se transformó y hecho a volar, comenzó a arrojar fuego a diestra y siniestra escuchando el grito de los humanos.

El templario no tardó en reaccionar, corrió a la última torre y preparo la ballesta, se hizo con una granada de luz, amarro una cadena a la flecha y la ato a su muñeca, coloco la espada en su boca y disparo, la flecha salió a gran velocidad, jalándolo con ella.

Podía sentir como el aire rasgaba su cara mientras avanzaba, tomo su espada y corto la cadena, parándose con trabajo en el proyectil, su objetivo se encontraba al frente, con maestría corto la flecha y se hizo con la punta.

Una luz brillante lo cegó, después logro sentir un pinchazo en su cuello…como una ligera briza, en cuestión de segundos todo se tornó negro.

La gente miraba asombrada como caía el cuerpo del reptil…en dos partes, seguido por el cuerpo del joven templario.

Si en algo no se equivocaba la gente al referirse a estos soldados de Dios, era en su resistencia…en especial este. El chico cayo en unos cables (los cuales por fortuna no tenían luz), reboto y se estampo contra un auto, se paró escupiendo un poco de sangre y tambaleándose, todo estaba borroso, podía escuchar las sirenas y los gritos de la gente, comenzó a caminar agarrando su costado, estaba seguro de haberse roto algunos huesos, llego hasta la cabeza del dragón y lo contemplo en silencio, cayo de rodillas al suelo y comenzó a llorar…esto no tenía que terminar así.

*****…..******…*****

El palacio de Castel Gandolfo lugar de descanso del Papa, la hermosa edificación se encontraba rodeada de armas…y templarios.

Tomas caminaba por sus jardines, de muy mal humor, había sido invitado a un desayuno en el lugar y no se podía negar.

-Messie Torquemada Bon jour.

-mmm….su santidad

-Por favor tome asiento.

Los hombres se sentaron en la terraza a contemplar el paisaje, en breve fueron atendidos.

-espero le agrade al desayuno, no sé muy bien qué tipo de alimentos se acostumbran dar en un orfanato, hablo soberbio.

El ojigris prefirió ignorar su comentario, desearía estar desayunando en casa…algo hecho por Hipo, eso sí le gustaría.

-y dígame messie, ¿Cuántos niños habitan el lugar?

El padre tomo algunos segundos antes de contestar, posiblemente su "lindo" sobrino ya le había informado.

-dos, una pequeña de cuatro y un chico de dieciséis.

-interesante, me alegra saber que no hay muchos huérfanos, eso sería una desgracia.

-es una ciudad pequeña, no pasa de 300 habitantes y está algo alejada.

-eso tengo entendido, pero no deja de ser una ciudad importante, después de todo ahí encontramos el libro de los dragones… y fue ahí donde los últimos dos fueron eliminados, ¿no?

-sí señor.

Tenía que recordárselo, el hombre no dijo nada más, continuaron el desayuno en silencio, al terminar el papa le pidió caminar con él…solos.

-y… ¿Qué fue lo que hizo eh? ¿Por qué te hizo enfadar?

-¿perdón?

-no te hagas el tonto conmigo Tomas, tu y yo sabemos que Jedan te hizo enojar, por tal motivo solicitaste su retiro bajo tu tutela…y los dos sabemos lo que sucedería si no te obedecía, ahora te pregunto, ¿Qué fue lo que hizo?...o ¿prefieres que le pregunte a él?

-desafía mi autoridad cada minuto, es arrogante…y cruel, si me lo preguntas es un sádico más que un guerrero, no me agrada entrenar a ese tipo de personas.

El papa comenzó a reírse ante la respuesta…parecía más el berrinche de un adolecente, que una queja justificada.

-¡Por dios Tomas! acusas a mi sobrino de ser un sádico en la lucha… ¿Tú?, ¡eres conocido como el templario más sádico y cruel de la historia!…jamás dejaste con vida a alguna de tus presas, aun mujeres y niños, los masacrabas y desaparecías sus restos, no dejaste ni polvo…no me vengas con esa tontería de que mi sobrino es un sanguinario, porque no te queda.

Tomas no lo negó, era cierto, él se había buscado esa fama, ser cruel en sus caserías y exterminar por completo a sus presas, sin dejar n rastros de ellas, nada para que los científicos las estudiaran, le costó mucho trabajo alejar a todos de él…y realizar sus operaciones sin ningún estorbo.

ahora dime la verdad!, exigió el rubio.

-no quiero ser maestro de nadie, no deseo entrenar a nadie y lo sabes muy bien…por eso me aleje de este lugar y me convertí en sacerdote…y pese a ello…tú me impusiste entrenar a tu sobrino.

-es tu obligación, eres parte de esta congregación y es tu deber ayudar.

-lo hago, difundo la palabra de Dios en el pueblo.

-esa es una tontería, cualquier perico puede repetir lo que dice un libro, dar algunos consejos y ya…eso es fácil…pero no todos pueden luchar y proteger a la iglesia de sus enemigos, y menos con el nivel de tu familia.

-es por eso que me revocas los votos y me obligas a regresar al servicio.

-la decisión está tomada Tomas, volverás a ser un templario …te guste o no.

-¡ya cumplí con mi papel de guerrero!, eh asesinado a cientos, incluidos dos dragones un mago y un pooka.

-¿y eso que?, siguen existiendo cientos de esos seres, y es nuestro deber erradicarles.

-¿lo es?

-acaso te arrepientes de ser un templario (todos los días de mi vida, pensó el otro)- es tu linaje Tomas, tu familia se ofreció a ayudarnos…para pagar la terrible ofensa de tu antepasado, hablo burlón.

El ojigris lo miro sorprendido… ¿acaso él sabía?

-te enteras de muchas cosas al convertirte en Papa, respondió leyendo su mente, -como el verdadero origen de tu querida habilidad, ahora entiendo porque no se ha logrado copiar.

Tomas lo miraba nervioso, aunque no lo aparentaba claro está.

-Tal vez mi antecesor te tenía en gran estima…pero yo no. Volverás al servicio y entrenaras a nuevos reclutas…no te obligare a entrenar de nuevo a mi sobrino, es obvio que no te agrada, así que no lo arriesgare.

-pero si a otros, amenazo

-no te conviene querido, si haces una masacre de tus alumnos…bueno, me darías un buen motivo para eliminarte…y no queremos eso, ¿verdad?

Su santidad comenzó a caminar hacia la "casa", el rubio se retiró sonriente, dejando atrás a un molesto padre, esto estaba mal…realmente mal.

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Era lo menos que podía hacer por ellos, no deseaba que sus cuerpos fueran triturados y usados para experimentos. Por fortuna el Papa Ricardo era un buen amigo de su familia, no dudo en complacer el capricho del joven dándole los cuerpos delos dragones como trofeos. Les realizo un funeral decente, quemo sus restos en la playa (algo complicado) y después llevo sus huesos a una cámara, por alguna razón los huesos de los dragones siempre perduraban, los científicos les molían y realizaban algunas medicinas con ellos, pero el chico no quería eso. Construyo la cripta cerca del muro, una tumba subterránea, arriba creo una casa y una diminuta iglesia la cual ocupo por un tiempo antes de partir a su viaje de casería, se aseguró de que nadie profanara la tumba y se marchó.

Por más de veinte años se dedicó a cazar a todas las demás razas, erradico vampiros, orcos, Trolls, todo lo que el consideraba extremadamente peligros…no solo para los humanos. Era un feroz guerrero, valiente y eficiente, pero sus métodos…en poco tiempo sus compañeros comenzaron a temerle, ya que en las batallas era muy cruel con sus presas, las erradicaba por completo, sin dejar ni rastros de polvo, si alguno de sus compañeros intentaba detenerlo, bueno…terminaba muy mal herido.

Debido a esto su santidad le ordeno cazar solo…y fue aquí donde se puso verdaderamente a trabajar. En esta ocasión se dedicaba a cazar absolutamente todo, desde una simple hada hasta un grifo, el vaticano ya ni siquiera enviaba emisarios a buscar sus presas, sabían de antemano que él no dejaba nada.

Cuando considero que su deuda estaba saldada…se retiró, lo único que deseaba ahora era un poco de paz. Regreso al lugar donde fue nombrado mano ejecutora y se ordenó como sacerdote, comenzando una vida tranquila…almenos así fue…antes de conocerla.

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Regreso a su "hotel" maldiciendo a todos los infiernos, habidos y por haber, ya decía él que ese nuevo Papa se estaba tardando mucho en molestarlo. Comenzó a empacar sus cosas, quería regresar a su casa cuanto antes, entro al baño por unos objetos, conociéndole lo llamaría de nuevo para seguir humillándolo, lo mejor sería largarse cuanto antes. Al salir encontró un sobre café sobre su cama… ¿qué raro?, no recordaba haberlo visto…esperanzado se apresuró a abrirlo, comenzó a leer, gracias al cielo su segunda carta había llegado a su objetivo, finalmente logro sentir un poco de paz…pero esta no duro mucho, ahora como se lo explicaría a su polluelo.

Unos toquidos lo sacaron de sus pensamientos, una voz le aviso que el conclave lo esperaba para asistir a misa en la iglesia de San Pedro. Bufo molesto, parece que tardaría en regresar.

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Paso más de un año en que empezó su pacifica vida, el hombre daba sus sermones y actividades dominicales en su pequeña iglesia y después se retiraba a descansar en su casa. Vivía con cuatro monjas que el vaticano envió para ayudar con sus deberes, esto no lo molesto, era agradable tener compañía, aunque en ocasiones le sacaban de quicio. Por las noches salía a caminar por la ciudad, vestido como gente normal, le gustaba ver a las personas que hace años salvo, caminar por las solitarias calles y apreciar la arquitectura del lugar. Fue una de esas noches cuando su vida cambio.

Mientras caminaba escucho unos gritos de ayuda, a pesar de vivir en una ciudad "muy segura", en ocasiones ocurría algún crimen, pero de eso se encargaba la policía local. Una hermosa chica rubia estaba siendo atacada por tres finísimos caballeros, como todo buen hombre de Dios no dudo en ayudarle, salvando a la damisela en apuros y escoltándole hasta su casa. El asunto no tomo importancia para él, pero si se sorprendió al verla al otro día en su iglesia, podía jurar que nunca la había visto por ahí. La chica comenzó a ir todos los días, esperaba a que terminara y se acercaba a platicar con él, y así lo hizo por más de un mes.

Con el paso del tiempo la joven comenzó a acompañarle en sus caminatas nocturnas, preguntándole todo el tiempo como era el mundo detrás del muro y si era verdad todos los rumores que corrían sobre las extrañas creaturas.

Tomas le contestaba, diciendo solo lo que la chica necesitaba saber, en ocasiones le describía los lugares y su gente, así como algunas costumbres. En poco tiempo se volvieron amigos, y con el paso del tiempo el ex templario cayó bajo sus encantos…no es que opusiera mucha resistencia verdad.

El hombre sabía que eso estaba mal, realmente mal. ¡Por Dios, él era un sacerdote!, se supone estaba casado con la iglesia, intento negarse ese sentimiento por mucho tiempo, incluso dejo de ver a la chica…pero como siempre los sentimientos le ganaron a la razón. En unos días el voto de celibato era mandado al diablo, comenzó una relación secreta con la chica (uy que raro, como si eso no pasara ¬¬) experimentando una gran felicidad, prácticamente se sentía en el paraíso.

Pero sabía de antemano que eso estaba mal…y deseaba arreglarlo, tenía planeado pedirle al papa que le permitiera renunciar al sacerdocio, estaba seguro de que este no se negaría, si prometía regresar a la vida de guerrero, aceptaría de momento y después buscaría la manera de huir con su "mujer".

Pero la noche en que le iba a comunicar sus planes…ella desapareció, encontró su casa vacía y nadie podía darle razón, parecía que la tierra se la había tragad; estaba por buscarla cuando fue requerido por el vaticano, el Papa había fallecido y se solicitaba su presencia con urgencia. Acudió de mala gana, le debía mucho a ese hombre y no podía darse el lujo de faltar. Por desgracia ocurrió todo un enfrentamiento tras la muerte del papa, surgieron disputas por el poder entre varias familias poderosas, todas ellas con una buena cantidad de partidarios dentro del conclave, la elección del nuevo sucesor de San Pedro tardo cerca de ocho meses, y poco falto para una guerra civil en la iglesia, pero si surgieron algunas rebeliones en pequeñas ciudades cercanas al vaticano. Tomas se vio obligado a permanecer ahí, hasta que todo termino.

Cuando finalmente un nuevo Papa fue nombrado regreso, no muy de acuerdo con la elección, ya que el nuevo sucesor y él no se llevaban nada bien, habían tenido varios roces y muchos terminaron en peleas…solo esperaba poder mantenerse alejado el tiempo suficiente para encontrar a su dama y huir.

Pero su encuentro con la mujer de sus sueños no fue como lo planeo.

Encontró una pista sobre ella, parece que alguien la había visto cerca de las fábricas, algo extraño ya que el lugar estaba casi abandonado y no tenía estructuras muy seguras, era una de las partes más viejas de la ciudad .Camino hacia los almacenes, por esas oscuras calles, mientras lo hacia sus ojos alcanzaron a divisar una silueta que salía de uno, caminaba rápido y parecía que cargaba algo. No le dio importancia y llego hasta el edificio, entro al lugar llamando a la chica, por varios segundos no escucho nada, por lo que empezó a subir, el lugar estaba desierto, se veían algunos grafitis en las paredes y botellas de cerveza, sonrió divertido, los chicos creyéndose adultos. Cuando subió al tercer piso escucho unas voces, por algún motivo su instinto le sugirió ir con cuidado…y él obedeció.

En una sala, al final, se encontraban varios hombres reunidos, todos ellos vestidos de negro, salvo dos que traían una bata blanca, los hombres bromeaban y se felicitaba por algún trabajo. Tomas se acercó despacio, deteniéndose en la puerta.

-ja, no puedo creer que resultara tan bien.

-te lo dije…son hombres a final de cuentas, ja, ja, ja

-pues yo quiero ver cuánto nos dan, estoy seguro que pagaran muy bien por el paquete.

-claro que si, después de todo lleva la sangre de un templario.

-ja, si, y no de cualquiera, lleva la sangre del héroe de esta ciudad, ja, ja, ja

-¿Qué?-

-ja ,ja, ja si, en esta ocasión la hicimos buena, creo que deberían pagar miles.

-miles no, millones, ja, ja, ja

-¡ya cállense! ¡Me provocan migraña!

-esa voz-

-lo siento querida, no te enfades, je, je

-cállate y dame un poco de esa botella.

-¿segura? acabas de parir

-cierra la boca, no he podido comer nada de lo que me gusta por el embarazo y me han tenido encerrada aquí por meses, ahora dame la botella.

-por favor cariño, tenías que cuidar la bebe, no podíamos arriesgarnos a perder algo tan valioso.

La ira se apodero de su mente, ella lo había…utilizado (uy que novedad ¬¬), todo lo que le dijo, todo lo que le hizo sentir, era mentira…solo lo había usado para procrear… ¿procrear?...entonces él… ¡tenía un hijo!

Los hombres no entendieron muy bien lo que ocurrió, la puerta fue abierta de golpe y un furioso peli plata se encontraba ahí. Desenfundaron sus armas e intentaron aniquilarlo, si bien eran buenos soldados…nada podían hacer contra un guerrero de Dios; el ojigris esquivo las balas con facilidad, sujeto a uno de su oponentes, rompiendo su brazo y apoderándose de su arma, con una puntería envidiable comenzó a erradicar a esas ratas.

En segundos la habitación se encontró llena de cuerpos y sangre, la única con vida era una hermosa rubia de ojos azules, acostada en una cama de hospital al final del cuarto. La chica temblaba aterrorizada, mirando al hombre con el que meses atrás compartió una relación ficticia, estaba por hablar cuando.

¡BANG!

Un disparo en uno de sus brazos la hizo aullar de dolor.

-¿dónde está mi hijo?, demando saber

-¡Agh!...no…yo…no

¡BANG!

Otra bala se impactó en su pierna.

-¡¿Dónde Está?!

La chica lloraba a mares, el dolor del parto y las heridas la estaban matando.

-se…se lo llevaron…no…no sé a dónde… ¡lo juro!...se lo acaban de llevar.

Sus hermosos ojos zafiros se abrieron aterrados, frente a ella se encontraba el cañón del arma, asustada volteo a ver al padre, los ojos grises que antes la miraron con infinita dulzura y adoración, ahora era dos dagas de hielo seco.

¡BANG!

La sombra, la sombra que vio alejarse, ese pequeño bulto que llevaba era… ¡su hijo! Antes de salir provoco un incendio, asegurándose que no quedara nada del lugar, esto no le tomo ni un minuto gracias a su entrenamiento, unas cuantas tuberías rotas, chispazos y presto. Bajo corriendo por el callejón dispuesto a encontrar a su bebe.

Estaba por ingresar a un área residencial cuando escucho un disparo y las sirenas de las patrullas, una persona paso corriendo algunos metros de distancia. Su estatura y complexión, esa era la persona que buscaba, no tardo en ir en su captura, lo alcanzo con facilidad, sujeto su brazo con una llave y lo estampo en el suelo, sin darle tiempo a nada.

-¿Dónde está? ¿Dónde está mi hijo?

El hombre miro horrorizado a la persona que tenía delate de él. ¡AHGGGG! una fuerte presión lo obligo a responder.

-lo…lo arroje a la basura…la policía me seguía, me dio miedo y lo arroje a la basura.

¡CRAGH! Se escuchó el crujir de un hueso, el hombre quedo tendido en el piso con el cuello roto.

Los contenedores de la ciudad contaban con un sistema de destrucción subterráneo, el fondo se abría y su contenido caía a unas afiladas cuchillas, las cuales se encargaban de pulverizar todo, convirtiéndola en confeti, después viajaban por una plancha hasta unos enormes incineradores que se encontraban bajo la ciudad, ahí eran convertidos en cenizas. Por desgracia esos contenedores contaban con un sistema para activarlos, y todo se activaba a las cinco de la mañana, cuando el hombre llego era tarde, ya pasaban dos minutos de las cinco.

Un fuerte dolor se incrusto en su pecho…no había llegado a tiempo. Camino todo el día lamentando su perdida, ¿Cómo fue tan estúpido para caer en esa trampa? ¿Cómo diablos se dejó engañar?, se supone que él era el templario más poderoso del mundo, y al muy estúpido…lo habían enculado de lo lindo, pero eso ya no importaba, el haber sido engañado ya no importaba. Lo que realmente importaban ahora eran las consecuencias de su falta. La pérdida de ese pequeño que no llego a conocer le destrozaba el alma, su hijo, un inocente, había pagado su culpa.

Al anochecer regreso a su casa, no se sorprendió al encontrar una patrulla en la entrada, parece que los oficiales se habían dado cuenta de lo que paso, entro desganado, la verdad no tenía ganas de explicar ni justificar nada ,estaba por subir a su habitación cuando un llanto lo detuvo …eso…era… ¿un bebe?

-¿y dice que lo dejaron en la basura?

-¡sí! ¡Fíjese! suerte que daba mi ronda por el lugar delo contrario estaría muerto, ya faltaba poco para que la basura fuese triturada.

-¡Virgen Santísima! ¡Qué horror!

Una de las monjas cargaba un bultito, la mujer revisaba al pequeño.

-qué raro, parece que tiene una manchita en el pecho.

Los ojos del hombre se abrieron al oír eso, entro a zancadas en la habitación, arrebatándole el pequeño a la mujer. Era un bodoque muy lindo, regordete, calvo, con mejillas rosadas y ojitos de borreguito, grandes y acuosos, pero lo que más llamo su atención fue una diminuta marca en el pecho del bebe, era una marca café claro muy parecida a una flama…la marca de nacimiento en su familia.

-padre que bueno que llego, no va a creer lo que este hombre nos dice, fíjese que, bla, bla, bla.

El ojigris no escuchaba absolutamente nada, se encontraba embelesado con el pequeño bultito de carne. Parece que Dios se había apiadado de él, permitiéndole recuperar un poco de la felicidad perdia, fue hasta que escucho las palabras "Huérfano" y "adopción" que su cerebro regreso a la realidad.

-perdón, ¿Qué dijo?

-le decía padre, que mi esposa y yo podemos adoptarle, tenemos dos hijos y uno más no sería problema, aparte me encariñe con el pequeñín, lo he cuidado desde la madrugada y…

-¡NO ESTA EN ADOPCIÓN!, aseguro mirando molesto al policía, -hizo bien en traerlo, ahora yo me ocupare de su cuidado, puede retirarse.

-pero… ¿padre?

El hombre no dijo nada más, dio media vuelta y se retiró con el pequeño, dejando a los demás sorprendidos…y confundidos.

Coloco al pequeño en la cama y comenzó a revisarlo, no tenía ningún golpe o raspón, cosa que temía por haber sido abandonado sin ningún cuidado, era muy pequeño, pero algunos bebes lo son, no tenía ninguna malformación visible, pero después le realizaría algunos estudios para comprobar que no heredara alguna enfermedad hereditaria de su madre, porque en su familia eso era raro. Se tumbó a su lado y comenzó a llenarle el cuerpecito de besos, sentía las lágrimas correr por su rostro pero poco le importaba, lo único importante es que tenía a su pequeño de vuelta, después de un rato se quedó dormido, mañana arreglaría el papeleo del pequeño.

*****…..*****…..*****

El pobre chofer miraba nervioso la entrada de la enorme librería, se encontraba esperando a Tomas…pero… ¿no se supone se quedaría para el cumpleaños del Papa?

Tomas había hecho una parada antes de avanzar al aeropuerto, quería llevarle algo a su pequeño, por lo que decidió comprarle unos libros, después de todo a Hipo le fascinaba leer, escogió algunos libros raros y exóticos, todos relacionados con la medicina, sabía muy bien que al chico le interesaba esa área, y sabía muy bien el porqué, por lo general siempre le compraba todos los libros por los que Hipo preguntaba, aunque en ocasiones le costaba mucho trabajo conseguirlos, por suerte tenía muy buenos contactos en el …exterior.

-vámonos, salió cargando cinco grandes libros.

-¿seguro señor?

-No te preocupes, no le molestara mi ausencia…aparte odio cantar las mañanitas.

No dijo nada más, entro al auto y espero a que el chofer le siguiera, comenzó a leer los libros, siempre los estudiaba antes de entregárselos a Hipo, de esa forma tenían algo de qué hablar.

¡Diablos!, de verdad detestaba la mentira que tuvo que inventar, pero si todo salia bien dentro de poco le diría la verdad, solo esperaba que su polluelo lo entendiera.

*****…..*****…..*****

Bien, parece que no dejaba de cometer estupidez tras estupidez. Después de abofetearse mentalmente, estampo su firma en los documentos que lo convertían en el tutor legal de su propio hijo.

En primer lugar, no sabía ¿Cómo se le ocurrió semejante mentira para justificar por qué no podía ser adoptado? Valiéndose de todo su ingenio y habilidad para innovar, se le ocurrió la "magnífica idea" de decir que el pequeño podía estar maldito (con los padres que le tocaron no lo dudo ¬¬) y por ende lo habían abandonado en semejante lugar. Para convencerlos se aventó todo una cátedra religiosa, astronómica y espiritista, hablo sobre antiguas costumbre, rituales, posición de estrellas, etc., etc., la mentira fluía de su boca como agua.

Los demás aceptaron su loca teoría, ¿Quiénes eran ellos para dudar de su palabra?, él era un templario experimentado que conocía el mundo…y el héroe de esa ciudad, no, lo que él decía estaba bien y punto.

Ahora tenía que asegurarse de que nadie sospechara que era su hijo, estaba seguro de que las monjas no sabían nada de su marca familiar, pero mejor no arriesgarse; las mujeres estuvieron felices de no tener que cuidar al pequeño, ya que a ninguna se le daba bien la maternidad.

En los primeros días descubrió que la paternidad…era una Joda, Hipo se despertaba en la madrugada llorando y exigiendo su atención, por lo general se callaba con la mamila, pero en ocasiones tenía que mecerlo por horas, y dios le ayudara si la leche se encontraba tenuemente fría, porque el bendito chamaco se ponía a llorar a pulmón abierto, haciendo todo un berrinche, y no paraba hasta el día siguiente. Se sorprendió mucho al ver que su hijo era de ojos verdes, cabello castaño cobrizo y con pecas, posiblemente había heredado el físico de algún pariente de su madre…por qué el carácter bueno, no había duda de que era su hijo. El mocoso era un berrinchudo, enojón y mimado…y algo agresivo, igualito a él cuando era pequeño…ahora compadecía a su padres. Pese a ello sentía adoración por su hijo, le fascinaba verlo dormir, comer, sus gestos, todo en él lo llenaba de ternura y amor.

Pero sabía que no podía mimarlo por siempre.

Cuando cumplió cuatro años decidió que era momento de entrenarlo, lo primero y lo más difícil, el pequeño tenía que ser fuerte emocionalmente.

De un día para otro Hipo se encontró solo, el pale (como él le decía) lo abandono, ya no le bañaba y daba de comer en la boca, sentándolo en sus piernas, tampoco lo cargaba llevándole de aquí para allá. Por días Hipo le siguió llorando y estirando sus bracitos mientas lo llamaba, esto fue un golpe muy duro para los dos, pero Tomas lo consideraba necesario, tenía que volverlo fuerte antes de que alguien descubriera su secreto.

Fue una etapa muy difícil para ambos. Hipo no se acercaba a las monjas, ya que les tenía miedo, pasaba la mayor parte del día en su cuarto hasta que era hora de comer, y cuando lo hacía, lo hacía en silencio, ya que el sacerdote dejo de comer con ellos. Por su parte su papá no la pasaba muy bien, le dolía mucho oír llorar a su pequeño y no poder consolarlo, abrazarlo o jugar con él, detestaba que las monjas le reprendieran por dejar un juguete tirado o regar un poco de su comida, pero no debía hacer nada, no si quería que Hipo se volviera fuerte.

A los cinco años comenzó a cultivar su mente, Hipo aprendió a leer y escribir antes de entrar a la escuela, incluso ya hablaba dos idiomas. Para los siete le enseño a cocinar, ya que quería evitar cualquier tipo de accidentes, en especial con el fuego (también quería librarlo de la mala comida de las monjas) y para los diez Hipo ya había logrado lo que a varias personas les toma toda una vida, ser independiente y autosuficiente.

*****…..*****…..*****

Cuando llego a su casa ya había amanecido, su supuesto viaje de tres días duro cinco, bajo del auto cansado, Hipo no estaría en casa, por lo que descansaría un rato antes de tener que enfrentarlo, quería hacerlo cuanto antes, estaba seguro que su pequeña falta con el Papa traería una consecuencia, por lo que lo mejor sería salir de ahí cuanto antes.

En cuanto ingreso escucho las voces de las monjas, parece que discutían por algo…que novedad, prefirió ignorarlas y subir a su habitación. Enorme fue su sorpresa al encontrarse con su ex pupilo en las escaleras… ¿Qué hacía ahí?

-Hola…maestro, lo saludo serio.

-Jedan, apretó los puños aguantando el coraje, ya decía él que no se marcharía luego, luego, -¿Qué haces aquí?, pensé que ya te habrías marchado.

-pero maestro… ¿Cómo me iría sin despedirme? eso sería una descortesía de mi parte

Empezaba a creer que ese chico era masoquista, tomo un respiro para no cometer una locura.

-ya te despediste…ahora vete

-descuide Messie…eso hare

El rubio había recibido una carta de su…tío, en esta le advertía no provocar más al sacerdote, o no respondería por su seguridad.

-pero si no le importa… "maestro" me gustaría despedirme de Hipo

Tomas detuvo su andar, de verdad ponía a prueba su paciencia

-¡NO!...yo te despediré de él en cuento regrese de la escuela… ahora ¡Largo!, amenazo con voz de ultratumba.

Jedan no se intimido, miró fijamente al hombre antes de hablar.

-no se me haría muy cortes…despedirme de esa manera…aparte, no le he visto desde que se fue con usted…así que si no le importa…le esperare, si esperaría a Hipo y hablaría con él antes de marcharse, para decirle que regresara por él en cuanto terminara su primera cacería.

Los ojos grises se abrieron asustados ¡¿Como que se fue con él?!

-¿de qué hablas?...Hipo no se fue conmigo.

-se…claro, sé muy bien que te lo llevaste para alejarlo de mí, pero ya te lo había dicho, no dejare que te quedes con él, amenazo.

La seguridad con la que el rubio hablaba…no, no mentía. Empujo al chico y bajo las escaleras, entrando en la habitación donde las hermanas discutían. Las mujeres callaron de golpe al verle.

-¿qué es eso de que Hipo no está?, demando saber

Las monjas se miraron entre si antes de responder

-pero señor…él…él se fue con usted… ¿no es así?

-¿conmigo?

-¡así es!, Jedan apareció a su espalda, -Hipo desapareció el mismo día que usted, él se fue en el auto contigo, es claro que te lo llevaste.

No, claro que no, si le llevo a la escuela y le advirtió alejarse de Jedan pero eso fue todo, después no supo nada más del castaño.

El templario lo miraba sorprendido, podía jurar que el sacerdote se lo había llevado…para alejarlo de él, incluso se lo aseguro a las hermanas (claro que omitiendo algunos detalles) pero…ahora…viendo al reacción de su tutor…se había equivocado.

¡Woahoo! ahora si podían jurar que habían visto todo.

Los ojos grises, siempre fríos e inexpresivos se encontraban llenos de…miedo. Cinco días…su polluelo llevaba perdido cinco días…y él ni enterado; sin decir nada salió directo a la escuela, tenía que encontrar a Hipo…tenía que encontrar a su hijo.

*****…..*****…..*****

Y se acabó ^.^

En el próximo tendremos…lo que necesita todo buen fic… ¡SEXO! *o*

Y posiblemente después un velorio, porque cuando papi se entere, je, je….ósea que preparen su café.

Dato extra:

Tomas de Torquemada fue un inquisidor español (el más cruel si me lo preguntan), confesor de la reina Isabel.

Casa de Guisa, fue una familia noble francesa, que participo en las guerras de religión de ese país, ganando gran prestigio y poder. Fue fundada por Claudio de Tolena.