Hola, aquí tenéis un nuevo capítulo dedicado para tod s l s lectores que seguís mi historia y me apoyais dejándome vuestros comentarios que me gustan mucho. Bueno, no me enrollo más. Disfrutadlo como yo lo he hecho, creo que os sorprenderá y os gustará.
Los personajes pertenecen en su mayoría a Stephenie Meyer pero la historia es totalmente mía.
Capítulo 10
Emmett Clark
Estoy ansioso, solo tengo ganas de ver a Rosalie, miro a mi alrededor intentando encontrarla. Sé que está en este local y necesito urgentemente verla, hablar con ella. Ha estado ignorándome durante todos estos días, ni llamadas ni más whatsapps. Es muy extraño lo que está sucediendo. No recuerdo haber hecho nada para cabrearla y estoy hasta las narices de llamar sin parar y no obtener respuesta. Veo como Edward va directo a la barra y Jasper tranquilamente deja si chaqueta sobre el respaldo de la silla. No deja de sonreír y mira también hacia la barra. Sigo su mirada y veo a la chica pequeña que está detrás de la barra. Nunca antes se había fijado en una chica así. Es tan… diferente. Pero me alegro por él, seguro que al menos le hace caso no como a mí la rubia…
Hemos estado intercambiando fotos, mensajes y hablando mucho mientras ella ha estado fuera de Portland y luego me ignora totalmente. Eso no me lo hace nadie y mucho menos ella. Sí, me trae loco, pero no voy a dejar que se ría de mí. Siento una gran contradicción dentro de mí, quiero ignorarla para que vea lo que se siente pero al mismo tiempo quiero tomarla entre mis brazos para que sepa que nunca podrá escapar de mí. Rosalie, me estás volviendo loco.
Alguien toca mi hombro, me doy la vuelta con la tonta esperanza de que sea Rosalie pero me equivoco cuando veo a una pelirroja prácticamente perfecta sonreírme mientras acaricia mi brazo. En otro momento seguramente me hubiera lanzado a por ella pero ahora solo tengo una cosa en mente, Rosalie.
-Lo siento, estoy acompañado- digo mirando a Jasper que me está ignorando completamente. Genial, sin su ayuda el truco de "soy gay" no funcionará.
-Yo te veo muy solito- dice acercándose a mí como una gata en celo. Intento apartarme y entonces algo llama mi atención. Un cabello rubio recogido en una cola alta brilla detrás de la barra aunque todo esté bastante oscuro.
Mi corazón empieza a latir descontrolado y sé que es ella. La mujer que me ha quitado el sueño estos últimos días. Me aparto bruscamente de la pelirroja qe me mira extrañada.
-Tengo a una mujer maravillosa, lo siento pero ella es la única- me alejo y me acerco lo más rápido que puedo a la barra.
Veo que Edward está hablando con la amiga de Rosalie, estaban juntas aquí la primera noche que las vimos así que sé quién es esa chica. No he investigado porque parece que el interesado en ella es Edward. No me meto en eso. Miro fijamente a Rosalie, aunque va vestida de forma casual es la mujer más sexy y hermosa que hay esta noche aquí. Joder, ¿por qué me rechaza?
Levanta la cabeza y me mira, sus ojos y los míos se quedan conectados pero soy consciente de que se le cae lo que tiene entre las manos. La he puesto en alerta, eso me gusta. Al menos ahora sabe que estoy aquí y seguro que también sabe que estoy muy pero que muy cabreado.
Intenta disimular y hacer como que no me ha visto, pero es tarde. La he pillado mirándome y he visto su cara de susto cuando se ha percatado de que me estoy acercando. ¿Es posible que me tenga miedo? No he sido brusco con ella aunque ahora mismo no sé si podré contenerme, al menos lo intentaré. No quiero alejarla aunque se merece ver como lo paso bien con otra, me siento incapaz de acariciar o besar a otra mujer teniéndola a ella tan cerca, porque a la única mujer a la que deseo y anhelo está detrás de esa barra, ignorándome o al menos intentando ignorarme.
Me pongo frente a ella sin dejar de mirarla, intenta irse hacia otro lado de la barra pero soy más rápido que ella. La tomo por la muñeca reteniéndola en el sitio.
-Estoy trabajando- dice con un tono bastante brusco. Algo se está rompiendo entre nosotros y no lo voy a permitir.
-Y yo te he estado llamando todos estos días. Creo que merezco una explicación- intento no sonar brusco pero no me ha salido demasiado bien.
-No te debo ninguna explicación, simplemente no quiero seguir conociéndote- ¿qué? Esto debe ser una broma de muy mal gusto. Ella no quiere nada conmigo y yo quiero todo con ella. Me inclino sobre la barra y pego mi boca a su oído.
-Rosalie- susurro haciendo que mis labios rocen el lóbulo de su oreja. Siento como ella se estremece ante mi contacto y sé que me está mintiendo. Lo que su boca dice no corresponde con lo que siente. Esto me da un poco de esperanza, no me voy a rendir sin haber peleado hasta el final por ella.
-Por favor Emm- la cosa parece que va bien, me ha llamado Emm y eso solo lo ha hecho en las ocasiones en que se alegraba de saber de mí.
-Hablemos por favor, dime que pasa porque no entiendo que puedo haber hecho para que ahora me apartes Rosalie. No puedes alejarme ahora, estoy totalmente enganchado a ti- digo sinceramente mientras me alejo un poco de ella. Si es necesario utilizar mi cuerpo para convencerla lo haré pero no me parece de esas. Y eso es justamente lo que me atrae de ella. Me mira a los ojos en todo momento aunque sé que también admira mi cuerpo disimuladamente.
-Yo necesito saber la verdad Emmett- dice mi nombre completo, ahora la cosa no pinta bien. En lugar de avanzar acabo de retroceder. Debería haberme quedado lo más pegado a ella que me ha sido posible porque esta maldita barra separa nuestros cuerpos. Si no hubiera nadie lanzaría lejos todo lo que hay sobre la barra, sentaría a Rosalie sobre ella y me metería entre sus piernas pegando mi cuerpo completamente al suyo. ¡Basta! No puedo seguir por ahí o me pondré duro en un abrir y cerrar de ojos.
-Siempre he sido sincero contigo, en todo momento. Podría haberte ocultado como conseguí tu teléfono y no lo hice. Podría haberte escondido quién era y tampoco lo hice. Hasta te confesé que me encantaría poder saborear tu cuerpo y disfrutar de él. Joder Rosalie, dime que quieres saber y te lo diré encantado- ella me mira y sus labios se curvan ligeramente. Parece que intenta contener una sonrisa. Eso es buena señal, ¿no?
-¿Por qué intentaste ligar conmigo? ¿Por qué insistes en que hablemos y nos conozcamos? ¿Es porque tus amigos quieren conquistar a mis amigas? Simplemente no lo entiendo, veo a muchas mujeres babeando por ti, tú puedes estar con cualquiera y prefieres estar en la barra hablando con la camarera en lugar de disfrutar de la noche, además es mucha coincidencia tus amigos y mis amigas, no quiero pensar que me estás utilizando para ayudarles y luego pasarás de mí. No lo entiendo Emmett- ella también es totalmente sincera conmigo, parece que tiene miedo pero no de mí exactamente sino de sentir cosas por mí y que le rompa el corazón. Entonces me doy cuenta de que me siento muy identificado con sus palabras y comparto ese temor. Mi corazón es algo que cuido y guardo bajo llave. Aunque sé que hay algo que no me está contando me conformaré con todo lo que sí me ha contado.
-Rosalie, me encantas, me tienes loco. Joder desde el primer momento en que te vi a esta parte de la barra me sedujiste de una manera que no consigo explicar. Tuve la suerte de ser el hijo de Michael Clark y poder conseguir tus datos, pero exactamente, ¿Por qué me estás apartando te tu vida? No te estoy utilizando para nada, de verdad quiero conocerte porque eres diferente y única. Dame una oportunidad y no te fallaré- digo intentando llegar al fondo del asunto. Veo como su rostro cambia e intenta escapar volviendo a atender a la gente de la barra. Como no empiece a hacerme caso me voy a cabrear. Estamos hablando por el amor de dios. Me vuelvo a inclinar sobre la barra y sin pensarlo la tomo por la barbilla. Esta vez no he sido brusco, sino todo lo contrario, he sido suave y cálido. Ha sido una caricia un poco rápida pero consigue el efecto que pretendía. Ella vuelve a estremecerse y me mira a los ojos. En esos increíbles ojos azules veo preocupación y miedo. Pensar que eso es lo que le provoco me da ganas de darme una patada en el culo a mí mismo.
Ella no dice nada y yo tampoco. Tal vez rendirme sea lo mejor, siento un cálido roce en la mano que sostiene el mentón de Rosalie. Dejo de mirar sus hermosos ojos y veo que su mano rodea mi muñeca. Quiero sentir sus manos por todo mi cuerpo, soy consciente de que aunque me duela, jamás me podré rendir con ella. Quiero que esté conmigo, que me conozca y confíe en mí.
-Emmett, por favor, suéltame. Tengo que trabajar- tiene razón, no la puedo retener. Pero tampoco la quiero soltar.
-Prométeme que luego hablaremos- intento obtener al menos una promesa aunque no es un contrato firmado, algo significa.
-Te lo prometo pero tú prométeme algo también- joder en este momento le prometería hasta traerle la luna si me lo pide. Mi corazón late muy acelerado y eso es algo que jamás he experimentado. Me gusta.
-Lo que quieras Rosalie, me tienes bien enganchado y por ti haría lo que hiciera falta. ¿Aún no te has dado cuenta nena?- pregunto viendo que es algo obvio. Me estoy arrodillando y suplicando como un perro. Pero si consigo al menos que ella me deje entrar de nuevo en su vida, habrá valido la pena arrastrarse.
-Me alegra escuchar eso, no me gusta que invadan mi espacio personal. Si quieres saber algo de mí pregúntamelo directamente a mí. Prométeme que no me seguirás y no te meterás en mi vida a menos que yo te deje. Es importante para mí Emmett y necesito ser la única- vaya, es un pedazo de mujer pero es bastante insegura. No lo parece pero cuando la voy conociendo me voy dando cuenta de eso y de que algo le ha debido pasar para que necesite esa promesa por mi parte. No obstante no se lo voy a negar, si eso es lo que ella quiere yo encantado siempre que me deje entrar en su vida.
-Te lo prometo Rosalie, oye faltan unos minutos para que termine el año y me encantaría besarte. Como te lo he prometido te lo voy a preguntar pero solamente esta vez, soy un hombre de palabra. ¿Puedo besarte?- pregunto inclinándome más y rozando mis labios con los suyos. Entonces ella deja escapar un suspiro y me responde.
-Bésame Emmett- sin pensarlo ni un minuto devoro sus labios. Al principio de forma suave como una caricia pero esta mujer me enciende totalmente y cuando el beso se va a volver más ardiente ella nos separa. Nos miramos a los ojos y sonreímos. Todo está bien.
Unos gritos nos devuelven a la realidad. Ambos giramos la cabeza hacia la dirección de donde proviene todo ese jaleo y no lo puedo creer. Es Edward, se está pegando con otro tipo. Debo detenerle, no sabemos si hay periodistas y esto no puede ser bueno. Rosalie y yo nos miramos y el momento mágico de antes ha desaparecido pero por lo menos mis labios están impregnados de su maravilloso sabor.
Edward Cullen
-No me gusta que toquen algo que deseo y quiero así que quítale tus manos de encima o me aseguraré de que no las puedas volver a utilizar- amenazo al tipo ese que no suelta a Bella. Ella es mía.
-Suéltame, él es guardia de seguridad y te hará daño así que déjame Jacob- ella intenta evitar una pelea pero yo sé de antemano que es algo inevitable, sabe que soy peligroso aunque no sabe las razones exactas.
-Este tipo no me da miedo y que te quede claro que yo toco lo que es mío cuando quiero y como quiero- el muy cretino acaba de decir que Bella, Mi Bella es suya, eso no lo voy a consentir. Empiezo a verlo todo rojo y le lanzo un puñetazo sin pensarlo acertando de pleno en su asquerosa cara.
-¡Edward!- Bella se acerca a nosotros saliendo de la barra, no quiero que se acerque y su amiga la rubia la detiene. La miro y por no estar pendiente del imbécil, este me golpea en la cara y noto la sangre salir de mi boca. El idiota me ha partido el labio, ahora la rabia recorre mis venas y no sé si seré capaz de detenerme.
Ambos nos propinamos puñetazos y puedo sentir su rabia cuando ha escuchado de los labios de Mi Bella mi nombre. Eso le ha debido de joder bastante y me alegro. Él golpea mi ojo y yo le parto la ceja. La gente a nuestro alrededor nos mira entusiasmada, siempre quieren tener un buen espectáculo y esta pelea lo es. El tipo es fuerte pero yo lo soy más.
Me limpio la sangre del labio con el dorso de la mano y miro a Bella. Está pálida y tiene los ojos cristalinos. Parece que va a romper a llorar y será por mi culpa. La he asustado, soy un animal.
Por suerte puedo reaccionar a tiempo cuando el idiota se lanza de nuevo a por mí. Le propino otro puñetazo y cuando voy a volverle a golpear unos brazos me rodean.
-Ya basta Edward, tienes que parar ¡ahora!- es Emmett, solo alguien tan grande como él me puede detener. Pero la rabia sigue ahí.
-Suéltame Emmett, voy a darle lo que se merece- digo intentando soltarme. Veo a Jasper alejar a las chicas y oigo como una de ellas llama a Bella. Me dirijo hacia mi oponente que se está levantando, arrastro a Emmett conmigo hasta que él desiste y me deja ir. Es lo mejor Emmett, créeme.
De repente, unos ojos chocolate me miran y unas pequeñas y temblorosas manos me detienen apoyándose en mi pecho. Bajo la mirada y la veo, es Bella. Mi corazón se vuelve loco al sentir sus manos sobre mí. La miro embobado sin poderlo evitar, ella está casi llorando pero se traga las lágrimas.
-Por favor, ya basta- su voz es apenas un susurro pero la puedo escuchar. Levanto mi mano sucia por mi propia sangre y acaricio su rostro. Es un auténtico ángel que me ha cautivado por completo.
Veo un movimiento, el tipo se levanta sin mirar y lanza su puño contra mí. Pero no ve que Bella está entre nosotros. Reacciono rápidamente envolviéndola entre mis brazos y rodándola para quedar yo en su lugar. El puño de mi oponente impacta en mi espalda y creo que me la va a partir en dos. Pero ahora solo tengo que proteger a Bella que me mira asustada cuando ve mi rostro de dolor. Levanto mi codo y golpeo su mandíbula haciendo que regrese al suelo.
-Largaos de aquí Edward- la mirada de Jasper me dice mucho más que sus palabras. Esto se ha convertido en un caos. Miro a Bella que tiembla y decido dejar a un lado mi rabia y centrarme en ella. Me necesita y yo la necesito a ella como un desesperado. Antes de conocerla era fuerte, ahora siento que dependo de ella y no la conozco apenas. Eso me descoloca y actúo sin pensar en las consecuencias. Si por aquí llega a haber un periodista mañana mi empresa sería un caos y la economía tanto mía como de las personas que trabajan para mí sería una mierda. También Bella se vería afectada y eso no lo puedo consentir. Ella no sabe que no soy guardia de seguridad, sino el jefe de todo ese edificio.
Sin soltarla ni apartarla de mis brazos la saco de ese lugar. Pero ella se detiene cuando estamos cerca de la salida trasera.
-Tengo que trabajar- dice mirando a sus amigas.
-Tranquila, te sustituiré. Siempre he querido ser camarero- dice Emmett con su enorme sonrisa. Le dedico una pequeña sonrisa a modo de agradecimiento y él nos guiña un ojo.
Salimos y montamos en mi coche. Me duele el ojo y se está hinchando. No veo prácticamente nada.
-Bella, necesito que conduzcas- digo mientras intercambiamos los asientos. Ella mira todo el aparcamiento donde está mi deportivo y la noto nerviosa.
-Vamos, confío en ti- esas palabras parecen calmarla. Arranca y salimos de allí, no soy consciente que hemos llegado a un pequeño edificio hasta que el coche se detiene delante de la puerta.
-Es mi casa, voy a curarte- dice bajando del coche. Me bajo detrás de ella y subimos. El ascensor es muy pequeño y literalmente estamos pegados. Puedo oler su cabello y me encanta. Vainilla, a eso huele su pelo. Me gustaría saber a qué huele su piel pero no creo que sea el mejor momento.
Ella suspira y me mira, no me sonríe y sé que es porque está preocupada. Espero no haberla enfadado por mi arranque, solo de pensarlo me vuelvo a cabrear. Por ese motivo alejo de mi mente lo que ha sucedido en el local ese donde ella estaba trabajando.
Entramos a su piso, es bastante pequeño. Creo que mi habitación entera es igual de grande que su casa.
-Siéntate en el sofá, voy a por el botiquín- dice sin mirarme. La cosa no pinta nada bien. Hago lo que me ha dicho y soy consciente en ese preciso momento del dolor de mi espalda. Me acuerdo de ese maldito hijo de perra y de todos sus antepasados.
Bella se sienta frente a mí, abro las piernas para que se pueda acercar más y empieza a desinfectar mis heridas. No me quejo porque no la quiero asustar pero me duelen horrores.
-Lo siento, ha sido por mi culpa- ¿qué? No, no y no. Esto es lo último que quiero, ella no es culpable de nada. He sido yo que me he comportado como un auténtico capullo. No con ese imbécil sino con ella.
-Bella, no ha sido culpa tuya. Tú no querías que él te tocara y él no te soltaba, yo no voy a dejar que nadie te haga daño. Golpearé a cualquiera que quiera dañarte aunque ese sea yo mismo. No te culpes por favor- intento ser suave con ella porque quiero que se sienta bien y esté tranquila.
-Pero…- las campanadas que anuncian el final de año la interrumpen, ambos nos miramos y sonrío. Empiezo el año con esta maravillosa chica y me gusta la verdad. Cuando terminan de sonar las campanas que han dado las doce de la noche ella sigue hablando.- Feliz año nuevo, supongo- me dedica una sonrisa pero sé que sigue preocupada. Así que sin darle tiempo para que pueda reaccionar la tomo de las manos y tiro de ella hacia mí.
-Ven aquí- choca contra mi pecho, está sobre mi regazo y la siento nerviosa. Prefiero no pensar demasiado en la postura en la que nos encontramos. Ella sentada a horcajadas sobre mí y su pecho pegado al mío. Bella no sabe hacia dónde mirar, la he dejado totalmente descolocada. Acaricio su rostro y se lo levanto para que me mire a los ojos. Está colorada y su corazón late rápido. Igual que el mío. Me acerco para besarla pero ella pone su mano sobre mis labios. Me frena y la miro sorprendido.
-Espera Edward- ¿esperar? Ahora que la tengo entre mis brazos no voy a ser capaz de detenerme. Ansío besar sus labios, acariciar su cuerpo y sentir su calor. Inspiro profundamente e inundo mis pulmones de su aroma.
-¿Qué sucede? Quiero besarte, lo necesito. Si es por mi labio partido no te preocupes, no me harás daño- aparto su mano suavemente y me vuelvo a acercar a ella. Pero Bella retrocede, me está volviendo loco.
-Es que… es mi primer beso- ella mira al suelo y a mí me acaba de dejar noqueado. Nunca ha besado a nadie, eso quiere decir que puedo ser el jodido afortunado que pruebe sus labios por primera vez. Y ahora quiero besarla más que nunca. Quiero ser el primero y el único. ¡Frena Edward! Por una jodida vez en la vida no voy a ser egoísta, si ella no quiere que la bese no lo haré. No quiero ser tan egoísta como suelo ser siempre, con ella no. Debo dejar de pensar en mí primero, ahora para mí ella es lo primero aunque no lo sabe. Me gusta este sentimiento que despierta en mí, excepto los celos locos que siento cuando otro la toca. ¿Celos? Sí, lo que he sentido por el idiota del local ese han sido celos en estado puro. Tomo aire intentando conseguir la fuerza necesaria para dejarla ir.
-Lo siento Bella, no lo sabía.- le dedico una sonrisa a modo de disculpa, ella suspira y noto como se relaja. Vaya, queda claro que no quiere que la bese y eso me provoca un pinchazo en el corazón. Me mira fijamente a los ojos y me sonríe. Acaricia la parte dañada de mi labio inferior y se muerde el suyo. Es tan sexy que voy a enloquecer teniéndola encima.
-Quiero que seas tú, no nos conocemos mucho pero…- no la dejo terminar, acaricio su rostro suavemente y me acerco juntando mis labios con los suyos. Dejo un suave beso y ella rodea mi cuello con sus manos. Me dejo llevar y rodeo su cintura para acercarla todavía más aunque es algo imposible. Cuando siento que me quedo sin aire separo mis labios de los suyos pero junto mi frente con la suya. No quiero alejarme demasiado. Ella toma aire también. No parece que le haya disgustado el beso, al contrario. Nos miramos a los ojos y sonreímos. Yo he sido el primero para ella pero mi corazón me lo ha dicho claramente y por primera vez, le voy a escuchar. Yo quiero que sea la única que a partir de ahora pruebe mis labios y se adueñe de mi tiempo. El mundo acaba de dejar de existir y se ha reducido a Bella, ahora todo lo importante, lo tengo entre mis manos.
Han pasado un par de horas desde que hemos disfrutado de ese maravilloso primer beso, digo primer porque luego ha habido otros. Estamos hablando en el sofá cubiertos por una manta, siento como Bella apoya su cabeza sobre mi hombro y la miro. Está dormida y me encanta tenerla pegada a mí. Es la sensación más maravillosa del mundo. Sonrío como un idiota y paso horas mirando a mi ángel particular hasta que sin darme cuenta me quedo dormido con mi cabeza sobre la suya.
Mi móvil empieza a sonar, me muevo de mala gana y siento como Bella se aprieta más contra mi cuerpo. Sonrío y decido responder antes de que el sonido estridente la despierte. Esta tranquila y relajada, quiero que siga así.
Al otro lado del teléfono se encuentra mi secretaria, no sé porque se me ocurrió la brillante idea de trabajar el primer día del año. Seguramente porque es lo que hago siempre. Nunca he tenido ningún motivo para no ir a trabajar pero mirando la carita de mi chica empiezo a replantearme lo de no tener vacaciones ni fines de semana libres. ¿Mi chica? Me gusta como suena. Pero no me puedo librar de esta conferencia, es muy importante.
Le doy besos por todo el rostro y ella se despereza, es como una gatita y me tiene cautivado completamente. Estoy en sus manos.
-Hey princesa, tengo que irme. ¿Nos vemos para comer?- veo como abre los ojos y me sonríe.
-No te vayas, quédate conmigo- dice mientras me abraza fuerte. Ojala pudiera, creo que mandaré a la mierda la conferencia. Pero no es una buena idea, aunque terminaré lo más pronto posible. Quiero pasar el día con ella.
-Tengo que ir a trabajar pero terminaré temprano. Vengo a buscarte cuando acabe- digo dándole un suave beso en los labios.
-Ese jefe tuyo es un explotador- dice enfurruñada, no puedo evitar soltar una carcajada. Está en lo cierto, soy un explotador con mis empleados. Debo cambiar eso y me lo agradecerán aunque a la que se lo deberían agradecer es a Bella que lo ha sugerido. Se levanta y coge el botiquín de nuevo, se preocupa por mí.
-Con esto no se notará lo del ojo- debo tenerlo moralísimo. Disfruto del tacto de sus manos sobre mi rostro y cierro los ojos.
-Listo- dice cuando ya ha curado mis heridas y me da un beso en los labios. Quiero esos besos todas las mañanas.
-Nos vemos luego- le guiño el ojo bueno y la beso. Se despide de mí con la mano y yo sonrío como un idiota.
Tengo el tiempo justo, me cambio y salgo hacia la oficina con mi traje gris, mi camisa azul perla y la corbata del mismo color que el traje. Todo el mundo trabaja en mis oficinas como si fuese un día más y les veo cansados. Por primera vez me fijo en ellos, mis trabajadores. Soy un jodido explotador.
Me siento en mi sillón de cuero y enciendo el ordenador, de inmediato empieza la conferencia y le estoy enormemente agradecido a Bella por evitar que se notasen mis golpes. Termino habiendo cerrado un contrato multimillonario, me relajo pensando en la maravillosa noche que he pasado hasta que la secretaria me interrumpe por el teléfono.
-Señor, hay aquí una chica que dice que… no puedes entrar ahí sin permiso, por el amor de dios. ¡Me va a despedir!- eso creo que no iba para mí. La puerta de mi despacho se abre de golpe y yo me levanto del mismo modo cuando veo a Bella frente a mí.
-¿Guardia de seguridad? ¿Tan estúpida te parezco?- está muy enfadada y con motivos. Miro a mi secretaria y le indico con la cabeza que se largue y cierre bien la puerta al salir.
Me acerco a Bella lentamente sin dejar de mirarla. Está rígida y muy muy cabreada.
-Bella déjame que te lo explique- intento tocarla pero retrocede.
-¿Explicarme qué? Ya lo tengo todo bastante claro- me lanza a la cara una revista donde aparece la lista de los diez hombres solteros más ricos de estados unidos. Sí, estoy en esa lista y hay una foto mía que ocupa toda la página. No había pensado en la prensa, joder tengo que solucionar esto.
-Te lo iba a contar, de verdad, Bella escúchame- veo que intenta irse así que me adelanto y la tomo de la mano. Sin esperarlo, ella me da una fuerte bofetada que me sorprende. Ella es dulce y no es agresiva pero me acaba de girar la cara.
-No me toques, eres un mentiroso- imposible pequeña, ahora soy adicto a ti. La cojo por la cintura y la aprieto contra mí. La miro fijamente a los ojos y ella se estremece entre mis brazos.
-No me pidas que no te toque porque es algo que no puedo hacer y yo no te dije que fuera guardia de seguridad- intento calmarla pero se enfada más.
-Tampoco lo negaste, me has mentido y yo como una tonta te he creído. Espero que te hayas reído de mí suficiente porque no me vas a volver a ver- me empuja fuerte con sus manos en mi pecho pero no me muevo lo más mínimo. ¿Qué no nos vamos a volver a ver? Me cabreo al escucharla decir eso y sin pensarlo, entre mis brazos la estampo contra la pared. Mis labios rozan los suyos, mi pequeña fierecilla, no conocía esta faceta suya pero me gusta.
-Jamás te dejaré, me tienes en tus manos- rozo sus labios con los míos y aprieto mi cuerpo al suyo. Mi cuerpo es una jaula de la que no se va a poder escapar. Si la pierdo no sé qué será de mí y prefiero no saberlo.
Jasper Martin
Me siento en mi despacho y miro la foto que tengo de Alice sobre la mesa. Desde que saque esa primera foto que no se ha apartado de mí. La tomo entre mis manos y la acaricio. Su sonrisa es impresionante, me llena el corazón de calidez. Romeo está dormido debajo de mi mesa, siempre que le miro me acuerdo de ella. Me doy cuenta de que todo a mi alrededor empieza a tener forma de Alice, ha arrasado con mi soledad como un tornado y se lo agradezco enormemente. Recuerdo que anoche se asustó con la pelea de Edward y el tipo ese. Por suerte no pasó a mayores. He revisado todos los periódicos y no aparece nada del incidente. Es una suerte o todos nos veríamos afectados, sobretodo Edward.
Flashback
Todo se ha descontrolado, cuando me he acercado para poder hablar con Alice y besarla como he deseado hacer desde que he entrado. Veo a Emmett intentando detener a Edward que se ha vuelto loco. Las chicas están asustadas y creo que debo intervenir. Me dirijo hacia Alice y sus amigas y la cojo de la mano. Me pongo frente a ellas.
-Vamos chicas, salgamos de aquí o al menos alejémonos. Se puede escapar algún golpe- tiro de Alice y de las demás pero no se mueven. Alice me mira como suplicando que proteja a sus amigas.
-Edward- la chica que estaba hablando con él parece muy preocupada. Este chico no tiene control. Si hay algún periodista estamos jodidos.
-Estará bien, Emmett le detendrá. No te preocupes es un tipo fuerte- pero es demasiado tarde, ella ya va directo hacia la pelea. Por suerte reacciono y aprisiono a Alice entre mis brazos frenando a la rubia con mi cuerpo y el de Alice unidos.
-Emmett- me parece que estas chicas están por mis amigos y es curioso porque yo estoy más que colado por esta preciosidad que tengo entre mis brazos.
Emmett se acerca a nosotros y observamos que Edward se detiene, es la primera vez que algo le impide seguir con lo que ha empezado. Esta chica le pondrá la vida patas arriba.
-No puedo hacer nada más, es mayorcito Jasper, que se apañe- dice Emmett abrazando a la chica rubia.
Después de conseguir que nuestro amigo se haya ido, decidimos quedarnos y ayudar a las chicas. Entramos detrás de la barra y se llena todo de mujeres. Alice se pone a mi lado y me mira divertida.
-No sé si me gusta ser tu compañera de trabajo- dice con una sonrisa, sé que está bromeando.
-¿Y eso? Soy un buen tipo y muy trabajador- digo juguetón mientras le doy una palmada en su precioso y respingón culito.
-Por eso mismo, las tienes a todas locas y me pongo celosa- no lo puedo resistir, la tomo entre mis brazos y la beso como si no hubiera mañana. En ese momento escuchamos la cuenta atrás de las personas que hay en el local. El año termina y otro nuevo empieza. Nos miramos y sonreímos.
-Me gustas celosa- digo pegándola más a mí.
-Y a mí me gustas exclusivamente para mis ojos- me vuelve loco su espontaneidad y su forma de hablar.
Nos besamos apasionadamente dándole la bienvenida al nuevo año que espero poder compartir con ella. Cuando nos separamos la miro a los ojos y no puedo evitar ser sincero en lo que respecta a mis sentimientos.
-Me tienes completa y profundamente enamorado- veo la alegría en sus ojos y sé que eso es lo que quería escuchar. La estoy haciendo feliz y eso me hace feliz a mí también.
La primera noche del año, junto a la mujer que me ha robado el corazón. Cuando nos cruzamos detrás de la barra nos damos un beso y eso a las chicas que nos miran no les hace gracia pero a mí no me importa. Quiero besarla cuando me apetezca y me apetece a todas horas.
Salimos del local a las cinco de la mañana, Emmett dice que tiene hambre así que él y la chica rubia que se llama Rosalie se han ido por su cuenta. Parece que a ambos les gusta la comida y se llevan bien.
Abrazo a Alice pegándola a mi pecho.
-¿Te apetece estar un poco más conmigo?- digo dándole besos por todo su precioso rostro. Ella ríe y eso me hace sonreír.
-Me apetece estar como toda la vida contigo- vaya, es lo más bonito que me han dicho nunca y ha salido de sus labios. Voy a explotar de emoción. La beso pero un beso lleno de sentimientos y pasión. La adoro y daría mi vida por ella.
Vamos hacia su casa y cuando entramos veo que allí está Edward dormido con la amiga de Alice. Este chico se ha pillado pero bien. Vamos a su habitación y ella se pone el pijama, yo me quito la ropa y nos metemos en la cama. Se abraza fuerte a mí y disfruto de su contacto.
Ha sido duro despertarse y ser consciente de que me tengo que separar de ella para atender los asuntos del hotel. Ella entiende que está abarrotado y me necesitan aunque no sabe que la verdadera razón por la que tengo que asistir es porque soy el dueño. Siempre ayudo a mis empleados y hoy también me toca hacerlo. Aunque he disfrutado de la segunda noche más maravillosa de mi vida.
Fin flashback
Decido ir a recepción y asegurarme de cómo marchan las cosas. Nos repartimos las tareas entre todos, me considero uno más y así me consideran ellos aunque me tratan con respeto. Yo también lo hago con ellos. Cuando veo que Mike se queda mirando fijamente a la puerta de entrada. Me doy la vuelta y ahí está la mujer que adoro, Alice.
Me alejo de mis empleados y me acerco a ella.
-Hola preciosa, ¿Qué te trae por aquí?- pregunto dándole un dulce beso en los labios. Veo su rostro y no sonríe, su ceño está fruncido y eso no pinta bien.
-Estoy enfadada, ¿sabes qué? Tu amigo Edward le ha mentido a Bella, no soporto las mentiras.- me abraza fuerte y una ola de culpabilidad me invade. – por suerte sé que tú nunca me mentirás- cuando escucho esas palabras de la boca de la mujer que me ha enamorado me siento un miserable, tal vez no la merezco.
Bueno, dejadme saber que pensáis porfa jajajaj Gracias por leer este nuevo capítulo y espero ansiosa vuestros comentarios. Una Bella con un carácter escondido y un Edward que no está dispuesto a dejarla marchar. Una Rosalie que algo en su pasado no la deja disfrutar del maravilloso hombre al que tiene a sus pies (Emmett) y Jasper ¿le dirá la verdad a Alice? ¿que opináis? Nos leemos pronto, besos!
